C. Permanente HOAC
Orar en el mundo obrero
2ª semana Cuaresma
ORAR EN EL MUNDO OBRERO 2ª SEMANA DE CUARESMA (4 marzo 2012) Hay que bajar con Jesús del monte de la Transfiguración al valle de la debilidad, la necesidad y el dolor humanos, donde Jesús mismo perderá pronto la vida. Al rememorar esta escena, en medio de nuestro compromiso sacrificado, consecuencia de haber escuchado sólo a Jesús, sentimos el amparo de Dios.
ESCUCHAR reflexivo I. Cuando Jesús dice: “no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer…” no se dirige, claro está, a sus contemporáneos ricos, pues éstos disponen de suficientes propiedades y mandan sobre tantas personas que pueden vivir holgadamente sin trabajar poco ni mucho. Más bien se dirige a los trabajadores por cuenta ajena en paro o con salarios de miseria, a agricultores llenos de deudas, a los pobres de los caminos… “¿cómo no vamos a estar agobiados?” —le respondemos al sentir que la crisis ya visita nuestras casas. Pero él sigue diciendo: “mirad los pájaros del cielo, no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?... Ya sabe vuestro Padre celestial que necesitáis de todo eso (la comida y el vestido y la casa…, la educación de los niños, su salud…)”. “Sí, le decimos, el Padre sabe lo que necesitamos, pero los que dirigen la economía no parece que lo sepan, o sería mejor decir que sí lo saben, pero no están dispuestos a mover ni un dedo, ni a cambiar una coma de su dogma capitalista neoliberal, para que las necesidades de los trabajadores y los pobres sean atendidas prioritariamente… “Vosotros no seáis como ellos —sigue diciendo Jesús—, esos pobres diablos que han puesto su confianza en el dios dinero, y cuyo único afán parece ser acumularlo en las cuentas bancarias de paraísos fiscales. Vosotros buscad por encima de todo que la economía esté al servicio de todas las personas que habitan esta tierra, empezando por las necesidades de los últimos… El Padre os ha dotado de una razón creativa y de un corazón solidario: ¡ponedlos al servicio de la gran familia humana! No sigáis engordando con vuestras prácticas económicas insolidarias (Lc 12,16-21: parábola del
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