EL HERALDO DE MÉXICO Nueva Era, Año 9, Número 3138, martes 20 de enero de 2026. Es una publicación DIARIA (lunes a domingo) de Circulación Pagada y Controlada, editada y publicada por OPERADORA Y ADMINISTRADORA DE INFORMACIÓN Y EDITORIAL, SA de CV, Avenida Insurgentes Sur 1271, Piso 2, Oficina 202, Colonia Extremadura Insurgentes, Alcaldía Benito Juárez, CP 03740. Editor Responsable; ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2009-060419022100-101 Certificado de Licitud de Titulo y Contenido: 16,921 Actualización del Registro en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación: 2 de octubre de 2024. Impreso por: LA CRÓNICA DIARIA, SA DE CV, Avenida Azcapotzalco La Villa 180, Colonia San Marcos, Alcaldía Azcapotzalco, Ciudad de México, CP 02020. Distribuidores: ARREDONDO E HIJOS DISTRIBUIDORA, SA de CV, Iturbide 18 local D, Colonia Centro de la Ciudad de México Área 4, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, CP 06040. OMAR GUTIÉRREZ
• Redacción ¦ Viaje al pasado
Andar por la Calle
Por Redacción cupula@elheraldodemexico.com
E Amar gura
En San Ángel, una vía empedrada guarda un rastro de religiosidad virreinal, patrimonio arquitectónico y una toponimia que ha sobrevivido al paso del tiempo
II
n el barrio de San Ángel, alcaldía Álvaro Obregón, hay una calle corta y pedregosa cuyo nombre suena a frase de conversación y, a la vez, a capítulo litúrgico: Calle Amargura. En la tradición católica, “la calle de la amargura” remite al tramo del Vía Crucis en el que Jesús avanza con la cruz, noción que se trasladó a la toponimia como parte de la escenificación religiosa en el espacio público.
En el español, la locución “me traen por la calle de la amargura” nombra un periodo de pena; en San Ángel, el giro se materializa en piedra. Esa coincidencia entre lengua y mapa vuelve visible cómo el callejero fija ideas religiosas y, con el tiempo, las convierte en paisaje urbano y en referencia compartida hoy. San Ángel creció alrededor del colegio y convento carmelita de San Ángelo Mártir, antecedente del actual Museo de El Carmen. En ese marco, el nombre de la calle se vincula con prácticas de Semana Santa: crónicas de la Procesión del Silencio describen el recorrido que subía por la Amargura desde el templo hacia la plaza de San Jacinto, donde se pronunciaba el pésame a la Virgen, antes de volver al atrio. La permanencia del topónimo señala una costumbre que ordenó el andar y fijó memoria.
La calle también condensa capas de ciudad. La Mediateca del INAH conserva fotografías tituladas “Calle de la Amargura, en San Ángel”, registro documental de su trazo y su fisonomía. En sus bordes se asoman inmuebles con usos culturales: la Casa del Risco se extiende hasta esta vía; además, un documento del Sistema de Información Cultural sobre patrimonio urbano identifica, en Calle de la Amargura número 15, la residencia del mayorazgo de Fagoaga.
La Amargura permite, además, mirar la disputa por los nombres en la capital. En el Centro Histórico existió otra Calle de la Amargura, asociada al entorno de la actual República de Honduras, en el perímetro de La Lagunilla y Garibaldi. Registros hemerográficos recuerdan que la esquina de República de Honduras y Comonfort antes llevaba los nombres de Calle de la Amargura y Callejón de las Papas; y notas sobre intervención urbana señalan que República de Honduras tuvo ese nombre antes de ser rebautizada.
La vigencia del nombre dialoga con su uso cotidiano. A unos pasos están la Plaza de San Jacinto y el Museo Casa del Risco; hacia Avenida Revolución, la calle desemboca en un corredor de comercios que convive con el carácter residencial del barrio. En 2015, al hablar de la sustitución de nombres tradicionales en la capital, el periodista Héctor de Mauleón citó “Calle de la Amargura” como ejemplo de una nomenclatura sugerente que en otros puntos fue reemplazada por nombres cívicos.
