C. Permanente
Orar en el mundo obrero
16º Domingo T.O. C
ORAR EN EL MUNDO OBRERO 16ª SEMANA DEL T.O. (21 de julio 2013)
1
La inquietud de Marta, con sus numerosas preocupaciones a las que se siente obligada por el deber de obrar bien, ha de transformarse en una fe atenta a lo esencial. Y lo esencial es recordar la prioridad de la Palabra de Dios y de su escucha. Es la fe la que no hace comprender que antes de servir tenemos que aceptar ser servidos por Cristo. Sería peligroso tomar la iniciativa del servicio divino, que es imprescindible, antes de haber acogido a Cristo y su palabra. ¿Qué saldría de tal servicio? VER Es un hecho: España paga intereses muy elevados para conseguir dinero prestado. Las familias y pequeñas empresas españolas pagan intereses que son el doble que el que pagan las familias y las empresas alemanas. Ante este hecho nos preguntamos ¿por qué?. Y aquí entra el hecho siguiente: el BCE se resiste a comprar bonos de los estados de la eurozona. Mejor dicho, no está autorizado a comprar bonos públicos, cuando resulta que esta compra protegería a los estados frente a la especulación de los mercados financieros. ¿Qué argumento se utiliza para justificar que el BCE no compre deuda pública? Resumamos la argumentación: si un estado no pagase los intereses de su deuda, se crearían pérdidas para el BCE; y como Alemania es la primera proveedora de fondos del BCE, sería la más afectada por la falta de pagos del estado insolvente. De ahí que el gobierno alemán esté muy en contra de que el BCE pueda comprar deuda pública ¿Es verdad esta respuesta repetida ad nauseam? Pues bien, este argumento es falso del principio al final. Ni el Banco Central ni Alemania sufrirían ninguna pérdida. Ideas claras: un Banco Central no es un banco normal y corriente. Un banco normal y corriente privado tiene un problema de solvencia (sin entrar en otras matizaciones) cuando sus pérdidas son mayores que sus ganancias, principio que, en general, se aplica a todas las empresas privadas. Pero un Banco Central no puede tener pérdidas pues tiene la potestad de imprimir dinero, una potestad clave que la banca privada o cualquier otra empresa no tiene. Y ahí está la mayor diferencia. Se argumenta que el Banco Central Europeo tiene el respaldo financiero aportado por los estados miembros de la eurozona que, en teoría, avalan el euro y dan credibilidad al Banco. Según esta teoría cada estado aporta una cierta cantidad que avala al BCE. Y Alemania, por el volumen de su economía, es la que avala más. Y de ahí deriva la imagen de que Alemania es la que más arriesga. Ideas claras: Alemania no solo