Skip to main content

enero 2026 La Cosecha

Page 1

enero 2026

'Todo lo puedo con Aquél que me da fuerzas' Filip 4,13

C

on alegría por la vida que Dios nos sigue dando damos la bienvenida a un nuevo año. Sin duda unas fiestas navideñas un poco diferentes, quizás más sencillas y enfocadas en lo más importante, el misterio que contemplamos, el gran milagro que es que Dios se haya hecho hombre, persona humana, uno de nosotros, pero sin pecado. Si bien muchas familias hemos experimentado contrariedades y dolor en estas fechas al perder a nuestros seres queridos o al tenerlos alejados de nosotros por diversos motivos, Dios sigue caminando con nosotros. Y recordar esto tan importante, debería ser uno de nuestros propósitos para este año. Su amor está presente día a día en nuestra familia, en una mano generosa que nos tiende alguien para ayudarnos y consolarnos, en la Eucaristía en la que se entrega a nosotros completamente para adorarlo y dejar que nos consuele al abrirle nuestro corazón hasta con llanto. Él está con nosotros. Es el mismo Cristo, el mismo Dios, que viene a morar entre nosotros y a darnos su amor y su gracia para sobrellevar las dificultades. Con el corazón en medio de estos desafíos, nuestra fe no es solo un consuelo espiritual, sino una fuerza viva que nos sostiene, nos orienta y nos da esperanza. Los santos nos enseñan mucho sobre la búsqueda y el sufrimiento. San Agustín conoció bien la inquietud del corazón humano. Buscó sentido en muchos lugares hasta que descubrió una verdad que hoy también nos abraza: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Nuestra vida conformada por los caminos que escogemos son un medio para llegar a Dios. ¿Estos caminos qué tanto nos acercan a él? ¿a nuestra meta de descansar en Él? Nuestra relación con Dios transforma nuestra vida en camino de encuentro. Nuestra comunidad hispana es resiliente por la gran fe que posee. La resiliencia cristiana no consiste en endurecer el corazón, sino en confiar incluso cuando no entendemos. Es confiar en Dios en medio del dolor, levantarse después de la caída y creer que Él puede sacar bien incluso de las situaciones más difíciles. Santa Teresa de Calcuta vivió rodeada de pobreza, rechazo y sufrimiento, y aun así repetía: “No todos podemos hacer cosas grandes, pero sí cosas pequeñas con gran amor”. Para muchas familias inmigrantes, esas “cosas pequeñas” son el trabajo diario, la educación de los hijos, la oración compartida al final del día. Es en lo sencillo que Dios actúa con poder. Recuerdo claramente cuando escuché al Papa San Juan Pablo II, en su visita a Perú, pidiéndonos vencer el mal con el bien. Para quienes enfrentan discriminación, rechazo o injusticia, este mensaje es exigente, pero liberador. Devolver bien por mal no significa aceptar abusos, sino responder desde la dignidad, la verdad y el amor cristiano, confiando en que Dios es el justo juez. Estas son algunas pautas de fe y esperanza para el caminar en este nuevo año que comienza: Oración constante: aunque sea breve, la oración diaria fortalece el alma y recuerda que no estamos solos; Comunidad: acercarse a la parroquia, a grupos de fe y apoyo mutuo, es una fuente de consuelo y fortaleza; Agradecimiento: recordar de dónde venimos y cómo Dios nos ha sostenido antes nos ayuda a confiar en el hoy; Caridad: ayudar a otros, escuchar, compartir, es una manera concreta de vivir el Evangelio; Esperanza firme: como nos recuerdan los santos, Dios escribe recto incluso en líneas torcidas. San Agustín, en sus Sermones 311, 8 escribió: “Tú dices: son tiempos difíciles, son tiempos de opresión, son tiempos preocupantes. Vive correctamente y cambiarás los tiempos. Los tiempos nunca han hecho mal a nadie. Aquéllos a los cuales se hace mal son los seres humanos; los que hacen el mal son los seres humanos. Por tanto, cambia a los seres humanos y cambiarán los tiempos”. ■

CORTESÍA P. DIEGO RIVERA

Los Santos nos enseñan a ser fieles en las pruebas

Bienvenida Nuestro Obispo Mark Beckman acoge con cariño y se alegra con la llegada del padre Diego Rivera a nuestra Diócesis de Knoxville.