Entre empedrado, archivo fotográfico y rito, la Amargura conserva una historia legible a pie hoy.
INTEGRANTE DE LA GENERACIÓN DE LA RUPTURA, LA PINTORA MEXICANA LILIA
CARRILLO ABRIÓ UN CAMINO PROPIO EN LA ABSTRACCIÓN Y DESAFIÓ LOS LÍMITES IMPUESTOS A LAS MUJERES EN EL ARTE DEL SIGLO XX
E• Redacción ¦ Historias de pincel
Redacción cupula@elheraldodemexico.com
DESDE EL MARGEN
n la historia del arte mexicano del siglo XX, el nombre de Lilia Carrillo aparece ligado a una doble ruptura: la estética y la social. Su obra se inscribe en el tránsito que llevó a una generación a separarse del nacionalismo muralista dominante, pero su trayectoria también da cuenta de las dificultades estructurales que enfrentaron las mujeres artistas para ser reconocidas en un medio regido por figuras masculinas.
Formada en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, Carrillo inició su carrera en un entorno que valoraba la figuración y los grandes relatos identitarios. Sin embargo, desde finales de los años 50 su trabajo se orientó hacia la abstracción, con una pintura gestual intensa, cercana al informalismo. Esta decisión no fue sólo estética: implicó situarse fuera del canon oficial y asumir una práctica menos legitimada por las instituciones culturales del momento.
Carrillo fue una de las pocas mujeres que integraron la llamada Generación de la Ruptura, junto con artistas como Manuel Felguérez y Vicente Rojo. En ese contexto, su obra dialogó con lenguajes internacionales sin renunciar a una sensibilidad propia, marcada por el uso del color, la textura y el ritmo. A diferencia de muchos de sus colegas hombres, su producción fue leída durante años desde la biografía o la vida personal, en lugar de ser analizada por sus aportaciones formales.
EN LA AGENDA
Fue una de las artistas mexicanas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Murió en 1974.
Sigue abierta en Bellas Artes una muestra con más de 100 de sus obras.
La pintora enfrentó además las barreras habituales para las creadoras de su tiempo: menor visibilidad en exposiciones colectivas, una crítica renuente a reconocer la abstracción hecha por mujeres y la constante comparación con figuras masculinas cercanas. Su matrimonio con el pintor Manuel Felguérez fue, en ese sentido, una condición ambigua: compartieron búsquedas artísticas, pero la historia del arte tendió a colocarla en un segundo plano, como si su obra fuera un apéndice de la de él.
A pesar de ello, Carrillo desarrolló un lenguaje pictórico sólido y reconocible. Participó en exposiciones nacionales e internacionales y fue reconocida por instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes. Su trabajo contribuyó a ampliar el campo de la abstracción en México, incorporando una dimensión sensible y experimental que cuestionó la rigidez de los discursos dominantes. Mirada desde un ángulo feminista, la trayectoria de Lilia Carrillo revela no sólo el talento de una pintora clave, sino también las condiciones desiguales en las que muchas mujeres produjeron arte en el siglo XX. Su obra rompió esquemas formales y su persistencia abrió brechas simbólicas. Hoy, su recuperación crítica permite leer su pintura como un gesto de autonomía y resistencia dentro de una historia que apenas empieza a reescribirse con mayor justicia.
