Cultura 30 agosto 2025

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El asesinato de Castillo Armas y el trujillato

Con datos de un libro de Crassweller, Pedro Conde Sturla relata la implicación de Johnny Abes en el crimen del mandatario guatemalteco. P.4

Huracán David, aniversario de una catástrofe

OGM rememora un nuevo aniversario del fenómeno natural que afectó al país y dejó una estela de destrución en campos y ciudades. P.7

Quiere que crezca nuestra literatura

La escritora dominicana Edicarol Carlo habla de su reciente novela “Las hijas de Enrico Russo” y de cómo asesora a otras mujeres que

Momentos previos al inicio del recorrido de los toros. F. E.

Los Toros de la Virgen, tradición que data del siglo XVII en el Este Cultura

Es una actividad religiosa cultural con más de 330 años de historia que inicia en Bayaguana, recorre las provincias Hato Mayor y culmina en el templo de la Basílica de Higüey

MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com

En la historia y en la cultura dominicana, los Toros de la Virgen se han constituido en la primera manifestación de este tipo en

el Caribe, con un recorrido de los toreros que comienza el 10 de agosto a las 6:00 de la mañana desde la primera Estación en Bayaguana, coordinada por su comisario mayor hacia el santuario del Cristo de los Milagros. Al salir de esta iglesia, la procesión llega a las 5:00 de la tarde a la Estación de la comunidad de La Sierra, en Hato

Mayor del Rey, donde los toreros y los devotos de la advocación mariana disfrutan de una misa dedicada a ellos; el comisario mayor de esta estación, y su familia ofrecen un velorio, o vigilia de oración a la Virgen con cantos, plenas, salves y atabales hasta el amanecer. En esta cronología cultural, el 11 de agosto en horas de la mañana los peregrinos

oran, cantan la salve a la Virgen y del Cristo, salen hacia la Estación de Las Guajabas, la número tres de la procesión que pasa frente a la Iglesia de Las Mercedes en Hato Mayor. Aquí se concentra la mayor caballería de jinetes y amazonas provenientes de campos y ciudades cercanas, seguidores de la más grande tradición celebrada en el país.

En Las Guajabas se celebra una misa, a cargo del director espiritual de la Hermandad de los Toreros, seguida de una vigilia con una noche de oración, meditación y cantos. Siempre los devotos visten atuendo de colores blanco y negro.

Para el 12 de agosto a las 7:00 de la mañana, los toreros y los peregrinos salen de Las Guajabas hacia la Estación 4 de Santa Lucía, en El Seibo, donde luego de una Santa Misa pernoctan en vigilia con oración, salves y atabales a la profusión.

Al amanecer del 13 de agosto, los toreros se dirigen a pie y a caballo desde Santa Lucía hasta la sección de Santana, pasan por el Cruce de Pavón, luego por El Bejucal, La Enea y El Guanito. Las estaciones son asistidas con alimentos y medicamentos por devotos que llegan a las paradas y que tienen como destino la basílica de Higüey.

A seis kilómetros antes de llegar a Salvaleón de Higüey, en la capilla de la iglesia del poblado de Santana son recibidos por el director espiritual de la Hermandad de los Toreros, jornada seguida por una vigilia de oración y manifestaciones folklóricas que cesa cuando se asoman los rayos del sol por el oriente higüeyano.

En la estación de Santana se celebra un novenario de misas que es clausurado por el obispo que esté de turno en el templo de la basílica de Higüey. l

Tradición

Es una actividad religiosa cultural con más de 330 años de historia que empieza en Bayaguana, recorre la provincia Hato Mayor y culmina en la Basílica de Higüey”.

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escriben. P.13
elCaribe, SÁBADO 30 DE AGOSTO DE 2025 elcaribe.com.do

historia de la medicina

Sobre la Cardiología Pediátrica Dominicana ( II )

CEstrada: “Nuestra llegada al país en 1975 coincide con el desarrollo de lo que fue el Instituto del Corazón en la clínica Dr. Chan Aquino de Santo Domingo. Para esa época se realizaba semanalmente una reunión médica que discutía temas y casos clínicos de pacientes adultos y niños que requerían de tratamiento quirúrgico de sus dolencias. A esta reunión asistían además del Dr. Ángel Chan Aquino, cirujano y director del Instituto, el Dr. Salomón Jorge, cardiólogo prominente graduado de La Sorbona en París y el Dr. Pascasio Toribio, quienes viajaban desde Santiago cada miércoles para asistir y participar en esta reunión, ciertas veces los acompañaba el Dr. Juan José Perelló, joven promesa de la cardiología en aquella época. La presencia del Dr. Mariano Defilló no podía faltar, él me inició en la mencionada reunión y desde entonces participé activamente. Asistían y participaban como miembros importantes el Dr. Ludovino Sánchez Díaz, el Dr. Luis Cuello Mainardi, el Dr. Rafael Esteves Salce, recién llegado de Buenos Aires, donde hizo cardiología y hemodinámica y se integró más tarde al personal del Instituto del Corazón. El Dr. Luis García venía desde San Francisco de Macorís. El Dr. Guarionex Flores, padre, era el jefe de cardiología del instituto, el Dr. Segundo Armando Tamayo también cardiólogo, el Dr. Tomás Lambertus ,jefe de anestesiología, el Dr. Víctor Solís, cardiólogo internista graduado en Puerto Rico y que desempeñó una gran labor clínica y en la realización de cateterismos cardiacos del adulto, el doctor Manuel Calero, que realizaba los cateterismos vasculares periféricos y el joven Nabil Khouri, encargado de laboratorio. Una pléyade de jóvenes médicos y estudiantes se daba lugar para asistir a las reuniones: Guarionex Flores hijo, más tarde cirujano cardiovascular, Milagros Terrero, más tarde cardiólogo hemodinamista, Maritza López Mateo y Juan Ramírez, más tarde los primeros cardiólogos pediatras gra-

duados en la residencia de cardiología del hospi-

En el instituto del Corazón, el Dr. Ángel Chan Aquino y sus cercanos colaboradores, principalmente el Dr. Ludovino Sánchez Díaz, cirujano cardiovascular graduado en Brasil, hicieron un gran aporte al desarrollo de la cirugía cardiovascular dominicana y a la cirugía cardiovascular pediátrica que allí se inició, indisolublemente ligada al desarrollo de la cardiología pediátrica nacional. La cirugía de válvulas, los primeros casos de cirugía de puente coronarios y los primeros casos de niños operados con cardiopatías congénitas y con secuelas tempranas de la fiebre reumática, que para ese entonces era la primera causa de enfermedad cardiaca en nuestros niños, se realizaron de la mano del Dr. Chan y el equipo del instituto. Por primera vez se realizaron cateterismos cardiacos diagnósticos pediátricos con regularidad en la República Dominicana, más de 300 casos entre 1975 y 1978. Este programa de cirugías cardiacas decayó, por falta de apoyo del Estado, al cambiar la administración en 1978. Recuerdo cuando la residente de cardiología pediátrica Maritza López y un servidor, muy temprano en la mañana, recogíamos en el hospital infantil al niño destinado a cateterizarse, cruzábamos la ciudad en un pequeño carro VW con el niño y su madre sentados en el asiento trasero, le hacíamos el cateterismo en el instituto y regresábamos al mediodía al hospital, ya con el niño recuperado del estudio y de la sedación administrada. Los cateterismos los realizábamos por disección de vena y arteria femoral en la ingle, a falta de los equipos de introducción percutáneos utilizados muchos años después. Estos cateterismos permitieron la realización de un diagnóstico confiable para que estos niños fueran operados en el Instituto del Corazón de patologías congénitas tales como persistencia del conducto arterioso, comunicaciones interauriculares e interventriculares, coartación de la aorta, estenosis pulmonar y los primeros casos de tetralogía de Fallot”. l DR. HERBERT STERN

salón de la fauna

Friedrich Merz

(DÉCIMA CIBAEÑA)

Merz era un alemán

Que come sopa e cangrejo

Ej amigo diun pendejo

Un ucraniano patán

Enllave diun tai Satán

Que ha vendío a Europa

Que no camina ni trota

Dejde que no tienen ga

Tampoco viven en pa

Eso, cuaiquiera lo nota.

Europa ej un Etado

Aneixado a Trumpolandia

Va de Epaña hata Finlandia

Y no e barato el helado

En Groenlandia ta caro

Y aunque Merz e dei Guignoi

Habla en inglé y epañoi

Cuando se trata de guerra

Éi no vive en eta Tierra

Ni le impoita su doloi.

l JOSÉ MERCADER

elCaribe,

Los toros, antigua tradición católica

Día de los Toreros

El 14 de agosto es el día señalado por los organizadores de esta actividad de origen católico para recibir los toretes en Higüey, acción que se ejecuta a las 8:00 de la mañana cuando los toreros se dirigen hacia el antiguo santuario de San Dionisio, recorrido que es capitaneado por los comisarios mayores de las estaciones de Bayaguana, La Sierra, Las Guajabas y Santa Lucía.

Una vez llegan a Higüey entran por la calle La Altagracia, se dirigen al santuario San Dionisio, al atrio donde son recibidos por el párroco que saluda a la multitud, y termina con la salve a la Virgen y la bendición a los presentes.

Luego los peregrinos y toreros atraviesan la calle Agustín Guerrero con dirección a la Basílica Menor Nuestra Señora de La Altagracia, donde son recibidos por el obispo de turno, en esta ocasión Jesús Castro, el rector de la Basílica y el director de la Hermandad de los Toreros.

Agotado todo el proceso cultural y espiritual, los toretes son subastado en las instalaciones de la Asociación de Ganaderos de Higüey (AGANI), que una vez terminada la subasta entrega los recursos a la Hermandad de los Toros y esta a su vez al Obispado de Higüey, que los utiliza en obra de carácter social y mejoramiento de los templos católicos.

En los campos esteños, que van desde Monte Plata, San Pedro de Macorís, Hato Mayor, El Seibo, La Romana e Higüey, la gente es creyentes o devotas de la Virgen de la Altagracia, tradición que se arraigó más con la llegada de los españoles en 1492. Es por ello que se les facilita a los toreros colectar en comunidades y pueblos las donaciones hechas por hacendados y pequeños productores que lo entregan en agradecimiento a algunos milagros recibidos y otros por ser bendecidos por la madre de Dios.

