Bueno y Vegano Febrero 2026 (Nº 99)

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ENTREVISTA

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“La finalidad de la macrobiótica es la salud y el equilibrio”

One Health y veganismo: de la teoría a la práctica

SOCIEDAD

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“La ética plantea preguntas necesarias y enseña a abordarlas de manera seria y rigurosa”

COSMÉTICA

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Ingredientes de origen animal ¿podemos distinguirlos en la etiqueta?

Sociedad

Activista por los derechos de los animales noemiahortas@gmail.com

One Health y veganismo: de la teoría a la práctica

Vivimos un momento histórico en el que las crisis sanitarias, el colapso del medioambiente y aparición de epidemias, ponen en evidencia, ante nuestros atónitos ojos, lo frágil que es el equilibrio entre nuestra salud, la de los animales y la del planeta. En ese contexto nace la filosofía One Health, una propuesta colaborativa que reconoce que la salud humana, animal y ambiental están interconectadas y requieren acciones conjuntas. Bajo esta idea, el veganismo se convierte en la mejor herramienta para aplicar sus principios, pues ataca de raíz y de forma coordinada las tres dimensiones del problema.

Aunque la idea de que la salud humana, animal y ambiental están conectadas entre sí es muy antigua, el término ‘One Health’ o ‘Una sola salud’ es relativamente moderno. La semilla se plantó en el siglo XIX cuando el médico alemán Rudolf Virchow observó que existían vínculos entre las enfermedades de las personas y los animales, y acuñó la palabra “zoonosis”. Pero el concepto realmente empezó a tomar forma en la década de 1960 de la mano de un veterinario, Calvin Schwabe, quien propuso la idea de “Una sola medicina”, defendiendo

El veganismo no se limita a lo individual, porque es también una poderosa herramienta de justicia colectiva

que médicos y veterinarios deberían trabajar codo con codo para combatir las enfermedades que nos afectan a todos.

Pero el gran impulso de este concepto llegó en el siglo XXI. En 2004, una importante conferencia en Nueva York sentó las bases con los “Principios de Manhattan”, que subrayaban la importancia de esta interconexión. Este proceso culminó en 2008 con la unión de los tres grandes organismos internacionales de salud: la OMS para las personas, la OIE para los animales y la FAO para la alimentación y agricultura. Juntos, sentaron las bases para una alianza estratégica. Fue en ese momento cuando la visión de “Una sola salud” se consolidó oficialmente como la propuesta que conocemos hoy para hacer frente a las enfermedades que surgen en la frontera entre los humanos, los animales y el medio ambiente.

Es un hecho innegable que nuestra salud está íntimamente interconectada con el trato que le damos a los animales y la forma en la que gestionamos el entorno. La destrucción de los ecosistemas y la convivencia forzada entre especies que antes no interactuaban aumentan el riesgo de que surjan enfermedades zoonóticas, como ha ocurrido ya con la gripe aviar o la COVID-19. A todo esto hay que sumarle el uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial, que se usa para prevenir infecciones en condiciones de hacinamiento. Algo que está provocando que las bacterias desarrollen resistencias y que estos medicamentos pierdan eficacia cuando son necesarios para tratar enfermedades humanas.

Tratar bien a los animales no es solo una cuestión de compasión, es una necesidad para proteger a la humanidad. Mejores condiciones

animales significan menos enfermedades y alimentos más seguros para todos. Pero, por el contrario, las granjas intensivas, con su modelo de hacinamiento en espacios reducidos, se han convertido en incubadoras perfectas para virus y bacterias. Además, este sistema productivo provoca un coste ambiental insostenible, que está acelerando la deforestación, la contaminación de suelos y acuíferos, y que ya ha provocado una alarmante pérdida de biodiversidad que perjudica por igual a humanos, animales y ecosistemas.

Desde el punto de vista de la salud humana, múltiples estudios han demostrado que una alimentación basada en plantas reduce de manera considerable el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. No es un detalle menor si consideramos que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, cobrándose aproximadamente 17.9 millones de vidas al año. A esto hay que añadir los cerca de 2 millones de fallecimientos anuales relacionados directamente a dietas ricas en grasas saturadas y carnes procesadas. En cambio, sustituir proteínas animales por alternativas

Sociedad

vegetales se asocia con una menor mortalidad, y con una reducción en la incidencia de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2.

Pero el veganismo no se limita a lo individual, porque es también una poderosa herramienta de justicia colectiva. La ganadería industrial utiliza enormes cantidades de tierra, agua y cultivos que podrían destinarse directamente al consumo humano. Por lo tanto, optar por una alimentación vegetal permite un reparto más eficiente y equitativo de los recursos, ya que favorece la seguridad alimentaria mundial y contribuye a reducir las desigualdades entre países y comunidades.

Por supuesto, su impacto positivo sobre el planeta también es indiscutible. La ganadería es responsable de aproximadamente el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, en especial metano y óxido nitroso, además de ser una de las actividades que más agua consume y más contamina los suelos y los ríos. Frente a este modelo, la alimentación vegana y vegetariana es la opción más sostenible para reducir la presión sobre los recursos naturales y ayudar a preservar los ecosistemas para las generaciones futuras.

Desde el punto de vista puramente ético, el veganismo promueve una relación con los animales ba-

sada en la compasión y el respeto, ya que rechaza su explotación como mercancías. Una sociedad que cultiva la empatía y se muestra intolerante ante el sufrimiento animal no solo evita el padecimiento de millones de seres sintientes, sino que demuestra un elevado grado de evolución moral e inteligencia emocional. Es una postura que refleja una auténtica madurez colectiva, donde la solidaridad se extiende más allá de las fronteras de nuestra propia especie para reconocer el valor inherente de toda forma de vida. La ética no es uno de los campos de acción de la propuesta One Health pero, sin duda, es un aspecto importante para sentar las bases de un mundo más justo y compasivo para todos los habitantes del planeta.

Es llamativo cómo, a pesar de saber que lo que comemos afecta directamente al planeta, a los animales y a nuestra propia salud, mucha gente sigue resistiéndose a considerar el veganismo, incluso cuando el futuro de todos pende de un hilo. ¿Por qué ocurre esto? No es por falta de información, sino porque cambiar de hábitos, especialmente con algo tan personal como la comida, nos genera un conflicto interno enorme. Nos cuesta mucho romper con las tradiciones, con lo que hemos hecho siempre, y con esa comodidad de seguir lo que hace todo nuestro entorno. Reconocer que nuestras acciones cotidianas están contribuyendo al

problema produce tal malestar, que preferimos ignorar los datos antes que enfrentarnos a la molestia de cambiar. Es una reacción comprensible, pero no por ello deja de ser egoísta, pues se está priorizando el propio bienestar inmediato por encima del bienestar colectivo y del mundo que dejaremos a nuestros hijos.

