
Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid Nº 22 | Edición semestral gratuita



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Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid Nº 22 | Edición semestral gratuita



3. Editorial. 7. Intervención en el Patrimonio como diálogo.
19. Reconfiguración del atrio y entorno de la iglesia de Sta. María Magdalena en Matapozuelos.
35. Rehabilitación del Teatro
Lope de Vega. 45. Propuesta de adecuación de la galería de la Esgueva Norte para su puesta en valor y uso turístico. 55.
Rehabilitación de edificio en la calle de las Damas. 68. Próximo número.
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Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid. Nº20 | Edición semestral gratuita. Edita: Colegio de arquitectos de Valladolid (Tel.: 983 344 244. www.coavalladolid.com) y Editorial MIC (Tel.:902 251 902/983 456 518. www.editorialmic.com).
Diseño: Sara Pérez Barreiro según diseño de Cristina Aparicio Castaño.
Portada: Rehabilitación del Teatro Lope de Vega. Proyecto de UTE Paredes Pedrosa SLP - Oscar Miguel Ares.
Maquetación: Editorial MIC. Depósito Legal: VA-389-2013.
Dar una segunda vida a una edificación es realmente una tarea de especial sensibilidad, porque se recupera para la puesta en servicio, pero, con los criterios normativos del momento actual, sin dejar de suponer un elemento con unos parámetros compositivos y de otra índole que nos evoca a algo de nuestro pasado. Incluso podríamos decir, que nos transmite las sensaciones ya olvidadas que nos suponía aquel edificio.
Cuando en ocasiones entramos en un lugar y un simple olor nos lleva al pasado y nos trae a nuestro ser, esas sensaciones que ese olor nos producía, es una perfecta y maravillosa recuperación de nuestra historia, reciente o antigua. Puede que las recuperaciones de edificios no sean, en ocasiones, tan intensas. Pero estoy seguro de que, en otras maravillosas ocasiones, sí lo son.
La tarea de la “recuperación” (ya sea restauración, rehabilitación, reforma…) es, yo creo, la tarea más involucrada y valiente en dar una segunda vida a algo que, en el caso de no intervenir en ello, se deterioraría. Puede, incluso, que se convirtiese en algo peligroso para la seguridad de las personas.
En arquitectura, la restauración, la rehabilitación, la reforma, o cuantas otras actuaciones se nos planteen al respecto de esa recuperación de “lo perdido” se convierte, por lo tanto, en investigar qué suponía esa edificación para la sociedad y devolvérsela a la misma. En ocasiones no se busca recuperar la edificación con todo su significado, sino que se busca recuperar las directrices de la edificación, pero para darle un uso diferente de aquel para la que fue creada. En cualquier caso, la investigación es casi inevitable. Por lo tanto, hay que involucrarse en la historia de esa edificación y en la historia, por consiguiente, de esa sociedad.
Y toda esta tarea con la maravillosa intención de introducir nuevos elementos o nuevas formas que dialoguen con las antiguas. Suponiendo al espectador, las sensaciones que se pretendan.
Sea como fuere, nuestras ciudades se plagan de edificaciones que precisan de ese uso, igual o diferente, que vuelve a poner en valor la edificación suponiendo para la sociedad una tarea de descarga de tensiones de ver y sufrir ese edificio vacío, ese uso inadecuado, ese deterioro de su imagen y sobre el que solamente recaen viejos recuerdos.
Puede que el edificio haya tenido, al largo de su vida, usos diferentes. Pero de una u otra forma, ha supuesto unas sensaciones que los que se dedican a esa tarea apasionante, nos devuelven en mayor o menor medida. Pero siempre sirviendo a la sociedad.
Disfrutad de este número de nuestra revista. Porque seguro que descubrís cosas que otros no descubrirán nunca.

DRA. ARANCHA ESPINOSA GALINDOAUTORA ARTÍCULO. • BUITRON ESPINOSA AUTORES DEL PROYECTO • PROMOTOR: BANCO SANTANDER S.A • APAREJADOR: RAMÓN
NAVARES • CONSTRUCTORA: COINCA • IMÁGENES: ARANCHA ESPINOSA GALINDOAUTORA FOTOGRAFÍAS
Intervenir en el patrimonio cultural de un lugar implica actuar sobre la herencia cultural de los ciudadanos. Por ello es una gran responsabilidad. Una intervención sobre el patrimonio cultural o histórico es un proceso de recuperación de elementos esenciales de la cultura. Se parte de un diagnóstico previo sobre aspectos tanto técnicos, concretos del edificio, como culturales. En estos casos, el desarrollo de un proyecto supone un entendimiento del propio edificio y de su diálogo con el lugar y, por lo tanto, con los propios ciudadanos. Partimos de preguntarnos qué significado tiene dicho inmueble para las personas.
En el desarrollo previo del diagnóstico, cada agente debe asumir su papel como integrante de un objetivo común: el edificio. Es esencial desde el origen del análisis, el proyecto, un trabajo en equipo y, posteriormente en obra, que el diagnóstico tanto técnico como cultural estén claramente definidos para los intervinientes.
El proyecto, por lo tanto, como resultado del diagnóstico previo, definirá el cómo lo hacemos. Este
permite definir y delimitar los componentes esenciales de la obra y su desarrollo técnico. En obra, contar con especialistas tradicionales en los oficios es un trabajo largo y complejo. Por lo tanto, localizar los especialistas llevará un tiempo del equipo para seleccionar y valorar, en cada caso, los responsables del tratamiento puntual de los elementos más sensibles en la obra.
En este caso, el análisis técnico previo sobre el edificio contó con dos fases principales: el análisis histórico del edificio y el análisis técnico del propio edificio. Ambas actuaciones están emparejadas y serán la base sólida sobre la que partirán muchas de las decisiones posteriores, tanto en proyecto como en ejecución de obra. Un tercer apoyo en este proceso es entender la sensibilidad social sobre el propio edificio: qué significado tiene en el medio, cuáles son aquellas partes del edificio simbólicas para la población. Esta fase del trabajo se realiza a través de bibliografía, lectura de la prensa local, la escucha de las personas y manteniendo una sensibilidad personal con el entorno.



