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'Todo lo puedo con Aquél que me da fuerzas' Filip 4,13
Con alegría por la vida que Dios nos sigue dando damos la bienvenida a un nuevo año. Sin duda unas fiestas navideñas un poco diferentes, quizás más sencillas y enfocadas en lo más importante, el misterio que contemplamos, el gran milagro que es que Dios se haya hecho hombre, persona humana, uno de nosotros, pero sin pecado. Si bien muchas familias hemos experimentado contrariedades y dolor en estas fechas al perder a nuestros seres queridos o al tenerlos alejados de nosotros por diversos motivos, Dios sigue caminando con nosotros. Y recordar esto tan importante, debería ser uno de nuestros propósitos para este año.
Su amor está presente día a día en nuestra familia, en una mano generosa que nos tiende alguien para ayudarnos y consolarnos, en la Eucaristía en la que se entrega a nosotros completamente para adorarlo y dejar que nos consuele al abrirle nuestro corazón hasta con llanto. Él está con nosotros. Es el mismo Cristo, el mismo Dios, que viene a morar entre nosotros y a darnos su amor y su gracia para sobrellevar las dificultades.
Con el corazón en medio de estos desafíos, nuestra fe no es solo un consuelo espiritual, sino una fuerza viva que nos sostiene, nos orienta y nos da esperanza. Los santos nos enseñan mucho sobre la búsqueda y el sufrimiento. San Agustín conoció bien la inquietud del corazón humano. Buscó sentido en muchos lugares hasta que descubrió una verdad que hoy también nos abraza: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Nuestra vida conformada por los caminos que escogemos son un medio para llegar a Dios. ¿Estos caminos qué tanto nos acercan a él? ¿a nuestra meta de descansar en Él? Nuestra relación con Dios transforma nuestra vida en camino de encuentro. Nuestra comunidad hispana es resiliente por la gran fe que posee. La resiliencia cristiana no consiste en endurecer el corazón, sino en confiar incluso cuando no entendemos. Es confiar en Dios en medio del dolor, levantarse después de la caída y creer que Él puede sacar bien incluso de las situaciones más difíciles. Santa Teresa de Calcuta vivió rodeada de pobreza, rechazo y sufrimiento, y aun así repetía: “No todos podemos hacer cosas grandes, pero sí cosas pequeñas con gran amor”. Para muchas familias inmigrantes, esas “cosas pequeñas” son el trabajo diario, la educación de los hijos, la oración compartida al final del día. Es en lo sencillo que Dios actúa con poder.
Recuerdo claramente cuando escuché al Papa San Juan Pablo II, en su visita a Perú, pidiéndonos vencer el mal con el bien. Para quienes enfrentan discriminación, rechazo o injusticia, este mensaje es exigente, pero liberador. Devolver bien por mal no significa aceptar abusos, sino responder desde la dignidad, la verdad y el amor cristiano, confiando en que Dios es el justo juez.
Estas son algunas pautas de fe y esperanza para el caminar en este nuevo año que comienza: Oración constante: aunque sea breve, la oración diaria fortalece el alma y recuerda que no estamos solos; Comunidad: acercarse a la parroquia, a grupos de fe y apoyo mutuo, es una fuente de consuelo y fortaleza; Agradecimiento: recordar de dónde venimos y cómo Dios nos ha sostenido antes nos ayuda a confiar en el hoy; Caridad: ayudar a otros, escuchar, compartir, es una manera concreta de vivir el Evangelio; Esperanza firme: como nos recuerdan los santos, Dios escribe recto incluso en líneas torcidas. San Agustín, en sus Sermones 311, 8 escribió: “Tú dices: son tiempos difíciles, son tiempos de opresión, son tiempos preocupantes. Vive correctamente y cambiarás los tiempos. Los tiempos nunca han hecho mal a nadie. Aquéllos a los cuales se hace mal son los seres humanos; los que hacen el mal son los seres humanos. Por tanto, cambia a los seres humanos y cambiarán los tiempos”. ■

Estatua de bronce de San Juan Pablo II en Chennai, India. El Papa San Juan Pablo II habló a los jóvenes peruanos en su visita en 1985: " «En el sufrimiento se esconde una particular fuerza que acerca interiormente el hombre a Cristo» . Este es el consuelo de los que lloran. Los jóvenes, poniendo en juego su generosidad, no han de tener nunca miedo al sufrimiento visto a la luz de las bienaventuranzas. Han de estar siempre cerca de los que sufren y han de saber descubrir en las propias aflicciones y en las de los hermanos el valor salvífico del dolor, la fuerza evangelizadora de todo sufrimiento".