Los toretes son concentrados en los corrales, luego registrados y contabilizados por los párrocos, que se encargan de recibir a los bovinos en las instalaciones de la Asociación de Ganaderos de Nisibón (Aganí).

Monseñor de la Rosa y Carpio estima que la Hermandad de Toreros ha jugado un rol apreciable como unificador y aglu-

tinante en la región. Realmente han jugado y juegan un papel social, además de que se ha logrado unir la zona del este, porque se encarnaron en la realidad social, económica y humana en la zona”.

“Nosotros, los dominicanos hemos donado a la Virgen una corona preciosa de oro, y le seguimos dando todavía los toros. Ella sigue siendo la única Reina y Soberana de nuestro pueblo”, apuntó monseñor de la Rosa y Carpio quien se desempeñó como obispo de la Diócesis de Higüey.

Monseñor Jesús Castro Marte destacó que esta tradición es un símbolo de cultura, tradición y fe para el municipio de Higüey, y agregó que “los Toros de la Virgen son circuito o peregrinación, que permite la visita a las principales provincias ganaderas de la zona este.

Historia

Reconocidos como “La Hermandad de los Toreros de la Virgen” su historia se remonta a los fines del siglo XVII, y coincide con la batalla de Sabana Real o La Limonade del 21 de enero de 1691, día declarado como “acción de gracias” en que miles de creyentes marianos se desplazan a honrar a mamá Tatica.

Antiguamente la entidad fue denominada “La Hermandad de los Comisarios

Opinión

Agotado el proceso cultural y espiritual, los toretes son subastados en la AGANI, que entrega los recursos a la Hermandad de los Toros y esta, a su vez, al Obispado de Higüey”.

de los Toros de Nuestra Señora de La Altagracia”, pero los creyentes la han bautizado como “Toros de la Virgen”, que no es más que una ofrenda que evoca la devoción y creencia fervorosa de los católicos por la Virgen La Altagracia.

Los devotos marianos provienen, generalmente, de la zona rural.

La motivación de las ofrendas en animales, se asegura, es el pago de una promesa, el agradecimiento por un favor concedido por la Virgen, la imploración a ella de protección y bendición de la familia, del ganado y el cumplimiento de una tradición familiar de larga data. En la actualidad, los fondos son destinados a obras de beneficencia dirigida a los ancianos, a la alimentación, a la niñez.

El historiador Francisco Guerrero en su libro “Origen, desarrollo e identidad de Higuey” de 2010 registra que los hateros y criadores higüeyanos en sus inicios suplían de carnes a las tropas en guerra, las enviaban al Cibao, con destino a la Línea Noroeste. Y abunda: “Fue cuando, los criadores acordaron donar un toro, anualmente para costear con el producto de su venta los gastos de las festividades conmemorativas al 21 de enero”.

Explica que La Hermandad de los Toreros de la Virgen perduró en una primera etapa, desde su inicio en 1692, un año después de la batalla de La Sabana Real de La Limonade, hasta 1822 cuando la ocupación haitiana.

En esa época Felipe E. Sanabia, cura y capellán del santuario, la restauró en 1916 por instrucciones de Luis A. de Mena, secretario de cámara y gobierno del arzobispado de Santo Domingo.

En cada punto de entrega se desarrollan sonadas de atabales, que se convierten en patronales por la gran cantidad de personas que acuden. Desde Bayaguana hasta pasar por Hato Mayor, El Seibo y llegar a Higüey, los toros y la peregrinación es vigilada por patrullas policiales, por orden expresa del Jefe de la Policía, Mayor general Peralta.

Una de las paradas más emblemáticas que concentra a cientos de caballistas y devotos se realiza en la comunidad de Las Guajabas, en El Seibo dónde amanecen tocando atabales, cocinando y bailando.

Se considera que el segundo período de la Hermandad de los Toros de la Virgen comienza en Higüey en 1916 con el Padre Felipe Sanabia. Se ha dicho y escrito que fue el padre Tomás Núñez Cordero quien le dio a esta organización un impulso y la convirtió en lo que es hoy.

A él se le atribuye, también haber establecido en Bayaguana la ofrenda de “Los del Santo Cristo” y es desde allí que sale la procesión para terminar en la Basílica de Higüey el 14 de agosto que coincide con la segunda parte de los actos conmemorativos de la Virgen de la Altagracia, ya que es el aniversario de su coronación.

Más de 300 toros fueron colectados en la versión del 2025.

Se presume que la reproducción rápida y masiva del ganado en los hatos del Este hizo cambiar la mentalidad de los hateros, que comenzaron a creer en la Virgen de la Altagracia. l

El ritual culmina con la llegada de los toros a la Basílica de Higüey. F. E.
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En la historia y la cultura dominicana, los Toros de la Virgen se han constituido en la primera manifestación de este tipo en el Caribe. FUENTE EXTERNA

4 Cultura

El asesinato de Castillo Armas (2): Las huellas de la bestia

El asesinato de Carlos Castillo Armas estuvo envuelto desde el principio en un aura de misterio e intriga. La persona que supuestamente le disparó fue encontrada sin vida a muy poca distancia del lugar. Se llamaba Romeo Vásquez Sánchez y era un guardia, uno de los guardias de servicio de la casa presidencial. Pero también era comunista y partidario de Jacobo Árbenz y había dejado un diario donde admitía haber planificado su muerte, la alevosa muerte de Castillo Armas. Además se había suicidado con la misma arma con que lo había ejecutado. Lo comprobaba la bala que encontraron en su cabeza. Todo estaba aclarado, entonces, sólo un comunista y partidario de Árbenz podía tener interés en matar a Castillo Armas. ¿Quiénes, aparte de los izquierdistas, podían estar interesados en asesinar a un presidente que contaba con el apoyo pleno del imperio?

Todos sabían que Castillo Armas era una hechura del imperio, que el imperio había apoyado a Castillo Armas, que estaba detrás del golpe contra Árbenz, que el golpe había sido planeado y ejecutado por la CIA, que la CIA se había hecho cargo de la formación de un movimiento «liberacionista», el Movimiento de Liberación Nacional, que aglutinó a los enemigos de Árbenz y culminó en una organizada revuelta que dio al traste con su gobierno en el mes de junio de 1954. Intervino, pues, la CIA descaradamente para poner en lugar de Árbenz a un insignificante coronel con bigote hitleriano, para organizar incluso el llamado plebiscito que lo convirtió en presidente. De lo que no se sabía entonces, o se sabía muy poco, es que el gobierno de la bestia también había intervenido a favor de Castillo Armas, que había puesto su granito de arena, que se había adelantado incluso a la iniciativa del imperio. Jacobo Árbenz había acogido con beneplácito a los exiliados antitrujillistas y representaba sin duda una amenaza para el régimen de la bestia. De hecho, en Guatemala los exilados de todos los países conspiraban alegremente y recibían ayuda y apoyo del gobierno. El gobierno de Árbenz representaba una amenaza para los tiranuelos de la región y para el peor de todos en particular. Árbenz, a quien acusaban de comunista, también amenazó de manera muy específica los intereses de la United Fruit y de los Estados Unidos con una reforma agraria inspira-

da en La Ley de Tierras de la administración de Abraham Lincoln, que se promulgó en medio de la Guerra Civil en 1862. Al final, sería Lincoln uno de los causantes de su derrocamiento.

Trujillo, según lo que dice Crassweller, había contribuido a la causa «liberacionista» de Castillo Armas con unos sesenta mil o ciento cincuenta mil dólares, con una jugosa cifra cuyo monto no ha sido posible establecer exactamente. Pero se trataba sin duda de una ayuda generosa que de seguro fue a parar mayormente a sus bolsillos. Otros afirman que Trujillo también le hizo llegar una incierta cantidad de armas y que empleó en él trámite al perverso Felix W. Bernardino.

La ayuda de la bestia no sería de ninguna manera determinante y ni siquiera importante para el triunfo de Castillo Armas, pero permitió que, en cuanto llegó al poder, la bestia se sintiera con derecho a intervenir en el escenario guatemalteco y hacer sentir su influencia. Además, Castillo Armas se apropió o tomó prestado uno de los lemas de la bestia (Dios, Patria y Libertad) y eso hizo que la bestia se sintiera con más derecho.

Muy pronto empezaron a llegar a Guatemala los tenebrosos agentes del gobierno de Trujillo y a mezclarse con los agentes guatemaltecos de la policía y los servicios de seguridad.

De acuerdo con testigos que estuvieron en el lugar de los hechos (y con informaciones del amable lector Tiburcio Soler), desde que las tropas de Castillo Armas tomaron la capital de Guatemala, Felix W. Bernardino y los agentes del go-

prestigio y no era aconsejable como aliado, no era conveniente políticamente. Trujillo deseaba ser invitado a Guatemala y pretendía que se le concediera por su buenos servicios la Orden del Quetzal, la máxima distinción honorífica que concede el gobierno de Guatemala. Igualmente pretendía que el veterano luchador antitrujillista Miguel Ángel Ramírez, que estaba en prisión en esos días, le fuera entregado a las autoridades dominicanas.

Jorge Skinner aconsejó y convenció a Castillo Armas de que desatendiera gentilmente todas las peticiones de la bestia. Y de este modo, Trujillo no fue invitado a Guatemala, se le negó la entrega de Miguel Ángel Ramírez y, lo que es peor, no se le concedió la anhelada Orden del Quetzal.

Skinner no lo sabía (o quizás lo hizo a propósito, si acaso es cierto que era un Judas), pero lo cierto es que el monumental desaire que se le hizo a la bestia tendría consecuencias que ni Jorge Skinner ni Carlos Castillo Armas podían imaginar.

El desaire enfrió las relaciones entre Guatemala y la República Dominicana, pero no impidió que siguieran colaborando. Nada parecía haber cambiado entre la bestia y el golpista presidente de Guatemala. Castillo Armas persistió en la lucha que junto a Trujillo y Somoza se libraba contra Jose Figueres para sacarlo del poder en Costa Rica. Incluso pensó en enviar contra Figueres un avión de la fuerza aérea, pero desistió de su propósito cuando el Departamento de Estado se opuso.

bierno de la bestia se dieron a la tarea de perseguir a los exiliados dominicanos que no habían podido abandonar el país. Algunos se habían refugiado oportunamente en embajadas y sufrieron el asedio de Bernardino. Bernardino llegaría a presentarse con una turba de facinerosos frente a las misiones diplomáticas con la inútil pretensión de que se los entregaran y repetía sus nombres sin cesar, los vociferaba más bien, valiéndose de un megáfono. Entre los mencionados se incluía a varios miembros del PSP como Félix Servio Ducoudray, su hermano Juan y Julio Raúl Durán.

