Greentology ENERO 2026

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2026: EL AMANECER VERDE PARA LA SOSTENIBILIDAD Y RENTABILIDAD

Queridos lectores de Greentology,

El 2026 inicia con un horizonte prometedor para empresas y organizaciones comprometidas con la sostenibilidad y la rentabilidad. Tras un 2025 marcado por volatilidades económicas y avances tecnológicos en energías limpias, el sector vislumbra oportunidades donde la transición verde no solo mitiga riesgos climáticos, sino que genera retornos atractivos. Iniciativas como la integración de hidrógeno verde y electromovilidad en América Latina posicionan a las compañías proactivas como líderes en mercados emergentes.

En 2025, coyunturas clave definieron el pulso del sector. La fluctuación de precios en hidrocarburos, impulsada por tensiones geopolíticas en regiones productoras como Venezuela, subrayó la urgencia de diversificar hacia renovables. Empresas que invirtieron en eficiencia energética y economía circular reportaron márgenes superiores al 15% en promedio, demostrando que la sostenibilidad es rentable. Programas ESG maduros atrajeron capitales institucionales, con flujos superiores a los 500 mil millones de dólares globales hacia proyectos verdes.

La COP pasada cristalizó compromisos históricos. Países y corporaciones acordaron triplicar la capacidad renovable para 2030, con énfasis en financiamiento climático para naciones en desarrollo. Acuerdos bilaterales, como los impulsados por la administración Trump en foros energéticos, facilitaron alianzas público-privadas que equilibran producción fósil con captura de carbono. México y Brasil destacaron con pledges para electrificar el 50% de sus flotas vehiculares.

Este arranque de año resalta el rol de la inversión privada en sostenibilidad. Empresas petroleras exploran sinergias con renovables, reactivando activos mientras incorporan tecnologías de bajo impacto. En Venezuela, el repunte potencial de crudo Merey 16, con apoyo de gigantes como Chevron, ilustra cómo rentabilizar reservas pesadas mediante modernización ecológica, reduciendo emisiones en un 20% vía diluyentes sostenibles.

La electromovilidad y la economía circular ganan tracción. En México, políticas federales incentivan baterías recicladas y vehículos eléctricos, proyectando un mercado de 10 mil millones de dólares para 2027. Organizaciones que cierran ciclos de materiales, como en retail verde, logran certificaciones que elevan su valoración bursátil hasta un 25%. Estos modelos híbridos aseguran rentabilidad a largo plazo.

Mirando adelante, la clave reside en la innovación colaborativa. Alianzas entre gobiernos, ONGs y corporaciones, inspiradas en la COP, fomentan plataformas de datos abiertos para monitoreo ESG. El hidrógeno como vector energético promete desbloquear exportaciones latinoamericanas, con retornos estimados en 8-12% anuales. Empresas que prioricen transparencia regulatoria y tecnología capturarán la mayor tajada del pastel verde.

Greentology celebra este prometedor 2026 como era de convergencia entre sostenibilidad y prosperidad.

FOUNDER

2026: SOSTENIBILIDAD, TECNOLOGÍA Y RENTABILIDAD EN UN NUEVO PUNTO DE EQUILIBRIO

Estimados lectores y amigos de Greentology

El inicio de 2026 marca algo más que un cambio de calendario: representa un momento de consolidación para la sostenibilidad como eje estratégico de negocio. Hoy, empresas y organizaciones comienzan el año con mayor claridad sobre una realidad ineludible: la rentabilidad futura estará directamente ligada a la eficiencia en el uso de recursos, a la innovación tecnológica y a la capacidad de adaptarse a un entorno global cada vez más exigente desde el punto de vista ambiental, económico y social.

En esta edición de Greentology exploramos ese punto de madurez. Nuestro tema de portada, “10 mega tendencias que transformarán el modelo de negocio sostenible”, da cuenta de cómo la sostenibilidad dejó de ser un discurso aspiracional para convertirse en una lógica operativa. En 2026, el mercado ya no recompensa la intención, sino la ejecución: datos medibles, impacto real y decisiones estratégicas que integran sostenibilidad, competitividad y resiliencia en un mismo lenguaje.

Uno de los grandes catalizadores de este cambio es la tecnología. La inteligencia artificial, como abordamos en la sección SciFiTology, no solo está transformando la manera en que procesamos información, sino también la forma en que consumimos energía. La carrera por reducir el costo energético del cómputo ha abierto escenarios impensables hace apenas unos años, como el desarrollo de centros de datos alimentados por energía solar en el espacio. Este tipo de innovaciones reflejan con claridad el nuevo dilema del desarrollo sostenible: cómo escalar la digitalización y la IA sin comprometer recursos críticos como la energía, el agua o la estabilidad de las comunidades.

La economía circular se posiciona, en este contexto, como una respuesta estratégica. Más allá del reciclaje, los modelos circulares permiten rediseñar procesos, extender la vida útil de los activos y reducir la dependencia de materias primas y energía. En un mundo donde la presión sobre las cadenas de suministro y los sistemas energéticos es cada vez mayor —desde la Tierra hasta la órbita—, la circularidad se consolida como una herramienta clave para mantener la rentabilidad sin ampliar la huella ambiental.

La innovación tecnológica aplicada a la energía es otro de los ejes de esta edición. En nuestras colaboraciones con Huawei, analizamos cómo la convergencia entre energía limpia, almacenamiento, digitalización e inteligencia artificial está redefiniendo la gestión energética. Estas soluciones demuestran que la transición energética avanza con mayor rapidez cuando se sustenta en beneficios económicos tangibles, eficiencia operativa y reducción de riesgos para las empresas.

También ponemos la lupa en la transparencia y la rendición de cuentas a través de los reportes de sustentabilidad de Veolia y Valia Energía, que evidencian cómo medir, reportar y comunicar el impacto ambiental y social se ha convertido en una herramienta estratégica. En 2026, la sostenibilidad bien documentada no solo genera confianza, sino que se integra de forma directa a la toma de decisiones financieras y operativas.

El contexto geopolítico sigue siendo un factor determinante. El análisis que cierra esta edición sobre la relación energética entre Venezuela y Estados Unidos recuerda que la transición hacia modelos más sostenibles convive con tensiones políticas, intereses estratégicos y realidades económicas complejas. Entender estos movimientos es fundamental para anticipar cambios en los mercados energéticos y en la agenda global de sostenibilidad.

Así, 2026 se presenta como un año decisivo. La sostenibilidad ya no se limita a la gestión ambiental en la Tierra, sino que se extiende a la infraestructura digital que sostiene nuestra economía, incluso más allá del planeta. En Greentology creemos que este nuevo ciclo exige visión, innovación y responsabilidad.

Esta edición es una invitación a mirar el futuro con ambición, pero también con rigor: construir modelos de negocio capaces de generar valor económico, social y ambiental en un mundo cada vez más interconectado y consciente de sus límites.

de fecha 1 de julio de 2022 otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, ISSN: en trámite el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud

Jessyca CervantesPRESIDENTA Y CEO

Dr. Hugo Isaak ZepedaVICEPRESIDENTE

Miguel Mares Castillo DIRECTOR GENERAL m.mares@smartmediagroup.lat

Carlos Mackinlay Gronhamm DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES c.mackinlay@smartmediagroup.lat

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Virna Gómez Piña DIRECTORA COMERCIAL v.gomez@smartmediagroup.lat

Antonella Russo COORDINADORA DE RELACIONES PÚBLICAS Y REPRESENTANTE EN EUROPA a.russo@smartmediagroup.lat

Ernesto Valdés Arreguín COORDINADOR DE ESTRATEGIA GUBERNAMENTAL

Evelyn Sánchez Gamiño GENRENTE DE MERCADOTECNIA e.sanchez@smartmediagroup.lat

Irwing Núñez VázquezWEBMASTER i.nunez@smartmediagroup.lat

Juan Carlos Chávez Vera DIRECTOR EDITORIAL DE SMART MEDIA GROUP jc.chavez@smartmediagroup.lat

Aranza Bustamante COEDITORA DE SMART MEDIA GROUP a.bustamante@smartmediagroup.lat

Sergio Ruiz Labastida COORDINADOR DE ARTE Y DISEÑO

Shasny D. Meraz BalderasDISEÑADORA

Arturo Eduardo Plata Martínez DISEÑADOR JR.

Guadalupe García Hernández EJECUTIVA COMERCIAL g.garcia@smartmediagroup.lat

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CONSEJO EDITORIAL

Shirley WagnerPatricia Tatto

Gema Sacristán

Mariuz Calvet Roquero

Camilo Farelo Rubio

Hugo Adrián Hernández Baltazar

María José Treviño

Santiago Barcón Palomar

Hans-Joachim Kohlsdorf

Walter Coratella Cuevas VENTAS ventas@smartmediagroup.lat CONTACTO 5528703374

06

6 Transformación Ecológica como el camino hacia la Resiliencia: GreenUp 20242027 de Veolia

Veolia consolida su estrategia GreenUp 2024-2027, para abordar los impactos de la emergencia climática mediante 3 ejes: descarbonización, descontaminación y regeneración de recursos.

12

Valia Energía: Generación de Valor más allá de los Megavatios

La visión de sostenibilidad de Valia Energía trasciende sus instalaciones. En 2025, la empresa lideró esfuerzos significativos para la preservación de ecosistemas clave en los estados donde opera.

18

La necesidad de estar al 100%: dar lo mejor de nosotros cada día

Cuando un equipo trabaja al 100%, se crea una energía positiva que impulsa resultados extraordinarios. El compromiso se contagia, fortalece la confianza y construye una cultura donde cada persona sabe que su esfuerzo importa y marca la diferencia, señala el especialista Gerardo Tenahua.

En Portada

10 Mega Tendencias que transformarán el modelo de negocio sostenible

Las empresas que logran disociar su crecimiento económico del consumo de recursos naturales y del impacto ambiental negativo son las que están capturando las mayores cuotas de mercado y el capital de los inversores más sofisticados. 2026 exige a los líderes empresariales una visión sistémica, donde la rentabilidad y la sostenibilidad se entrelacen para construir organizaciones prósperas.