Apostolado Hispano Católico
Blanca Primm, directora
Rocio Melendez, asistente administrativa
Selene Mayorga, coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538
E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK

Bienvenida Nuestro Obispo Mark Beckman acoge con cariño y se alegra con la llegada del padre Diego Rivera a nuestra Diócesis de Knoxville.
Conociendo a Nuestros Sacerdotes:
Padre Diego Rivera
El padre Diego Rivera es de origen colombiano, su familia es oriunda de la Ceja, un pueblo cercano a la ciudad de Medellín, en el estado de Antioquia. Es miembro de una familia de tradición católica, el segundo hijo entre cuatro hermanos y una hermana. Su padre murió tras un fatal accidente automovilístico en el año 2003, su madre y sus hermanos viven actualmente en Colombia. Realizó sus estudios eclesiásticos de filosofía en el Seminario Diocesano Nuestra Señora y los estudios en Teología en el seminario Nacional Cristo Sacerdote, en Colombia. El padre Diego recibió su ordenación sacerdotal el 7 de diciembre del año 2014. Trabajó en el Brasil por un periodo de 5 años donde se desempeñó como párroco por 4 años.
Ofreció sus servicios como sacerdote en la Arquidiócesis de Baltimore, en los Estados Unidos durante 6 años apoyando a las comunidades hispanas y anglosajonas.
En su formación académica el Padre Diego alcanzó los siguientes estudios: Magíster en Humanidades por la Universidad Católica de Oriente, Colombia; Licenciado en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, España; Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa, por la Universidad Católica de Oriente, Colombia.
Con inmensa alegría inicia una nueva experiencia en la Diócesis de Knoxville, donde espera ofrecer un servicio generoso y evangelizador a todas nuestras comunidades. Actualmente es vicario parroquial en la Catedral del Sacratísimo Corazón de Jesús en Knoxville. Vocación, Don y Misterio Por el P. Diego Rivera En el año 2023, en la 60 jornada mundial por las vocaciones, el Papa Francisco expresó: “la Vocación es un Don y un misterio, una gracia gratuita de Dios a quien misteriosamente él quiere llamar en su bondad”.
En una ocasión, un joven me preguntó sobre mi vida consagrada; ¿Por qué usted decidió ser Sacerdote? Es una inquietud común que suelen hacer muchas personas y que seguro algunos de ustedes también
la tienen, ¿Cómo nace o surge la vocación de un sacerdote, religioso, religiosa o consagrado? En mi opinión, pienso que ninguno de nosotros tiene una respuesta definida y concreta. Ante el interrogante de aquel joven, respondí de forma jocosa y con una gran sonrisa: “Yo no decidí mi vocación, es más, ni siquiera la escogí, fue Dios quien me miró desde el comienzo y nunca pude escaparme” Me ayudó mucho a entender y ofrecer una respuesta a este interrogante las palabras del Papa Francisco; entender la vocación, mi llamado, como un Don - regalo, gratuito, inmerecido, que Dios da a quienes él quiere y elige; y un misterio, porque nunca entendemos por qué fui yo y no otra persona, la que debería ser elegida al sacerdocio, como es mi caso. Desde niño, cuando empecé a tener un juicio de conciencia, el deseo de ser sacerdote apareció como algo impreso en mi alma, era un misterio, porque nadie me lo había inculcado, ni teníamos en mi familia personas cercanas en la vida consagrada; recuerdo que ni sabía cómo se hace un sacerdote, o cómo es el proceso para llegar hasta allí, hoy recuerdo con gracia esta inocencia, pues en mi corazón solo estaba el simple deseo de querer entregarme a Dios, sin conocer los caminos para hacerlo y a lo que me debía enfrentar en el futuro. Así nació mi vocación, pienso que ya estaba, desde siempre, impregnada en mi alma, como dice el profeta Jeremías: “Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre, ya te conocía. Antes de que