La presencia de los esbirros del régimen de la bestia no eran del agrado de Skinner Klee, el ministro de Relaciones Exteriores, un personaje controvertido. Hay quien afirma que Skinner Klee, un renegado comunista a quien algunos apodaban «El Judas de Guatemala», se aprovechó de la «bondad y nobleza» de Castillo Armas para llevarlo a su perdición. No sería entonces un renegado, sino un agente de Moscú. Alguien que estuvo involucrado en la supuesta trama comunista para aislarlo de sus verdaderos amigos. La trama a la que se atribuye su muerte a manos de Romeo Vásquez Sánchez.

Lo cierto es que Jorge Skinner detestaba a Trujillo o por lo menos consideraba que no era una persona en la que se pudiera confiar. Además quería mejorar, en la medida de lo posible, la imagen del gobierno «liberacionista» de Castillo Armas y Trujillo no contribuía con ese propósito. Trujillo cargaba con un inmenso des-

La noche que lo mataron, la noche del 27 de julio de 1957, tenía tres años en el poder. El supuesto matador, el mencionado Romeo Vásquez Sánchez, un probable agente de Moscú, llevaba como se dijo un diario en que confesaba abiertamente sus intenciones. Todo apuntaba en principio o quería más bien apuntar a un complot comunista.

Sin embargo, el diario resultó ser falso, la historia que contaba era falsa y se desmoronó rápidamente. El asesinato de Castillo Armas se convirtió por un tiempo en una especie de enigma.

Tres meses después ocurrió un suceso tan memorable como inesperado. Un oscuro sujeto, nombrado Narciso Escobar Carrillo, llegó herido de muerte a un hospital de Guatemala. Contó que lo habían ido a buscar a su casa dos personas que se habían identificado como policías, le pidieron que los acompañara y lo llevaron en auto hasta un lugar solitario, lo hicieron bajar del auto, le dispararon y lo dejaron por muerto. Pero Narciso Escobar Carrillo vivió y dijo lo suficiente para que se abriera una investigación. Muy pronto se pudo establecer una relación entre los hombres que lo mataron y Johnny Abbes García y el muy generalísimo Trujillo.

(Historia criminal del trujillato [172])

Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator». l

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elCaribe, SÁBADO 30 DE AGOSTO DE 2025 elcaribe.com.do

Apuntes de infraestructura

Haití al borde del abismo ¿Qué debe hacer la República Dominicana?

PEDRO DELGADO MALAGÓN pedrodelgado8@gmail.com

Mientras Haití se hunde en un caos institucional sin precedentes, dominado por bandas armadas que secuestran, asesinan y controlan los principales accesos del país, la República Dominicana se enfrenta a preguntas urgentes y existenciales: ¿cómo lidiar con un vecino colapsado? ¿Debe asumirse un rol pasivo, reactivo, solidario o frontalmente defensivo?

La situación ya no es un estricto problema de pobreza o migración: Haití es, objetivamente, un Estado fallido. Según datos del Global Fragility Index (Fund for Peace, 2024), ocupa el segundo lugar entre los países con mayor debilidad institucional en el hemisferio occidental. La Policía Nacional Haitiana ha perdido el control de zonas claves, el gobierno de facto carece de legitimidad y la mayoría de la población está expuesta a la violencia cotidiana. En palabras del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, “Haití necesita una respuesta internacional urgente, estructural y sostenida. Sin ella, el país caerá aún más en el abismo”.

La comunidad internacional lo sabe, pero actúa con torpeza. La ayuda humanitaria es insuficiente. La promesa de una misión multinacional, liderada por Kenia, se ha visto retrasada por cuestiones legales y de logística. Estados Unidos, Canadá y Francia, naciones con responsabilidad histórica en la configuración del destino haitiano, ofrecen declaraciones más que compromisos efectivos. Y mientras tanto, la presión recae sobre la República Dominicana.

Una frontera entre dos mundos Para los dominicanos, esta crisis no es nueva. La historia compartida con Haití ha sido, por lo general, tensa y marcada por profundas diferencias. Aunque forman parte del mismo territorio insular, la divergencia entre ambas naciones es más que evidente: idioma, religión, instituciones, cultura política y modelo económico. Mientras República Dominicana ha logrado sostener un crecimiento económico firme (PIB per cápita dominicano de US$22,833, respecto al PIB per cápita haitiano de US$3,305, según cifras de 2024 del Banco Mundial) Haití ha vivido en un ciclo ininterrumpido de

violencia, inestabilidad y retroceso. Muchos intelectuales dominicanos y observadores internacionales coinciden en que no se trata de una diferencia meramente coyuntural, sino estructural. El historiador Frank Moya Pons ha argumentado que “desde su independencia, Haití desarrolló un modelo agrario, cerrado y militarizado, mientras la parte oriental adoptó -–con dificultad-– instituciones coloniales españolas más abiertas a la integración con el mundo atlántico”. En otras palabras, los dos pueblos han evolucionado por caminos históricos distintos, incluso incompatibles.

Este aislamiento de Haití no se limita a la frontera: también lo vive en el Caribe y América Latina. No forma parte activa del Mercosur ni de alianzas culturales con los países de habla hispana. Su sistema lingüístico, centrado en el creole y el francés, lo ha mantenido lejos de los circuitos iberoamericanos. Su tradición religiosa, marcada por el sincretismo del vudú y sus patrones de organización social (tribales, clientelistas, fuertemente informales) complican aún más su inserción en un orden civil moderno, como el que intentan construir sus vecinos.

¿Qué hacer entonces?

Frente a este panorama, la República Dominicana tiene el deber de proteger su soberanía, su tejido social y su estabilidad institucional. Pero también debe ejercer un liderazgo moral que evite la indiferencia o la xenofobia. Es un equilibrio difícil, pero imprescindible. Una estrategia razonable debería incluir cinco pilares fundamentales:

1. Reforzamiento de la frontera: El muro fronterizo debe completarse, no como símbolo de exclusión, sino como instrumento legítimo de defensa nacional. Debe estar acompañado de tecnología (sensores, drones, cámaras), así co-

mo de coordinación efectiva entre el Ejército, el CESFRONT y la Dirección General de Migración.

2. Control migratorio con rostro humano:

Es necesario regularizar la situación de haitianos que ya residen pacíficamente en el país y que contribuyen al sistema económico. Pero también es imprescindible deportar, con apego al debido proceso, a quienes ingresan de forma ilegal. La defensa de la legalidad no debe confundirse con discursos de odio.

3.Creación de corredores humanitarios:

En lugar de permitir el paso descontrolado de migrantes desesperados, se pueden establecer pasos fronterizos regulados, donde organizaciones internacionales (Cruz Roja, ACNUR, PMA) brinden asistencia sin comprometer la seguridad nacional.

4. Diplomacia ofensiva:

La República Dominicana debe liderar una campaña regional e internacional que exija corresponsabilidad a Francia, Estados Unidos, Canadá y a los organismos multilaterales. El problema haitiano no puede ser dominicanizado. Se trata de una crisis continental, y debe abordarse como tal.

5. Rechazo a toda fusión estatal:

Cualquier intento de crear una confederación o modelo de bi-nacionalidad debe ser rechazado con firmeza. Ni cultural ni institucionalmente es viable una integración de dos pueblos que, aunque vecinos, han construido identidades distintas. La soberanía no es negociable.

¿Y la solución africana?

Algunos sectores -–con nostalgia histórica o desencanto político-- han propuesto

que la única forma de que Haití recupere una identidad plena es retornando simbólicamente a África, su tierra ancestral. Esta creencia, si bien recoge una dimensión cultural real (la herencia africana del pueblo haitiano es profunda), resulta hoy impracticable e incluso arriesgada. Haití ya no es África. Sus ciudadanos nacieron en el Caribe, lucharon contra el colonialismo y construyeron, con todos sus errores, una república independiente desde 1804. El retorno masivo a África sería inviable en términos logísticos, cuestionable en términos jurídicos y moralmente problemático. La historia no puede deshacerse, y mucho menos desandarse con teorías de limpieza étnica o repatriación. Más sensato sería trabajar para que Haití recupere su soberanía sobre sí mismo, con instituciones funcionales y un modelo de desarrollo endógeno.

El deber de trazar límites

La República Dominicana no puede asumir sola la reconstrucción de Haití, pero tampoco puede cruzarse de brazos. El pragmatismo exige trazar límites claros: no al caos migratorio, no a la fusión, no al abandono internacional. Pero también exige una ética de la responsabilidad: sí al liderazgo regional, sí a la diplomacia firme, sí a la contención inteligente. En última instancia, la frontera entre República Dominicana y Haití es también una frontera entre el orden y el desgobierno, entre la nación viable y la nación fallida. Pero no puede ser una frontera entre el humanismo y el desprecio. Defender la soberanía no implica despojar al otro de su dignidad. El destino de la isla depende hoy de la capacidad dominicana para ejercer un liderazgo lúcido, firme y constructivo. No como redentor, pero sí como actor insoslayable en una tragedia que, de no contenerse a tiempo, acabará por desbordarlo todo.l

La Isabela: el primer astillero naval europeo en tierras americanas

MÉXICO/UNIVERSIDAD

Investigaciones históricas y arqueológicas desvelan la importancia naval que tuvo el asentamiento colombino que operó entre 1494 y 1498. La villa de la Isabela, primer asentamiento de carácter permanente fundado por Cristóbal Colón en lo que es la actual provincia de Puerto Plata, en la República Dominicana, no solo fue un asentamiento colonial pionero, sino el primer astillero funcional europeo en el continente americano y el primer enclave destinado específicamente al refugio, recepción, construcción y mantenimiento de embarcaciones.

