VALLADOLID GUIA DE LA VID 2026

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GUÍA de laVID 2026

SUMARIO

El Viñedo Español en 2025

Mercado de la uva y el vino

La uva en el mapa territorial

Digitalización del viñedo

Digitalización del viñedo con enfoque local

Denominaciones de origen del vino en España

AGROVID y SIEB

Viñedo y Cambio Climático

Bodega y Vid

Enoturismo:

INTRO

Campaña 2025: entre la adaptación climática y el ajuste estructural

La campaña vitícola 2025 se desarrolló en un contexto de transición para el viñedo europeo y, en particular, para el viñedo español.

Tras varias campañas marcadas por una elevada variabilidad climática, tensiones en los mercados y cambios regulatorios, el sector afronta el nuevo ciclo con una combinación de cautela, ajustes estructurales y una creciente orientación hacia la sostenibilidad y la eficiencia productiva.

Los balances técnicos y económicos resumen una campaña condicionada, una vez más, por la meteorología, pero también por factores de fondo como la reducción progresiva de la superficie de viñedo, la reordenación varietal y la adaptación a un escenario de menor consumo global de vino.

A escala mundial, la superficie de viñedo mantiene una tendencia ligeramente descendente, según los últimos informes consolidados de la Organiza-

ción Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Esta evolución responde a políticas de regulación de la oferta, arranques incentivados y a la reconversión hacia cultivos alternativos en determinadas regiones productoras¹.

En la Unión Europea, y especialmente en España, el mayor viñedo del mundo en superficie, la campaña 2025 confirma una estabilidad estadística que esconde cambios profundos. Los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) muestran que la superficie total se mantiene en cifras similares a campañas anteriores, aunque con una reducción progresiva del viñedo menos competitivo y una concentración creciente en explotaciones profesionalizadas².

Este ajuste estructural se ve reforzado por las medidas de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino, orientadas a equilibrar producción

y demanda, y por los programas de reestructuración y reconversión varietal, que continúan siendo una herramienta clave para mejorar la competitividad del viñedo europeo³.

CONDICIONANTES CLIMÁTICOS: UNA CAMPAÑA MARCADA POR LA IRREGULARIDAD

Desde el punto de vista agronómico, la campaña 2025 vuelve a estar condicionada por una meteorología irregular. Los servicios climáticos oficiales coinciden en señalar un patrón caracterizado por inviernos suaves, episodios de sequía prolongada y eventos extremos puntuales, como olas de calor o lluvias intensas concentradas en cortos periodos⁴.

En España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha señalado que el ciclo 2024-2025 se situó dentro de la tendencia de aumento de temperaturas medias y reducción de la disponibilidad hídrica en amplias zonas vitícolas, especialmente en el arco mediterráneo y el sur peninsular⁵. Estas condiciones han tenido un impacto directo en el desarrollo vegetativo de la vid, con adelantos fenológicos y una mayor presión sobre la gestión del agua.

En este contexto, la viticultura de secano tradicional afronta crecientes dificultades, mientras que las explotaciones con acceso a riego regulado o con estrategias de manejo del suelo y la cubierta vegetal muestran una mayor resiliencia.

ESTADO VEGETATIVO Y SANIDAD DEL VIÑEDO

Desde el punto de vista sanitario, los organismos oficiales coinciden en que la campaña 2025 presenta una presión moderada de plagas y enfermedades, aunque muy dependiente de las condiciones locales. La variabilidad climática ha favorecido, en determinadas zonas, la aparición puntual de enfermedades fúngicas, mientras que en otras la sequía ha limitado su desarrollo⁶.

Las estrategias de lucha integrada y el uso racional de productos fitosanitarios, en línea con la normativa europea, se consolidan como prácticas mayoritarias. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el MAPA subrayan la necesidad de avanzar hacia sistemas de protección vegetal más sostenibles, basados en el seguimiento técnico y la prevención⁷.

Al cierre de la campaña, las estimaciones iniciales apuntan a una producción contenida, en línea con la tendencia de los últimos años. La OIV destaca que el ajuste de rendimientos se ha convertido en un elemento estructural del sector, tanto por motivos climáticos como por decisiones estratégicas orientadas a la calidad⁸.

