Ínsula Barataria No.107 noviembre

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Coloquios pastoriles y pastorelas

ÍNSULA BARATARIA publicación mensual, Editor Juan Carlos Delgado Zárate, Número de certificado de reserva de derechos otorgado por INDAUTOR 04-2019-120316112800-203, número de certificado de licitud de contenido (en trámite). Oficinas en Mineral de Valenciana n° 47, col. Marfil, Guanajuato, Gto. Ejemplar de circulación en medios digitales.

ÍNSULA BARATARIA es un espacio utópico de la hispanidad que trasciende el tiempo y el lugar; que cruza mares, valles y montañas; que se posa a los pies de la Señora que, soterrada por siglos, forjó carácter y dotó de estilo a quien en ella habita; carácter y estilo reflejo de su identidad. Espacio que une en la causa común que se comunica de generación en generación; que te hace pertenecer y penetrar y profundizar en el ser.

Espacio que enorgullece a quienes son en él. Espacio en presente que otea al pasado mirando con ojos de futuro. Espacio dinámico, espacio que mueve, alma que vitaliza. Espacio que observa con ojos creativos y voluntad férrea. Espacio forjado en el crisol de la historia. Lanza que montada en Rocinante, se hunde en la arena que cuenta las horas y rompe las fronteras del tiempo; lanza que alcanza e hiere el tiempo por venir, el tiempo por conquistar.

DIRECTORIO:

Consejo Editorial:

Miguel Ayala Ortiz

Juan Carlos Delgado Zárate

Pedro Ayala Serrato

Octavio Hernández Díaz

Ana Lucía González Aguilera

Director General:

Miguel Ayala Ortiz

Diseño Editorial y Fotografía: Adriana Guadalupe Luna Torres

Gerente General:

Martha Isabel Delgado Zárate

Asesor Jurídico: Paloma Calderón Delgado

BaratariaMx @baratariaMx contacto@barataria.mx

Imagen de Portada: PLAZUELA DEL BARATILLO, GUANAJUATO, GTO. FOTOGRAFÍA: MIDZ

Contenido

REVISTA NOVIEMBRE 2025 (No. 107 )

Editorial.

Coloquios pastoriles y pastorelas: evangelizar contando historias. Ana Lucía González Aguilera

125 años de la Mesa del general capitán J. Isabel Oliva Sánchez. Rosalba Delgado Zárate

Claudia Catalina Calvillo Barrera, la entrevista. Redacción

Sergio Arroyo Arroyo, Inn Memoriam. Reseña Familiar

Guanajuato y sus comunidades en el conflicto cristero: El caso de las Fuentes y la Tradición Oral del Mineral de Llanos de Santa Ana y sus comunidades aledañas.

José Andrés Alba Michel

El martirio de Florentino Álvarez.

José Roberto Saucedo Pimentel

Joel Hidalgo, el Saiyajin del Saxofón

Luis Flores Villagómez

Cooperativas de vida. Carlos Anaya

GUD amigas de Guanajuato capital, se corona en el torneo nacional de Reservas 3D de futbol femenil.

Efraín García Ledezma

2025: El “momentum” de México y los nuevos liderazgos. Cuidadanía Católica y Análisis Social

Terminando el Año con un gran déficit.

José Gerardo Mosqueda Martínez

EDITORIAL

Comienza 2026 y en ÍNSULA BARATARIA arrancamos con el deseo de seguir contando con lectores interesados en la temática social e histórica de la ciudad de Guanajuato principalmente, pero a su vez también de otros municipios y regiones del país, donde el quehacer humano abona al arraigo y a la identidad, a través de acciones o tradiciones que merecen ser conocidas y divulgadas. En una sociedad que a menudo se convulsiona por el deterioro social que causan los males de nuestro tiempo, que tanto lastiman y causan desasosiego, debemos poner en relieve nuestro pasado lleno de riqueza cultural y espiritual, para abrevar de ella y proyectar un futuro que nos esperance en que nuestro mundo deberá ser mejor, con armonía y paz. En el presente año, tenemos aniversarios muy significativos sobre temas citadinos de interés general, de los cuales en diversas ediciones habremos de presentar algunas colaboraciones. Entre ellos están:

•300 años de la construcción del templo de San Roque, edificación que fuera la capilla de la Hacienda minera de Cervera, propiedad del Capitán Francisco Cervera, en cuyo interior a la fecha aún existe un óleo con su imagen, el cual ha perdido el 70% de la pintura.

Ínsula Barataria

•125 años de las festividades de la Mesa de San Salvador de los Afligidos que se venera en el Llanito en Dolores Hidalgo y la Mesa de San Antonio de Padua, conmemorado en Guanajuato, en la Mesa General de la familia Oliva.

•100 años del inicio de la Gesta Cristera, el conflicto armado entre el Gobierno Federal y la Iglesia Católica, derivado de la promulgación de la Ley Calles en julio de 1926, la cual dejó aproximadamente 250,000 muertos en tres años.

T ema relacionado con los eventos programados dentro del X Aniversario de Ínsula Barataria, comentar que el próximo 13 de Febrero de 17:00 a 19:00 horas, se presentará en el patio de la Casa de la Cultura de Guanajuato, con el apoyo de esta Dependencia Municipal y la Secretaría de Cultura de Gobierno del Estado, el libro titulado “Arqueología del Bolero” de la autoría de la maestra María Guadalupe Meza López, a través de un Taller Literario sobre el Bolero, donde se regalará el libro autografiado por la autora a quienes acudan al evento y se interpretarán piezas representativas de este género, por conocidos artistas locales.

Coloquios pastoriles y pastorelas: evangelizar contando historias

Por Ana Lucía González Aguiera

Desde hace siglos, la evangelización en el mundo hispano encontró en el teatro popular una forma eficaz de transmitir la fe cristiana. Más allá de sermones y catecismos escritos, la dramatización comunitaria permitió explicar las historias bíblicas en un lenguaje cercano y participativo. En ese cruce entre religión, escena y tradición se inscriben los coloquios pastoriles y las pastorelas, hoy reconocidos como expresiones del patrimonio cultural inmaterial.

E l coloquio pastoril: teatro cercano a la gente

Los coloquios pastoriles surgieron entre los siglos XVI y XVII como representaciones teatrales de temas navideños, la adoración de los pastores, el anuncio angelical, el camino a Belén y se extendieron rápidamente gracias al trabajo evangelizador de las órdenes religiosas en los territorios novohispanos.

Investigaciones señalan que estas obras integraban cantos, humor y personajes de la vida cotidiana para hacer el relato bíblico más accesible y significativo para el público popular (García Quintero, 2013).

Además, son descritos como “cápsulas del tiempo”, porque más allá de su función religiosa permitieron conservar y transmitir saberes, ritmos, lenguajes y experiencias comunitarias a través de generaciones. En regiones como Valparaíso, Zacatecas, se documenta cómo las comunidades continuaron representando estos coloquios durante siglos, incluso de noche, con tamborazos, pirotecnia y el entusiasmo de actores no profesionales, conservando manuscritos conocidos como “libros de coloquio” que se han resguardado en familias locales como tradición oral viva.

E l coloquio pastoril en La Sauceda, Guanajuato

En la comunidad de La Sauceda, en la ciudad de Guanajuato, estas representaciones formaron parte de las celebraciones navideñas y la vida comunitaria, articulando la fe con la identidad local. Los coloquios no eran solamente archivos de texto, sino actos vivos que reunían a vecinos en torno a un saber teatral compartido.

Hoy, algunos pobladores han manifestado su interés en que esta tradición no se pierda, reconociéndola como parte de su memoria cultural e identidad comunitaria. Este interés resulta indispensable para su documentación y salvaguardia, pues el patrimonio inmaterial se nutre de la voluntad colectiva de quienes lo mantienen vivo.

De los coloquios a las pastorelas: continuidad cultural

Las pastorelas son herederas directas de los coloquios pastoriles, adaptadas con el tiempo al contexto cultural de México. Introducidas durante la época novohispana, retomaron la estructura del relato dramático religioso, el camino de los pastores, la lucha entre el bien y el mal, la adoración al Niño Jesús y la enriquecieron con música regional, personajes cómicos y elementos festivos que las hicieron populares en los festejos decembrinos. Investigaciones sobre expresiones tradicionales en lugares como Zapotlán el Grande muestran que las pastorelas se vincularon desde edades tempranas a la evangelización y al sano esparcimiento. En esa región se han resguardado decenas de manuscritos de coloquios y pastorelas de los siglos XIX y XX, muchos de ellos reflejo de los tiempos en que fueron escritos y de la creatividad popular que los hizo parte del tejido social.

Patrimonio cultural inmaterial: memoria viva

Tanto los coloquios pastoriles como las pastorelas no son simplemente piezas de teatro, sino actos comunitarios que articulan memoria, fe y creatividad. Su valor no solo reside en el contenido religioso, sino en el proceso colectivo de preparación, representación y transmisión, un espacio donde generaciones se encuentran, comparten saberes y celebran su historia local. Hoy, estas prácticas forman

parte del patrimonio cultural inmaterial, entendido como expresiones vivas que se transmiten de generación en generación y que reflejan la identidad de las comunidades que las practican.

El caso de La Sauceda, Guanajuato, es un recordatorio de que el patrimonio no solo se conserva en libros o museos, sino en la experiencia viva de quienes recuerdan, ensayan y representan estas historias cada año.

Contar para creer, representar para recordar

En una época marcada por la comunicación instantánea, los coloquios pastoriles y las pastorelas nos recuerdan el poder de la palabra compartida y el valor de las tradiciones comunitarias. Evangelizar, en este contexto, fue y sigue siendo contar historias comprensibles, cercanas y profundamente humanas; un puente entre fe, cultura e identidad.

Fuentes:

•García Quintero, M. (2013). Teatro religioso y villancicos: tradición dramática navideña y coloquios pastoriles. Hipogrifo. Revista de literatura y cultura del Siglo de Oro. https:// www.scielo.org.mx/scielo. php?script=sci_arttext&pid=S0185-39292013000300007 •Los Coloquios, cápsulas del tiempo. La Gualdra / La Jornada Zacatecas. Los Coloquios, cápsulas del tiempo | La Gualdra | La Jornada Zacatecas •Las pastorelas perdidas de Zapotlán. Gaceta UDG. https:// www.gaceta.udg.mx/las-pastorelas-perdidas-de-zapotlan/?utm_source

Ínsula Barataria

125 años de la Mesa

del Capitán General J. Isabel Oliva Sánchez

Los pasados días 31 de Diciembre y 1 y 2 de enero se conmemoró en la comunidad del Llanito de Dolores Hidalgo, el 125 aniversario de la Mesa de San Salvador Consuelo de los Afligidos venerado en dicho lugar y la Mesa de San Antonio de Padua venerado en Guanajuato con el levantamiento del estandarte en la Mesa General de la familia Oliva.

En esta conmemoración estuvieron presentes el General Don Carlos Oliva y el Sr. Juan Antonio Oliva Palma, hijo y nieto respectivamente de Capitán General J. Isabel Oliva Sánchez, quien desde 1901 obtuvo dicho nombramiento, el cual es reconocido a nivel nacional y cuyo Bastón de Mando con su nombre grabado junto con la imagen del Cristo de los Afligidos, se resguarda en la capilla familiar de San Antonio de Padua, y a su vez en las plantas de este, se encuentran depositadas sus cenizas.

Cabe destacar que la familia Oliva participa en alrededor de 70 festividades a lo largo de todo el año a nivel nacional, destacando la celebración de Guanajuato dedicada a San Antonio de Padua cada 13 de Junio.

La familia Oliva se distingue por tener toda una trayectoria en la danza y en las artes populares. Están Elías Oliva, un gran personaje que ha hecho historia en ballet y Cruz Oliva Mares profesor catedrático de la Universidad Pedagógica y Macario Oliva trabajador en la Alhóndiga de Granaditas.