Contrario a las críticas históricas sobre la elección del lugar, la Isabela emergió como un complejo portuario meticulosamente diseñado que integraba diferentes espacios especializados a lo largo de una ensenada natural de aproximadamente 1,600 metros. La configuración de la bahía convirtió al asentamiento en el primer refugio naval estratégicamente planificado para las operaciones marítimas europeas en América, aprovechando las condiciones naturales que ofrecían protección y facilidades para las labores navales. El diseño respondía a una estrategia macrolocal que conectaba áreas ricas en recursos naturales con rutas marítimas estratégicas. “La intercomunicación efectiva entre áreas ricas en recursos y estratégicamente ubicadas para la navegación demuestra una planificación urbana destinada a optimizar las operaciones del asentamiento”, explica el investigador Alfredo Bueno Jiménez de la Universidad Anáhuac México y Universidad Nacional Autónoma de México, quien ha estudiado exhaustivamente el sitio. El complejo portuario se estructuraba en dos zonas principales: la estación subsidiaria de Marta en el valle Bajabonico, que funcionaba como hinterland o área de aprovisionamiento, y el núcleo residencial fortificado de El Castillo, donde se concentraban las actividades administrativas y navales. En el extremo nordeste del asentamiento, específicamente en el área conocida como La Playa, se estableció el primer astillero europeo en suelo americano. Esta instalación naval, constituye el primer ejemplo documentado de un enclave destinado tanto al refugio como a la construcción y mantenimiento sistemático de embarcaciones en tierras americanas, funcionando como un centro integral de servicios navales que atendía tanto a las flotas recién llegadas de España como a las embarcaciones locales.

Esta instalación naval, aunque care-

cía de infraestructura arquitectónica permanente, contaba con personal especializado, herramientas y recursos suficientes para construir, reparar y mantener embarcaciones oceánicas. La bahía proporcionaba el refugio natural necesario para que las embarcaciones pudieran ser reparadas y mantenidas de manera segura, lo que la convirtió en el primer puerto de escala especializado para las flotas que transitaban entre Europa y el Caribe. En relación con esto, la evidencia arqueológica ha revelado una gran cantidad de artefactos metálicos en esta zona: clavazón, cabezas de martillo, parches de plomo y herramientas especializadas que confirman la intensa actividad naval. Estos hallazgos, aunque fragmentarios tras cinco siglos sepultados, proporcionan un testimonio tangible de las operaciones del astillero.

Las fuentes históricas documentan la construcción de al menos cuatro embarcaciones en el astillero. La más significativa fue la carabela Santa Cruz, conocida popularmente como ‘la India’, completada en marzo de 1496. Esta nave representa un hito histórico, al tratarse de la primera embarcación destinada a travesías oceánicas construida en América por los europeos. No obstante, el astillero de la Isabela no solo construía barcos, también daba mantenimiento a las embarcaciones, de ahí la presencia en la documentación de personal especializado como los carpinteros de ribera, encargados del entablado del casco, recortando y ajustando las maderas con precisión; los cabilladores, que fijaban el casco y el entablado usando herramientas como taladros, barrenas y cinceles. Respecto al proceso de calafateo, era supervi-

sado por maestros calafates, los cuales garantizaban la estanqueidad de las embarcaciones mediante el sellado de juntas con estopa y brea de pino.

Por otro lado, la construcción naval en la Isabela dependía de una compleja red de suministros que combinaba importaciones españolas con recursos locales. El Memorial de Arévalo de 1494 detalla los insumos necesarios: hierro, acero, clavazón, anclas, jarcias, estopa, brea de pez, sebo y herramientas especializadas. Esta organización logística representa el primer sistema estructurado de recepción y distribución de suministros navales en América. La estopa, obtenida de fibras de lino o cáñamo, se utilizaba tanto para el calafateo como para elaborar jarcias náuticas. La brea de pino, adquirida frecuentemente en el puerto gaditano de Santa María, servía como sellador y conservante. Estos materiales se complementaban con alternativas locales como el tabunuco, una resina natural que se mezclaba con aceite. El almacén real o alhóndiga, ubicado estratégicamente en el promontorio noroeste, para controlar eficientemente las operaciones de carga y descarga, tanto aquellas procedentes de España como desde la estación de Marta, funcionaba como centro neurálgico del control de suministros. Este edificio multifuncional almacenaba productos locales, importados y rescatados con comunidades indígenas, además de servir como aduana, oficina administrativa y centro de pesos y medidas. Su diseño fortificado y su función como centro de recepción de mercancías confirman su papel como el primer complejo de servicios portuarios especializado en América.

A pesar de su importancia estratégi-

ca, la Isabela fue abandonada hacia 1498. Las razones no fueron limitaciones geográficas o escasez de recursos, sino factores políticos y sociales. El asentamiento estaba demasiado alejado de las fuentes auríferas de la cordillera Central y de los grandes núcleos de población indígena, elementos clave para la futura encomienda. Por otro lado, la intensificación del transporte marítimo en el siglo XVI propició la apertura de nuevos puertos en la costa norte, como Puerto Plata y Puerto Real. Estos centros emergentes absorbieron la actividad portuaria de la Isabela.

De este modo, la Isabela representa mucho más que un asentamiento colonial temprano. Fue el primer enclave especializado en el refugio, recepción, construcción y mantenimiento de embarcaciones en América. Fue el laboratorio donde se forjaron las primeras técnicas navales en tierras americanas que permitirían la expansión española por el Caribe y el Pacífico. Las innovaciones desarrolladas en este astillero, desde el uso del plomo como protección hasta la adaptación de maderas locales, sentaron las bases de la construcción naval colonial.

Hoy, cuando los sedimentos del tiempo han sepultado los vestigios físicos del primer astillero americano, la investigación histórica y arqueológica continúa revelando los secretos de este enclave pionero. La Isabela no solo marcó el inicio de la presencia naval europea en América, sino que estableció los fundamentos técnicos y organizacionales que definirían la navegación oceánica durante los siguientes tres siglos. l

Centro estudios caribeños. PUCMM.

arrasados en las

7 Cultura

de los efectos provocados por el

Huracán David: memoria de un desastre nacional que azotó a todo un pueblo

Con categoría 5, el ciclón arrasó con campos y ciudades, también provocó pérdidas millonarias y una herida imborrable

SERGIA MERCADO smercado@elcaribe.com.do

Hace 46 años, la tarde del viernes 31 de agosto de 1979, la República Dominicana fue golpeada por el huracán David, un fenómeno de categoría 5 que arrasó comunidades enteras con vientos de 240 kilómetros por hora y un frente de 400 kilómetros de ancho. Se desplazaba a 22.5 kilómetros por hora y dejó precipitaciones cercanas a los 400 milímetros, destruyendo viviendas, industrias y cultivos, mientras paralizaba ciudades y dejaba cicatrices profundas tanto en lo urbano como en lo rural.

Los diarios consultados de la época reseñan, reseñan que los boletines del Departamento Nacional de Meteorología proyectaban que David pasaría al sur de Santo Domingo sin afectar directamente la capital, pero el ciclón disminu-

yó su velocidad y cambió de rumbo, entró finalmente por Punta Palenque y Najayo, en San Cristóbal, y tocó directamente la provincia Peravia. Padre Las Casas, San José de Ocoa, Azua y otras localidades del sur fueron declaradas “zonas de desastre”, mientras que Higüey, El Seibo, San Pedro de Macorís, Moca, Santiago y La Vega fueron catalogadas como “muy afectadas”.

Daños en las comunidades De acuerdo con recortes de la prensa de la fecha, San Cristóbal se convirtió en uno de los lugares más devastados, con aproximadamente un 70 % de sus viviendas destruidas, en su mayoría construidas en madera y zinc. Las industrias locales colapsaron, mientras las familias lloraban la pérdida de sus seres queridos. En la sección Malpáez, el derrumbe de una iglesia que servía de refugio a más de cien personas dejó 16 muertos, incluidos nueve niños, y más de cincuenta heridos. En Peravia, los daños económicos

y agrícolas eran graves. Según la Defensa Civil, unas 600 personas murieron solo en la región sur, con pérdidas materiales estimadas entre 600 y 1,000 millones de pesos, mientras que Villa Ocoa, en Azua, registró alrededor de 200 fallecidos, convirtiéndose en una de las comunidades más afectadas.

Respuesta del Gobierno Otra nota informativa publicada el 3 de septiembre de 1979, en primera plana en elCaribe, reseñó la solicitud que hizo el presidente Antonio Guzmán al Congreso Nacional para obtener “poderes especiales para adoptar medidas de emergencia”, con el objetivo de socorrer a las víctimas y rehabilitar social y económicamente al país. Brigadas de rescate, alimentos y medicinas fueron enviadas en helicópteros a algunas de las zonas más incomunicadas, mientras la población se enfrentaba a un panorama de destrucción y de luto.

Restablecimiento del servicio eléctrico

Este fuerte ciclón causó daño en el servicio de energía eléctrica, el cual sufrió un golpe devastador, cerca del 70 % de los postes de distribución y transmisión fueron derribados por el huracán. Raúl Deveaux Mancebo, encargado de la División de Operaciones y Despacho de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), informó que restablecer el servicio total tomaría aproximadamente un mes.

Además, explicó que incluso cuando se recuperara la electricidad, se implementarían interrupciones programadas, debido a que las presas de Tavera, Valdesia y Jimenoa fueron afectadas por los desbordamientos de los ríos que las alimentan, como consecuencia directa del paso de David.

La huella del huracán

El ciclón no solo devastó infraestructuras y sembradíos, dejó una herida profunda en la memoria colectiva del país. Para quienes lo vivieron, el recuerdo del ruido del viento, la oscuridad de los apagones y la pérdida de hogares y seres queridos sigue siendo imborrable.

El huracán David se convirtió en un capítulo que marcó a toda una generación, enseñando a los dominicanos la magnitud de la fuerza de la naturaleza y la importancia de la preparación ante los fenómenos atmosféricos. Hoy, a 46 años de aquel viernes negro, la República Dominicana mantiene viva la memoria de un ciclón que cambió para siempre la historia del país y la forma en que se enfrenta la amenaza de los huracanes. l

Los campos de caña del ingenio Barahona completamente inundados. OGM
Vista de cómo quedó uno de los barrios de Haina por el paso del Huracán David. OGM
Pantanales
proximidades del Cruce de Ocoa. Según la prensa, Otros cultivos fueron destruidos en el lugar por el huracán David y la tormenta tropical Frederick. OGM
Esta granja de pollos quedó destruida a consecuencia
ciclón David.. OGM

Las vainas de Mercader

Los Taka-Taka o el enorme éxito de nuestra sociedad

JOSÉ MERCADER

666mercader@gmail.com

Los Taka-taka se desplazan en motores de cuatro ruedas con una sabrosa, edificante y sublime sinfonía de sus mufflers preparados con bujías que explotan a cualquier hora, alto muy alto, para el mejor disfrute del que ve televisión tranquilo en su casa, el que lee o hace su tarea escolar.

