

SABIA MENTE
© del texto: Marcos Vázquez, 2025 © de esta edición: Temet Nosce, S. L.
Primera edición: noviembre de 2025
ISBN: 979-13-87936-03-7
Depósito legal: B 17559-2025
Diseño de cubierta: Lucía Aranaz
Maquetación: Àngel Daniel
Impresión y encuadernación: CPI Black Print
Impreso en Sant Andreu de la Barca
Este libro está hecho con papel proveniente de Suecia, el país con la legislación más avanzada del mundo en materia de gestión forestal. Es un papel con certificación ecológica, rastreable y de pasta mecánica. Si te interesa la ecología, visita arpaeditores.com/pages/sostenibilidad para saber más.
Tenos
Manila, 65 08034 Barcelona proyectotenos.com
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.
MARCOS VÁZQUEZ SABIA MENTE
Decide bien para vivir mejor
A
los amantes de la sabiduría.
INTRODUCCIÓN
Lo más triste de la vida moderna es que la ciencia acumula conocimiento más rápido de lo que la sociedad acumula sabiduría.
• ISAAC ASIMOV •
Nos ahogamos en información, pero estamos sedientos de sabiduría. Sin sabiduría, más información solo genera confusión.
A lo largo de su historia la humanidad ha perseguido la sabiduría. Culturas distintas han llegado a conclusiones similares sobre cómo vivir a través de vías muy diversas. Los grandes textos, que han sobrevivido al paso del tiempo, son los intentos de nuestros ancestros por destilar la sabiduría que acumulaban. De hecho, muchas filosofías clásicas consideraban la sabiduría como la virtud más importante, la madre de todas las demás. Sin sabiduría no podríamos aplicar el resto de las virtudes. El coraje o la justicia solo tienen sentido si sabemos por qué objetivos merece la pena luchar y qué causas son realmente justas.
A muchas personas la palabra sabiduría les sonará demasiado abstracta, pero en este libro hablaremos sobre todo de sabiduría práctica, o lo que Aristóteles llamaba frónesis. Esta era una forma de sabiduría distinta a la sofía, que sería el conocimiento teórico que simplemente debe memorizarse.
Estas dos sabidurías no están reñidas, y, de hecho, se complementan. Veremos que, cuanto más sabes, más fácil es seguir aprendiendo, y una información de mayor calidad te permitirá razonar mejor. Pero la sabiduría práctica va mucho más allá de almacenar conocimiento en nuestro cerebro.
La frónesis nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos, pero también a discernir qué objetivos merece la pena perseguir.
Una persona sabia combina ethos y logos, carácter y razón.
Por carácter nos referimos a las cualidades personales que debes desarrollar, y por razón, a la capacidad de usar el pensamiento lógico.
Una mente sabia es una mente en armonía con la virtud y con la razón.
Debemos, por tanto, hablar de virtud y de conocimiento, de psicología y de razonamiento. Para ello, dividiremos el libro en tres partes.
En la primera hablaremos del ethos, el carácter, o las cualidades personales que distinguen a una persona sabia. Antes de decidir cómo actuar, debemos decidir en quién nos queremos convertir.
En la segunda parte explicaremos los principales sesgos cognitivos de nuestro cerebro y cómo podemos luchar contra ellos. Al reducir estos errores de pensamiento evitaremos caer en engaños y ser arrastrados por decisiones impulsivas y equivocadas.
En la tercera parte veremos ejemplos de modelos mentales de aplicación general, tomados de distintas disciplinas. Estos modelos te ayudarán a ver el mundo con más claridad y a tomar mejores decisiones.
En resumen, una buena vida requiere sabiduría, y este libro te ayudará a cultivarla.
PARTE I MOLDEA TU CARÁCTER
El carácter de un hombre es su destino.
• HERÁCLITO •
¿Qué cosa más necia que alabar en la persona lo que no le pertenece? ¿Qué mayor demencia que admirar los bienes que al instante pueden pasar a otro? Las herraduras de oro no hacen mejor al caballo.