GreenHR
GreenCorp

Circular

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La Navidad y su costo ambiental: el trayecto silencioso que recorren

Una buena noticia es que existen alternativas reales para transformar la relación entre Navidad y sostenibilidad. Dra. Bertha Martínez-Cisneros, investigadora en CETYS Universidad.

28

Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara apuesta por tecnología de punta

Innovation

Green & Smart

El proyecto de la Línea 4 ilustra la aplicación de tecnologías energéticas de Huawei en sectores estratégicos, durante Latin America C&I Greenovation Summit 2025

2025.

34

Huawei Digital Power impulsa la transición energética en México

En entrevista, Gonzalo Gómez, gerente de desarrollo de negocio de Huawei Digital Power México, explica la estrategia de la compañía en torno a la adopción de energías limpias para lograr un modelo de negocio rentable y sostenible. Colaboración de Aranza Bustamante.

50

La IA impulsa los Centros de Datos en el espacio

Erick Ortiz Vega, fundador y CEO de AUDACIA CLOUD, escribe sobre la empresa Starcloud y el primer data center en el espacio.

54

Venezuela, el reto energético mundial

El especialista en economía y energía, Ramsés Pech, analiza el caso internacional Venezuela –Estados Unidos en materia energética.

TRANSFORMACIÓN ECOLÓGICA COMO EL CAMINO HACIA LA RESILIENCIA: GREENUP 20242027 DE VEOLIA

Por: Juan carlos Chávez

La urgencia de una transición ambiental no es ya un debate teórico, sino una necesidad de supervivencia operativa para ciudades e industrias. El Reporte ESG 2024 de Veolia México emerge en este escenario no solo como un ejercicio de transparencia corporativa, sino como una hoja de ruta estratégica que demuestra cómo la sostenibilidad, lejos de ser un costo, es el motor de la competitividad y la resiliencia en la próxima década.

Barómetro de la Transformación Ecológica

Para comprender la magnitud de las acciones presentadas, es imperativo analizar el contexto que las motiva. Según el Barómetro de la Transformación Ecológica realizado por el Grupo Veolia, el sentimiento de vulnerabilidad en México es palpable y superior al promedio mundial: el 78% de la población mexicana se siente expuesta a riesgos ecológicos. Este dato no es menor; refleja una sociedad consciente de que el cambio climático ya está aquí.

El barómetro revela cifras contundentes sobre la percepción ciudadana: el 89% de la población mundial reconoce que el cambio climático está en marcha, y en México, el 75% cree firmemente que este fenómeno representa la mayor amenaza sanitaria que enfrenta la humanidad en la actualidad. Más alarmante aún es la visión económica del problema: el 68% de las personas considera que la inacción climática tendrá costos mucho más elevados que las inversiones necesarias para transformar nuestros modelos de producción y consumo hoy mismo.

Ante esta presión social y ambiental, Veolia ha consolidado su estrategia global denominada GreenUp 2024-2027, un programa diseñado para acelerar drásticamente la optimización de recursos y abordar los impactos de la emergencia climática mediante tres ejes fundamentales: descarbonización, descontaminación y regeneración de recursos.

Descarbonización: más allá de la reducción de emisiones

La descarbonización es, quizás, el reto más visible de nuestra era. En 2024, Veolia México logró evitar cerca de 52 mil toneladas de CO₂ a través de mejoras en la eficiencia energética de sus clientes industriales. Para poner esta cifra en perspectiva, este esfuerzo equivale a la capacidad de captura de carbono de aproximadamente 860 mil árboles plantados en un año.

La estrategia de energía de la compañía no se limita a la reducción de emisiones propias (Alcances 1 y 2), sino que se enfoca agresivamente en el Alcance 4, que consiste en ayudar a los clientes a evitar emisiones en sus propias operaciones. Un ejemplo emblemático de este impacto es la colaboración con una de las principales cadenas de retail en México, donde Veolia gestiona el mantenimiento de 20,000 equipos electromecánicos en 86 tiendas a nivel nacional. Gracias a la optimización de sistemas de iluminación y la renovación de sistemas de control HVAC, se logró una reducción del 18% en la facturación eléctrica y se evitaron más de 20,500 toneladas de CO₂.

En el sector farmacéutico, la innovación ha tomado la forma de proyectos de cogeneración. Veolia implementó la construcción de cuatro plantas con generación simultánea

de energía eléctrica y térmica, garantizando un 92% de rendimiento y proyectando ahorros de 660 millones de pesos en 20 años. Estas soluciones se apoyan en tecnologías como Hubgrade, un centro de monitoreo con inteligencia artificial que permite el análisis en tiempo real y la optimización de procesos para generar ahorros tangibles y transparencia absoluta para los clientes.

El agua: el primer marcador del cambio climático

Si la energía es el motor de la industria, el agua es su sistema circulatorio y el recurso más vulnerable ante la crisis climática. En 2024, Veolia benefició a cerca de dos millones de personas con servicios de agua y saneamiento. La empresa abasteció 104 millones de m³ de agua potable, trató 156 millones de m³ y, en un paso decisivo hacia la economía circular, reutilizó 63 millones de m³, asegurando su retorno seguro al medio ambiente.

El caso de Aguas de Saltillo se mantiene como un referente nacional e internacional de éxito en modelos mixtos de gestión hídrica. Con una eficiencia física del 76%, uno de los indicadores más altos de México, este sistema ha demostrado que la digitalización y la gestión inteligente de fugas son herramientas de adaptación climática infalibles. En poco más de dos décadas, la población atendida en Saltillo creció un 300%, mientras que la extracción de agua solo aumentó un 50%, permitiendo que el 98% de los usuarios cuente con servicio diario a pesar del estrés hídrico de la región.

Además de la gestión municipal, Veolia ha transformado la operación de plantas industriales, como la PTAR de Sanofi, donde garantiza el cumplimiento de normativas estrictas

mediante el reúso de agua para áreas verdes, logrando un ahorro de 390,000 litros mensuales. Este enfoque responde a la necesidad de las industrias de asegurar su "licencia para operar" en territorios con escasez de recursos.

Gestión de Residuos y Economía Circular

México enfrenta desafíos monumentales en infraestructura y trazabilidad de residuos. Veolia ha respondido gestionando 1.2 millones de toneladas de residuos sólidos y brindando servicios especializados a más de 220 clientes industriales. La visión de la empresa es clara: transformar desechos en recursos.

Uno de los logros más destacados de 2024 fue la producción de 15.7 mil toneladas de Combustible Derivado de Residuos (CDR), un recurso que sustituye combustibles fósiles en procesos industriales altamente demandantes. Asimismo, se generaron 4,207 MWh de energía eléctrica a partir de biogás, demostrando que los rellenos sanitarios pueden ser centros de producción energética limpia.

En el ámbito de la gestión especializada, el Centro de Tratamiento y Disposición Final (CTyDF) Mina, en Nuevo León, celebró 40 años como líder nacional. Esta instalación es la única en México que cumple con la NOM-173 y cuenta con un ecosistema de 10,000 hectáreas de amortiguamiento natural que permite capturar cerca de 46 mil toneladas de CO₂ al año. La excelencia técnica en Mina se complementa con innovaciones en remediación de suelos, utilizando geofísica avanzada y drones con cámaras termográficas e infrarrojas para detectar pasivos ambientales con una precisión sin precedentes.

Desempeño Multifacético

Una de las revelaciones más profundas del Reporte ESG 2024 es el modelo de Desempeño Multifacético de Veolia. La empresa sostiene que el desempeño financiero solo es significativo si va acompañado de resultados ambientales,

sociales y de gobernanza. Este modelo se enfoca en cinco grupos de interés clave: planeta, clientes, sociedad, colaboradores y accionistas.

Desde la perspectiva de la Gobernanza (G), Veolia ha blindado su operación con certificaciones internacionales como ISO 9001, 14001, 45001, 37001 (Antisoborno) y 50001. La ética es un pilar no negociable; el 98% de los colaboradores conoce los mecanismos para reportar irregularidades y el 96% siente confianza para denunciar sin temor a represalias. Este compromiso ético fue reconocido externamente cuando la Asociación Mexicana de Comunicadores (AMCO) otorgó a Veolia México el Premio AMCO por su innovadora campaña interna de cumplimiento.

En el Eje Social (S), la empresa ha dado pasos significativos en sectores tradicionalmente masculinizados. La participación de mujeres en puestos directivos alcanzó el 17% en 2024, un avance que fortalece la equidad en las áreas de agua, residuos y energía. Además, la seguridad laboral es una prioridad absoluta: la Semana Internacional de Seguridad y Salud logró una reducción del 35% en la accidentabilidad mediante el uso de herramientas innovadoras como capacitaciones en realidad virtual para identificar riesgos operativos.

El bienestar de los colaboradores se gestiona a través de programas como Veolia Cares y So’Well, que ofrecen desde extensiones de permisos de maternidad y paternidad hasta apoyo para el cuidado de familiares con enfermedades graves. Como señala Denis Reboul, CEO de Veolia México, el recurso más valioso son las personas, y este reporte refleja la convicción de transformar el mundo a través de una operación basada en valores sólidos.

Impacto comunitario y educación: Sembrando el Futuro

La transformación ecológica no puede ocurrir de forma aislada; debe ser un movimiento social. Veolia ha impactado

a más de 1,400 estudiantes en 2024 a través de programas de educación ambiental como Alrededor de Iberoamérica, que en 11 años ha reunido a más de 8,500 niños en México para aprender sobre el poder de la energía y la sostenibilidad.

Las iniciativas locales también han dejado huella en las comunidades donde opera la empresa. En Galeana, Nuevo León, se inauguró la primera biblioteca sustentable, construida con 1.6 toneladas de plástico reciclado, beneficiando a más de 400 personas. En Mina, se rehabilitaron espacios públicos y se donaron contenedores para mejorar la gestión local de residuos, mientras que la campaña "Alimenta 2024" recaudó recursos significativos para el Banco de Alimentos de Saltillo y otras instituciones benéficas.