• Los Taka-taka no se exceden en velocidad ni guallan las gomas en ningún lado, se hacen acompañar de una “música” cuya melodía, que no pasa de Takataka, a todo volumen, y se ufanan de llamarla urbana, que ni Beethoven sería capaz de componer porque se hubiese quedado sordo antes de tiempo.

• La música de los Taka-taka es tan alta que los policías la gozan, me refiero a esos policías modernos dotados de equipaje de cajeta, cámaras, chalecos antibalas y Iphones con los que se pasan el tiempo, todo el tiempo, en sus camionetas de lujo y con aire acondicionado. ¿Quién va a estar jodiendo ni molestando Takatakas, que siempre tienen buena borona, en dólares?¡Qué chulería!

• Somos una sociedad de éxito, orgullosa de ver los booggies a to lo que da en nuestras calles, como los toros de San Fermín. Son la envidia de los que tienen una trapo e pasolita.

• Los Taka-taka son los campeones de nuestra moderna sociedad, se ganan el trofeo cada año como “los chivos sin ley”, indiscutibles.

• En los Estados Unidos, desde donde importan tan avanzada cultura, están prohibidos en las calles, es un vehículo de monte y de algunas playas.

• La juventud, para gastar su energía, subir su adrenalina, levanta la rueda delantera del motor, tirotean a la sociedad desde las bujías de sus muffler, son actores de una gran obra de teatro, “Zona Franca”, cuyo rol es pasarse 50 horas al

día encerrados, que es lo que debió hacer Bukele, “para aprovechar esa energía bruta y convertir su sociedad en exitosa y de graaaaaan PROGRESO.

• Somos una sociedad muy alegre, tan alegre, que un presidente “ni se da cuenta” que sus hermanos, con más brazos que un pulpo, “trabajaban” en su gobierno y consiguieron más millones que el

• Somos un país tan, pero tan exitoso, que conseguimos altas cifras de votación con intercambiar papeletas por votos.

• Esta sociedad nuestra es tan exitosa como democrática, tan democrática que todo el mundo hace lo que “le da su maldita gana”. Por eso el éxito de los chivos sin ley.

• Y somos tan exitosos que exhibimos, cada año, miles de estudiantes graduados con rimbombantes títulos, en Burrología, Entrentopología, Avivatología, Idiotología, Analfabetología, Pendejía, Babosología…

• La cantidad de accidentes viales por año (alrededor de 30 mil), nos habla del éxito grandioso de los programas policiales de tránsito, dedicados mas a confraternizar con los haitianos que a controlar velocidades extremas de chatarras sin freno, sin luces, sin choferes.

• La cantidad de feminicidios por año (alrededor de 200 como promedio) nos indica con suma claridad lo exitosa de esta sociedad machista que aplaude y permite una filosofía de atropellos difundidas en hermosas melodías urbanas, de artistas melancólicos que bailan pegao con el narco.

• Las cifras de niños sin escuela y en trabajos, nos muestra, más claro que el agua, el éxito de nuestra sociedad que no tiene que envidiarle nada a Dinamarca ni a Carolina… del Norte.

• El altísimo presupuesto de las Fuerzas Armadas y el bajísimo de Cultura contribuye al ejército necesario de guardias tan útiles al país, aunque no se sepa en que, tan serviciales, sobre todo lavando perros, que nos rememoran la Estación “Estancamiento” de un tren invisible disfrazado de progreso.

• La escasez de agua o la incapacidad de buscarla, nos ahoga en una angustia que no tiene fin … ni mojado y menos húmedo.

• Somos tan exitosos que poseemos la más alta nota ética cuando exhibimos una bachata, patrimonio intangible, sin plagios, sin disparates machistas, sin cursilerías vacías, sin vulgaridades… una cocha prechocha.

• Pero el éxito nuestro no se queda ahí, cada año publicamos 5 millones del Quijote que repartimos en las escuelas y barrios. No, no, no, no… perdón, que esa vaina la hizo Chávez. Aquí eso no se puede, no es necesario, los profesores se lo saben de memoria.

• Contamos con un batallón de locutores graduados en “Radio Bemba” hablando lindezas, enriqueciendo a la población con fina literatura, sin difamar a nadie, sin manipular contenidos y opiniones tan verdaderas que ni siquiera existen.

• El colmo de nuestra exuberancia lo constituye la cantidad de partidos que se venden en ferreterías como viságaras viejas. Es mejor 33 partidos que uno solo, aunque al final es así.

presupuesto que necesita el país para hacer una Sinfónica Juvenil de 180 músicos o 500 escuelas de pintura para niños.

• Somos una sociedad tan exitosa que exhibimos altísimas cuotas de remesas, como si fueran logros o dinero ganado en su propio país, producto del esfuerzo realizado en trabajos decentes. “El dao es mejor, pues no es sudao”.

• Otro éxito innegable son nuestros conchos, transporte ideal de alto contenido de sociabilidad sardínica, aire acondicionado exquisito desde una caja de cartón enganchá en la ventana del chofer, con un toque de gracia de grajo inmancable.

• Y no sigo para no repetir lo que Negro Veras ha escrito cuchumil infinitas veces. l

Mella por Mercader. F.E.
Negro Veras por Mercader . F.E.
Duarte por Mercader. F.E.
Sánchez por Mercader. F.E.

CERTIFICO Y DOY FE

Pensamiento, aportes e influencia actual de San Agustín de Hipona

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

San Agustín de Hipona constituye una de las figuras más determinantes en la patrística latina y en la historia del pensamiento cristiano en general. Su influencia se extiende desde la teología y la filosofía medieval hasta la modernidad y la contemporaneidad, y es citado y discutido tanto por autores escolásticos como por filósofos modernos, dígase Descartes, Pascal, Heidegger, e incluso por pensadores contemporáneos de la hermenéutica y de la fenomenología.

La importancia de Agustín radica en que su pensamiento surge de una experiencia existencial y pastoral concreta. Sus obras nacen de la lucha interior, de las crisis de su época y de su servicio episcopal en Hipona. Por eso, su teología es al mismo tiempo personal, especulativa y pastoral.

En él confluyen tres grandes tradiciones:

1. El platonismo y neoplatonismo, que le brindan categorías para hablar de la interioridad, del alma y de la trascendencia.

2. La Sagrada Escritura, especialmente San Pablo, cuya teología de la gracia marcará decisivamente su pensamiento.

3. La experiencia de la Iglesia, tanto en su vida sacramental como en las luchas contra las herejías de su tiempo (maniqueísmo, donatismo y pelagianismo).

Desde esta triple fuente, San Agustín construyó una síntesis de extraordinaria profundidad que sigue iluminando la reflexión filosófica y teológica contemporánea.

El pensamiento de San Agustín de Hipona constituye un pilar de la tradición cristiana porque logra articular experiencia, filosofía y teología en una síntesis de gran profundidad. Su visión del hombre como ser inquieto, su llamada a la interioridad, su integración de fe y razón, su comprensión del mal y de la gracia, su teología de la historia, su ética del amor y su doctrina trinitaria continúan siendo referencias ineludibles.

Más de dieciséis siglos después, Agustín sigue interpelando al hombre contemporáneo, inmerso en la dispersión y el re-

lativismo. Su teología nos hace recordar que el corazón humano permanece inquieto hasta que reposa en Dios, y que solo la gracia puede sanar las heridas del pecado y orientar el amor hacia su plenitud.

San Agustín, Padre de la Iglesia, es, en definitiva, un maestro universal, capaz de dialogar con los grandes interrogantes de cada época y de ofrecer al hombre de hoy una vía hacia la verdad y hacia Dios.

1-Antropología agustiniana

El inicio de las Confesiones ofrece la clave hermenéutica de toda su obra: “Nos fecisti ad te, Domine, et inquietum est cor nostrum donec requiescat in te” (Conf. I,1). “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

El hombre es un ser creado para Dios, pero marcado por la inquietud. Esta antropología se opone a toda autosuficiencia humana: el hombre, por sí solo, no se basta; su verdad está en relación con el Creador. La categoría de inquietud sustituye a cualquier visión estática del ser humano y lo presenta como un ser en búsqueda, en tensión hacia el Absoluto.

2-Interioridad y verdad

El camino hacia Dios pasa, en Agustín, por la interioridad: “Noli foras ire, in te ipsum redi; in interiore homine habitat veritas” (De vera religione, 39,72). “No quieras salir fuera, vuelve a ti mismo; en el interior del hombre habita la verdad.”

Frente a las tentaciones de buscar lo divino en los fenómenos externos o en construcciones ideológicas, Agustín subraya la interioridad iluminada por Dios como lugar privilegiado de encuentro con la verdad. Su pensamiento inaugura una tradición de introspección que influirá en la mística cristiana, en la filosofía de la conciencia y en la hermenéutica moderna. 3-Fe y razón

En Agustín encontramos una articula-

ción fecunda entre fe y razón. No se trata de dos órdenes separados, sino de dos dimensiones complementarias de la búsqueda humana. Su lema: “Intellige ut credas, crede ut intelligas” (Sermón 43,7,9). “Entiende para creer, cree para entender.”

Esto muestra una dinámica circular. La fe abre horizontes a la razón, y la razón profundiza y purifica la fe. Este planteamiento fue decisivo para la tradición medieval y para la Doctrina Social de la Iglesia, pues sentó las bases de la síntesis entre filosofía y teología que será propia de la escolástica.

4-El problema del mal y la doctrina del pecado original Agustín combatió el dualismo maniqueo proponiendo una comprensión filosófica del mal como privatio boni: el mal no es sustancia, sino ausencia de bien (Conf. VII,12,18).

Desde el punto de vista teológico, su doctrina del pecado original (cf. De peccato originali) responde al pelagianismo. Para Agustín, el hombre, herido en su libertad, no puede alcanzar la salvación por sus propias fuerzas. Solo la gracia preveniente de Dios lo hace posible. Aquí se origina uno de los debates más intensos de la historia de la teología: la relación entre libertad y gracia.

5-La gracia y la justificación

En la controversia con Pelagio, Agustín subraya que la iniciativa de la salvación proviene de Dios. El hombre coopera con la gracia, pero no la produce. En las Confesiones (X,29,40) formula su célebre oración: “Da quod iubes et iube quod vis”. “Da lo que mandas y manda lo que quieras.” Dios, que manda al hombre obrar el bien, es también quien da la fuerza para cumplirlo. Este pensamiento influirá de manera decisiva en la Reforma protestante (especialmente en Lutero), pero también en la doctrina cató-

lica de la justificación, reafirmada en el Concilio de Trento.