En el evento de aniversario se partió el pastel correspondiente, resaltando la presencia de las nuevas generaciones de la familia Oliva, inmersas desde pequeñas en el ámbito de la danza tradicional.

CLAUDIA CATALINA CALVILLO BARRERA, la entrevista

POR REDACCIÓN

Hemos provocado el acercamiento con una pluma muy educada y joven de la ciudad de Guanajuato, en cuyo contenido de sus escritos y poesía, matiza sus vivencias personales de manera diáfana y sublime, dejando en todo momento el Alma abierta a la esperanza. Claudia Catalina Calvillo Barrera, nos permite en esta ocasión conocer los detalles familiares, profesionales y afectivos, que la han convertido en una escritora consolidada.

Catalina quisiera darte las gracias por el espacio que nos brindas para platicar y darnos a conocer sobre tu familia.

Gracias a usted, de inicio soy Catalina Calvillo Barrera mejor conocida como Cata, nací un 26 de abril 1996 aquí en Guanajuato, soy guanajuatense de nacimiento, poblana por antigüedad porque desde muy pequeña fui a Puebla, allá hice prácticamente mi vida y la pandemia me trajo de regreso y ahora me encuentro en Querétaro. Soy en la mayor de dos hermanos, mi hermano Gustavo es un año más pequeño que yo, mis padres son Gustavo Calvillo y Claudia Barrera y mis abuelos paternos son Gustavo Calvillo y Mercedes Catalina Carrasco, y del lado de mi mamá mis abuelos son Sebastián Ba-

rrera y María del Socorro Acosta, mejor conocida como La Güera, familias arraigadas de Guanajuato.

Familias muy arraigadas en Guanajuato y en consecuencia, de ahí tu cariño por esta tierra.

Totalmente, es algo increíble, nunca me sentí parte de Puebla no quiero negar que es mi segundo hogar pero nunca me sentí parte de ella, es una ciudad muy compleja, una sociedad muy distinta; aquí en Guanajuato todavía permea mucho el tema de la amistad, de sentirse como en casa y en Puebla es un poquito más separado, no quiero decir que toda la sociedad poblana es cerrada o de rancio abolengo, pero la verdad es que sí está muy marcada esa distinción entre la sociedad poblana y los que venimos de fuera, incluso dentro de la misma sociedad poblana las esferas cómo se van moviendo son muy diferentes aquí a Guanajuato, no quiero decir que no me sienta parte de Puebla, pero es que nunca me reconocí como hija pródiga, yo siempre he dicho soy guanajuatense y me muero en la raya diciendo que soy guanajuatense.

¿El sabor provinciano de Guanajuato te llama?

Mucho, mucho, mucho… creo que el bajío es una zona hermosísima además

de que es una de las zonas más importantes del país a nivel económico; pero también la parte histórica que se respira en esta zona es algo increíble. Yo sé que Puebla tiene mucha historia, que tiene monumentos históricos muy importantes; pero sobre todo la parte de la historia y que se siente ese arraigo en las familias y que se transmite de generación en generación solamente lo he encontrado aquí en Guanajuato.

Sabemos que estudiaste ingeniería, pero platícanos la integralidad de lo que has estudiado.

Es algo muy curioso, mi formación es ingeniero civil y llama mucho la atención porque varios me han dicho “¿oye cómo es que un ingeniero se dedica al tema de la poesía?”, yo les he dicho a muchos, que la poesía no conoce nombres, no conoce de géneros, no conoce de nacionalidades, la poesía está en todo. Mi formación me llevó por un camino muy bonito que es la ingeniería como tal, tengo una maestría en Gerencia de Proyectos de Construcción y la poesía siempre ha estado en mí desde muy pequeña; me llamaba mucho la atención el tema de la escritura, conforme fui creciendo me fui adentrando más en este mundo y las puertas se fueron

abriendo, en la preparatoria en tercero de preparatoria para ser más específicos tuvo una clase de literatura con un profesor que llegó no quiero decir accidentalmente sino que llegó causalmente, fue quien descubrió este talento en mí, me dijo: “oye pues te invito a formar parte de un taller de poesía que tengo”, es el poeta Javier Gutiérrez Lozano un gran, gran poeta y amigo mío, me invitó a formar parte de su primera generación en este taller y de ahí pues fue donde empecé a descubrir que esto me gustaba.

No dejé a un lado por supuesto mis estudios, sin embargo esto más que un hobbie se volvió parte de mí, es una forma de reflexionar, una forma de ver la vida de otra manera; hay una palabra que a mí me encanta y que creo que lo resume tal cual, para mí la poesía es catarsis, que viene del griego “cataria” que significa liberar.

La poesía no solamente habla de cuando uno está enamorado también habla del tema de la muerte, del tema de no sentirse de dos lugares al mismo tiempo como es el caso que a mí me ocurre, que siempre me sentí parte de Guanajuato pero al mismo tiempo también no puedo negar la historia que tuve en Puebla, sin embargo nunca me sentí parte de ella o sea, es esta

ambivalencia de lo que vamos teniendo en la vida, cómo va uno creciendo, que ves a tus padres envejecer a tus abuelos que soy muy afortunada de todavía contarte con tres de mis cuatro abuelos y cómo también la vida misma te va encaminando a que vayas apreciando todo lo que ocurre a tu alrededor, y el hecho de ponerlo en palabras le puedes dar este tipo de valor y sobre todo la imagen mental que es lo que se utiliza en la poesía, cómo algo que puede ser cotidiano puede resultar en algo distinto para la persona e incluso para el mismo autor que lo está escribiendo en ese momento, cuando te adentras y releés tiempo después de esas líneas, te remontas al momento en que lo estabas escribiendo, o puedes interpretarlo incluso de otra manera de lo que estaba sintiendo en ese momento.

¿En tus escritos hablas de Javier Gutiérrez Lozano como tu mentor, por él se dieron las cosas o sin él se habrían dado de todas formas? ¿Cómo incide concretamente en tu formación?

Yo creo que no se habrían dado de la misma manera, Javier fue quien me abrió las puertas para conocer un poco más de la poesía moderna, por él conocí a Elvira Sastre, a Fernando Valverde,

Barataria

a Luis García Montero que fue esposo de Almudena Grande que es una gran escritora española quien lamentablemente ya falleció, a Federico García Lorca, Pablo Neruda que también es un poeta que admiro muchísimo; a Alí Chumacero, por supuesto Jaime Sabines, Carlos Pellicer; entonces creo que sí tal vez habría sido un punto importante en mi vida pero sin Javier yo creo que no me habría adentrado tanto en la poesía como muchos dicen.

He escuchado a muchas personas y les digo: ¿por qué no te atreves a escribir, por qué no te atreves, no a publicar, pero por lo menos a que la gente sepa que esto te gusta?, y me dicen: “porque me da pena, porque me da miedo”, y sí me atrevo a decirlo que a mí en su momento me dio pena, creo que es algo natural en nosotros, porque el momento en que escribimos muchos piensan que escribes para el público pero realmente escribes para ti, entonces esa parte de tu intimidad emocional y sentimental cuando la haces pública te sientes vulnerable, entonces creo que esa parte de la timidez hubiera quedado ahí y pues no estaríamos usted y yo platicando ahorita en estos momentos.

En algún texto veo que hablas de Joan Manuel Serrat, un personaje universal que habla de la vida, de los sentimientos, ¿también representa alguna inspiración en lo que escribes?

Sí esa canción la descubrí yo en durante la pandemia “De vez en cuando la vida”, la primera vez que la escuché me pareció maravillosa y analizando la letra dije: sí tal cual es así la vida, se presenta ante nosotros como una hija, como una niña pequeña, traviesa, y es en ese momento que dije: voy a tomar esa parte de la canción con el permiso de Joan Manuel Serrat para adaptarla a mi libro, y dije sí creo que esto puede ser la introducción a la segunda parte del libro que se compone de tres partes, que es el pasado, el presente y el sur.

Tus viajes… haz viajado en algunas ocasiones por el mundo, ¿qué has recogido de todo ello?

Híjole es un es una pregunta muy interesante, muy muy muy fructíferos esos viajes. Tuve la oportunidad de hacer el primero con mi hermano en 2018, fuimos a Europa no recolecté tanto porque en ese momento fue sentir vivir a través de los ojos de mis abuelos lo que muchos años nos platicaron, de mi papá por supuesto cuando él

estuvo en Europa varias veces con sus hermanos y cuando él estuvo viviendo en Alemania.

El viaje que yo creo que definió todo, por el cual también me atreví a empezar a escribir fue cuando estuve en Chile hace siete años, el 19 de febrero de 2019 fue cuando comenzó este viaje tan bonito y tan especial. Yo iba por un intercambio estudiantil y lo que yo le pude otorgar a Chile fue poco, en comparación a lo que yo me traje de esta cultura tan hermosa. Chile es un país muy peculiar, muy estrecho pero muy largo y creo que cuando uno refiere al sur la gente no se interesa tanto más allá que Brasil o Uruguay, tal vez Argentina pero a Chile lo dejan a un lado; Colombia y Venezuela pues sabemos las situaciones políticas en las que se encuentran, pero Chile todavía respira esa parte de la poesía, tienen dos grandes Premios Nobel como los son Pablo Neruda y Gabriela Mistral que son grandísimos ejemplos, y bueno sigan la música del folklore Violeta Parra, Víctor Jara y muchos otros músicos que han surgido de Chile, y grandes poetas y artistas. Chile no solamente me brindó los conocimientos de la ingeniería civil, sino también me permitió vivir dos duelos, y digo duelos porque el duelo de salir de casa es muy fuerte en la expe-

riencia de enfrentarse a nuevas situaciones fuera de la familia, el enfrentarse a ti solo, a tus pensamientos, a tus ideas y también me permitió experimentar el duelo desafortunadamente falleció dos meses antes de mi partida mi tío Alexis, el hermano más grande de mi papá; entonces me permití liberar todo ese dolor, toda esa angustia, toda esa tristeza pues se fue de una manera muy repentina derivado de un accidente automovilístico que él sufrió en diciembre; entonces fue esa manera que dije ya puedo liberar, puedo sentir mi dolor pero no por ello me voy a quedar atrapada en el tiempo, en este dolor, simplemente es vivir lo que se tiene que vivir en el momento, y seguir adelante y es ahí en este viaje de Chile, en mis últimos días que tuve la oportunidad de conocer Isla Negra que es la tercer casa de Pablo Neruda, donde pasó él sus últimos días, surge en mí una especie como un gusanito en el pecho, porque dije yo tengo que hacer algo, no sabía qué, pero dije algo, algo tiene que salir de aquí; yo regreso a México, llega la pandemia que es en el momento en que todos bajamos las revoluciones, pierdo mi trabajo pero también esto me permitió a mí darme esa oportunidad de inspeccionar todo lo que yo traía dentro. Una libreta, que era mi libreta de poemas de

los talleres allá, aquí en México y otra allá en Puebla, me la llevé como un diario y desde el día que llegué hasta el día que me fui, todos los días registraba lo que vivía, lo que experimentaba, lo que estaba yo en ese momento visualizando y eso me sirvió como material para después empezar a escribir los poemas del sur.

El sur como tú le llamas, es una estancia, un intercambio académico, entiendo que de una permanencia en tiempo mayor de lo que estuviste en otros países, y además el sentirnos latinoamericanos, el hablar el mismo idioma, ¿encontraste alguna cuestión de identidad o en la forma de comportarse más allá del idioma, la religión y el fútbol?

