INFLUENCERS - Posicionamiento de adolescentes sobre el trabajo infantil digital

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Albert Ramdin

Secretario General - OEA

Laura Gil

Secretaria General Adjunta - OEA

Verónica Silva Villalobos

Presidenta - Consejo Directivo del IIN

Linda Amaya De Morán

Vicepresidenta - Consejo Directivo del IIN

María Julia Garcete

Directora General – IIN

Alejo Torres de la Puerta

Teresita Poblete

Área de promoción y protección de derechos

Sara Cardoso

Delmira Infante

Programa Interamericano de Comunicación para una Cultura de Derechos

Equipo GOT USI 2025

Pia Martinez – Chile

Martina Beltrán -Chile

Mónica Alvarenga - El Salvador

Fátima Duarte- El Salvador

Gabriella Cabezas - El Salvador

Daniela Montero - México

Sofia Nanguelu - México

Santiago Escobar - Paraguay

Madelein Cardozo- Paraguay

Valeria Alfonso - Perú

Rafaella Ruíz - Perú

Nadira Fiestas - Perú

¿Qué es el GOT USI?

El GOTUSI es el Grupo Organizado Temático sobre el Uso Seguro de Internet. Forma parte del Programa de Cooperación Interamericano para el Uso Seguro de Internet, del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN-OEA).

Este grupo está formado por adolescentes de distintos países que se juntan para pensar, debatir y proponer ideas sobre cómo cuidarse en Internet, cómo ejercer sus derechos en el entorno digital y crear contenido para mejorar temas como la salud mental en redes, las fake news o la privacidad en línea.

Desde 2021, el GOTUSI funciona como un espacio real de participación, donde las y los adolescentes aprenden, enseñan y generan propuestas con impacto. Todo esto con el acompañamiento de una coordinación especializada en derechos de infancia y ciudadanía digital, desde el IIN.

¿Qué es el trabajo infantil digital?

En palabras de las y los integrantes del GOT USI

Hoy, muchas chicas y chicos están en redes sociales no solo para divertirse, sino también como parte de una actividad que, aunque no siempre se vea así, puede considerarse trabajo. Si una niña, niño o adolescente crea contenido, gana dinero con sus videos, tiene que cumplir horarios, responder a marcas o mantener una imagen online, eso va mucho más allá del juego: nosotros/as lo consideramos trabajo.

A esto le llamamos trabajo infantil en entornos digitales. No se trata solo de influencers, también incluye tareas en plataformas online, participaciones en publicidades o en producciones digitales. El problema surge cuando se usan su tiempo, su imagen o sus datos sin respetar sus derechos.

Muchas veces, detrás de un video viral hay presión, cansancio, pérdida de privacidad o decisiones tomadas por otras personas sin consultarles. Aunque todo suceda en una pantalla, tiene consecuencias reales, y puede ser tan grave como cualquier otra forma de trabajo infantil.

Breve descripción problemática

Un/a influencer es una persona que comparte contenido en redes sociales y logra llegar a muchas personas, generando impacto o influencia en su comunidad. Algunas de estas actividades pueden convertirse en trabajo infantil.

Hay chicos y chicas, incluso menores de 14 años, que suben videos a YouTube, TikTok o Instagram sobre juguetes, maquillaje, moda u otros temas. Esta exposición constante puede afectar su desarrollo emocional y psicológico.

Además, en muchos países no existen leyes claras que regulen este tipo de actividades. Eso deja a los NNA en una situación vulnerable, porque las leyes laborales tradicionales no contemplan el trabajo digital infantil, y eso facilita situaciones de explotación o abuso.

Subir contenido implica mostrar aspectos de la vida personal. Y cuando se comparte información sensible, se corre el riesgo de que sea mal utilizada. La sobreexposición también puede afectar la privacidad y seguridad de quienes crean ese contenido.

Además, la presión por conseguir “likes” y seguidores puede generar ansiedad, afectar la autoestima o exponer a comentarios negativos y situaciones de ciberacoso.

Cuando se obliga a NNA a crear contenido, sobre todo si se busca generar pena o provocar emociones fuertes para tener más visitas, también se está vulnerando su derecho a decidir, a ser protegidos y a vivir su niñez con libertad.

Ser influencer no está mal en sí mismo. El problema aparece cuando esa actividad se convierte en una obligación, afecta su salud o bienestar, o no se respeta su derecho a crecer en un entorno seguro, dentro y fuera de internet.

Relación entre el trabajo infantil digital y los derechos vulnerados según la OG N° 25

Cuando niñas, niños y adolescentes están en internet, ya sea navegando o generando contenido, están expuestos a muchos riesgos: estafas, extorsiones, ciberacoso, y también a situaciones de explotación que no siempre se ven a simple vista.