Tras la evaluación general del edificio, identificados los elementos esenciales y su estado, las actuaciones de recuperación y mantenimiento se adentran en una nueva fase, la de sensibilizar al resto de agentes sobre este proceso. El compromiso debe ser el interés cultural del edificio y la necesidad de jerarquizar actuaciones.
El entendimiento de las actuaciones por el promotor será más efectivo si se encuentra involucrado e informado del diagnóstico previo; de esta manera será más sencillo comunicar las necesidades principales, y aunar las necesidades propias del uso
concreto, con el fin de reivindicar el valor del edificio. Este proceso permitirá encontrar los puntos comunes en la actuación donde el diálogo entre los elementos esenciales del edificio y las actuales necesidades mantengan equilibrio. Los agentes intervinientes tras este proceso, se consideran un equipo con un proceso claro de intervención para todos. En el caso que nos ocupa, un edificio con gran calado popular, un edificio en la Avda. Ordoño II de León, transformado en 1983 mediante un proyecto de Fernando Chueca Goitia. Trabajar sobre un proyecto de estas características precisa conocer el proyecto original, sus modifica-
ciones y sus intereses. Constan en el archivo municipal actuaciones sobre el edificio originario en distintas fechas: 1903, 1915, 1946 hasta 1984 fecha del proyecto sobre el edificio actual. Las intervenciones previas permiten conocer las modificaciones a partir de las cuales el autor, Chueca Goitia, realiza su proyecto, documentación que es debidamente analizada.
El proyecto cuenta con planos en detalle de las singulares estructuras de las que se compone el edificio que, junto con la toma de datos “in situ” se verifican y, aunque finalmente cuenta con modificaciones, se consigue valorar la parte singular de lo realizado. De las distintas actuaciones se mantienen distintas crujías antiguas que dan lugar a la forma actual.

El propio autor del proyecto indica, en la memoria técnica, que la renovación del edificio obedece a la falta de unidad de la edificación previa definiéndolo como un “puzle arquitectónico”; con el nuevo proyecto pretende recuperar lo más interesante de la edificación originaria y aportar una unidad que el edificio previo perdió.
Define como esencial la fachada a la Avda. Ordoño II, por lo que se mantendrá íntegramente. Se sustituyen los abultados de la piedra simulada por piedra real de las canteras leonesas de Boñar. Se modificó totalmente el alzado a calle Gil Carrasco que no tiene valor por las modificaciones realizadas, buscando, en una nueva fachada, igualar con el resto de fachadas originales. Los paramentos se mantienen pintados en colores suaves. En la esquina a la Avda. Ordoño II se plantea una pequeña torrecilla octogonal cuyo diseño enlaza con los miradores del edificio. La fachada posterior al patio privado se mantiene siguiendo su estilo original.
En el interior se explica cómo el patio central es prácticamente un cuadrado perfecto para afluencia del público con galerías en planta primera; la luz entra por huecos verticales fáciles de limpiar, todo ello en estructura metálica que evoca la construcción de hierro del s. XIX, como muchos ejemplos bancarios de aquella época.
Tras el análisis del proyecto descrito, se considera que los valores fundamentales a conservar son, en fachada, la estructura de huecos, miradores y la piedra de Boñar, así como los tonos claros en paños ciegos. Especial atención se realiza a la torrecilla en esquina con cúpula bulbosa como elemento singular característico de la Avenida. En la actualidad el conjunto de la fachada pintada en un color rosado es un motivo de reconocimiento social. En el interior, la estructura del patio central y su interrelación con los espacios con vistas al patio son una clave de diálogo con el nuevo planteamiento del programa actual. Además de la recuperación de los
elementos que recuerdan a la arquitectura de hierro con detalles en interior y fachada de piedra.
En el caso concreto de nuestro proyecto, se adaptó un programa administrativo a un espacio muy representativo de la ciudad. La integración del espacio existente a las nuevas necesidades se proyecta atendiendo al diálogo entre los distintos elementos, dando un principal protagonismo a los elementos esenciales históricos del edificio, no protegido, y manteniendo un adecuado equilibrio entre la eficiencia energética, la distribución de oficinas y la imagen corporativa de la entidad promotora.




El proyecto recoge estos aspectos analizados del edificio, lo que, en la actualidad, ha dado un resultado satisfactorio para todas las partes.
Se exponen las dos actuaciones más relevantes: en el exterior, la fachada, y en el interior, la relación entre la nueva actuación y las preexistencias.
El trabajo en el exterior de fachadas ha seguido un criterio de mantenimiento y reparación de elementos singulares. Sobre la cúpula bulbosa del edificio y como elemento significativo de la calle, se ha trabajado manteniendo tanto el entramado original metálico (en algunos puntos muy deteriorado) como la subestructura de listones de madera, la reparación de las carpinterías de madera y la reparación de la cúpula de plomo que se encontraba desplomada en algunos puntos.

