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e l c A so del e moji siniestro

ilustrAciones de annA franquesa

Primera edición: septiembre de 2022

© 2022, J. X. Avern

Redacción: Marina Tena Tena

© 2022, Anna Franquesa, de las ilustraciones

© 2022, La Galera, SAU Editorial, de la edición en lengua castellana

Dirección editorial: Pema Maymó

La Galera es un sello de Grup Enciclopèdia

Josep Pla, 95 08019 Barcelona www.lagaleraeditorial.com

Foreign Rights © Tormenta www.tormentalibros.com

Impreso en Índice

ISBN: 978-84-246-7156-3

Depósito legal: B-6.980-2022

Impreso en la UE

Cualquier tipo de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra queda rigurosamente prohibida y estará sometida a las sanciones establecidas por la ley. El editor faculta a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) para que autorice la fotocopia o el escaneado de algún fragmento a las personas que estén interesadas.

universo orientAl

lucas pestañeó molesto tan pronto como entró en el juego. Ya lo había dicho él, ¡demasiadas luces! Había aparecido en una calle llena de rascacielos, decorada con farolillos, carteles de neón e incluso hologramas deslumbrantes. Tardó un poco en darse cuenta de que, en el mundo virtual, ya se había hecho de noche. ¿Iría con el horario de oriente?

—¡Una pasada! ¿A que sí?

—¿Fede? —Lucas siempre era el primero en conectarse, por eso se llevó una sorpresa al encontrarse a su compañero a su lado. En ese momento, se escuchó un estallido y unos fuegos artificiales explotaron sobre sus cabezas, formando las letras «Universo Oriental».

—¡Estoy deseando que lleguen las chicas!

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—Es la primera vez que apareces tan pronto. ¿Tus hermanos se han apiadado de ti o qué? —bromeó Lucas.

Esa era su excusa para llegar siempre tarde al juego. Y era verdad que tener tres hermanos mayores hacía que tuviera menos tiempo para conectarse, o que le costara trabajo repartirse las horas de ordenador con ellos. Pero, al parecer, el estar bastante motivado era más fuerte que cualquier contratiempo.

—Ya me gustaría. ¡Me ha costado sobornarlos con las mejores cartas de mi colección! Cómo les gusta aprovecharse… Pero seguro que merece la pena.

Fede dio un salto en el sitio, impaciente. Llevaba unos pantalones de deporte con un cinto rojo, una camiseta blanca y una bandana roja en la cabeza. Lucas, en cambio, había optado por una chaqueta azul con detalles en neón y muchos muchos bolsillos ocultos. Aunque la mayor diferencia con su versión de carne y hueso estaba en la forma en la que se le marcaban los músculos.

Las chicas del equipo llegaron casi al mismo tiempo. Marta vestía de morado y negro. Llevaba el pelo suelto, porque en el videojuego no le

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molestaba. Claudia también iba de negro, pero los adornos de su ropa eran de naranja neón.

—¿Estamos listos? —preguntó con una sonrisa.

—¡Sí, mi capitana! —Claudia se equipó con su Gravity Glove o GG: un guantelete que podía anular la gravedad de cualquier cosa que cogiera y analizar los objetos que encontraban. ¡Además de dar buenos golpetazos!—. ¿Tenemos mapa?

—¡Sí! —Lucas lo sacó de su inventario—. Lo que no sé es a dónde se supone que tenemos que ir.

—Van a anunciar la primera misión frente al Palacio Zafiro en 10 minutos. —Fede se inclinó para estudiar el mapa y, después de unos segundos, señaló un punto con el dedo—. ¡Aquí! Oh, oh, nos pilla un poco lejos. —Miró su reloj, preocupado—. Tenemos que llegar a tiempo para aceptar la misión. ¡Si no, nos quedaremos fuera!

—¿Seguro que hay un palacio? No creo que quepa ninguno en una ciudad como esta —dijo Lucas mirando los rascacielos—. ¡Si todos los edificios están tan apretados como piezas de lego!

—Los diseñadores de videojuegos tienen mucha imaginación —respondió Claudia, y cogió el mapa para calcular la ruta más rápida—. Habrán encontrado la forma de meter un palacio aquí.

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—A ver si esta vez llegamos antes que Hass Menace —dijo Marta.

