Revista Cosas Junio 2018 dem

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CON RITMO, CORAZÓN Y ALMA LATINA

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EL MATRIMONIO DE MEGHAN Y HARRY

El amor que revolucionó Inglaterra

GALA DEL MET Sagrado glamour

56

ESPECIAL

¡Poder femenino en Rusia!

DESTINOS PARA VIAJAR TEPOZTLÁN, Amomoxtli 70

Hello, it’s me!

RICARDO TINAJERO

ES OFICIAL

Gwyneth Paltrow y Brad Falchuck se comprometieron en una fiesta organizada por Ryan Murphy, el mega poderoso productor de “American Horror Stories” y “El asesinato de Gianni Versace”, a la que asistieron algunas de las mejores amigas de la novia: Reese Witherspoon, Cameron Díaz y Jennifer Aniston. Falchuck ha dejado de ser uno de los productores más exitosos de la televisión norteamericana –estatus que lo ha hecho ganar millones, pero que hasta ahora le permitía también un cómodo anonimato– para convertirse en el futuro “Mr. Paltrow”. ¿Qué sabemos de él? Es socio de Murphy y uno de sus principales colaboradores desde que comenzaron a trabajar juntos en la serie “Glee”.

“Chalamanía”

“Por qué Timothée Chalamet inspira adoración masiva en los millennials”, fue el título de un reciente artículo en The Guardian que explora la histeria que el joven actor de “Call me by your name” provoca en su generación. En tono humorístico, el periódico lo compara con Leonardo DiCaprio en lo más alto de la ola de “Titanic”, haciendo similitudes en su pelo, mencionando su estilo sexy algo andrógino, y su aire de descuidado cool. Sus próximas dos películas –una producción de Amazon sobre drogadicción y la nueva película de Woody Allen, “Rain in New York”–, seguramente cimentarán aún más su carrera. Pero la película que realmente tiene interesados a sus fanáticos es un nuevo filme de Netflix basado en dos obras de Shakespeare, “Henry IV” y “Henry V”, donde interpretará a un joven príncipe que debe aprender a ser rey.

KHLOÉ, KHLOÉ, ¿por qué te castigas

así?

Al mismo tiempo que la famosa integrante del clan Kardashian daba a luz a su hija, True, su novio y padre de la niña, el basquetbolista Tristan Thompson, era descubierto en un video besando a dos mujeres en la cubierta de un yate. Según la cadena E!, el atleta le fue infiel a su novia en numerosas ocasiones durante el embarazo y es conocido entre sus amigos como un “infiel en serie”. Poco a poco han aparecido nuevas historias y fotos clandestinas que lo muestran en bares en Manhattan o a la entrada de algún hotel, siempre acompañado por una mujer distinta. Khloé tuvo “un desplome emocional” al enterarse y por lo mismo Kim, Kourtney y Kris Kardashian viajaron a Cleveland, Ohio, donde dio a luz. Khloé podrá ser muy astuta para los negocios, pero no con los hombres. Basta recordar que su anterior marido, Lamar Odom, fue encontrado al borde de la muerte en un motel de Las Vegas después de días consumiendo drogas y disfrutando de la compañía de prostitutas. La Kardashian ha anunciado que no tomará una decisión apresurada sobre Tristan y, en cambio, se concentrará en True.

¡PAREN LAS PRENSAS, BRAD PITT ESTÁ ENAMORADO!

Dos años después de su separación de Angelina Jolie y sólo unas semanas luego de haber firmado su acuerdo de divorcio, el actor de 54 ha encontrado nuevamente el amor junto a Neri Oxman, un mujer que no sólo es atractiva (piense en una mezcla de Andie McDowell y Rachel Weisz), sino que además es una reconocida arquitecta y profesora del Massachussets Institute of Technology, MIT, una de las

universidades más prestigiosas del mundo. La prensa ya la llama “la Amal de Pitt”, comparándola por belleza y cerebro con Amal Clooney. Igual que el actor, Neri, de 41 años, estuvo casada anteriormente. Su matrimonio con el músico argentino Osvaldo Golijov terminó en divorcio hace unos años. Nacida en Israel, la arquitecta comparte con Pitt una profunda pasión por el arte y el diseño.

Recuerde este nombre, Sofía Palazuelo, porque a partir del 6 de octubre próximo, día de su matrimonio con Fernando Fitz-James Stuart, se convertirá en la nueva duquesa de Alba. Fernando, de 27 años, hijo del décimo noveno duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, y nieto de la recordada Cayetana, fue durante largo tiempo uno de los solteros más apetecidos de España. Hace cinco años, sin embargo, comenzó una relación seria con Sofía que terminará en lo que muchos consideran será el matrimonio del año en ese país. La atractiva “it girl” es hija del arquitecto Fernando Palazuelo y la experta en arte Sofía Barroso, fundadora de Around Art, una compañía que se encarga de organizar viajes para personalidades y millonarios interesados en descubrir tesoros artísticos en colecciones privadas europeas. Sofía, que estudió arte en Estados Unidos y luego trabajó en relaciones públicas para Carolina Herrera y Oscar de la Renta, ahora colabora con su madre en esa empresa. Su vestido de novia será creado por su tía, la conocida diseñadora Teresa Palazuelo.