III
ANÓNIMO ERA UNA MUJER
#OPINIÓN
LA HISTORIA MAL CONTADA
MELISSA MORENO CABRERA
@melissototota
EL LIBRO 90 OBRAS DE ARTISTAS MUJERES EN MÉXICO, ADVIERTE QUE EL ARTE HABÍA TENIDO UNA SOLA PERSPECTIVA; A ELLAS LAS OMITIÓ
POR DÉCADAS, LAS CREADORAS
NO ESTUVIERON AUSENTES, ESTUVIERON MAL NOMBRADAS
os enseñaron que el museo era un espejo y que la historia del arte mexicano se había ordenado sola, como si el talento flotara y el tiempo lo acomodara por mérito. Si había pocas mujeres, nos dijeron, era porque pocas habían sido extraordinarias. El libro 90 obras de Artistas Mujeres en México desmonta esa tranquilidad y nos recuerda algo más simple e incómodo: que el espejo tenía filtro y que el canon siempre tuvo un editor. El volumen, editado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, reúne piezas de creadoras desde el siglo XVIII hasta hoy y las coloca dentro de un mismo relato. Aparecen nombres que nunca fueron marginales en la realidad, pero sí en los manuales: María Izquierdo, Lola Álvarez Bravo, Tina Modotti, Helen Escobedo, Graciela Iturbide, Tatiana Bilbao, Josefa Sanromán, Guadalupe Moncada, Terry Holiday. El gesto es sencillo y radical a la vez: decir que estas obras son parte de la historia del arte mexicano, no un apéndice amable para el mes de marzo. Durante décadas las creadoras no estuvieron ausentes, estuvieron mal nombradas. A unas se les llamó aficionadas, a otras alumnas, a muchas “esposas de”. La palabra maestra fue doméstica, nunca profesional, mientras que Maestro equivalía a autoridad. Esa asimetría organizó museos, catálogos y programas de estudio. El libro no inventa el problema, lo hace visible: el vacío no era estético, sino político. Cuando una institución como la UNAM coloca estas obras en un marco crítico cuestiona las coartadas de “no había”, “no hay registro”. Por eso el libro incomoda. No pide que incluyamos a las mujeres como un capítulo tardío, sino que aceptemos que el relato está mal desde que fue escrito desde una sola mirada, y también advierte un riesgo: convertir este gesto en moda, en una cuota que tranquilice conciencias sin tocar la estructura. El libro no agrega 90 obras a la historia del arte: la obliga a confesarse. Y un canon que se confiesa deja de parecer destino para mostrarse como lo que siempre fue: una decisión.
PARA LA AGENDA
Entre los artistas de ópera destacan las sopranos María Katzarava (México), Ainhoa Arteta (España) y el director de orquesta Enrique Patrón de Rueda.
De otros géneros como el pop y el hip hop se encuentran Erik y Mía Rubín, Marta Sánchez, Charles Ans, Rocío Banquells, Sergio Arau y Andrés Obregón.
La asistencia estimada al encuentro es de alrededor de 100 mil personas, una derrama de 150 millones de pesos para la región y una gran ocupación hotelera.
1 2 3 4
La Medalla Alfonso Ortiz Tirado es el más alto reconocimiento que otorga el Festival al talento y la excelencia artística. Este año corresponde a Ailyn Pérez.
LA ÓPERA, LA MÚSICA
CLÁSICA, EL ROCK, EL HIP HOP Y EL POP SE REÚNEN EN EL DESÉRTICO PUEBLO DE ÁLAMOS CON CANTANTES QUE VAN DE LAS ESTRELLAS OPERÍSTICAS AINHOA ARTETA Y AILYN PÉREZ A INTÉRPRETES POPULARES COMO ERICK RUBÍN O EL RAPERO CHARLES ANS
DISTINCIÓN. La programación tan diversa convierte en único al encuentro artístico. Fotos: cortesía.
Por Azaneth Cruz
azaneth.cruz@elheraldodemexico.com
l Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) no es sólo un encuentro de música y ópera; es un espacio donde la cultura se vive en plazas, calles y teatros, y donde Álamos, Sonora, deja de ser un pueblo mágico para convertirse en epicentro del arte y la diversidad. Este festival, que celebra el legado del tenor sonorense Alfonso Ortiz Tirado, llega a su 41 edición, del 23 al 31 de enero, con Marruecos y Aguascalientes como como país y estado invitado, consolidando su vocación de intercambio cultural nacional e internacional.