nacieras, ya te había elegido para que fueras profeta para las naciones. (Jer. 1, 5-12) El llamado de Dios a una vida consagrada es un desafío y una aventura que dura toda la vida; es increible como Dios, en su amor, aén en medio de un mundo modernista y capitalista, de tantos altibajos y propuestas que la sociedad te ofrece, sigue haciendo surgir vocaciones en hombres y mujeres, y nos deja entrever a través de ellos, que la felicidad no siempre está en lo que el mundo ofrece, sino que el donarse por el otro y trabajar por el reino, puede causar más plenitud en el corazón humano que cualquiera otra cosa. ■
Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual
Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■
Por Magdiel Argueta
Hoy quiero comenzar recordando algunos comentarios de nuestros jóvenes adultos que participaron en la Primera Jornada Diocesana de la Juventud, celebrada en noviembre de 2024 en la parroquia de St. John Neumann. Aún resuenan en mi corazón frases como “la verdadera felicidad viene de Dios”, “no estoy solo”, o “Dios usa estos eventos para conectarnos con Él y con personas que nos acercan a Él”. Aquella jornada no fue solo un evento; fue una experiencia profunda de encuentro con Dios, de comunidad y de esperanza para más de 200 jóvenes adultos hispanos de nuestra diócesis y sus alrededores.
Los testimonios que surgieron de la I JDJ siguen siendo hoy una semilla viva. Jóvenes que llegaron con dudas, cansancio o confusión regresaron a casa con una certeza renovada: Dios sigue llamando, sigue tocando corazones y sigue apostando por la juventud. Esa experiencia marcó un antes y un después para muchos, y nos confirmó como Iglesia que vale la pena crear espacios donde los jóvenes puedan encontrarse con Cristo y entre ellos mismos.
Hoy, con mucha alegría y esperanza, anuncio la II Jornada Diocesana de la Juventud, que se celebrará el 14 de noviembre de 2026 en Morristown, teniendo como anfitriones al grupo Testigos del Amor de Dios de la parroquia St. Patrick. Esta nueva jornada no surge de la nada; nace del camino recorrido, de las voces escuchadas y del deseo profundo de seguir respondiendo a lo que Dios está haciendo entre nuestros jóvenes. El lema que guiará esta segunda edición es claro y profundamente evan-
gélico: “Hagan lo que Él les diga” (Juan 2,5). Estas palabras, pronunciadas por nuestra Santa Madre María en las bodas de Caná, son hoy una invitación directa a nuestros jóvenes adultos: confiar, escuchar y actuar. En un mundo que constantemente les dice qué hacer y cómo vivir, este lema los invita a volver la mirada a Jesús y a dejarse guiar por su voz. Nuestra meta para la II JDJ es ambiciosa y llena de fe: reunir a 400 jóvenes adultos hispanos de toda la diócesis. No se trata solo de números, sino de corazones dispuestos, de historias que necesitan ser escuchadas y de una generación que busca sentido, comunidad y propósito. Queremos que cada joven que participe experimente lo mismo que muchos vivieron en 2024: que ser joven y ser católico no es aburrido, sino profundamente transformador. Como invitado especial contaremos con Jésed, ministerio de música católica proveniente de Monterrey, México, un ministerio que ha tocado la vida de miles de jóvenes a través de la música, la adoración y la proclamación del amor misericordioso de Dios. Su presencia será una oportunidad privilegiada para vivir momentos fuertes de oración, alabanza y encuentro con el Señor, dejando que la música sea también un puente hacia el corazón de Dios.
La II Jornada Diocesana de la Juventud quiere ser, una vez más, un espacio donde los jóvenes se sientan acogidos, escuchados y amados por Dios y por la Iglesia. Quiere ser un lugar donde las dudas se puedan presentar sin miedo, donde las heridas encuentren consuelo y donde la fe se viva en comunidad.