Sin embargo, es hora de dejar de engañarnos y de buscar chivos expiatorios fáciles. Señalar con el dedo a los gobiernos o a las grandes industrias, aunque tenga parte de razón, se ha convertido en una excusa cómoda que nos paraliza y nos exime de nuestra propia responsabilidad. La verdad incómoda es que nuestro poder más real e inmediato no está en las urnas cada cuatro años, sino en nuestro carro de la compra cada día. Cada producto que elegimos o que descartamos en el supermercado es un voto directo, una orden clara que moldea la industria, influye en la producción y, en definitiva, construye el mundo que queremos. El veganismo, lejos de ser solo una elección individual, representa una estrategia coherente con los valores de One Health, pues articula salud humana, bienestar animal y protección ambiental. Esperar a que las soluciones vengan siempre de arriba hacia abajo es un error; el cambio auténtico y duradero nace desde abajo, de la suma de millones de decisiones conscientes.

El producto del mes

Prema, el energético, de Good Bio Foods

Una bebida energética ecológica elaborada a base de té negro, guaraná y ginseng, todos procedentes de agricultura ecológica certificada. Una fórmula natural pensada para aportar energía real, saludable y equilibrada.

Gracias a su contenido en cafeína natural procedente del té negro, el guaraná y el ginseng, Prema ofrece una energía suave y progresiva, ayudando a mejorar la concentración y a reducir la fatiga sin provocar picos ni caídas bruscas. Está diseñada tanto para el rendimiento deportivo como para el trabajo mental, el estudio y los estilos de vida activos.

Sin azúcares añadidos y elaborada únicamente con ingredientes naturales, se posiciona como el primer energético ecológico y saludable, una alternativa consciente a las bebidas energéticas industriales. Ideal para mantener el foco, la vitalidad y el bienestar, cuidando la salud de las personas y respetando el entorno.

Certificado:

Ecológico (Euro Hoja)

Prema Marca:

Distribución:

Good Bio Foods, S.L. www.goodbiofoods.com

Entrevista VEGANO

Ariadna Coma Periodista

“La finalidad de la macrobiótica es la salud y el equilibrio”

Anna Grau es cocinera y nutricionista. Su primer contacto con los fogones empezó cuando era muy joven, trabajando en distintos restaurantes. A raíz de su propia necesidad, empezó a excluir productos de origen animal de su alimentación, como la leche de vaca y las carnes, además del azúcar. Consciente de que la alimentación va más allá del hecho de comer por comer, se adentró en el mundo de la

Amplió su formación con talleres y formaciones, lo que la motivó a emprender. Abrió con éxito su primer restaurante vegetariano y macro biótico, Kombu, en Sant Cugat del Vallés. Tras años de experiencia, y a raíz de la necesidad de ampliar el proyecto, recientemente ha inaugura do El Jardinet del Kombu en Valldoreix que ofrece comida consciente, café de especialidad y ta lleres relacionados con un estilo de vida saludable y equilibrada.

¿Cómo decidiste apostar por una alimentación más consciente?

Me formé como cocinera convencional y me empezó a interesar una cocina más consciente. Cocinar a nivel sensorial y entender qué sentido tiene la alimentación. Hice diferentes formaciones en una línea ecológica, natural e incluso energética. Decidí estudiar dietética y nutrición. Todo está relacionado: cocina, educación y conocimiento nutricional. Tuve etapas en diferentes restaurantes vegetarianos, hasta que finalmente me lancé y emprendí. Fue cuando nació Kombu en Sant Cugat. Se llamaba así porque siempre he tenido mucha afinidad con el mundo de la macrobiótica. Kombu me parece una palabra sencilla, fácil de decir y con mucho significado detrás, especialmente por todo lo que nos aporta esta alga y el enfoque hacia la macrobiótica.

Hace pocos meses has abierto El Jardinet del Kombu, en Valldoreix. Hice un cambio. El de Sant Cugat fue mi primera experiencia. Salió muy bien, pero me faltaba espacio para crecer. Me gusta mucho dar talleres y quiero activar una consulta. Apareció el local en Valldoreix, que es mucho más versátil, amplio y con diferentes espacios, lo que me dio la sensación de apertura y las ganas de ofrecer diferentes oportunidades a la gente que quiera conocer y participar en una alimentación más consciente.

En concreto, ¿qué novedades hay en este local?

Tenemos mucha más apertura horaria: ofrecemos desayunos, el tipo de menú de diario que ya ofrecíamos en el Kombu y un menú un poco más festivo para el fin de semana. Tenemos una terraza donde queremos ofrecer algún concierto de música interesante y un espacio en medio del patio muy versátil para hacer talleres de yoga con una alimentación saludable. Es decir, ir más allá del concepto de restaurante y crear un sitio de paso donde la gente pueda realizar actividades junto con este tipo de alimentación.

¿Cómo definirías tu cocina?

La finalidad de la macrobiótica, que es una filosofía de vida, es la salud y el equilibrio. Cómo dar más o menos poder a los alimentos vegetales en función a la necesidad. Podríamos hablar en los términos Yin y Yang: ‘cómo una manzana’ o ‘cómo yinizar un tempeh’, precisamente, jugando con el tipo de alimento y las cocciones. Me gusta dar este juego.

¿Cómo se te ocurrió crear este menú tan original?

He estado estudiando la macrobiótica. Descubrí la cocina energética y terapéutica. Estudié con Olga Cuevas, una de las pioneras en crear un instituto de energía dietética oficial, un grado superior en la línea ecológica y natural. También estudié con Montse Bradford, que hacía una cocina energética basada en una macrobiótica un poco occidentalizada. Vi que la cocina convencional queda pequeña y totalmente insignificante. He ido a Francia con René Lévy, uno de los discípulos del fundador de la filosofía macrobiótica, Georges Ohsawa, donde he hecho varios retiros en los que he entendido y comprendido que el Yin y el Yang existen de forma teórica y práctica. Es algo vivencial, no solo una teoría. Cuando estás una temporada larga fuera de los alimentos más extremos, te concentras en unos de calidad más neutros y bien cocinados. Empiezas a ver cómo te vas sintiendo, qué va pasando en tu cuerpo, vas notando la diferencia.

“El Yin y el Yang existen de forma teórica y práctica. Es algo vivencial”

¿Qué le dirías a una persona que quiera iniciarse en la macrobiótica?

Primero habría que explicar un poquito la base que contempla la macrobiótica. Lo bueno es que no hay prohibiciones enseguida, sino que es un proceso que hay que entenderlo, conocer qué partes de un alimento tienen una energía más estable y por qué evitaríamos alimentos más extremos, como las carnes y un exceso de sal. A partir de ahí, empezaríamos a explicar cómo nos afectan y cómo empezar a hacer la transición hacia una alimentación más equilibrada.

¿Qué métodos de cocción aplicas en la cocina del restaurante?

Hacemos una gran variedad. De hecho, hacemos un taller muy interesante de estilos de cocción que se pueden hacer con verduras. Puedes aplicarlos todos a una sola zanahoria: desde un

germinado a una brasa, pasando por un marinado, una tempura, un escaldado, hervidos, salteados cortos o rápidos, con aceite, sin aceite... Cada proceso nos aporta un resultado diferente, tanto de textura como de propiedad.

¿La alimentación convencional es suficientemente nutritiva?

Te diría que no. Para mí, es muy importante que la alimentación sea ecológica, trabajar con productos que vayan acorde a las estaciones, que no tienen color respecto a los convencionales. Pasa con las verduras, con los cereales integrales, con las legumbres... Para alimentarse al 100%, empezaría por estos alimentos de calidad, seguiría con que fueran integrales y lo menos procesados posible, y buscando este orden y equilibrio en el momento de comer para realmente sacarle el máximo beneficio a la alimentación.

¿Cómo diferenciar el producto ecológico?

Es importante aprender a mirar las etiquetas y a valorar los certificados para asegurar el pro-

¡ Trozos extragrandes!

ceso que han pasado estos alimentos ecológicos. Porque va más allá. Se nota muchísimo cuando un producto está respetado al máximo por tiempo, madurez, recolecta. Yo apuesto al 100% por los productos ecológicos, hace años que trabajamos con ellos.

¿Te resulta sencillo encontrarlos, como restauradora?

He notado un poco la diferencia respecto a años atrás, cuando había menos oferta. Había poca producción y costaba un poco que pudieran responder a cierto volumen de demanda. La verdad es que ha ido mejorando muchísimo. La oferta también ha crecido y cada vez es más fácil encontrar variedad y estacionalidad. O sea que, ahora, si uno quiere, lo puede conseguir perfectamente.

¿Qué versatilidad tiene la chía?

A mí me gusta mucho utilizarla como postre, me parece muy versátil. Hay mucha gente que también la utiliza como sustituto del huevo, como desayuno healthy con granola y compota... Es interesante nutricionalmente y a nivel culinario.

¿Cómo nos ayuda el trigo sarraceno a potenciar o equilibrar nuestro yin y yang?

Es un pseudocereal que me encanta, además no tiene gluten. En la macrobiótica, se valora mucho como un alimento fortificante que aporta calor interior, que refuerza. Hay mucha gente que tiene un sistema digestivo débil debido a la alimentación que llevamos y el trigo sarraceno ocupa un espacio importante para la salud como reconfortante, como base de una dieta muy versátil a nivel de recetas. A mí me fascina mucho. Con él hacemos crepes, panqueques, base de pizza, pan, el cereal cocinado tal cual, en forma de tabulé, un poquito en grano, en sopa, en wok, en risotto.

Virutas de coco tostado súper crujientes con una exquisita mezcla de semillas.

¿El resultado? Una auténtica bomba de energía, grasas saludables y puro disfrute.

Chía, girasol y calabaza

Caldo de verduras paso a paso

El caldo de verduras posiblemente sea la preparación más versátil y necesaria que podemos tener en nuestra nevera. Un caldo sabroso será la base de cualquier estofado, guiso o sopa y podemos sacar mucho rendimiento a su elaboración.

Es una manera perfecta de dar salida a algunas verduras o utilizar algunas partes de hortalizas que no usaríamos directamente en otras recetas

como puede pasar con los tallos del brócoli o de la coliflor, las hojas más externas del repollo o incluso esos tallos de espárrago que eliminamos por ser demasiado fibrosos. Puedes almacenar estas verduras en el congelador y cuando tengas cantidad suficiente usarlas para hacer tu caldo.

Pero si este no es tu caso, vamos a preparar un buen caldo desde cero.

Encuentra aquí más recetas

Como el tiempo de preparación de esta receta no depende tanto de la cantidad de los ingredientes como de la cocción en sí, sería muy buena idea hacer más cantidad, incluso duplicar la receta y así poder guardar una parte de este caldo en la nevera o congelado para más adelante.

Los dos puntos clave en esta receta serán rehogar bien las verduras para sacar todo el sabor y mejorar el color y añadir unas setas deshidratadas que nos darán un caldo mucho más sabroso.

Preparación: 15 min.

Cocción: 1 hora

INGREDIENTES (2 litros)

• 1 cebolla.

• 1 puerro.

• 2 zanahorias.

• 200 g de repollo o col.

• 2 varas de apio.

• 1 ramillete de perejil.

• 4 setas shiitake secas (opcional).

• 2 cucharadas de aceite de

Pelar y picar la cebolla. Calentar una olla con el aceite y comenzar a rehogar la cebolla a fuego fuerte. Añadir un poco de sal y a continuación incor-

to con el apio picado y continuar cocinando hasta que comiencen a dorarse todas las verduras. Es necesario que cojan color para que el caldo quede un poco más oscuro. Incorporar el repollo cortado en

50 minutos.Al cabo de ese tiempo el caldo debería estar oscuro y sabroso. Corregir de sal si fuera necesario y colar.

Usar este caldo para arroces, guisos, estofados, sopas o cremas.

Se puede conservar en la nevera durante 4 o 5 días o congelarlo si no se va a gastar todo.

6 - 8 de marzo

La Farga del Hospitalet 7 - 10 de mayo

26 - 29 de noviembre

©Iván Iglesias

Comida vegana con la máxima distinción de la excelencia culinaria

L’Arpège, dirigido por el chef Alain Passard, es uno de los restaurantes mejor valorados de la alta cocina de París. Desde 1996 conserva tres estrellas Michelin, la máxima distinción de la excelencia culinaria. Disruptivo en muchos sentidos, el restaurante fue reconocido durante años por su presentación de las carnes, caviar y foie gras. No obstante, poco a poco ha ido retirando los productos de origen animal de su oferta, presentando ahora una carta exclusivamente vegana.

