Rally Librero - Jorge Luis Martínez Fernández

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Rally librero en Xalapa

Jorge Luis Martínez Fernández
Todo empieza con un paso, y la ciudad se convierte en lectura.

Como parte de las actividades de las materias de Teoría e historia editorial de libros y Textos e imágenes digitales de la maestría de Diseño Editorial, nos embarcamos los alumnos por equipos, mi equipo dirigido por la mtra. Larissa y conformado por Zafiro y su novio, Yever, Karen, Cristina y yo, en un viaje para descubrir el ambiente librero en la ciudad de Xalapa, precisamente en el corazón de la ciudad, el centro, no solo era visitarlas sino también analizar y comprender como es que funciona el gran engranaje de los libros en la ciudad, en las siguientes paginas describiré esta travesía.

RUTA

La ruta comenzó en un punto de reunión sobre la calle Rayón, desde donde nos dirigimos a la primera librería: Viento Helado. De ahí partimos hacia El Entusiasmo, que en ese momento se encontraba cerrada, así que continuamos el recorrido hacia la calle Úrsulo Galván para visitar las librerías Nueva Era y Da Vinci. Después regresamos nuevamente a El Entusiasmo, ya abierta, y más tarde nos encaminamos a la Biblioteca Carlos Fuentes. Finalmente, concluimos el recorrido en la XXI Feria Xalapeña del

Libro, en el parque Juárez, donde nos reunimos con el resto de los alumnos que conforman la maestría de Diseño Editorial y docentes que apoyaron, así como alumnos de la licenciatura de Diseño Gráfico invitados.

El entusiasmo Nueva Era

Biblioteca Carlos Fuentes

Meta Parque Juárez
Viento helado
Da Vinci

VIENTO HELADO

Viento Helado fue la primera parada. Esperamos un rato para que se reuniera el equipo, siendo Yever y yo los primeros en llegar. Después arribaron Cristina con Zafiro y su novio, y al final la maestra Larissa y Karen. La librería se encuentra en la entrada del Centro Cultural Tierra Luna. Una vez dentro, hablamos con Emilio, el esposo de la dueña, quien decidió abrir el local una hora antes. La maestra entregó los souvenirs de parte de la institución universitaria y entonces entramos a la librería.

Calle Rayón #18 , Zona Centro, horario de 11 am a 7 pm de lunes a sábado

Dentro, Emilio comenzó a contarnos que se trata de una librería especializada principalmente en editoriales argentinas, donde su esposa realiza la curaduría de manera personal. Hay muchas editoriales independientes, por lo que los libros que encontré ahí eran títulos que, en mi experiencia, no había visto antes, aparte estaban dispuestos unas estanterías muy organizadas y con una mesa de novedades de 2 niveles a la vista y muy bien tanto ubicada como surtida. La visita fue muy grata; sin duda regresaría. La variedad de libros es excelente, incluso siendo un espacio pequeño, pero con un ambiente muy padre y con una caja llena de souvenirs.

Google Maps

En esta ocasión no compré ningún libro, a diferencia de mis compañeros, pero espero volver pronto porque sí hubo varios títulos de mi interés. Después de un rato de conversación, concluimos la visita y salimos rumbo a la próxima librería.

EL ENTUSIASMO

Rumbo a la librería El Entusiasmo hicimos una breve parada en la panadería La Pana para comprar un bocadillo, y después continuamos hacia la que se suponía sería nuestra segunda parada. Al llegar, encontramos la librería cerrada T.T, pero para fines de este diario la mantendré como la segunda visita, ya que lo fue en nuestro trayecto original. Sin embargo, no entramos sino hasta después de visitar Da Vinci, cuando regresamos, y debo decir que fue una excelente decisión: ahora sí estaba abierta.

Calle Miguel Palacios #32, Adalberto Tejeda, horario de 12 am a 8 pm de lunes a sábado

Al entrar, nos sorprendió la cantidad de libros que tenían, incluso algunas publicaciones en formatos experimentales. El ambiente, desde la organización hasta la disposición de las estanterías, era impecable: todo súper ordenado y limpio. Además, cuentan con baño, una pequeña cafetería y varios espacios para leer, desde sillones y sillas hasta mesas distribuidas por todo el lugar. Para mí, sin duda, fue una de las mejores experiencias del día.

También tenían una amplia variedad de souvenirs, tanto en el área de caja como en distintos puntos de la librería. El empleado no fue especialmente atento, pero sí educado y nos ayudó a buscar varios títulos.