En España, los servicios técnicos del MAPA señalan que las previsiones varían notablemente entre zonas, con rendimientos más ajustados en viñedos de secano y una mayor regularidad en áreas con gestión hídrica eficiente⁹. Esta heterogeneidad refuerza la idea de que la campaña 2025 no puede analizarse en términos homogéneos, sino desde una perspectiva territorial.

EL VIÑEDO ANTE EL MERCADO: MENOS VOLUMEN, MÁS EXIGENCIA

La situación del viñedo en 2025 no puede desligarse del contexto del mercado. El consumo mundial de vino muestra una tendencia a la moderación, especialmente en los mercados tradicionales, lo que obliga a una mayor orientación hacia la calidad, la diferenciación y el valor añadido¹⁰.

Desde las instituciones europeas y nacionales se insiste en que el futuro del viñedo pasa por una producción ajustada a la demanda, con especial atención a las figuras de calidad, la sostenibilidad ambiental y la trazabilidad. En este sentido, las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas siguen desempeñando un papel clave como herramienta de ordenación y valorización del viñedo¹¹.

PERSPECTIVAS: ADAPTACIÓN COMO EJE ESTRATÉGICO

La campaña 2025 confirma que el viñedo se encuentra en una fase de adaptación estructural. El cambio climático, la evolución del consumo y el marco normativo están redefiniendo el modelo productivo. Frente a este escenario, la innovación agronómica, la gestión eficiente de los recursos y la planificación a largo plazo serán determinantes para la viabilidad del sector¹².

Más allá de los resultados coyunturales, la situación del viñedo en 2025 refleja un proceso de transformación profunda, en el que la capacidad de adaptación marcará la diferencia entre los territorios y explotaciones que logren consolidarse y aquellas que queden al margen del nuevo equilibrio vitivinícola.

FUENTES

1. Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). State of the World Vine and Wine Sector.

2. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Avances de superficies y producciones agrícolas.

3. Comisión Europea – DG AGRI. Organización Común de Mercado del vino.

4. FAO. Climate change and agriculture reports.

5. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Informes climatológicos anuales.

6. MAPA. Sanidad vegetal en cultivos leñosos.

7. EFSA. Plant protection products and risk assessment.

8. OIV. Global vitiviniculture statistics.

9. MAPA. Informes de campaña vitivinícola.

10. OIV. World wine consumption outlook.

11. MAPA. Calidad diferenciada: DOP e IGP.

12. Comisión Europea. Sustainable viticulture and climate adaptation strategies.

España: radiografía del viñedo en la campaña

2025

España encaró la campaña vitícola 2025 consolidando su posición como primer país del mundo en superficie de viñedo, con alrededor de 945.000 hectáreas, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA)¹. No obstante, esta cifra refleja una tendencia estructural de ligero descenso, asociada a políticas de reordenación del potencial productivo, arranques selectivos y a la progresiva concentración de las explotaciones.

Desde el punto de vista productivo, el viñedo español muestra una elevada heterogeneidad territorial. Las estimaciones oficiales del MAPA sitúan la campaña 2025 en un escenario de producción moderada, condicionada por la irregularidad climática y por una estrategia generalizada de control de rendimientos². La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirma que el aumento de las temperaturas medias y la escasez hídrica acumulada en amplias zonas vitícolas han marcado el desarrollo vegetativo del cultivo, especialmente en viñedos de secano³.

En paralelo, los programas de reestructuración y reconversión siguen orientándose hacia variedades mejor adaptadas al nuevo contexto climático y a las demandas del mercado. En línea con los análisis de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el viñedo español avanza hacia un modelo con menor volumen, mayor eficiencia y orientación a la calidad, en un contexto de ajuste de la oferta a la evolución del consumo⁴.

NOTAS

1. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE).

2. MAPA. Avances de producciones y balances del sector vitivinícola.

3. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Informes climatológicos y escenarios recientes.

4. Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). State of the World Vine and Wine Sector.

El viñedo español en 2025: lectura económica por comunidades autónomas

La campaña vitícola 2025 presenta en España una evolución económica desigual por comunidades autónomas, reflejo del peso estructural del viñedo en cada territorio y de su distinta exposición a los factores climáticos y de mercado. Castilla-La Mancha concentra en torno al 50 % de la superficie nacional de viñedo, según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), lo que convierte a la región en el principal regulador del equilibrio productivo y de precios en el mercado interior¹.