El chef Passard decidió cambiar el rumbo de su restaurante durante la crisis de las vacas locas, cuando eliminó la ternera de su menú y los productos de la huerta empezaron a tomar protagonismo dentro de su cocina que, desde el verano pasado, se centra en una propuesta 100% vegetal. “Mi decisión responde a un largo proceso de reflexión. Creo mucho en esta cocina de la tierra, saludable y artística”, explicaba Passard en una entrevista concedida con El País

Su cocina, que actualmente cuenta con un equipo joven, dinámico y muy internacional, incluye prácticas poco habituales en la alta gastronomía, como la elaboración de kombucha casera y el compostaje, y que generaron mucha controversia inicialmente. Passard recibió la crítica severa de reconocidos medios franceses. No obstante, se mantuvo firme, abogando por un cambio de paradigma en el sector de la alta cocina. “Hay que dar la voz de alarma y hacer que el sector sea consciente de la necesidad de un cambio radical al respecto. Y no solo respecto al consumo de carne roja: al eliminar los productos animales, hemos reducido también un 50% de los residuos”, declaró ante la prensa. Y añadió: “Hay muchos prejuicios al respecto, pero hay que cambiar ya. Si no, no sé qué planeta les dejaremos a nuestros hijos”.

Otro de los impulsores del cambio fue un reto personal. Tal y como afirma en la entrevista, el chef sintió que había llegado al final de su aprendizaje de la cocina animal. “Quise dejar de lado las cosas fáciles. Con mantequilla, nata, queso y leche, es sencillo que cualquier plato funcione. El reto es conseguir una salsa sabrosa sin productos de origen animal. Si no aprendo, no me interesa trabajar. Y ahora aprendo cada día”, afirmó. Todo ello enfocado a ofrecer un buen trabajo y un buen servicio: “Es una fuente de felicidad. Te obliga a encontrar recursos: gestos, sabores, cocciones y perfumes nuevos. Y los clientes lo notan: en mi restaurante detecto una nueva emoción. Llevamos solo seis meses. ¿Dónde estaremos dentro de seis años?”, concluye Passard.

Ariadna Coma Periodista

Londres, Tokio y Nueva York, entre las principales ciudades veganas del mundo

Happy Cow es una guía gastronómica diseñada para ayudar a los viajeros a encontrar opciones de restauración vegana en todo el mundo. Fundada en 1999, opera en 185 países ofreciendo más de 279.000 restaurantes con opciones de comida vegetal. La plataforma acaba de publicar el Índice de Ciudades Veganas 2025, un informe anual que clasifica las ciudades en función de distintos parámetros, como la densidad de establecimientos veganos y vegetarianos, la actividad y el grado de satisfacción de los usuarios.

Las ciudades con opciones veganas más que aseguradas

En esta nueva entrega, se confirma que las capitales europeas siguen liderando el panorama de la restauración vegana mundial. Londres renueva el podio como la ciudad mejor posicionada a nivel mundial en infraestructura vegana y participación comunitaria. Le siguen de cerca ciudades como París, Berlín y Barcelona, en segunda, tercera y cuarta posición del ranquin mundial, además de Ámsterdam, Viena y Madrid, que se encuentran entre las diez ciudades más destacadas. La capital de Japón, Tokio, se alza como quinta en el ranquin global y principal ciudad vegana del continente asiático. Aparece listada en el informe por primera vez, junto a Kioto, Bangkok y Seúl, que están potenciando el desarrollo de su infraestructura vegana. En el continente americano, Nueva York, clasificada en el sexto lugar del ranquin mundial, despunta con su concentración de restaurantes veganos en el centro de la ciudad. Le siguen Portland, Montreal, Seattle y San Diego, junto a ciudades de la costa oeste del país con puntuaciones per cápita excelentes según las opiniones de los usuarios.

Transformando la cultura alimentaria urbana

“A medida que la gente busca cada vez más alimentos deliciosos y sostenibles, los centros urbanos se están convirtiendo en vibrantes refugios para quienes aprecian la fusión de compasión, cultura y creatividad en sus comidas”, explica la directora ejecutiva de HappyCow, Claudia Torres. Asimismo, destaca los cambios a largo plazo que está experimentando la cultura gastronómica. “Londres, París y Berlín están redefiniendo el significado de ser vegano con sus emocionantes y diversas escenas culinarias. Según nuestros datos, estas ciudades no solo son líderes en la gastronomía vegana, sino que también están adoptando una tendencia que combina sabores tradicionales con innovaciones modernas y saludables», afirma la representante de la guía.

Una nueva generación de cuero vegano sostenible

Natalie Portman, conocida por sus papeles en La Guerra de las Galaxias, Cisne Negro o Thor, fue una de las primeras actrices de Hollywood en declararse vegana. Durante más de 15 años ha excluido los alimentos de origen animal de su dieta, además de rechazar artículos de moda elaborados a base de piel, lana o cuero. No obstante, según destaca la revista Vegan Food & Living, la actriz quiere ir un paso más allá, apostando por una alternativa al cuero sostenible. “No he usado ningún producto animal desde que me hice vegana, pero muchos de los productos alternativos utilizados en el mundo de la ropa no son necesariamente buenos para el medio ambiente. Muchas de estas alternativas contienen cierto porcentaje de plástico”, declaró para la revista Vogue. Por ese motivo, la actriz se ha unido recientemente a UNCAGED Innovations para impulsar una nueva generación de cuero vegano sostenible.

Fundada en 2020, UNCAGED Innovations es la primera empresa en desarrollar cuero a partir de granos como el trigo, el maíz y la soja. Su último desarrollo es Elevate, un material innovador elaborado a partir de materiales naturales como subproductos de granos, caucho, aceites vegetales, pigmentos minerales y extractos de flores. Portman, impresionada por el aspecto y el tacto del material, que reproduce la sensación, el lujo y la calidad del cuero, pero ecológico y libre de productos de origen animal, inmediatamente quiso formar parte del desarrollo, convirtiéndose en socia estratégica e inversora, mientras la marca se prepara para llevar Elevate a la industria de la moda. “Estoy realmente involucrada en hacer correr la voz de que este es un material increíble para todo, desde nuestros interiores hasta nuestros zapatos”, remarcó Natalie Portman ante la prensa.

Una producción más ética, sostenible y biodegradable

UNCAGED Innovations utiliza la tecnología BioFuze para combinar proteínas de granos con biomateriales y crear una red fibrosa que imita la estructura del colágeno, la proteína que dota al cuero convencional de resistencia y flexibilidad. Según auditorias independientes, este proceso produce un 95% menos de gases de efecto invernadero, consume un 89% menos de agua y un 71% menos de energía que la producción de cuero convencional. Por lo que, además de ser una alternativa vegana y ética, es sostenible y biodegradable.