Karl Lagerfeld dice siempre exactamente lo que piensa. Así ocurrió nuevamente en una entrevista con la revista francesa Numeró, donde dijo que el año pasado había perdido a sus dos mejores rivales, el diseñador Azzedine Alaïa y Pierre Bergé, el legendario socio y pareja de Yves Saint Laurent. “Cuando murió Pierre, mi florista me preguntó si debíamos enviar un cactus”, bromeó Lagerfeld. Otra de sus declaraciones que llamó la atención es la que se refiere a modelos y el movimiento #MeToo. “¡Si no quieres que te bajen los pantalones, no seas modelo! Únete a un convento de monjas, siempre habrá allí un lugar para ti. ¡Incluso están reclutando!”, dijo con evidente molestia.

Fadi Fawaz, el fotógrafo que fue pareja de George Michael desde 2011 hasta su muerte, está envuelto en una feroz batalla legal y de relaciones públicas con la familia del ídolo del pop. En su cuenta de Twitter, Fawaz, que sigue viviendo en la casa que compartió con George Michael al norte de Londres –propiedad del cantante y, por lo mismo, ahora de sus herederos– presentó su bandera de lucha, alegando que el círculo de familiares le había cancelado sus tarjetas de crédito, prohibido la entrada a la casa de campo donde pasó tanto tiempo, y que incluso le impidieron recuperar su ropa y sus cartas. Peor todavía, señala, han insinuado que pudo tener algo que ver con la muerte del cantante, ocurrida en la navidad de 2016. Según él, ahora no tiene dinero ni siquiera para comprar leche y se vio obligado a vender su Range Rover.

La nueva duquesa de Alba

VICENTE TAMAYO

Hoy está más vigente que nunca, pues da vida a “Bobby” en la serie de Luis Miguel, sin duda un papel que da mucho de qué hablar. ¿Cuál fue tu experiencia de interpretar a Bobby?

Muy divertida, porque fue un trabajo tanto de investigación de la época y los amigos de Luis Miguel, como de creación mía e inspiración en los famosos “mirreyes”, que conocemos en la actualidad, para obtener la esencia de este personaje, que ha demás ha causado bastante revuelo ahora que la serie está al aire tanto en Netflix en México como en Telemundo en Estados Unidos. En redes sociales ha sido una locura, los memes y las comparaciones con los personajes de la vida real no se han hecho esperar y honestamente me siento súper halagado por el público por los comentarios a mi trabajo. ¿Qué sigue después de Luis Miguel, la serie?

Tendré un papel en la serie de Alejandra Guzmán y he hecho castings para muchos proyectos en series. La televisión en México está creando nuevos contenidos para distintas plataformas que son bastante interesantes. Me encantaría hacer cine mexicano, sería mi siguiente paso.

MARCAS FAVORITAS: YSL, Dolce and Gabbana y Balenciaga

LIBRO FAVORITO. No tengo un libro nada más, pero si tuviera que escoger entre los muchos que me gustan, hay uno que se llama “Las intermitencias de la muerte” de José Saramago.

DESAYUNO PERFECTO: Chilaquiles verdes con pollo

LUGAR FAVORITO DE MÉXICO: Careyes

CUÁL ES TU SECRETO DE BELLEZA: La verdad es que cuido mucho mi alimentación y tomo mucha agua, para tener buena piel.

FAVORITO: Atún, ya sea con tarta o sellado.

QUE NO

COMIDA FAVORITA: No tengo como tal comida favorita, pero me gusta mucho la cocina mexicana y la oriental.

PLATILLO
LOCIÓN FAVORITA: Adventus de Creed
BEBIDA FAVORITA: Vino tinto
LUGAR FAVORITO DEL MUNDO: Florencia
LO
PUEDE FALTAR EN TU CLOSET: Unos jeans.

SAGRADO GLAMOUR

La fiesta del año en Nueva York unió moda y catolicismo con espectaculares resultados. Capas papales, alas de ángel, coronas virginales y joyas, cruces y rosarios fueron los accesorios de una gala que, al menos para el museo y para Anna Wintour, se sintió como una bendición Por Manuel Santelices

Sarah Jessica Parker en Dolce&Gabbana Jennifer López en Balmain
GALA DEL MET
François Henri Pinault y Salma Hayek en Altuzarra

En algún momento del futuro, próximas generaciones mirarán hacia atrás y pensarán que el 2018 fue un año extraño. La presidencia de Donald Trump se vio amenazada por una estrella pornográfica, las dos Coreas finalmente hicieron las paces, Kanye West regresó a Twitter y, en las solemnes escalinatas del Metropolitan Museum, Anna Wintour recibió al cardenal de Nueva York, Timothy Dolan y al ministro de Cultura del Vaticano, el cardenal Gianfranco Ravasi, para inaugurar con una espectacularmente glamorosa fiesta la exhibición “Heavenly bodies: la moda y la imaginación católica”. A su lado, como coanfitrionas, estuvieron Donatella Versace, Rihanna y Amal Clooney, así como coanfitriones, el multimillonario fundador del Blackstone Group, Stephen Schwartzman y su mujer, Christine, que donaron más de 5 millones de dólares para financiar la muestra. La relación entre la moda y el catolicismo es bien conocida, pero poco explorada. Y por buenas razones.

Tom Brady y Gisele Bündchen en Versace.
Frances McDormand, Pierpaolo Piccioli y Anne Hathaway en Maison Valentino.
Amal (en Richard Quinn) y George Clooney.
Emily Ratajskowski en Marc Jacobs.
Madonna en Jean Paul Gaultier .