“Para nosotros, el FAOT representa mucho más que un festival de ópera. Es un proyecto que ha logrado que el arte salga de los grandes centros y llegue a todos los rincones de Sonora, con actividades completamente gratuitas que permiten la participación de niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad”, señala Beatriz Aldaco Encinas, directora general del Instituto Sonorense de Cultura.
2026, PUNTO DE ENCUENTRO MUSICAL
Y defiende que Álamos no sólo es un pueblo colonial con calles empedradas y arquitectura barroca; se encuentra en medio del desierto sonorense, un paisaje que, según Aldaco Encinas, conecta a los artistas y al público con un espacio único donde la música y la naturaleza dialogan: “el contraste entre el canto lírico y el horizonte desértico genera una experiencia estética que no se encuentra en ninguna otra parte del país”.
Un vínculo con el desierto, que, cuenta, explica la invitación de Marruecos, “un país de paisajes y tradiciones desérticas, que aportará un intercambio cultural enriquecedor y simbólico”.
“Este año, la participación de Marruecos y Aguascalientes refuerza la vocación de intercambio. Por una parte, los artistas y chefs marroquíes acercarán al público mexicano sus tradiciones y expresiones artísticas, mientras que Aguascalientes traerá su sinfonía y teatro infantil, en un gesto de hermanamiento cultural con la finalidad de enriquecer al público con experiencias diversas, pero siempre respetando el sello operístico que nos distingue”, subraya la directora del ISC.
Asimismo, explicó que voces líricas como la mexicana María Katzarava, la española Ainhoa Arteta, y la estadounidense Ailyn Pérez, quien recibirá la Medalla Alfonso Ortiz Tirado 2026, así como la cantante de origen italiano Filippa Giordano deleitarán al público con un gran repertorio operístico. Además, se ofrecerán conciertos de música antigua, recitales de violín y piano, voz y piano, entre otros.
Al mismo tiempo, el festival abre espacio a géneros contemporáneos y populares, que van desde la música ranchera hasta el jazz, rock e hip-hop, con representantes como Erik y Mía Rubín, Marta Sánchez, Rocío Banquells, Charles Ans, Andrés Obregón, Sergio Arau, entre otros: “queremos cruzar puentes, que sepan que el festival es para todos y que ningún género es más exclusivo de otro”.
“La programación combina artistas consolidados y emergentes, asegurando que cada visitante encuentre algo que le hable y que todas las generaciones se sientan representadas y al mismo tiempo sirva como plataforma de lanzamiento para artistas jóvenes, fortaleciendo la escena musical y contribuyendo a la formación de nuevos públicos que puedan disfrutar y valorar la música y el arte en todas sus formas”, explica.
También se ofrecen propuestas escénicas como la obra En la intimidad, protagonizada por los reconocidos actores Alberto Estrella y María Rojo, y El burgués gentilhombre a cargo de la Universidad de Sonora.
Respecto a la medalla, refirió que se otorga por la calidad vocal, la trayectoria y la contribución a la música clásica y la ópera En el caso de Ailyn Pérez, quien actualmente protagoniza Madama Butterfly en el Met de Nueva York, se reconoce su esfuerzo, dedicación y compromiso familiar al forjar una carrera como hija de migrantes mexicanos en Estados Unidos, aunque esto último no fue un criterio oficial
El FAOT es, insiste, un ejemplo de descentralización cultural: “En un país donde la actividad artística suele concentrarse en la Ciudad de México y otras capitales, el festival demuestra que la cultura puede florecer con calidad en los territorios. Fortalece las manifestaciones culturales de los estados y promueve la cultura más allá del centro del país”.
Por último, recordó la gratuidad del encuentro que asegura que nadie quede excluido por razones económicas o sociales “El festival es un modelo de equidad cultural, donde la música, el teatro y la gastronomía se convierten en vehículos de encuentro intergeneracional y de diálogo entre regiones”, apunta Aldaco Encinas.