6-La visión de la historia

La caída de Roma en el 410 dio ocasión a Agustín para escribir su obra política y teológica más importante: De civitate Dei. Allí contrapone la civitas terrena, fundada en el amor propio hasta el desprecio de Dios, y la civitas Dei, fundada en el amor a Dios hasta el desprecio de sí mismo (De civ. Dei XIV,28). “La ciudad terrena está fundada en el amor propio hasta el desprecio de Dios; la Ciudad de Dios, en el amor a Dios hasta el desprecio de sí mismo.”

No son dos sociedades históricas separadas, sino dos orientaciones del corazón humano que se entremezclan en la historia. Su pensamiento inaugura una filosofía cristiana de la historia que reconoce tanto el valor de las realidades temporales como su relatividad frente al Reino definitivo de Dios.

7-El amor como principio ordenador La ética agustiniana puede resumirse en su célebre máxima: “Ama et fac quod vis” (In ep. Io. tr. 7,8). “Ama y haz lo que quieras.”

El amor es el principio ordenador de toda acción moral. Pero no cualquier amor. Se trata del ordo amoris, el recto orden de los afectos. En este orden, Dios ocupa el lugar supremo; el amor desordenado de sí mismo constituye la raíz del pecado. La modernidad secularizada, que a menudo confunde amor con deseo, encuentra aquí una crítica y, al mismo tiempo, una propuesta de reorientación del amor hacia su auténtico fin.

8-El misterio de Dios, la Trinidad En De Trinitate, Agustín ofrece una de las reflexiones más profundas sobre el misterio trinitario. Utiliza analogías psicológicas (memoria, entendimiento y voluntad) para explicar cómo en la unidad del alma humana puede reflejarse la comunión trinitaria. Aunque sus analogías tienen límites, su esfuerzo por mostrar que la Trinidad no es una abstracción sino el fundamento del ser y del amor humano constituye uno de los legados más significativos de la teología patrística.

Conclusión

CERTIFICO que el gran Agustín de Hipona sigue interpelando al hombre contemporáneo con la riqueza de las enseñanzas que nos dejó.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintinueve (29) días del mes de agosto del año del Señor dos mil veinticinco (2025). l

crítica arte

LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

Fiat veritas, ars ipsa ars

manet

“Que se haga la verdad: el arte, en sí mismo, es arte” y es lo que acontece con el legado de los grandes maestros: aunque sus manos hayan cesado, sus aportes continúan habitando en el tiempo. En su intersección surge el diálogo, a veces silencioso y, otras tantas, conviviendo entre lo cotidiano y lo mediático; entre lo que se cree y lo que es.

“La chaise adulte” (2024) del maestro Iván Tovar, llegó a Santo Domingo con la venia del Ministerio de Cultura, portadora de un gesto evocador que generó la tensión inevitable entre su singularidad y la percepción de quien juzga sin contemplar.

Cada artista es un astro con luz propia, así que la pieza en modo alguno podía eclipsar a la maestra Elsa Núñez, cuya obra estilizada y expresiva merece respirar en su

propio espacio, como lo tiene, dentro del Museo de Arte Moderno.

Desde otra mirada, “La chaise adulte” no pretendía competir, sino dialogar. Pudo habitar como un evento colateral a la Bienal como se propuso, siendo un elemento que complementa y eleva la reflexión, junto a las demás esculturas en la explanada del MAM en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte.

La Bienal debió ser como la niña que mira al toro sin miedo. El conjunto pudo asumirse como una presencia que no intimida, sino que invita, que abre preguntas sobre cómo una obra puede coexistir con otras. El homenaje es a Elsa Núñez, pero el evento lo integran las creaciones de todos los artistas que participan.

La tensión entre monumentalidad y reconocimiento es, en realidad, un recordatorio de que cada artista es un universo que convoca miradas diversas. Más allá de la ubicación, lo que perdura es la obra misma, que, como un murmullo eterno, permanece en la memoria colectiva. Debemos aprender a encontrar la sutileza en el lenguaje, comprender que el arte siempre deja espacio para el encuentro y el respeto mutuo. l

crítica cine

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

The Trial of the Chicago 7

Aficionados como somos a dramas judiciales tan sustanciosos como este, no se puede dejar pasar por alto uno de los juicios más emblemáticos de la historia reciente: el proceso contra siete jóvenes activistas, acusados de conspiración e incitación a la violencia tras las protestas contra la guerra de Vietnam en 1968. Lo que comenzó como una manifestación terminó convirtiéndose en un espectáculo político que sacudió los cimientos del sistema judicial estadounidense. La trama que gira en torno al juicio del gobierno estadounidense —con Richard Nixon— contra siete jóvenes a quienes se acusó de liderar un movimiento conspirativo y de incitación a la violencia, durante mítines sociales ocurridos en el otoño de 1968. EE. UU. pasaba por algunos de los acontecimientos más importantes, tales como los asesinatos de Martin Luther King y Robert F. Kennedy, el incremento de la lucha por los derechos civiles y el rechazo generalizado a la guerra de Vietnam, lo que hizo causa común entre hippies, negros, mujeres y estudiantes. Pues bien, durante la Convención Nacional Demócrata en Chicago, los manifestantes colisionan con la policía. Fueron arrestadas ocho personas, pero la deman-

el libro vive

FRANK NÚÑEZ

franknunez463@gmail.com

Cuando gemía la Patria, de Emilia Pereyra

U

n retorno imaginario a la conflictiva vida dominicana entre “La España Boba”, la “Independencia Efímera” de José Núñez de Cáceres, seguida por el dominio haitiano en toda la isla (1822-1844), la disputa criolla que dividía a los liberales trinitarios, liderados por Juan Pablo Duarte y los conservadores anexionistas, con Pedro Santana a la cabeza, es al que logra trasladarnos, con evidente maestría, la periodista y escritora Emilia Pereyra, en su más reciente novela Cuando gemía la Patria, lanzada al público bajo el sello editorial HORUS.

mi ventana

SANTIAGO

ALMADA

salmada@elcaribe.com.do o

El Nobel de literatura

Eda del octavo fue juzgada por separado. El juicio se prolongó durante 5 meses. La narrativa se apega con fuerza alrededor de Abbie Hoffman, con su grupo de hippies, de Jerry Rubin liderando la tribu de la contracultura y de Tom Hayden, líder de la organización de estudiantes de clase media. Con el uso de un diligente lawfare (guerra jurídica), se nos presenta la judicialización de las ideas, del discurso político y de las libertades de protestar. La materia prima es vigorosa para el guion lúcido, con una dinámica que logra conectar con el público, puesto que desde el inicio los personajes son mostrados rigurosamente caracterizados sin caer en estereotipos. La estrategia para impactar se afianza del juez Hoffman con su modo perverso y autoritario que condena a estos jóvenes de obvia afición liberal. De todos, es el personaje más bien puesto y elaborado. En eso el director fue perspicaz, ya que el resto de la película es un tanto inverosímil en su unidad, y obvio que es con el fin de subrayar el acoso político. Hay que destacar que lo más meritorio en términos cinematográficos y de puesta en escena, con la interpretación del actor Frank Langella como el juez Julius Hoffman, que tal parecería que todo el filme se hizo para que se luciera y nos generara tanta tirria como la que en la historia real produce aún hoy con su retorcida conducta. En Netflix. l

HHH GÉNERO: drama judicial. DURACIÓN: 129 minutos

Pereyra construye un mundo novelístico marcado por los afectos de los amigos, que en los diálogos se llaman por sus nombres, en tanto que se refieren a los enemigos por los apellidos. Los trinitarios llaman Juan Pablo al líder, mientras Santana lo nombra como Duarte. La misma relación se da entre el poderoso hatero de El Seybo y su cofrade Tomás Bobadilla, quienes comparten el criterio de que Santo Domingo siempre necesitará de un protectorado, de España o de Francia.

Los personajes históricos de Cuando gemía la Patria se dividen entre los pesimistas, que dudan de la capacidad dominicana para alcanzar su libertad definitiva como nación y los optimistas, que sí entienden que “el pueblo cristiano más antiguo de América”, podía llegar a valerse por sí mismo, en su economía, política y autodeterminación. Núñez de Cáceres, al entregar las llaves de la ciudad al presidente haitiano Boyer, jamás se imaginó que ese orden se mantendría por unos insufribles 22 años.

Pese al sufrimiento patriótico que hacía gemir a la patria, Pereyra logra darle encanto a la vida de los personajes en su intimidad familiar. Es lo que ocurre con Duarte, Sánchez, Mella, Juan Isidro Pérez, Socorro, Rosa, Josefa Brea, María Trinidad y todos los trinitarios.

Una escena propia del romanticismo que predominó en el siglo XIX es el intercambio epistolar de Juan Pablo con la joven Prudencia Lluberes (Nona), protagonizando un tórrido romance que por los exilios del prócer culminó en platónico. Sin ninguna duda, esta novela califica como magistral. l

stablecido en 1895 en el testamento de Alfred Nobel, científico sueco inventor de la dinamita, el Premio Nobel de Literatura se entregó por primera vez en 1901, al poeta francés Sully Prudhomme. Aunque se considera el máximo galardón mundial para todo escritor, como toda distinción sometida al criterio de los académicos, al contexto sociopolítico internacional y a otros factores, nunca estuvo exento de polémicas ni de ácidas críticas de literatos, especialistas y gobiernos. El primer escritor de habla hispana distinguido fue José Echegaray, a quien muchos recuerdan más como ingeniero que como literato, cuyo nombre ni siquiera figura en los libros de enseñanza de la literatura universal. No alcanzaría este espacio para mencionar a todos los premiados que han generado controversia, así que citaremos solo algunos casos que fueron verdaderos desatinos de la academia sueca.