Andrew Bolton, curador del Costume Institute del Museo, demoró casi tres años en convencer al Vaticano de participar en la exhibición y prestar algunos accesorios y prendas de la colección vaticana. En un principio, Bolton pidió ocho, al final consiguió 50, incluyendo los zapatos rojos de Juan Pablo II y una descomunal tiara papal adornada con 18 mil diamantes que viajó de Roma a Nueva York con su propio guardaespaldas.

Los funcionarios del Vaticano, especialmente Ravasi, consideraron en un principio que vincular a la Santa Sede con un show de moda y, especialmente, con una fiesta repleta de modelos, starlets y al menos dos Kardashians entre los asistentes, podría parecer, ¿cómo decirlo?, contrario al mensaje de austeridad que el Papa Francisco ha tratado de transmitir. Pero Bolton fue persuasivo y Ravasi finalmente consideró que, más que un alarde de pompa, éste sería un homenaje al “esplendor, el poder y la belleza del catolicismo a través de los siglos”, como lo explicó después a The New York Times.

“Heavenly bodies” es la mayor exhibición que el Costume Institute –llamado oficialmente Anna Wintour Costume Center– haya montado en su historia. Más grande que la exhibición sobre China. Más grande que Alexander McQueen. Dividida en tres secciones, dos en el museo de la Quinta Avenida y otra en The Cloisters uptown, es conmovedora en su majestuosidad y reverencia. Es también, esperan sus organizadores, el tipo de exhibición que atrae a multitudes y que fácilmente podría convertirse en un nuevo “blockbuster” para la institución.

LA GRAN FIESTA

Este año, alrededor de 600 personas asistieron a la gala del MET, también conocida como “la fiesta del año” o “los Oscar de la Costa Este”. Cada ticket cuesta 30 mil dólares, donde casas de moda y marcas de lujo pagan hasta 275 mil dólares por una mesa para 10 personas. Todo lo recaudado –una vez pagados los estratosféricos gastos de la noche– es destinado al Costume Center, que es la única área del MET que debe financiar por sí misma todas sus operaciones. Para marcas y diseñadores es dinero bien gastado. Un vestido memorable –Madonna en Olivier Theyskens, Claire Danes en Zac Posen, Jennifer López casi desnuda en Versace– puede crear impacto durante largo tiempo, aumentar visibilidad e impulsar ventas.

Con la regalía católica como excusa, este año la pasarela de la gala fue especialmente grandiosa. Partamos por Katy Perry que, como si el museo fuera una escenario y la gala su propio show, llegó vestida de ángel justiciero con gigantescas alas que causaron la envidia de Stella Maxwell, Kendall Jenner y Gigi Hadid, sólo algunas de las modelos de Victoria’s Secret presentes en la fiesta. Sigamos luego con Rihanna, que negándose a renunciar a su estatus de superestrella de la noche, lució un tocado papal y un vestido y tapado de intrincada pedrería diseñado por Margiela Artisanal. Y el trío de iluminadas Madonnas concluyó con, bueno, la propia Madonna, que ha mostrado partes iguales de devoción y repulsión por el catolicismo en toda su carrera y que en esta ocasión decidió vestirse como una virgen de altar, cubierta de negro y coronada con una tiara celestial que no estaría fuera de lugar en la cabeza de alguna santa en el Vaticano.

Sarah Jessica Parker, nunca tímida a la hora de elegir el atuendo adecuado, posó frente a los fotógrafos junto a su buen amigo, Andy Cohen, envuelta en un diseño bizantino dorado y una gigantesca corona que hacía recordar, más que a Isabel la Católica, a la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas.

Charlotte Casiraghi en Saint Laurent.
Irina Shayk en Versace y Bradley Cooper en Tom Ford.
Kim Kardashian en Versace.
Kate Bosworth en Oscar de la Renta.
Jeremy Scott y Cardi B.
Nicki Minaj en Oscar de la Renta.
Katy Perry en
Alessandro Michele, Lana del Rey y Jared Leto en Gucci.
Travis Scott en Christian Louboutin y Kylie Jenner en Alexander Wang
Taylor Hill en Diane von Fürstenberg.
Ansel Elgort
Jasmine Sanders
Francesco Carrozzini y Bee Shaffer
Bella Hadid en Chrome Hearts
Greta Gerwig en The Row.

Entre los muchos cuerpos celestiales de la noche, destacaron el de Kim Kardashian y el de Emily Ratajkowski, cada circunferencia de sus muy celebradas curvas brillando en oro metálico casi líquido en su textura, y el de la bellísima Taylor Hill, que llegó a la gala disfrazada –y usamos la palabra con toda intención– de cardenal, con un vestido negro con bordes rojos abierto en un costado hasta alturas innombrables y una cruz colgando al cuello, como una Miss Vaticano 2018 en la competencia de traje típico.

Una de las grandes sorpresas de la noche fue Frances McDormand, ganadora del Oscar a la mejor actriz en la última entrega de premios de la academia, una mujer que nunca se ha distinguido por su elegancia o coquetería y que esta noche, sin embargo, apareció en las puertas del MET con el garbo y el aplomo de una moderna Anna Piaggi –su cabeza envuelta en una nube de plumas azules y con una enorme capa– como una de las invitadas de Pier Paolo Piccioli, director creativo de Valentino. Su “fashion moment” fue un verdadero milagro. //@revistacosasmx

Lily Aldridge y Rosie Huntington-Whiteley.
Gigi Hadid en Atelier Versace.
Rita Ora en Prada.
Winnie Harlow
Rooney Mara en Givenchy.
Janelle Monae en Jennifer Fisher. Priyanka Chopra en Ralph Lauren.
Donatella Versace
Kendall Jenner en Off White.