¿Comer una sola vez al día es saludable?

El ayuno intermitente está a la orden del día entre las celebridades e influencers. A grandes rasgos, esta estrategia dietética se basa en alternar periodos de ayuno voluntario y el consumo de alimentos, aunque los enfoques pueden variar en función de la persona. Hay quien decide saltarse el desayuno y quien adopta modelos más extremos, como la dieta OMAD

OMAD son las siglas de One Meal A Day, que se traduciría como ‘una sola comida al día’. Como ya lo indica su propio nombre, este tipo de ayuno intermitente consiste en comer una sola vez para consumir todas las calorías diarias, habitualmente en un periodo de una hora.

Personalidades como el cantante Bruce Springsteen y el líder de la banda Coldplay, Chris Martin, se han declarado públicamente seguidores de estas prácticas alimentarias. La pregunta que surge es, ¿son saludables o conllevan riesgos para la salud?

Riesgos para la salud documentados

El ayuno es una práctica muy común en muchas religiones y se ha utilizado como herramienta de protesta política en diversas ocasiones. No obstante, este enfoque restrictivo de la dieta se asocia cada vez más con la pérdida de peso. Según expertos nutricionistas, durante el ayuno bajan los niveles de insulina y el cuerpo recurre a la energía almacenada, como la grasa, para utilizarla como combustible. Si bien esto puede inducir a la pérdida de peso, no se recomienda seguir este tipo de dietas durante largos periodos de tiempo

Según el consenso médico, el ayuno prolongado podría conllevar déficits nutricionales, además de efectos secundarios, como la pérdida de masa muscular. Unos niveles bajos de azúcar en sangre pueden provocar mareos, temblores, dolores de cabeza o un aumento de la frecuencia cardiaca. Asimismo, podría provocar irritabilidad, estreñimiento, hipertensión arterial o un aumento del colesterol. Por otro lado, y como no impone restricciones en el tipo de alimentos, esta dieta podría conllevar un abuso de alimentos procesados.

Consejo profesional personalizado, el mejor aliado

La alimentación es la base de nuestra salud. Por ello, antes de lanzarse a pro bar el ayuno intermitente u otras dietas milagrosas que practican nuestros ído los y celebridades de referencia, es muy recomendable buscar el consejo de los profesionales de la salud comprobar que el enfoque alimentario es adecuado, también ofrecerán pautas e instrucciones personaliza das para evitar riesgos y que cubra todas las nece sidades nutricionales.

www.buenoyvegano.com

Foto: Bryan Berlin | Creative Commons
Bueno y Vegano - Febrero 2026 - nº 99

Historiadora y antrozoóloga, profesora de ciencias sociales helenaescodacasas@gmail.com

Sociedad “La ética plantea preguntas necesarias y enseña a abordarlas de manera seria y rigurosa”

Marta Tafalla González (Barcelona, 1972), es doctora en filosofía y profesora en la Universitat Autònoma de Barcelona. Su línea de investigación consiste en estudiar nuestras relaciones con las demás especies desde una perspectiva ética y estética.

Sus artículos han aparecido en revistas académicas como Estetika, Contemporary Aesthetics, Environmental Ethics, Isegoria, Dilemata o Bioética y Derecho. Ha realizado estancias de investigación en las universidades de Freiburg, Münster, Potsdam y Londres. Es autora de obras tan significativas como Los Derechos de los Animales, uno de los primeros libros dedicados a esta temática en nuestro país; Ecoanimal. Una estética plurisensorial, ecologista y animalista, obra que aborda temas de ecología y animalismo desde una perspectiva estética y filosófica; Filosofía ante la crisis ecológica, que trata sobre los desafíos filosóficos que plantea la actual crisis ambiental; y la novela Nunca sabrás a qué huele Bagdad que narra la historia de Helena, una niña que crece en un barrio obrero de Badalona durante los años ochenta y que tiene anosmia, es decir, la ausencia del sentido del olfato.

Recientemente, ha publicado un libro de gran interés para todas aquellas personas que quieran formarse en el ámbito científico: Paradojas de la experimentación en animales. Ética, salud y crisis ecológica, libro sobre el cual enfocaremos esta entrevista. Esta obra ofrece un análisis interdisciplinar para que el lector pueda hacer una reflexión rigurosa sobre las complejas paradojas relativas a la experimentación con animales, pero no solamente desde un punto de vista ético, también en relación a su verdadera eficacia para el progreso de la medicina. Combina filosofía, ética, salud pública y ecología para abordar cómo la experimentación animal impacta no solo en el bienestar de los animales, sino también en la salud humana y el equilibrio ambiental.

Empezamos con su trayectoria personal. ¿Qué le lleva a escribir sobre los Derechos de los animales no humanos y abordar esta cuestión en el ámbito académico y personal?

Crecí en una familia donde se debatía mucho sobre nuestra relación con los demás animales y el tema me ha interesado desde siempre. En casa veíamos los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente y durante la adolescencia leí a científicas como Jane Goodall y Dian Fossey. Luego, cuando comencé a estudiar filosofía en la universidad, descubrí que las cuestiones que me planteaba acerca de cómo deberíamos tratar a los demás animales eran más complejas y profundas de lo que creía, y que disciplinas como la ética permitían analizarlas de manera crítica.

Respecto al contenido del libro, ¿qué le motivó a escribir sobre un tema tan delicado y tan profundamente controvertido? Puesto que hay que tener en cuenta que tratar estas temáticas comporta un gran coste emocional y un enfrentamiento personal con la comunidad científica.

El principal motivo para ponerme a trabajar sobre este tema es que los animales que son usados para experimentar en sus cuerpos son condenados a vidas de mucho sufrimiento. Viven encerrados en jaulas diminutas, no pueden realizar sus conductas naturales, son manipulados constantemente, se les provocan enfermedades, se les obliga a hacerse adictos al alcohol o a las drogas, se les fuerza a ingerir sustancias tóxicas que les provocan muertes muy dolorosas, se les mantiene con hambre o con sed para así obligarles a hacer ciertas pruebas a cambio de comida o agua, etc. Y aunque ya hay bastante conciencia social de que la experimentación

en animales es muy cruel, es una práctica que continúa condenando a vidas de miseria a millones de animales cada año en todo el mundo. De hecho, la vivisección es tan cruel, que una parte de los propios experimentadores que la practican acaba desarrollando problemas de salud mental derivados de ver el sufrimiento de los animales.

Quería contribuir a que la sociedad conozca mejor este problema y entienda la urgencia de resolverlo. También deseaba explicar que el debate sobre la experimentación no es algo reciente, sino que tiene una historia larga e interesantísima que me parece importante recordar.