Sí totalmente, de hecho los viajes que hice, que fue uno con Luis a Europa, fue un viaje de

placer, pero en Chile fueron 6 meses y sobre todo el cariño que nos tienen los chilenos a los mexicanos es una cosa tremenda, yo sí escuchaba de Chile, sabía algo de música moderna que yo escuchaba, pero presenciar en carne propia el amor y el cariño tan grande que nos tienen a los mexicanos es algo inexplicable; más allá de El Chavo del ocho, la música, la comida, el sincretismo que incluso compartimos en el tema de religión; el chileno se hace querer mucho y a pesar de que tiene ese estigma de que habla muy rápido que a veces no se le entienden las palabras, son gente muy bella que ha sufrido mucho; por supuesto traen todavía estos estragos de la dictadura de Augusto Pinochet, pero es un pueblo que ha sabido levantarse, como lo mencionó en mis poemas “se levanta entre copihues y montañas”, sufrieron mucho el tema de la conquista,

propiamente todas las guerras internas que ellos tuvieron, la última que fue la más fuerte fue la dictadura pero no es un país que se quedó atrapado en el pasado lamiendo las heridas de sus abuelos o de sus ancestros, sino es cómo estamos y ahora nosotros qué queremos dejar a nuestros hijos para no repetir los mismos errores del pasado.

¿Mejor Santiago o mejor Valparaíso?

Creo que son dos ciudades muy diferentes, a Valparaíso nada más la conocí dos veces y Valparaíso lo que tiene es la peculiaridad de tener la cercanía de la costa y que son casas muy coloridas; Santiago para mí sí es una ciudad muy grande y aunque muchos chilenos dicen Santiago “no es Chile” definitivamente sí, me permitió experimentar de primera mano lo que es la cultura chilena o bueno desde el punto de vista de una extranjera, mucho de lo que hay en Santiago creo que es lo que se puede más o menos visualizar de lo que puede ser Chile a lo largo y ancho del del país. El sur que no he tenido la oportunidad de conocer pero lo he visto por fotos es una zona hermosísima, los bosques, los glaciares, el Parque Nacional llamado Las Torres del Paine es hermosísimo y bueno

el cruzar la frontera ya con Argentina, La Patagonia, que ese es un pleito casado que trae los argentinos con los chilenos porque los argentinos dicen eso es La Cordillera de los Andes y La Patagonia es Argentina cien por ciento; esa parte no lo pude descubrir y hacia el norte que están los desiertos de Atacama que es el desierto más árido del mundo, más incluso que el Sahara, tampoco tuve la oportunidad de conocerlo me habría encantado pero yo sé que algún día voy a regresar.

Regresando a Guanajuato, en la Revista Ínsula Barataria tenemos un eslogan que dice “espacio abierto al pensamiento creador” y nos ha parecido muy creativo el material que nos ha llegado de tu parte. ¿Qué viene? estamos empezando 2026 sabemos que estás muy ocupada en la ciudad de Querétaro, pero ¿qué pers pectiva tienes acerca de lo que tiene que ver con esa faceta de escritora joven que tú tienes?

La verdad creo que Querétaro que es la última ciudad en la que he estado, es ahí donde por fin me pude sentar a escribir todo esto

que viví en estos últimos 6 años, realmente este libro se empezó a escribir desde el 2019 mucho antes en 2016 que fue la primera publicación de la antología y estando ya en Querétaro, fue donde dije: “ok voy a retomar este proyecto” y para mí ha representado el punto de partida del cual ya no solamente se escribe este primer libro, sino un segundo que es la reflexión de todo lo que he vivido en Querétaro, en todas sus áreas el semidesierto, los bosques del sur, la sierra gorda que ahora recientemente la conocí, una metrópoli caótica muy bonita pero sí hay que decirlo muy caótica, ha crecido Querétaro de una manera exponencial y no me puedo quejar porque Querétaro me ha recibido con los brazos abiertos, aunque la brújula apunta que a Guanajuato, siempre va a apuntar a Guanajuato.

Sergio Arroyo Arroyo Inn Memoriam.

Reseña Familiar

El Dr Sergio Arroyo Arroyo nació en Acambaro en 1927, poco después la exitosa tienda de Dn Francisco Arroyo, su abuelo fue arrasada por una terrible inundación. Su familia emigró a Guanajuato.

En los 50 s quedó huérfano. Era muy joven. Terminó sus estudios medios en el colegio del estado y lo aceptaron en la escuela de medicina de la UNAM de donde egresó no solo con lauros sino con el reconocimiento de sus maestros, algunos de los cuales eran médicos mi importantes

Lo mandaron a Salvatierra a su servicio, pero como era el único médico, era zona muy peligrosa, ocupó el cargo de director del hospital.

Ya en Guanajuato se convirtió en el médico de los mineros y en general de la ciudad. Era el único que tenía rayos X , alternaba con una plaza en el hospital de pardo.

Incorruptible siempre defendió a los silicosos y para ellos fundó el refugio de Santa Rosa.

Organizo las fiestas de San Juan, fundo el club campestre de Guanajuato, trajo junto con Landino Maechochio la televisión a Guanajuato.

Fue presidente municipal y abrió el foro de la Alhóndiga de granaditas para disfrute de la ciudad.

Entonces el FIC era de corbata de mono en el Juárez Fue beisbolista. Y organizó la liga de beis ball infantil Adolfo Chamaco García.

Formó a muchas generaciones de deportistas, fue un hombre muy estricto. Así formó a sus hijos que lo quisieron mucho hasta su fallecimiento a los 98 años.

Guanajuato y

sus

comunidades en el conflicto cristero:

El caso de las fuentes y la tradición oral del Mineral Llanos de Santa Ana y sus comunidades aledañas.
José Andrés Alba Michel.
Ínsula Barataria

Sobre las fuentes usadas

Historiar la guerra cristera es una labor envolvente por donde quiera que se analice, pues resulta imposible no quedar atrapado por los relatos que a veces rayan en lo heroico y a veces en lo trágico, que nos ilustran un conflicto que marcó de forma decisiva la transformación de las dinámicas políticas y religiosas de la Nacion mexicana. Hoy en día es difícil no encontrar a alguien que se precie de ser mexicano que no tenga entre sus historias familiares, alguna anécdota o historia sobre sus abuelos o bisabuelos que participaron en el bando cristero o el bando federal, siendo dichos relatos un invaluable tesoro sobre detalles ocultos de la guerra que eluden a la memoria escrita de los archivos. Es cierto que es posible reconstruir los sucesos del conflicto consultando los documentos de aquella época y ello ha sido, naturalmente, la principal forma en la que empiezan su trabajo los historiadores, sin embargo, existe otro recurso que no es tan común para este periodo: los relatos orales. Por relato oral entendemos por la reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpelados en favor de una ideología o de un movimiento político (RAE,2025), que es

además trasmitido a través de la palabra hablada, por obvia definición el presente análisis parte de este tipo de fuentes que fueron recopiladas de la memoria de la comunidad Llanos de Santa Ana. Es cierto que las fuentes orales presentan desafíos metodológicos notables: la dificultad para establecer fechas precisas, la posible confusión de nombres o lugares, la reconfiguración emocional del recuerdo y las limitaciones inherentes a la memoria biológica, entre otros factores. Sin embargo, pese a estas dificultades, los relatos orales constituyen un instrumento fundamental para aproximarse a lo sucedido en regiones que, en apariencia, permanecen al margen de la gran narrativa histórica. Cuando se contrastan con un aparato documental riguroso, estas voces permiten construir una narración histórica más completa y fiel a los acontecimientos. Ultimadamente, el estudio de la Guerra Cristera a partir de la memoria oral no solo amplía el repertorio de fuentes disponibles, sino que también revela las formas en que las comunidades reinterpretan y resignifican su pasado en función de sus experiencias, identidades y tensiones locales. Estas narraciones, lejos de ser simples complementos a los archivos escritos, permiten observar cómo el

conflicto se insertó en la vida cotidiana, cómo modeló imaginarios colectivos y cómo dejó huellas que aún determinan la cultura política y religiosa de regiones como Llanos de Santa Ana. Al integrar estas voces a la investigación histórica, no solo se reconstruye un episodio bélico, sino que se ilumina la trama profunda de la memoria social, esa donde se entrelazan el dolor, el heroísmo, la fe y la supervivencia, y donde la Guerra Cristera adquiere un significado que trasciende las cifras y los decretos para convertirse en un elemento vivo de los habitantes de las comunidades.

El preludio de una guerra

En lo relativo a la relación entre la Iglesia católica y el Estado en México se trata de un terreno particularmente delicado de examinar, pues ambas instituciones han protagonizado, a lo largo de la historia, constantes episodios de fricción, negociación y abierta confrontación. Aunque dichos choques pueden rastrearse desde el periodo colonial hasta la actualidad, para los fines del presente análisis resulta necesario centrar la atención en uno de los momentos más decisivos de esta compleja relación: el conflicto que estalló entre el Estado mexicano y amplios sectores del

catolicismo entre 1926 y 1929, conocido como la Guerra Cristera o Cristiada. Este enfrentamiento no surgió de manera súbita, sino que fue el desenlace de un largo proceso gestado durante la inestabilidad del periodo revolucionario, en el cual se formularon políticas orientadas a redefinir el papel de la Iglesia dentro de un nuevo proyecto estatal. Tales lineamientos quedaron plasmados en la Constitución de 1917, donde se expresó la intención del gobierno de subordinar a la institución eclesiástica a su control directo; sin embargo, durante los gobiernos de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, estas disposiciones no se aplicaron con rigor, manteniendo un clima persistente de desconfianza mutua.

La llegada de Plutarco Elías Calles al poder marcó un punto de inflexión, pues su administración intensificó de manera radical la aplicación de los mandatos constitucionales y adoptó una postura abiertamente anticlerical, llegando incluso a declarar la ruptura formal con la Santa Sede y a impulsar la creación de una iglesia nacional con el apoyo de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) (Meyer 1985, vol. 2, pp. 144-166).

Sin duda, entre las múltiples causas que precipitaron el estallido

del conflicto destacó la promulgación de la llamada “Ley Calles”, decretada el 14 de junio de 1926; la cual establecía un conjunto de sanciones y disposiciones que buscaban someter por completo los asuntos religiosos a la regulación directa del Estado mexicano. Su aplicación efectiva comenzó el 2 de julio del mismo año, tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación, y constaba de 33 artículos que imponían severas restricciones a la actividad religiosa, de entre las cuales la ley prohibía la enseñanza de la religión en las escuelas primarias, impedía a los sacerdotes participar en decisiones políticas, y restringía la realización de actos de culto fuera de los templos, además de prohibir el uso de sotana o hábito religioso en espacios públicos. En esa misma dirección, el artículo 19 exigía que los sacerdotes se registraran exclusivamente ante las autoridades civiles para poder ejercer su ministerio en los templos (Diario Oficial de la Nación, 1926). Para la Iglesia, estas disposiciones implicaban que cualquier decisión pastoral o administrativa quedaría inevitablemente supeditada al visto bueno del Estado, por ello no es sorprendente que las reacciones de la jerarquía eclesiástica, así como de amplios sectores civiles fuesen negativas, logrando que en este contexto se

formasen diversas organizaciones dedicadas a la promoción y defensa del catolicismo en México, entre ellas, las más visibles (y desde donde brotaron los primeros gestos de resistencia)fueron la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas (LNDLR). En un inicio, la resistencia católica adoptó un carácter pacífico, recurriendo a manifestaciones públicas, boicots económicos y campañas de recolección de firmas. Sin embargo, la respuesta del gobierno federal fue implacable: Calles no estaba dispuesto a tolerar ningún incumplimiento de lo establecido en la Constitución, y su administración recurrió a medidas de gran severidad. Se ordenó la expulsión de sacerdotes extranjeros, se clausuraron templos, capillas y conventos, y se prohibió el culto público. Ante ello, el episcopado mexicano decretó en 1926 la suspensión general de todos los actos religiosos, medida que inflamó aún más los ánimos de la población católica. Los disturbios y levantamientos surgieron pronto en distintas regiones del país (Meyer 1985, vol. 2, p. 200), y la sociedad mexicana volvió a fragmentarse bajo la violencia descarnada de los sucesos, pero ahora esta movilización no sería una réplica de los conflictos

previos; tenía un carácter distinto, un carácter con su mística religiosa, inflamada por los constantes excesos a los que tanto el cristero como el agrarista habían sido sometidos antes y durante la revolución que, para muchos sectores populares la confrontación representaba un punto de quiebre, como expresaba un opúsculo de la LNDLR:

