Revista Corrugando #45

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Columna Invitada

¿Cuál es su objetivo detonante? Germán Retana Columnista Invitado

I

nicio este 2015 invitándole a hacer un ejercicio simple y práctico, de uso frecuente en empresas inteligentes, que logran aglutinar a sus miembros para trabajar con mística desde el inicio del nuevo período. Lo interesante es que también podemos aplicarlo a nivel personal. La proactividad para atender trivialidades es una de las trampas más invisibles y engañosas al invertir el tiempo y los recursos. Algunas personas ni siquiera se percatan de que inician el camino anual muy ocupadas, pero sin rumbo claro. También hay organizaciones consumidas en rutinas que aniquilan la motivación para innovar y superar retos. ¿Cómo combatir esto? Poniéndole “apellido” al nuevo año. Resuma en no más de una línea su mayor logro personal o el avance más significativo en el período anterior; luego, haga lo mismo al describir su gran propósito para el siguiente. En modo similar, una empresa podría definir el nuevo período como el de la consolidación, crecimiento, modernización, diversificación, sostenibilidad financiera, etc. Es común observar organizaciones exitosas que cada nuevo año concentran su esfuerzo en una meta central que, en verdad, detone y enfoque la energía de todos sus miembros. “¡Atenderemos un pasajero, por minuto, por mostrador!” “¡Nos expandiremos a cinco países!” “¡Construiremos nuestra casa!, son ejemplos de objetivos de una aerolínea, de una entidad comercial o de una familia. Una meta detonadora de inspiración, compromiso y guía, es el punto de partida para aglutinar otras metas intermedias y planes de acción de las diversas áreas de la empresa. Esta práctica alinea prioridades y decisiones para alcanzarlas. Una persona también puede asignarle un apellido a cada

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Edición Nº45 / Febrero - Marzo, 2015

año: graduación, idioma, vivienda, balance de vida, salud integral, negocio, crecimiento laboral, entre otros. Así evitará la dispersión de recursos en asuntos a lo mejor agradables, pero de poco valor agregado en su desarrollo. Además, al hacerlo se aleja de esa sensación de vacío, duda, melancolía o aburrimiento, que padecen quienes no encuentran motivos superiores para reinventarse o, por lo menos, para levantarse temprano en pos de un avance espectacular y desafiante en su vida. Imaginamos que usted ya está articulando el gran apellido propio o de su organización para este año. ¿Cierto? Entonces reflexione sobre lo siguiente: ¿Cómo sabrá que ha logrado esa meta? ¿Qué le hará sentir al constatar que la alcanzó? ¿Cuáles serán otros efectos positivos secundarios “detonados” por este objetivo? Y, muy importante, ¿cuál es el primer paso que dará hoy mismo para avanzar hacia la gran meta? Las empresas disponen de tecnología y herramientas sofisticadas para hacer sus planes anuales. La terminología es abundante y a veces hasta rimbombante. Pero si el propósito superior no es un detonador de mística y disciplina, el nuevo año pronto se convertirá en apenas uno más. Finalmente, este objetivo detonante e inspirador será más poderoso si se confía en el talento propio. Como afirma el psicólogo Albert Bandura: “Las personas que creen firmemente en sus capacidades piensan, sienten y se comportan en modo diferente a los que tienen dudas de sus capacidades. Quienes dudan rehúyen las tareas difíciles, muestran aspiraciones bajas y poco compromiso con las metas que deciden alcanzar. En conclusión, ¿cuál es su objetivo detonante en este año?


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