Uno de los principales problemas es la exposición temprana en redes sociales. Mostrar su imagen, hablar de su vida o compartir datos personales sin comprender bien las consecuencias puede afectar su derecho a la intimidad y a decidir sobre su propia vida. Esto está protegido en el artículo 16 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que garantiza el derecho a la vida privada, y también en la Observación General N.º 25, que pide que el entorno digital no ponga en riesgo su bienestar ni sus derechos.

A veces, son los propios adultos responsables quienes promueven esta exposición sin consultar realmente a las chicas y chicos, lo que puede convertirse en una forma de vulneración indirecta. Si crear contenido digital implica trabajar sin descanso, con presión o sin respeto por su salud física y mental, entonces estamos frente a una forma de trabajo infantil.

El artículo 32 de la CDN dice claramente que los Estados deben proteger a las infancias de cualquier trabajo que afecte su educación, salud o desarrollo. Y la OG N.º 25 refuerza esto, señalando que es necesario actualizar las leyes para responder a las nuevas formas de trabajo digital. Eso incluye exigir que plataformas, anunciantes y familias respeten los derechos de quienes aparecen en los contenidos.

También hay que tener cuidado con cómo se usa la imagen de niños y niñas con fines comerciales. Si no se tiene en cuenta su opinión, si no entienden lo que implica mostrarse en redes o si no pueden decir que no, estamos frente a un consentimiento que no es genuino. Esto puede derivar en situaciones de instrumentalización, explotación simbólica e incluso en abusos.

Otro punto importante es la presión constante por conseguir “me gusta” o seguidores. Esa lógica de rendimiento expone a chicas y chicos a la crítica pública, el ciberacoso y la ansiedad. Todo esto puede afectar su salud mental (artículo 24 de la CDN), su derecho al juego, al descanso y a disfrutar de su tiempo libre (artículo 31).

La OG N.º 25 destaca que los Estados deben proteger a la niñez frente a contenidos y contactos perjudiciales, evitando que sean seguidos o perfilados sin su consentimiento, y promoviendo entornos digitales que respeten su dignidad, sus emociones y su derecho a expresarse sin miedo ni presiones.

Además, no todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades para usar internet de forma segura. Hay desigualdad en el acceso a la conectividad, a la información y a la protección frente a estos riesgos.

Principales derechos vulnerados

en el trabajo infantil digital

Según la OG N.º 25 y la Convención sobre los Derechos del Niño, los derechos más afectados cuando un NNA trabaja en entornos digitales son:

1. Derecho a la educación y al esparcimiento

La presión por producir contenido puede interferir con la escuela, el descanso y el tiempo libre para jugar o compartir con otras personas.

2. Derecho a la privacidad

Muchas veces se comparte información personal sin que el NNA entienda o consienta de verdad lo que eso significa.

3. Derecho a ser escuchado

Las decisiones sobre su imagen, participación o ingresos suelen ser tomadas por adultos sin consultarles ni considerar su opinión.

4. Derecho a la protección contra la explotación económica

No siempre hay horarios, condiciones adecuadas ni un reparto justo del dinero que generan sus contenidos.

Riesgos adicionales:

Ciberacoso y comentarios de odio constantes.

Estrés, ansiedad, baja autoestima y otros impactos emocionales.

• Desigualdad en el acceso a un entorno digital seguro y acompañado.

Propuesta de medidas o recomendaciones para garantizar sus derechos

El trabajo infantil digital no es un tema menor ni algo que se va a resolver solo con el tiempo. Es una forma de vulneración de derechos en internet que necesita respuestas urgentes, bien pensadas y que duren en el tiempo. Como integrantes del GOTUSI les dejamos algunas propuestas clave para quienes tienen algo que ver con este tema:

1. Para las plataformas digitales

Sistemas que detecten y permitan denunciar rápido: Usar filtros automáticos que ayuden a identificar contenidos donde pueda haber trabajo infantil, y ofrecer formas fáciles para que cualquier persona pueda denunciar si ve algo sospechoso.

Supervisión activa y reacción rápida: Tener equipos que revisen y actúen enseguida cuando se recibe una denuncia o se detecta contenido que involucre a chicas y chicos en situaciones de posible explotación.

• Verificación especial si hay niños, niñas o adolescentes: Pedir una verificación extra cuando hay personas que tengan menos de 18 años participando seguido en contenidos, sobre todo si esos contenidos generan plata.

Consentimiento real y bien documentado: Asegurarse de que las chicas y chicos (y sus personas adultas responsables) entiendan bien en qué están participando antes de permitir que esos contenidos se moneticen.

Trabajo en conjunto con gobiernos y organizaciones: Crear canales directos para hablar con autoridades y organizaciones que protegen a la infancia, y así poder investigar y frenar situaciones de trabajo infantil digital.