Sobre el color de la fachada se realiza un estudio arqueológico del color; no obstante, las capas modificadas durante 40 años no permiten una conclusión definitiva, optando por los criterios del autor del proyecto, de considerar tonos claros, y los sociales, que aprecian el tono rosado por el que se reconoce al edificio. Tras ello, después de varias pruebas de color, se opta por una de ellas, y por realizar una limpieza general a mano de la piedra con el tratamiento de puntos sensibles o rotos. Para la recuperación de la piedra se ha contado con el asesoramiento de uno de los canteros de la catedral de León, saga familiar de los Seoane, que ha reparado pequeñas roturas con una gran sensibilidad, lo que permite que la actuación no sea llamativa, sino integrada discretamente.
El trabajo en el interior del edificio se ha centrado en la conexión entre las actuaciones originales y las nuevas necesidades, priorizando

resaltar los elementos históricos. Se mantiene, en las plantas volcadas al patio principal, una relación visual conservando los techos originales (desviando instalaciones a espacios no en contacto directo con el patio) y sus molduras; incluso la recuperación en las zonas vistas desde el patio de las pinturas originales en las puertas de los nuevos ascensores, y también recuperando los acabados de la original escalera histórica. Colores de molduras y techos de la escalera formalizan un equilibrio visual con el patio central.
En la actualidad, la obra se encuentra en la fase final de ejecución; a la entrega de este artículo, ya se pueden valorar los resultados del conjunto. En estos momentos, los agentes intervinientes perciben una valoración positiva sobre el conjunto de actuaciones en las que el compromiso entre la propiedad, el contratista y el equipo técnico ha sido de confianza y trabajo conjunto. El contar de forma previa con los consensos en las actuaciones a realizar en el proceso, ha agilizado la toma de decisiones, permitiendo realizar la obra en aproximadamente catorce meses.
*Imagenes del artículo.
01 y 02. Planos de proyecto para la sucursal del banco Santander en la Avda. Ordoño nº15 en León. 1984. Alzado Avda. Ordoño II. Sección BB. Autor Chueca Goitia. 03. Vista de la obra desde el exterior. 04. Exterior de la torrecilla de esquina octogonal con la cúpula bulbosa. 05. Rehabilitación de la cúpula durante la obra. 06. La cúpula bulbosa una vez realizada la intervención 07. Interior de la cúpula reparada. 08 y 09. Interiores del edificio actualizados. 10. Imagen del edificio terminado





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S.M.E. Y M.P (TRAGSA)
• CONTRATISTA: EMPRESA DE TRANSFORMACIÓN AGRARIA, S.A.
• AUTOR
• DIRECTOR DE EJECUCIÓN MATERIAL DE LA OBRA: ALFONSO BURGUEÑO RIOJA
PROMOTOR: MINISTERIO DE AGRICULTURA Y PESCA, ALIMENTACIÓN Y MEDIOAMBIENTE
• AUTOR DEL PROYECTO Y DIRECTOR DE OBRA: PEDRO RODRÍGUEZ CANTALAPIEDRA
Accesibilidad, espacio de estancia, místico y funcional
LDEL ARTÍCULO: PEDRO RODRÍGUEZ CANTALAPIEDRA
os problemas de deterioro del atrio de la iglesia de Sta. Mª Magdalena de Matapozuelos, Valladolid, sobre todo en cuanto a su utilización y accesibilidad, eran apreciables por los habitantes del pueblo, principales usuarios del espacio.
El atrio presentaba una situación recortada del pavimento de canto rodado, extensivo previo, y que se cerró con el muro de los años 60 y por la afección de la carretera. Tanto los estudios arqueológicos como los inconvenientes de esta actuación moderna influyen en la actuación total y del entorno inmediato de la iglesia, cuyo principal elemento es el atrio.
En septiembre de 2007, el Ayuntamiento de Matapozuelos, como representación de la voluntad de los habitantes del pueblo y principales usuarios de la iglesia, toma la ini- Reconfiguración
ciativa de promover acciones destinadas a conseguir la restauración de la iglesia, principalmente su torre y este entorno inmediato, con el fin de que el edificio y su atrio tengan una más satisfactoria y amplia utilización. Las obras del atrio y entorno comenzaron el 20 de octubre de 2017 y terminaron el 20 de julio de 2018. Se trataba de una superficie de 985’25m2 de atrio y 1.254’55m2 de entorno.
El proyecto que aquí se expone acometió las actuaciones del atrio y de partes muy concretas del entorno, no pudiendo hacer una intervención mayor con las carreteras VA404 y VA405 que fuera consecuente con la construcción histórica que envuelven y que es la iglesia de Santa María Magdalena, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento el 16 de julio de 1998.

■ PROBLEMÁTICA
Los principales problemas que presentaba el atrio se exponen a continuación.
Era generalizada la falta de planeidad e irregularidades al nivel de suelo, que provocaban un estancamiento de aguas pluviales, sin posibilidad de evacuación. La composición del muro de los años 60 que cerraba el atrio, de hormigón y enfoscado con mortero de cemento, no era acorde con al BIC al que precedía, y que sufría multitud de roturas y desprendimientos.
Constituía un sistema cerrado y delimitado, haciendo su uso dificultoso por los distintos elementos de su interior que se ubicaban casi a modo de acopio: arbolado, crucero, barandillas... Había una falta de caracterización de los materiales acorde al monumento, y una falta de sistema de iluminación.
Los factores de falta de accesibilidad eran muchos y evidentes. Los peldaños eran inapropiados, con materiales inadecuados, mal dimensionados (altas tabicas y pequeñas huellas), desnivelados y con desprendimien-