Después de un buen rato —porque realmente nadie se quería ir— la maestra Larissa nos llamó a todos para continuar con la siguiente parada del recorrido. Google Maps

NUEVA ERA

Esta fue nuestra segunda parada, no porque así estuviera en el itinerario, sino porque —como ya mencioné— la librería El Entusiasmo estaba cerrada en ese momento. Para llegar a esta librería caminamos bastante por la calle Úrsulo Galván hasta dar con ella. Es una librería de publicaciones viejas y, en su mayoría, usadas. Según nos comentó la maestra Larissa, este lugar ha sobrevivido no tanto por las ventas en el local, sino por la compra de bibliotecas completas y la venta de libros raros o cotizados a clientes a través de otros medios.

Desde que la maestra entró a pedir permiso para tomar fotos, se notó la falta de entusiasmo por parte del librero. Afuera había una caja llena de revistas viejas, además de películas y series en DVD: un verdadero viaje al pasado. Más allá de eso, el orden y la limpieza dejaban mucho que desear. El área de caja parecía más bien el lugar donde el librero descansaba —había una especie de colchoneta— y los anaqueles estaban llenos de polvo. Daba la sensación de que los libros llevaban tanto tiempo ahí que parecían de “zonas frías”, porque no generaban mucho interés. Buscar algo era más un ejercicio arqueológico que una exploración casual: había que revisar cada rincón para ver si aparecía una buena publicación.

Calle Ursulo Galván, #118, Zona Centro, horario de 9 am a 9 pm de lunes a sábado y domingos de 9 am a 7 pm

En teoría, eso podría ser parte del encanto, pero pienso que como venden en línea, quizá los mejores libros se van antes de siquiera llegar a los estantes del local.

Nuestro recorrido fue bastante fugaz. Al principio teníamos la motivación de encontrar algo chido —Yever, Karen y yo buscábamos con esperanza— pero no hubo resultados. Lo que sí había eran muchísimos títulos repetidos, incluso más de treinta ejemplares del mismo libro, además de libros de gobierno, publicaciones probablemente desactualizadas, polvosas e incluso maltratadas. El librero no hablaba mucho, ni aunque Cristina o Karen intentaran hacerle preguntas. Zafiro entró solo un momento y prefirió esperar afuera; los pasillos eran muy estrechos, casi claustrofóbicos, y aunque había muchos libros, la falta de espacio hacía prácticamente imposible revisarlos entre tanto desorden.

Ni hablar de souvenirs o extras: es una librería enfocada exclusivamente en comprar y vender libros, pero definitivamente no para venderlos en el local. Creo que esa sería mi conclusión: es mejor comprarles por otros medios que visitar el espacio físico.

Dentro de mi recorrido encontré muy pocos libros de interés; siento que fue más una oportunidad para platicar con mis compañeros y observar lo que había, que una experiencia real de disfrute del lugar. Por eso, rápidamente nos movimos al siguiente punto del recorrido.

DA VINCI

Caminamos por Ursulo Galván rumbo al Parque Juárez hasta llegar a la librería Da Vinci, la cual tenía ciertas similitudes con Nueva Era, aunque mucho más ordenada. Lo primero que notamos fue una mesa afuera con libros en venta por $15. Ahí, Cristina y Karen se tomaron su tiempo revisando si encontraban algo bueno. Después entramos y nos llamó la atención que varios libros estaban etiquetados con sus precios; era la primera vez en el recorrido que veíamos un anaquel tan bien pensado.

Dentro había una enorme cantidad de libros antiguos, revistas, cómics y DVD’s, pero también publicaciones nuevas, como las ediciones de Gredos que solían venderse en puestos de revistas. Me dio la impresión de que también funcionan como revendedores. Además, tenían varios títulos de la editorial Porrúa y un listado de publicaciones que pueden conseguir, porque —según nos comentó la señora que atendía— son distribuidores autorizados.

Calle Ursulo Galván 54B, Zona Centro, horario de 9am a 8pm de lunes a sabado y domingos de 11 am a 4 pm

Aquí se notaba mucha mejor organización, limpieza y orden. Aunque comparten el mismo giro que Nueva Era, de compra y venta de libros usados, la experiencia no tiene nada que ver una con la otra. La señora que nos atendió fue amable: nos invitó a una futura venta de aniversario y respondió con atención a las preguntas de Karen y Cristina.

Yever y yo revisamos los cómics disponibles, mientras Zafiro y su novio pasaron a la parte trasera de la librería, que sería la zona de “estantes fríos”: quizá la más polvosa y menos arreglada, pero muy bien surtida. Ahí, la maestra Larissa y Zafiro encontraron un libro antiguo de cocina del estado de Veracruz, que después Zafiro terminó comprando. En esa misma área descubrimos un libro del Louvre que contenía fotografías en formato similar a negativos de muchas de las piezas del museo. En ese espacio —donde pasé gran parte del tiempo— también encontré libros interesantes sobre arquitectura mexicana y arte, además de algunos casetes.