Eran ya demasiadas farsas de reelecciones y no reelecciones con que periódicamente una minoría turbulenta se hacía el azote de la gente de bien. Muchos de los ricos tienen todavía miedo..., pero los pobres, el pueblo se ha levantado con heroísmo para marcar el ‘hasta aquí’ más resuelto con el grito ¡VIVA CRISTO REY! (Varios, 1923-1928, opúsculo Cristero)

Los albores de la guerra

La guerra se vivió desde múltiples perspectivas, y para este análisis resulta fundamental atender tanto a la dimensión armada como a las experiencias educativas en las comunidades rurales de Guanajuato, pues ambas permiten comprender el modo en que el conflicto trastocó la vida cotidiana y reconfiguró las relaciones sociales. Desde la perspectiva armada, la violencia no solo se

manifestó en los enfrentamientos directos entre facciones, sino también en la imposición de órdenes, en la movilidad forzada de poblaciones y en la atmósfera de incertidumbre que afectó incluso a quienes no empuñaban un arma. La presencia de tropas federales o grupos insurgentes en las cercanías de las comunidades generaba tensiones en torno a las inclinaciones políticas o religiosas, logrando que la sociedad se polarizara. Por otro lado, la perspectiva educativa revela un ámbito igualmente decisivo en el transcurso del conflicto: las escuelas rudimentales se convirtieron en escenarios donde el conflicto adquirió un carácter simbólico e ideológico, pues las políticas educativas del gobierno de Calles se enfrentaron a la religiosidad y modos de vida arraigados en estas comunidades. La figura del maestro rural, en el caso que nos ocupa, era percibida por muchos pobladores como un agente directo del proyecto laico y ateo impulsado por el gobierno callista. Esta percepción chocaba con los valores y creencias promovidos por los sacerdotes, quienes ejercían una fuerte influencia moral y espiritual sobre una cantidad significativa de personas de la comunidad. En consecuencia, la presencia del maestro no solo se limitaba a establecer un orden

educativo radical, sino que también causaba una fuerte tensión entre dos formas de entender el orden social y espiritual, que derivó en diversas formas de resistencia, entre las que destacó la inasistencia deliberada de los niños a la escuela, utilizada por las familias como forma de luchar pasivamente en contra de un gobierno que percibido como tirano y despótico. En este panorama de violencia armada y disputa educativa, las comunidades rurales no fueron espacios donde ocurrieron sucesos aislados, sino actores que reinterpretaron, adaptaron y a veces desafiaron las presiones externas, dejando ver que la guerra no solo se libró en los cerros y llanos, sino también en el terreno de las ideas, las creencias y las prácticas cotidianas.

La Guerra en Guanajuato.

Ahora bien, para comprender el desarrollo de la guerra de manera generalizada en el estado de Guanajuato, conviene iniciar con lo que decía el comandante federal Maximino Ávila Camacho: “Guanajuato está libre de rebeldes” (Meyer 1985, vol. 2, p. 179). Sin duda una frase profundamente errada, pues tras los levantamientos de Jalisco, Guanajuato no se

haría de esperar, comenzando en un inicio con Revueltas desorganizadas en las rancherías (López Guzmán, 2004) y eventualmente organizándose bajo el mando de caudillos que causaron revuelo en las esferas gubernamentales que dieron la orden de peinar la Sierra de Guanajuato para sofocar los levantamientos (Meyer 1985, vol. 2, p. 180). “Andaban de calzón y camisa con sus carrilleras y sus sombreros grandes”, según decía doña Shote (Araujo,1993), pero que no nos engañemos con esta única imagen de los “soldados de Cristo”, pues, aunque cierta es esta descripción, no corresponde al único es necesario matizarla a partir de lo señalado por Luz Paola López Amezcua, quien advierte que el conflicto no se manifestó de manera homogénea en todos los municipios del estado. Cada localidad vivió la guerra conforme a sus propias dinámicas sociales, políticas y geográficas (López, 2006,), de modo que la resistencia armada tuvo mayor peso en algunos municipios que en otros, y sería por tanto impreciso reducir la experiencia del estado a la narrativa de un levantamiento generalizado o de un movimiento absolutamente cohesionado: hubo regiones donde la resistencia armada adquirió gran intensidad y presencia continua, mientras que en otras

apenas se manifestó o lo hizo de formas más simbólicas o intermitentes. En efecto, podemos asegurar que hubo levantamientos armados en Acámbaro, Apaseo el Alto, Apaseo el Grande, Dolores Hidalgo, Guanajuato, Irapuato, Juventino Rosas, Pénjamo, Salvatierra, San Diego de la Unión, San Miguel de Allende, San Francisco del Rincón, San Luis de la Paz, Salamanca, Salvatierra y Tarimoro (López, 2006, pp. 160-161), pero hay que señalar el carácter polifacético y profundamente regional de la movilización cristera en el estado. Por ejemplo, municipios con fuerte presencia de cofradías y arraigo religioso tendieron a mostrar mayor actividad insurgente, mientras que zonas más urbanizadas o sujetas a vigilancia directa del gobierno presentaron resistencias más contenidas o expresadas a través de otros medios. En contraste, dentro de la ciudad de Guanajuato los enfrentamientos directos fueron escasos. En el ámbito urbano, la resistencia se manifestó principalmente a través del apoyo ideológico, simbólico y propagandístico, así encontramos panfletos y propaganda 1 distribuidos por la LDNLR y la ACJM, así como además la predica pastoral de los sacerdotes en sus sermones y homilías. En los Minerales y rancherias se dio la táctica de guerra

de guerrillas a los escuadrones federales que patrullaban los caminos, decía al respecto el señor Francisco Jiménez, “eran gente pobre de las rancherías” (López, 2006, p.118); gente que en un principio se lanzaba al combate con nada más fuerte que su devoción, quienes protagonizaban embates desorganizados y con pobre logística contra las fuerzas federales. Aunque en la cuestión armada se fue coordinando entre diferentes cabecillas, de quienes entre ellos el exmilitar Rodolfo Gallegos fue el que más gente tuvo a su mando, contando con cerca de 5000 efectivos (López, 2006, p.159). Su campaña en las serranías guanajuatenses fue breve pero contundente para las tropas federales del general Joaquín Amaro; El general gallegos, dio mucho de qué hablar, hasta que halló su fin en un enfrentamiento cuando su caballo le fallo en superar un obstáculo, su cuerpo fue exhibido en San Miguel de Allende como escarmiento para el pueblo y eventualmente enterrado en Celaya (Meyer, p.181).

1 El Archivo histórico de la Universidad de Guanajuato, que se encuentra en la Biblioteca Armando Olivares, tiene un expediente dedicado a documentos del periodo cristero, entre los que cuenta con propaganda y opúsculos cristeros.1923-1928. Bibliografía del movimiento Cristero, panfletos Cristeros. Poblaciones, caja 6, expediente 199

Los federales esperaban el fin de las hostilidades con la muerte de Gallegos y ciertamente con su deceso los combates no tuvieron el mismo alcance y se fueron debilitando poco a poco, pero continuaron y siguieron siendo tema de preocupación para las fuerzas federales, habiendo incluso un repunte en 1928 tras el bombardeo del monumento a Cristo Rey en Silao (López, 2006, P. 24). El clamor popular designa-

ba a los cristeros como héroes “por el valor de haber dejado a su familia y marchado a pelear por sus ideales” (López, 2006, P. 118). y no hay duda alguna del heroísmo y santidad de muchos que defendieron la causa, sin embargo, no todos apoyaban al movimiento Cristero, ya sea por temor o por algún agravio recibido. Ya decía al respecto el Dr. José Gutiérrez: “eran cristianos también y sin embargo hicieron armas contra nosotros” (Gutiérrez, 1993). Fue una guerra que a pesar de todo que enfrentó a mexicano contra mexicano y en el caso del bando contrario algunos profesores rurales se manifestaron en el estado contra el movimiento cristero, acusando al movimiento como un levantamiento de “fanáticos religiosos”, ya lo ilustraba los boletines del estado “la gavilla de fanáticos…” (Varios, 1923-1928, comunicado del episcopado mexicano). En el caso de Guanajuato los maestros al ser promotores de los métodos federales de enseñanza denunciaban que constantemente se veían acosados por gente que se decía ser simpatizante de la cristiada y que además la cuestión ideológica cristera había vaciado las aulas, recibiendo únicamente respuesta de los padres de los niños que no asistían porque “estaban enfermos”, situación que de he-

cho continuo todavía después de la firma de los “arreglos” de 1929(López Guzmán, 2004, p.91).

Como ejemplo estaban las maestras rurales que simpatizaban con la educación de corte socialista del Estado, que acusaban a la Iglesia durante el conflicto de ser los “viejos Caciques” que oprimen al pueblo y de volver ignorante a la población rural (López Guzmán, 2004, pp92-94) o bien también estaban las mujeres que sin ser parte de las filas cristeras habían sido víctimas de las vicisitudes de la guerra, pues desgraciadamente el que alguien no apoyase alguno de los bandos se encontraba en una situación complicada, pues terminaba por ser víctima de medidas extremas que afectaban su bienestar material o intelectual, que en el mejor de los casos las personas que se mantenían tibias eran condenadas al aislamiento social; así denunciaba una maestra rural, del municipio guanajuatense de Ocampo, sobre el hostigamiento que sufría por parte de los habitantes del lugar (debido a su afiliación política a la federación) y que además las autoridades no hacían nada por mitigar aquella situación y continua otra maestra, denunciando la violencia a la que fue sometido su padre (López Guzmán pp. 92-93).

La guerra en

Llanos de Santa Ana y sus comunidades

aledañas.

La epopeya de la Cristiada en el Mineral de Llanos de Santa Ana es un punto singular en su historia que sus pobladores vagamente recuerdan, pues actualmente son pocos los que aún mantienen esta memoria a través de los relatos de sus ancestros. En efecto, los habitantes que vivieron durante este periodo han pasado a mejor vida y la poca memoria que resiste al paso del tiempo se ve reflejada (además de en los relatos) en algunos vestigios arquitectónicos e información documental que existe en la Biblioteca Armando Olivares. Los testimonios reunidos en este trabajo provienen principalmente de la familias Caudillo Ibarra, y del Señor Sebastián, cuyos relatos permiten reconstruir, aunque sea parcialmente, las experiencias comunitarias durante la guerra cristera, pues a través de sus voces se abre una ventana hacia la forma en que esta guerra fue vivida, interpretada y recordada en una comunidad rural cuya historia, pese a su aparente marginalidad, revela la los conflictos internos, las lealtades y resistencias a la causa, que merecen ser estudiadas con detenimiento. Es importante resaltar que los eventos relatados no se dieron exclusi-

vamente dentro de la comunidad de Llanos, los informantes son de dicha comunidad, pero refieren los eventos dentro y fuera del Mineral, dado que siempre ha habido alta movilidad de sus habitantes entre comunidades y es que los chismes corrían entre comunidades, por lo que todos se enteraban de lo que sucedía en los alrededores para sobrellevar la situación política y religiosa del momento. De este modo durante la gesta Cristera encontramos la historia de Llanos fuertemente

vinculada con las comunidades aledañas de: El Mineral de la Luz (que para ese entonces era un municipio), la Güilota, Santa Ana, la Montaña 2 , Agua Colorada, La Mesa Cuata, Las Carreras, Mexiamora, y San Pedro de Gilmonene. Sin embargo, para entender el contexto de Llanos de Santa Ana es necesario entender un poco la historia de la comunidad. Sabemos que la comunidad recibe su nombre debido a la cercanía con el Mineral de Santa Ana y como el señor Olmos Reynoso dijo, lo de Llanos se lo pusieron los pobladores en algún momento del tiempo (hoy información desaparecida), debido a los arenales “llanos” que circundan el cauce que atraviesa la comunidad y que a su vez proviene de la presa de la soledad (Olmos,2024). Sus orígenes se remontan al siglo XVIII (Protocolo de Cabildo, 1776), cuando fue explotada la mina de la Cebada, cuya bonanza se pudo apreciar en el pasado en una finca del siglo XVIII que estuvo en pie hasta el 2018.

2 La montaña es la comunidad que está asentada alrededor del Cristo Rey de la montaña, el cual políticamente pertenece al municipio de Silao, pero devocionalmente existe en las comunidades un debate de que devocionalmente dicho monumento es parte de Guanajuato.

Detrás de dicha finca, existió una tienda que a principios del siglo pasado era el lugar de abastecimiento, entretenimiento y registro civil de Llanos y sus comunidades aledañas, cuyo nombre era la Bella Ortencia. El templo de la comunidad, cuyo estatus es el de una capellanía dependiente de la Parroquia del Mineral de la Luz, está dedicado en honor a Cristo, más concretamente a su advocación del Señor del Pino, a quien por cierto le dedican desde hace 100 años una festividad todos los jueves de la ascensión. El templo es bastante pequeño, de hecho, muy apenas y puede contener en su interior a los feligreses, teniendo muchos que oír la misa en el atrio. Por tanto, este inmueble durante la guerra cristera no era un monumento particularmente importante para el gobierno y como además es una capellanía dependiente de la parroquia de la Luz, le bastó únicamente al gobierno clausurar el templo de la Luz para que cesase toda actividad religiosa en Llanos. Por supuesto, este hecho no detuvo a los fieles y todos ellos habrían de cruzar cerros enteros para recibir la sagrada comunión. Retomando el tema, el panorama en Guanajuato era sombrío: los cultos estaban cerrados y muchos sacerdotes perseguidos se refugiaban en los cerros o en las

casas de las comunidades rurales y permanecían bajo el piadoso amparo de los pobladores, quienes no solo les llevaban comida hasta sus escondites, sino que también estaban dispuestos a alzarse en defensa de la integridad de sus ministros religiosos. Aunado a esto, la violencia de la Guerra tomó un giro de la desacralización de las imágenes religiosas, pues de acuerdo con el testimonio de Yahir Caudillo Ibarra existió un grupo de mujeres a las que se les denominó “santeras” y no porque practicasen los rituales de santería, sino porque se dedicaban a la protección de las imágenes religiosas. pues que según por miedo a que los agraristas o el gobierno fuesen a darles muerte, recolectaban en secreto las imágenes religiosas de las comunidades y las llevaban al Cerro del Gigante, a la comunidad de Las Carreras o a los cerros cercanos, a enterrarlas como forma de preservar la honra de Cristo del “mal gobierno”. Algunas de estas imágenes han sido descubiertas recientemente en sitios de construcción (Caudillo Ibarra, Y. 2024). Probablemente los eventos relatados iniciaron hacia 1927, que fue cuando el conflicto en el estado estaba más generalizado y para entonces los grupos armados habían salido ya a los caminos a atacar destacamentos

del gobierno y pasaban por las comunidades a abastecerse o a verificar que no hubiese destacamentos militares. De ello nos ilustra la Señora María de Jesús Ibarra, quien expone la crudeza de la necesidad en tiempos de guerra. Contaba que, cuando su suegro era aún un jovencito, cierto día llegaron a Llanos unos hombres armados, montados a caballo, en busca de pertrechos para continuar sus expediciones. Se dice que el señor Miguel Olmos, propietario de La Bella Ortencia (y, según se dice dueño de la comunidad), temeroso por los rumores que corrían de los estragos que se habían causado en la guerra , les permitió abastecerse de maíz, frijol y alimento para sus caballos sin cobrarles nada , quienes tras hacerse de sus víveres, partieron rumbo al Mineral de la Luz, donde, según se cuenta, actuaron de manera semejante a como lo hicieron en Llanos y eventualmente moviéndose a lugares como la Güilota y el Cerro del Gigante. La Señora María de Jesús añadía que ante el paso de estos grupos existía un temor constante por la seguridad de las jovencitas, a quienes se les pedía que se escondieran, pues corría el rumor de que aquellos hombres buscaban “afecto femenino” para integrarlas a su servidumbre.(Caudillo Ibarra, M.J, 2024)

Es de certeza que “no eran gobierno”, como cuenta el señor Simón Caudillo, eran guerrilleros que se internaban en el cerro (Caudillo, S. 2024) y lo confirma la Señora María de Jesús cuando dice: “(…) Ahí se escondieron unos [cristeros] y escondían a los padres. Los tenían escondidos. Entonces mi suegro se enteró porque iba con su papá a llevarlos de comer a los padres. Allí, a esa cueva, se iban de madrugada, a escondidas. (…)” (Caudillo Ibarra, M.J., 2024).

En efecto, dichos cristeros fueron a refugiarse a donde estaba escondido el sacerdote, que según se dice era en una cueva cerca de la comunidad de Agua Colorada, que se encontraba bajo el cuidado de los habitantes de Llanos.

A la par de que le llevaban alientos y objetos para su cuidado, iban también a oír misa, a confesarse o recibir cualquier otro sagrado sacramento, en una entrega total que superaba la distancia y los caminos, con tal de recibir su sustento espiritual. Según se cuenta, el eclesiástico, totalmente arrojado a su sacra labor, desoía los ruegos de los feligreses de que mantuviese un perfil bajo y que se limitase solo a esconderse y así todos los domingos de manera industriosa oficiaba misa para mantener encendidos los espíritus. Sin embargo, la cosa fue

que un mal día cuando el cura se entregaba a su afán religioso fue descubierto por el gobierno en medio de la celebración y ese día la sangre corrió al río y tiñó las aguas de rojo. Dicen los pobladores de Llanos y los de la ranchería de Agua Colorada que tal suceso fue la razón del nombramiento de este último poblado, pero se engañan a sí mismos pues la comunidad de Agua Colorada tenía ya ese nombre en 1870 (Protocolo de Cabildo, 1870). Paralelamente a este hecho, relata la familia de los Alfaro Caudillo, que su bisabuelo solía contarles que a unos escasos metros de donde moran, están las ruinas de un jacalito en donde vivía una Señora que diariamente les hacía de comer al sacerdote que se escondía en los terrenos de atrás de la comunidad (Alfaro Caudillo, D. 2024).

El nombre de esta señora se ha perdido de la memoria de los habitantes de Llanos, pero ella no fue la única que hacía tales prácticas, pues precisamente la abuela del señor don Simón Ibarra, la Señora Telesfora, todos los días en lo que duró la etapa en la que los sacerdotes se debían de esconder, también preparaba comida para los eclesiásticos y se la daba a su marido para que fuese en la madrugada a cobijo de la oscuridad matutina a las cuevas del “arroyo”, junto con su pequeño hijo a llevarles el diario sus-

tento (Caudillo Ibarra, M.J. 2024).

La guerra no tenía piedad y lo que se vivía en otros estados se reflejaba directamente en las dinámicas poblaciones de Llanos, pues en Guanajuato se registró una oleada de refugiados de Jalisco que venían huyendo del conflicto, debido a que el gobierno federal había hecho evacuar a la población civil de los pueblos, pues de lo contrario habrían de hacer efectiva la disposición de disparar “contra todo ser vivo”.

De esos refugiados muchos rehicieron su vida en los poblados de San Francisco del Rincón y la aldea de La Purísima (López, p.21), otros como indica la Señora María de Jesús, se integraron a poblados sumamente alejados, como Llanos, en los que creían que estarían completamente alejados de la Guerra. Decía doña María de Jesús que su abuela era refugiada de guerra (Caudillo Ibarra, M.J. 2024), pues ella partió de la comunidad rural Cinco Minas, Jalisco en un burro al que le cargó el metate, el molcajete y a los niños, en cuyo trayecto, tuvieron que dejar atrás a la bisabuela de la Señora María de Jesús. Su búsqueda por un edén de paz poblado lejano fue turbada por los acontecimientos que previamente se relataron, aunque afortunadamente, para su alivio, no le tocó en Llanos una experiencia tan trágica como la que le acaeció en Cinco Minas.

En cuanto a la educación en Llanos de Santa Ana, esta se decidió continuar, pues para los años en los que se desarrolló el conflicto, se seguían nombrando docentes para impartir los “rudimentos” o, dicho de otro modo, las primeras letras a los poblados rurales del Estado. En la comunidad precisamente se nombraron dos maestras: la señorita María Aguirre y la señorita María Loreto Frías, en 1926 y 1927 (subdirector, 1926-1927), para las dos escuelas rudimentales3 la 14-18 y la 14-17. Indudablemente la ausencia de batallas campales en la zona permitió que la educación continuase, sin embrago en un principio, cuando se promovieron en la zona estas escuelas, se dio una resistencia pasiva por parte de los padres de la comunidad, quienes decidieron que no mandarían a sus hijos, pues como habíamos dicho anteriormente , los habitantes habían sido alertados por los curas sobre que los profesores iba a difundir las ideas del socialismo; La asistencia a estas escuelas en Llanos fue en efecto baja, como así queda constatando en una carta que el director de educación envió al “ciudadano presidente municipal” en 1927, en la cual solicitó atentamente que se le ordenara a los delegados de Llanos, que la educación rudimental debía ser obligatoria para los habitantes de la comu-

nidad(Subdirector, 1927). Aunque vale la pena pensar, para matizar la cuestión que probablemente no todos los padres de Llanos pensasen de este modo y que la ausencia de alumnos en estas escuelas se debió también a que los padres solicitasen a sus hijos en labores familiares o que fuesen estos acarreados a la asistencia de los sacerdotes ocultos en las serranías.

A partir de lo anterior, la memoria de los pobladores permite seguir el rastro de los cristeros que transitaban por Llanos de Santa Ana y sus alrededores.

En los testimonios recopilados, el cerro del Gigante aparece como un punto clave del recorrido insurgente y como escenario de enfrentamientos directos. Relataba el señor Sebastián que allí los cristeros entablaban combates con las tropas federales, armados con carabinas 30-30, donde “mataban mucho gobierno”. De su narración no solo se rescata lo acontecido, sino también la afirmación de que hoy en día entre los nopales y matorrales aún pueden encontrarse casquillos vacíos, pequeños vestigios que funcionan como un testimonio material espontáneo de la guerra y como corroboración de la tradición oral (Sebastián, 2024). En la comunidad de La Luz, la

guerra adquirió un talante fuertemente marcado por la clandestinidad religiosa. Los templos permanecían cerrados y los sacerdotes, perseguidos por las autoridades civiles, se veían obligados a disfrazarse para poder ejercer el ministerio en casas particulares. Allí enseñaban el rezo, atendían confesiones y administraban sacramentos con la ayuda de los habitantes, quienes organizaban grupos de resguardo. Esta dinámica nos ilustra cómo, en ausencia de espacios como los templos, los hogares se convirtieron en centros de la vida religiosa.

Paralelamente, las percepciones populares sobre la actuación del gobierno convergen en señalar una violencia extendida que perturbaba las dinámicas económicas y generaba un clima persistente de temor. El relato de Doña Felipa recuerda que cuando pasaban las tropas de los federales quemaban su modo de sustento, de las colmenas tomaban sin permiso la miel, desperdiciaban el maíz y los habitantes, aterrados por su paso corrían a esconderse en cuanto se anunciaba su llegada a los ranchos. “El gobierno no quería la religión”, repetía Doña Felipa, eran los Cristeros los que defendían a los poblados de este caos y quienes se entregaban a la causa de proteger la religión.