Conociendo a Nuestros Sacerdotes: Padre Diego Rivera

E

l padre Diego Rivera es de origen colombiano, su familia es oriunda de la Ceja, un pueblo cercano a la ciudad de Medellín, en el estado de Antioquia. Es miembro de una familia de tradición católica, el segundo hijo entre cuatro hermanos y una hermana. Su padre murió tras un fatal accidente automovilístico en el año 2003, su madre y sus hermanos viven actualmente en Colombia. Realizó sus estudios eclesiásticos de filosofía en el Seminario Diocesano Nuestra Señora y los estudios en Teología en el seminario Nacional Cristo Sacerdote, en Colombia. El padre Diego recibió su ordenación sacerdotal el 7 de diciembre del año 2014. Trabajó en el Brasil por un periodo de 5 años donde se desempeñó como párroco por 4 años. Ofreció sus servicios como sacerdote en la Arquidiócesis de Baltimore, en los Estados Unidos durante 6 años apoyando a las comunidades hispanas y anglosajonas. En su formación académica el Padre Diego alcanzó los siguientes estudios: Magíster en Humanidades por la Universidad Católica de Oriente, Colombia; Licenciado en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, España; Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa, por la Universidad Católica de Oriente, Colombia. Con inmensa alegría inicia una nueva experiencia en la Diócesis de Knoxville, donde espera ofrecer un servicio generoso y evangelizador a todas nuestras comunidades. Actualmente es vicario parroquial en la Catedral del Sacratísimo Corazón de Jesús en Knoxville.

UNSPLASH

Vocación, Don y Misterio

Estatua de bronce de San Juan Pablo II en Chennai, India. El Papa San Juan Pablo II habló a los jóvenes peruanos en su visita en 1985: " «En el sufrimiento se esconde una particular fuerza que acerca interiormente el hombre a Cristo» . Este es el consuelo de los que lloran. Los jóvenes, poniendo en juego su generosidad, no han de tener nunca miedo al sufrimiento visto a la luz de las bienaventuranzas. Han de estar siempre cerca de los que sufren y han de saber descubrir en las propias aflicciones y en las de los hermanos el valor salvífico del dolor, la fuerza evangelizadora de todo sufrimiento".

Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa Selene Mayorga, coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK

Por el P. Diego Rivera En el año 2023, en la 60 jornada mundial por las vocaciones, el Papa Francisco expresó: “la Vocación es un Don y un misterio, una gracia gratuita de Dios a quien misteriosamente él quiere llamar en su bondad”. En una ocasión, un joven me preguntó sobre mi vida consagrada; ¿Por qué usted decidió ser Sacerdote? Es una inquietud común que suelen hacer muchas personas y que seguro algunos de ustedes también

la tienen, ¿Cómo nace o surge la vocación de un sacerdote, religioso, religiosa o consagrado? En mi opinión, pienso que ninguno de nosotros tiene una respuesta definida y concreta. Ante el interrogante de aquel joven, respondí de forma jocosa y con una gran sonrisa: “Yo no decidí mi vocación, es más, ni siquiera la escogí, fue Dios quien me miró desde el comienzo y nunca pude escaparme”. Me ayudó mucho a entender y ofrecer una respuesta a este interrogante las palabras del Papa Francisco; entender la vocación, mi llamado, como un Don - regalo, gratuito, inmerecido, que Dios da a quienes él quiere y elige; y un misterio, porque nunca entendemos por qué fui yo y no otra persona, la que debería ser elegida al sacerdocio, como es mi caso. Desde niño, cuando empecé a tener un juicio de conciencia, el deseo de ser sacerdote apareció como algo impreso en mi alma, era un misterio, porque nadie me lo había inculcado, ni teníamos en mi familia personas cercanas en la vida consagrada; recuerdo que ni sabía cómo se hace un sacerdote, o cómo es el proceso para llegar hasta allí, hoy recuerdo con gracia esta inocencia, pues en mi corazón solo estaba el simple deseo de querer entregarme a Dios, sin conocer los caminos para hacerlo y a lo que me debía enfrentar en el futuro. Así nació mi vocación, pienso que ya estaba, desde siempre, impregnada en mi alma, como dice el profeta Jeremías: “Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre, ya te conocía. Antes de que nacieras, ya te había elegido para que fueras profeta para las naciones. (Jer. 1, 5-12) El llamado de Dios a una vida consagrada es un desafío y una aventura que dura toda la vida; es increible como Dios, en su amor, aén en medio de un mundo modernista y capitalista, de tantos altibajos y propuestas que la sociedad te ofrece, sigue haciendo surgir vocaciones en hombres y mujeres, y nos deja entrever a través de ellos, que la felicidad no siempre está en lo que el mundo ofrece, sino que el donarse por el otro y trabajar por el reino, puede causar más plenitud en el corazón humano que cualquiera otra cosa. ■

Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook