Cultura 17 enero 2025

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elCaribe, SÁBADO 17 DE ENERO DE 2026 elcaribe.com.do

El reinado de Obama y sus consecuencias

Conde Sturla explica el índice de pizza, teoría según la cual el aumento de pedidos de esa comida en el Pentágono, indica una crisis militar en gestación. P.4

Muestra de arte taíno se exhibe en Madrid

OGM recuerda que en los años 70, por la inauguración de un instituto cultural en la capital española, más de 400 piezas taínas “viajaron” para ser expuestas. P.7

LAS VAINAS DE MERCADER

Dumas, de Montecristi a Montecristo Cultura

Comenzó a tener notoriedad en la prensa como un narrador importante

JOSÉ MERCADER

666mercader@gmail.com

El marqués Alexandre-Antoine Davy de la Pailleterie vio nacer, en Saint- Domingue, 40 años antes de que Toussaint, con su ejército de esclavos, independizara el país de toda “potencia europea”, a su hijo Thomas Alexandre Dumas, quien tomó el “DUMAS” de su madre Marie-Cesette.

Gran parte de esa prosperidad de SaintDomingue le tocó al marqués, pero con un hijo (Thomas) y tres hijas (Adelphe, Jeannette y Marie-Rose), la situación económica se le puso tan difícil que ni su hermano Charles, negociante de tabaco, azúcar e índigo, pudo hacer mucho por él.

Para 1738, momento en que llegó el marqués con 24 años, había en Saint-Domingue un gobernador representante del Rey Louis XlV, 51 años antes de la Revolución Francesa. Es importante recordar que los franceses ocuparon la parte occidental de la isla desde 1659 y con el Tratado de Rijwijk, España reconoció el control de esa parte por ellos.

Es así que Alexandre Davy de la Pailleterie decide vender a Thomas, su hijo, con rasgos de negro por su madre esclava, y sus hijas, de lo contrario allá en Normandie, Francia, perdería toda su heren-

cia por una pugna entre los tres hermanos: Charles, Alexandre y Louis.

La venta de Thomas fue hecha a un comerciante, un tal Mesié Caron, en condición de “réméré”, algo así como “en empeño”, que podía recuperar.

Una vez en Francia y con mas dinero que un banquero, recuperó a Thomas y se lo llevó a París a la edad de 14 años. Pero el desgraciao, dejó en la isla a su mujer con sus tres hijas.

En París, Thomas se destaca en el ejército y llega a ser general de la Revolución Francesa y luego del ejército de Napoleón. A los 31 años (1893) tenía bajo su mando un batallón de 53 mil soldados. Thomas conoció una tal Marie-Louise Elizabeth Labouret quien le dio un hijo en 1802: Alexandre Dumas, el gran escritor quien nació en Villers Cotterets, en Francia. Muy lejos de Montecristi. OJO. Para la época, Napoleón ya no dominaba y por tanto el padre tenía poca fuerza y visto con ojos atentos. Su hijo, después de ser vendedor de tabaco fue recibido por el Duque de Orleans como escribiente por sus dotes y desenvoltura en el manejo de la pluma. Estamos ya en la era posnapoleónica 1826 cuando apareció su primera novela “Blanca de Beaulieu”. Dumas empezó a tener notoriedad en la prensa como un narrador importante inspirado, muchas veces, por las narraciones de su padre que le contó sus ha-

“Casi no tengo recuerdos sin que supiera leer”

Yinett Santelises, periodista y escritora, habla de la historia de la luchadora antitrujillista que plasmó en su libro “El vuelo de Sina” . P.14

Nacimiento

Alexandre Dumas, el gran escritor (...) nació en Villers Cotteretts, en Francia. Muy lejos de Montecristi. Ojo...

zañas y las de su abuelo.

Es importante aclarar de Alexandre Dumas, padre, el escritor, no nació en Montecristi como mucha gente piensa ni “que eso lo llevó a escribir el más famoso libro de su pluma: El Conde de Montecristo”.

Su padre Thomas, sí nació en Jeremie y su abuelo tenía negocios de azúcar con varios esclavos cerca de Montecristi. l

General Thomas Alexandre Dumas padre de Alexandre Dumas.

historia de la medicina

La salud en el período 1961 a 1965 ( II )

salón de la fauna

lo 51 vinculaba la seguridad ca. Reconocía el profesor Bosch el dicho de que la salud entra por

tía acceso al sistema de salud a madres solteras. Esa constitución también establecía el derecho a una vivienda propia e higiénica. En otro de sus artículos priorizaba la salud

jetivo la protección de los derechos de los profesionales de la medicina. Figuras como los doctores Marcelino Vélez o Jordi Brossa, marcaron el resurgimiento del hoy Colegio Médico Dominicano. En esos años se producen huelgas médicas en busca de mejores condiciones de trabajo y vida para los médicos. En 1962, el Consejo de Estado aplicó medidas de austeridad que impactaron fuertemente en la situación sanitaria. La reducción de salarios en la administración pública afectó a los hospitales. Pero también la falta de liquidez del Gobierno produjo una escasez de insumos que afectaba el día a día de los nosocomios. En 1962 se celebraron en el mes de diciembre elecciones con un real talante democrático en las que triunfó Juan Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano, quien había retornado al país en 1961. La concepción de Bosch sobre la salud era totalmente opuesta a la existente. De una sanidad interpretada casi como de caridad se postulaba una salud pública como un derecho humano fundamental y que debería estar garantizada por el Estado. Entre sus artículos establecía por ejemplo que el servicio era universal, eliminaba el concepto de beneficencia y asumía todo como una salud de la que el Estado era responsable. Eso cambiaba el enfoque clientelar y sesgado que regía

cios de los alimentos y la eliminación vocó enfrentamientos con grupos de importadores de medicinas o de farmacéuticos locales que interpretaron esas medidas como prácticas comunistas. Pero también hubo oposición a muchas de esas medidas desde la Asociación Médica Dominicana, en cuyo seno, figuras conservadoras de la Unión Cívica, entendían esas medidas como un peligro para el ejercicio privado y libre de la profesión. Como vemos, la tensión política, influenciada por diversos grupos, afectaba el desarrollo y progreso de la profesión médica y afectaba la salud pública. Hay que agregar el miedo en sectores sociales a que se estableciera en el país un régimen comunista como el de Castro en Cuba. Esos años, signados por los conflictos, marcaron, sin embargo, el camino a nuestro desarrollo médico, con la aparición de las sociedades médicas especializadas. Se pasó de la salud como dádiva del dictador (1961) a la salud como derecho constitucional (1963), para luego caer en la salud como emergencia de guerra (1965). El legado más duradero de este lustro no fueron los edificios (que ya estaban ahí) ni las leyes (que fueron derogadas), sino la transformación del capital humano: una clase médica que despertó a la realidad social del país y una ciudadanía que, por primera vez, entendió que la salud era un derecho por el cual valía la pena luchar. l DR. HERBERT STERN

Omar Sharif

(DÉCIMA CIBAEÑA)

Gran aitoi reconocido

Dede Egipto a Hollywood

Papei de bueno o fucú

Y diente separadito

Sin peluca, peinadito

Encainó ai Dotoi Zhivago

Hombre enamorao y de trago

Tai como Pasternak ecribió

Ei mundo entero lo vio

En la pantalla era un mago.

En momia se convirtió

Sin llegai ai diecisei

El árabe Lawrence fue éi

Montao en camello filmó

To lo cine abarrató

Aunque como Che fue panfleto

De la CIA un manifieto

Que contó con Trucutú

Pedro ei Malo y don Magú

Luthor, Brutus y Anacleto.

l JOSÉ MERCADER

Dumas y el conde de Montecristo

El “Conde de Montecristo” está basado en un hecho real. Resulta que un tal Picaud, un pobre diablo, tenía una amante rica de la alta sociedad, pero cuatro amigos tenían el mismo apetito por la joven. Entre los cuatro se inventaron que él era un espía de Inglaterra por lo que lo metieron en prisión por 7 años.

En la prisión conoció Picaud a un preso, en sus últimas, quien le confesó la existencia de un tesoro en Milán. Excarcelado, regreso a París con falsa identidad para vengarse.

Esta historia la tomó Dumas y convirtió a Picaud en Edmond Dantés traicionado por un primo de su prometida Mercedes.

El primo, Fernando Mondego, conde de Morcef, en complicidad con el procurador Gerard de Villefort y un empleado del barco, aspirante a capitán, donde trabajaba Dantés. Cuando a este lo promovieron a Capitán de ese barco, el otro, lleno de envidia hasta la coronilla, se alió al procurador y al primo para denunciarlo como un conspirador bonapartista.

Edmond Dantés fue condenado a prisión y allí conoció al sacerdote Abate Faría, un italiano caído en desgracia y condenado a perpetuidad en el fondo de la oscuridad de la misma prisión a donde fue a parar Dantés. El sacerdote tenía varios años excavando un túnel de escape. La muerte lo sorprendió después de revelarle la existencia del gran tesoro del Cardenal Cesare Spada, escondido en una isla del Mediterráneo llamada Montecristo.

Esta isla existe, pertenece a Italia y forma parte del archipiélago toscano en medio de la ruta hacia Córcega, al sur de la Isla de Elba, donde estuvo Napoleón prisionero.

Dantés sacó el cadáver del padre Faría, del saco que sería lanzado al mar, y se esconde en él. A nado llega hasta una embarcación que lo salva.

Igual que la historia del zapatero Francois Picaud, Dantés recupera el tesoro de la Isla y se nombra Conde de Montecristo. Regresa a París donde encuentra su Mercedes con un hijo adolescente, Al-

bert Mondego, pero no lo reconocen por su disfraz y maquillaje de conde. Con el poder de su fortuna y el espíritu lleno de resentimiento y sed de vengan-

za, logra arruinar al aspirante a capitán, al procurador y al primo gracias a la ayuda de Lord Wilmore, que era él mismo. “El Conde de Montecristo” ha ido al

cine muchas veces y sigue siendo hoy esa novela de 1044 páginas que se lee de un jalón.

Dumas se convirtió en un personaje célebre con una “lengua de molino de vientos” muy parecido a la de Diego Rivera, en su época parisina, cuando su “reputación”, más que de pintor, era de cuentista y jablador. Los mexicanos de Pancho Villa, según él, podían “apagar el Sol a sombrerazo limpio”.

En 1824 el escritor Dumas tuvo un hijo a quien bautizó con su propio nombre como si hubiese querido extender su eternidad. Y así lo hizo. Sus libros continuaron a contar las leyendas que quedaron en el fondo de su tintero a tal punto que, incluso hoy día, nadie sabe quien es quien. Su obra más conocida fue “La Dama de las Camelias” que se sumó a las mas de 300 de su padre.

En 1931 Dumas tuvo una hija que nombró Marie-Alexandre a quien acomodó en el castillo de Le Port Murly y que él denominó “El castillo de Montecristo”.

Al igual que su abuelo, para 1948 tenía mas deudas que un jugador de lotería por lo que tuvo que salir huyendo y refugiarse en Bruselas. “Las deudas viejas no se pagan y las nuevas se dejan envejecer”.

Cuando escribió sus memorias en 1850, incluyó, si se quiere, las suyas y las de su padre y abuelo.

Logró estabilizarse para 1853 y volvió a París. Ya en tranquilidad se fue de viaje por nueve meses a San Petersburgo, Moscú y el Mar Negro por donde conoció de cerca las obras de los grandes escritores rusos.

Con su buque privado “Emma”, transportó armas para apoyar a Garibaldi en Italia y con la victoria de este, más luego, Dumas fue nombrado jefe de Excavaciones y Museos de Nápoles donde vivió hasta 1864.

Para esos tiempos tanto su obra, como la de su hijo, fueron prohibidas por la Santa Sede y “excomulgado todo aquel que fuera sorprendido “o chivateado” con una de “esas novelas infernales y blasfemas”. Pedro Mir hubiese dicho que más que “llevar el negro detrás de la oreja”, Dumas era “oriundo de la noche”. (nota: escrito sin IA). l

Alexandre Dumas por Cham. F. E Alexandre Dumas por Joseph Guichard. F. E.
Casa natal en Normandie de Alexandre Dumas. F. E.
Thomas Alexandre Dumas. F. E.
Alexandre Dumas por Mercader de una fotografía de Nadar 2. F. E.
Marie Louise Élisabeth Labouret. F. E. La Isla de Montecristo. F. E.
<VIENE DE LA PORTADA

4 Cultura

El reinado de Obama y otras curiosidades

PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

El Índice de Pizza del Pentágono (o “Pizza Index”) es una teoría popular que sugiere que los picos inusuales en los pedidos de pizza y comida a domicilio cerca del Pentágono (y otras sedes de defensa en EE. UU.) indican la proximidad de una crisis internacional o un evento militar importante, porque el personal trabaja hasta tarde y pide comida. Se basa en la idea de que, cuando los funcionarios están muy ocupados, no pueden salir, y necesitan comida rápida, con la pizza siendo un indicador simple, aunque informal, de actividad intensa y secreta, sirviendo como un tipo de “Inteligencia de Fuentes Abiertas” (OSINT) para observadores en redes sociales. (Visión general creada por IA).

Barack Obama representó alguna vez la esperanza de muchos incautos. Millones lo veían como uno de los suyos, se identificaban con él. Obama movilizó, en efecto, grandes expectativas, despertó ingenuas esperanzas. Pero él sólo fue al poder a demostrar que un hombre de color podía ser un buen servidor del sistema y demostró serlo. Sirvió sobre todo al complejo militar industrial.

No se le pueden regatear importantes realizaciones, como la reforma al sistema de salud, el llamado Obamacare, la reapertura de relaciones diplomáticas con Cuba y el acuerdo nuclear con Irán. Otras cosas salieron peor de lo que hubiera podido esperarse. Por ejemplo, el gobierno dé Barack Obama deportó un mayor número de inmigrantes que cualquier otra administración en los últimos treinta años. Un total —según fuentes consultadas—de 2,749,706 deportaciones en 8 años y un promedio diario de 941. Más que las de Bush y Clinton, más que cualquier otro presidente en la historia

«Según información gubernamental, la administración del presidente Obama ha deportado mas personas que cualquier administración en la historia de EEUU. De hecho, han deportado mas que la suma de todos los presidentes del siglo XX».«Las Deportaciones De Obama.» (1)

Durante el primer gobierno de Trump se deportaron menos inmigrantes que durante los de Obama, Clinton o Bush, pero de forma más burda. Además, en los momentos actuales Trump parece dispues-

to a superar la marca de Obama y a establecer una nueva de abusos y atropellos.

En lo que nadie parece haber igualado a Obama es en el entusiasmo con que se dedicó al uso de drones contra la población civil, incluyendo civiles estadounidenses.

«La reciente respuesta del presidente Obama a las trágicas muertes de dos civiles, el ciudadano estadounidense Warren Weinstein y el ciudadano italiano Giovanni Lo Porto, en un ataque de “asesinato selectivo” en Pakistán en enero de 2015, fue notable y sin precedentes; pero no debería haberlo sido.

»El presidente anunció públicamente que los hombres habían muerto por error como resultado de un ataque estadounidense y se disculpó por sus muertes. Prometió una investigación exhaustiva e independiente de sus asesinatos. Y afirmó que sus familias serían indemnizadas. Todo esto fue exactamente lo que se debía hacer.

»Pero el contraste entre la respuesta de la administración a las muertes de estos ci-

bombarderos por equivocación estuvieron a la orden del día durante las dos administraciones del pacifista y premio Nobel de La Paz llamado Barack Obama. En más de una ocasión se confundió por equivocación con terroristas a gente de Afganistán que celebraba matrimonios al abierto y fueron borrados de la tierra. Así también, por equivocación, se produjo el trágico bombardeo del hospital «Médicos Sin Fronteras» en Kunduz, que dejó 42 muertos y 37 heridos.

Aquí no se trata, sin embargo, de establecer cuál presidente es más criminal que el otro. El gobierno de los Estados Unidos es impersonal y los presidentes son instrumentos del sistema. Es la naturaleza depredadora y terrorista del imperio.

«…la estrategia militar de Washington, sin importar el color político del inquilino de la Casa Blanca, ha repetido el mismo patrón de empleo indiscriminado de bombardeos, mostrando una barbarie persistente en la fría planificación bélica y el desprecio más absoluto hacia la vida humana, desde Saigón en los años sesenta hasta la Franja de Gaza en la actualidad». (3)

Los datos, así sean parciales, sobre la cantidad de bombas arrojadas sobre diferentes países, son realmente escalofriantes:

1.Vietnam del Sur: 4 millones de toneladas.

2.Laos: 2,75 millones de toneladas

3.Camboya: 2,5 millones de toneladas

4.Vietnam del Norte: 1 millón de toneladas

5.Corea: 635.000 toneladas

6.Iraq: 110.000 toneladas.

7.Afganistán: 100.000 toneladas.

8.Siria: 15.000 toneladas.

9.Libia: 10.000 toneladas.

10.Serbia: 2.000 toneladas

viles occidentales —y blancos— y la de los cientos de civiles no occidentales que han muerto en el programa de fuerza letal de la administración es evidente. Ninguna otra familia de la víctima ha recibido un reconocimiento oficial ni una disculpa, y mucho menos se le ha prometido una investigación o una indemnización». (1) Como dice Medea Benjamín, Obama se especializó, se convirtió «en el gran campeón de ataque con drones a la población civil. De hecho, Obama autorizó diez veces más ataques con drones a civiles que el gobierno de Bush. Además extendió el uso de drones contra civiles a lugares donde no había conflictos armados y convirtió o declaró automáticamente a todos hombres en edad militar de estas regiones como blancos legítimos, como combatientes, los convirtió en objetivos legítimos para la matanza controlada a distancia. Las bombas y drones cayeron en Afganistán , Pakistán y Yemen, Siria e Irak, Afganistán y Libia. Siete países musulmanes». (2)

De hecho, el asesinato de civiles y los

De acuerdo con cálculos relativamente conservadores, desde la segunda guerra mundial, Estados Unidos ha lanzado centenares de toneladas de bombas sobre unos treinta y siete naciones, y ha matado a veinte o treinta millones de personas, sin contar a las víctimas de contaminación, que siguen muriendo año tras años. De hecho, en toda la historia de la humanidad ningún país ha sembrado la devastación y el terror a escala planetaria como los Estados Unidos.

Para peor, el Índice de Pizza del Pentágono está ahora mismo en su pico más alto y el Armagedón podría estar a la vuelta de la esquina.

Notas:

(1)Fuente: Law Office Of Patricia M. MaP.C., (https://share.google/ HeLYxZSe03tLnLEQx). (2)«Obama se disculpó por el asesinato de dos víctimas occidentales con drones. ¿Y los demás?». ACLU, Fuente: American Civil Liberties Union, (https://share. google/T405dJqZl1XxZsiuV). (3) (Medea Benjamin, «Estados Unidos lanzó 26.171 bombas en 2016. ¡Qué final tan sangriento para el reinado de Obama!», (https://www.theguardian.com/ commentisfree/2017/jan/09/americadropped-26171-bombs-2016-obamalegacy). (4)«EE.UU. ha lanzado más de 9 millones de toneladas de bombas en los últimos 80 años»,Fuente: Diario Socialista, (https://share.google/ npJiVgtes3iPuC5J9). l

Fundación Sinfonía y OAcademy: cómo se construye una carrera internacional desde RD

ANDRÉS TOVAR

Especial para elCaribe

Durante mucho tiempo, la conversación sobre música clásica estuvo dominada por la narrativa del talento individual. El niño prodigio, el joven virtuoso, el músico brillante que “logra salir”. Es un relato seductor, sí, pero incompleto. Porque oculta una verdad incómoda: el talento, por sí solo, rara vez basta.

La reciente buena nueva de la selección de dos prodigiosos músicos dominicanos, el clarinetista Gilbert Anderson y el flautista Rafael Méndez, como becarios 2026 de OAcademy, el conservatorio de la Orquesta de las Américas, obliga a repasar esa narrativa. No porque se trate de un logro aislado -que no lo es-, sino porque revela algo más profundo: la excelencia no es un accidente. Es el resultado de sistemas, decisiones, continuidad y visión.

Este no es un texto sobre dos becas. Es un texto sobre cómo se construye hoy una carrera musical real desde un país que, poco se cuenta, tiene vías que trascienden la mera periferia del circuito clásico internacional.

El mito del músico aislado Durante décadas, el modelo de formación musical se sostuvo sobre una promesa implícita: si tocabas lo suficientemente bien, el sistema se encargaría del resto. Conservatorio, diploma, audición, orquesta. Una línea recta, casi automática.

Ese modelo se quebró. Hoy, las grandes orquestas reducen plazas, los contratos estables son excepción y las audiciones se han convertido en procesos globales donde compiten músicos de todos los continentes. La técnica sigue siendo indispensable, pero dejó de ser suficiente. El músico del siglo XXI necesita algo más: comprender el ecosistema en el que se mueve. Saber tocar ya no garantiza saber sostener una carrera. Y esta es una realidad que muchos conservatorios tradicionales aún evitan nombrar. Se enseña repertorio, estilo, precisión; pero rara vez se habla de empleabilidad, liderazgo, comunicación, gestión de carrera o construcción de redes profesionales.

Reinventar el conservatorio

Así, modelos como OAcademy respon-

den precisamente a esa fractura entre educación musical y realidad profesional. No se trata de una moda digital ni de una solución improvisada, sino del resultado de más de dos décadas de experiencia acumulada por la Orquesta de las Américas en la formación de músicos en contextos reales de alta exigencia.

OAcademy no se define por un edificio ni por una geografía. Se define por una idea radicalmente contemporánea: la excelencia artística debe dialogar con el mundo en el que el músico va a trabajar. Su modelo híbrido -virtual, pero exigente; flexible, pero riguroso- permite que músicos de distintos países accedan a una formación de nivel internacional sin abandonar sus contextos locales. Pero lo verdaderamente disruptivo no es la tecnología, sino el enfoque pedagógico: técnica avanzada, sí, pero también liderazgo, pensamiento estratégico, preparación para audiciones, manejo de medios y construcción de redes profesionales.

No es casual que su facultad incluya figuras como Yo-Yo Ma, Marin Alsop, Augustin Hadelich o Evelyn Glennie. Tampoco es casual que esté vinculada a instituciones como el Royal Concertgebouw, el Curtis Institute of Music o la New World Symphony. OAcademy no improvisa prestigio: opera dentro del sistema real de la música clásica internacional.

Formar músicos hoy

OAcademy parte de esa premisa. Por eso su enfoque no se limita a “perfeccionar” músicos, sino a insertarlos en una red activa, donde el aprendizaje ocurre también entre pares, mentores y experiencias compartidas. El músico deja de verse como un ejecutante aislado y comienza a entenderse como parte de un ecosistema profesional.

Esta comprensión -tan obvia en disciplinas como el deporte de alto rendimiento o las industrias creativas contemporáneas- ha tardado en consolidarse en el mundo de la música académica. Pero está llegando. Y quienes se forman bajo este paradigma llegan mejor preparados, no solo para tocar, sino para permanecer. Sinfonía: la arquitectura silenciosa Nada de esto ocurre de manera espontánea en un país con limitaciones estructurales en su sistema cultural. La presencia dominicana en OAcademy no es fruto del azar ni de gestiones aisladas. Responde a

una estrategia sostenida impulsada por Fundación Sinfonía desde 2021. Aquí conviene detenerse. Porque en un entorno donde muchas iniciativas culturales dependen del entusiasmo momentáneo, la continuidad se vuelve un valor extraordinario. Año tras año, Fundación Sinfonía ha gestionado becas completas para jóvenes instrumentistas dominicanos, seleccionados no por afinidad local, sino por consejos internacionales de mérito. El listado de becarios entre 2021 y 2025 no es una anécdota administrativa. Es la evidencia de una política cultural silenciosa pero efectiva: identificar talento, acompañarlo, conectarlo con plataformas reales y sostener el proceso en el tiempo. Así, Sinfonía no “envía estudiantes”, construye trayectorias.

En este contexto se inscribe la selección del clarinetista Gilbert Anderson y el flautista Rafael Méndez como becarios 2026. Ambos representan a una generación de músicos dominicanos que ya no se concibe como excepción exótica dentro del circuito internacional, sino como participante legítima. Una generación que entiende que la excelencia no es solo tocar bien, sino saber moverse en el sistema.

Educación musical y visión país Hablar de educación musical no es un ejercicio estético ni una conversación elitista. Es una discusión profundamente ligada al desarrollo humano, la imagen país y la capacidad de insertarse en circuitos globales de valor simbólico. Los países que hoy lideran la escena cultural internacional no lo hacen solo por tradición, sino por políticas sostenidas de formación, movilidad y conexión. La música clásica -con todas sus exigencias- es uno de los termómetros más claros de ese compromiso. En ese sentido, el trabajo articulado entre instituciones locales como Fundación Sinfonía y plataformas internacionales como OAcademy revela un camino posible. No perfecto, no masivo, pero real. Un camino que demuestra que la internacionalización del talento no ocurre por decreto, sino por diseño.

La selección de estos dos músicos dominicanos por OAcademy no es el final de una historia. Es una reiteración que, con talento, sistema y visión alineados, la música académica dominicana no solo aspira a un puesto el escenario internacional: ya pertenece a él. l

Un “nuevo Bach” para el 2026 ConCierto Sentido

La música de Bach parece ser infinitamente adaptable, sin duda un indicio de su extraordinario genio. Partiendo de esta premisa, Colors of Bach, uno de los primeros lanzamientos del 2026 a cargo de la violinista noruega Eldbjørg Hemsing, es un álbum “pop” por la duración de las piezas y la relativa simplicidad de los arreglos, pero eso es lo que menos importa pues, en cada escucha sucesiva, he descubierto nuevas delicias.

Para los entendidos más puristas, sin duda, esta grabación generará opiniones encontradas. Comprende unas veinte melodías de Bach, la mayoría muy conocidas, pero reinventadas para violín solista y pequeños conjuntos. No se trata de arreglos de crossover de mal gusto, sino de visiones imaginativas, pero respetuosas, de la música inmortal de Bach. Y, aunque las encontrará ciertamente diferentes a su forma original, aún se sienten clásicas, pero claramente de este siglo; “cinematográficas”, es el mejor adjetivo que puedo evocar.

Para mí, la más destacada es la que quizás más se aleja de las ideas originales de Bach: la Melancholy Variation, basada en el Allegro, movimiento final del Concierto para violín y oboe. El nombre del arreglo indica que el tempo está considerablemente alterado, pero el resultado es de una belleza deslumbrante, y la parte del violín solista tiene resonancias claras de la famosa partitura de John Williams para La lista de Schindler.

Si conocen el Bach de Jacques Loussier, se harán una idea del nivel, pero no del estilo, sino de la reinvención. Creo que la expresión adecuada es «nueva luz a través de viejas ventanas». l

Rafael Méndez. FUENTE EXTERNA
Gilbert Anderson. FUENTE EXTERNA
Becarios Fundación Sinfonía 2026. F.E.
ANDRÉS TOVAR EDITOR DIGITAL

6 Cultura

El Día del Historiador y los retos de la Historia

DR. WILSON ENRIQUE GENAO

PROFESOR INVESTIGADOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS CARIBEÑOS WilsonGenao@pucmm.edu.do

El pasado 13 de enero se celebró en República Dominicana el “Día Nacional del Historiador”. Instituido por el Poder Ejecutivo mediante el decreto 562-20, en esa fecha se conmemora en honor del consagrado investigador y estudioso de la historia nacional, José Gabriel García, considerado como el Padre de la Historiografía Dominicana.

La República Dominicana no es el único país de la región que tiene un día para recordar a los profesionales de la historia. En México se celebra el 12 de septiembre en homenaje a la fundación de la Academia Mexicana de la Historia. En Guatemala se celebra el 16 de octubre recordando al Dr. Alejandro Marure y su legado en la preservación de la historia y la identidad guatemalteca. En Honduras se celebra cada 17 de marzo, establecido por Decreto Legislativo en 2013. En Panamá el 11 de agosto en homenaje al natalicio del renombrado historiador panameño Ricaurte Soler, figura clave en el estudio de la historia nacional y en Colombia, el 18 de mayo, fecha que conmemora la fundación de la Sección de Historia de Colombia y América en la Universidad Nacional de Colombia. En el Caribe insular se celebra en Cuba cada 1 de julio y en Puerto Rico se celebra el segundo miércoles de noviembre, como parte de la Semana del Historiador, establecida por la Ley 327 de 1998 para reconocer la labor de quienes estudian y analizan el pasado de la isla.

Historiador, militar, político y periodista José Gabriel García nació en Santo Domingo el 13 de enero de 1834. Desde temprana edad, su existencia se vinculó estrechamente con la fundación del Estado Dominicano y con la persistente labor de consolidar una nación soberana y democrática que asegurara un futuro próspero para su descendencia.

Permanente promotor cultural, de las letras y del progreso intelectual García desempeñó múltiples funciones entre ellas ministro de Justicia e Instrucción Pública y secretario particular y asesor de la Junta Ejecutiva presidida por José María Cabral (1865); consejero del Triunvirato (1866); presidente de la Convención Nacional (1866 y 1867); diputado al Congreso Nacional (1874); presidente de la Comisión Nacionalizadora de la Península y Bahía de Samaná (1874). También, ministro de Justicia e Instrucción Pública en el gobierno de Ulises Francisco Espaillat, así como ministro interino de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina del mismo gobierno (1876) y tesorero municipal de Santo Domingo (1898-1908).

Destacado intelectual, empleó gran parte de su vida en la investigación de temas históricos. Se decidió por la investigación de la historia “con el fin de contribuir a forjar el futuro de la nación al

desarrollar la conciencia histórica de la juventud dominicana… y a crear una historia nacional a la altura de la ciencia histórica de su tiempo” (Cassá, 2016)

Su obra cumbre fue “Compendio de historia de Santo Domingo”, la cual comenzó a publicarse en su primer volumen en 1867. Posteriormente, en 1882, 1900 y 1906 entregó al pueblo dominicano los volúmenes 2, 3 y 4 de la referida obra. Además, fue autor de: “Breve refutación del informe de los Comisionados de Santo Domingo. Dedicado al pueblo de los Estados Unidos” (1871); “Apuntes para la historia. Bosquejo de la vida política de Báez, acompañado de su genealogía y lista de sus víctimas” (1871); “Rasgos biográficos de dominicanos célebres”

(1875); “Memorias para la historia de Quisqueya o sea de la antigua parte española de Santo Domingo, desde el descubrimiento de la Isla hasta la constitución de la República Dominicana” (1875). También, “Partes oficiales de las operaciones militares realizadas durante la guerra domínico-haitiana” (1888); “Controversia histórica sostenida en 1889 entre el Teléfono y el Eco de la Opinión, coleccionada por la sociedad Hijos del Pueblo” (1890). También publicó “Guerra de la separación dominicana. Documentos para su historia” (1890); “Coincidencias históricas escritas conforme a las tradiciones populares” (1891); “Colección de tratados internacionales firmados por la República Dominicana desde su creación

al día presente” (1897) y la “Historia moderna de Santo Domingo” (1906). Dada la coyuntura global actual, es imperativo reflexionar sobre los retos de la disciplina histórica. En el contexto actual, en la era digital, la historia enfrenta el reto de gestionar volúmenes de datos sin precedentes, exigiendo procesos de selección y crítica más rigurosos, además de una transformación en la manera de comunicar los hallazgos científicos. En sintonía con esa visión, en su mensaje con motivo del Día del Historiador la Academia Dominicana de la Historia resalta que la conmemoración también es una invitación “a reflexionar sobre los retos, transformaciones y desafíos que enfrenta la disciplina histórica para ejercer un papel más dinámico en la preservación del patrimonio histórico, fomentar la investigación, aplicar nuevas tecnologías de cara a la digitalización y difusión del material de archivo y a su divulgación en línea, impulsar discusiones metodológicas actualizadas, enseñar y explicar la historia de un modo didáctico, innovador, honesto y veraz, a fin de poder transmitir a las generaciones futuras el significado, la sabiduría y el sentido de pertenencia acumulados durante siglos” (Academia Dominicana de la Historia, 2026)

En ese contexto de ideas y desafíos es necesario subrayar la importancia de la generación de espacios académicos que respondan a estos desafíos. Uno de ellos es el Doctorado en Historia del Caribe que está desarrollando la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra bajo la coordinación de la historiadora Mukien Adriana Sang Ben. Este doctorado aspira a formar líderes intelectuales de la sociedad dominicana; académicos que sean referentes científicos y pedagógicos en el área de la Historia del Caribe, así como en otras disciplinas afines; ciudadanos del mundo, universales y cosmopolitas, abiertos a los desafíos intelectuales no sólo de la sociedad dominicana, sino también de la aldea global que es hoy el planeta; líderes comprometidos con el desarrollo educativo y democrático de la sociedad, con la difusión del conocimiento en todos los estratos de la población; con la articulación de políticas en favor de una mayor igualdad social; con la promoción de los derechos y la dignidad de todo ser humano.

Felicidades en el Día del Historiador.

Referencias bibliográficas Academia Dominicana de la Historia (2026). Mensaje del Día del Historiador. https://www.academiadominicanahistoria.org.do/?p=3387#:~:text=El%20decreto%20n%C3%BAmero%20 562%2D20,docencia%2C%20la%20 museograf%C3%ADa%20y%20la Cassá, R. (2016). Introducción. En Raymundo González (Coord.) José Gabriel García. Obras completas. Volumen 1 (pp. 25-27). Archivo General de la Nación/ Banco de Reservas de la República Dominicana. l

Centro estudios caribeños. PUCMM.

elCaribe, SÁBADO 17 DE ENERO DE 2026 elcaribe.com.do

OGM

Central de Datos

La herencia taína dominicana conquistó el escenario internacional

A través de la exposición de arte taíno realizada en Madrid, España, se destacó el avance cultural y artístico de los pueblos aborígenes que habitaron las Antillas

Recipientes interconectados, uno de ellos con forma fálica, pertenecientes a la Sala de Arte Prehispánico. OGM

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

Una muestra sin precedentes llevó el arte taíno dominicano a Madrid

En el marco de la apertura del Centro Cultural del Mundo Hispánico de Madrid, se exhibió una muestra de arte taíno que permitió difundir de manera integral en Europa la cultura aborigen dominicana, durante el periodo de cuatro meses.

Se seleccionaron más de 400 piezas originales de valor incalculable, consideradas entre las más destacadas y representativas del Museo del Hombre Dominicano, la Sala de Arte Prehispánico y diversas colecciones privadas, las cuales ofrecieron una visión integral del modo de vida de los pueblos que habitaban Quisqueya al momento de la llegada de los conquistadores españoles.

El entonces director del Museo del Hombre, el arquitecto José Antonio Caro Álvarez, explicó que, dado el carácter principalmente didáctico de la exposición, resultaba necesario presentar una introducción que abarcara todo el proceso y los aportes de los pueblos aborígenes hasta alcanzar el nivel de desarrollo logrado por los taínos.

Por esta razón, a la entrada de la sala de la muestra se dispuso una secuencia de paneles con textos explicativos, acompañados de piezas auténticas, diapositivas, fotografías, transparencias y proyecciones cinematográficas, con el fin de ubicar al espectador en los orígenes de la cultura taína y guiarlo hasta el área destinada a la exposición principal.

Según señaló el arquitecto Caro, en la muestra taína se diferenciaron los objetos líticos de los cerámicos con el propósito de apreciar mejor la evolución de cada uno, poniendo especial atención en el estilo chicoide, del cual se cuenta con piezas de gran valor y calidad.

Ilustraciones y recursos gráficos complementaron la muestra Además, una serie de murales y pósteres ambientaban cada uno de los estilos mediante ilustraciones del rito de la cohoba, la elaboración del casabe y otras escenas que representaban de forma gráfica las

costumbres de los pueblos aborígenes. En adición a esto, se mostraron dibujos y fotografías de los animales que constituían la base alimenticia de los taínos, como manatíes, iguanas y jutías, así como de las plantas de las que obtenían sus principales alimentos, entre ellas la yuca y el maíz.

De igual manera, a través de fotografías se difundieron las manifestaciones del arte rupestre de los pueblos aborígenes.

Presentación visual y jerarquización del patrimonio taíno

Las piezas fueron organizadas según su tipología y relevancia, y se presentaron en vitrinas dotadas de iluminación especial. Al respecto, el director del Museo del Hombre Dominicano señaló que se dispuso de todos los recursos museográficos del Instituto de Cultura Hispánica, entidad que patrocinó la muestra taína.

Las 400 piezas elegidas para la exposición en Madrid incluyeron vasos con efigies, ídolos, vasijas, potizas, amuletos, duhos, espátulas vómicas, inhaladores, cinturones de cuentas y guayos.

Además, se incluyeron fotografías de piezas taínas relevantes que, por diversas razones, no pudieron trasladarse a Madrid. De este modo, el catálogo se convierte en un documento de consulta para el futuro, funcionando como síntesis de una etapa de la prehistoria dominicana.

Según indicó Caro Álvarez, el catálogo sería publicado con gran cuidado por el Instituto de Cultura Hispánica, cuyo comisario de exposiciones, Luis González Robles, visitó el país para colaborar en la selección de las piezas y coordinar los preparativos del evento que se realizaría en Madrid.

En este sentido, un equipo de expertos españoles en publicaciones de arte colaboró en la elaboración del catálogo. Además, durante la semana de apertura de la exposición taína se impartieron cinco conferencias, de las cuales tres

serán presentadas por especialistas dominicanos y dos por expertos españoles.

Proyección del legado cultural taíno

Según la valoración de Manuel García Arévalo, director de la Sala de Arte Prehispánico, la exposición permitió destacar el avance cultural y artístico de los pueblos aborígenes que habitaron las Antillas, así como revelar que, en la época del Descubrimiento, la isla Española vivía un notable período de gran esplendor.

García Arévalo señaló en aquel momento que los pueblos indígenas, herederos de un valioso conjunto de esculturas y modelados, fueron ampliamente conocidos por el público europeo, que tendría por primera vez la oportunidad de apreciar las características distintivas del arte taíno.

Exposiciones y actividades complementarias en la muestra En su momento, durante su estancia en el país, el señor González Robles —mencionado previamente— extendió una invitación para presentar sus obras a destacados artistas dominicanos, entre ellos Fernando Peña Defilló, Manuel Montilla, Félix Gontier, Vicente Pimentel, Iván Tovar, Alberto Ulloa, Elsa Núñez, Darío Suro, Domingo Liz (dibujo), Ramón Oviedo, Guillo Pérez y Orlando Menicucci. Asimismo, fueron convocados Ada Balcácer, Rosa Tavares (grabado), Lepe, Cándido Bidó, Alberto Bass, Daniel Henríquez, Francisco de los Santos, Soucy de Pellerano, José Cestero (dibujo), García Cordero (dibujo), Ángel Haché, Aquiles Azar (dibujo), Ramón Arias (dibujo) y Jorge Severino. En ese sentido, se realizó una selección de las obras de estos artistas para su exhibición en el Centro Cultural del Mundo Hispánico, tal como había informado el arquitecto Caro, dado que existía la exigencia de que las piezas fueran creadas necesariamente en 1976 o a comienzos de 1977. l

Vasija de barro con una rana adosada en medio del cuerpo. Sala de Arte Prehispánico. OGM
Amuletos y collares (joyería taina). OGM
Recipiente con forma de cabeza humana. OGM
Vaso cerámico negro con efigie antropomorfa femenina. OGM

crítica arte

LILIAN CARRASCO

lilycarrascor@hotmail.com

El arte dominicano hoy: identidad y dinamismo

En los últimos años, el panorama del arte dominicano ha mostrado un dinamismo que va más allá de los circuitos tradicionales. La creación local ya no se limita a espacios cerrados o festividades puntuales; encuentra nuevas plataformas de exhibición y renovadas maneras de interpretar nuestra identidad cultural.

También se percibe una mayor proyección internacional y una creciente voluntad de apoyo por parte del Estado. Un claro ejemplo lo ofrece la exposición “Rutas de Esperanza: Arte Dominicano Contemporáneo”, inaugurada en noviembre de 2025 en el Instituto Cervantes de Roma, con obras de Iris Pérez, Soraya Abu Naba’a, Guadalupe Casasnovas, Robert Castillo, Simón de los Santos, Jared Guerra Mirabal, Melanio Guzmán, Lizander

Jiménez, Vanessa Languasco, Priscila López Loyo, Yermine Richardson, Victoria Thomen, Ruddy Taveras y Juan Trinidad.

Cada artista, desde su lenguaje personal, exploró temas como la memoria, la migración y la identidad desde una mirada contemporánea, con el apoyo de la Embajada de la República Dominicana ante la Santa Sede y Banreservas.

Galerías y espacios alternativos en Santo Domingo y otras ciudades impulsan exposiciones de arte contemporáneo, como es el caso de “Dos Calles, Espacio Creativo”, mientras que ferias como FIARTE fortalecen la comunidad artística y amplían las oportunidades de visibilidad.

Asimismo, la presencia de ferias internacionales como FIACI y MECA RD ha traído a la República Dominicana propuestas que dialogan con las prácticas locales en pintura, fotografía, instalación y medios digitales, que posicionan al país como un nodo relevante dentro del circuito del arte contemporáneo del Caribe y Latinoamérica.

El arte dominicano de hoy se presenta como un territorio polifónico, abierto y crítico, capaz de integrar memoria, identidad y diálogo con contextos culturales más amplios sin perder su esencia caribeña. l

crítica cine

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

Sombras del poder

Varios elementos dramáticos sugieren que las guerras al narcotráfico son “fabricadas” con algún fin y no para lo que nos dicen la propaganda y los medios de comunicación sumariamente, que es para acabar de una vez con el narcotráfico. La estrategia de la serie Narcos es contar el origen y afianzamiento del narcotráfico en Latinoamérica a partir del 1980; vemos guerras civiles ocultas cuyas víctimas son los pobres. Aunque al mismo tiempo, nos muestra que esa guerra a las drogas es un conflicto de mafias, incluso políticas. Lo mejor es la visión que nos da de ese mundo, privilegiando el desarrollo de los personajes en vez de las largas batallas a balazos. Los personajes son sometidos a una confrontación personal y de sus motivaciones, lo que explicta sus psicologías en lugar de procurar empatía por ellos, y se muestra el lado opuesto de cada uno como criminales con subtramas familiares; esa apelación a la familia se va al lado de servidores de esos carteles y sus seres queridos, donde ya vemos cómo efectivamente es la realidad de que quien se someta a actos delincuenciales está metiendo todo lo relacionado con su vida. La manera en que cada personaje tiene su respectivo desarrollo enmarcado en un mundo donde

el libro

vive

mi ventana

todo se compra y se vende es como vemos los más variados métodos de coerción al servicio del odio y la venganza, y ahí es donde crece un buen ambiente y atmósfera para el suspense. De manera que, conforme se desarrolla esa estrategia narrativa, el suspenso se acoge a una serie de acontecimientos que llevan a los personajes a un callejón sin salida. En razón de la quiebra de ritmo al mezclar hechos históricos, material documental y la historia ficcionada de los personajes envueltos en la trama, se nos presenta una narrativa con ciertos deslices en su construcción. Estos están orientados a mantener suspense de manera que estemos interesados en cómo llegaron al destino trágico que siempre tienen los narcotraficantes. Pero esa puesta en escena termina por sucumbir en el interés, pues disminuye fuertemente en la estrategia narrativa debido a escenas obviamente ficticias. Esa estrategia se concentra en los conflictos que llevan los villanos narcos para lograr sus objetivos y la burocracia a que se enfrentan los agentes de la DEA para cumplir sus misiones. Sus amarguras y soplos de felicidad nadan en el mundo del capitalismo estadounidense de los 80 (tan diferente al capitalismo financiero de hoy). Componentes como venganza, codicia y egocentrismo son plausibles a estos personajes que llevan la historia. En Netflix. l

HHHH GÉNERO: thriller histórico. DURACIÓN: tres temporadas de 10 episodios.

Resistencia poética contra el olvido

Un abarrotado Salón Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña fue el escenario en el que el laureado poeta Daniel Beltré López puso en circulación el pasado domingo 11 de enero su poemario Nunca fue bueno tanto olvido, con la misma lírica sorprendente de su obra anterior, No es un soplo la vida, ganadora del Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña de Henríquez. Nunca fue bueno tanto olvido trae un prólogo del escritor y académico Rafael Julián, quien hizo la presentación en el referido acto, texto en el que evidencia su gran admiración por los poemas de Beltré López, uno de los cuales sospecha, “marcará un hito en la historia literaria nacional”, refiriéndose al titulado Primero los canes.

Tal como señala el prologuista, y así lo confiesa el autor, la obra no es una poesía de protesta sino de resistencia, para que el olvido no destruya el pasado donde reinan los acontecimientos de la niñez, de los padres y abuelos, en el barrio que se fue transformando con el tiempo.

“El olvido que denuncio es el que reniega de la libertad, el que mira por encima del hombro al acero emancipador, el que apura la mutilación de la esperanza, el que ignora exprofeso la fragua que nos hizo ciudadanos”, expresa en su presentación el poeta, político y abogado nacido en Santo Domingo en 1957.

La puesta en circulación de Nunca fue bueno tanto olvido incluyó manifestaciones artísticas con poemas del libro musicalizados, junto a lecturas de las composiciones por parte de escritores como Emilia Pereyra, Avelino Stanley, Plinio Chahín y Pedro Pablo Fernández, con una participación infantil a cargo de nietos del autor.

El poema Epifanía traslada al lector a la infancia en la pobreza: “Puse agua para tres días, / forraje para el camino/ caramelos y una carta acreditando ser bueno...”

Los aplausos en el acto lucían espontáneos en un auditorio con figuras como el expresidente Leonel Fernández, el exvicepresidente Jaime David Fernández Mirabal y el ministro de Justicia, Antoliano Peralta Romero, entre otros. l

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

franknunez463@gmail.com o

Soñar y nada más

Entre las acepciones del verbo soñar que registra la Real Academia figuran: Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme, o anhelar persistentemente algo. El sueño ha sido motivo de estudio para los sicólogos y especialistas de la conducta, que todavía debaten si tiene relación con lo que la persona ha vivido en lo inmediato o si es un estado que nos retrotrae al ayer y nos enfrenta con nuestros temores más antiguos, lo cierto es que todo lo que se sabe es más teoría que certeza, y en esto entran los sueños premonitorios, que según algunos permiten a ciertas personas predecir el futuro, algo que la ciencia no acepta totalmente.

La palabra sueño equivale también a descanso. En el antiguo testamento Dios se comunicaba con los hombres cuando dormían, y se creía que el hecho de recibir revelaciones divinas en ese estado de semiconsciencia obedecía al poder que el creador tenía para penetrar en la mente humana.

Soñar despierto es, en cambio, anhelar, desear intensamente que algo se haga realidad; precisamente el predicador negro Martin Luther King solía comenzar sus discursos con la expresión I have a dream, (yo tengo un sueño) para predicar después su mensaje de lucha pacífica, su rechazo a la discriminación, sus críticas a un sistema social injusto.

Los jóvenes sueñan con el amor, con terminar una carrera, unos pocos sueñan con transformar la realidad mediante el trabajo pastoral o la militancia política, lo cual está bien cuando el motor de esos sueños son los ideales de paz, de justicia, de un mejor reparto de las riquezas, y cuando esos ideales se llevan a la práctica de manera pacífica, aunque implique desafiar normas establecidas y enfrentar intereses espurios.

Los poetas sueñan con despertar la magia dormida en las palabras, para transformar frases comunes en urdimbres de sonidos que adquieren un significado diferente cuando se distribuyen en estrofas y adquieren musicalidad propia.

Soñar es reaccionar contra la chatura de la realidad y creer que existe la posibilidad de crear algo mejor, que somos capaces de caminar hacia un futuro distinto, y convencernos, pese a todo, de que lo que está por venir siempre ha de ser mejor. Ejercer el derecho de soñar es la mejor manera de iluminar con esperanzas los tonos grises de la rutina cotidiana. l

elCaribe, SÁBADO 17 DE ENERO DE 2026

elcaribe.com.do

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

CEn estos días de novena, el corazón del pueblo dominicano vuelve su mirada a Nuestra Señora de la Altagracia, Madre protectora y presencia maternal constante en nuestra historia. Ella ha acompañado el caminar de nuestra nación, sosteniendo la fe de los sencillos, consolando y avivando la esperanza en los momentos difíciles. Como pastor que ha reflexionado y escrito largamente sobre su figura, vuelvo a contemplarla no solo como un símbolo religioso, sino como una Madre viva, cercana y encarnada en la identidad dominicana.

1-María, Madre cercana y protectora del pueblo

Nuestra Señora de la Altagracia es, ante todo, Madre. No una madre distante, sino cercana, atenta a los clamores de sus hijos. Desde los orígenes de nuestra historia, el pueblo dominicano ha experimentado su protección en momentos de dificultad, enfermedad, violencia y peligro. Ella ha sido refugio y consuelo. Su maternidad se expresa claramente en la confianza con la que este pueblo se acerca a ella, seguro de ser escuchado y acogido.

2-La Altagracia y el misterio de la Encarnación

La imagen de la Virgen de la Altagracia nos presenta a María contemplando el misterio del nacimiento de Jesús. Ella nos enseña a detenernos ante el Dios que se hace pequeño, pobre y cercano. Somos invitados por María al silencio contemplativo, a reconocer la grandeza de Dios que se manifiesta en la humildad. Desde la Altagracia, aprendemos a acoger a Cristo en nuestra vida personal, familiar y social.

3-Madre de la fe sencilla y profunda

La devoción a la Virgen de la Altagracia ha crecido en el corazón de un pueblo de fe sencilla, pero firme. Es una fe que se expresa en peregrinaciones, promesas, oraciones y hasta lágrimas derramadas ante su imagen. Un servidor fue testigo de esto muchas veces, durante mis doce años como Rector de la Basílica, y luego durante mis 8 años como Obispo de la Diócesis. María valora esta fe humilde, porque nace del corazón y se traduce en confianza total en Dios. De ella aprendemos a tener una fe de entrega, perseverancia y fidelidad en medio de las pruebas, no de palabras.

4-Altagracia, escuela de esperanza Nuestro pueblo ha vivido momentos de sufrimiento, incertidumbre y crisis. En todos ellos, María ha sido signo de esperanza. Como Madre, viene a decirnos que Dios no abandona a sus hijos y que, aun

CERTIFICO Y DOY FE

9 Cultura

Nuestra Señora de la Altagracia, Madre protectora y esperanza del pueblo dominicano

cuando la noche parece oscura, siempre amanece. La Virgen de la Altagracia, queridos todos, nos anima a no perder la esperanza, a seguir luchando por un país mejor, con justicia verdadera para todos, solidario con los que más necesitan, pero siempre sostenidos por la certeza de que Dios camina con nosotros.

5-María, modelo de humildad y servicio

En la Altagracia contemplamos a una María humilde, totalmente disponible a la voluntad de Dios. No busca protagonismo; señala siempre a su Hijo. Esta actitud es una llamada para todos nosotros: pastores y fieles, autoridades y ciudadanos. En María tenemos el ejemplo de verdadero servicio, que es el que se realiza con humildad, entrega y amor desintere-

sado, poniendo el bien del otro por encima del propio interés.

