Revisitar el silencio. El encanto de lo que no podemos escuchar La filosofía, la literatura y la música rescatan la ausencia de sonido y de palabras como un espacio de nuevos sentidos, de creatividad y reflexión SEGUIR Gabriela Baby PARA LA NACION Domingo 14 de mayo de 2017 Ell silencio no existe en la naturaleza. Es una idea teórica, un deseo también, un concepto que engloba lo que en realidad no podemos escuchar. El silencio no existe en las ciudades y tampoco existe en la vida privada: nos decimos cosas, nos murmuramos, dialogamos sin hablar. Sin embargo, en nuestro presente, el silencio se ha tornado un tema de reflexión desde donde volver a observar el lugar de los sonidos, las palabras y los sentidos que circulan en nuestra cotidianeidad. "En la era de las comunicaciones, el imperativo de comunicar cuestiona la legitimidad del silencio al tiempo que erradica cualquier atisbo de interioridad. (...) La ideología de la comunicación asimila el silencio al vacío, a un abismo en el discurso y no comprende que, en ocasiones, la palabra es la laguna del silencio. Más que el ruido, el enemigo declarado del hommo comunicans, el terreno que debe colonizar es el silencio, con todo lo que este implica: interioridad, meditación, distanciamiento respecto a la turbulencia de las cosas; en suma, una ontología que no llega a manifestarse si no se le presta atención", dice el filósofo David Le Breton, en su libro El silencio (Sequitur) y abre el juego a un silencio que nada tiene de censurador, sino que al contrario, es condición de encuentro con aquello personal y confinado a la interioridad, lo imposible de decir que sin embargo nos atañe a todos, y más allá de las palabras. "Los seres humanos diferimos en nuestros lenguajes y en nuestras estéticas, pero somos todos sensibles a ese acorde del silencio que nos reúne a todos en un significado que va más allá de los sentidos: el silencio es, en realidad, el único idioma verdaderamente universal", revela Ivonne Bordelois en Del silencio como porvenir (Libros del Zorzal). El silencio que a todos nos iguala es, según Bordelois, condición prenatal y postmorten: "Lo que rodea al niño antes de nacer, y lo que la muerte teje alrededor de nosotros después de la partida, son regiones sustraídas a la palabra, a la palabra conciente", dice Bordelois. El silencio de lo que no es posible hablar, de la vida y también de la muerte.
Decir y no decir Buscar el silencio perdido, ese silencio en el que el decir esté plenamente justificado, es tarea primordial de quienes toman la palabra como medio de expresión: escritores y poetas. Y quizá por esa presencia de lo no decible, sea justamente en terrenos de la creación literaria donde el silencio se erige como condición de posibilidad de la palabra.