Eso es Ernesto Guhl, y lo ha sido desde hace años: un verdadero sabio de la tribu. Generoso, amable, abnegado como pocos y vocero siempre de la causa más noble, la de nuestro planeta, la de nuestra especie y todas las demás. Este libro, no sobra decirlo, debería leerlo todo aquel que quiera entender el mundo de hoy. Y, sobre todo, el mundo de mañana, porque en él están las últimas posibilidades —la última esperanza— de serlo algún día. Manos a la obra. JUAN ESTEBAN CONSTAÍN
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