N.º 15 • DOMINGO DE RAMOS, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
14 de Abril de 2019
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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N.º 15 • DOMINGO DE RAMOS, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
14 de Abril de 2019
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
Al iniciar la Semana Santa, las celebraciones de este día llenan de esperanza; vemos a un Mesías en el que confía el pueblo; porque su presencia respira, amor, paciencia, sencillez. La celebración de la “Procesión de los Ramos” está en el corazón de muchos como una alegría y confianza para estar con Jesús, a pesar de que sabemos lo que pasa en la Semana Mayor. Un pastor del pueblo que es entregado a la muerte por los poderes terrenales, sufre y mucho; pero la compañía y frescura de los humildes, que confían en Él, lo conforta cuando ve a quienes no quieren creer.
No me resistí, ni me eché para atrás En la lectura de Isaías, el profeta subraya una manera de ser del propio Jesús ante el sufrimiento, que ayuda sobremanera a las personas que sufren; conforta a aquellos que en ciertos momentos la están pasando mal. El sufrimiento, -nada agradable- es el camino único para vencer al mal que nos rodea y ataca de muchas formas. En el creyente hay una convicción profunda que invita a luchar: “El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes”.
En medio de estas circunstancias es cuando la gente le grita a Dios, con llanto y súplicas, su dolor y le llega a decir, como el Salmo 21 que hemos repetido: “...Por qué me has abandonado” el sufrimiento humano sigue presente en el mundo, pero como lo expresa la liturgia del inicio de la Semana Mayor; hay que aprender a expresar nuestras necesidades a Dios, pero al mismo tiempo saber confiar, creer y esperar en Él.

Me cerca una banda de malhechores. No es fácil enfrentar la desdicha, el sufrimiento, la pobreza, la enfermedad; el maltrato de los demás.
Se rebajó, por eso Dios lo levantó Hay caminos del creyente que son a primera vista muy difíciles, como saber aceptar el sufrimiento y sobre todo ser conscientes de la necesidad de purificarnos, puesto que somos pecadores. Habrá que aprender a aceptar los momentos difíciles, y saber luchar, no resignarse y salir adelante, confiados en Dios.
Hay dominadores que se hacen llamar bienhechores
El Evangelio de Lucas que leemos ampliamente en esta fiesta del Domingo de Ramos es sorprendente. Jesús se entrega voluntariamente a la muerte, pero nos deja herramientas para luchar en la vida, por eso dice: “...y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una”. Sin embargo los discípulos se equivocan al interpretar lo que dice. Es necesario leer con atención la sagrada escritura para entender lo que Dios quiere de nosotros.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que nuestro Salvador se hiciera hombre y padeciera en la cruz para dar al género humano ejemplo de humildad, concédenos, benigno, seguir las enseñanzas de su pasión y que merezcamos participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
1Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-7 En aquel entonces, dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; me hacen gestos y dicen: “Confiaba en el Señor, pues que Él lo salve; si de veras lo ama, que lo libre”.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros. Mis manos y mis pies han taladrado y se pueden contar todos mis huesos.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras y se juegan mi túnica a los dados. Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, no te quedes de mí tan alejado.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo; glorifícalo, linaje de Jacob; témelo, estirpe de Israel.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
2Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los filipenses 2, 6-11
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES
DEL EVANGELIO
Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 28-40

En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan,




















díganle: ‘El Señor lo necesita’ ”. Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños les preguntaron: “¿Por qué lo desamarran?”. Ellos contestaron: “El Señor lo necesita”. Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él. Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!”. Algunos fariseos que iban
entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Él les replicó: “Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras”. Palabra del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, concédenos, Señor, llegar, por medio de su resurrección, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Las palmas benditas recuerdan las palmas y ramos de olivo que los habitantes de Jerusalén batían y colocaban al paso de Jesús, cuando lo aclamaban como rey y como el venido en nombre del Señor.
Las palmas benditas no son cosa mágica. Las palmas benditas, que recogemos cada Domingo de Ramos en los templos católicos, significan que con ellas proclamamos a Jesús como Rey de Cielos y Tierra, pero –sobre todo– que lo proclamemos como Rey de nuestro corazón. No deben ser como amuleto ni como protección ‘garantizada’ sin que nosotros hagamos nada al respecto.
Por el contrario, si nos importa conservar unas palmas benditas en nuestra casa, debe ser con el fin de que dejemos reinar a Jesús en nuestra vida; es decir, que lo dejemos regir nuestra persona, que entregamos nuestra voluntad a Dios, para hacer su Voluntad y no la nuestra. Significa que lo hacemos dueño de nuestra vida para ser suyos. Sólo de esta forma, el Reino de Cristo, que se supone nos interesa se haga presente en el mundo, comienza a estar

dentro de nosotros mismos y en medio de nosotros, pues el Reino de Cristo debe permear paulatinamente en medio de aquéllos que acogen la Buena Nueva, es decir, su mensaje de salvación.
Los súbditos de ese Rey, su pueblo, son todos los que hayan cumplido la Voluntad de Dios. Así es como tiene sentido lo que decimos en el Padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino”. Hasta allá deben llegar las palmas benditas que nos importa tanto conservar.

Este domingo inicia la semana más importante para los católicos, y en México, la mayoría de la población, cuando menos en el papel, está dentro de esta religión. Los próximos días son de vital significado para la Iglesia, porque se celebran los misterios más importantes del mundo católico: pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es la esencia de la fe cristiana. La entrada de Jesús a Jerusalén también es la entrada de los católicos a la Semana Santa.
En esta semana no deberían faltar tres cosas:
1. Ir a Misa el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección.
2. Acercarse al Sacramento de la Reconciliación. Confesarse para estar en paz con Dios, con uno mismo y con los demás.
3. Ayuno y abstinencia el Viernes Santo, para todos los católicos que nos corresponda hacer esta penitencia como ofrecimiento voluntario y alabanza a Dios.
La veneración que los católicos debemos llevar a cabo durante estos días santos no está peleada con el descanso vacacional, y tampoco es pecado en sí, irse de descanso. Pero no debe faltar la asistencia a las celebraciones de estos días, ya que, casi a cualquier lugar donde se vaya, hay un templo cerca, al que pueden acudir a orar y reflexionar.
Sin embargo, hay que recordar que las vacaciones, al menos las escolares, son de dos semanas, lo que permite guardar la Semana Mayor y viajar a la siguiente.




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