tos de piezas. Las rampas tenían excesiva pendiente, barandillas peligrosas, materiales no convenientes y emplazamientos erróneos.
La cercanía del crucero a la iglesia interfería la visión de la fachada barroca e impedía una amplitud de acceso a la iglesia y una angostura en los actos procesionales.
Pero también era problemático el entorno alrededor de la iglesia: desniveles en zonas de circulación que históricamente han ido dejando rehundidos pavimentos peatonales generando, además de una mala accesibilidad y una mala evacuación de pluviales, con el agravio estético y constructivo de todo esto. También, aceras estrechas o inexistentes en la parte posterior, o accesibilidad precaria a la Puerta Sur.
■ ACTITUDES
Los valores primordiales que dirigen la intervención atañen a estos cuatro grupos de actitudes:
Protección. Esta actitud considera que las obras a realizar en el atrio y entorno deben proteger al monumento. Se trata de alejar el agua de lluvia, mejorando las instalaciones y la transpirabilidad del suelo junto a los muros, por ejemplo. Pero lo más importante es el alejamiento del tráfico rodado, en el lado norte y oeste, y la eliminación del uso de
la iglesia como rotonda (obra de los años 80 y que dejó al descubierto las cimentaciones en la cabecera, al rebajar hasta un metro la rasante original).
Histórica. Dada la nula importancia que el informe histórico-artístico atribuye al atrio, la sensibilidad histórica vendrá a proteger la memoria colectiva de ciertos elementos del atrio y que no son incompatibles con el resto de acciones.
Constructiva. Renovar el funcionamiento de los sistemas antiguos. Se trata de aplicar técnicas contemporáneas y materiales resistentes para la perdurabilidad de la obra y minimizar el mantenimiento.
Funcional. Pretende mejorar la accesibilidad de la iglesia y los recorridos, a la vez que incrementa los espacios de estancia y procesionales.
■ LA PROPUESTA
El proyecto acomete la reconfiguración total del atrio de la iglesia y aspectos posibles del entorno, con el fin de conseguir un estado óptimo acorde al monumento al que da acceso.
Siguiendo los valores descritos que han dirigido y definen la voluntad del proyecto, los criterios de intervención se han centrado y concretado en los siguientes:
Constructivos:
La elección de materiales resistentes mejora la perdurabilidad de la obra y minimizan su mantenimiento, dando esa perdurabilidad también, a su accesibilidad. Son pétreos, por lo tanto, duraderos y resistentes, que requieren del mínimo mantenimiento. Estos, son de tonos y formatos acordes con la iglesia y de proximidad: granito rubio de Cardeñosa, procedente del río Adaja y cuarcita de Bernardos del río Eresma, ríos que se unen en el municipio de Matapozuelos.
Se ha elaborado de igual modo un proyecto de iluminación acorde con la escala y carácter del monumento y su atrio, potenciando el carácter místico y sereno del conjunto. Los elementos del sistema quedan completamente integrados en las visuales del entorno.
El proyecto mejora el acceso, sustituyendo el límite de murete de hormigón anterior por uno más permeable visualmente (los bancos y el talud-jardín), y se aumenta y cualifica el espacio para actividades sociales y religiosas.
Las escalinatas se adecuan espacialmente a la venida de los feligreses, además de a la cota inclinada del terreno.
Hay una adaptación topográfica respecto al entorno, que implica tanto a las carreteras como a los recorridos peatonales colindantes. Se integra en la trama urbana, configurando varios accesos con distintas soluciones y hacia cada orientación.
Aumentar los espacios de estancia y procesionales. Escalinatas y pavimentos se adecuan a la venida de los feligreses, y a la rasante inclinada del terreno. El jardín ataludado en la esquina, es una singular presencia en el acceso principal al pueblo, y desde las calles que desembocan en la iglesia. El soleamiento será un factor que lo dinamice y lo ponga en valor, acogiendo especies vegetales arbustivas autóctonas que florezcan con los colores simbólicos según fechas señaladas y con las fiestas emblemáticas del pueblo: lavanda, malva, crisantemo.
El proyecto está dotado de una gran sensibilidad histórica, protegiendo la memoria colectiva a través de los diferentes elementos del atrio y del pueblo: se preserva la zona arbolada, su muro como testigo, se restaura el empedrado y se mantiene el crucero, reubicándolo para mejorar la composición del espacio y permitir el paso a su alrededor. El ámbito que se crea es trascendente, místico, lleno por lo tanto de referencias simbólicas: el banco corrido, los primeros concejos vecinales en los atrios de las iglesias a campana tañida; el canto rodado en espiga, símbolo religioso y de éxito y abundancia; los cipreses, de unión cielo-tierra para los griegos y de bienvenida para los romanos; la piedra símbolo de la Iglesia y el baluarte-talud, de la fe, sobre el que se asienta un pequeño jardín de plantas autóctonas, que representa sencillez…

Los materiales y su aparejo deben apoyar esta sensibilidad.
Siendo sensibles a la problemática señalada, se considera conveniente aportar una propuesta de diseño actual no agresivo, mejorando su acceso, que limite levemente su contorno, derribando el peto de hormigón y sustituyéndolo puntualmente por otros elementos más permeables visualmente como bancadas corridas, y además, que dote de un mayor espacio de desahogo para las actividades sociales y religiosas, espacio que actualmente es extremadamente angosto.
Se pretende dotar al atrio de un carácter sereno y reposado, que invite al acceso, la estancia y la contemplación del monumento y su entorno.

El crucero, en su nueva situación, más soleada, y por lo tanto más protegida de los agentes biodegradantes, pretende mejorar su participación en el entorno urbano, así como invocar a su contemplación mística. Se conserva el área arbolada, optando por una plantación de cipreses en lugar de las acacias previas, pues debido a su previsible falta de mantenimiento, no serían capaces de hacer lucir convenientemente al monumento.
La nueva organización espacial mejora la composición del atrio respecto a la fachada barroca y la torre, entrando en un diálogo de masas y elementos más equilibrado, sin la competencia y amontonamiento de piezas actual, que incluso hace que su uso sea incomodo, desde el punto de vista procesional, por ejemplo. Para ello, ha sido necesaria la puesta en escena, contemplativa y protagonista, de la cruz sobre la superficie de piedra.