Sostenibilidad desde el Origen

Veolia México entiende que su impacto se extiende a través de sus proveedores. En 2024, el 96.93% de las compras se realizaron a empresas locales, fortaleciendo el tejido empresarial nacional y reduciendo la huella de carbono asociada al transporte. La empresa utiliza la plataforma EcoVadis para evaluar el desempeño ASG de sus proveedores estratégicos, asegurando que toda su cadena de valor comparta los mismos estándares de ética, derechos humanos y respeto al medio ambiente.

El Reporte ESG 2024 de Veolia México no es simplemente un recuento de logros pasados, sino una demostración de que es posible conciliar el crecimiento económico con la preservación del planeta y el bienestar social. En un país donde la competitividad de la próxima década estará definida por la gestión del agua, la energía limpia y la circularidad, Veolia se sitúa como un actor capaz de articular soluciones medibles, escalables y, sobre todo, urgentes.

La Transformación Ecológica es el propósito que guía cada acción de los 2,408 "Resourcers" de la compañía. Los resultados presentados —desde las 52 mil toneladas de CO₂ evitadas hasta la eficiencia hídrica en Saltillo— muestran que el sector privado tiene un rol decisivo en la construcción de un país más resiliente. Como sociedad, el mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es una opción, es el único camino hacia un futuro justo y duradero.

VALIA ENERGÍA:

GENERACIÓN DE VALOR MÁS ALLÁ DE LOS MEGAVATIOS

Por: Redacción GT

En el panorama energético nacional, la discusión suele centrarse en la capacidad de generación y la estabilidad de la red. Sin embargo, los resultados presentados por Valia Energía al cierre de 2025 proponen una narrativa distinta y necesaria: una donde la confiabilidad eléctrica es inseparable de la sostenibilidad social, la resiliencia hídrica y la excelencia en la cultura organizacional. Con una capacidad instalada de 3.2 GW aportados al Sistema Eléctrico Nacional a través de siete centrales, la empresa no solo busca iluminar hogares e industrias, sino posicionarse como el eje de una transición

Cultura Organizacional como motor de Cambio

Uno de los pilares más destacados en el informe de 2025 es el reconocimiento del talento humano como el centro de la estrategia corporativa. Valia Energía ha logrado consolidar una estructura interna que le permitió obtener, en su primera postulación, la certificación de Great Place To Work. Este logro no es menor en una industria técnica y exigente; refleja la construcción de un entorno laboral basado en la integridad, la colaboración y el bienestar profesional.

Complementando este hito, la distinción de TOP Companies como una “Empresa Culturalmente Poderosa” subraya que la compañía ha logrado permear sus valores de "coraje para actuar" y "creación de valor" en todos los niveles de su operación. Esta solidez interna se traduce hacia el exterior mediante la obtención del Distintivo de Empresa Socialmente Responsable (ESR), otorgado por el Cemefi, el cual acredita que las seis centrales de ciclo combinado y sus servicios administrativos operan bajo prácticas éticas y de desarrollo comunitario rigurosas.

Resiliencia Hídrica: Compromiso con el recurso más crítico

El año 2025 fue testigo de la consolidación de Valia como un referente en la gestión del agua, lo que le valió el premio WESS 2025 en la categoría “Educación y Conciencia Hídrica”. Este reconocimiento responde a una estrategia multifacética que aborda el estrés hídrico desde la innovación tecnológica y el apoyo comunitario.

En el Estado de México, a través del Proyecto Tláloc en alianza con Isla Urbana, la empresa instaló seis sistemas de captación pluvial en escuelas, logrando purificar 49,620 litros de agua para consumo humano. Esta acción no solo tiene un impacto logístico —al evitar el uso de casi 2,500 garrafones— sino que fomenta una cultura de aprovechamiento de recursos naturales en las nuevas generaciones.

A nivel operativo, la iniciativa interna “Energía que Transforma” ha permitido que los colaboradores de las centrales eléctricas implementen soluciones para recuperar 95,406 m³ de agua proveniente de las purgas de procesos. Este volumen de agua, en lugar de ser desechado, se reincorpora a otros servicios de las plantas, optimizando la huella hídrica de la generación eléctrica. Finalmente, el

compromiso social se hizo tangible en Tamaulipas, donde Valia realizó una cesión parcial temporal de más de 530,000 m³ anuales a la CONAGUA, priorizando el derecho humano al agua y la sustentabilidad regional.

Biodiversidad y Restauración

La visión de sostenibilidad de Valia Energía trasciende las cercas de sus instalaciones. En 2025, la empresa lideró esfuerzos significativos para la preservación de ecosistemas clave en los estados donde opera:

• Reforestación y Suelos: En el Estado de México, se llevó a cabo la siembra de 1,500 árboles en dos hectáreas, complementada con el programa Guerreros Forestales. Esta iniciativa no se limitó a plantar árboles, sino que incluyó capacitación en conservación de suelos y barreras contra incendios forestales, asegurando la productividad y la retención de agua en la tierra.

• Protección de Especies en Peligro: En Tamaulipas, en colaboración con autoridades estatales, se logró la liberación de más de 1,000 tortugas lora, una especie en peligro crítico de extinción.

• Monitoreo del Jaguar: Mediante un convenio con la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas, se aportaron equipos especializados para el monitoreo de al menos 16 jaguares en la Reserva de la Biosfera El Cielo, fortaleciendo el conocimiento y la protección de este depredador tope en la región.

Solidez financiera para la Transición Energética

Para que una estrategia de sostenibilidad sea viable a largo plazo, debe estar respaldada por una estructura financiera robusta. Valia Energía demostró esta capacidad al ganar el premio “Most Impressive Project Finance Deal of the Year”

de los Latin America Bond Awards de GlobalCapital. Este reconocimiento se derivó de una emisión de bonos de proyecto a 15 años por 530 millones de dólares.

Esta transacción es fundamental, ya que proporciona la certidumbre económica necesaria para mantener la infraestructura de transporte de gas natural y las centrales eléctricas que el país requiere para su prosperidad inmediata, mientras se pavimenta el camino hacia un futuro más limpio.

Como señala Narcís de Carreras, los resultados de 2025 demuestran que integrar la sostenibilidad en la operación genera un valor compartido que fortalece la participación de la empresa en la transición energética nacional.

Así, el modelo de Valia Energía en 2025 sugiere que la eficiencia de una empresa energética ya no se mide únicamente en megavatios-hora, sino en la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas donde está presente.

La colaboración con gobiernos, organizaciones civiles como Isla Urbana y la propia ciudadanía ha permitido transformar compromisos abstractos en impactos medibles y certificados por terceros de prestigio internacional.

De esta manera, Valia Energía se consolida como una entidad que realmente actúa ante los retos climáticos y sociales; demostrando que la rentabilidad financiera y la responsabilidad ambiental no solo pueden coexistir, sino que se alimentan mutuamente para garantizar la seguridad energética de México.

LA NECESIDAD DE ESTAR AL

DAR LO MEJOR DE NOSOTROS CADA DÍA

ingeniero industrial experto en Eficiencia

Energética

En el entorno laboral actual, los retos son constantes y las metas cada vez más exigentes. Ante este escenario, estar al 100% no es solo una expectativa, es una actitud. Es la decisión diaria de dar lo mejor de nosotros, incluso cuando el camino se vuelve complejo.

Estar al 100% es una elección de cada uno, ya que buscar el bienestar depende de sí mismo y de nadie más.

Estar al 100% no significa ser perfectos, sino estar presentes, comprometidos y enfocados. Significa asumir cada responsabilidad con profesionalismo, entendiendo que cada acción, por pequeña que parezca, contribuye al logro de los objetivos comunes.

La fuerza del compromiso

Cuando un equipo trabaja al 100%, se crea una energía positiva que impulsa resultados extraordinarios. El compromiso se contagia, fortalece la confianza y construye una cultura donde cada persona sabe que su esfuerzo importa y marca la diferencia.

El

valor de la actitud

La actitud con la que enfrentamos nuestras actividades define el resultado. Una actitud al 100% transforma los retos en oportunidades, los errores en aprendizaje y los objetivos en logros alcanzables. No siempre podemos controlar las circunstancias, pero sí la forma en que respondemos a ellas.

Liderar

con el ejemplo

El liderazgo auténtico inspira a estar al 100% a través del ejemplo. Cuando los líderes muestran coherencia, entrega y pasión por lo que hacen, motivan a sus equipos a elevar su nivel de compromiso y desempeño.

La actitud como motor de resultados para la organización

La productividad comienza con la actitud. Una mentalidad positiva y comprometida permite transformar los retos en oportunidades de mejora. Estar al 100% no es hacerlo todo rápido, sino hacerlo bien, con responsabilidad y constancia.

La productividad individual, impacto colectivo

Cada esfuerzo individual suma al resultado global. Un equipo productivo se construye cuando cada persona asume su rol con compromiso total, entendiendo que su desempeño impacta directamente en el logro de los objetivos organizacionales.

Liderazgo que impulsa la productividad

Los líderes juegan un papel esencial en la productividad del equipo. Un liderazgo claro, cercano y coherente motiva a las personas a dar lo mejor de sí, estableciendo prioridades, eliminando obstáculos y reconociendo los logros.

Sin embargo, debes tener en cuenta que hay diversos factores que pueden impedir que una persona esté al 100%. Identificarlos es el primer paso para mejorar el desempeño y la productividad:

Los factores personales

• Falta de descanso: el cansancio físico y mental reduce la concentración y el rendimiento.

• Estrés constante: la sobrecarga de presión disminuye la motivación y la claridad para tomar decisiones.

• Problemas personales no gestionados: afectan el enfoque y la presencia en el trabajo.