El más reciente de todos, según los expertos, es el otorgado a Bob Dylan en 2016, ácidamente criticado porque Dylan nunca fue escritor ni pensó jamás en escribir literatura. Diez años antes, en 2006, el escritor turco Orhan Pamuk también fue galardonado porque “en la búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, descubre nuevos símbolos del choque y el entrelazamiento de culturas”, una decisión rechazada por la gran mayoría de los académicos turcos. Herta Miller, una escritora rumano-alemana que apareció en 2009, desconocida para la gran mayoría de lectores de todo el mundo, obtuvo este premio que solo sirvió para hacerla famosa durante algunos meses al aparecer en las noticias, más que por la popularidad de sus libros. En 1907 la academia sueca otorgó el Nobel de Literatura a Rudyard Kipling, escritor inglés que pasó a la historia por su poema If (Si), un mensaje a su hijo en el que traza un plan de vida basado en altísimos ideales, pero que en la práctica fue un hombre racista, colonialista y misógino. La academia sueca ha sido históricamente eurocentrista, y aunque en los setenta estuvo influida por la socialdemocracia europea, muchas de sus decisiones responden a criterios políticos; por ejemplo, le otorgó el Nobel a Pablo Neruda, militante comunista, pero se lo negó a Borges, por su apoyo a las dictaduras militares. l

elCaribe, SÁBADO 30 DE AGOSTO DE 2025 elcaribe.com.do

MERLYN MORILLO SÁNCHEZ Especial para elCaribe

T. S. Eliot, cuyo nombre completo fue Thomas Stearns Eliot, es considerado uno de los más influyentes poetas, dramaturgos y críticos literarios del siglo XX. Nacido en Estados Unidos, desarrolló gran parte de su carrera en el Reino Unido, país del que se naturalizó ciudadano, y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1948. Su obra renovó la poesía modernista, al marcar una ruptura con las formas tradicionales y un diálogo constante con la cultura occidental. Entre sus títulos más célebres figuran Los hombres huecos (1925), Miércoles de ceniza (1930) y el ciclo Cuatro cuartetos.

Eliot también se aventuró en la dramaturgia con piezas como Asesinato en la catedral (1935) y La fiesta de cóctel (1949), y en el ámbito de la crítica literaria produjo ensayos fundamentales como Tradición y talento individual (1919) y El bosque sagrado (1920), que transformaron el debate estético de su tiempo. Sorprendentemente, también cultivó la poesía infantil en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (1939), texto que inspiró el famoso musical Cats.

Sin embargo, su obra más emblemática es La tierra baldía (1922), o The Waste Land en su título original, escrita poco después de la Primera Guerra Mundial. Este poema, considerado un hito del modernismo, refleja el desconcierto espiritual de una sociedad devastada. Desde sus primeros versos, se percibe un tono desolado y una crítica implícita a la pérdida de fe y de sentido existencial. Aunque no es propiamente autobiográfico, el texto recoge vivencias y percepciones del propio Eliot, a la vez que integra voces múltiples y citas de distintas épocas, con las que construye un mosaico cultural que enriquece la experiencia de lectura.

Un rasgo notable de La tierra baldía es el uso de diversos idiomas –inglés, francés, alemán, italiano, e incluso algunos términos en español–, lo que acentúa la sensación de fragmentación cultural. Esta pluralidad lingüística puede entenderse como reflejo del caos y la confusión tras la guerra. La estructura del poema sigue un ritmo emocional: primero el vacío y el desconcierto; después, la duda ante lo trascendente y el cuestionamiento de la fe; finalmente, la introspección y el tímido anhelo de renovación. Eliot nos muestra que, tras una catástrofe, el ser humano busca sentido, cuestiona lo divino, y al final, teme repetir sus errores.

A pesar de su complejidad, Eliot emplea un lenguaje que, aunque cargado de símbolos, evita el sentimentalismo fácil. No pretende embellecer, sino presentar el mundo como un lugar fragmentado y difícil de comprender. Sus imágenes son directas: el agua, símbolo tradicional de vida y purificación, se transforma en carencia o amenaza. Así, se leen versos como: “Aquí no hay agua, sino sólo roca, / roca y no agua, y el camino arenoso” (Eliot, 2002, p. 112), que describen tanto un paisaje físico estéril como la sequedad espiritual del ser moderno. En otro pasaje, el

T. S. Eliot: Modernidad, símbolos y voces fragmentadas

La poesía de T. S. Eliot utiliza símbolos complejos para expresar la realidad de un mundo devastado. FUENTE EXTERNA

mar borra la existencia de Phlebas el fenicio: “Una corriente bajo el mar / le limpió los huesos en susurros” (Eliot, 2002, p. 117). El agua ya no redime, sino que arrastra y olvida.

Otro símbolo fundamental es el fuego, asociado al deseo, la pasión y el sufrimiento. En “El sermón del fuego”, la repetición angustiosa subraya la lucha interna: “Ardiendo, ardiendo, ardiendo, ardiendo. / ¡Oh Señor, me arrancas! / ¡Oh Señor, me arrancas!” (Eliot, 2002, p. 114). Aquí confluyen ecos del cristianismo (San Agustín) y del budismo (el sermón sobre el fuego), que revelan la universalidad de

la crisis espiritual que el poema explora.

La intertextualidad es otro eje central: Eliot teje referencias bíblicas, clásicas y contemporáneas, demostrando que la modernidad solo puede entenderse en diálogo con el pasado. La tierra baldía es, por tanto, un texto que exige al lector conocimiento y sensibilidad, pero que a cambio ofrece una profunda radiografía de su tiempo.

Este poema, aunque desafiante, sigue siendo una pieza indispensable de la literatura universal. En sus fragmentos se vislumbra un mensaje: la guerra y la modernidad han vaciado de sentido la vida

colectiva, pero aún existe la posibilidad de reconstruir un orden espiritual, aunque sea frágil y silencioso. Eliot convierte el desierto en metáfora del alma contemporánea y, al hacerlo, nos advierte de los riesgos de olvidar lo humano. Cuando se pierden los referentes éticos y espirituales, lo que queda es, simplemente, una tierra baldía. l

La autora del artículo es estudiante de la Licenciatura en Lengua y Literatura orientada a la educación secundaria en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

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Poemas de Jeanie Bogart

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Nacida en Haití, Jeanie Bogart ha vivido en EE.UU. donde desarrolló una carrera como intérprete y escritora. Tras realizar estudios de periodismo, trabajó sucesivamente como reportera, presentadora y redactora de noticias en la radio y la televisión en Haití, y como redactora en algunas publicaciones en Estados Unidos. Jeanie ha publicado: Un jour… tes pantoufles, Dènye Rèl, Éloge de l’Interlocuteur : Dialogues avec Saint-John Kauss, Paradoxe, Sa m pral kite dèyè, Migrations insulaires (coescrito con Ernest Pépin en 2017). Sus poemas han sido incluidos en varias antologías, entre ellas Plaisir des Mots, Poésie du Monde, Monde de la Poésie (realizadas por Les Dossiers d’Aquitaine en Burdeos), Anthologie de poésie haïtienne contemporaine, Francia, 2015, y This Land, My Beloved/ Cette terre, mon amour, Massachusetts, 2023.

Comprometida con su comunidad, Jeanie forma parte del consejo de administración de la Association des auteures et auteurs de l’Estrie, integra el comité editorial de la revista literaria L’Alinéa en Sherbrooke y comparte sus análisis como columnista en Le Cochaux Show. Tiene una maestría en enseñanza del francés, así como una maestría en Letras con enfoque en investigación-creación. Actualmente está realizando un doctorado en Letras en la Université du Québec à Trois-Rivières, dentro de este mismo enfoque que combina creación literaria y reflexión crítica. La poesía de Jeannie Bogart es intensa y a la vez confesional, mezclando lo íntimo y lo colectivo, con imágenes llenas de fuerza sensorial y simbólica.

La mordida de las palabras

Siempre volverá, brusca, atenazando esa ansia de decir lo que no es nada de hablar para no comprender de sembrar la confusión. Siempre volverá esa necesidad de alinear palabras en desorden nada más que palabras extrañas de no querer pensar nada en particular pero siempre desplegarlas esas sucias palabras que brotan de todas partes: de la nariz, de las orejas de los ojos, de la boca vomitarlas sobre un papel sucio y mal proporcionado.

No pensar más por un rato desasociarse de esas palabras que dan vida arrojarlas sin pudor a la cara del mundo. Y luego, de pronto, recibir la descarga: ¡Ni una palabra más!

Voladas todas esas alimañas que picoteaban por todas partes solo el vacío y esa maldita pluma que se burla zigzaguea y ya no escribe nada.

Un día… tus pantuflas… Miraba tus pantuflas, y en el desorden de tu habitación mi memoria se acostumbraba a la ligera capa de polvo que cubría tus muebles y que invadía nuestra alma.

¿Será solo ilusión esta alimaña hurgando por todas partes y reptando a través de nuestras vidas? Ausencia latente de una certeza dudosa. Quizá no tengamos suficiente tiempo. Ese tiempo que se me adhiere a la piel como una sanguijuela.

Ese tiempo monótono, mugriento, abultado, demente.

Ese tiempo al que suplico que nos deje todavía un poco de tiempo.

Y sobre todo, las ganas de huir de esta vida de huir de esos demonios; las ganas de huir de nuestras propias realidades.

¿Tendremos suficiente tiempo para…? Hacer el amor con razón o sin ella a tontas y a locas porque hubiéramos querido volcar nuestras vidas nuestros sufrimientos, nuestras esperanzas.

Ayuntarnos con furia como hubiéramos querido hacerle a nuestro mal.

Sin embargo, no hemos hecho nada malo. Solo una trampa contra uno mismo. El ritmo acelerado de lo incomprendido. El tren del futuro sigue su carrera jadeante, lejos de nosotros.

En el polvo de tus pantuflas se alzaba el deseo de palpar lo invisible, lo inexistente.

¿Qué será de aquello que probablemente nunca sabremos?

¿Acuarela sin imagen e incolora?

¿Perfume de una pasión incontrolada?

¿Rechazo de dos vidas desencantadas?

Jamás seremos de este mundo donde los monstruos se empeñan en desatar nuestros dedos en desatar nuestros amores y en deshacer nuestras ilusiones. Jamás seremos de este mundo donde el tiempo, monolito de sufrimientos de negra tristeza ha manchado nuestros futuros encuentros.

No sabía lo que hacía mi cuerpo. No sabía lo que quería tu corazón.

Pero sí sabía que tus pantuflas volverían un día a decirme que tus dedos esperan a los míos para entrelazarse que el cielo no es azul sin nuestras desilusiones amorosas que el tiempo se irá dejándonos en la orilla del río Esperanza.

Para mi padre Creo haber encontrado tu huella entre todos esos pequeños pasos que se pisan unos a otros en el borde de mis sueños sobre la arena blanca de mis carcajadas o bajo el fino velo de mis lágrimas.

