N.º 8 • VII DOMINGO ORDINARIO, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
24 de Febrero de 2019
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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N.º 8 • VII DOMINGO ORDINARIO, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
24 de Febrero de 2019
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
El Evangelio de hoy nos trae uno de los muchos pasajes que quieren enseñarnos a ser discípulos de Jesús, a ser cristianos. Las palabras de hoy son llamativas e impactantes: “al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te robe la capa, dale también la túnica…”
El Evangelio no es un mensaje de renuncia, sino una buena noticia de vida, de fraternidad, de justicia...; la renuncia viene después (como primero es el hijo y luego el cariño que se le tiene, y luego viene hacer lo que sea necesario por ese hijo). Pretende que asimilemos la buena noticia de un Dios que es Padre, de un Dios que es Hijo y hermano nuestro, de un Dios que es Espíritu que nos guía por esta vida. Lo demás son ayudas para facilitarnos la comprensión de cómo debemos actuar si queremos ser coherentes con esa fe. Aunque, normalmente, si tenemos fe, necesitamos más bien poco que nos digan cómo actuar (como la madre que quiere a sus hijos apenas necesita que le enseñen a entregarse a ellos).

que obras bien”. Y si no hay, en primer lugar, esa fe, el Evangelio de hoy sobra, está de más; mejor aún: sin tener previamente esa fe, el texto de hoy es absurdo; se podría decir que es incluso inhumano.
Este texto no nos puede llevar a la fe; este texto es para alguien con fe. O, al menos, para alguien con la mente lo suficientemente abierta como para dejarse interpelar por algo aparentemente absurdo y sin sentido (entonces sí que puede ser camino a la fe). Intentar que alguien no creyente entienda esta página por las buenas es tarea imposible; o alguien cuya fe es rito y cumplimiento, lo mismo. A lo más, en su buena voluntad, aceptará que es lo que Dios quiere y obedecerá sin entender (si es que aún queda gente así). Pero Dios quiere hombres cabales, no máquinas obedientes.
Ya lo decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”; también podría haber dicho: “Obra con fe y seguro
Este texto ayuda, a quien tiene fe, a profundizar en el estilo de vida del creyente, en sus exigencias; pero siempre sin perder de vista que lo nuestro, por encima de todo, es amar a Dios como a nuestro Padre y al prójimo como a nuestro hermano. Todo lo demás tiene que salir de ahí.
Concédenos, Dios todopoderoso, que la constante meditación de tus misterios nos impulse a decir y hacer siempre lo que sea de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
1Lectura del primer libro de Samuel 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23 En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampó en Jakilá. David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: “Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo”. Pero David replicó: “No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?”. Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo. David cruzó de nuevo el valle y se detuvo en lo alto del monte, a gran distancia del campamento de Saúl. Desde ahí gritó: “Rey Saúl, aquí está tu lanza, manda a alguno de tus criados a recogerla. El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad, pues él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 102, 1-2, 8. 10, 12-13
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; Él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
2Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 15, 45-49 Hermanos: La escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es Espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después. El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial. Palabra de Dios.
Jn 13, 34 R. Aleluya, Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Aleluya.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.
Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque Él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”. Palabra del Señor.
ORACIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que alcancemos aquel fruto celestial, cuyo adelanto acabamos de recibir mediante estos sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Este domingo celebramos del Día de la Bandera. Para nosotros, la bandera es la figura visible del respeto que la Iglesia católica tiene con las autoridades civiles y con la patria mexicana. Los católicos, como buenos mexicanos, honramos a la bandera. En efecto, debemos ser ejemplo de buenos ciudadanos. Los signos legítimos de la Nación deben ser para nosotros signos de respeto, fidelidad e identidad con nuestro país, que nos unen con personas de la misma raza, incluso aunque no tengamos las mismas creencias.

Nuestra ‘casa común’ es México, y la bandera uno de nuestros emblemas principales, con los que nos identificamos, por todo lo que representa.
En la Catedral de la Ciudad de México, de hecho, está esculpido, en cantera, en la fachada principal, el escudo nacional, con el águila de alas extendidas, posada sobre un nopal. Veamos, pues, en la bandera, el lábaro de hermandad que nos orgullece.
¡Honor a lo que honor merece!


• Señora...
¿Tu corazón está sin luz, sin fuerza?
1, 2, y 3 de marzo de 2019
Haz un encuentro con Cristo para señoras, del Padre Levy informes en los teléfonos: 36 14 27 46
Teresa Velázquez: 36 34 16 81
Lupita López: 36 44 75 36
Porque la formación de un sacerdote es tarea de TODOS, este próximo 3 de Marzo.
¡Échale al sobre!
No tengas miedo: Yo estoy contigo
#SeminarioDiocesanodeGuadalajara #ATiTeDigoVenySígueme #DíaDelSeminario2019
•Encuentro para Adolescentes
8, 9 y 10 de marzo de 2019
Este encuentro se realizará en la Casa Pastoral “Idelfonso Águila”, en el Deportivo Morelos, frente al Dermatológico.
Informes al tel: 36 14 27 46
Notaría del Templo San José de Gracia Alcalde 294, Esq. Garibaldi. Andrea Martínez, cel. 33 21 30 79 44
Alejandra Amezola, cel. 33 16 34 24 00
• ¿Problemas en tu matrimonio?
Ven, Cristo te invita a vivir un encuentro matrimonial
15,16 y 17 de Mazo de 2019
Notaría de San José: 36142746
Marisa y Gerardo: 3311847401 y 3312559283
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