EL MATRIMONIO DE MEGHAN Y HARRY

EL AMOR QUE REVOLUCIONÓ INGLATERRA

La boda del príncipe inglés y la actriz americana rompió gran parte de las tradiciones, protocolos y convenciones de la monarquía británica, lo cual abre las puertas a la modernidad. Su romance y fantasía, por otra parte, hicieron que éste fuera un evento inolvidable

Por Manuel Santelices

Fue un matrimonio como ningún otro en la historia de la monarquía británica. Un cuento de hadas, sin duda, pero también una lección de diversidad y multiculturalismo que, de un modo u otro, ejercerá un profundo efecto en la corona hacia el futuro.

El romance del príncipe Harry, sexto en la línea del trono y Meghan Markle, una actriz birracial, divorciada y, a los 36, tres años mayor que él, quebró tradiciones centenarias desde el día que se conocieron en una cita a ciegas en un club privado de Londres organizada por una amiga en común. Según confesaron después, las chispas entre ambos surgieron de inmediato, pero inevitablemente este fue un romance destinado a la controversia y las dificultades. Unos meses después, molesto y herido por los comentarios racistas y sexistas en la prensa y las redes sociales, Harry emitió un comunicado defendiendo a su novia –fue la primera vez que se refirió a ella en esos términos– y pidiendo respeto hacia ella y su relación. Su petición tuvo gran éxito entre el público, pero cierta parte de la prensa –en especial los feroces tabloides de Fleet Street– insistieron en presentar a Meghan y al príncipe como opuestos: él, miembro de una de las monarquías más veneradas de Europa; ella, hija de una familia modesta, disfuncional, rodeada de familiares que podrían haber sido sacados del elenco de una película de “hillbillies”. Y aunque este retrato no es completamente falso, es trágicamente incompleto. Desde que anunció su compromiso oficial en los jardines de Kensington en noviembre pasado, Meghan se convirtió en la heroína de una telenovela familiar que incluyó recriminaciones de medio hermanos y sobrinos y, en un giro asombroso, la noticia, a sólo unos días del matrimonio, de que su padre, Thomas Markle, no la acompañaría al

altar porque no quería “avergonzar a su hija y la familia real” después de haber organizado una sesión de fotos con un paparazzi. Otra versión de los acontecimientos, más digna pero no confirmada, es que tuvo que someterse a una urgente cirugía al corazón.

Como sea, en la víspera de su matrimonio, Meghan llegó al majestuoso Hotel Cliveden House en Windsor, uno de los más hermosos de Gran Bretaña, sin otra familia directa que su madre, Doria Ragland, una profesora de yoga y asistente social afroamericana y descendiente de esclavos del sur de Estados Unidos, según informó The New York Times, que en sólo unas horas se convertiría en consuegra de Carlos, príncipe de Gales.

De ahí en adelante fue imposible detener las ruedas de la historia.

A pesar de venir de mundos tan distintos, Meghan y Harry tienen en común una visión abierta del mundo y una clara intención de hacer una diferencia a través de su ejemplo. Aparte de todo lo demás, Meghan es feminista y no tiene problemas en expresar su opinión cada vez que lo considera necesario. Estos son atributos que quizás un príncipe del pasado hubiera considerado problemáticos para la corona, pero no Harry que, siguiendo la huella marcada por su madre, la princesa Diana –que no por nada es recordada como “la princesa del pueblo”– ha mostrado siempre más interés en el mundo real, en la calle, que en los claustrofóbicos protocolos de la monarquía.

Lejos de desconfiar de sus universos tan distintos, la pareja parece apreciarlos. Y en un matrimonio que sin duda puede ser llamado histórico, hicieron que el resto del mundo viera, al menos por unos minutos, las maravillosas posibilidades que la diversidad puede ofrecer.

UN GÓSPEL PARA LA REINA

Según estimaciones de la prensa británica, la boda de Meghan y Harry costó alrededor de 40 millones de dólares, de los cuales al menos 35 fueron destinados a seguridad. Windsor se convirtió por unos días en una zona militar, con oficiales patrullando las calles y detectores antidrones en el cielo. Nada de eso, sin embargo, fue palpable el día del matrimonio que, en vivo y en directo u observado por miles de millones a través de la televisión, pareció

una fiesta llena de júbilo, romance y fantasía. Fue uno de los eventos más seguidos de la historia, con un promedio de 22 mil tuits por minuto durante la ceremonia y cobertura global.

Después de meses de rumores y elucubraciones sobre su vestido de novia –Stella McCartney, Ralph and Russo y Erdem fueron algunas de las marcas mencionadas–, Meghan salió de Cliveden House rumbo a la capilla de St. George’s, en el castillo de Windsor, envuelta en un moderno y muy minimalista vestido blanco de Givenchy, diseñado por su nueva directora creativa, la inglesa Clare Waight Keller. Como accesorios llevaba una pulsera y aros de diamantes de Cartier y, en su cabeza, sujetando el velo de seis metros de largo, una espectacular tiara también de diamantes, hecha en 1932, que perteneció a la reina Mary. Como detalle, el velo llevaba bordadas flores de todas las naciones del Commonwealth y de la flor oficial de California, la “California Poppy”.