3 Las escuelas rudimentales eran centros educativos instituidos en 1911 con la finalidad de alfabetizar a la población indígena y campesina del país.

Sin embargo, la propia memoria comunitaria introduce matices que complejizan estos relatos (Alfaro,2024). Según el testimonio de doña Shote, algunas personas de La Luz se unieron voluntariamente a las filas gubernamentales (Araujo,1993), lo que revela que la sociedad estaba fragmentada y que, incluso en contextos profundamente religiosos, coexistieron estrategias de sobrevivencia, afinidades personales y posicionamientos ambiguos. Así, la experiencia que rescatamos del Mineral de la Luz muestra que el conflicto dio lugar a un mosaico de decisiones individuales condicionadas por el miedo, la conveniencia y la necesidad.

En La Mesa, el conflicto adoptó una expresión aún más íntima a través del temor de las mujeres a ser raptadas por soldados o grupos armados. Doña Felipa relataba cómo las madres enviaban a sus hijas a esconderse en las laderas cada vez que corría el rumor de que “el gobierno” pasaría por el camino (Alfaro,2024). Este miedo constante evidencia una forma de violencia poco registrada en documentos escritos, pero muy presente en la memoria: la vulnerabilidad femenina como resultado de la dislocación social generada por la guerra. La necesidad de esconderse, de inmovilizar el tiempo hasta que “ya había pasado el gobierno”, muestra cómo la gue-

rra penetró en la vida cotidiana a nivel corporal y emocional. Los relatos también dan cuenta de la existencia de vínculos directos entre los habitantes y los cristeros que se refugiaban en los cerros. Continuando con lo que decía doña Felipa, algunos pobladores de La Mesa enviaban correspondencia clandestina a los insurgentes. Uno de estos mensajeros, llamado Pancho en la memoria comunitaria, fue capturado y ejecutado por los federales tras descubrirle una carta oculta. La cruz que hoy marca el sitio de su muerte no solamente señala un punto geográfico, sino un nodo de significados: sacrificio, lealtad religiosa y el papel activo que tuvieron los civiles en sostener las redes de comunicación cristeras (Alfaro,2024).

La repercusión regional de la voladura del Cristo Rey de la Montaña, ocurrida el 30 de enero de 1928, también aparece con fuerza en las entrevistas. Los habitantes recuerdan la conmoción que produjo la noticia y cómo la imagen destruida se convirtió en símbolo de la persecución religiosa. El episodio provocó movimientos de población: algunos ranchos fueron desalojados temporalmente, otros habitantes buscaron refugio en Silao o en comunidades vecinas. Aunque Llanos de Santa Ana no fue escenario directo de este

acontecimiento, la memoria local lo integró como parte del mismo ciclo de violencia que afectaba a la región y que reforzaba la percepción de un Estado hostil al culto. Al desorden generado por las fuerzas gubernamentales y los grupos cristeros se sumó la presencia de facinerosos que aprovecharon la inestabilidad para cometer robos y ataques en los caminos, como lo registra un reporte policial de 1928 en el trayecto hacia el Mineral de La Luz (jefe de la Policía General del Estado, p. 1928). Este fenómeno introduce una capa adicional de complejidad al conflicto: la guerra no solo se libraba entre dos bandos claramente definidos, sino que creaba espacios propicios para la acción de actores oportunistas cuya actividad agravaba la sensación de inseguridad.

Con el advenimiento del año de 1929, el panorama en Llanos comenzó a tranquilizarse. Los guerrilleros que transitaban por la región, así como las familias que alimentaban y escondían sacerdotes, fueron abandonando estas prácticas conforme se difundían los acuerdos entre la Iglesia y el gobierno. Sin embargo, la reanudación oficial del culto estuvo marcada por un sentimiento

amargo: las disposiciones oficiales prohibían celebraciones públicas (Serrano, 1929), por lo que los habitantes no pudieron festejar con la solemnidad que la ocasión merecía. Mientras en Llanos la calma regresaba de manera paulatina, en otras regiones los ánimos permanecían tensos y muchos cristeros se negaron a entregar las armas, lo que prefigura la reactivación del movimiento hacia finales de la década de 1930 en la llamada Segunda Cristiada. En conjunto, estos testimonios revelan cómo la guerra penetró profundamente en la vida cotidiana de Llanos de Santa Ana y sus comunidades vecinas. Más que grandes batallas o discursos oficiales, la memoria preserva detalles concretos: casquillos entre los nopales, sacerdotes disfrazados, mujeres escondidas en laderas, colmenas quemadas, un mensajero muerto al pie de una cruz. Son estos elementos los que permiten reconstruir la textura fina del conflicto y entender cómo la Cristiada fue vivida, sufrida y reinterpretada desde la perspectiva de quienes quedaron fuera de las narrativas militares y eclesiásticas, pero que fueron protagonistas silenciosos de la resistencia y la supervivencia comunitaria.

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Caudillo

-Caudillo Ibarra, M. J. (2 de febrero de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

-Caudillo, S. (2 de febrero de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

-Caudillo Ibarra, M. J. (2 de febrero de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

-Caudillo Ibarra, Y. G. (4 de febrero de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

•Entrevista a la Señora Felipa

Alfaro

-Alfaro, F. (20 de Junio de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

•Entrevista

al Señor Sebastián

-Caudillo Ibarra, S. (20 de marzo de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG

•Entrevista

al Señor Marco Reynoso Olmos

-Reynoso Olmos, M. (18 de marzo de 2024). Entrevista realizada por J. A. Alba [Grabación en formato MP4].

Proyecto de Llanos de Santa Ana. Laboratorio de historia oral de la UG.

•Entrevistas a cristeros

-Araujo Mares, M. S. (17 de agosto de 1993). Entrevista realizada por M. Carrillo Carrillo [Grabación en cinta magnetofónica].

La cristiada en Guanajuato. Laboratorio de historia oral de la UG.

El MartirioFlorentinode Álvarez

Por José Roberto Saucedo Pimentel

Acasi 100 años del inicio de la gesta Cristera, rescatar la historia de los mártires sigue siendo una tarea pendiente. En el León Guanajuato, en agosto de 1927, cuando la persecución religiosa alcanzaba su punto más álgido, un zapatero de 37 años llamado Florentino Álvarez enfrentó su destino con una serenidad que desafía nuestra comprensión contemporánea. Era presidente de un sindicato católico de obreros, y su historia, como la de miles de mártires cristeros, permanece sepultada en el olvido institucional que caracteriza nuestra relación con uno de los episodios más dolorosos de la historia mexicana del siglo XX.

El 7 de agosto de 1927, mientras Florentino impartía una conferencia de carácter social en las oficinas de su sindicato, el general Daniel Sánchez irrumpió acompañado de varios militares.

Cuando le cuestionó si él y sus compañeros eran partidarios del grito "Viva Cristo Rey", Florentino respondió que no eran sinvergüenzas, sino trabajadores honrados que toda

la sociedad leonesa conocía, y que se reunían no para conspirar sino para procurar su bienestar moral y económico. La indignación del general fue inmediata. Una bofetada hizo sangrar a Florentino, y cuando los obreros se levantaron para defenderlo, él los contuvo con un ademán imperioso y gritó: "¡Viva Cristo Rey!".

A la mañana siguiente, los habitantes de León presenciaron una escena que quedaría grabada en la memoria colectiva: una caravana de obreros altivos y serenos, marchando por las calles gritando con entusiasmo "¡Viva Cristo Rey!". Una vez en la cárcel, sin proceso, sin forma legal alguna, permanecieron aglomerados en los infectos calabozos durante tres días. Las personas pudientes de León, algunos abogados, intentaron gestionar su libertad. No consiguieron nada.

Toda la noche del 9 de agosto la pasaron orando. En la madrugada del día 10, un soldado gritó: "Florentino Álvarez que venga". Sus compañeros se acercaron presurosos,

pero él simplemente respondió: "Nada, que llegó mi hora. Adiós, oren por mí, y no olviden lo que hemos tratado juntos en las sesiones. Yo pediré por ustedes". Los soldados lo condujeron a pie a las afueras de la ciudad. Florentino oraba en voz alta, los soldados le pegaban en la boca para que callara, pero él continuaba. Llegados al lugar del suplicio, un soldado le preguntó quién vivía, y él respondió: "¡Viva Cristo Rey y Viva la Virgen de Guadalupe!". Una descarga lo abatió al fin.

Al día siguiente circulaba por León esta esquela mortuoria: "El señor D. Florentino Álvarez, originario de León, Gto., murió Confesando a Jesucristo, a la edad de 37 años, el día 10 de agosto de 1927. Su madre, esposa, parientes y amigos, con inmenso regocijo, lo participan a usted, para que pida por el Triunfo de la Religión en México, poniendo por valioso intercesor el alma de Florentino".

Esta historia representa apenas una gota en el mar de sangre que se derramó durante la Guerra Cristera en Guanajuato.

Nuestro estado fue uno de los epicentros de aquel conflicto, y prácticamente todos nuestros municipios tienen sus propios mártires. Sin embargo, casi un siglo después, el martirio de Florentino Álvarez y el de miles como él permanece ausente de nuestros libros de texto, de nuestros museos, de nuestra memoria institucional. El olvido no es accidental, es sistemático. Durante décadas, la historiografía oficial construyó un relato en el cual las víctimas de la persecución religiosa simplemente no tenían cabida. Se presentó a los cristeros como fanáticos reaccionarios, ignorando las causas sociales, económicas y culturales profundas que motivaron su levantamiento. Se silenció el testimonio de hombres como Florentino Álvarez, cuya militancia sindical católica representaba esa síntesis entre fe religiosa y compromiso social que el Estado revolucionario pretendía monopolizar.

Lo más preocupante es que este olvido persiste en pleno siglo XXI, incluso a nivel municipal. Desde hace casi dos años

he solicitado una audiencia con la presidenta municipal de León, Alejandra Gutiérrez, para exponerle la necesidad de rescatar otra historia fundamental: la de los Mártires de la Brisa, cuyo sacrificio ocurrió en la calle Palo Cuarto de nuestra ciudad. Hasta la fecha se ha negado a recibirme. Esta actitud resulta profundamente decepcionante viniendo de la autoridad municipal de una ciudad que fue escenario central de la persecución cristera.

Rescatar la memoria de Florentino Álvarez y de los mártires cristeros no implica glorificar la violencia ni adoptar una postura confesional excluyente. Implica reconocer que miles de mexicanos, movidos por convicciones religiosas profundas y por un sentido de dignidad personal, prefirieron entregar su vida antes que renunciar a sus creencias. Implica reconocer que el conflicto cristero fue una tragedia nacional que enfrentó a mexicanos contra mexicanos, y que todas las víctimas merecen ser recordadas con respeto.

Como estado, Guanajuato debe asumir la responsabilidad de documentar, preservar y difundir la memoria histórica de la Guerra Cristera. Esto requiere crear archivos especializados que recopilen testimonios antes de que se pierdan definitivamente, establecer espacios museográficos que presenten estos acontecimientos de manera equilibrada, incluir en los programas educativos contenidos que aborden honestamente este episodio, apoyar a investigadores que trabajen en la reconstrucción de estos acontecimientos.

A casi cien años del martirio de Florentino Álvarez, seguimos en deuda con su memoria y con la de miles como él. No se trata de reabrir heridas sino de construir una memoria histórica incluyente que reconozca el sufrimiento de todas las víctimas. La libertad religiosa y la libertad de conciencia son derechos fundamentales que nunca deben volver a ser pisoteados. Ese es el verdadero legado de los mártires cristeros, y esa es la tarea pendiente que interpela a nuestra generación y a nuestras autoridades.