2. Para madres, padres y cuidadores en Gral.

Acompañar de verdad, no solo mirar de lejos: Estar presentes de forma constante, hablar con ellas y ellos sobre lo que hacen en redes, qué publican y cómo se sienten con eso. No se trata solo de controlar, sino de entender y cuidar.

Escuchar en serio y respetar su decisión: Antes de subir una foto o video donde aparezcan chicas o chicos, hay que preguntarles si realmente quieren que eso se publique. Su “sí” tiene que ser claro, libre y pueden cambiar de opinión en cualquier momento.

• Proteger del estrés y de la presión por rendir: No hacer que el uso de redes se vuelva una obligación o algo que genere presión. Lo más importante sigue siendo que puedan jugar, estudiar, descansar y sentirse bien consigo mismos.

3. Para los Estados y quienes toman decisiones

Leyes claras y actualizadas: Crear normas específicas que regulen la participación de chicas y chicos en contenidos digitales que generan dinero, y que los protejan de cualquier forma de explotación, ya sea económica o simbólica.

Reglas mínimas para crear contenido con NNA: Poner límites al tiempo que pueden estar grabando, asegurar que reciban una paga justa, que haya una persona adulta responsable acompañando, y que se les brinde apoyo emocional si lo necesitan.

Campañas que informen y hagan pensar: Lanzar campañas para contarle a las familias, a las escuelas y a los medios cuáles son los riesgos del trabajo infantil digital y qué derechos tienen las chicas y chicos en internet.

• Denunciar fácil y con protección: Asegurar que existan formas accesibles y efectivas para denunciar situaciones de trabajo infantil digital, y que se actúe rápido con enfoque en la protección de quienes estén en riesgo.

Trabajo en equipo a nivel internacional: Impulsar la colaboración entre gobiernos, plataformas digitales, organizaciones sociales y organismos internacionales para enfrentar este problema entre todos.

4. Sobre lo ético y lo cultural

Las personas adultas están para guiar, no para usar: Según la Convención sobre los Derechos del Niño (art. 5), madres, padres y cuidadores deben acompañar teniendo en cuenta que cada chico y chica crece y va tomando sus propias decisiones. Y siempre deben priorizar su bienestar (art. 3). Si una persona adulta usa la imagen o el trabajo de un niño o niña para ganar fama o dinero, aunque haya permiso, eso puede vulnerar varios de sus derechos.

Que algo no esté prohibido no quiere decir que esté bien: Hay cosas que, aunque sean legales, no son justas ni respetan los derechos. Si una práctica va en contra de la participación real, del cuidado emocional o de la protección frente a la explotación, hay que cuestionarla y regularla.

Ser influencer desde chico o chica no es solo un juego: Puede ser una forma de expresarse y compartir lo que te gusta, pero también implica riesgos. Tiene que haber reglas claras para que no se transforme en trabajo infantil disfrazado o en una forma de exposición dañina.

Reflexión final

El trabajo infantil digital es un problema del presente, pero también del futuro. No basta con evitar que empeore: es necesario transformarlo desde su raíz. La solución no está solo en sancionar, sino en prevenir, acompañar y construir un entorno digital que priorice los derechos de la infancia por encima de la lógica del mercado o el espectáculo.

Propuesta didáctica: Influencers y trabajo digital

Esta propuesta didáctica busca promover la reflexión crítica de adolescentes en torno al fenómeno de los influencers y el trabajo digital, reconociendo tanto sus potencialidades creativas como los riesgos y desigualdades que pueden implicar. Se pretende generar un espacio de diálogo donde las y los participantes puedan identificar los límites entre el juego, la expresión y el trabajo, analizando cómo se ejerce la participación y qué responsabilidades corresponden a las personas adultas en estos entornos.

Inspirada en el posicionamiento del GOTUSI, la secuencia propone una mirada que reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y protagonistas de la cultura digital, evitando enfoques moralizantes o restrictivos. La meta es fortalecer su autonomía y capacidad de análisis frente a las dinámicas económicas, sociales y emocionales del trabajo en redes.

1. Objetivo general

Favorecer la comprensión crítica del trabajo digital en redes sociales y sus implicancias éticas, económicas y de derechos para niñas, niños y adolescentes.

2. Objetivos específicos

• Identificar saberes previos y percepciones sobre el rol de los influencers.

• Analizar situaciones de creación de contenido digital desde una perspectiva de derechos.

• Reconocer posibles vulneraciones y responsabilidades de los distintos actores involucrados.

• Promover la producción de mensajes comunicacionales con sentido crítico y ético.

Fomentar la autorreflexión y la toma de postura frente al trabajo infantil digital.