Tus pasos se aligeran mientras las palabras se vuelven demasiado pesadas para cargar con ellas pesadas con mis preguntas mis desgracias y mis miedos.

¡Padre!

Bailan ante mí los pies pesados de tus poemas inacabados de tu vida truncada. El vacío se ha instalado inmenso.

¿Quién vendrá a cantarme la resonancia de los caracoles lambí?

¿Quién me enseñará la vida?

Llevo la inmensidad de tu amor como el conquistador alza su trofeo como antaño yo llevaba tus amplias camisas.

¡Padre!

Es nuestro cumpleaños pero ya no sé celebrarlo sin ti.

¿Te he contado de los aguaceros que atravesaron mi vida y los atentados contra mis pensamientos rebeldes?

¿Debo gritar más fuerte que soy esa verdad ineludible ese monumento indestructible que solo tú supiste crear?

Creo en mí y creo en ti como me lo enseñaste cuando niña trepaba a los techos de las casas o a los árboles que venían a mi encuentro. El mundo avanza a grandes zancadas. Yo camino en equilibrio sobre la huella de tus pasos impresa eternamente en mi sangre en mi piel en mi cabeza.

Veintitrés años lleva este poema rascándome el cerebro pero los inventores de palabras no han sabido crear la única palabra para decirte.

Cuando me convierta en poeta encontraré las palabras que hablen de ti de la soledad que engendró tu partida del indescriptible vacío que todo lo traga del dolor de tu ausencia de la necesidad de tu voz de las heridas de lo cotidiano de la fuerza que plantaste allí, en pleno centro de mi corazón de tu presencia que se obstina a pesar de los estragos de la muerte.

El grito

Hija de los trópicos hija de esclavos soy. No es una queja ni una lamentación es un grito un grito para que sobreviva la memoria para que permanezca la imagen de las cadenas que he roto con mi poesía quebradas por mis miedos arrancadas de mis limitaciones abolidas de mis discursos para que las cadenas sean símbolo de lo que nunca más será. Hija de los trópicos

hija de esclavos mi país se inscribe en letras de fuego en los ojos de los niños. El mar se lleva los suspiros. Mi abuelo se había lacerado las manos en las hojas de caña de azúcar mi abuela con una gota de clairin en mi lengua me dio la bienvenida el día de mi nacimiento. Martinica–Haití Caribe de mis aflicciones identidad rebelde ancestros de horizontes lejanos aún los arrullo con las melodías de mi memoria en aquel barco cuyo nombre me es hostil. El destino ya había seguido vuestros pasos en esa tierra de aromas de especias. La vida se había detenido y bella fue al sol adormecida al caer la tarde coloreada fue de criollos con piel de todos los matices. Mi memoria me golpea el pecho lo hincha de orgullo.

Asocio la sangre a la caña de azúcar la de mi abuelo, al que no conocí abuelo derrumbado bajo el látigo del colono. África y su sabana me han quedado encerradas en el alma. Cambio de piel cambio de color al ritmo de mi memoria que quiere ser historia que quiere ser porvenir. En mis ojos una lágrima salada. Haití–Martinica fantasía azul el pasado nos ata el alma. El grito regresa siempre con fuerza a reventarme la garganta. ¿La sangre de mi abuelo vertida para nada?

La carne triturada de los negros mezclada con el polvo.

Mi país se muere.

La independencia parece una farsa. El hombre parece perder la memoria. El hombre a cuatro patas lame las botas de los colonos modernos.

Grito hasta romperme las cuerdas vocales. El honor se vende por puñados de billetes verdes, el honor se cambia por un Nike, un Armani, un Dior. La identidad criolla vilipendiada mi abuelo asesinado una segunda vez.

¡No!

No volveré a los campos de caña, me convertiré en Gobernadora General como Michaëlle Jean, me convertiré en presidente como Obama para dirigir a los colonos para educar a los colonos. El sueño se vuelve realidad.

¡Así sea! l

ESCRITORA

Ericarol siempre sintió curiosidad por la vida de su bisabuelo, que emigró desde Santa Domenica Talao, un pequeño pueblo de Italia, y por la historia de sus hijas, todas con nombres de países y criadas por él. Esa imagen le intrigó desde siempre, y es a partir de

“Mi

deseo

ahí que surgió en ella la semilla que luego se fue desenrollando como un hilo narrativo hasta convertirla en una novela que lleva por nombre “Las hijas de Enrico Russo”. “Mis novelas suelen tener personajes femeninos que buscan libertad, y este libro no es

es seguir

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la excepción. Quería explorar qué significa romper con el orden establecido, especialmente en una ciudad como Santiago de los Caballeros donde todo el mundo cree conocerse, pero los secretos abundan”, subrayó la escritora dominicana.

contribuyendo a que crezca la literatura dominicana”

l ¿Qué importancia tiene formar parte de una comunidad de autoras en República Dominicana?

l Estamos en un momento clave. República Dominicana sí lee, sí escribe y está llena de talento. Necesitamos más espacios sin egos ni poses, donde podamos crecer juntas. La comunidad literaria femenina debe consolidarse ahora, porque lo que estamos haciendo tiene fuerza, propósito y mucho futuro.

l ¿Desde tu experiencia, cómo definirías el panorama editorial dominicano?

l Hay mucho talento y un deseo genuino de contar historias. Lo que aún nos falta es un sistema eficiente de distribución que permita que los libros lleguen a todas las librerías del país, sin excepción. Esa ausencia limita el alcance de muchas obras valiosas. Además sería de gran ayuda que las librerías y los clubes de lectura apoyen con más intención a los escritores dominicanos, que resalten nuestras obras en sus redes sociales con mayor constancia y entusiasmo, dando visibilidad a los libros locales que ya forman parte de su catálogo o que acaban de llegar.

l ¿Qué tan difícil es lograr visibilidad y sostenibilidad como autora hoy?

l Tal vez soy ingenua, pero creo que la visibilidad está al alcance si salimos de la caja y buscamos formas creativas de darnos a conocer. Hay que trabajar todos los días en eso, invertir tiempo o recursos, o encontrar maneras orgánicas de hacerlo. La sostenibilidad, por otro lado, requiere persistencia. Muchas personas se rinden si su primer libro no tiene el impacto esperado, pero como dijo Junot Díaz en el Festival Mar de Palabras: “Si tú no defiendes tu libro, nadie más lo hará por ti.” Y tiene toda la razón.

l ¿Sientes que hay una nueva ola de voces femeninas emergiendo en la literatura nacional?

l Sí, sin duda. Siempre estuvimos ahí, pero ahora la ola se ha convertido en un tsunami. Las escritoras dominicanas estamos alzando la voz con fuerza y desde múltiples perspectivas. No es una moda, es que nos atrevimos. Es un movimiento legítimo y potente.

l ¿Enrico Russo es el personaje central de tu tercera novela, qué repre-

Ericarol, además de escribir acompaña a otras autoras dominicanas en sus procesos de publicación.

Opinión

Estamos en un momento clave. Nuestro país sí lee, sí escribe y está lleno de talento. Necesitamos más espacios sin egos ni poses, donde podamos crecer juntas”.

Consideración

La comunidad literaria femenina se debe consolidar ahora, porque lo que estamos haciendo tiene fuerza, propósito y mucho futuro”.

senta para estas hijas y para ti como autora?

l Simboliza el patriarcado y sus heridas sin sanar. Es un hombre marcado por su pasado, que transmite esas cicatrices a su descendencia. Para sus hijas, es un protector… a veces en exceso. Para mí, representa a mi bisabuelo Enrico Sassone, a quien no conocí, pero cuya presencia fue constante en las historias familiares. Esta novela fue mi forma de sanar algo con él, de reconstruir su figura desde la ficción, y al mismo tiempo hacerle un homenaje. Su dualidad, la del hombre severo pero amado me pareció fascinante para explorar literariamente.

l ¿Qué fue lo más desafiante de narrar un drama familiar?

l Curiosamente no lo sentí como un desafío, la historia fluyó con naturalidad, como si ya estuviera escrita en algún lugar dentro de mí. No tuve que forzar giros ni planificar demasiado; simplemente dejé que se contara sola.

l ¿Escribiste esta historia para un público en específico?

l No pensé en un público específico cuan-

do la escribí, solo quería contar esta historia desde el amor a mis raíces. Sin embargo, la recepción ha sido muy variada. Tanto hombres como mujeres se han sentido tocados por ella. Creo que conecta especialmente con quienes disfrutan de personajes intensos, de historias familiares, de secretos, y de procesos de transformación. Es una novela que atrapa, pero también que invita a mirar hacia dentro, hacia lo que heredamos y lo que elegimos transformar.

l Esta es tu tercera novela de ficción, ¿qué diferencia sientes con respecto a tus obras anteriores?

l Siento que esta novela está más acabada, más sólida. Hay una madurez como escritora que se percibe en cada página. Me tomé el tiempo necesario para contar esta historia como debía contarse, sin apuros, con más conciencia del oficio. l Además de escribir, acompañas a otras autoras dominicanas en sus procesos de publicación ¿Qué te motivó a asumir este rol?

l Publicar mi primer libro fue un regalo para mí. El proceso fue sencillo, transformador y hermoso. Me cambió la vida. Desde entonces, he querido que más mujeres vivan esa experiencia. Me siento muy orgullosa de haber acompañado ya más de 25 publicaciones, entre propias y de otras autoras. Es un legado que me llena de alegría.

l ¿Qué tipo de necesidades y bloqueos encuentras con más frecuencia en las mujeres que asesoras?

l El bloqueo más común es la creencia de que no tienen tiempo o dinero. Pero en realidad, lo que hay es miedo. Miedo a mostrarse, a creer que sus historias no importan. Se sabotean sin saberlo. Yo les recuerdo siempre que todos tenemos un libro dentro… solo hay que dar el primer paso. Acompañadas o no, pero darlo. l ¿Qué esperas que el lector se lleve al cerrar Las hijas de Enrico Russo? l Espero que al cerrar el libro, el lector piense en sus raíces, en sus abuelos y bisabuelos, en esas generaciones que nos precedieron. Que encuentre en la historia un llamado a sanar heridas familiares a través del reconocimiento y la gratitud. A las mujeres que aún no se atreven a contar su historia, les diría que no tengan miedo. Que sus ideas importan, que sus palabras tienen valor. Esas historias pueden sanar, inspirar y acompañar a otras. Y eso es algo invaluable. l

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