6-Madre que une y convoca Nuestra Señora de la Altagracia es un punto de encuentro para todos los dominicanos, dentro y fuera del país. Ante ella se reúnen personas de distintas edades, condiciones sociales y realidades de vida. María nos convoca a la unidad, recordándonos que somos hermanos y que estamos llamados a construir juntos una nación donde reine el respeto, la justicia y la paz.

7-María nos conduce siempre a Cristo Finalmente, la Virgen de la Altagracia no se queda en sí misma. Toda auténtica devoción mariana nos lleva a Jesucristo. María nos dice, como en Caná: “Hagan

lo que Él les diga”. En esta novena, ella nos invita a renovar nuestra relación con su Hijo, a escuchar su Palabra y a vivir conforme al Evangelio. Solo así nuestra devoción puede ser verdadera y fecunda. Que Nuestra Señora de la Altagracia, Madre protectora del pueblo dominicano, siga cubriéndonos con su manto y conduciéndonos siempre al encuentro vivo con Jesucristo, Señor de nuestra historia. Conclusión

CERTIFICO que el pueblo dominicano se viste de fiesta estos días al celebrar la novena en honor de su Madre espiritual, la Virgen de Altagracia.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los dieciséis (16) días del mes de enero del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l

Poemas de Pascuala Rosario Flores

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Esta semana, en Espejo de tinta, recibimos como invitada a Pascuala Rosario Flores, maestra, escritora, poeta y gestora cultural. Es licenciada en Educación, mención Filosofía y Letras, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde también obtuvo la Maestría en Gestión de Centros Educativos. Ha realizado múltiples diplomados vinculados a su ejercicio profesional y a la creación literaria. Actualmente labora en el Ministerio de Educación como técnica distrital del área de Lengua Española y ha sido reconocida a nivel nacional, regional y distrital por su destacado desempeño.

Su sostenido amor por la lectura y la poesía la ha llevado a participar activamente en ferias nacionales y regionales del libro, así como en encuentros literarios, lecturas poéticas, talleres y conferencias. Ha obtenido importantes reconocimientos, entre ellos el tercer lugar en poesía en ArteMiches (2012), el segundo lugar en cuento en la Feria Regional de San Pedro de Macorís (2013) y el Premio a la Juventud a nivel provincial (2014). Es autora del libro de haiku Tres voces del silencio (2015), publicado en español, inglés y francés.

Los textos que presentamos revelan una sensibilidad contemplativa donde convergen naturaleza, emoción y conciencia del tiempo. Miches, en el este de la República Dominicana, lugar de residencia de la autora, propicia una mirada atenta y depurada. Abundan imágenes marinas, vegetales y celestes que reflejan el mundo interior, mientras la voz poética, sobria y musical, establece un diálogo constante entre lo efímero y lo vital, asumido con serenidad y hondura.

UNO

Marullos de mar

Golpean mi espalda

Salan mi boca

DOS

Mares profundos

Continentes abiertos

Vidas fugaces

TRES

Vaivén de olas

Caracolas marinas

Castillo y sol

CUATRO

Apasionada

La mariposa vuela

Bate sus alas

CINCO

Llantos amargos

Escucho en la selva

El árbol muere

SEIS

Rosas silvestres

Marchitadas por el sol

Vuelven a vivir

SIETE

Bajo su sombra

Acaricia el viento

Él me susurra

OCHO

Mañana fresca

Claro de aurora

Capullo al sol

NUEVE

Mil mariposas

Siento dentro de mi ser

Solo me miras

DIEZ

Envuélveme más

Arrópame con tu piel Quiero sentirte

ONCE

Lindos luceros

Me parecen tus ojos

Destello de luz

CUATRO

Dulce melodía

Es tu voz para mí

Canta ruiseñor

TRECE

Aguas pasadas

Otoño de mi vida

Nada de nada

CATORCE

Quiero perderme

En la noche sin luna

En zancadillas l

elCaribe, SÁBADO 17 DE ENERO DE 2026

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Imaginación crítica y fracturas de la identidad en “La resurrección del Dr. Blagger”, de Juan Carlos Mieses

La literatura dominicana contemporánea ha encontrado en Juan Carlos Mieses una voz que se atreve a expandir los límites del cuento, explorando territorios donde lo real y lo fantástico se entrelazan para interrogar la identidad, la memoria y la cultura. Su libro La resurrección del Dr. Blagger y otras narraciones constituye una muestra elocuente de esta apuesta estética y ética: ocho relatos que, aunque diversos en tono y temática, dialogan entre sí para articular una visión plural, crítica y profundamente humana.

Uno de los rasgos más llamativos de la obra es la diversidad temática y tonal de los relatos. Desde Villa Consuelo: tierra cero hasta El monstruo, Mieses experimenta con escenarios que oscilan entre lo reconocible y lo extraordinario. Lo fantástico no aparece como un simple recurso ornamental, sino como un medio para subrayar fracturas sociales, vacíos de la memoria colectiva y la fragilidad de las certezas culturales. En este sentido, la narrativa de Mieses se inscribe en una tradición latinoamericana donde lo real maravilloso y lo especulativo funcionan como lenguajes críticos, capaces de revelar zonas ocultas de la identidad. El fragmento “nunca crece con mayor vigor un bosque que después de un incendio… había dicho el director cuando le encomendó aquella misión que catapultó la carrera de Miranda en la Agencia. Miranda empezó a formar un equipo y entre todos idearon un plan” (p. 26) ilustra cómo el autor recurre a imágenes de regeneración y catástrofe para aludir a procesos sociales y culturales que, tras la crisis, buscan reinventarse.

El cuento que da título al libro, La resurrección del Dr. Blagger, puede leerse como una reflexión sobre la persistencia de los mitos y la fascinación humana por la transgresión de los límites de la vida. La noción de “resurrección” opera como metáfora de los ciclos históricos que se repiten, de las ideas que regresan bajo nuevas formas y de la imposibilidad de separar por completo razón y superstición. En este relato, Mieses problematiza las narrativas oficiales que sostienen la identidad dominicana, proponiendo una visión más fragmentada y plural. El fragmento “La situación se complicó cuando comenzó a debatirse seriamente la posibilidad de legislar en torno a los derechos de las entidades robóticas, algo que hasta entonces pertenecía a la ficción literaria” (p. 36) muestra cómo el autor introduce la especulación futurista para cuestionar la relación entre humanidad, tecnología y po-

der. La resurrección del personaje se convierte así en símbolo de las tensiones entre lo antiguo y lo moderno, entre lo que se cree superado y aquello que retorna bajo nuevas configuraciones. Entre los relatos, Mexía, o el último de los quisqueyanos destaca por su capacidad de interpelar directamente la identidad nacional. El cuento cita un verso del himno dominicano: “Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil…” (p. 41). Esta inclusión no es casual: Mieses utiliza la voz del himno para confrontar la distancia entre los ideales patrióticos y las realidades históricas. El personaje de Mexía encarna la figura del sobreviviente, el último representante de una tradición que se extingue, y su historia se transforma en una metáfora de la fragilidad de la memoria colectiva. El relato invita a pensar la nación no como un relato homogéneo, sino como un entramado de memorias diversas y, en ocasiones, contradictorias.

En la misma línea, El testimonio de Sorianus se adentra en territorios vinculados con la historia y la etnicidad a tra-

vés de voces, tiempos y espacios que dialogan con lo ancestral. El fragmento “Una anciana, en el fondo de un arbolado patio, esperaba sentada en un banco que debía tener más años que ella misma…” (p. 52) evoca la persistencia de la memoria indígena y la tensión entre pasado y presente. Mieses expone aquí los conflictos entre el legado indígena, la colonización, la modernidad dominicana y los procesos de hibridación cultural. Sin asumir un tono panfletario, el cuento invita a concebir la nación como un espacio donde múltiples memorias conviven, se contradicen y se transforman. Otro aspecto esencial del libro es la manera en que la tecnología, la especulación futurista y los elementos distópicos funcionan como dispositivos de crítica social. Textos como Noti-Tierra o La saga de Aargh evidencian la preocupación del autor por los riesgos de la deshumanización, el sensacionalismo mediático y la pérdida de vínculos afectivos en sociedades marcadas por la prisa y el consumo. En estos relatos, la imaginación de Mieses no se evade de la realidad,

sino que la examina desde nuevas perspectivas. La sátira dirigida a los medios de comunicación y la representación de mundos distópicos operan como advertencias sobre la fragilidad de los lazos humanos en contextos dominados por la tecnología y el mercado.

La inclusión de estos elementos futuristas no resulta gratuita: Mieses se inscribe en una corriente latinoamericana que utiliza lo especulativo como herramienta crítica. Al imaginar sociedades donde los robots reclaman derechos o donde los medios manipulan la percepción de la realidad, el autor obliga al lector a reflexionar sobre los dilemas éticos y políticos del presente.

Aunque cada narración propone una atmósfera distinta, la variedad no fragmenta el libro, sino que le otorga cohesión. Todas las piezas comparten una búsqueda ética y estética que interroga lo humano desde su complejidad. La diversidad de escenarios, que va desde patios coloniales hasta futuros distópicos, se articula en torno a una preocupación común: la fragilidad de la identidad y la necesidad de repensar las certezas culturales.

La obra, en su conjunto, reafirma la versatilidad literaria de Juan Carlos Mieses y contribuye a enriquecer la narrativa dominicana contemporánea. Al dialogar con lo fantástico y lo especulativo, el autor amplía los límites del cuento dominicano, ofreciendo relatos que convocan el asombro, el análisis crítico y la reflexión sobre la identidad, el tiempo y la memoria.

La resurrección del Dr. Blagger y otras narraciones es un libro que merece ser leído con atención, no solo por la riqueza de sus relatos, sino por la manera en que articula una visión crítica de la cultura dominicana. Mieses consigue que lo fantástico y lo futurista se conviertan en lenguajes de denuncia y reflexión, capaces de revelar las fracturas sociales y las tensiones históricas que atraviesan la nación.

La obra invita a pensar la literatura como un espacio de resistencia y exploración, donde la imaginación no se limita a entretener, sino que se convierte en una herramienta para cuestionar y transformar. En este sentido, el libro no solo constituye un aporte a la narrativa dominicana, sino también una propuesta estética que dialoga con tradiciones latinoamericanas más amplias.