En este sentido explica que la continuidad del FAOT está garantizada por un fideicomiso desde 1990, que asegura su realización en to-
OFERTA. Cada una de las actividades, desde conciertos hasta talleres, son gratuitas.
INTERÉS. El público joven y la identidad sonorense son algunos de los puntos clave. Fotos: cortesía.
das las administraciones estatales, y su arraigo comunitario garantiza que el festival sea esperado año tras año, consolidándose no sólo como evento artístico, sino como tradición cultural y motor económico para Álamos: “Todas las actividades, incluyendo clases magistrales y talleres, son gratuitas, lo que refuerza su carácter accesible y democrático”.
Con más de 100 mil asistentes en ediciones recientes, el encuentro, apunta, se perfila como un ejemplo de cómo un festival regional puede tener alcance nacional e internacional, fortaleciendo la identidad local, promoviendo la equidad en el acceso y mostrando que la cultura es, ante todo, un espacio de encuentro, aprendizaje y disfrute compartido.
“Queremos que cada persona que venga se sienta parte del festival. Que descubra que la música no sólo se escucha, sino que se vive, se comparte y se siente en cada rincón de Álamos, entre el canto lírico y la vastedad del desierto”, comparte.
Y agrega que la realización casi ininterrumpida ha permitido, a lo largo de más de cuatro décadas, posicionar a Álamos como un referente no solo de la ópera y la música clásica, sino también de una programación artística amplia, que integra diversas disciplinas y fomenta la participación de públicos locales, nacionales e internacionales. “Se trata de generar un vínculo duradero entre la comunidad y el arte, de fomentar la educación artística y de acercar a los asistentes a la práctica musical y escénica”, concluye
#OPINIÓN
CLEOPATRA Y MARCO ANTONIO
IVANA VON RETTEG
@ivana_von_retteg
EL TIEMPO DE LAS LETRAS
LA HISTORIA CONTADA POR ROMA DESTINÓ A LA REINA EGIPCIA EL PAPEL DE HECHICERA, MANIPULADORA Y UNA SEDUCTORA PELIGROSA
LROMA PODÍA TOLERAR REINAS DECORATIVAS, PERO NO ACEPTÓ UNA MUJER QUE PENSARA
a historia de Cleopatra VII y Marco Antonio ha sido narrada durante siglos como una tragedia amorosa: pasión, traición, exceso y caída. Sin embargo, detrás del relato romántico que heredamos de Roma y que el arte occidental ha repetido hasta el cansancio, se esconde una verdad: esta historia habla menos del amor y más del profundo temor que el poder femenino ha despertado y despierta en los hombres. Cleopatra no fue simplemente la amante exótica de un general romano. Fue una reina absoluta, estratega política, diplomática brillante y una de las mujeres más educadas de su tiempo. Gobernó Egipto en un mundo diseñado para que las mujeres obedecieran, no dirigieran. Y eso, para Roma, era imperdonable. Hablaba varios idiomas, dominaba la economía del Mediterráneo oriental y entendía mejor que muchos romanos cómo funcionaba el poder. No necesitaba conquistar con ejércitos; lo hacía con inteligencia, alianzas y visión política. Su relación con Marco Antonio no fue una debilidad sentimental, aunque nadie niega la pasión entre ellos, fue una jugada estratégica. Ella ofrecía recursos, estabilidad y legitimidad; él, protección militar y acceso al corazón del poder romano. El problema no fue la alianza sino que no ocupó un lugar secundario. Roma podía tolerar reinas decorativas. Lo que no podía aceptar era una mujer que pensara como estadista.