Si algo nos enseñó la I JDJ es que Dios sigue actuando poderosamente en la vida de nuestros jóvenes. Hoy, ese mismo Dios nos vuelve a llamar y nos dice: confíen, caminen y hagan lo que Él les diga. La historia continúa, y Morristown será el próximo capítulo.
Por eso, invito a todos los jóvenes adultos de 18 a 37 años a participar de este encuentro que marcará su camino de fe aquí en el este de Tennessee. No importa donde estés, ni qué dudas tienes, esta cita es para ti, un cupo está esperando por ti. Regístrate ingresando a dioknox.org/events/jornadadiocesana-de-la-juventud-2026. ■
'Memorial', 'alianza' y 'sacrificio' se mencionan en cada liturgia, pero ¿qué significan?
Por el Padre Randy Stice
Al celebrar el memorial”— “La alianza nueva y eterna”—“Que el Señor acepte el sacrificio.”
Escuchamos estas frases en cada Misa, y las tres palabras en cursiva—memorial, alianza, sa-crificio— expresan tres aspectos profundos de la Misa. Si un visitante te preguntara después de la Misa cómo la Misa es un memorial, una alianza y un sacrificio, ¿cómo responderías?
En esta columna, quiero ofrecer respuestas concisas a cada una de estas preguntas. Comenzaré con "memorial" ya que explica la forma sacramental de la renovación de la alianza. Luego, discutiré la Misa como una "alianza" porque eso explica la estructura y el movimiento de la Misa. Finalmente, consideraré la Misa como un "sacrificio", el acto central de la alianza.
Cuando el sacerdote dice que "celebramos el memorial de Su pasión, muerte y resurrección", ¿qué significa "memorial"?
En la Sagrada Escritura, "memorial" se refiere a las obras salvadoras de Dios que se hacen presentes cuando se celebran en la liturgia. Con la venida de Cristo, "memorial" recibe su significado definitivo: en la liturgia, Su muerte salvadora, resurrección y ascensión se hacen reales y presentes de
manera sacramental, a través de signos y símbolos litúrgicos como el pan y el vino, el agua y el aceite, las palabras y los gestos, las velas y el incienso. El Espíritu Santo actúa a través de estos signos para comunicar la obra salvadora de Cristo a Sus hijos.
¿Qué significa la referencia a la "alianza" en las palabras sobre el cáliz?
Una alianza es un acuerdo o contrato, pero solo en la Biblia encontramos alianzas entre Dios y los humanos. La Misa como alianza es prefigurada por la alianza de Dios con Moisés e Israel en el Monte Sinaí. Fue ratificada por tres acciones.
Primero, se leyeron los beneficios y requisitos de la alianza. Segundo, la alianza fue sellada por un sacrificio, y la sangre fue rociada sobre el altar y sobre el pueblo, uniendo simbólicamente al pueblo con Dios. Tercero, se completó con un banquete en presencia de Dios. Las palabras sobre el cáliz, "la sangre de la alianza nueva y eterna", se refieren a dos pasajes del Antiguo Testamento. "Sangre" se refiere a la sangre de la alianza en el Sinaí. La "alianza nueva y eterna" se refiere a una profecía en Jeremías 31 de que Dios reemplazaría la alianza del Sinaí, que Israel rompió, con una alianza nueva escrita no en piedra sino en los corazones.

Esta alianza se cumple definitivamente en la Misa. En la Liturgia de la Palabra, las lecturas y la homilía, se anuncian las bendiciones y los requisitos de la alianza nueva y eterna. En la Liturgia de la Eucaristía, la alianza es confirmada por el sacrificio expiatorio de Cristo, y en la Comunión, el banquete eucarístico, el sacrificio se completa y la alianza se renueva. Comprender la Misa como una renovación de la alianza clarifica la relación de los diferentes elementos y el movimiento dinámico de la Misa.
La palabra "sacrificio" ocurre varias veces durante la Misa. ¿Cómo es la Misa un sacrificio?