Salud Familia Pareja Hobbies Amigos Crecimiento personal

Descanso Autocuidado

LA VIDA NO ES SOLO EL TRABAJO BIENESTAR

Los factores laborales

• Objetivos poco claros: cuando no se sabe qué se espera, se pierde enfoque.

• Exceso de carga de trabajo: genera agotamiento y errores.

• Falta de recursos o herramientas: limita la capacidad de dar resultados de calidad.

• Procesos ineficientes: hacen que el esfuerzo no se traduzca en productividad real.

Los factores organizacionales

• Comunicación deficiente: provoca confusión, retrabajos y desmotivación.

• Falta de reconocimiento: reduce el compromiso y la iniciativa.

• Liderazgo poco cercano o inconsistente: afecta la confianza y el sentido de pertenencia.

Los factores actitudinales

• Desmotivación: cuando no se encuentra sentido al trabajo.

• Resistencia al cambio: limita el crecimiento y la mejora continua.

• Falta de enfoque en prioridades: dispersa energía y tiempo.

Estar al 100% no siempre depende solo de la voluntad individual, es el resultado del equilibrio entre bienestar personal, claridad organizacional y liderazgo efectivo. Atender estos factores permite crear entornos donde las personas puedan dar lo mejor de sí de forma sostenible.

Por lo que, estar al 100% en productividad no significa desgaste, sino enfoque inteligente, compromiso y mejora continua. Cuando las personas trabajan con claridad y propósito, la productividad deja de ser una meta y se convierte en un hábito que impulsa el crecimiento y el éxito organizacional.

Busca estar al 100% aprovechando al máximo el tiempo.

LA NAVIDAD Y SU COSTO AMBIENTAL:

EL TRAYECTO SILENCIOSO QUE RECORREN LOS REGALOS ANTES DE LLEGAR A CASA

El acto de regalar, pese a su profundo simbolismo, activa una cadena global de transporte y empaques que eleva el movimiento logístico de diciembre y suma al impacto ambiental

Por: Bertha Martínez-Cisneros

Investigadora en Cadenas de Suministros Sostenibles, Logística Inversa, Comercio Transfronterizo y Economía Circular de CETYS Universidad.

Cada diciembre, millones de personas celebran una de las tradiciones más esperadas del año: intercambiar regalos. Sin embargo, más allá del simbolismo cultural y emocional, esta época es uno de los periodos de mayor presión ambiental del año. El volumen de producción, transporte, embalaje y devoluciones genera un impacto ecológico profundo que pocas veces asociamos con el acto de regalar. Desde la perspectiva logística, la Navidad se convierte en un laboratorio de exceso: más rutas, más materiales, más emisiones y más residuos, factores que aumentan silenciosamente la huella ambiental global.

El mayor impacto no proviene del obsequio en sí mismo, sino del viaje que realiza para llegar a las manos de nuestros familiares y amigos. La mayoría de los regalos se fabrican lejos de los mercados donde se consumen, lo que implica miles de kilómetros recorridos en barcos, aviones y camiones. Durante diciembre, estas rutas se saturan: aumentan los vuelos de carga, se multiplican las entregas y se prioriza la velocidad sobre la eficiencia. Cada decisión logística acelerada incrementa la huella de carbono, especialmente cuando se trata de entregas “exprés”.

A esta presión sobre la logística global se suma la “última milla”, el eslabón más complejo y mayor impacto ambiental. En lugares como Ciudad de México, Monterrey, Bogotá o São Paulo, el tráfico decembrino incrementa los tiempos de entrega y eleva las emisiones. En México, se estima que el reparto de mercancías aumenta cerca del 30% en diciembre, impulsado por compras en línea que crecieron más del 43% en la región durante 2024. Cada envío urgente representa más combustible, más rutas fragmentadas y más CO₂ por unidad entregada.

A esto se suma un problema que crece cada año: la envoltura y el embalaje. Cajas dobles, plásticos protectores y papel metalizados representan toneladas de residuos que difícilmente se reciclan. En muchos países, la generación de basura se dispara en diciembre, presionando sistemas ya saturados. El “packaging” navideño combina tres factores críticos: materiales de un solo uso, escasa reciclabilidad y un alto volumen motivado por el comercio electrónico.

Esta realidad se refleja con claridad en nuestra región. El embalaje durante diciembre, residuos sólidos urbanos, en México aumentan entre 20% y 25%, impulsados por cajas, bolsas, plásticos y envolturas metalizadas difíciles de reciclar. En algunos países latinoamericanos, menos del 10% de estos materiales se recupera. Esto significa que la mayoría de los empaques termina en vertederos o incineración, generando emisiones adicionales y presión sobre sistemas que ya operan al límite.

Sin embargo, el impacto menos visible, y considerado uno de los más severo, proviene de la logística inversa. A nivel global, hasta el 30% de las compras navideñas se devuelve en enero. En México, la cifra ronda el 20%.

Generando una cadena paralela de transporte, manipulación y reprocesamiento de mercancías. En muchos casos, el costo de reacondicionar un artículo es mayor que destruirlo, lo que conduce a desperdicio masivo. Así, el ciclo navideño termina amplificando emisiones, uso de energía, consumo de agua en procesos de manufactura y saturación de vertederos con productos en perfecto estado.

Existen alternativas

Ante este panorama, la buena noticia es que existen alternativas reales para transformar la relación entre Navidad y sostenibilidad. Comprar con anticipación no solo reduce el estrés del consumidor: también permite rutas más eficientes y menor uso de transporte urgente. Optar por productos locales disminuye kilómetros recorridos y fortalece cadenas cortas que generan menor huella ambiental. Elegir regalos digitales o experiencias elimina por completo la necesidad de transporte y embalaje. Y, en un contexto donde la economía circular toma fuerza, regalar productos reacondicionados o de segunda mano se convierte en una acción con impacto ambiental positivo.

Del lado empresarial, la temporada es una oportunidad para repensar modelos logísticos. Optimizar rutas con analítica avanzada, migrar a flotas de bajas emisiones, reducir materiales de embalaje y establecer políticas de devoluciones responsables son acciones que generan beneficios ambientales y económicos. En México y LATAM, donde los costos logísticos pueden representar hasta el 40% del valor del producto, la sostenibilidad también se convierte en un factor de competitividad.

La Navidad no tiene por qué dejar una huella ambiental tan profunda. El desafío no es eliminar los regalos, sino repensar su recorrido. Comprender que cada decisión logística, desde dónde se produce un artículo hasta cómo llega a casa, tiene un impacto acumulativo. Y que, con acciones individuales y empresariales, podemos transformar una temporada de exceso en una temporada de equilibrio.

Porque al final, el mejor regalo que podemos dar es un futuro donde celebrar no implique comprometer el planeta.

LÍNEA 4 DEL TREN LIGERO DE GUADALAJARA

APUESTA POR TECNOLOGÍA DE HUAWEI PARA GARANTIZAR SEGURIDAD Y CONTINUIDAD

Por: Aranza Bustamante

La Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara, inaugurada el pasado 15 de diciembre ―que transporta a lo largo de 21 kilómetros y ocho estaciones a un estimado de 106 mil personas al día desde el centro de Tlajomulco hasta Tlaquepaque―, se ha posicionado como un caso emblemático de cómo la tecnología puede convertirse en un factor decisivo para garantizar la seguridad y continuidad de los servicios de movilidad urbana.

Más allá de la obra civil, el proyecto enfrentó un desafío crítico: operar de forma segura en un entorno marcado por la inestabilidad eléctrica. La respuesta fue la adopción de una solución de energía crítica desarrollada por Huawei, diseñada para blindar la operación ferroviaria ante fallas en la red.

El caso fue presentado por José Eduardo Medina Hernández, exdirector de Energía y Control en Mota-Engil, durante el Latin America C&I Greenovation Summit 2025, organizado por Huawei el 28 de noviembre de 2025 en Cancún. Ahí se expuso cómo la tecnología energética se volvió un componente estratégico para una línea ferroviaria en la que conviven trenes de pasajeros y de carga, un escenario donde los márgenes de error son prácticamente inexistentes.

Un problema eléctrico con implicaciones de seguridad

El principal reto del proyecto fue garantizar una operación confiable en una vía compartida con trenes de carga de Ferromex. Las dos subestaciones que alimentan el sistema presentaban una capacidad limitada, lo que provocaba picos, caídas y variaciones de voltaje constantes.

Estas fluctuaciones afectaban directamente a los sistemas de control e instrumentación, altamente sensibles, al punto de generar fallos en componentes críticos como la fibra óptica durante pruebas con equipos de otros proveedores. El riesgo no era menor: cualquier interrupción podía comprometer los protocolos de seguridad diseñados para evitar incidentes entre trenes de distinta naturaleza.

“La prioridad era asegurar que ninguno de los protocolos de seguridad pusiera en riesgo tanto al tren de carga como al de pasajeros”, señaló Medina Hernández, al explicar por qué el proyecto necesitaba más que soluciones convencionales de respaldo eléctrico.

Una solución diseñada para no fallar

Ante este panorama, el proyecto optó por un sistema integral de acondicionamiento y suministro ininterrumpido de energía que aislara la operación ferroviaria de la volatilidad de la red pública. Tras evaluar distintas opciones, la ingeniería propuesta por Huawei fue la que ofreció mayores garantías en términos de redundancia y seguridad.

La solución Huawei Critical Power se implementó con un esquema de doble redundancia para eliminar los puntos de falla. Su diseño permite sustituir módulos de batería sin detener la operación, lo que asegura continuidad total incluso durante tareas de mantenimiento. Además, a diferencia de otros sistemas, la tecnología permite utilizar el 100% de la capacidad de la batería, una característica clave para maximizar el respaldo en situaciones críticas.

Según Medina Hernández, esta arquitectura energética no solo resolvió el problema inmediato, sino que dotó a la Línea 4 de una resiliencia preparada para escenarios de alta exigencia.