Se establecen cuatro ámbitos distintivos. El de acceso a la torre, empleado principalmente para las visitas de subida con vistas del interior y del paisaje. El de la portada barroca, previsto libre para el uso de la iglesia y de su espacio de entrada y contemplación de la fachada y de la iglesia en general. El espacio reposado del crucero con su banco corrido. Y el parterre de los cipreses, zona de estancia en un ámbito arbolado.
La mejora de su integración urbana se concreta en los siguientes puntos. Se configuran tres accesos al atrio: el principal, más centrado en el eje principal del pueblo que supone la calle Valentín Arévalo, y otro secundario, abierto hacia la parte este y al nuevo crecimiento del núcleo, configurado por una rampa escalonada. El tercero, junto a la torre, lo constituye un pavimento levemente inclinado que posibilita la accesibilidad a personas con movilidad reducida. Un talud de piedra se sitúa en un espacio que, hasta el presente proyecto era residual. Sin embargo, supone una esquina emblemática, con una fuerte presencia en el acceso principal al pueblo, y desde las calles que desembocan desde el pueblo a la iglesia.
La propia puesta en valor del material se concreta en el diseño cuidado de las piezas, y en los aparejos de los paños de pavimento, que lejos de soluciones de pavimentos estándar, impersonales o “a la moda”, se particulariza sólidamente en cuanto a disposición de distintos materiales, baldosas, juntas y biseles. Los diferentes sistemas constructivos de acabado y su distribución, trama y localización, pretenden dotar una idea propia y general del conjunto a la vez que una particularidad en cada ámbito, objeto o función. El tamaño, tipo y aparejo de los materiales responden a la naturaleza de los elementos, a su ubicación, a la particularidad de la actuación y a evitar la homogeneidad cercana.
En cuanto al entorno, es necesaria una solución definitiva a la carretera, con un alejamiento que disminuya el deterioro de la iglesia garantizando una mayor durabilidad, y mejorando su puesta en valor; junto con la restauración de los niveles naturales del terreno en el exterior de la cabecera.
El trazado de la carretera ha desconfigurado traumáticamente el atrio originario, el entorno antiguo y su acceso desde el núcleo urbano.
El desvío como circunvalación sería la solución definitiva. Se proponen otras dos soluciones secundarias posibles para la modificación de los

trazados de la carretera: condenando el ramal por el presbiterio, potenciando el tráfico por el lado oeste, o condenando el tráfico por el lado de la torre, potenciando, en este caso, el ramal por el este. Todo ello indica que se deberá acometer en el futuro una obra ambiciosa en cuanto a alcance y contenido.
En lo material podemos observar que los nuevos materiales geográficamente referidos han proporcionado estabilidad a la obra.
En lo funcional, se ha dotado de mejor accesibilidad y los espacios

de estancia han conseguido hacer reposar al público e incluso realizar en el atrio actos públicos y religiosos que se celebraban en el interior de la iglesia.
En lo arquitectónico, el proyecto ha atendido al edificio y a su entorno con una actuación contemporánea, y ha sido reconocido en la Feria de Madrid (IFEMA), en el marco de ePower&Building, en 2018, con el premio internacional al “Mejor Proyecto Espacio Público” de la II Edición de los Premios Arquitectura con eÑe “Piedras de Arte”. El jurado, compuesto por prestigiosos profesionales de la arquitectura, el urbanismo y la innovación, otorgó el premio unánimemente destacando en el fallo la delicada y minuciosa labor de despiece de pavimentos y piezas especiales.
*Imagenes del artículo.
01. Visión aérea general del atrio y de su problemática de canto rodado defectuosa e irregular. 02. Escaleras y rampas inadecuadas y defectuosas, sin condiciones correctas de accesibilidad. 03. Infografía de la propuesta de proyecto. 04. Visión global del atrio con sus distintos elementos, zonas y accesos. 05. Acceso y plataforma principal al anochecer con los discretos elementos de iluminación. 06. Ámbito de la portada barroca desde el exterior. 07. La zona de los cipreses en relación con la zona del crucero. Rememoración del espacio previamente existente. 08. Recorte del Plano de Pavimentación del Proyecto. Forma, aparejo e identificación de piezas y materiales. 09. Detalle de pavimentación en la zona de los cipreses. 10. Detalle de muro y bancada en la zona de los cipreses. 11. Acto religioso nocturno. 12. Imagen general.



LUGAR: CALLE VEINTE DE FEBRERO Y CALLE MARÍA DE MOLINA, VALLADOLID • FECHA: CONCURSO RESTRINGIDO (2022)P(2022 -2023) • AUTOR: UTE PAREDES PEDROSA
• ESTRUCTURA: GOGAITE INGENIEROS CONSULTORES SL • INSTALACIONES: GTM INGENIEROS S.L.
SLPOSCAR MIGUEL ARES • CLIENTE: AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID
• RESTAURADOR: LUIS ALBERTO SANTOS HERNÁNDEZ • ESCENOTÉCNIA: GOBELIN PROJECTES • ARQUITECTO TÉCNICO: JAVIER REÑONES • EQUIPO:PAREDES PEDROSA: ÁLVARO RÁBANO, BLANCA VICENS, PIERLUIGI RECCA, BENEDETTA CONFORTI; • CONTEXTOS DE ARQUITECTURA Y URBANISMO: BÁRBARA ARRANZ, JUDIT SIGÜENZA, EDUARDO RODRIGUEZ, MARÍA MÉNDEZ, CARMEN RUEDA, AGUSTÍN DE LA TORRE, FRANCISCO COTALLO IMÁGENES: LAFUENTE SILVA • FOTOGRAFÍAS: GABRIEL GALLEGOS.
Probablemente, el Teatro Lope de Vega sea una de las intervenciones más complejas– y sentimentales -que vaya a afrontar nuestro estudio en los
próximos años, en colaboración con dos grandes maestros de la arquitectura como son Ángela Paredes e Ignacio Pedrosa - Paredes Pedrosa SL.