Su libro parte de una pregunta clave: ¿puede justificarse éticamente la experimentación científica en animales? ¿Cómo resumiría su respuesta a esta cuestión para alguien que nunca se lo haya planteado?

Hay varios factores a tener en cuenta. En primer lugar, alguna gente cree que solo se experimenta en animales para encontrar la cura a enfermedades humanas graves, pero en realidad hay muchos tipos de experimentación, desde la experimentación militar, donde el armamento se testa en animales vivos, hasta la experimentación al servicio de las industrias ganadera y piscícola, donde se trata de conseguir que la explotación de los animales criados para ser comidos permita obtener mayores beneficios económicos. También existe la experimentación toxicológica, en la que todo tipo de productos, como insecticidas o barnices, son testados en animales vivos para comprobar su grado de toxicidad. Y hay asimismo experimentación en investigación básica, que es investigación que no tiene ninguna finalidad práctica concreta y donde a menudo se fuerza a los animales

a vivir situaciones de mucho sufrimiento. El elevado uso de animales en investigación básica a menudo responde más a la necesidad de los investigadores de publicar frecuentemente para hacer currículum que no a los avances científicos.

En segundo lugar, aunque la experimentación en animales existe desde hace siglos, durante la mayor parte de su historia fue una actividad minoritaria. En cambio, actualmente, la experimentación ha dado lugar a un complejo industrial global del que viven muchas empresas: las que crían los animales, las que fabrican jaulas, peceras o el instrumental quirúrgico, las que diseñan el software, las que hacen experimentación por encargo para otras empresas... La experimentación se ha convertido en un negocio muy lucrativo y conectado a su vez con otros negocios poderosos: la industria militar, la industria ganadera, la industria piscícola y la industria farmacéutica. Eso le confiere un gran poder de lobby para presionar a gobiernos y conseguir que protejan el negocio. También tiene mucha influencia sobre los medios de comunicación. Como la vivisección mueve tanto dinero, hay muchos intereses en aumentarla. Sin embargo, los animales usados en los laboratorios son tratados con

“Las distintas formas de opresión y discriminación que tienen lugar en nuestra sociedad (racismo, clasismo, homofobia, capacitismo, antropocentrismo, especismo...) están interrelacionadas: se sostienen en discursos equivalentes y se refuerzan unas a otras”

ejemplo, el catedrático de farmacología Richard J. Miller o el catedrático de psicología John P. Gluck.

El libro repasa la historia de la vivisección desde Aristóteles hasta la actualidad. Un aspecto muy interesante lo encontramos a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el movimiento sufragista-feminista estaba estrechamente ligado a las protestas antivivisección, al vegetarianismo y a la defensa de los animales en general. Estos movimientos estaban vertebrados por un mismo eje que luchaba contra la opresión de una sociedad dominada por el patriarcado. Sin embargo, en la actualidad, no todos los movimientos feministas respaldan abiertamente el movimiento animalista, como si se tratara de asuntos completamente distintos. ¿Qué les diría a las feministas que consideran que las luchas feminista y animalista no tienen ninguna relación?

Les diría que adoptar una perspectiva feminista ya implica un paso muy importante para analizar nuestra sociedad de manera profunda y crítica. La tradición de pensamiento feminista nos ayuda a analizar injusticias y opresiones de una manera lúcida y a pensar formas más justas de convivencia. Pero si avanzamos todavía un paso más, comprobaremos que las distintas formas de opresión y discriminación que tienen lugar en nuestra sociedad (racismo, clasis-

Sociedad

mo, homofobia, capacitismo, antropocentrismo, especismo...) están interrelacionadas: se sostienen en discursos equivalentes y se refuerzan unas a otras. Esto es lo que comprendieron muchas sufragistas, por eso no solo defendían los derechos de las mujeres, sino que se implicaron en otras luchas sociales, entre ellas, la defensa de los animales. Las primeras organizaciones cuyo objetivo principal fue la lucha contra la vivisección las fundaron sufragistas.

En el libro nos habla de la posibilidad de reemplazar el uso de animales para la investigación científica y sustituir los modelos animales por metodologías más éticas, pero a la vez también más eficaces. ¿Qué alternativas científicas existen?

Actualmente, en la comunidad científica hay una gran discusión sobre la experimentación en animales, porque, además de la cuestión de la crueldad, cada vez más científicos están denunciando que este método es poco eficaz. Las razones de esa ineficacia son diversas, pero las más importantes son dos. En primer lugar, si queremos encontrar buenos tratamientos para enfermedades humanas, experimentar en otras especies no es lo más útil, porque hay muchísimas diferencias entre las especies. En segundo lugar, los animales usados en experimentación, dado que se los mantiene encerrados en jaulas diminutas, se les impide realizar sus conductas naturales, se los manipula y se les provoca dolor, viven con mucho estrés, y ese estrés puede dañar su salud de múltiples maneras.

Eso significa que cuando un científico le provoca una enfermedad a un ratón o a un perro para estudiarla, se encuentra con que el animal puede desarrollar otros problemas de salud derivados del estrés, que interactúan con la enfermedad que se desea estudiar, y esto dificulta la investigación. De hecho, alrededor del 90% de los medicamentos para enfermedades humanas que funcionaban en animales, luego resulta que no funcionan en humanos. Todo esto es muy significativo, porque implica que hay una relación estrecha entre la crueldad y la ineficacia.

Por ello, cada vez más científicos están proponiendo sustituir los

“La experimentación se ha convertido en un negocio muy lucrativo y conectado a su vez con otros negocios poderosos: la industria militar, la industria ganadera, la industria piscícola y la industria farmacéutica”

animales por métodos sin animales: tecnologías in vitro como tejidos celulares, órganos en un chip, organoides, y también sistemas computacionales e inteligencia artificial. Para quien quiera hacerse una idea de cómo funcionan estas nuevas metodologías recomiendo la serie de conferencias que está organizando el Johns Hopkins Center for Alternatives to Animal Testing (CAAT), que pueden verse en su canal de Youtube

Finalmente, en el libro queda muy claro que el avance de la ciencia, por desgracia, no ha ido acompañado de la ética, lo cual ha tenido graves consecuencias. ¿Qué consejos daría a los jóvenes estudiantes que quieren dedicarse a la investigación científica para que la ciencia pueda seguir avanzando, pero de forma ética?