Operación continua y protocolos de emergencia

El sistema opera con una transición de "cero milisegundos", lo que significa que el cambio de la red eléctrica a la energía de las baterías es tan instantáneo que los sistemas electrónicos de control y señalización no experimentan pérdida de potencia detectable. Esto previene reinicios, pérdida de datos o interrupciones operativas que podrían comprometer la seguridad.

Más allá de la continuidad, el sistema habilita un protocolo de emergencia. En caso de un fallo en la catenaria —la línea eléctrica aérea— que deje un tren sin energía entre estaciones, el equipo de Huawei envía pulsos que le otorgan hasta 10 minutos de autonomía. Este tiempo es suficiente para que el convoy llegue de forma segura a la siguiente estación, evitando que los pasajeros queden varados.

Un caso dentro de una estrategia más amplia

El proyecto de la Línea 4 fue presentado como parte de un conjunto de casos de éxito que ilustran la aplicación de tecnologías energéticas de Huawei en sectores estratégicos de México. Durante Latin America C&I Greenovation Summit 2025 también se expusieron experiencias en turismo y logística, en las que soluciones de microrredes, almacenamiento y carga rápida están transformando la operación y reduciendo costos.

El caso de la Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara muestra que la resiliencia energética se ha convertido en un elemento central para el desarrollo de infraestructura crítica en el país. En un contexto de redes eléctricas presionadas y sistemas cada vez más complejos, la experiencia apunta a que la confiabilidad tecnológica ya no es un valor agregado, sino una condición básica para garantizar seguridad, continuidad operativa y confianza pública.

“Nos tenemos que basar en energías renovables: paneles solares, contenedores, etcétera, porque no nos va a dar para poder operar [...]. Queremos algo que sea efectivo, que brinde a la comunidad y que estemos orgullosos de llevar esa ingeniería como mexicanos”, concluyó Medina Hernández.

Más que un logro aislado, el proyecto deja una lección clara: la integración temprana de soluciones energéticas avanzadas puede marcar la diferencia entre una obra funcional y una infraestructura verdaderamente preparada para el futuro.

POWER IMPULSA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO

CON UNA APUESTA CENTRADA EN LA RENTABILIDAD

La transformación del sector energético en México avanza no solo por razones ambientales, sino cada vez más por criterios económicos. En ese terreno, Huawei Digital Power ha encontrado un punto de inflexión: demostrar que la adopción de tecnologías limpias puede ser, ante todo, un negocio rentable. Así lo plantea Gonzalo Gómez, gerente de desarrollo de negocio de Huawei Digital Power México, quien sostiene que la transición energética solo se acelerará cuando represente ahorros tangibles para las empresas.

En entrevista, Gómez explicó que la estrategia de la compañía se basa en integrar generación solar, almacenamiento de energía en baterías (BESS) e infraestructura de carga ultrarrápida para vehículos eléctricos. Esta combinación busca responder a dos problemáticas clave del mercado mexicano: el incremento sostenido de las tarifas eléctricas y la creciente inestabilidad de la red.

De la sustentabilidad a la lógica de negocio

Para Huawei Digital Power, la transición energética ha dejado de ser exclusivamente un compromiso ambiental para convertirse en una decisión estratégica. La compañía ha desarrollado un enfoque de ‘doble apuesta’:

Gonzalo Gómez

Gerente de desarrollo de negocio de Huawei Digital Power México

“La primera es que realmente los proyectos sean rentables para nuestros clientes, es decir, que no solo se vea por un tema de sustentabilidad, sino que podamos llevarlos a la mesa desde un punto de vista de rentabilidad y se puedan generar ahorros para ellos”, detalló.

El gerente señala que, en un contexto en el que las tarifas eléctricas para grandes consumidores han aumentado entre 8% y 12%, las soluciones integrales de Huawei pueden reducir la facturación eléctrica en más de 50%, convirtiendo la inversión en energía limpia en una herramienta de competitividad.

Almacenamiento y electromovilidad, pilares del modelo

Uno de los componentes clave de esta estrategia es el almacenamiento de energía mediante baterías. La reducción de más de 90% en los costos de esta tecnología durante la última década ha abierto la puerta para que las empresas mexicanas aprovechen una de sus principales ventajas estructurales: la alta irradiación solar.

“México es uno de los países que más días soleados tiene, lo cual nos permite tener proyectos de energía fotovoltaica bastante rentables [...]. Además, en el país vemos una reducción de más del 80% en los costos de generación de energía fotovoltaica”, dijo.

Gómez explica que los sistemas BESS permiten almacenar energía y utilizarla en horarios de alta demanda, lo que reduce significativamente la factura eléctrica y, al mismo tiempo, disminuye la presión sobre la red nacional. Además, habilitan esquemas de operación aislada, garantizando suministro en zonas con infraestructura limitada o inestable.

En paralelo, Huawei ha fortalecido su presencia en el sector de la electromovilidad con un enfoque integral que abarca tanto la tecnología de los vehículos como la infraestructura de recarga. Sus soluciones buscan resolver dos de los principales obstáculos del mercado mexicano: la insuficiente capacidad de la red eléctrica y la falta de estandarización de conectores.

Para ello, la compañía integra cargadores con sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento, creando centros de carga autosuficientes, y utiliza una unidad de potencia centralizada con dispensadores adaptables a distintos estándares. Este diseño permite proteger la inversión frente a la evolución tecnológica del mercado de vehículos eléctricos.

Proyectos que ya generan resultados

La aplicación de estas soluciones ya se refleja en proyectos operativos en distintos sectores. Algunos de ellos fueron presentados por Huawei durante el Latin America C&I Greenovation Summit 2025, celebrado el pasado 28 de noviembre en Cancún, Quintana Roo.

En el ámbito hotelero, el Hotel Breathless, donde se realizó la cumbre, logró reducir su factura eléctrica mensual entre 20% y 30% tras implementar una microrred inteligente, frente a un gasto anual cercano a los 2 millones de dólares.

Por su parte, en el sector industrial, un proyecto piloto con Grupo Elektra ―apoyado en la tecnología de monitoreo de Huawei que permite gestionar la dispersión, anticipar fallas y mantener la calidad―, registró un ahorro del 28% en la facturación total en apenas tres meses.

En infraestructura crítica, como la línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara, la solución Huawei Critical Power garantiza una transición eléctrica de cero milisegundos, un factor clave para la seguridad operativa.

Finalmente, en logística pesada, Grupo Marva opera la flota de camiones eléctricos más grande de América Latina con cargadores ultrarrápidos que permiten recuperar la batería del 20% al 80% en 40 minutos.

Para Gómez, estos casos confirman que la transición energética ya es una realidad en México y que los modelos son replicables en diversas industrias, especialmente en sectores donde el costo de una hora de inactividad convierte la confiabilidad energética en un factor económico crítico.

Innovación, seguridad y eficiencia como diferenciadores

La capacidad de escalar estos proyectos, explica Gómez, se sustenta en tres pilares tecnológicos: innovación constante, altos estándares de seguridad y eficiencia a largo plazo. Huawei se mantiene entre las cinco empresas que más invierten en investigación y desarrollo a nivel global, con una parte relevante destinada a energías renovables.

En materia de seguridad, la empresa es el primer fabricante en obtener la certificación de TÜV Rheinland para sistemas de almacenamiento de energía, el estándar

más alto disponible. A ello se suma el diseño de equipos con refrigeración líquida, que ofrecen mayor eficiencia, vida útil prolongada y menores requerimientos de mantenimiento frente a sistemas tradicionales.

De cara al futuro, Huawei Digital Power proyecta contar con 100 puntos de carga rápida operativos en México para inicios de 2026, con la meta de duplicar esa cifra y ampliar de forma paralela la capacidad de almacenamiento instalada.

No obstante, Gómez reconoce que el despliegue a gran escala dependerá de una coordinación efectiva entre academia, sector público y empresas privadas. Solo mediante este esquema de colaboración, señala, México podrá aprovechar plenamente estas tecnologías, avanzar en sus metas de descarbonización y consolidar un sistema energético más competitivo, resiliente y sostenible.

“Es necesaria esta famosa triple hélice en la que tenemos que estar todos alineados para realmente poder desarrollar este tipo de proyectos [...]. Todo 2025 vimos mayor apertura para que los usuarios puedan tener estas instalaciones dentro de sus empresas”, concluyó.

2026 marca el paso definitivo de la ambición retórica a la ejecución técnica, donde la sostenibilidad se integra como el sistema operativo central de la competitividad y la resiliencia global

El horizonte empresarial de 2026 no se presenta como una simple continuación de los años previos, sino como un punto de inflexión estructural donde la sostenibilidad ha dejado de ser un complemento ético para convertirse en la columna vertebral de cualquier modelo de negocio viable. Tras un periodo marcado por la aceleración tecnológica y la volatilidad geopolítica, las organizaciones se encuentran ahora en una fase de madurez estratégica: el mercado ya no premia las promesas, sino la ejecución pragmática y los resultados financieros tangibles derivados de una gestión responsable.

Este cambio de paradigma responde a una convergencia de fuerzas sin precedentes. Por un lado, la presión regulatoria de la Unión Europea ha alcanzado su fase de implementación total, transformando el reporte de sostenibilidad en una obligación auditable con el mismo rigor que la información financiera. Por otro lado, la inteligencia artificial ha madurado, pasando de ser una herramienta experimental para actuar como la infraestructura crítica que permite optimizar recursos y gestionar riesgos en tiempo real.

En este contexto, las empresas que logran disociar su crecimiento económico del consumo de recursos naturales y del impacto ambiental negativo son las que están capturando las mayores cuotas de mercado y el capital de los inversores más sofisticados. El año 2026 exige a los líderes empresariales una visión sistémica, donde la rentabilidad y el propósito se entrelazan para construir organizaciones capaces de prosperar dentro de los límites planetarios.

A continuación, se desglosan las 10 mega tendencias globales que están transformando radicalmente el modelo de negocio sostenible en 2026, basándose en informes líderes de instituciones como el Pacto Mundial de la ONU, el Foro Económico Mundial y consultoras globales.