Devolver al teatro el protagonismo en la vida cultural de Valladolid no solo es una cuestión de rehabilitación material de sus permanencias, sino que deben llevarse a cabo intervenciones que permitan su uso y acogida popular acordes a las necesidades técnicas y sociales actuales, adecuando sus espacios al concepto de polifuncionalidad y flexibilidad. La propuesta busca configurar un LUGAR de encuentro donde debe acontecer la vida; más allá de un teatro para las relaciones sociales debe ser un soporte para la vida en comunidad en el que puedan acontecer una gran diversidad de manifestaciones culturales y artísticas.


La propuesta a realizar se basa en seis ejes de actuación:
1. Tres edificios en uno, que funcionen simultáneamente o de manera autónoma: La sala histórica restaurada; el edificio María de Molina, con un espacio escénico polivalente; el edificio “Veinte de Febrero” con un sala polifuncional.
2. Restauración integral de la sala histórica de teatro.
*Imagenes del artículo.
01.
3. Intervenciones críticas espaciales para modificar espacios obsoletos normativamente.
4. Intervenciones críticas volumétricas para implementar condiciones adecuadas en escenario, camerinos y tramoya.
5. Voluntad inclusiva del proyecto, adecuación de los espacios a las necesidades de
las personas con dificultades sensoriales o motrices.
6. Integración de estrategias de sostenibilidad y compromiso social, uso de técnicas de reciclaje y de aprovechamiento de aguas, instalación fotovoltaica, aerotermia, con consumo energético casi nulo, nZEB y criterios Phassivhause.





ARQUITECTOS: VICENTE MUÑOZ, JULIO GARCÉS Y GIOVANNI OLCESE • ARQUEOLOGÍA: JESÚS CARLOS MISIEGO TEJEDA
ESCÁNER Y NUBE DE PUNTOS: JOSÉ EMILIO NOGUÉS Y ÁLVARO LASO • UBICACIÓN: MERCADO DEL VAL, SAN BENITO Y PARQUES DE PONIENTE Y LA ROSALEDA EN VALLADOLID (ESPAÑA) • PROMOTOR: AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID. ÁREA DE CULTURA Y TURISMO. • TIPO DE PROYECTO:
REHABILITACIÓN. • AÑO: 2023
Propuesta de adecuación de la galería de la Esgueva Norte para su puesta en valor y uso turístico
■ ANTECEDENTES
El río Esgueva y sus dos cauces en su paso por la ciudad de Valladolid han estado íntimamente ligados y vinculados a su desarrollo histórico, primeramente, como hitos y elementos delimitadores, más tarde como espacios de tránsito y acomodo a la población. Posterior-
mente como red de alcantarillado, en principio en superficie y, tras los problemas de higiene y salubridad colectiva, como canalización a modo de galerías subterráneas. Y finalmente, como generador de nuevos espacios urbanos, surgidos tras la desviación del río a un cauce exterior y el relleno y macizado de dichas galerías.



El proyecto responde a una nueva actuación contemplada en relación con el antiguo curso fluvial, y que se plasma en una nueva propuesta de difusión cultural para la ciudad de
Valladolid, concretada en la puesta en valor y el acondicionamiento de un intervalo del desarrollo del antiguo ramal Norte del río Esgueva para su visita pública, desarrollando
la infraestructura necesaria para servir de base a una nueva ruta arqueológica urbana. Esta ruta será un elemento enriquecedor del patrimonio municipal, un valor cultural
de primer orden en el que se conjugarán aspectos de interés arqueológico, patrimonial y ambiental, mostrando a los futuros visitantes la historia y urbanismo de la ciudad a través del antiguo curso fluvial de la Esgueva. Esto resulta de especial atractivo para las personas interesadas en la historia de las ciudades, la arqueología, y el desarrollo urbano
El proyecto propone la adecuación de la galería de encauzamiento de la Esgueva norte para su puesta en valor y utilización como recurso turístico, en su último tramo previo a su desembocadura en el río Pisuerga, ubicado entre el Mercado del Val (C/ Sandoval) y el río Pisuerga (Paseo Isabel la Católica a la altura del jardín de la Rosaleda).
■ ESTADO ACTUAL
La galería tiene un ancho homogéneo en torno a los 2 metros, con altura variable en función de las diferentes secciones tipo encontradas: bóveda de medio punto, bóveda apuntada, conducto de hormigón en herradura y conducto de hormigón cilíndrico. En el tramo del puente de San Beni-


to, su altura se amplía notablemente. La directriz del trazado es esencialmente recta, con pequeños ajustes, y una zona de quiebros pronunciados motivada probablemente por su intersección con la cimentación del antiguo alcázar bajo San Benito.
■ DESCRIPCIÓN
DEL PROYECTO
Se realizará una intervención general a la galería lineal para dotar del estándar mínimo para su puesta en valor y visita. Como criterio general se opta por actuaciones de mínimo impacto, reversibles, esto es primordial considerando que estamos ante un elemento del patrimonio histórico e ingenieril. La visita se dará en condiciones de control: en grupos reducidos, previa explicación de las condiciones singulares de la visita, con protocolo de seguridad y acompañamiento de guía especializado.
Se propone el acceso a la galería desde la Sala de Exposiciones Municipal de San Benito, accesible a través de un ascensor con salida desde el mirador ubicado en la zona de recepción y mediante un acceso a un nivel inferior desde una de las salas. En torno a él se proyectan unas escaleras que transcurren entre la cota de la galería y la cota inferior de la sala municipal.