Les aconsejaría lo mismo que recomiendan los catedráticos Richard J. Miller y John P. Gluck, a los que mencionaba anteriormente: que además de estudiar ciencia, se formen también en otras disciplinas complementarias. Que estudien historia de la ciencia, filosofía de la ciencia y muy especialmente ética. Estas disciplinas académicas les darán un bagaje intelectual que les permitirá reflexionar sobre la práctica científica de una manera crítica y profunda. De hecho, es una carencia muy grave que los grados en ciencias no suelan incluir una buena formación académica en ética filosófica.

Los científicos se encontrarán con problemas éticos en la práctica profesional, pero si carecen de una buena formación en ética, solo podrán abordarlos con sus propias

intuiciones personales. En cambio, si tienen una formación sólida en ética filosófica, podrán analizarlos desde teorías muy sofisticadas, que son fruto de siglos de pensamiento filosófico. La ética plantea preguntas necesarias y enseña a abordarlas de manera seria y rigurosa. Tanto Richard J. Miller como John P. Gluck explican que, cuando comenzaron a tener dudas personales acerca de si experimentar en animales era correcto o no, fue la filosofía quien les ayudó a plantearse esos interrogantes de manera profunda, y los llevó a entender que la ciencia y la ética deben ir de la mano.

También les recomendaría que se formaran en el uso de métodos sin animales, que permiten que la ciencia avance y progrese sin caer en la crueldad.

CONSERVAS / PATÉS

Patés veganos “como hechos en casa”, de Granovita

Deliciosos patés veganos, sin gluten, sin aceite de palma, sin lactosa, sin soja, sin levadura y con un suave tratamiento térmico poco agresivo. Elaborados “como en casa”, pero controlando estrictamente todo su proceso de elaboración y envasado al vacío, para obtener un intenso sabor, aroma fresco y dos texturas distintas: crunchy y mousse, todo ello para acompañar y hacer las delicias de toda variedad de platos.

Certificados: Ecológico (Euro Hoja) | Kosher

Marca: Granovita | www.granovita.com

Empresa: Granovita SAU

SECO / CONDIMENTO

Condimento shichimi togarashi, de Clearspring

El shichi (siete) mi (sabores), también conocido como “siete especias japonesas”, contiene semillas de sésamo ligeramente tostadas, junto con una mezcla magistral de ingredientes que incluye chile, pimienta negra, nori y piel de naranja.

El chile se complementa de forma armoniosa con las notas aromáticas y refrescantes de cítricos, y el giro complejo y umami del sésamo y el alga nori.

Certificado: Ecológico (Euro Hoja)

Marca: Clearspring | www.clearspring.co.uk

Empresa: Clearspring Ltd.

El Escaparate Vegano Productos

BEBIDAS / ZUMOS

Zumo crudo de remolacha roja en polvo, de Biotona

Un producto único, elaborado con jugo 100% ecológico. Tras la recolección, el jugo se deshidrata casi de inmediato, evaporando el agua y conservando al máximo los nutrientes. Este proceso hace que el polvo absorba rápidamente la humedad al contacto con el aire, oscureciendo su color y endureciendo su textura, lo que demuestra su calidad y pureza natural. Una vez abierto, se recomienda eliminar el aire y cerrar bien el envase para preservar el producto.

Certificado: Ecológico (Euro Hoja)

Marca: Biotona | www.biotona-superalimentos.es

Empresa: KeyPharm, N.V.

SECO / SNACKS

Rolls de coco, de Sol Natural

Los clásicos barquillos, reinventados para ofrecer una experiencia única. Rollitos extra crujientes y ligeros, elaborados con ingredientes naturales como leche de coco, harina de arroz y harina de yuca, que combinan sabor y textura de forma deliciosa. Disfrútalos solos, trocéalos para añadir como topping en postres o yogures, o mójalos en tu bebida favorita para un momento de puro placer y disfrute. Sin gluten y veganos.

Certificado: Ecológico (Euro Hoja)

Marca: Sol Natural | www.solnatural.bio

Distribución: Vipasana Bio, S.L.

Cosmética

Núria Alonso

Responsable

Certificación BioVidaSana

Ingredientes de origen animal ¿podemos distinguirlos en la etiqueta?

El movimiento vegano ha puesto sobre la mesa la presencia de ingredientes de origen animal en muchos de los productos de uso cotidiano. Entre ellos, también en la cosmética y en los productos de higiene. Desde hace muchos años hay campañas de denuncia del acoso a algunos animales masacrados simplemente para conseguir estos ingredientes. El caso más emblemático es el ámbar gris, sustancia muy apreciada en perfumería que se obtiene de los cachalotes.

Aunque no seamos veganos, existe un consenso entre el consumidor responsable respecto a lo innecesario y cruel que resulta matar un animal sólo para su uso cosmético, especialmente si se trata de una

especie amenazada como focas, ballenas o tiburones.

Tradicionalmente se han utilizado ingredientes de origen animal con grandes propiedades cosméticas como la miel, la cera de abejas, la leche, especialmente la de burra y yegua, o la lanolina de la lana. Todos ellos están permitidos en cosmética certificada y se detectan fácilmente, ya sea porque el fabricante quiere destacar su presencia o porque aparecen en el listado de ingredientes de la etiqueta.

Sin embargo, hay otros muchos que no se detectan con tanta facilidad. La mayoría de ellos se han obtenido de residuos de la industria cárnica: huesos, pelos, plumas, grasa, tejido conectivo o cartílagos. De ellos se extraen colágeno, elastina, keratina y cualquier ingrediente que pueda derivar de una sustancia grasa. Centenares de ingredientes de la cosmética se obtienen de materias grasas y éstas pueden ser tanto de origen vegetal como animal. Por desgracia, en el listado

de ingredientes, el nombre que se le asigna siguiendo la nomenclatura internacional INCI es idéntico sea cual sea su procedencia.

Hay muchos ejemplos de este tipo de ingredientes. La glicerina y todos sus derivados, ácidos grasos como el estárico, oleico o palmítico y todos sus derivados; algunos alcoholes, vitaminas como el retinol o la biotina. También son de origen animal algunos compuestos usados como agentes de fricción en pastas dentales y que se obtienen de huesos.

Un cosmético certificado econatural no admite este tipo de ingredientes de origen animal. Y tampoco ninguna de las certificaciones veganas que nos garanticen que ha habido una revisión seria y concienzuda de todos los compuestos usados en su elaboración. Como consumidores es la mejor opción para poder estar tranquilos si buscamos una cosmética libre de ingredientes animales.