Después de un rato, regresé a la parte de la entrada y me llegaron varios flashbacks de mi niñez: había muchas colecciones y libros iguales a los que había en mi casa. Fue como viajar en el tiempo a la biblioteca de mi hogar. Cuando volví al presente, ayudé a la maestra Larissa a buscar más libros de cocina, aunque sin éxito.

Al final salí y esperé afuera a que Cristina y Karen terminaran de revisar los descuentos, para ahora sí dirigirnos a El Entusiasmo, que ya mencioné antes. Después de esa visita, partimos rumbo a la Biblioteca Carlos Fuentes.

Google Maps

BIBLIOTECA CARLOS FUENTES

En la Biblioteca Carlos Fuentes sentí que la dinámica cambió por completo. Al llegar, esperamos a que la maestra fuera a pedir los permisos necesarios y entregara las cortesías enviadas por la universidad. Cuando regresó, entramos juntos. El ambiente de la biblioteca es muy agradable: es un espacio pensado para leer en paz. En el lobby hay una bonita decoración de libros flotantes colgados desde el techo. Como acababa de pasar el Día de Muertos, también había un mural alusivo a la fecha y otras decoraciones.

Calle J. J. Herrera, esquina Ursulo Galván, horario de 9 am a 8:45 pm de lunes a sábado

Ahí comprendí que no es posible revisar todos los contenidos en tan poco tiempo. Hay personal que apoya en cada piso, zonas de lectura y una amplia variedad de temas y títulos. En ese punto cada quien tomó su propio camino; a veces coincidíamos, pero en general fue una experiencia individual, explorando lo que a cada uno llamaba la atención.

En mi recorrido encontré libros sobre acuñación de monedas y rituales mayas, que revisé junto con la maestra Larissa. Más adelante, coincidí con Yever y Karen en el área donde se encuentran los libros donados por la esposa del exgobernador Miguel Alemán, Christiane Magnani. Ahí vi varios libros sobre el Tercer Reich —muchos, a mi parecer— y también encontré el libro que me quería “robar”: una guía de precios de productos Coca-Cola, con el que pasé un buen rato, junto con otro sobre fotógrafos del estado de Veracruz.

Lo único malo, como mencioné, es que se necesita mucho más tiempo para poder explorar todos los libros. Tuvimos que salir antes de las 2 p.m. y nos dirigimos al Parque Juárez, que era la meta final, para reunirnos con el resto de los compañeros y los maestros, y de paso visitar la Feria del Libro Xalapeño.

Google Maps

XXI FERIA XALAPEÑA DEL LIBRO

En esta ocasión solo di una vuelta rápida, ya que era el cierre del recorrido. Aun así, vi muchos libros interesantes… y también hubo un momento en el que me apresuraron para que regresara a escuchar las últimas palabras de la maestra Alejandra Palmeros antes de terminar oficialmente el rally. Me apuraron porque, aunque no compré ningún libro aquí, sí compré algo que llamó totalmente mi atención: una figura de Pokémon.

Nuestra meta y última parada fue la XXI Feria Xalapeña del libro, un espacio amplio de venta no solo de libros, sino también de muchos otros productos relacionados: libretas, rompecabezas, separadores, bolsas, cómics, mangas, figuras de colección e incluso cartas de Yu-Gi-Oh! y Pokémon. La verdad, fue el lugar donde más me sentí como en casa, porque me recordó mucho a los eventos de venta de juguetes a los que suelo asistir.

Después regresé con más calma a recorrer los pasillos. Si esta feria es la expresión de lo que pueden ofrecer los libreros de la ciudad, me queda claro que este tipo de eventos no solo muestran la diversidad de productos editoriales disponibles, sino que también los acercan a la gente. Funcionan como un puente para que nuevos lectores descubran librerías, justo como lo hicimos nosotros: organizar un recorrido, disfrutar la ciudad y dejarnos llevar por la búsqueda.

Con esto concluimos el rally, una experiencia realmente grata. Nunca imaginé —ni tenía idea— de cómo funcionan las librerías en la ciudad, cómo es que la gente las busca y las encuentra, y cuál es el panorama actual del mercado del libro. Descubrí que han cambiado con el paso de los años y que siguen transformándose. Me quedo con recuerdos muy bonitos; la pasé súper bien. Esta fue apenas mi tercera salida como alumno —una en la licenciatura y dos en el posgrado—, así que la disfruté muchísimo. Me encantó, y por eso mismo me gusta tanto lo editorial y mi maestría.

Lo único triste fue el final, pero es lo normal. Ojalá se organicen más salidas así, y que las maestras que hicieron posible esta actividad la repitan. Gracias a la maestra Alejandra por estas iniciativas. Hasta el próximo viaje.

Aquí termina el trayecto, pero no la historia que abrió en mí

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