Ínsula Barataria

Joel Hidalgo el Saiyajin del Saxofón

Los “saiyajines” son una raza irreal alienígena de guerreros con un potencial de poder ilimitado, fundamentales en la saga de Dragon Ball, dentro del género de anime. El maestro Joel Hidalgo, en lugar de transformarse para aumentar de poder, puede pasar de interpretar una polca o concierto con variaciones para flauta o flautín a interpretar “Juguito de piña”, cumbia que demanda exigencias y habilidades musicales extraordinarias, como la doble articulación y la respiración circular . El apelativo “Saiyajin” se lo asignó el guitarrista leonés Gabriel Hernández Contreras, justamente por la facilidad de interpretar diversas formas musicales con soltura y eficacia.

El maestro Hidalgo proviene de una familia de músicos, desde su padre, trompetista, como sus hermanos. Inicialmente aprendió la trompeta, luego el bajo eléctrico, más tarde la guitarra y, finalmente, el saxofón. Fue parte de la última etapa de la Orquesta Latina, bajo la batuta del legendario maestro José Hernández, el Chocolate, hasta su fallecimiento.

Su hogar está lleno de instrumentos. Recuerda tener y jugar más con estos que con juguetes. A la postre, el maestro Soledad Álvarez Pérez, Don Chole, le dio la oportunidad de pertenecer a la Banda Sinfónica del Estado de Guanajuato, pero con la condición de que estudiara el flautín, pues era la vacante que existía. Ingresó en 1991 como intérprete de dicho instrumento, que alternaba con la flauta.

Con

la

Banda

del

Estado le ha tocado recorrer todos los municipios de Guanajuato,

pues, dentro de su quehacer, se encuentra justamente el ofrecer servicios musicales en los cuarenta y seis municipios. Por otra parte, en el ámbito de la música de concierto, ha sido invitado como músico atril por la OSUG, la OSA en Aguascalientes y la OSEP en la ciudad de Puebla. En la parte popular y comercial, maneja diversos estilos musicales: en un principio, música tropical de sonoras (teniendo como referencia a la Sonora Matancera y a la Sonora Santanera), mambos, chachachás, danzones, música de las grandes orquestas de los años cuarenta y cincuenta, rock, pop, música regional, son, huapango, son montuno, entre otros.

También ejecuta música religiosa, para misas y celebraciones.

Y, con su cuarteto de saxofones “Mohoti”, ha realizado un sinfín de conciertos de música de cámara.

La docencia ha sido otra de sus múltiples actividades, generando sinergia con la comunidad de saxofones de la región. Muchos instrumentistas han recibido clases del maestro Hidalgo. Finalmente, dirigió por más de siete años la Orquesta “Esperanza Azteca” de la ciudad de Dolores Hidalgo, en donde mostró saberes y habilidades para la dirección musical.

https://drive.google.com/file/d/ 1CxuigdDLCQcGSq80cB_JgAvLsxknjwx/view?usp=sharing

Enlace para la escucha de la entrevista.

COOPERATIVAS DE VIDA

Hacia una economía del cuidado, la reciprocidadmy

el bien común

Ínsula Barataria

La creciente desigualdad global y la fragilidad socioeconómica han impulsado la búsqueda de modelos alternativos a las economías de mercado dominantes. En palabras del papa Francisco (2013), “esta economía mata” (p. 52), aludiendo a la lógica del descarte como efecto estructural del sistema. Esta crítica, profundamente ética, coincide con los diagnósticos de la economía solidaria latinoamericana, que desde hace décadas denuncia que la acumulación capitalista, cuando no se regula ni humaniza, fragmenta comunidades y anula el potencial creativo del trabajo humano (Razeto, 1996).

Frente a este panorama, surge el concepto de Cooperativas de Vida como una propuesta que integra economía solidaria, cuidado comunitario y principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

Este artículo examina su fundamento ético, su estructura organizativa y su potencial transformador, articulando elementos de la tradición cooperativa, la DSI y la literatura contemporánea sobre sistemas socioeconómicos comunitarios. Bases conceptuales: Economía Social y Solidaria (ESS)

La Economía Social y Solidaria (ESS) se define como un conjunto de prácticas económicas que priorizan el trabajo, el bienestar colectivo y las relaciones humanas por encima del lucro. Según Singer (2000), la economía solidaria es “un modo de producción y distribución basado en la cooperación, la autogestión y la reciprocidad” (p. 14).

En América Latina, Razeto (1996) señala que la ESS emerge de las experiencias comunitarias populares, y plantea que la solidaridad debe incorporarse como “principio organizador de las actividades económicas” (p. 27). De modo complementario, Coraggio (2007) propone que el eje de la ESS es la reproducción ampliada de la vida, no del capital.

A nivel global, la Alianza Cooperativa Internacional (s. f.) define a la cooperativa como:

“Una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática” (párr. 1).

Las Cooperativas de Vida se sitúan en continuidad con esta tradición, pero amplían su horizonte hacia dimensiones relacionales, espirituales y de cuidado mutuo.

Fundamentos teológico-sociales en la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI ofrece una visión integral del ser humano y de la vida económica, articulada en torno a cuatro principios: dignidad humana, bien común, solidaridad y subsidiariedad (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004).

Dignidad humana

Juan Pablo II, en Laborem exercens, afirma que “el trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social” (1981, n. 3). Este enfoque reconoce al trabajo como participación en la creación, ámbito de autorrealización y expresión de la dignidad humana.

Las Cooperativas de Vida recuperan este principio al valorar todas las contribuciones—cuidados,oficios,saberes comunitarios—como parte fundamental de la construcción económica.

Bien común

Juan XXIII define el bien común como “el conjunto de condiciones sociales que permiten a todos y a cada uno alcanzar más plena y fácilmente su propia perfección” (1963, n. 26).

Las Cooperativas de Vida diseñan estructuras (asambleas, fondos solidarios, bancos de tiempo) que generan esas condiciones relacionales y materiales.

Solidaridad

Benedicto XVI (2009) sostiene que “la solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos” (n. 38). Esta responsabilidad compartida no es solo un sentimiento, sino un principio organizador de instituciones humanas.

Las Cooperativas de Vida operan precisamente bajo esta lógica: mecanismos donde la solidaridad se convierte en estructura, no solo en gesto.

Subsidiariedad

La DSI indica que las decisiones deben tomarse en el nivel más cercano a la persona (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004). La democracia interna de las cooperativas y el principio “una persona, un voto” reflejan esta orientación. ¿Qué es una Cooperativa de Vida? Definición operativa

A partir del diálogo entre Economía Social y Solidaria y Doctrina Social de la Iglesia, proponemos la siguiente definición:

Una Cooperativa de Vida es una comunidad organizada que integra apoyo mutuo, trabajo colectivo, redes de cuidado, formación, espiritualidad del bien común y mecanismos cooperativos, para garantizar la reproducción digna de la vida de todos sus miembros.

Tres innovaciones la distinguen de la cooperativa tradicional:

1.Centralidad del cuidado y la vida cotidiana

2.Intercambio no monetario estructurado (ej. Banco de Tiempo)

3.Dimensión espiritual y comunitaria explícita

Mientras las cooperativas clásicas suelen centrarse en bienes o servicios específicos, las Cooperativas de Vida operan como ecosistemas comunitarios de bienestar.

Estructura organizativa de las Cooperativas de Vida

Los estudios cooperativos señalan que la democracia interna es un criterio esencial del cooperativismo (Singer, 2007). En las Cooperativas de Vida esta democracia se amplía hacia una organización en cuatro niveles:

Asamblea de Vida

Órgano máximo de decisión, equivalente al “cuerpo soberano” cooperativo. Consejo de Comunidad

Ejecuta acuerdos, gestiona actividades y garantiza transparencia. Brigadas de Vida

Equipos temáticos: cuidado, formación, eco-sostenibilidad, salud, producción solidaria.

Instrumentos económicos solidarios:

•Banco de Tiempo: donde una hora de trabajo equivale a una hora recibida (regla de igualdad-relacional).

•Fondos Solidarios: inspirados en prácticas mutualistas.

•Proyectos Productivos Cooperativos: huertos, talleres, cocinas colectivas; siguiendo la lógica de “producir para vivir” (Sousa Santos, 2011).

•Cooperativas de Vida como alternativa socioeconómica.

•La investigación contemporánea identifica a las economías solidarias como respuestas locales frente a la fragmentación social causada por sistemas económicos individualistas (Singer, 2007; Razeto, 1996).

•Las Cooperativas de Vida profundizan esta alternativa porque:

Crean capital social

•Boaventura de Sousa Santos (2011) afirma que las iniciativas comunitarias construyen “territorios de resistencia y creación” (p. 18), donde las relaciones sociales tienen más peso que el capital financiero.

•Revaloran el trabajo no remunerado

•Cuidados, acompañamientos, mentorías: trabajos invisibles en la economía mercantil, pero centrales para la vida humana.

•Articulan lo económico, lo social y lo espiritual

•Tal como indica Caritas in veritate, el desarrollo humano requiere integrar todas las dimensiones de la persona (Benedicto XVI, 2009).

Conclusión

La crisis contemporánea exige formas de organización económica que reconozcan la dignidad humana, fortalezcan los vínculos comunitarios y garanticen la reproducción de la vida. Las Cooperativas de Vida emergen como una propuesta integral y profundamente humana que articula:

•Prácticas históricas del cooperativismo

•Innovaciones de la economía solidaria

•Principios éticos de la Doctrina Social de la Iglesia.

En un mundo fragmentado, representan un camino para pasar de la denuncia a la propuesta, de la competencia al cuidado y del aislamiento a la fraternidad.

*CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.

GUD amigas de Guanajuato capital,

se corona en el torneo nacional de Reservas 3D de futbol femenil.

Ínsula Barataria
Por Efraín García Ledezma

GUD Amigas del balón obtienen el titulo del Torneo Nacional de Reservas 3D de futbol femenil y coronan su gran actuación en la temporada 2025, al superar por vía de los penales con marcador global de 8-7 al equipo Jaguares de León, después de romper el empate 1-1 en tiempo normal.

El partido final por el campeonato se celebro en las preciosas instalaciones de futbol total, del club Querétaro MX, un gol anotado de tiro de larga distancia al inicio del segundo tiempo de Sahian “la flaca” Salazar daba la ventaja momentánea al equipo de la capital del Estado, el empate por las leonesas fue obra de Dulce Juárez.

En la tanda de penales correspondió a la fina mediocampista de la Sauceda Camila Arellano anotar el penal definitivo, pero antes la guardameta Azul Salazar había detenido el penal previo, ambas fueron galardonadas como las jugadoras mas valiosas de esta gran final.

Luego de una gran temporada donde las mujeres de GUD Amigas del balón clasificaron a la liguilla como sublíderes de la zona bajío, integrada con equipos de los estados de Querétaro, Michoacán y Guanajuato.

En la fase de cuartos de final vencieron al equipo representativo de Celaya, “Promesas Juventinas” por 2-0 con anotaciones de Luz Adanary Chávez y Dulce González para avanzar a la semifinal y enfrentar a las “Titanes” de San José Iturbide a las cuales también vencieron por 2-0 con goles de Adamari Navarro y Daniela Ramírez, para así llegar a la gran final y enfrentarse a “Jaguares de León, las super lideres del torneo, qué supero a Atlético Zamora en la otra semifinal.

En el partido decisivo por el campeonato viajaron a la ciudad de Querétaro en busca de la gloria, donde enfrentaron al potente equipo de “Jaguares” de León, que dio gran pelea durante todo el partido, al final terminaron 1-1 en el tiempo regular, con gol de Sahian Salazar y en los penales con global de 9-8, obtuvieron el titulo las de la capital del Estado de Guanajuato.