—Tarde —murmuró Fede, que estaba leyendo las actualizaciones del juego—. Al menos, nos lleva algo de ventaja. Ya está conectado y de camino, compartiendo fotos con sus fans.

—¿Cómo puede tener fans? —Lucas hizo una mueca—. Seguro que son bots y los tiene que comprar.

—¡Por aquí! —exclamó Claudia, sin despegar la nariz del mapa, y echó a andar a toda prisa.

La chica iba tan concentrada que sus amigos tenían que apartarla para que no se chocara con los jugadores y espectadores que aparecían en su camino. En una ocasión estuvo a punto de estamparse contra una señal resplandeciente que anunciaba accesorios mejorados, pero Lucas la desvió en el último momento.

Según se acercaban al palacio, los Mystery Gamers vieron que los edificios cambiaban. Había casas antiguas y mercadillos tradicionales donde vendían pócimas de curri curativo o papiros de buena fortuna. También pasaron por delante de algunos toris, portales de color rojo y dorado que no parecían llevar a ninguna parte, aunque normalmente aparecían delante de algún

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templo. Siendo sinceros, la ciudad no tenía mucho sentido: era un batiburrillo de culturas y épocas distintas, mezcladas de forma caótica.

—¡El palacio! —Marta señaló una construcción impresionante: las paredes eran blancas y los tejados parecían un montón de abanicos puestos unos sobre otros. Estaba en lo alto de una cima, rodeado de una muralla, y el camino hacia las puertas estaba abarrotado de gente. Ahora ya no resultaba tan fácil avanzar. No solo por la cantidad de aventureros que iban en su misma dirección, sino también por los fans que esperaban ver a sus jugadores favoritos de cerca.

—¡Los Mystery Gamers! —gritó un grupo a su derecha, y se oyó una enorme ovación.

Marta forzó una sonrisa y saludó con un gesto, pero no apartó la mirada del frente. Lucas, en cambio, estaba encantado con la atención. Alzó ambos brazos hacia la gente.

—¡Vuestros héroes han llegado! —exclamó, y el gentío empezó a vitorearlo.

—Serás egocéntrico… —resopló Fede, y le dio un empujón para obligarlo a avanzar.

—No es culpa mía causar sensación allá donde voy —sonrió Lucas, agitando su melena rubia—. A veces hasta se desmayan a mi paso.

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—Querrás decir que se desconectan, ¡para no verte! Venga, moveos —apremió Marta desde unos metros más adelante—. Tenemos que llegar a tiempo para aceptar la primera misión.

—¡Los Mystery Gamers! —gritó entonces otra chica, con orejas de ratón—. ¿Puedo hacerme un selfie con vosotros?

Fede agarró a Lucas antes de que se distrajese de nuevo y echó una breve carrera para alcanzar a las chicas. El palacio ya quedaba a la vista, pero ¡había un mar de gente entre ellos y la entrada!

—No vamos a llegar ni mañana. —Marta sacudió la cabeza.

—¡Por aquí! —Claudia señaló un callejón oscuro, iluminado solamente por la tenue luz de unos farolillos rojos—. Si damos un pequeño rodeo llegaremos a tiempo. ¡A veces el camino más recto no es el más rápido!

—¿Estás segura? —Lucas miraba a su alrededor, poco convencido—. Esto está desierto y oscuro. Que no es que me dé miedo, pero…

—Según el mapa, por aquí podemos llegar a la parte trasera del palacio. Seguro que todo el mundo está apelotonado en la entrada principal —dedujo Claudia, y se internó en el callejón. Los

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demás no tuvieron más remedio que seguirla—. ¡Me agobia tanta gente junta! ¿Es mi impresión o hay más jugadores que otras veces?

—Yo diría que lo segundo… —murmuró Marta.

—¡Normal! —dijo Fede con la mirada clavada en un dependiente robótico, que les hizo una reverencia cuando pasaron delante de su tienda—. ¿Quién se iba a querer perder un escenario así?

—Creo que también tiene que ver con la recompensa. —Marta arqueó una ceja—. No han sido nada claros, pero parece que el equipo que quede primero en la clasificación va a conseguir algo nunca visto.

—Eso dicen —dijo una voz aflautada detrás de ellos—. Pero no os preocupéis, ¡ya os diré cuál es el premio cuando sea mío!

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