A su lado, en el asiento trasero de un Rolls-Royce de 1950 fabricado especialmente para uso de la reina, la acompañó Doria en un vestido verde menta de Oscar de la Renta con sombrero al tono. Ambas hicieron un recorrido de veinte minutos que culminó en el “long walk”, una larga y directa travesía desde el pueblo hasta el castillo, donde fueron vitoreadas por cientos de personas que se habían apostado ahí desde temprano en la mañana. La visión de estas dos mujeres enfrentadas a un destino tan glorioso e inesperado, resultó emocionante.

Mientras tanto, decenas de celebridades y miembros de la realeza ya ocupaban sus lugares asignados en la capilla. A diferencia de otras bodas reales, ésta tuvo un contingente importante de celebridades y prácticamente ningún jefe de Estado.

George y Amal Clooney (ella en Stella McCartney), Serena Williams (en Versace), Oprah Winfrey (también en Stella McCartney). Sir Elton John y David Furnish, James Corden, David y Victoria Beckham, y Nacho Figueras y Delfina Blaquier se ubicaron a

INEVITABLES COMPARACIONES

Por Bernardita Cruz

Nuevos aires han llegado a la monarquía británica. Los primeros pasos los dio la madre del novio del momento, la princesa Diana que, con su cercanía y empatía, logró conquistar corazones en todas partes del mundo. Kate, la mujer de William también hizo lo suyo. Como plebeya, ha demostrado que el compromiso se tiene con o sin la tradicional sangre azul. A ella, además, se le sumaron los tres hijos que la pareja ha tenido hasta el momento: George, Charlotte y Louis, quienes han llenado de ternura portadas de miles de medios de comunicación.

Las comparaciones entonces son evidentes. Todo indica que Diana, Kate y Meghan tienen mucho en común. Todas han sido iconos de moda, han lidiado con la fama y también han sido blanco de las cámaras y flashes. Sin embargo, algunos dicen que Meghan tendrá un impacto aún mayor y ya hay quienes ya hablan del factor “Chispa Markle”.

Cuando se dio a conocer el compromiso oficial de Harry y Meghan, el príncipe no dudó en comentar que su fallecida madre estaría muy feliz por la pareja e incluso, señaló que ambas tendrían una relación extremadamente estrecha. “Hubiese sido la mejor amiga de Meghan. En días como éste es que echo de menos tenerla aquí. Estoy seguro de que ella está con nosotros…”, dijo el segundo de los hijos de Diana.

Lo cierto es que Meghan, con o sin quererlo, ha despertado en los británicos el recuerdo de la princesa de Gales, con su estilo y también acciones. Hace unas

semanas, por ejemplo, trascendió en la prensa una actividad realizada por Markle que fue catalogada como bastante inusual: en secreto había ido a ver a las víctimas del incendio de la Torre Grenfell ocurrido en junio de 2017, sin decirle nada a nadie, lo cual hizo que el recuerdo de Diana estuviera aun más presente porque ella solía realizar actos así, como cuando con William visitó un refugio con el fin de mostrarle a su hijo, un futuro rey, cuál era la realidad, o sus luchas contra las minas terrestres o la discriminación a los enfermos de Sida.

Con su visita, Meghan demostró una vez más cómo puede usar el poder de su fama. Ella misma lo señaló en una revista: “Con la fama llega la oportunidad, pero también la responsabilidad de defender causas, compartir, concentrarse menos en zapatillas de cristal y más en romper los techos de cristal”.

Por su parte, Kate y Meghan tienen muchísimo en común. Ambas provienen que familias alejadas de la realeza, tienen carreras universitarias y muestran una gran afinidad a las causas benéficas. Además, las dos son mayores que sus respectivos maridos. Pero también son distintas en otros aspectos. Meghan tiene mayor relación con la gente y lo disfruta mucho, incluso todavía al saludar estrecha la mano y se presenta. Como si fuera poco, es fanática de las selfies, aunque ya, por obligación, cerró sus redes. Kate, a pesar de ser muy cordial, es bastante más tradicional.

poca distancia de las princesas Eugenia y Beatriz de York, el príncipe Andrés, la espectacular lady Kitty Spencer, sobrina de la princesa Diana (en Dolce & Gabbana), el príncipe Carlos y Camilla ParkerBowles y, por supuesto, el duque de Edimburgo y la reina Isabel que, haciendo alarde de su estilo, llegó ataviada en un radiante traje amarillo con acentos en púrpura.

Harry llegó junto al príncipe William, su “best man”, los dos en uniforme militar. Un poco después apareció Kate Middleton, duquesa de Cambridge (aparentemente en un vestido blanco que ya había usado en otra ocasión), junto a sus hijos, el príncipe George y la adorable princesita Charlotte, que formaron parte de los diez pajes y “flower girls” que acompañaron a la novia.

Sin la presencia del padre, fue el príncipe Carlos el encargado de llevar a Meghan al altar donde, visiblemente emocionado, la esperaba Harry. Ambos se tomaron de las manos y permanecieron así, mirándose con complicidad a los ojos, sonriendo el uno al otro, durante toda la ceremonia.