• SÉNECA •
Aristóteles diferenciaba entre virtud intelectual y virtud moral. La virtud intelectual tiene que ver con el conocimiento y la capacidad de razonar, y será a lo que dediquemos la mayor parte de este libro. Pero la sabiduría también requiere de virtud moral, algo a lo que los filósofos clásicos daban especial importancia.
Estos filósofos criticaban la preocupación desmedida de la población por mejorar lo externo (sus posesiones o su apariencia), y el poco tiempo que dedicaban a mejorar su carácter, lo único que realmente les pertenecía.
La mayoría teme la degradación de su cuerpo y harían lo que fuera por evitarla. Pero a la degradación del alma nadie parece darle importancia.
• EPICTETO •
Además, tenemos mucho más control sobre nuestro carácter que sobre nuestra inteligencia. Como decía Aristóteles, el ethos se desarrolla con el hábito, nos convertimos en lo que hacemos de manera repetida.
No hay una lista universal de características de un buen ethos, pero los filósofos clásicos y los psicólogos modernos coinciden en muchos aspectos. Resumo a continuación las diez cualidades que recomiendo cultivar.
HUMILDAD INTELECTUAL
Solo sé que no sé nada.
• SÓCRATES •
Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.
• DESCARTES •
Uno de los admiradores de Sócrates, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había en Grecia alguien más sabio que el gran filósofo de Atenas.
«No», fue la respuesta del oráculo, «Sócrates es el hombre más sabio de toda Grecia».
Querefonte le contó esta respuesta a Sócrates, quien inicialmente se sorprendió: «¿Yo? ¿El más sabio de Grecia?».
Al principio no lo creyó, y decidió visitar a personas que él consideraba más sabias, desde poetas hasta grandes generales. Descubrió, así, que gran parte de la sabiduría de estas personas era imaginaria. Los generales no sabían explicar la valentía y los poetas no podían definir lo que era la poesía. Sabían menos de lo que creían de sus ámbitos y casi nada de los otros.
Los expertos a los que interrogaba no eran conscientes de todo lo que ignoraban. «Quizás el oráculo tenía razón —pensó— tengo una sabiduría poco común, la sabiduría de saber lo que no sé».
Sócrates concluyó que la verdadera sabiduría no radica en tener todas las respuestas, sino en reconocer la propia ignorancia y en estar dispuesto a aprender.
Esta humildad intelectual abre la puerta al aprendizaje constante. Nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.
En la actualidad, nuestro conocimiento es vasto, pero mucho más vasta es nuestra ignorancia.
A pesar de ello, creemos que sabemos mucho más de lo que realmente sabemos. Somos como esas personas a las que Sócrates entrevistaba, que confiaban en su sabiduría, pero que realmente no sabían casi nada.
El exceso de confianza intelectual es muy común. La mayoría de las personas asumen que su visión del mundo es correcta. Creen que la intersección entre sus creencias y la realidad es casi completa.
Pero esto es poco probable.
Si hubieran vivido en un sitio diferente o en otra época, sus creencias serían totalmente distintas. Si hubieran leído otros libros y tenido otros amigos, tendrían otras ideas.
Experimentamos menos de un 1 % de la realidad del mundo, y con esta ínfima muestra producimos el 100 % de nuestras creencias. Es decir, todos estamos sesgados por nuestras experiencias.
Admitir que muchas de nuestras creencias son incorrectas es el primer paso hacia la sabiduría. Reconocer nuestra ignorancia es necesario para reducirla. Pensar que lo sabemos todo hace que no aprendamos nada.
Como decía Einstein, cuanto más ego, menos sabiduría. No podrás ver a través del cristal si estás centrado en tu propio reflejo.

TENGO MUCHAS PREGUNTAS
EGO
TENGO MUCHAS RESPUESTAS
Por tanto, el principal obstáculo para entender mejor el mundo es la creencia de que ya lo entiendes. Es mejor sentir la incomodidad de la duda sincera que la comodidad de la certeza arrogante.
Solo cuando empiezas a profundizar en un nuevo campo te das cuenta de cuántas cosas ignorabas.