Leer a Mieses implica enfrentarse a un espejo múltiple: uno que refleja tanto las sombras del pasado como las incertidumbres del futuro. Por ello, más allá de su valor literario, La resurrección del Dr. Blagger y otras narraciones es una obra digna de ser llevada al cine, pues su riqueza visual y temática permitiría explorar en imágenes la complejidad de la identidad, la memoria y la imaginación dominicana. l

El violinista Gabriel del Orbe, genio antillano del siglo XX

Especial para elCaribe

El 18 de marzo de 1888 nació en Moca Gabriel del Orbe, quinto hijo de los esposos Manuel y Carolina. El padre ya había demostrado para entonces un talento artístico y una perseverancia que hoy pudiera parecernos hiperbólica: él construyó un piano con su voluntad como principal herramienta, un instrumento que mereció fervientes elogios. Con el mismo cuidado, amor y obstinación educó a sus hijos.

Cuando Gabriel tenía tres años de edad, comenzó sus estudios de violín guiado por su padre, y transcurridos sólo cinco de aquel inicio, el 9 de marzo de 1896 debutó en el Centro de Recreo, de Santiago de los Caballeros. Y no fueron simples piezas infantiles o grandes obras arregladas, ni piezas con los escollos borrados. El Carnaval de Venecia, de Paganini, compás por compás, nota por nota, fue interpretado de tal modo por el párvulo instrumentista que el público prorrumpió en aplausos y no supo detenerse hasta que el muchacho atacó de nuevo la espectacular obra.

Quiso la casualidad, que pocos meses

antes, el genio trotamundos que fue Brindis de Salas, el Paganini Negro, anduviera de visita por la isla caribeña; pero más aún, según testimonios el 11 de enero de aquel año de 1896, en el poblado de Moca, donde transcurría la infancia de quien iba a ser uno de los genios antillanos del siglo XX, tuvo lugar uno de tantos conciertos que hizo El Rey de las Octavas en inusitados lugares. Fue aquel, indudablemente, un encuentro que dejó marcado para siempre al gran violinista dominicano. Según testimonios, Brindis tocó aquella memorable noche en Moca con un instrumento propiedad de Don Manuel, instrumento que pasaría años después al invaluable arsenal de violines que poseyó Gabriel del Orbe. También sucedió que Dionisia, hermana mayor de Gabriel, fue quien acompañó al piano al Rey de las Octavas. Existe también el testimonio de que el Chevalier Brindis regaló algunas de las piezas arregladas por él, y escritas de su puño y letra, a aquella familia de músicos que enorgullecía a toda la región.

Un año después de aquel premonitorio encuentro, el niño Gabriel hizo su debut internacional presentándose en Caracas, en el Teatro Nacional de La Habana, en el Palacio de Gobierno de San Juan y en Puerto Príncipe. En aquellas primeras apariciones ante el público de otras latitudes Gabriel fue conocido como «El Prodigioso Niño» y recibió sus primeras condecoraciones ultramarinas. Tal genio escalaba a pasos largos la empinada cuesta del aprendizaje y cuando en su tie-

rra natal se bebió todo el saber, se fue al Real Conservatorio de Música de Leipzig, en Alemania, donde ingresó en 1907.

Allí, el eminente violinista y pedagogo Arnol Hilf lo tuvo entre sus pupilos favoritos, hasta que en 1909 lo graduó con las más altas distinciones; Entonces, la Real Academia de Música y Declamación de Berlín acogió al señor del Orbe como alumno. El violinista antillano continuó fortaleciendo su acervo y es en la clase del francés Henri Marteau donde sin dudas consolidó su magnífico dominio del arco, arco de fina técnica francesa.

Cursado este cuidadoso, metódico y riguroso sistema de estudios y aprobadas de manera sobresaliente todas las

asignaturas, el violinista antillano, se hizo poseedor de una formación académica soberbia, la cual tuvo oportunidad de demostrar a su paso triunfal por las salas de conciertos en las que dejó su impronta ante un público que le comparó con los más grandes de aquel tiempo. El repertorio que interpretó durante su carrera el virtuoso violinista dominicano Gabriel del Orbe, fue muy elogiado siempre por los críticos, quienes solían destacar muy a menudo que él era capaz de alcanzar la «comprensión exacta» de la Sinfonía Española de Laló; Insistían en lo «magnífico y enérgico de su arco» y en el «brillante spiccatto» exhibido al interpretar los conciertos en fa sosteni-

do menor de Wieniawski y el de Re Mayor, de Nicolo Paganini. También resaltaban «la singular destreza» con la que abordaba la obra Tambourin Chinois, de Kreisler; y su interpretación de la fantasía Fausto, de Sarasate, les provocaba escribir que: «las melodías que hacía brotar del divino instrumento dejaban en el ánimo de los oyentes huellas dulcísimas…».

El nombre del dominicano Gabriel del Orbe figuró junto al de los grandes instrumentistas durante las primeras décadas del siglo XX. En el catálogo de artistas y calendario de conciertos XIX de la temporada 1912-1913, de la Dirección de Conciertos Eugen Stern, de Berlín, aparecen junto al mocano el profesor Leopoldo Auer -quien fuera maestro de Heifetz entre otros grandes-, Misha Elman, Jan Kubelik y Joan Manen. También en 1913, la revista cubana Bohemia, anunció que el 1 de junio, «en la afamada casa de Anselmo López», debutaría ante el público habanero el violinista dominicano Gabriel del Orbe.

Su infinita capacidad musical dejó una estela también en la composición. Gabriel creó varias obras, entre las que se destacan las escritas para violín solo, para violín y piano, para piano solo y un libro de canciones para el cual los poetas Fabio Fiallo y Ramón Emilio Jiménez y Derop escribieron los textos. Muchas de estas obras eran incluidas con frecuencia por Gabriel en los programas de sus conciertos y nunca faltaron elogios para ellas, tanto de los auditorios más exigentes como de la crítica especializada.

De su Rapsodia, el Musical Courier, de New York, publicó: «… es una obra que debía ser oída con frecuencia en nuestras salas de conciertos», y de Tropical, el diario Excelsior, de México, dijo: «sus notas son apasionadas y tiernas como los idilios que tienen por templo las frondas nevadas del azahar…».

El célebre dominicano se presentó en las salas de concierto más importantes de su tiempo; así, su portentoso talento fue paseado por el Carnegie Hall de New York y por la sala Bluthner, de Berlín, en la que actuó acompañado por la orquesta del mismo nombre, entonces bajo la dirección del eminente Edmund von Strauss. México, Venezuela, Cuba, Haití, París, Hamburgo supieron de sus espléndidas manos.

El 5 de mayo de 1966, en la ciudad de la Vega, en la República Dominicana, expiró el Maestro que había nacido en Moca 78 años atrás. La carrera del brillante músico llegaba a su final, su prodigioso arco no volvería a frotar las cuatro finísimas cuerdas de su legendario instrumento. Entonces su alma, su genio y su infinita humildad, quedaron como paradigma del hombre antillano del siglo XX, y ahí estará su figura por los siglos de los siglos. l

elCaribe, SÁBADO 17 DE ENERO DE 2026

elcaribe.com.do

NOVELA POR ENTREGAS

El Manuscrito de Santo Domingo

Crónica periodística entre las leyendas y las sombras

Especial para elCaribe

Capítulo 1. La ciudad que susurra Dicen que para entender un lugar hay que caminarlo hasta desgastar las suelas. Así me lo repetía yo mismo mientras me internaba por las calles empedradas de la Zona Colonial. El sol de media mañana caía a plomo, y las fachadas de colores pastel parecían derretirse. Los balcones de hierro forjado, las maderas envejecidas y las puertas enormes de caoba daban la impresión de que cada casa llevaba siglos mirándome pasar, evaluando al extranjero curioso que osaba tomar notas de todo.

Llevaba apenas dos días en Santo Domingo y ya sentía que las paredes tenían memoria. No es que yo creyera en esas cosas —me negaba a hacerlo—, pero había algo inquietante en cómo los vecinos hablaban de la ciudad, como si ella misma tuviera voluntad.

Me detuve frente al Convento de los Dominicos, una mole austera de piedra que alguna vez albergó a los primeros predicadores europeos del continente. Un guía turístico explicaba a un grupo de visitantes que aquí, en 1510, fray Antonio de Montesinos pronunció su sermón contra la esclavitud. Yo, en cambio, no prestaba atención al discurso oficial. Me atraía un sonido leve, casi imperceptible: un murmullo que parecía nacer de los muros mismos.

Me acerqué, apoyando la mano en la pared rugosa. El calor de la piedra me recorrió la piel, pero lo que me erizó el vello fue otra cosa: la sensación de que las piedras estaban hablando entre sí, en un idioma tan antiguo que mi mente no podía comprenderlo, pero mi cuerpo sí lo sentía.

Tomé la libreta y escribí: “La ciudad murmura como un anciano que no quiere ser olvidado”.

Alguien detrás de mí leyó en voz alta lo que anotaba.

—Así mismo es.

Me giré sorprendido. Era un hombre alto, delgado, vestido de blanco de pies a cabeza, con un sombrero de ala ancha que le cubría los ojos. No lo había visto acercarse.

—¿Quién es usted? —pregunté, más brusco de lo que pretendía.

El hombre sonrió sin mostrar los dientes.

—Un amigo de la ciudad. Escuche sus palabras, y ella le mostrará lo que vino a buscar.

Cuando parpadeé, el hombre ya no estaba.

Al caer la tarde decidí visitar de nuevo la Fortaleza Ozama. Me fascinaban las fortalezas: símbolos de poder y mie-

Convento de los Dominicos en la Zona Colonial de Santo Domingo. F.E.

do. Construida en el siglo XVI para proteger a la ciudad de corsarios y enemigos, ahora parecía un gigante dormido.

Subí las escaleras de piedra y llegué a la torre del homenaje. Desde allí la vista del río Ozama era magnífica. Tomé algunas fotos, pero lo que me distrajo fue un eco metálico detrás de mí. Como un grillete arrastrándose.

—¿Hola? —pregunté, con la voz entre el reto y el miedo.

No hubo respuesta. Caminé despacio por el pasillo estrecho de la torre, y de pronto sentí un soplo de aire helado, imposible en ese clima sofocante. La puerta se cerró de golpe detrás de mí.