De la Ambición a la Ejecución: La

Al llegar a 2026, la sostenibilidad ha superado su etapa de "historia de marketing" para transformarse en un sistema operativo de ingeniería económica. Las empresas han comprendido que la virtud por sí sola no activa compras ni atrae capital, sino que lo hace el rendimiento: productos que duran más, consumen menos energía y resuelven problemas reales del cliente. El enfoque se ha desplazado de "hacer menos daño" a construir mejores negocios a través de la eficiencia absoluta.

Esta tendencia se ve impulsada por la profesionalización del juicio estratégico sobre la sostenibilidad. Según expertos del International Institute for Management Development (IMD), las empresas están abandonando la "sobrecarga de divulgación" y el cumplimiento de casillas genéricas para centrarse en la materialidad estratégica. Esto significa que los informes de 2026 son más cortos, afilados y centrados exclusivamente en los temas que realmente impactan la creación de valor a largo plazo, respaldados por métricas fiables y datos auditables.

En la práctica, esta industrialización del valor implica que la sostenibilidad ahora permea todas las funciones corporativas, desde la logística hasta las finanzas y los recursos humanos. La competitividad en 2026 depende de la capacidad de la organización para integrar estos criterios en sus decisiones diarias, permitiendo una toma de decisiones informada por la ciencia y la evidencia, más que por las relaciones públicas.

Industrialización del Rendimiento ESG 02

IA Generativa y Agentes

Verticales: El Cerebro del Negocio Sostenible

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa para convertirse en la infraestructura crítica que sustenta toda la operación empresarial en 2026. El gran salto ha sido la transición de agentes de IA aislados a equipos mixtos humano-digitales, donde múltiples agentes autónomos coordinan flujos laborales tradicionales bajo la supervisión de líderes humanos. Estos sistemas no solo "hacen marketing", sino que diseñan la estrategia de sostenibilidad basada en la predicción de demanda y la optimización continua.

Aparecen con fuerza los "copilotos" y agentes de IA verticales, diseñados para resolver problemas específicos de dominio, como la gestión de compras sostenibles, el mantenimiento industrial predictivo o el cumplimiento jurídico de nuevas normativas climáticas. Según el informe "Tech Trends 2026" de GBM, estos asistentes permiten a las empresas manejar volúmenes masivos de datos ESG con una precisión imposible de replicar manualmente, eliminando fricciones en el reporte y la gestión de riesgos.

Sin embargo, esta adopción masiva trae consigo el desafío ético y ambiental del consumo de recursos del cómputo. En 2026, los centros de datos enfrentan crisis de "sed", consumiendo millones de litros de agua para refrigeración, lo que obliga a las tecnológicas a innovar en sistemas de enfriamiento con agua residual y a buscar una autonomía energética basada en renovables y nuclear. La ética de la IA, el control del sesgo algorítmico y la transparencia de los datos se han convertido en elementos esenciales del buen gobierno corporativo.

Circularity-

as-a-Service y el Auge de la Economía Regenerativa

La economía circular ha madurado más allá del reciclaje básico para convertirse en un modelo de negocio recurrente denominado Circularityas-a-Service (CaaS). En 2026, las empresas ya no se limitan a vender productos, sino que retienen la propiedad de los activos y venden su función o rendimiento, incentivando así la durabilidad y la reparabilidad desde la fase de diseño. Este modelo de "Producto como Servicio" (PaaS) permite flujos de ingresos constantes y un control total sobre el ciclo de vida de los materiales.

Empresas pioneras como Patagonia, IKEA y Adidas han demostrado que el diseño circular no solo reduce residuos, sino que es altamente rentable, ahorrando hasta 700 mil millones de dólares anuales en materiales según la Fundación Ellen MacArthur. En 2026, el enfoque se desplaza hacia la regeneración activa, donde las compañías buscan dejar el medio ambiente mejor de como lo encontraron, restaurando ecosistemas a través de sus cadenas de valor.

El Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles (ESPR) de la UE, plenamente vigente en 2025-2026, ha introducido el Pasaporte Digital de Producto, que garantiza la trazabilidad y facilita la reutilización masiva de componentes. Esto ha creado nuevos nichos de mercado para pymes especializadas en logística inversa y remanufactura, transformando los residuos en activos estratégicos que protegen a las empresas de la volatilidad de precios de las materias primas vírgenes.

Justicia Social y Género: El Filtro Ético de la Transición Climática

La "S" de los criterios ESG adquiere un protagonismo regulado y medible en 2026, bajo el concepto de Transición Justa. Ya no se trata de filantropía dispersa, sino de asegurar que la descarbonización de la economía no deje a nadie atrás, protegiendo a los trabajadores de sectores en declive y empoderando a las comunidades locales. Los inversores globales utilizan ahora el concepto de transición justa como un filtro ético para sus decisiones de capital.

Un componente vital de esta tendencia es la integración de la perspectiva de género en las estrategias climáticas. La OIT y el PNUD destacan en sus informes de 2025 que las políticas macroeconómicas deben corregir los sesgos históricos que impiden a las mujeres acceder a los nuevos empleos verdes. En 2026, el éxito de un proyecto de energía renovable o agricultura sostenible en regiones como Latinoamérica a menudo depende de demostrar prácticas laborales equitativas y de cuidado inclusivo.

Las empresas líderes han profesionalizado la medición de su valor social utilizando metodologías como el Retorno Social de la Inversión (SROI) y el marco de Business for Societal Impact (B4SI). Esto permite comunicar el impacto social de forma auditable y comparable, alejándose del "cuento" publicitario para centrarse en datos de bienestar, salud laboral y derechos humanos en toda la cadena de suministro.

Transparencia Radical y el Combate al Greenwashing y Greenhushing

El año 2026 marca el fin de la tolerancia hacia el marketing de sostenibilidad superficial. La entrada en vigor de la Directiva contra el Greenwashing de la UE obliga a las marcas a sustentar cada afirmación ecológica con datos verificables y auditorías externas. Las alegaciones genéricas como "ecofriendly" han sido prohibidas a menos que estén respaldadas por planes de implementación claros y compromisos verificados.

Simultáneamente, surge un contra-fenómeno conocido como greenhushing o "clima-silencio", donde las empresas, temerosas del escrutinio público o político, deciden no publicitar sus logros reales en sostenibilidad. Sin embargo, los expertos advierten que este silencio puede ser tan perjudicial como el engaño, ya que los consumidores modernos premian la honestidad, incluso cuando los resultados no son ideales, y detectan la falta de transparencia como una señal de riesgo.

En este entorno, la confianza se ha convertido en la ventaja competitiva definitiva. Según la encuesta "Perspectiva del consumidor" de NIQ, el 95% de los compradores globales afirma que confiar en la marca es crucial antes de realizar una compra. Las organizaciones que ganan en 2026 son aquellas que practican una transparencia radical, permitiendo el acceso público a sus métricas de impacto en tiempo real y gestionando sus dilemas éticos con vulnerabilidad y rigor científico.

Tecnología Verde

(Green Tech) e IoT: Eficiencia Física y Digital en Tiempo Real

La digitalización sostenible, o Green IT, se ha consolidado como una exigencia operativa para 2026. Las empresas están migrando masivamente sus sistemas a la nube para reducir su huella de carbono y optimizar el consumo energético, además de adoptar hardware diseñado bajo criterios de economía circular y ahorro de materiales peligrosos.

El Internet de las Cosas (IoT) es la tecnología estructural que permite esta transformación física.

En 2026, el IoT es clave para la eficiencia en cuatro áreas críticas: la trazabilidad total de la cadena de suministro, la prevención de riesgos en entornos críticos, la gestión energética de ciudades inteligentes y la resiliencia rural. Por ejemplo, sensores en el sector logístico permiten localizar envíos en tiempo real para optimizar rutas y reducir emisiones, mientras que en la industria alimentaria garantizan la cadena de frío para evitar desperdicios masivos.

El concepto de gemelo digital también se ha popularizado entre las pymes españolas, permitiendo simular el comportamiento energético de edificios e instalaciones antes de realizar inversiones costosas. Esta convergencia tecnológica permite que la sostenibilidad sea medible hasta el nivel del electrón, facilitando un ahorro de recursos que impacta directamente en la cuenta de resultados y en la reputación competitiva de la empresa.

Naturaleza y Biodiversidad: El Nuevo Estándar de Reporte Financiero

Hacia 2026, la conversación sobre sostenibilidad ha evolucionado del enfoque exclusivo en el carbono a una visión holística de la naturaleza y la biodiversidad. Siguiendo las recomendaciones de la Taskforce on Naturerelated Financial Disclosures (TNFD), las empresas enfrentan ahora requisitos crecientes para medir y reportar su impacto sobre el capital natural y la degradación de los ecosistemas. La biodiversidad se considera ahora un riesgo financiero material para sectores como la agricultura, el turismo y los seguros.

Esta mega tendencia se ve reforzada por el Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR), que para finales de 2026 obliga a los operadores a demostrar que materias primas como el café, la madera o la soja no provienen de tierras deforestadas. La inversión en naturaleza se ha vuelto estratégica: la Comisión Europea ha lanzado hojas de ruta para mercados regulados de créditos de naturaleza, dedicando el 10% de su presupuesto a la restauración de la biodiversidad.

El impacto es global y especialmente intenso en regiones como Latinoamérica, donde la protección de la Amazonía y los arrecifes de coral se financia ahora a través de instrumentos financieros innovadores como los Seguros Paramétricos y los Bonos Azules. En 2026, las empresas líderes no solo reducen su daño ambiental, sino que invierten en "soluciones basadas en la naturaleza" para fortalecer su propia resiliencia ante eventos climáticos extremos que amenazan sus cadenas de suministro.

