Libro de cuentos 2
Nivel
Índice de cuentos
1
2
EL COLE DE LAS EMOCIONES
3
EL PARQUE DE LAS PALABRAS MÁGICAS
4
5
MILO Y EL RUGIDO SECRETO
LILA Y LAS CHISPITAS DE CARIÑO
6
LA MONTAÑA DE LOS INTENTOS CORAZÓN BRILLANTE

1 EL COLE DE LAS EMOCIONES
1 EL COLE DE LAS EMOCIONES
Había una vez un colegio muy especial. Era el Cole de las Emociones.
Allí estudian, Alegría, que no para de saltar y lanza purpurina cuando está muy contenta. Tristeza, que va haciendo charcos. Miedo, que a veces se esconde porque se asusta. Calma, que flota tranquila como si volara llevada por el viento. Asco, que es verde y muy pegajoso. Enfado, que a veces suelta chispas. Sorpresa, que se sorprende por todo y se le abren mucho los ojos.Y también Aburrimiento, que camina despacito arrastrando su mochila.


Enfado iba muy rápido porque llegaba tarde a la asamblea. ¡PAM! Empujó a Tristeza sin querer.
—¡No me gusta que me empujen! —lloró Tristeza.
—¡Es que iba corriendo porque no quiero llegar tarde! — resopló Enfado echando chispas.
Enfado se tuvo que parar, y se enfadó más, y más, y más, y cada vez más. Y cada vez se hacía más grande y soltaba más chispas.
Tristeza lloraba tanto, que a sus pies había un charco… como si hubiera llovido sin parar.
Sorpresa se dio cuenta de lo que estaba pasando, abrió mucho los ojos y pidió ayuda a Calma.
Entonces Calma, flotando en el aire, les dijo con voz tranquila.
—Alto, alto. Vamos a respirar hondo.
Enfado respiró. Pffffff. Las chispas desaparecieron. Solo quedaba un poquito de humo.
—Perdona, Tristeza. No quería empujarte —dijo Enfado.
Y Tristeza sonrió... un poquito.


Después, en la asamblea, cada uno contó cómo se sentía.
• Calma se sentía feliz de haber ayudado a Enfado y a Tristeza, que se daban la mano.
• Alegría quería lanzarle purpurina a Miedo para que se sintiera mejor.
• Aburrimiento y Asco se partían de risa viendo como brillaba Miedo con la purpurina. ¡Parecía un hada! Pero en cuanto pasaba una mosca se despistaban...
• Sorpresa buscaba con la mirada a Miedo, que se había escondido.


A la hora de comer, en el aula, algunos no habían terminado de recoger.
Enfado quería colocar un libro, pero la estantería dónde debía colocarlo estaba muy alta.
—¡No llego! ¡No llego! ¡GRRR!
Empezó a echar chispas.
Calma flotó hasta él con un taburete:
—Respira. Yo te ayudo.
Enfado se subió al taburete para colocar el libro mientras Calma le daba la mano para ayudarle.
—Gracias, Calma —dijo Enfado que ya no soltaba chispas.
En el comedor, Alegría pegaba saltitos y aplaudía:
—¡Ñam, ñam! ¡Espaguetis! ¡Me encantan!
Asco miraba su plato:
—Puaj, puaj, puaj. Pues a mí me huele a pies.
—¿Y no quieres probarlo? —dijo Sorpresa—. A lo mejor te sorprende. Yo no veo ningún pie en mi plato.
Asco probó los espaguetis con cara de asco. Pero luego su cara cambió. ¡Estaba sonriendo!
—Puaj, puaj, puaj… ¿Qué es esto tan rico? ¡Ñam, ñaam!
¡Ahora es mi plato favorito.


Al salir del cole, todas las emociones parecen haber disfrutado del primer día de clase. ¡Y ya se van a casa!
Enfado ya no soltaba chispas, apenas le salía un humillo. Tristeza no tenía un charco a sus pies. Alegría brillaba mucho, muchísimo, y sonreía aún más.
Miedo no necesitaba taparse con su mochila. Asco quería contarles a sus padres cuánto le gustaban los espaguetis. Aburrimiento iba explicándole a Calma lo divertidas que son las moscas. Sorpresa flipaba con todo lo que se encontraba. Y todos caminaban juntos.
Porque en el Cole de las Emociones habían aprendido algo muy importante:
Todas las emociones son bienvenidas.
El enfado y el asco nos ayudan cuando algo no está bien. La sorpresa y el miedo nos cuidan. La tristeza nos dice que necesitamos un abrazo. La calma nos enseña a respirar. El aburrimiento estimula nuestra imaginación. Y la alegría... la alegría nos hace brillar.
Cada emoción tiene su lugar. Y cuando todas están juntas...
¡El mundo es más divertido!

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