Mi corazón martilló. Empujé la puerta, pero estaba trabada. En ese instante, un murmullo emergió de las paredes. Palabras en castellano antiguo, que apenas pude reconocer: “Nadie escapa… nadie olvida…”.

Pegué la frente a la piedra. Quise convencerme de que era el viento, un truco acústico, pero mi cuerpo no me creía.

Al cabo de un minuto eterno, la puerta cedió. Salí casi corriendo a la plaza. Una familia de turistas me miró raro. Para ellos todo era normal. Para mí, nada lo era.

Esa noche, buscando ahogar mis nervios, entré en una pequeña taberna cerca del Parque Duarte. El lugar olía a ron y a humo de tabaco. Pedí un trago y saqué la libreta.

El camarero, un mulato de edad indefinible, me miró fijamente.

—Usted no es de aquí.

—No. Soy periodista. Vengo de España a escribir sobre leyendas.

El hombre soltó una carcajada grave.

—¿Leyendas? Aquí no hay leyendas, señor. Aquí hay memorias. Lo que la gente llama cuentos son recuerdos de la ciudad, y ella los guarda bien.

Me incliné hacia él.

—¿Y qué me recomienda investigar primero?

Me sirvió otro trago antes de contestar.

—Camine de noche por la calle Las Mercedes. Escuche. Si la ciudad lo acepta, le hablará. Pero si no lo acepta… mejor compre su billete de regreso cuanto antes.

Anoté esas palabras. Aunque sonaban a teatro para turistas, había algo en su mirada que me heló la sangre. No pude resistir la tentación. A medianoche salí del hotel y me interné en la calle Las Mercedes. Estaba casi desierta. Solo se escuchaba el zumbido de insectos y algún motor lejano. Avancé despacio, con la libreta en el bolsillo. A cada paso, el empedrado parecía resonar con eco propio, como si los pasos no fueran solo míos. Entonces, lo oí. Un susurro colectivo, como si decenas de voces hablaran al unísono bajo el suelo. No distinguía palabras, pero la cadencia era clara: un

murmullo de plegaria o de juicio.

Me detuve frente a una casona abandonada. La fachada estaba en ruinas, pero de sus ventanas rotas emergía un resplandor débil. Me acerqué, temblando. Dentro, creí ver figuras que se movían, sombras de hombres con sotanas, mujeres arrodilladas, verdugos alzando látigos.

Parpadeé, y todo desapareció. Oscuridad total.

Retrocedí, pero al girarme, alguien estaba detrás de mí: la anciana del rosario negro.

—¿Ve? —susurró—. Aquí las historias respiran. Y usted ya está marcado. Quise preguntarle qué significaba, pero en un instante ya no estaba.

Volví al hotel con el corazón acelerado. Encendí todas las luces y abrí la libreta. Allí estaban mis notas, escritas con letra firme.

Pero al final de la página descubrí otra frase, con una caligrafía que no era la mía: “La ciudad que susurra ya lo eligió. No huya.”

Cerré la libreta de golpe y apagué las luces. El murmullo seguía en mi cabeza, como si las piedras de Santo Domingo se hubieran metido en mis oídos para siempre.

Esa noche apenas dormí. Y comprendí que mi reportaje no sería turístico ni pintoresco. Sería una crónica de supervivencia. l

Yinett Santelises

PERIODISTA Y ESCRITORA

Yinett Santelises nació en Canca la Reina, distrito municipal de Moca, ciudad situada en la provincia Espaillat, famosa por su catedral y por su historia. En 1857 Moca fue declarada “Villa Heroica” por su participación en la revuelta contra

“No

el gobierno de Buenaventura Báez y también fue cuna de la Nueva Constitución. Yinett pasó su infancia en este ambiente lleno de historias y con un paisaje especial, donde descubrió desde muy temprano su afición por los libros y despertó tam-

bién su vocación por narrar la realidad, lo que la llevó a estudiar comunicación social. Es autora de un libro titulado El vuelo de Sina, que narra la historia de Sina Cabral, valiente mujer que enfrentó la dictadura de Trujillo.

tengo recuerdos de mí sin que supiera leer porque aprendí a los cinco años”

SANTIAGO ALMADA

FOTO: CADIZ OSIRIS FRÍAS

l ¿Dónde cursaste la escuela primaria y tus otros estudios?

l Hice la primaria en dos escuelas, en la primera de ellas, que se llamaba Onésimo Polanco, cuando yo entré ya sabía leer, estuve allí de primero a quinto porque en el cuarto estuve solamente unos meses, y después pasé a la escuela profesora Josefa Rosario, donde terminé la primaria, el bachillerato lo cursé en un colegio que hoy se llama Profesor Rodolfo Rodríguez Ricart, y la carrera de periodismo la hice en la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa). Eso implicó dejar Moca para irme a vivir en Santiago, en la casa de una tía que es casi como mi mamá. Y cuando terminé la carrera alcé el vuelo y me fui a cursar una maestría en la Complutense de Madrid, y después en la Universidad Internacional de Valencia.

l ¿Qué fue lo que te impulsó a elegir la comunicación social como carrera universitaria?

l Yo prefiero llamarla periodismo, recuerdo que cuando tenía trece años, mataron a un hermano de un profesor de literatura del bachillerato, que era fiscal, entonces yo veía todos los días el noticiero de CDN para buscar noticias del caso, pero al ver que la investigación no avanzaba tanto como mi curiosidad, yo dije que si fuera periodista yo estaría en el lugar de los hechos. A lo mejor quería ser detective en realidad, pero mi mamá me decía que el periodismo no era una profesión para mujeres, así que le dije que iba a estudiar derecho, pero después le hice notar que ella miraba todos los días el programa de Huchi Lora donde aparecía Patricia Solano, así que eso la convenció de que era menos riesgoso ser periodista que fiscal antidrogas, y lo aceptó… l ¿Cómo fue esa trayectoria que viviste en Utesa?

l Yo recuerdo que empecé en enero de 2006 y me gradué en 2009, además de las clases de redacción recuerdo que me encantaban las de fotografía, en esa época leí A sangre fría, de Truman Capote, y me empecé a enamorar de esa otra forma de contar una historia de una manera distinta de la pirámide invertida, recuerdo

algunos intentos de reportajes que escribí en la universidad, sobre el hospicio San Vicente de Paúl, entonces en lugar de contar que allí vivían sesenta personas empezaba narrando la historia personal de uno de los que vivían ahí.

l ¿Cómo comienza tu acercamiento a la literatura?

l No tengo recuerdos de mí sin que supiera leer porque aprendí a los cinco años, yo tenía un cuento que me regaló un primo que se llamaba La ratita presumida. En mi casa no abundaban los libros así que a lo que yo tenía acceso era a lo que iban dejando mis hermanos, que eran mayores que yo, recuerdo que leí muy jo-

Un libro

El coronel no tiene quien le escriba me cambió un poco, me costaba entender cómo un escritor podía poner a sufrir tanto a sus personajes”

vencita El coronel no tiene quien le escriba, y antes de mi adolescencia ya había leído muchos relatos de Juan Bosch, por ejemplo Los amos, El montero, de Pedro Francisco Bonó, que es considerado la primera novela dominicana, recuerdo también que a veces me preguntaban si yo quería volverme loca de tanto leer porque me pasaba las tardes en un sofá y cuando me mandaban a “hacer oficios” decía que estaba estudiando, esa era mi excusa…

l ¿Cuál fue un libro que te haya impactado en tu juventud?

l El coronel no tiene quien le escriba me cambió un poco, me costaba entender cómo un escritor podía poner a sufrir tanto a sus personajes, y lo leía y releía en el calor de las tardes de verano de Moca, en un clima muy parecido al de los cuentos de García Márquez, y me dolía esa historia, me preguntaba cómo es que no hay nadie que le pase un plato de comida o que lo ayude con las medicinas de su esposa asmática… yo era muy jovencita en esos años…

l Antes de este libro, ¿qué otras historias de ficción escribiste?

l Yo tuve en España un profesor que ponía muchos ejercicios, a veces era una sonata o un cuadro y con eso había que hacer una historia. Aprendí también del manejo del tiempo, de los personajes, yo estaba acostumbrada a escribir mucho en tercera persona, así que antes de este libro escribí muchos ejercicios de las dos maestrías, que eran relatos muy cortos, y no publicados, nada que me atreva a mostrar.

l ¿Quién es Sina y cómo surge la idea de este libro?

l En 1960 cuando se empiezan a formar los grupos opositores a la dictadura de Trujillo, se forma el movimiento 14 de Junio, que tenía entre sus miembros a algunas mujeres. A fines de enero, empiezan a apresar a los miembros de ese movimiento, alguien la delata, a ella la detienen y la llevan a La 40, la torturan desnuda delante de sus compañeras, junto con ella apresan a Minerva y María Teresa Mirabal, la ingeniera civil Dulce Tejada, la ginecóloga Asela Morel, la pintora Violeta Ortega, estuvieron 15 días en La 40. En mayo del 60 vuelven a apresar a Sina, a Minerva y a María Teresa Mirabal. Sina, en cuanto la liberan, se asila en la embajada argentina, el entonces embajador argentino Escobar Cello logra sacarla del país, y eso la salvó.

l ¿Cómo conociste su historia?

l En 2014 mientras trabajaba en un libro de Antonio Isa Conde, en uno de los casetes que él grabó, recuerda que esas muchachas habían vivido en la casa de su madre, que era arquitecta, ahí vivieron como pensionistas Sina Cabral, María Teresa Mirabal, Minerva Mirabal, Isaura Cabral y otras muchachas que Antonio recuerda. Cuando yo llego al trabajo final le pido a Antonio que me cuente la historia de Sina y así fue como comenzó todo.

l ¿Y cómo fue la génesis del libro?

l Estuve en su casa, llena de orquídeas y de flores porque ella es miembro del patronato del Jardín Botánico, una casa que diseñó ella misma, no fue una charla tan lineal, porque cuando tocábamos temas dolorosos como la tortura teníamos que hacer unos paréntesis, pero así se fue completando la historia de Sina, había cosas que ella recordaba después y me las comentaba, de manera que cuando tuve todo ese material, decidí volcarlo en un libro.

l Un consejo para los jóvenes que están dando sus primeros pasos en la escritura

l Que lean mucho, que no se queden en su zona de confort, que lean diferentes géneros y que conozcan autores de China, de Rusia, de todas partes, y que lean mucha poesía, porque eso sirve también para embellecer la escritura. l

Yinett Santelises es una joven e inquieta periodista y excelente narradora.

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