Un sacrificio es un regalo ofrecido libremente a Dios que sana nuestra relación rota y restaura nuestra comunión con Él. Esto es lo que tuvo lugar en el Calvario: entregándose al Padre por amor, Cristo "ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios". Hizo esto "de una vez por todas" y "ha perfeccionado para siempre a los que son santificados" (Hebreos 10:12, 7:27 y 10:14).
Este evento, sin embargo, es diferente a todos los demás eventos históricos en que, aunque tuvo lugar en un momento y lugar específicos de la historia, no permanece en el pasado sino que perdura por todos los tiempos y puede hacerse presente una y otra vez. El sacrificio
del Calvario y el de la Misa son el mismo sacrificio, pero la manera es diferente.
En el Calvario, Cristo se ofreció a Sí mismo de manera cruenta, y en la Misa se ofrece de manera incruenta bajo las apariencias de pan y vino. Tanto en el Calvario como en la Misa, Cristo es quien ofrece el sacrificio y es Él mismo el sacrificio que se ofrece, y el cuerpo que ofrece es el mismo cuerpo, solo que la manera del sacrificio es diferente: uno cruento, el otro bajo las apariencias de pan y vino. Este regalo gratuito que sana nuestra relación herida con Dios y nos une a Él se realiza en cada Misa.
Conclusión Memorial, alianza, sacrificio. Cuando asistimos a Misa, no solo estamos participando en un servicio religioso familiar; estamos renovando nuestra relación personal y corporal con Dios. Y lo hacemos de la manera más fructífera cuando nuestros corazones y mentes están en sintonía con la forma en que el Espíritu Santo trabaja a través de signos y símbolos litúrgicos para hacer sacramentalmente presente el sacrificio salvífico de Cristo, el memorial de Su Pascua.
El Padre Randy Stice es director de la Oficina diocesana de Culto y Liturgia. Se le puede contactar en frrandy@ dioknox.org. ■


APalabras del Obispo por el Obispo Mark Beckman
Tómense el tiempo para reflexionar sobre las palabras de Jesús: ¡Ustedes son la luz del mundo!
l entrar en el 2026 en este tiempo de un nuevo año, mi mente vuelve a los humildes comienzos del propio ministerio de Jesús en Galilea. Nunca olvidaré la primera vez que llegué allí y lo vi con mis propios ojos. La Montaña de las Bienaventuranzas en particular me impactó. Es una montaña humilde (¡más bien una colina para nosotros en el este de Tennessee!) que tiene vista a todo el Mar de Galilea. Se inclina suavemente hacia la orilla del agua. Uno bien puede imaginar a Jesús sentado en la cima de esa colina, reuniendo a los discípulos a Su alrededor mientras pronuncia Su primer gran sermón en el Evangelio de Mateo. Las multitudes que descendían por la colina habrían escuchado bien Sus palabras. (Curiosamente, Lucas sitúa el sermón en un tramo llano, y uno bien puede imaginar a Jesús al pie de la colina hablando desde la orilla del agua a la multitud que estaba arriba). El Sermón de la Montaña (Mateo 5-7) ha sido llamado un “manual
para la vida cristiana”, y se dice que Gandhi lo leía dos veces al día. Recuerdo haber celebrado Misa con un pequeño grupo de peregrinos mientras leía las Bienaventuranzas (bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los que muestran misericordia, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por causa de la justicia) mientras contemplaba el Mar de Galilea a mis pies. ¿No deberían ser estas las cualidades que den forma a nuestras vidas individuales en este nuevo año, y no deberían ser estas las cualidades que den forma a nuestra cultura y al mundo de hoy? Vivimos en una época en que las cualidades opuestas parecen dominar la vida pública. El belicismo, los corazones divididos, el orgullo, el regodeo, la falta de misericordia hacia los más vulnerables, el hambre y la sed de más cosas materiales parecen ser lo que más valora el mundo actual.