En la zona del Parque de la Rosaleda se genera una evacuación del recorrido de visita junto a la desembocadura actual en el río Pisuerga, mediante un espacio deprimido recuperando el cauce natural del río que un día existió. Para ello, se acota un rectángulo dentro del cual se provoca un desmonte para llegar a la cota de la galería, dejando el cauce visible desde ambos lados del parque. Esto da lugar a dos taludes en orientación norte y sur, de diferentes pendientes debido a la diferencia de cota entre la Rosaleda y el parque de patinaje, que se tratan poblados de vegetación de ribera. Se proyectan dos accesos a este espacio en depresión, mediante una rampa accesible de trazado quebrado desde la salida de la galería hasta el paseo fluvial, y una escalera de dos tramos rectos desde el mismo punto hacia el parque de patinaje.
El desarrollo de la ciudad ha dejado oculto este elemento, que no sólo es un importante resto arqueológico y una gran obra de ingeniería, sino que, además, como río, marcó la vida de nuestros antepasados, y la evolución urbana de la ciudad hasta nuestro tiempo. El recorrido se inicia por un elemento monumental como es el puente de San Benito – pasando además por debajo de puntos singulares de la ciudad – y tiene un recorrido de gran longitud que permite al visitante reconocer la magnitud e importancia de las galerías; y finalmente desemboca en el río Pisuerga recreando una situación de rivera.
Este proyecto quiere devolver a la ciudadanía un testimonio de este elemento de su ciudad, sacándolo a la luz y poniéndolo en valor mediante una visita que acerca al visitante a la historia de la ciudad
*Imagenes del artículo.
01. Nube de puntos cerca de San Benito. 02. Nube de puntos en calle San Benito. 03. Nube de puntos cerca del Mercado del Val. 04. Planta general. 05. Secciones tipo. 06. Fotografía histórica de la cubrición de las bóvedas de La Esgueva. 07. Diseño de la escalera de inicio de las visitas. 08. Diseño del acceso desde La Rosaleda. 09. Diseño del túnel de visitas.















El presente artículo describe la rehabilitación de un edificio en el centro histórico de Valladolid, con el objetivo de renovar sus condiciones de habitabilidad y adecuación técnica para adaptarlas a las necesidades de la vida contemporánea. Todo ello se plantea manteniendo el difícil equilibrio formal y volumétrico propio de un centro urbano especialmente maltratado, no solo en los años del desarrollismo, sino ya desde las operaciones de renovación del siglo XIX. Para ello, se consideró imprescindible una investigación previa sobre la evolución de la trama urbana y, en particular, sobre el origen y las transformaciones del edificio existente, que constituye el punto de partida de un proyecto a la vez arquitectónico y urbano. A
continuación, se presenta una breve síntesis de esa investigación, como cuestión previa a la descripción del proyecto realizado.
El centro histórico de Valladolid, como en muchas ciudades europeas, tiene su origen en un pequeño núcleo medieval, probablemente ya consolidado y rodeado por una cerca defensiva antes de la llegada del conde Pedro Ansúrez. Entre las manzanas primitivas de la villa medieval se encontraba la que por el sur delimita la actual calle de Leopoldo Cano —antigua calle de las Damas—, cuya traza aún se conserva en la trama urbana, aunque partida en dos por la desafortunada apertura de la Gran Vía (hoy Felipe II) entre 1870 y 1960.

La calle presentaba la morfología habitual de los cascos medievales: un trazado largo y quebrado, de carácter pintoresco, que en el siglo XIX fue considerado foco de insalubridad. Por
ello se propuso su ensanche y alineación, como ocurrió en muchas otras calles de la ciudad. El proyecto de alineación del arquitecto municipal José Ruiz Sierra, de 1873, nos muestra
cómo era la calle en aquel momento, probablemente aún con su forma medieval original, y cómo se llevó a cabo la reforma y la alineación que hoy conocemos (AMVA C00974-025).

El expediente AMVA CH 00312029 documenta el proyecto de construcción de nueva planta de la casa —todavía existente, aunque posteriormente reformada— que sirve de punto de partida del actual proyecto. En él se solicita licencia para la nueva edificación, acompañada de un plano de alzado coloreado firmado por el maestro de obras Julián Palacios, además del señalamiento de la nueva línea de fachada y la tasación del terreno cedido a la vía pública. El documento, fechado el 25 de abril de 1879, lleva la firma del propietario y del maestro de obras.
Décadas después, el 29 de octubre de 1935, Tomás Caballero y Concepción Moro, propietarios entonces del edificio, presentaron al Ayuntamiento una solicitud de reforma. En ella se mencionan las obras de “revocar la fachada, construyendo a la vez miradores de fábrica, demoliendo los hoy existentes, retejar la cubierta de la casa…”. En aquel momento, la vivienda mantenía aún la doble numeración 17 y 19, testimonio de su origen en dos casas anteriores al proyecto de 1879. Estas intervenciones, dirigidas por el arquitecto Benjamín Gutiérrez Prieto, transformaron de forma radical la fachada: se desmontaron los miradores de madera decimonónicos para sustituirlos por otros de fábrica y estructura metálica —los que hoy se conservan—, y se modificó el revestimiento y la paleta cromática, otorgando al conjunto un aspecto más “moderno”.
Con estas condiciones de partida, el proyecto de rehabilitación se concibe no solo como una actualización funcional y tecnológica, sino también como una oportunidad para suturar la ciudad existente, dañada por las demoliciones y desajustes producidos durante el desarrollismo. Se asume así la idea, enunciada por Manuel de Solà-Morales, de una ciudad que crece sobre sí misma, capaz de recomponer sus continuidades.