Tras la derrota de Antonio y Cleopatra frente a Octavio, Roma escribió la historia. Cleopatra fue retratada como hechicera, manipuladora, seductora peligrosa; una mujer que “desvió” a un hombre honorable de su deber. Marco Antonio no fue presentado como un político que tomó decisiones equivocadas, sino como víctima de una mujer poderosa. La historia de Cleopatra es la constante histórica, el miedo a la autonomía de una mujer culta. Una mujer que gobierna decide y no pide permiso, pone en crisis la narrativa del poder masculino. Por eso Cleopatra no podía ser recordada como líder competente. Tenía que ser reducida a amante, a tentación, a amenaza erótica. Reconocer su capacidad política habría implicado aceptar que el poder no tiene género.
Álamos
FIGURA. La carrera de la soprano estadounidense ha sido meteórica. Foto: cortesía.
La soprano Ailyn Pérez, quien actualmente se presenta en la Ópera Metropolitana de Nueva York, debutará en el FAOT, en donde recibirá la Medalla Al f onso Ortiz Tirado
Por Redacción cupula@elheraldodemexico.com
Hay trayectorias que se leen como una línea ascendente y otras que se entienden mejor como un desplazamiento constante. La de Ailyn Pérez pertenece a esta última: una carrera construida entre lenguas, repertorios y geografías, donde la técnica convive con una conciencia clara de origen y pertenencia. Nacida en Chicago en 1979, hija de padres mexicanos migrantes, su historia personal está atravesada por ese ir y venir que más tarde se reflejaría también en su repertorio. Formada en Indiana University y en la Academy of Vocal Arts de Filadelfia, Pérez se integró pronto al circuito internacional de la ópera. Su voz la llevó a escenarios que definen hoy la circulación global del género: la Metropolitan Opera de Nueva York, la Lyric Opera of Chicago, la Wiener Staatsoper, la Royal Opera House de Londres, la Opéra national de Paris, la Bayerische Staatsoper, la Scala de Milán o el Gran Teatre del Liceu. En ellos ha encarnado personajes centrales del canon —Mimì, Violetta, Tosca, Thaïs, Juliette, Tatyana— sin fijarse a un solo molde interpretativo.
Esa resistencia a la repetición ha sido una constante. “Puedo sentirlo de inmediato cuando estoy cediendo a la idea de alguien más”, dijo al hablar de Tosca en una entrevista publicada en su sitio oficial. En otra conversación sobre la tradición operística, advertía: “no puedes cantar perseguida por los fantasmas del pasado”, según Talking with Singers. Sus palabras revelan una ética de trabajo que privilegia la apropiación personal del personaje antes que la imitación. Entre sus reconocimientos figuran el Richard Tucker Award, el Beverly Sills Award y la Sphinx Medal of Excellence, distinciones que suelen marcar momentos de consolidación en una carrera operística. Pero uno de sus hitos recientes tuvo un peso simbólico adicional: en 2023 protagonizó en el Met Florencia en el Amazonas, ópera en español del compositor mexicano Daniel Catán, con lo que inscribió su voz en una tradición latinoamericana poco habitual en esos escenarios.
Su relación con la música mexicana no se limita a ese título. En recitales ha interpretado canciones de Manuel M. Ponce, y en entrevistas ha mencionado su interés por abordar repertorio popular de Agustín Lara, Consuelo Velázquez y María Grever. “No he logrado ese sueño”, dijo al referirse a cantar en México, en una entrevista en español; “pero somos parte de algo, somos la continuación de un sueño”, afirmó en otra conversación difundida por la Lyric Opera of Chicago. “Yo canto porque necesito decir algo, porque mi voz es el lugar donde se encuentran mi familia, mis raíces y mi manera de estar en el mundo”, dijo Pérez al reflexionar sobre su trayectoria.
En 2026, Pérez viajará a Sonora para recibir la Medalla Alfonso Ortiz Tirado, distinción que reconoce trayectorias relevantes en el canto lírico. Su presencia en Álamos no será sólo un reconocimiento institucional, sino el reencuentro entre una voz formada en el circuito internacional y el país que habita su historia personal desde el origen.