C. Permanente HOAC
Orar en el mundo obrero
3ª semana de Pascua
ORAR EN EL MUNDO OBRERO 3ª SEMANA DE PASCUA (8 mayo 2011) ¡Qué bueno! Jesús a nuestro lado, siempre, también cuando estamos de vuelta y hartos de todo. ¡Qué bueno! La comunidad siempre materna, fraterna, acogedora. ¡Qué inefable la comunión eucarística en Jesús resucitado con los hermanos y con los empobrecidos!
“El agua es la sangre de los pueblos. No puede ser de nadie”. Entrevista con Óscar Olivera (Raúl Limón, El País 06/04/2011) Con 56 años, menudo y maneras de hombre tranquilo, Óscar Olivera, de origen aimara, nacido en Oruro (Bolivia) y residente en Cochabamba, ha liderado dos revueltas populares contra la privatización del agua y el gas en su país… Ahora lucha con la Coordinadora Defensa del Agua y la Vida. Su historia, su actuación durante la guerra del agua de 2000 en Bolivia, ha inspirado el filme de Iciar Bollain También la lluvia… “La película muestra mensajes muy importantes para favorecer el cambio. La guerra del agua va más allá de la lucha contra la privatización, trata de que esta es un recurso para la vida, es la sangre de los pueblos, un regalo de la madre naturaleza que no puede ser propiedad de nadie. El protagonista no es el sindicalista, sino el pueblo. Ningún líder es nadie sin este”. … Nunca bebe agua embotellada. “Con un euro por una botella pagaría en mi tierra 5.000 litros. Es un problema moral”, explica… En la guerra del agua murieron varias personas y hubo más de 300 detenidos. Su liderazgo surgió de la Federación de Trabajadores Fabriles. Se encontró con una sociedad “sin derechos y sin cultura obrera”. “Se había impuesto un modelo social y económico en el que nadie confiaba en nadie”, recuerda. Poco a poco genera un movimiento social en el que se agrupan desde prostitutas a niños trabajadores, desde comunidades de regantes a cocaleros. En este último grupo empieza a despuntar Evo Morales. Todos se revuelven ante la privatización del agua. “Cada puerta era una barricada”, recuerda. El pueblo, sin haber sido informado, se encontró con la prohibición de los sistemas colectivos de distribución; con un aumento del 300% de la tarifa, que obligaba a destinar el 20% del salario a pagar la factura; y con la necesidad de pedir permiso para almacenar el agua de lluvia, motivo del título del filme. El resultado fue que “la gente perdió el miedo”. “Ya no está dispuesta a que todo sea mercancía, sabe que los procesos no son irreversibles y que hay que construir un nuevo modelo”.
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