Un decano de la Universidad de Harvard les dijo a sus nuevos alumnos de medicina lo siguiente: «La mitad de lo que vais a aprender durante los próximos años es mentira. El problema es que no sabemos qué mitad».
SABIDURÍA
Aplica este criterio a tus creencias actuales. Asume que muchas de ellas no son reales. Tu misión es descubrir cuáles, y reemplazarlas por otras más cercanas a la verdad.
Humildad intelectual no es confiar poco en tus creencias, es asegurar que tu confianza en cada una de ellas es proporcional a las razones lógicas que las respaldan.
Aprende a sentirte cómodo diciendo «No lo sé» o «Puede que me equivoque». Recuerda que tus sentimientos no son un buen indicador de la verdad. Cuando no sabes que estás equivocado, te sientes igual que cuando tienes razón.
Con frecuencia, la pasión que alguien muestra en una discusión sobre un tema suele ser inversamente proporcional a la información que tiene sobre dicho tema.
Los humanos rellenamos los vacíos de conocimiento con nuestras propias invenciones y emociones, que son distintas en cada persona. Ante cualquier debate, pregúntate si tu opinión se basa más en datos o en sentimientos.
Recuerda, la misión del sabio es buscar la verdad, no defender sus creencias.
Muchos fingen confianza porque asumen que admitir su desconocimiento les haría parecer ignorantes. Y, una vez fijada su postura, por intelectualmente débil que sea, la convierten en inamovible. Sus creencias se enquistan y sus ideas se fosilizan. Creen que lo saben todo y por eso ya no aprenden nada.
No actúes así. La rigidez intelectual es opuesta a la sabiduría. Cambiar de opinión no es una debilidad, es un superpoder. Un error ignorado es una lección no aprendida. Admitir que estabas equivocado es reconocer que ahora eres más sabio.
Cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión. Y ¿qué hace usted?
• JOHN MAYNARD KEYNES •
LA PARADOJA DE LA SABIDURÍA
Lo que te mete en problemas no es lo que no sabes, sino lo que crees que sabes, pero que no es cierto.
• MARK TWAIN •
El conocimiento tiene una relación paradójica con la confianza. Cuando no sabemos nada de un campo concreto somos conscientes de nuestra ignorancia. Al aprender un poco sobre ese campo, sin embargo, tendemos a pensar que nuestro conocimiento es mayor del que es en realidad. Leemos un par de libros y ya creemos que tenemos un gran dominio.
Por eso, a veces, un poco de conocimiento puede ser peor que ninguno, ya que genera en nosotros una confianza muy superior a la que correspondería por nuestro conocimiento real.
Curiosamente, al seguir aumentando nuestro conocimiento, la confianza suele disminuir, y es frecuente tener la sensación de que, cuanto más aprendemos, menos sabemos. En realidad, simplemente estamos ajustando nuestra confianza a nuestra competencia real.
Si vemos nuestro conocimiento como un círculo que va creciendo, su perímetro se hace cada vez más grande, y, por tanto, también su contacto con lo desconocido.
Cuanto más aprendes, más consciente eres de lo que todavía ignoras.
Uno de los objetivos de este libro es animarte a seguir aprendiendo durante toda la vida, pero manteniendo siempre una humildad intelectual sana. Aprovecha el nuevo conocimiento que vas acumulando, pero sé consciente de sus limitaciones.
Tsundoku es un término japonés que se refiere a la tendencia de algunos, entre los que me incluyo, a comprar más libros de los que jamás serán capaces de leer.
Podría parecer un hábito absurdo, incluso vanidoso, pero para el académico e inversor Nassim Taleb esos libros que jamás
leeremos cumplen un papel. Nos recuerdan que nos queda mucho por aprender, y representan lo que él llama la «antibiblioteca». Los libros que leemos nos hacen más sabios. Los que nunca llegaremos a leer nos hacen más humildes, nos recuerdan que nos queda mucho por aprender.
En ciencia, la afirmación «No lo sé» no indica fracaso, es un paso necesario hacia la creación de nuevo conocimiento. La gente poco sabia valora más la certeza que la verdad. No caigas en esta trampa.