En la bellísima capilla adornada con cientos de flores blancas, incluyendo peonías, las favoritas de Meghan y rosas, las preferidas de la princesa

Diana, se celebró una ceremonia que claramente buscaba hacer un homenaje a las tradiciones de cada uno de los novios. Mientras la oración nupcial y la consagración del matrimonio estuvo a cargo del arzobispo de Canterbury, fue un pastor episcopal, el reverendo Michael Curry, el que tuvo la misión de entregar una prédica que, en la tradición de las iglesias afroamericanas de Estados Unidos, fue improvisada, ferviente y llena de sentimiento. Invocando a Martin Luther King, el pastor habló del amor, del poder del amor y de cómo puede

transformar un mundo viejo en uno nuevo. Sus palabras –que claramente incomodaron y hasta provocaron ahogadas risas en algunos miembros de la familia real– tuvieron especial sentido en esta ocasión, cuando muchos sintieron que la puerta de una nueva era se abría para la monarquía.

Un coro clásico de niños y una magnífica interpretación del “Ave María”, continuó luego con otra tradición afroamericana: un grupo de góspel que interpretó “Stand by me”. Al abandonar la iglesia, los novios fueron aplaudidos por centenares de invitados junto a los acordes de “This Little light of me”.

Más de 600 personas asistieron a esta boda real. Alrededor de 30 pertenecían a la familia real, otros eran personalidades de la política, el deporte, las finanzas o el cine. También hubo muchos que, para su gran sorpresa, recibieron invitaciones sin haberlas esperado. Meghan y Harry, decididos a convertir este momento en un mensaje que fuera más allá de toda pompa y circunstancia, invitaron a dirigentes comunitarios, profesores, veteranos de guerra y activistas de obras sociales y

filantrópicas a ser parte del matrimonio. Además, pidieron que no se hiciera ningún regalo y que, en cambio, se entregaran donaciones en su nombre a seis importantes organizaciones de ayuda social y beneficencia estipuladas por ellos.

Mientras los recién casados –ahora conocidos oficialmente como el duque y la duquesa de Sussex– recorrían juntos las calles de Windsor en un carruaje tirado por caballos blancos, acompañados de lacayos en chaquetas rojas con dorado y una escuadra de 26 oficiales, fue imposible no pensar en un cuento de hadas, pero uno moderno, donde nadie queda fuera del final feliz.

Horas después, la pareja apareció nuevamente en las puertas del castillo de Windsor, ahora listos para asistir a una fiesta para 200 personas –más que nada familiares y amigos cercanos–organizada por el príncipe Carlos para su hijo y su nueva nuera. Ella en un espectacular vestido blanco de Stella McCartney que destacaba sus hombros y su estilizada figura y él, como un moderno James Bond, en un smoking negro, abordaron un Jaguar E-type convertible azul plateado –el único de su tipo en el mundo, con un precio aproximado de 430 mil dólares– y se perdieron juntos en el dorado horizonte de la primavera británica. //@revistacosasmx

DANIEL ELBITTAR

BUEN ACTOR, GRAN CANTANTE Y PAPÁ GENIAL

¿Cómo te sientes con tu personaje en la serie de Selena?

Muy contento por interpretar a Chris Pérez; agradecido por la oportunidad de ser parte de esta serie que consta de 13 capítulos está hecha en formato cinematográfico y es coproducción de Disney, BTF; Telemundo, Tv Azteca y TNT, lo cual es garantía de calidad.

¿Cuál es tu mayor expectativa al estar en el mercado latino en Estados Unidos?

Como el de todo actor, hacer un gran trabajo y abrir puertas a más talento. Además de hacer un gran papel para que la gente se identifique con el personaje, le llegue al corazón y disfrute la historia, estoy muy orgulloso porque ésta es una serie de talla mundial.

¿Cómo te preparaste para ser ‘Chris Pérez’ y para tu regreso a “Mentiras”?

Antes que cualquier cosa, estoy rompiendo con mi imagen de novelas, me convertí para la serie en el “antigalán”, a nivel físico me hicieron permanente y el maquillaje era casi nulo. En cuanto a la parte de conocer su vida, me informé mucho, el proceso de investigación y estudio fue largo. Como cantante el trabajo es diario y más por estar en teatro musical.

en su futuro y en darle todo lo que necesite. Me cambió para bien, porque hoy mi vida es más plena y feliz, tener la oportunidad de ver cómo crece y se desarrolla es un placer enorme.

¿Qué representa el musical mentiras para tu carrera?

Es un verdadero parteaguas en mi carrera porque me permite hacer lo que más me gusta que es actuar y cantar, disfruto muchísimo estar frente al público con músicos en vivo, situación que me ha dado las herramientas para enfrentar cualquier escenario. Las redes sociales hoy representan algo muy importante para los artistas, ¿qué opinas?

Su carrera avanza con paso firme y la meta clara es ser mejor cada día. Muestra de ello es que hoy participa en la nueva serie “El secreto de Selena”, promueve su sencillo “Qué es el amor” y regresó al musical “Mentiras”; sin embargo, su mejor papel es ser papá

Tu rol de papá cómo lo combinas con tu carrera... Resulta bastante complicado, porque ahora mismo estoy en México filmando “El secreto de Selena” y en la promoción de mi sencillo “Qué es el amor”, el cual hice al lado de Nacho y Espinosa Paz, mientras mi familia está en Miami, pero en cuanto tengo tiempo vuelo para verlos. Es duro no estar siempre con él, porque honestamente es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero disfruto cada momento.

¿Te ha cambiado la vida tu hijo?

Sí, completamente porque todo gira en torno a él. Cada proyecto personal y profesional los diseño pensando en él, en su bienestar,

En la industria de la televisión ha tenido un impacto negativo porque disminuyó mucho la audiencia de las televisoras y por ello se redujo el número de producciones, lo cual es malo. Por otro lado es positivo por la diversificación de contenidos y mercados, lo que más me gusta es la cercanía con los fans por medio de las redes, es increíble estar en contacto directo.