3. Destinatarios

Adolescentes entre 13 y 17 años, espacios comunitarios o talleres de sensibilización intergeneracional.

4. Duración estimada: 6 actividades distribuidas en tres momentos de 90 minutos cada uno, o en modalidad asincrónica (plataforma Moodle).

5. Materiales sugeridos

Acceso a internet

Dispositivos digitales

Pizarra o mural

Herramientas colaborativas

6. Desarrollo de la secuencia

Momento 1 – Exploramos y reflexionamos sobre el trabajo digital

Duración total sugerida: 90 minutos

Actividad 1: ¿Qué tanto sé sobre influencers y trabajo digital?

Duración: 20-30 minutos

Formato: Foro o cuestionario Moodle / conversación guiada en clase

Consigna:

Responde con sinceridad estas preguntas (anónimamente):

¿Qué es para ti un/a influencer?

¿Conoces a alguien con menos de 18 años que cree contenido para redes?

¿Qué opinas de eso?

• ¿Crees que eso puede considerarse un trabajo? ¿Por qué?

Propósito: Activar saberes previos y generar un clima de reflexión sin juicios.

Rol del adulto: Escucha atenta, sin corregir ni invalidar. Retoma las ideas más repetidas o interesantes para hilar con la siguiente actividad.

Actividad 2: Juego de roles “¿Trabajo o juego?”

Duración: 50-60 minutos

Formato: Trabajo en pequeños grupos o foro colaborativo

Consigna:

En grupo, representen una situación (puede ser escrita o actuada) en la que un/a adolescente crea contenido para redes.

Roles sugeridos:

• El/la adolescente influencer

• Una marca que quiere contratarlo/a

Su madre/padre o cuidador

Un seguidor

Un adulto referente (profesor/a, tutor/a)

Preguntas para debatir:

¿Quién decide qué se publica?

¿Se respetan los tiempos de descanso y estudio?

• ¿Se gana dinero? ¿Quién lo administra?

• ¿Hay presión para mostrar algo?

Propósito: Identificar desigualdades de poder, decisiones no participativas y riesgos del trabajo digital infantil.

Rol del adulto: Facilitar la discusión desde preguntas abiertas, sin imponer conclusiones.

Momento 2 – Reconocemos derechos y construimos mensajes

Duración total sugerida: 90 minutos

Actividad 3: Muro de los derechos

Duración: 30 minutos

Formato: Mural digital o físico en el aula

Consigna:

A partir del análisis del texto, identifica al menos dos derechos que pueden verse vulnerados cuando niñas, niños y adolescentes trabajan en redes sociales. Explica con tus palabras por qué ese derecho es importante y qué se podría hacer para protegerlo.

Propósito: Vincular la reflexión con el marco de derechos de niñas, niños y adolescentes y promover una conciencia crítica frente al trabajo infantil digital.

Actividad 4: Mini-campaña “Mis redes, mis reglas”

Duración: 60 minutos

Formato: Video corto, afiche, posteo o audio

Consigna:

Crea una pieza de comunicación que informe o invite a reflexionar sobre los riesgos del trabajo infantil digital. Puede tener un tono serio, crítico o humorístico, pero debe transmitir un mensaje claro desde tu perspectiva.

Propósito: Estimular la agencia adolescente y la producción con sentido social.

Rol del adulto: Acompañar el proceso expresivo y facilitar recursos técnicos.

Momento 3 – Debatimos y reflexionamos sobre lo aprendido

Duración total sugerida: 90 minutos

Actividad 5: Debate ético “¿Está bien o está mal?”

Duración: 50-60 minutos

Formato: Debate guiado (presencial u online)

Consigna:

Debatir frases provocadoras como:

• “Si una niña gana plata en TikTok, no es trabajo: es talento.”

• “Los padres pueden decidir por sus hijos si mostrar su imagen o no.”

• “Mientras no sea ilegal, no hay problema.”

Guía para el debate:

¿Cómo se siente esa niña o niño?

¿Pudo decidir?

¿Hay alguien ganando a costa de su imagen?

¿Qué rol tienen las personas adultas?

Propósito: Promover la reflexión ética, el disenso respetuoso y la participación crítica.

Actividad 6: Bitácora de reflexión final

Duración: 30-40 minutos

Formato: Entrada en blog, documento personal o formulario Moodle

Consigna:

Luego de realizar las actividades, escribe una breve reflexión sobre lo que aprendiste, lo que te generó dudas o lo que te gustaría cambiar sobre este tema. Puedes usar alguna de estas frases como disparadores:

• Antes pensaba que… pero ahora creo que…

• Me llamó la atención que… Algo que me gustaría contarle a otras personas es…

Propósito: Favorecer la metacognición, recuperar aprendizajes y afirmar nuevas perspectivas.

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