El edificio mantiene su fachada original, protegida con categoría ambiental, mientras que su interior se reorganiza completamente —tanto espacial como volumétricamente— para adaptarse a los modos de vida actuales. La catalogación no es meramente ambiental: como parte de la estrategia municipal para paliar el impacto de las medianeras visibles, el PGOU de Valladolid permite añadir una planta sobre la fachada histórica. Esta condición genera una oportunidad de proyecto, aunque también una cierta tensión en la nueva solución urbana que comporta.
El nuevo edificio propone, como se ha señalado, la adición de una planta superior sobre la fachada
conservada, manteniendo su lectura original e incorporando valores tradicionales —como la corrala o la galería interior— reinterpretados con lenguajes contemporáneos, según los parámetros de protección P4a del PGOU. Esta adición, asumida desde el inicio del proyecto, busca mediar entre las cornisas de la manzana histórica y el edificio vecino de los años 70, que sobresale dos plantas y genera una gran medianera y una notable distorsión volumétrica.
El proyecto se articula mediante la inserción de un cuerpo nuevo, abstracto, de fachada cerámica plana, tersa y rotunda, suspendido sobre la fachada histórica. La transición entre ambos se resuelve mediante
una ‘fenêtre en longueur’, una grieta de vidrio que actúa como umbral inmaterial entre dos tiempos —el histórico y el contemporáneo, el de la fábrica antigua y el de la nueva construcción—. El nuevo volumen, aparentemente flotante, articula el desorden de alturas del entorno y se posa sobre la preexistencia con un gesto de respeto y control, casi arqueológico.
El programa de viviendas incluye tipologías de uno a cuatro dormitorios, todas con fachada a la calle Leopoldo Cano. La disposición interior agrupa los núcleos de instalaciones, permitiendo flexibilidad constructiva y eficiencia técnica. La huella edificatoria respeta la ocupación preexistente del solar.


El portal se convierte en una pieza clave del proyecto. Desde la calle, el hueco del antiguo paso de carruajes se cierra con una cerrajería neutra y transparente; en el interior, se mantiene la escala original y se incorporan fragmentos del edificio anterior en un muro de doble altura, en una lectura que combina memoria y abstracción. El acceso se articula mediante una secuencia de rampas que conducen al núcleo de comunicaciones, con una escalera contemporánea dispuesta en torno a un vacío ocupado por el ascensor, definido por pantallas de hormigón visto.
Desde el punto de vista técnico, el edificio cuenta con un elevador de vehículos que da acceso a las plazas de garaje distribuidas en dos plantas bajo rasante: una coincide con el semisótano del edificio original y la otra se excava mediante la técnica de “bataches colgados”, dada la complejidad geométrica y estructural del solar, que imposibilitaba el uso de sistemas más convencionales.
La estructura se ejecuta con forjados bidireccionales de hormigón armado con casetones de poliestireno expandido. La envolvente se aísla por el interior —condicionada por la fa-
chada protegida—, prolongándose en medianeras y fachada posterior, y rematándose con una segunda piel de placas de cartón-yeso alineadas con la carpintería exterior. Las instalaciones se basan en sistemas de aerotermia, con depósitos independientes para agua caliente sanitaria y suelo radiante-refrescante. La ventilación es de simple flujo, con microventilación integrada en las carpinterías.
En suma, la intervención en Leopoldo Cano no se limita a reparar un edificio: ensaya un protocolo de acción sobre el patrimonio ordinario que conjuga investigación histórica, cirugía tipológica y precisión técnica para recomponer continuidades urbanas rotas. La operación demuestra que la protección puede operar como instrumento proyectual y no como un límite: la grieta de vidrio funciona como junta temporal que explicita el palimpsesto, mientras la compacidad de núcleos, la racionalidad estructural y la envolvente térmica interior aseguran rendimiento ambiental y flexibilidad doméstica. Más que un caso singular, propone una regla transferible para los cascos históricos: leer antes de trazar, añadir donde el tejido lo necesita y hacer visible el acuerdo entre tiempos. La rehabilitación, entendida como práctica de sutura, se revela aquí como una técnica de precisión y, a la vez, como una ética: la de habitar la herencia sin fosilizarla.
*Imagenes del artículo.
01. Estado previo y posterior de la obra. 02. Plano de archivo histórico de la finca. 03. Vista interior del bloque de vivienda. 04. Esquema volumétrico de la intervención. 05. Vista del interior del bloque de vivienda. 06. Vista exterior del inmueble. 07. Remate cerrado. 08. Remate abierto.










Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid
Nº 22 | Edición semestral gratuita
¡Próximo número!
En el próximo número de nuestra revista, bajo el título “ESPACIO PUBLICO” queremos poner en valor los ámbitos comunes que usamos cada día. Las ciudades, los pueblos, cuidan cada vez los espacios que compartimos.
El diseño de espacios públicos se hace cada vez con más cuidado, ya no se trata solamente de un espacio de paso, sino también hay que resolver temas de accesibilidad y mejorar, en la medida de lo posible la calidad de vida de los usuarios. Plazas, jardines, paseos… son lugares que se convierten en espacios de relación y que buscan el disfrute de la ciudadanía.

Queremos mostrar trabajos que se hayan realizado bajo estas premisas en los últimos 10 años. Aquellos que estéis interesados en participar deberéis enviar un mail con la documentación necesaria a vocalcomunicacion@coavalladolid.com. También podéis contactar con nosotros para proponer temas de números sucesivos o cualquier sugerencia que nos ayude a mejorar.