La industria discográfica ha sufrido un cambio radical por las plataformas digitales ¿cómo te integras a ellas y cqué piensas?

Me estoy adaptando muy bien, la ventaja es que ya no se necesitan esas “payolas” (cantidades que se pagaban a las radiodifusoras para programar a artistas), que antes se usaban, hoy internet es la opción para que la gente escuche lo que quiera. Estoy enfocado en la radio sí, como también en la parte digital y están pasando cosas increíbles.

¿Cuál son tus próximos planes?

Terminar la filmación de la serie y darle durísimo a la promoción de mi sencillo “Qué es el amor” por toda la República e ir a países increíbles como Ecuador, Estados Unidos y Perú donde está funcionando muy bien esta canción. //@revistacosasmx

• Red social: Instagram.

• Eres de ciudad o playa: 100% de ciudad, pero me encanta la playa amo el contacto con la naturaleza.

• Comida favorita: japonesa y mexicana, pero tengo debilidad por una buena hamburguesa.

• Tip para mantenerte en forma: trato de hacer una dieta alta en proteínas y de varias porciones al día (mínimo cinco) y no comer carbohidratos después de mediodía, hacer ejercicio.

• Hobbie: ir al cine, disfruto mucho desde la perspectiva del análisis de guiones y la parte técnica; además jugar basquetbol.

ESTRELLAS ADOPTIVAS

LA OTRA MATERNIDAD

HOLLYWOODENSE

La entrega de los premios Oscar del año pasado, fue distinta para la actriz Nicole Kidman. Era la cuarta vez que se le veía sentada esperando saber –en el Teatro Dolby– si era o no la ganadora a la categoría Mejor Actriz de Reparto. Sin embargo, esta vez, la cinta por la que estaba nominada, para ella significaba algo más.

Así es, porque la trama de “Lion” se centra en el viaje de un niño indio que pierde el rastro de su familia y que termina siendo adoptado por una pareja australiana.

Nicole sabe de eso. Durante su matrimonio con Tom Cruise adoptó dos niños:

Isabella que hoy tiene 25 años y Connor, de 23. Hasta entonces la actriz había evitado referirse a esa maternidad –que completó años más tarde con la llegada de sus hijos biológicos Sunday y Faith, que tuvo junto a su segundo marido, el cantante Keith Urban–, pero “Lion” tocó su fibra más íntima y, finalmente, habló sobre su experiencia como madre adoptiva.

“Para cada persona es un proceso diferente (la adopción). Mi historia no tiene nada que ver con la de la película, pero conecté con ella por el amor incondicional que sentimos por nuestros hijos”, señaló en una entrevista. En la revista Town & Country agregó que “como

la protagonista de la historia, yo también me estrené como madre por medio de la adopción, así que puedo decir que este filme es la carta de amor más personal que me era posible enviarle a mis hijos”. La vida de Nicole ha estado sometida a una serie de rumores, incluyendo su rol como madre. Según se ha comentado en varias ocasiones, la australiana tendría una relación distante con Isabella y Connor. De hecho, ella misma señaló en una oportunidad que sus hijos no la llamaban “mamá”, sino Nicole. Isabella, por su parte, ha dicho: “Yo amo a mi madre. Ella es mi mamá y es genial. Somos una familia muy unida”. Connor también se sumó a sus palabras.

NICOLE KIDMAN

ANGELINA JOLIE

Ganó dos premios Oscar y tres Globos de Oro. Fue nombrada por las Naciones Unidas como Enviada Especial del Alto Comisionado para los Refugiados. Se sometió a una doble mastectomía para evitar un cáncer de mamas. Se declaró bisexual. Tuvo el pelo morado. Se casó tres veces. Vistió para una de sus bodas –con Jonny Lee Miller– un pantalón de cuero negro junto con una camisa blanca donde tenía estampado con sangre el nombre de su por entonces marido. Ha confesado que siendo adolescente se automutilaba. En 2009 apareció en la revista Forbes como la actriz mejor pagada del mundo y fue sindicada como la culpable del término del matrimonio de una de las parejas más queridas en Hollywood, encarnada por Jennifer Aniston y Brad Pitt. Con él se casó y tuvieron tanta

popularidad que se hicieron conocidos como “Brangelina”. Por todo esto y mucho más, Angelina Jolie ha sido protagonista de portadas de millones de revistas alrededor del mundo. Sin embargo, nada la ha tenido tan en la palestra como los seis hijos que tiene, la mitad de ellos adoptados.

Todo comenzó en 2002 cuando, tras dos viajes a Camboya, decidió convertirse en madre de Madoxx, un niño de siete meses que vivía en un orfanato. Tres años más tarde, llegó a su vida Zahara, una niña etíope de seis meses que tras llegar a Estados Unidos tuvo que ser internada debido a una fuerte desnutrición y deshidratación. En 2007, la madre biológica de la niña confesó a medios de comunicación que la quería de vuelta, pero finalmente

desistió afirmando “es un ser humano muy afortunado al ser adoptada por una mujer mundialmente famosa”. La tercera hija de Angelina fue la primera biológica que tuvo junto a Pitt. La niña nació en Namibia para evitar el acoso de la prensa. Desde que nació, Shiloh ha hecho noticia, especialmente cuando su apariencia comenzó a dar pistas sobre una supuesta transgeneridad, lo que fue acompañado por declaraciones de Brad donde afirmaba que la niña pedía vestir de hombre y que incluso lo llamaran como uno.