Veo el rostro amoroso de Jesús diciendo estas palabras no solo a Sus discípulos originales, sino a cada uno de nosotros: “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores... den la otra mejilla... no acumulen tesoros en la tierra... dejen de preocuparse por el mañana... traten a los demás como quieran que ellos los traten a ustedes... sean perfectos como su Padre celestial es perfecto...” Las palabras de Jesús son un mapa que sana el corazón humano de la oscuridad que paraliza la dignidad humana. Los invito como Pueblo del Señor en este nuevo año a hacer del Sermón de la Montaña nuestro punto de referencia para la reflexión personal y comunitaria. Para mí es muy claro que Jesús desea profundamente que llevemos este Evangelio al mundo. Después de comenzar Su ministerio público con las Bienaventuranzas, mira a Sus discípulos y pronuncia estas palabras: “Ustedes son la sal de la tierra... Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada
en un monte no se puede ocultar. No se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón. Se pone en un candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, la luz de ustedes debe brillar ante todos para que vean el bien en sus obras y den gloria a su Padre celestial...”.
Queridas hermanas y hermanos, ¡ustedes son luz para el mundo! Tómense tiempo en este nuevo año, día tras día, para ponderar y reflexionar estas palabras de Jesús. Permitan que Su presencia y Su luz sanen la oscuridad en sus propios corazones, que transformen los deseos que no son humildes y puros, para que Su luz irradie en ustedes con más claridad en este año. Que esta luz brille en todas nuestras comunidades y lleve los rayos sanadores de la propia luz del Señor a todas las personas, en todas partes, especialmente a los más necesitados.
Que Dios los bendiga como discípulos y portadores de su luz en este Año Nuevo. ■

El Obispo Beckman consagra el nuevo Cementerio Holy Cross
Por Dan McWilliams
El nuevo Cementerio Holy Cross de la diócesis pasó de ser un sitio de construcción a terreno sagrado el 20 de diciembre, cuando el obispo Mark Beckman consagró el sitio de 10.9 acres en Northshore Drive. La propiedad fue donada en el otoño de 2024 por los benefactores diocesanos Alan y Sally Sefton, y es ahora el tercer cementerio de la Iglesia en el este de Tennessee.
El cementerio tiene una capacidad potencial de 3,500 tumbas en sus cuatro jardines de entierro. El obispo bendijo una gran cruz que se encuentra detrás de un nuevo altar de mármol. “En el rito de sepultura cristiana... se habla de la
tumba como un signo de esperanza que promete la resurrección, incluso cuando reclama nuestros cuerpos mortales”, dijo el obispo Beckman en su homilía. “Y en pocas palabras, de eso se trata realmente la fe católica. Hay una hermosa reverencia por el cuerpo que Dios creó, y por eso lo honramos tanto en el entierro cristiano”. El cementerio cuenta con cuatro secciones principales: Santa Cruz: Un jardín para la comunidad hispana en reconocimiento de nuestras grandes comunidades hispanas.
Buen Pastor (Good Shepherd): Un nombre elegido por el obispo Beckman para los sacerdotes, quienes serán enterrados gratuitamente en esta sección.
Exaltación de la Santa Cruz (Exaltation of the Holy Cross): El jardín principal de entierro. Santa Cruz (Holy Rood): El cuarto jardín del sitio. Información para la comunidad Holy Cross se encuentra en una zona rural en 14301 Northshore Drive, con dirección en Lenoir
City. La propiedad está ubicada centralmente entre las parroquias San Juan Neumann y Santo Tomás Apóstol.
Detalles importantes sobre los servicios:
• El cementerio no tendrá columbarios, pero permitirá el entierro de restos cremados.
• Se requerirán monumentos verticales (lápidas de pie), no placas planas, para que luzca como un cementerio católico sagrado.
• El cementerio no cobrará por el entierro de bebés.
• Se cobrará menos por las parcelas pequeñas necesarias para enterrar una urna.
• Existe una provisión para el entierro de cristianos no católicos bautizados.
• Los Caballeros de Colón se turnarán para cortar el césped y limpiar el cementerio. Al momento de la consagración, ya había 87 familias en lista de espera para reservar 226 parcelas. Para ponerse en la lista de espera, los interesados pueden visitar el sitio web: cemeteryholycross.com. ■













