Cultura elCaribe, SÁBADO 24 DE ENERO DE 2026
elcaribe.com.do
Cuatro siglos Mujeres en la sin el creador de redacción de Alonso Quijano un periódico
“Mi arte busca transformar sociedades”
Pedro Delgado Malagón reflexiona sobre la trascendencia del Quijote a cuatrocientos diez años de la muerte de su autor, Miguel de Cervantes. P.5
Persio Checo, un artista plástico multifacético nacido en Río San Juan, habla de su trayectoria y de las influencias que ha recibido. P.15
Zona Retro trae al presente la historia de nueve mujeres que a comienzos de los 80 desempeñaban destacadas funciones en El Caribe. P.7
LAS VAINAS DE MERCADER
JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com
E Mark Twain, perdido en el paraíso
n el año 1847, el abogado John Marshall Clemens de Florida, en el condado Monroe del estado de Missouri, partía del mundo de los vivos y dejaba una viuda con seis hijos. De estos, Samuel contaba con 11 años y con una libertad que le permitiría hacer lo que le diera su santísima gana: escribir. Tuvo que esperar unos años, dejar los estudios y trabajar. Empezó, Samuel Clemens, como aprendiz de linotipista, una profesión complicada que más bien parecía un rompecabezas por tener que colocar, letra por letra, las palabras que armarían las noticias y crónicas del periódico “The Hannibal Journal” de su hermano Orion. Cuando supo de una vacante, como “piloto” de un bote en el Mississippi, no dudó un segundo en cambiar de oficio y más cuando le ofrecieron 200 dólares al mes por pasearse desde New Orleans hasta Saint Louis. En esos recorridos leyó y recogió cuentos “de pueblo” que se fueron almacenando en su memoria. Para 1865 se decidió a escribir y logró tremendo éxito con sus cuentos cómicos y satíricos en los periódicos de entonces. Su más conocido fue “The celebrated jumping frog o Calaveras County” que se tradujo como “La célebre rana saltadora del condado de Calaveras” y que divirtió tanto a sureños como a norteños, jartos de una inútil guerra (pleonasmo) civil que pretendía parar el racismo que sigue vigente por esos lugares. Sus propias experiencias de niño y la presencia del inmenso Mississippi, lo llevaron a escribir “Las aventuras de Tom Sawyer” y Huckleberry Finn, dos libros que se convirtieron en clásicos, de lectura obligatoria en todas las escuelas de aquel vasto país que construía su historia atravesándolo con trenes de vapor y masacrando a todos “los salvajes” opuesto “al progreso” y a “las buenas maneras cristianas”. Esos libros son tan clásicos que hasta en la Biblioteca Tomás Hernández Franco de Tamboril, aparecen en su inventario reducido.
Mark Twain por Mercader.
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