En 2007, llegó a la familia Pitt Jolie un niño vietnamita llamado Pax, al que, un año más tarde se sumaron Knox Leon y Vivienne Marcheline, los mellizos biológicos nacidos en Francia.

La reina del pop tiene seis hijos, pero sólo los dos mayores –Lourdes y Rocco– son biológicos. El resto los adoptó en Malawi, uno de los países más pobres de África Oriental, donde la desnutrición suele matar a miles de personas cada año. Al primero de ellos, David Banda, Madonna lo adoptó junto a su ex marido, Guy Ritchie, cuando el niño tenía un año de vida y ya había sufrido tuberculosis, malaria y neumonía. Hoy es un adolescente que aparece constantemente en el Instagram de su madre mostrando sus aptitudes en la danza. El cuarto hijo de la reina del pop es Mercy James, una niña que fue la protagonista de un escándalo judicial ya que, en medio de los trámites de adopción, su madre biológica comenzó a luchar por su custodia. Luego, volvió a arremeter afirmando que los trámites y acuerdos de la adopción no fueron claras. Y ese no ha sido el único escándalo que Madonna ha enfrentado respecto a sus hijos no biológicos. Anteriormente hubo sospechas y disputas legales en torno a David Banda, ya que la normativa de Malawi obliga a los padres adoptivos a residir un año en el país, algo que en el caso de la familia conformada por Madonna y Guy, no cumplió. Les tomó dos años de juicio para poder declarar al niño como su hijo bajo las leyes. Esther y Stella, son sus hijas menores. Las gemelas, a quienes adoptó a comienzos del año pasado, suelen aparecer en las redes sociales de Madonna.

Por esta misma época, pero el año pasado, Sharon Stone era galardonada como “mamá del año” por una organización benéfica en Beverly Hills. Quienes le entregaban el premio eran precisamente sus tres hijos, Roan (17), Laird (13) y Quinn (12). Al lado de su madre –visiblemente emocionada– el mayor de ellos contaba que el mejor consejo que le había dado Stone era “tratar a los demás como quieras que te traten a ti”. El hijo del medio señaló “mi mamá se merece el premio”, mientras que el menor afirmaba “ella es cariñosa, cuidadosa y una gran persona”. La maternidad de quien fuera la mujer más sexy de los años 80 fue mediante la adopción. En 2000, llegó a su vida Roan, mientras estaba casada con el editor del diario San Francisco Chronicle, Phil Bronstein. Luego de cinco años, la pareja se divorció y, un tiempo más tarde, la Stone recibió la triste noticia de que había perdido la custodia del niño, la que quedaba en mano de su ex, quien, según los tribunales estadounidenses, le podía ofrecer al niño un hogar “más estructurado, seguro y estable”

Antes del bullado divorcio, la actriz y Bronstein había adoptado a Laird, quien nació en 2005. A él lo tuvieron mediante vientre de alquiler. De hecho el día que nació, la actriz se encontraba rodando “Bajos Instintos 2” en Londres, por lo que tuvo que volar urgentemente a Los Ángeles donde se encontraba la madre biológica del niño.

El hijo pequeño, Quinn, que odia a los fotógrafos, nació un año después. “Estoy agradecida porque mis hijos me eligieron, soy una madre con suerte”, ha dicho Sharon. “La maternidad no fue fácil, pero somos una familia feliz y afortunada, ese es el credo que defendemos”. //@revistacosasmx

MADONNA
SHARON STONE

El ex director del FBI lanzó su libro “A Higher Loyalty”, donde compara a la Casa Blanca de Trump con la mafia y lo describe como un hombre peligroso para la democracia y la independencia judicial en Estados Unidos

James Comey EL ENEMIGO

NÚMERO UNO DE

La situación debe haber sido incómoda, por decir lo menos. Ahí estaba James Comey, por entonces director del FBI, reunido con el recién electo Presidente Donald Trump en los dorados salones de la Trump Tower explicándole, dos semanas antes de que ocupara el Salón Oval de la Casa Blanca, que existía un dossier dando vuelta por los pasillos de Washington que reunía supuesta información perniciosa respecto a él.

El dossier había sido preparado por un ex espía británico, Christopher Steele y entre otras cosas aseguraba que en 2013 Trump fue filmado por servicios de inteligencia rusa en una habitación de hotel mientras mantenía relaciones con prostitutas que, en un curioso acto, habían orinado sobre él. “¿Parezco el tipo de hombre que necesita prostitutas?”, le contestó Trump, asegurando que no había ni una gota de verdad en el rumor, algo que reafirmó nuevamente en una entrevista con The New York Times. “Cuando me lo mencionó, le dije que esto realmente era basura inventada. No pensé mucho más al respecto. Me pareció una tontera”, señaló el Presidente que, dicho sea de paso, es un conocido germófobo.

El episodio está incluido en el nuevo libro de Comey, “A Higher Loyalty”, que ha creado enorme interés y controversia en Estados Unidos y ha puesto al ex funcionario del FBI no sólo bajo la luz del protagonismo noticioso, sino también a un costado del ring político, enfrentando a Trump como su enemigo número uno en estos días.

En entrevistas de promoción, Comey admitió que durante esa conversación con el Presidente electo no le había dicho que el dossier en cuestión había sido financiado por sus adversarios políticos, primero aquellos republicanos que declaraban “never Trump”,

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