Abraza la duda y la incertidumbre. Admitir que no sabes crea las oportunidades para el aprendizaje. Reconocer que el mundo es incierto es el primer paso para entenderlo.
De hecho, el gran progreso de la humanidad se produjo tras aceptar nuestra ignorancia. Durante siglos, muchas culturas asumían que toda la sabiduría del universo residía en sus escrituras sagradas. Cualquier nueva idea que las contradijera era ignorada o atacada. Vivíamos con una convicción muy fuerte, a pesar de tener un conocimiento muy débil.
Solo cuando los dogmas dieron paso a la ciencia, y aceptamos lo poco que sabíamos sobre el mundo, pudimos empezar a mejorarlo.
En resumen, asume que ignoras mucho más de lo que sabes y mantente siempre abierto a corregir tus ideas a la luz de nuevas evidencias.
PENSAMIENTO INDEPENDIENTE
La esencia de una mente independiente no está en lo que piensa, sino en cómo piensa.
• CHRISTOPHER HITCHENS •
En cuestiones de ciencia, la autoridad de miles de opiniones no vale más que el destello de razonamiento de un único individuo.
• GALILEO GALILEI •
Nuestro cerebro no está diseñado para priorizar la verdad, sino la supervivencia.
Evidentemente, el modelo mental que el cerebro tiene del mundo físico es bastante acertado. De lo contrario, nos habríamos extinguido. Si nos ocultase la presencia de un animal peligroso o nos hiciera ver suelo firme donde solo hay vacío, no hubiéramos sobrevivido.
Pero, en el mundo salvaje en el que evolucionamos, la principal amenaza era ser rechazado por la tribu. La supervivencia solo era posible en equipo, y esto hizo que nuestro cerebro fuera muy sensible a las opiniones de los demás.
Pensar distinto era percibido como una amenaza, y las consecuencias podían ser nefastas. En el mejor de los casos, el destierro. En el peor, la hoguera.
Por suerte, estas prácticas han desaparecido, pero nuestro cerebro sigue valorando más la aprobación de los demás que la verdad. Preferimos copiar las creencias del grupo que arriesgarnos a destacar. Es más fácil dejarse llevar por la inercia social que hacer el esfuerzo de razonar.
En consecuencia, muchas personas adoptan ideas porque son populares y no porque sean lógicas. La necesidad de encajar hace que hasta las personas más inteligentes rechacen las verdades más simples.
Pensar de manera independiente implica tomar decisiones en base a la observación, la lógica y la razón, en vez de aceptar ciegamente la autoridad y la tradición.
Es fácil vivir en el mundo según la opinión del mundo. Es fácil vivir en la soledad según la propia opinión. Pero el hombre grande es aquel que en medio de la muchedumbre conserva con perfecta dulzura la independencia de la soledad.
• RALPH WALDO EMERSON •
No debemos, sin embargo, confundir tener pensamiento independiente con ser un simple rebelde.
Algunas personas solo buscan llevar la contraria y rebelarse contra el sistema, pero no plantean ninguna alternativa concreta. Buscan destruir lo que hay porque son incapaces de prosperar en el sistema actual, pero no saben qué construir en su lugar.
O sus alternativas son pura fantasía. Son rebeldes porque es más fácil que ser competentes. Tener creencias disparatadas no te convierte en un pensador independiente.
Pensar distinto es fácil. Pensar distinto y tener razón es el verdadero desafío.
No seas una oveja sumisa ni un rebelde irracional.
Por otra parte, no siempre hay una respuesta correcta. A veces se trata de encontrar el camino más alineado con tus valores y objetivos, no de perseguir una verdad universal.
Valora y acepta la cultura que te rodea, pero traza tu propio camino en ella. Si no sabes quién eres ni a dónde vas, te van a manipular.
Ser tú mismo en un mundo que intenta constantemente convertirte en otra cosa es el mayor logro.
• RALPH WALDO EMERSON •
Una persona sabia refina sus ideas a partir de la interacción con los demás, pero no se deja arrastrar.
Las multitudes son gobernadas por las emociones y los instintos, no por la lógica y los hechos. La desinformación y la exageración son mucho más contagiosas que la razón.