La mayoría de ellos se han obtenido de residuos de la industria cárnica: huesos, pelos, plumas, grasa, tejido conectivo Por desgracia, en el listado de ingredientes, el

Montse Escutia Red Ecoestética

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Más información

Cosmética

Comparando productos de tratamiento corporal y facial

El sector de la cosmética destinada para el cuidado de la piel supone en España un volumen de venta de 3.000 millones de € anuales, siendo la principal categoría con un 32% de las ventas del global de cosmética. En esta categoría encontramos desde una crema antiarrugas hasta una loción para después del afeitado. Las hay de diferentes tipos, pero su objetivo siempre es mejorar, proteger o tratar algún problema de la piel.

Una gran cantidad de productos para el cuidado de la piel tienen como ingredientes principales sustancias grasas. Estas pueden ser de origen natural como los aceites o las mantecas, pero la mayor parte de los productos convencionales usan grasas y aceites derivados del petróleo, como las vaselinas y las parafinas, ya que son mucho más

baratos. Otro aspecto a considerar es la presencia de aceites derivados de Organismos Modificados Genéticamente (OGMs). A nivel mundial, aproximadamente el 28% del aceite vegetal que se produce es de soja, el 13% de colza, el 2% de algodón y también un 2% de maíz. Si tenemos en cuenta que el 83% de la soja, el 80% del algodón, el 30% del maíz y el 25% de la colza producidas a nivel mundial son transgénicas, la posibilidad de que nuestro cosmético incluya un ingrediente transgénico es muy elevada.

Además, en cosmética hay muchos otros ingredientes que no llevan el nombre “aceite” pero que derivan de alguna de estas especies vegetales que pueden ser transgénicas o se han producido mediante la intervención de microrganismos genéticamente modificados, con lo que la presencia de transgénicos en la cosmética no certificada es casi

La presencia de transgénicos en la cosmética no certificada es casi segura

pecíficos para cada caso (aceites esenciales, extractos vegetales, vitaminas, minerales, etc.).

El agua es uno de los excipientes más utilizados y puede sustituirse por un hidrolato y de esta forma se añaden más principios activos. O ser un agua revitalizada o de manantial con el fin de darle una información positiva. En el INCI lo identificaremos por Aqua o el nombre de la planta y al final las palabras “water”, “destilate” o “aqua”.

La fase oleosa básicamente de

diferencia sería comparable a usar en cocina un aceite virgen o uno refinado. Veamos cómo se indicarían en el INCI unos u otros:

Aceites vegetales naturales: Todos los ingredientes que incluyen el término oil al final (Prunus Amygdalus Dulcis Oil, Olea Europaea Fruit Oil, etc.).

Aceites esterificados: Caprylic Capric Triglyceride, Coco Caprylate Caprate, Oleyl Erucate, Oleyl Linoleate, Decyl Oleate, etc.

Los principios activos de los productos de cuidado de la piel son muy diversos en función del objetivo y su origen: aceites esenciales, vitaminas, minerales, derivados de animales, derivados de algas, etc. Las cremas exfoliantes, por ejemplo, suelen incorporar alguna sustancia en polvo que realice una función física de limpieza

Montse Escutia Red Ecoestética

Su formulación es muy simple. Y en el caso de serums y fluidos, las formulaciones son similares a las cremas, pero más ligeras y con una mayor concentración de sustancias activas.

Comparando dos cremas hidratantes: ecológica certificada y convencional

La crema ecológica está compuesta de los siguientes ingredientes:

Aloe Barbadensis Leaf Juice (jugo de aloe vera)*, Olea Europaea Fruit Oil (aceite de oliva)*, Butyrospermum Parkii Butter (manteca de karité)*, Cetearly Glu coside, Glyceryl Stearate, Caprylic/ Capric Triglyceride, Persea Gratis sima Oil(aceite de aguacate)*, He lianthus Annuus Seed Oil (aceite de girasol), Sodium Levulinate, Sodium Anisate, Tocopherol, Rosmarinus Oficcinalis Leaf Oil (aceite esencial de romero)*, Limonene**, Linalool**

En esta crema, la parte acuosa es jugo de aloe, es decir, no es solo agua, que sí es el componente prin cipal de muchos cosméticos, así se suma al agua las propiedades hi dratantes del jugo de aloe.

Por otra parte, se ve que los in gredientes que están en mayor por centaje en la fórmula, los que están más arriba en la lista, son ingredien tes de origen agrario y procesados mediante métodos físicos sencillos. Además, todos los ingredientes

que están marcados con un* son ecológicos (proceden de cultivos ecológicos certificados). El aceite esencial de romero es el ingrediente perfumante. Los ingredientes marcados con dos ** son alérgenos de obligada declaración que contiene el aceite esencial.

Respecto a los otros componentes: el Cetearyl Glucoside es un emulsionante, el Glyceryl Stearate se usa para controlar la viscosidad, el Caprylic/Capric Triglyceride también ejerce una función emoliente, además de otras como la de ser solvente, es decir, que ayuda a que la mezcla de ingredientes

Levulinate y Sodium Anisate, también son de origen natural. Todos estos otros ingredientes que no son aceites, manteca o jugo, son de origen vegetal, y se obtienen mediante métodos permitidos en las normas de cosmética natural, como la hidrogenación o la hidrólisis.

Es decir, que esta crema es 100% de origen natural.

La crema convencional contiene:

Aqua, Glycerin, Cetearyl alcohol, Caprylic/capric triglyceride, Cetyl alcohol, Ceteareth-20, Petrolatum Potassium phosphate,

Acrylate Crosspolymer, Sodium hyaluronate, Vitis Vinifera Leaf Extract, Propylene Carbonate, Phenoxyethanol, Disodium edta, Xanthan gum, Benzyl Alcohol, Parfum

En esta crema el ingrediente en mayor porcentaje es agua, y después hay varios ingredientes de origen natural, como los de la crema anterior, aunque hay que tener en cuenta que este tipo de ingredientes se pueden obtener de distintas maneras, y no todas serían aceptables para los estándares de la cosmética natural.

También hay un poquito de extracto de uva (poquito porque está muy abajo en la lista) y muchos ingredientes de origen petroquímico, que son los que están subrayados en la lista. La glicerina no sabemos si es natural o petroquímica ya que con el mismo nombre INCI podría ser de ambos orígenes. El Parfum también es un término que se usa indistintamente para perfumes naturales o petroquímicos, pero dada la composición de esta fórmula y los precios que tienen los perfumes naturales, hay que suponer que será petroquímico también.

Como se puede ver, aunque todas las cremas hidratantes deben hidratar, pues antes de sacarlas al mercado sus fabricantes deberían comprobar que los claims que usan son correctos, no todas son iguales.

cosmética certificada BioVidaSana sin ingredientes de origen animal

La cosmética BioVidaSana está certificada por bio. inspecta

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