Escrituras del Yo Autoficción. La primera persona del singular coloniza formas de la comunicación y el arte, en un movimiento que también implica otro modo de acceder a la palabra política, social e histórica SEGUIR Gabriela Baby PARA LA NACION Domingo 05 de febrero de 2017 2 El reality show, las entrevistas a personas y personajes de la cultura, la crónica periodística, el biodrama, el auto documental y otros géneros de circulación frecuente que ponen el foco sobre el individuo revelan que el yo, la primera persona, sea conocida o no, se lleva todas las miradas del presente. "Primacía del yo", "show del yo", "giro subjetivo" señalan sociólogos y críticos de arte. Una voz autoral que gana espacio en todas las áreas de expresión y que también tiñe la literatura contemporánea. Leemos entonces relatos personalísimos (cuentos y novelas de autoficción, rotula la crítica) en los que la vida cotidiana del narrador -cuyo nombre propio coincide con el del escritor y además es el personaje principal de cada texto- da lugar a reflexiones de diverso tenor y temática, o simplemente al inventario de acciones cotidianas, aparentemente banales y hasta rutinarias. Que tienen gran aceptación y más demanda en todo el mundo. Entre los que practican este tipo de relatos se pueden nombrar a Emmanuel Carrère, Karl Ove Knausgård y Mario Levrero, como ejemplos notables y traducidos a varios idiomas y con demanda siempre en alza. Pero la lista completa sería extensísima, en realidad, inabarcable. ¿Por qué tienen tanta aceptación y difusión este tipo de literatura? ¿Será por el efecto de identificación mutua -con una fuerte dosis de voyeurismo? ¿O acaso esos textos de la vida cotidiana dicen algo más?
Intimidad expuesta De una manera u otra, el yo se ha instalado hace un tiempo en la literatura y en otras disciplinas expresivas. Así la señala la especialista Leonor Arfuch, doctora en Letras y autora de El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea (FCE) que define como "espacio biográfico a una constelación de géneros, formas y estilos diversos pero con algún parecido de familia". Una constelación que tiene una historia: "La actual primacía del yo en diversos géneros, espacios y soportes comenzó a perfilarse hacia fines de los años 70. Los «pequeños relatos», la voz, el cuerpo, la presencia, la personalidad, el carisma, la «propia» experiencia, tanto en la comunicación política como en los medios, con la aparición del reality show, el talk show y el docudrama, por primera vez introdujeron la peripecia de la gente común en la pantalla como un objeto digno de mediatización. Por otro lado, en las ciencias sociales se hablaba de un "retorno del sujeto", y la investigación cualitativa privilegiaba los relatos de vida por sobre toda otra aproximación analítica, así como el énfasis en el rescate de las memorias traumáticas del siglo XX ponían al testimonio en el centro de la escena", dice Arfuch.