Por GUD AMIGAS

DEL BALON las monarcas fueron:

Azul Salazar, Adamari Navarro, Zhendy Salazar , Karol Castillo, Valeria Caudillo, Arantxa Gómez , Camila Arellano, Shecid Garcia, Dulce Guzmán, Luz Chávez , Sahian Salazar, Andrea Saldaña , Yanahui Pacheco, Daniela Ramírez, Fátima Rocha, Camila cervantes.

Cuerpo Técnico:

José Cruz Garcia, Sahian Alexa Garcia, José Luis Arredondo.

2025: EL “MOMENTUM” DE MÉXICO Y LOS NUEVOS LIDERAZGOS

El año 2025 se han dado muchos cambios que no favorecen el desarrollo de México

Los sociólogos y los historiadores denominan como “momentum”, un término tomado de la Física (“cantidad de movimiento”), para describir una serie de fenómenos culturales y políticos que se acumulan y afectan a toda la sociedad.

En este caso, en México han ocurrido durante el 2025 una buena cantidad de fenómenos y movimientos

simultáneos dentro del contexto político-social actual, dando por resultado una realidad compleja y difícil de interpretar en un solo sentido.

HECHOS

CONSUMADOS O EN PROCESO

Los siguientes fenómenos sociopolíticos integran el momentum del año 2025 para México:

I.CONSOLIDACIÓN DEL MAXIMATO POPULISTA Y DICTATORIAL

En 2025 se ha llegado a la culminación del diseño político iniciado en el 2018 con

la finalidad de destruir la institucionalidad democrática comenzada a finalesdel siglo XX con la llamada “transición democrática mexicana”, para suplantarla por estructuras colonizadas y controladas por un pequeño grupo (o núcleo), que ha creado un gran centro de poder anticonstitucional cuya forma de gobierno que podemos calificarla como un “Neo Maximato Político ”, diseñado y depositado en la figura del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto populista denominado Cuarta Transformación:

-Se destruyó la pluralidad en el Poder Legislativo, mediante campañas anticipadas ilegales y el uso fraudulento de recursos públicos, además de los delincuenciales recursos provenientes del narcotráfico (como quedó demostrado en los espectaculares en todo el país a favor de Claudia Sheinbaum, financiados por el Cártel de Sinaloa) y de los causantes del mayor desfalco robo a la Nación llamado “el huachicol fiscal”.

-Se destruyó al Poder Judicial de la Federación autónomo, mediante una falsa y fraudulenta elección de principio a fin, incluyendo los famosos “acordeones”, para imponer desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los más importantes juzgadores a incondicionales al régimen poniendo en riesgo el Estado de Derecho.

-Se destruyó la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE) y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), colocando a sus incondicionales al frente de estas instituciones, con el objetivo de controlar los procesos electorales, sus resultados, así como la interpretación sesgada y amañada de las leyes electorales. Esto último permitió el control total del Congreso y de Poder Judicial en los últimos procesos electorales.

-Se destruyeron las instituciones autónomas del Estado, como el mismo INE, el INAI, IFETEL y otras que limitaban el ejercicio de poder autoritario y discrecional del poder presidencial para sujetarlo a controles que evitaran el abuso de poder y la corrupción.

La afectación institucional se ubica en el mismo Poder Ejecutivo, en donde el Maximato impuso a su sucesora y desde Palenque define políticas públicas y presupuestos, lo mismo que toma decisiones sobre política exterior y controla el Gabinete de Estado: SHCP, Relaciones Exteriores, Gobernación y Fuerzas Armadas.

En síntesis, el “momentum” indica que prácticamente se destruyeron las instituciones de la Democracia y el Estado de Derecho, en relación proporcional al establecimiento de un modelo de Estado Populista dominado por un Maximato político que, tarde o temprano, podría entrar en conflicto con el Poder de la Presidencia de la República.

Terminando el año

Muy lejos de tener el propósito de alimentar una polémica con un juego de cifras o por las fuentes de información que se consultan para hablar de él gran problema de la pobreza en nuestro país, vale la pena considerar que, en 2025, se pudo confirmar que el INEGI mantuvo la metodología con la que se hacían las evaluaciones sociales en nuestro país, antes conducidas por el CONEVAL, de manera que se pudiera dar continuidad comparativa y de alguna manera garantizar la validez técnica de los datos.

Es decir que se siguen analizando seis aspectos de la dinámica social de nuestro país, a partir de la cual se pueden observar los cambios desde la perspectiva de las carencias sociales, y me refiero específicamente a: educación, salud, seguridad, social, vivienda, servicios básicos y alimentación.

El reporte indica que salieron de la pobreza general, 13.4 millones de personas y este fenómeno afecta positivamente en el tejido social en tres formas:

- Movilidad social. Se mide si el egreso de la pobreza les permite a las personas proyectar un futuro a largo plazo (educación de hijos, ahorro) y no sólo resolver el día día.

- Cohesión social. Es un indicador oficial de la medición en México. Una reducción masiva de la pobreza genera condiciones adecuadas para disminuir el sentimiento de exclusión y también ciertos niveles de resentimientos social.

- Dignificación. Los cambios que se han dado en la narrativa gubernamental hacia la justicia social, podrían impactar en la autoestima colectiva de los sectores que antes estaban marginados.

Los indicadores tienen de hecho múltiples interpretaciones, pero siempre se valorará desde la perspectiva de los retos pendientes con el propósito de fortalecer indicadores que desde

con un gran déficit

luego modifican los estados de ánimo, y se reconocen como un fenómeno de cambio en las estructuras de vida y en la percepción social; en términos psicosociales, se está en condiciones de reducir el estrés de supervivencia. El indicador principal es el fortalecimiento del ingreso corriente, por tanto, los programas sociales están actuando como una red de seguridad emocional y también material, la actualización del salario mínimo desde luego que incrementa el poder adquisitivo y se modifica sensiblemente las dinámicas de consumo y las sensaciones de autonomía en las familias.

El reporte también indica que la pobreza extrema persiste, el 5.3% de la población está caracterizada por personas que aún sufren tres o más carencias sociales, por tanto, existe el rezago estructural en el acceso a servicios de salud que podrían comprometer la estabilidad de quienes recién están saliendo de pobreza. Los expertos, sociólogos y psicólogos, en estos procesos de cambio, identifican en un primer momento, un choque positivo, derivado de los ingresos, en particular los que distribuye el gobierno mexicano a través de los programas de gastos social, sin demeritar el beneficio que las

familias reciben, no existe aún el complemento que proviene de políticas de transferencias, políticas laborales, cuya sostenibilidad depende ahora de cerrar alguna brecha muy amplia por la insuficiencia y pésima calidad de los servicios públicos, especialmente salud y educación.

Este fenómeno es indispensable para evitar que las familias recaigan ante una crisis económica que no es lejano de tenerse, derivado de la cada vez más grave, insuficiencia de medicamentos y atención hospitalaria por un lado y una importante lista de carencias en los servicios educativos en todos los niveles escolares.

A punto de cerrar el año 2025, la medición oficial realizada por el INEGI indica que 38.5 millones de personas siguen viviendo en situación de pobreza multidimensional en México, las carencias sociales no han desaparecido y existe un rezago estructural, que explica que siga habiendo millones de mexicanos atrapados en la vulnerabilidad.

La falta de infraestructura en la vivienda sigue siendo un factor determinante para considerar a alguien en la clasificación de pobreza bajo el esquema multidimensional que se ha venido describiendo, en 2025 seguiremos teniendo más de un 14% de la población que carece de servicios básicos de su vivienda (agua potable, drenaje, electricidad, combustible para cocinar).

El mismo estudio refleja que estados del sureste mexicano, como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, casi la mitad de los habitantes, entre 46% y 48%, carecen al menos de un servicio básico en su hogar.

No obstante, en la reducción general en el indicador de pobreza, existe un núcleo de más de 7 millones de personas que viven en pobreza extrema; son personas que no sólo tienen ingresos muy bajos (por debajo de la

canasta básica) sino que presentan en promedio 3.8 carencias sociales simultáneamente.

Un fenómeno preocupante derivado de la misma medición es el aumento de la población vulnerable por carencias sociales, que subió al 32.2%, esto significa que existen millones de mexicanos que ya no son considerados pobres, porque su ingreso mejoró, pero que siguen teniendo deficiencias graves en salud, educación o vivienda.

En el cierre de este año sigue existiendo un grave rezago en el acceso a la salud de44.5 millones de mexicanos y sin seguridad social 62.7 millones de mexicanos, y el rezago educativo 24.2 millones de mexicanos.

El proceso de cambio actual en esta perspectiva muestra una mejora en los bolsillos de los mexicanos, pero al mismo tiempo, un estancamiento grave o retroceso, más grave aún, en los derechos sociales, lo que mantiene a 1/3 de la población de este país en pobreza y casi la mitad de los mexicanos en situación de vulnerabilidad constante. Amaneceremos en el 2026 con la misma realidad, desgraciadamente, pero debemos reconocer que no va a cambiar nuestra realidad con un ingrediente de desinformación e indiferencia de

los mexicanos, independientemente de los niveles socioeconómicos o de las edades y regiones del país en que se encuentren.

El gobierno mexicano no parece tener interés, en términos reales, de corregir la ineficiencia presupuestaria causada por la corrupción, no existe un modelo que tenga que ver con una prevención sistémica y vigilancia en tiempo real de los procesos de gasto gubernamental, no hay manera de modificar los indicadores de pobreza si el gobierno federal y los estados no implementan modelos modernos de control preventivo; se requiere pasar de auditorías que revisan en tiempo pasado a una acompañamiento en tiempo real de los procesos de gasto para detectar los riesgos. Antes de que el dinero se desvíe.

La corrupción prospera en la opacidad y ha sido aprovechada por los grupos en el gobierno durante décadas, nunca como las tribus (así se auto definen) en los últimos siete años.

La solución técnica es la digitalización total del ciclo presupuestario. Se requiere un gobierno digital que implemente sistemas para eliminar la discrecionalidad en licitaciones y trámites, con transparencia, proactiva, es decir que se publiquen los datos en formatos abiertos que permitan a la sociedad y la academia auditar el gasto de forma independiente.

La corrupción no es sólo un problema de leyes, es sobre todo un fenómeno de normalización, y para romper este ciclo nocivo es indispensable transitar de la resignación pasiva a la corresponsabilidad ética:

1. Superar la indolencia cívica y el fatalismo. Hace falta dejar de ver la corrupción como un clima inevitable.

2. Ejercer control social. (vigilancia activa.) participando en observatorios ciudadanos y utilizando plataformas de datos abiertos.

3. Modificar la narrativa de admiración hacia el corrupto. Por desgracia, en el país, a menudo se celebra la astucia del que se burla de las normas. Hace falta generar un estigma social efectivo. La corrupción debe dejar de ser vista como habilidad para ser vista como un robo directo a los servicios que tienen derecho todos los ciudadanos.

4. Denuncia sistemática y protección de la integridad. El miedo y la desconfianza en las autoridades frenan la denuncia. Conviene utilizar canales de denuncia anónima y exigir colectivamente que las instituciones los protejan.

5. Coherencia en la micro corrupción. La corrupción de alto nivel es una escala aumentada de la corrupción cotidiana. Hace falta practicar la integridad en lo cotidiano.

6. Exigir la rendición de cuentas como derecho de propiedad. Cambiemos la percepción del dinero que ejerce el gobierno en turno. Es dinero de los ciudadanos.

Nuestra conducta social debe ser de intolerancia absoluta.

Estimados lectores les deseo que tengan una navidad feliz que la armonía en sus hogares este acompañada de paz en sus almas, que el nacimiento del redentor emocione y fortalezca la comunicación entre todos sus seres queridos, que tengamos la oportunidad de ver por nuestro prójimo.

Muchas gracias.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

“Puente de los desterrados”, obra de Javier Hernández “Capelo”.

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