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Consumidor Intencional y el Fin del Consumo Idealizado

El comportamiento del consumidor en 2026 está definido por una cautela persistente y un rechazo al exceso impulsivo. Tras años de policrisis, la llamada "cultura del capricho" se desvanece, dando paso a lo que WGSN denomina el "fin del consumo idealizado", donde cada compra debe ganar su lugar en la economía doméstica basándose en la utilidad real y la alineación de valores. Los compradores ya no "compran para olvidar", sino que celebran hitos pequeños y buscan hábitos más saludables.

La Economía de la Experiencia regresa con fuerza: los consumidores, especialmente los Millennials y la Generación Z, prefieren gastar en vivencias memorables y entretenimiento que en objetos físicos. En 2026, las marcas exitosas son aquellas que transforman sus tiendas en centros de experiencia sensorial y que ofrecen servicios personalizados que simplifican la vida del cliente, alejándose de la retórica corporativa vacía.

Además, el consumidor de 2026 está "asistido por IA". Los agentes de IA personales ahora filtran las opciones de compra, evalúan la reputación ética de las empresas y comparan precios automáticamente, lo que obliga a las marcas a trabajar en su trazabilidad y autoridad digital. El valor añadido ya no es solo el precio, sino la sencillez y la transparencia que permiten al consumidor sentir que tiene el control total de sus decisiones.

Debida Diligencia

Obligatoria en la Cadena de Suministro

La responsabilidad corporativa en 2026 se extiende formalmente a toda la "cadena de actividades". Bajo la Directiva de diligencia debida de las empresas en sostenibilidad (CSDDD) de Pacto Mundial, las grandes empresas son legalmente responsables de identificar, prevenir y reparar violaciones a los derechos humanos y daños ambientales cometidos por sus subsidiarias y sus proveedores, incluso en niveles indirectos (tier-2). Esta normativa ha terminado con la era de la responsabilidad social voluntaria. Esto ha generado una presión sin precedentes sobre los proveedores, especialmente en países exportadores hacia la UE, como los de Sudamérica. En 2026, la debida diligencia implica integrar cuestionarios técnicos, auditorías de campo y cláusulas contractuales estrictas sobre condiciones laborales y protección ecológica. Ignorar estos riesgos ya no es solo una amenaza reputacional, sino un riesgo legal y financiero que puede cerrar puertas a los mercados globales y a la financiación competitiva.

A nivel operativo, las empresas están utilizando herramientas como el blockchain y la inteligencia artificial para garantizar la trazabilidad inmutable de sus cadenas de valor. En 2026, la capacidad de una empresa para demostrar que su producto es ético y sostenible desde el origen es un requisito para acceder a contratos B2B, ya que la mitad de las empresas de este sector asignan más volumen de negocio a proveedores que cumplen con estos estándares.

Sostenibilidad "Sin Etiquetas" e Integración en la Contabilidad Financiera

La última gran tendencia de 2026 es la despolitización de la sostenibilidad, que pasa de ser una etiqueta ideológica (ESG) a integrarse plenamente en el balance financiero. Especialmente en Estados Unidos, a pesar de los vientos de desregulación federal, la sostenibilidad sigue profundamente arraigada porque es vista como una herramienta de gestión de riesgos y eficiencia operativa que aumenta la rentabilidad. El término "ESG" puede usarse menos, pero el contenido de las prácticas es más exigente que nunca.

La integración en la contabilidad financiera es la transformación más estructural de 2026. Con la adopción global de los estándares del ISSB (IFRS S1 y S2) en más de 40 jurisdicciones, las empresas deben cuantificar financieramente cómo el cambio climático afecta sus flujos de caja y valoración de activos. En Brasil y Chile, esta práctica ya es obligatoria para las compañías públicas, eliminando las secciones aisladas de "responsabilidad social" para que los factores ambientales y sociales permeen todo el reporte estratégico.

Finalmente, la inversión sostenible ha dejado de ser un nicho para convertirse en un criterio estructural de asignación de capital. Los mercados financieros de 2026 exigen datos verificables, comparables y auditables, y los bonos verdes o préstamos vinculados a la sostenibilidad solo se otorgan si la empresa puede demostrar un impacto real y medible. Ser sostenible en 2026 no es una opción ética; es la única forma de garantizar el acceso a capital de bajo costo y a seguros resilientes en un mundo volátil.

El panorama empresarial de 2026 revela que la sostenibilidad ha completado su metamorfosis: de ser una respuesta reactiva a presiones externas, se ha convertido en el lenguaje nativo de la eficiencia operativa y la resiliencia estratégica. Las mega tendencias analizadas —desde la intermediación algorítmica y la IA vertical hasta la contabilidad climática obligatoria y los modelos de negocio regenerativos— configuran un ecosistema donde la transparencia honesta y el rendimiento real son las únicas monedas de cambio válidas.

Para las organizaciones, el reto de 2026 no es simplemente cumplir con una lista creciente de regulaciones, sino tener la visión para rediseñar su propósito alrededor de la creación de valor duradero para todas sus partes interesadas. En un mundo interconectado y con recursos finitos, el éxito empresarial ya no puede definirse de forma aislada a la salud de la sociedad y del planeta. La verdadera ventaja competitiva en este nuevo horizonte pertenece a quienes no solo anticipan estos cambios, sino que los ejecutan con la precisión técnica y la integridad ética que el futuro demanda.

LA IA IMPULSA LOS

CENTROS DE DATOS EN EL ESPACIO

En septiembre de 2021 escribí sobre un tercer democratizador del uso de la IA, el costo energético consumido para el entrenamiento de los algoritmos. Este democratizador frente a los otros dos, la nube y los desarrolladores de software, es el detonador para la innovación e inversión en tecnologías verdes de generación eléctrica que ayuden a lograr eficiencia energética para el entrenamiento de la IA.

Cuatro años después, el costo energético consumido para el entrenamiento de las IAs no solo ha llevado a importantes innovaciones de los GPUs per se, también a innovaciones de los modelos de lenguaje grande (LLM) y lo que no imaginé a llevar los centros de datos al espacio en 2025.

La democratización de la IA avanza ahora desde el espacio para hacer más asequibles los costos de entrenamiento de los modelos. En noviembre de 2025 la empresa Starcloud puso en órbita el primer centro de datos con GPUs H100 Nvidia ejecutando y respondiendo consultas del modelo Gemma. Es un hito en la carrera de los centros de datos en el espacio y es un hito para la democratización de la IA con el objetivo de que menores costos promuevan mayor consumo de ella.

La reducción del costo energético consumido gracias al aprovechamiento del sol con tecnología fotovoltaica es un fundamento de este centro de datos de Starcloud. La frecuencia de luz ilimitada captada con una estructura de paneles solares por lado en esta prueba fue exitosa. Starcloud ambiciona desarrollar un centro de datos con capacidad de 5 Gigawatts alimentado por paneles solares de 4 Km por lado. Mientras tanto, este año anunciará un nuevo lanzamiento de un centro de datos con capacidades de inferencia avanzadas utilizando GPUs H100 y Blackwell Nvidia.

Los detractores de esta locura espacial, porque así parece la primera vez que se escucha la ambición de la creación de una nueva industria espacial, afirman hoy que sale más caro que energizar los centros de datos en la Tierra por los costos incurridos en los lanzamientos de los cohetes.

Pero olvidan que los costos en la Tierra no solo son electricidad y los asociados a la integración al grid eléctrico para mantener la estabilidad, así como la robustez de las líneas de transmisión y distribución. También hay costos por consumo de agua que impactan además a los habitantes circundantes.

En 2025 en Estados Unidos cada vez hubo más actos de resistencia contra la construcción de centros de datos. Y seguirá habiendo este año porque la IA ha incrementado su demanda de construcción.

El estado de Virginia, EE. UU. es el epicentro del debate respecto a la resistencia de más centros de datos, y no es de sorprenderse puesto que por los centros de datos de Virginia circula cerca del 70% del tráfico global de la internet.

Así que la locura de centros de datos en el espacio tiene más motivadores, pero sin duda la IA es el principal. Google también en noviembre del año pasado anunció su proyecto Suncatcher para desplegar TPUs para el cómputo de IA en la órbita para 2027.

La búsqueda de nuevas alternativas para reducir el costo de consumo energético por procesamiento de la IA abrió una nueva industria fuera de la órbita terrestre.

El siglo XX vio nacer los primeros modelos computacionales para representar el conocimiento y con ello nació el concepto de IA.

El siglo XXI será recordado por la democratización de la IA. Los democratizadores: la nube, los desarrolladores de software, la eficiencia energética para el cómputo de la IA, los centros de datos en el espacio. Estamos iniciando el segundo cuarto del siglo, todavía hay mucho por inventar que ayude a la expansión del consumo de la IA. Que más que tecnología parece una nueva especie.

El siglo XXII pronosticado por futuristas será donde la IA esté en todas las actividades cotidianas del ser humano.

Entonces resulta que hacer realidad la aplicabilidad de la IA en lo cotidiano requiere el inicio de su democratización.

Por consiguiente, la calidad del resultado del proceso de democratización dependerá de cuatro factores. 1. Nutrida competencia de compañías que innoven en el desarrollo de modelos IA para las diferentes industrias, 2. Las plataformas para generar los modelos IA deberán innovar en la fase de preparación de datos y en la capacidad de automatización para la construcción, despliegue y administración de dichos modelos. 3. Las plataformas deberán ser construidas con principios de ética. 4. Las diferentes industrias deberán ser conscientes en que la inversión en plataformas de generación de modelos IA no solo disemina los riesgos de experimentar, también ayudará a establecer los principios de consumo de dichos modelos para luego ser adoptados por los consumidores finales.

Hoy en los primeros días de enero de 2026 el mercado ya tiene una nutrida competencia de LLM, a saber, OpenAI GPT5.2 y o3, Anthropic Claude 5 Opus, Google Gemini y Gemma, Meta Llama, Deepseek-V3.1 y R1, Alibaba Cloud Qwen3, Mistral AI Magistral y MiMo-V2-Flash, Cohere Command, Amazon Nova, Moonshot AI Kimi K2, xAI Grok, Microsoft Phi3 y Phi4.

