Pueblo Dominicano. Compañeras y Compañeros. Muy buenas noches. Comparezco hoy ante el país, para reafirmar mi sagrado compromiso, y el de nuestro partido, con el bienestar, la prosperidad y los mejores intereses nacionales. Me dirijo a ustedes con el propósito de informar a los dominicanos y a la familia perredeísta, sobre una decisión estratégica de gran trascendencia histórica, que va a definir el porvenir de la República Dominicana: El presidente Danilo Medina me propuso, y por mi intermedio, al Partido Revolucionario Dominicano, un Acuerdo político para un Gobierno Compartido de Unidad Nacional. Hace algunos meses el PRD presentó mi Candidatura Presidencial. Desde entonces hemos recorrido el país, para llevar a cada rincón un mensaje que todo perredeísta quiere escuchar: que el PRD llegue al Poder, para resolver los grandes problemas que afectan a nuestra gente. Poco después, invitamos al pueblo dominicano a que nos hiciera saber sus necesidades, sus inquietudes, sus propuestas. Los dominicanos aceptaron con entusiasmo, y nos hablaron a través del movimiento social #Dímelo. Fueron miles los que nos expresaron, básicamente, dos cosas: Una, que en nuestro país aún persiste la exclusión. Y la otra, que para lograr la inclusión, los dominicanos necesitamos una gran unidad. Con el oído puesto en el corazón de nuestro pueblo, y con toda responsabilidad, llegamos a la conclusión de que en este momento es más viable alcanzar esa gran unidad, en torno a la figura del actual presidente de la República, Licenciado Danilo Medina. Con el propósito de impulsar esa idea de unidad, en octubre del 2012, mucho antes de que el Presidente Medina nos planteara este Acuerdo de Gobierno Compartido de Unidad Nacional, ya habíamos propuesto la creación de un frente electoral opositor, que denominamos Bloque de la Esperanza José Francisco Peña Gómez, basado en una agenda común para hacer realidad un modelo de desarrollo incluyente. Aquella propuesta fue bien acogida por algunos sectores políticos, y, lamentablemente, vista con desdén y desprecio por otros opositores, actores también del proceso electoral.