Ya estamos en el Antropoceno
La crisis civilizatoria y la disyuntiva que plantea El paradigma de la infinitud de los recursos naturales sobre el cual construimos lo que somos dejó de ser cierto; nuestras acciones nos han llevado hasta los límites del planeta e incluso a superar algunos de ellos. Los fuertes impactos socioambientales de las actividades de las sociedades de consumo están cambiando aceleradamente las favorables condiciones que nos ofreció el Holoceno, las cuales hicieron posible convertirnos en la especie dominante, creando un escenario de incertidumbre y riesgo para la calidad de vida e incluso para la supervivencia de la humanidad. Con nuestros sistemas de vida y nuestras acciones hemos generado nuevas condiciones que han conducido a una crisis socioambiental de tal magnitud que se habla de una crisis civilizatoria. Esta crisis, producto de la alteración del funcionamiento de los sistemas de la Tierra, puede conducir al colapso de la civilización e incluso a nuestra extinción. Sin embargo, si esto último ocurriera, la vida en la Tierra continuaría sin nuestra presencia, ya que tiene la capacidad de recuperarse ante cambios abruptos, como lo ha hecho en el pasado después de eventos tan traumáticos como las colisiones con aerolitos o las glaciaciones, generando formas de vida adaptadas a las nuevas condiciones climáticas y bioquímicas. La crisis actual es, fundamentalmente, el resultado del voraz modelo capitalista de consumo, que ha impulsado el crecimiento insostenible de la economía y su globalización,1 y el aumento en los niveles de consumo per cápita de recursos naturales y de bienes y servicios ambientales hasta exceder su disponibilidad natural. La disyuntiva que se nos presenta como especie es clara: o continuar el camino que venimos recorriendo, que nos llevará, indefectiblemente, a vivir en un planeta ambientalmente empobrecido, en el que será imposible mantener las condiciones de vida alcanzadas por buena parte de la humanidad, y nos conducirá, muy seguramente, a una regresión cultural, o tratar de evitar este sombrío panorama y hacer los profundos y difíciles cambios necesarios para modificar esta tendencia. Lograr este complejo y vital proceso de cambio de rumbo implica profundas transformaciones en la relación entre la sociedad y la naturaleza, en los valores y en los principios sociales, en las normas de convivencia y en la economía, que se traduzcan en nuevos estilos de vida, con patrones de comportamiento, producción 1
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Globalización entendida como el proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial, basado en la creciente comunicación e interdependencia entre países. Se caracteriza por la integración de las economías locales a una economía de mercado mundial, en la que los modos de producción y los movimientos de capital se configuran a escala planetaria, cobrando mayor importancia el papel de las empresas multinacionales y de la libre circulación de capitales, junto con la implantación definitiva de la sociedad de consumo.
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