Sin duda con esta oferta ya entrenada para múltiples tareas y solo por mencionar algunas, resumir resultados de búsqueda de información, entregar información asertiva para servicio a cliente, traducir texto en diferentes idiomas, convertir texto en código de software, generar textos para propósitos de marketing, analizar grandes volúmenes de datos, editar texto, resolver operaciones lógicas, entre otras, ahora el siguiente paso en la democratización es su uso masivo a costos asequibles por tokenización.

Las plataformas Agentic AI en este 2026 se convertirán en el gran habilitador para su democratización por su poder de simplificar, unificar tareas y actuar de manera autónoma (agencialidad o agency) para lograr un objetivo específico. De esto hablaré en la próxima entrega.

VE NE ZU ELA,

EL RETO ENERGÉTICO MUNDIAL

Por: Ramses Pech asociado en Grupo Caraiva –Grupo Pech Arquitectos

Venezuela continúa contando con algunas de las mayores reservas probadas de petróleo a nivel mundial. Una eventual recuperación de la producción hasta niveles históricos podría incidir de manera significativa en los mercados globales de crudo, reduciendo potencialmente los precios actuales. No obstante, dicho proceso enfrenta considerables desafíos derivados de años de desinversión y del deterioro de la infraestructura, lo que incrementa el riesgo político asociado. En consecuencia, no se prevé una solución sencilla.

Adicionalmente, factores geopolíticos, como la confiscación de buques petroleros sancionados por parte de Estados Unidos y su intervención en las ventas de crudo venezolano, añaden complejidad al panorama. Por otra parte, los precios vigentes del petróleo no constituyen un estímulo suficiente para atraer nuevas inversiones de las grandes compañías occidentales.

En este contexto, una posible reactivación requeriría financiamiento proveniente de capital privado, en función de las garantías que pueda proporcionar la administración estadounidense. La reunión programada en la Casa Blanca sirvió como escenario para plantear ciertas condiciones destinadas a incentivar la inversión.

Durante su intervención ante representantes de grandes empresas petroleras y comercializadores, el presidente Trump calificó a dichas compañías como socios estratégicos para revitalizar el sector energético venezolano. Señaló que la participación sería voluntaria, pero competitiva, y mencionó que, en caso de no recibir inversiones, existen otros candidatos dispuestos a asumir dichos roles.

El mensaje fue claro: la apertura del sector petrolero en Venezuela se encuentra bajo la influencia de Estados Unidos, y las empresas que decidan participar con prontitud podrán acceder a oportunidades relevantes y obtener retornos sobre su inversión.

Actualmente, las empresas enfrentan incertidumbre respecto a la forma óptima de invertir, minimizando los riesgos financieros, de seguridad y regulatorios, así como garantizando que los recursos invertidos puedan recuperarse en el futuro. Persiste la interrogante sobre si las compañías previamente expropiadas podrán recuperar sus activos incautados o si existirá una compensación por parte del gobierno de Estados Unidos en un plazo determinado, conforme a los montos adeudados por Venezuela.

Varias empresas estadounidenses han operado históricamente en entornos adversos en distintos países y continentes, afrontando desafíos políticos, conflictos bélicos y ausencia de certeza jurídica. Muchas de ellas han logrado mantenerse debido a que el petróleo y el gas representan productos con alta capacidad de recuperación comercial de la inversión en el corto y mediano plazo. El sector energético es esencial para la economía global, como se evidenció en 2020 y posteriormente en 2022, cuando influyó de manera significativa en el desempeño económico mundial; numerosas economías tuvieron que adaptarse para asegurar el suministro de derivados del petróleo y gas natural en diversas actividades productivas.

En 2007, Venezuela alcanzaba una producción superior a los 3 millones de barriles diarios, respaldada por una infraestructura que aún permanece disponible, pero que requiere reactivación debido a la falta de mantenimiento. A

partir de ese año, las expropiaciones de activos de empresas extranjeras y el control total asumido por el gobierno en turno marcaron el inicio del descenso en la producción petrolera, situándose para mediados de 2016 por debajo de los 2 millones de barriles diarios. En 2019, este declive se intensificó, reduciendo la producción a un rango de entre 500 y 550 mil barriles diarios al cierre de 2020.

Durante 2023, comenzaron inversiones progresivas con el apoyo de Chevron (26 de noviembre de 2022, a través de la Licencia General 41 [GL 41] emitida por la OFAC), aprovechando permisos especiales para la exportación de crudo. Estas acciones permitieron incrementar la producción promedio a un rango de entre 950 mil y 1 millón de barriles diarios hacia finales de 2025, lo que representa un aumento aproximado de entre 300 y 400 mil barriles diarios durante el periodo señalado.

En los primeros días de enero de 2026, se reportó una caída del 14% en la producción, descendiendo a alrededor de 830 mil barriles diarios. Esta disminución respondió a recientes bloqueos navales y nuevas presiones políticas internacionales, las cuales han impactado tanto la capacidad de almacenamiento como la gestión de reservas estratégicas, obligando a reducir temporalmente el volumen producido.

Venezuela contará con el respaldo del gobierno de Estados Unidos; sin embargo, el secretario del Interior, Doug Burgum, presidente del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca, ha dejado en claro que no se destinarán fondos públicos para la reconstrucción del sector petrolero venezolano. Burgum señaló que las necesidades financieras, estimadas en decenas de miles de millones de dólares durante la próxima década, deberán ser cubiertas por las empresas privadas y los mercados de capital. En este sentido, Estados Unidos proporcionará seguridad y un entorno operativo estable, en lugar de mecanismos de control directo.

El principal tipo de petróleo crudo exportado por Venezuela es el Merey 16, una mezcla característica de crudo pesado y extrapesado. Este predominio responde a las siguientes consideraciones:

Ubicación de las reservas

La mayor parte de las reservas probadas de Venezuela, estimadas en aproximadamente 303 mil millones de barriles, se localizan en la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta zona produce principalmente crudo pesado y extrapesado. El costo operativo directo de producir un barril de petróleo crudo equivalente en la Faja suele oscilar entre 20 y 22 dólares. No obstante, el umbral de rentabilidad total, que considera gastos operativos, transporte y regalías, puede resultar considerablemente superior, situándose alrededor de los 80 dólares por barril.

Características físicas y químicas

El Merey 16 presenta entre 8 y 16 grados API. Su alta viscosidad impide el flujo natural, por lo que es necesario emplear diluyentes o mejoradores para facilitar su transporte por tuberías. Además, posee un elevado contenido de azufre y metales; al tratarse de un crudo ácido, su procesamiento resulta más complejo y costoso en comparación con los crudos ligeros y dulces.

Adaptación a refinerías especializadas

A pesar de considerarse un crudo de manejo más desafiante, el Merey 16 es valorado por ciertas refinerías altamente especializadas, como las ubicadas en el Golfo de México —incluidas instalaciones operadas por Chevron—, las cuales están diseñadas para procesar eficientemente crudos pesados y ácidos, obteniendo productos de alto valor agregado, como el diésel.

Estrategia de mezclado

Para su comercialización internacional bajo la denominación Merey 16, Venezuela mezcla el crudo extrapesado del Orinoco con crudos más ligeros o diluyentes, optimizando la viscosidad requerida conforme a los estándares de la cesta de la OPEP.

Considerando lo expuesto anteriormente, para reactivar la producción bajo las condiciones señaladas se requeriría lo siguiente:

Inversión Extranjera Directa

La incorporación de empresas petroleras internacionales resulta esencial, ya que aportan capital, tecnología y experiencia indispensables para la revitalización del sector. Para ello, es necesario garantizar entornos económicos, jurídicos y políticos sólidos que reduzcan los riesgos inherentes a la inversión.

Levantamiento de sanciones

Las sanciones impuestas por países como Estados Unidos han restringido de manera significativa las operaciones y exportaciones. El alivio o la eliminación total de estas sanciones constituye un requisito fundamental para habilitar exportaciones adicionales y facilitar asociaciones con compañías extranjeras.

Rehabilitación de infraestructura

Se requiere una intervención integral que contemple la modernización de la infraestructura física, incluyendo refinerías, sistemas de almacenamiento y condiciones de seguridad industrial, muchos de los cuales presentan deterioro debido a años de subinversión y mantenimiento limitado.

Acceso a diluyentes

Para la explotación eficiente del crudo pesado de la Faja Petrolífera del Orinoco es imprescindible asegurar un

suministro confiable y suficiente de diluyentes (crudo ligero), actualmente uno de los principales factores limitantes para alcanzar mayores niveles de producción.

Modernización y tecnología

La limitada inversión en tecnología ha repercutido negativamente en la eficiencia operativa. Resulta indispensable modernizar los procesos de exploración, producción y refinación, con el objetivo de optimizar el desempeño operativo y mejorar el factor de recobro de los yacimientos.

Marco legal y transparencia

Es vital establecer un marco jurídico claro y estable que proteja las inversiones y defina con precisión las responsabilidades de la contraparte venezolana (PDVSA u otras entidades), facilitando así la generación de confianza entre las partes involucradas.

La implementación de estas medidas requerirá tiempo y esfuerzo, y se estima que la recuperación significativa de la capacidad productiva del sector petrolero y gasífero venezolano demandará varios años. Sin embargo, dicho objetivo es alcanzable conforme a lo anteriormente expuesto, siempre y cuando exista voluntad de cambio y se cuente con condiciones técnicas y operativas adecuadas, dejando de lado consideraciones ideológicas o políticas.

El desempeño de un campo petrolero no depende de intenciones políticas, sino del trabajo de ingenieros, técnicos, operadores y de todo el personal vinculado al sector de hidrocarburos. La introducción de factores ideológicos genera incertidumbre y puede traducirse en costos elevados no previstos, además de incrementar el riesgo de fracaso en los proyectos.

Venezuela podría posicionarse como el fulcro estratégico del mercado mundial de petróleo crudo en las próximas décadas.

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