En comunidades como Castilla y León, La Rioja y Cataluña, con un mayor peso de las denominaciones de origen y del valor añadido por hectárea, la campaña 2025 se orienta hacia volúmenes contenidos y estabilidad de rentas, apoyadas en estrategias de calidad y diferenciación. Estas regiones muestran una menor dependencia del volumen y una mayor resiliencia económica ante la moderación del consumo².

Por el contrario, en zonas del arco mediterráneo y del sur peninsular, como Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, la disponibilidad hídrica y el incremento de los costes de producción condicio

nan la rentabilidad del viñedo, especialmente en explotaciones de secano. Los informes climáticos de AEMET confirman que estas regiones se encuentran entre las más afectadas por la irregularidad de las precipitaciones³.

En conjunto, los datos oficiales apuntan a un ajuste económico progresivo del viñedo español, con una creciente polarización entre territorios orientados al volumen y regiones especializadas en valor, en línea con las tendencias identificadas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y la política vitivinícola europea⁴.

FUENTES

1. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE).

2. MAPA. Informes del sector vitivinícola y análisis por comunidades autónomas.

3. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Informes climatológicos y balances hídricos.

4. Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). State of the World Vine and Wine Sector; Comisión Europea – DG AGRI. Wine market and policy reports

CASTILLA-LA MANCHA

428.778 ha; 17.646.708 hl; 41,2 hl/ha.

Concentra casi la mitad del viñedo y más de la mitad de la producción, lo que la convierte en el gran motor de volumen nacional. Es clave para granel, equilibrio de existencias y formación de precios en origen.

EXTREMADURA

73.343 ha; 2.854.724 hl; 38,9 hl/ha

Fuerte especialización en volumen con productividad alta; su desempeño pesa en costes por hectárea y en la competitividad del suministro a gran escala.

CATALUÑA

55.194 ha; 2.157.711 hl; 39,1 hl/ha.

Combinación de producción relevante con un tejido bodeguero orientado a la transformación y comercialización; el mix categoría/calidad condiciona el valor generado por hl.

CASTILLA Y LEÓN

85.210 ha; 2.102.833 hl; 24,7 hl/ha.

Productividad más moderada; mayor peso relativo de estrategias de valor (segmentación, tipicidad, canales) frente a puro volumen.

COMUNIDAD VALENCIANA

55.019 ha; 1.374.184 hl; 25,0 hl/ha.

Bloque medio-alto en superficie y producción, con productividad contenida: el resultado económico depende mucho del precio medio (calidad, destino y mercados).

LA RIOJA

46.856 ha; 1.371.039 hl; 29,3 hl/ha.

Producción importante para su tamaño; el desempeño regional se explica por valor añadido por botella y posicionamiento.

ANDALUCÍA

21.294 ha; 754.976 hl; 35,5 hl/ha.

Productividad alta; su estructura productiva y especializaciones (incluidos vinos tradicionales) busca salidas a la comercialización además de a la producción.

ARAGÓN

34.552 ha; 724.676 hl; 21,0 hl/ha.

Productividad moderada; margen influido por los costes (estructura de explotación) y por la capacidad de capturar el precio mediante diferenciación.

GALICIA

33.847 ha; 537.177 hl; 15,9 hl/ha.

Menor productividad y fuerte orientación a segmentos de valor; la economía regional depende especialmente de precios, canal y costes de viticultura.

PAÍS VASCO

14.658 ha; 521.810 hl; 35,6 hl/ha.

Volumen medio con productividad alta en el agregado; la lectura económica invita a cruzar con la comercialización (tipos, mercados, valor por hl).

NAVARRA

15.773 ha; 458.744 hl; 29,1 hl/ha.

Tamaño medio; equilibrio entre volumen y posicionamiento comercial, sensible a variaciones de cosecha y a rotación de existencias.

REGIÓN DE MURCIA

19.611 ha; 421.250 hl; 21,5 hl/ha.

Producción media con productividad moderada; impacto económico muy ligado a la disponibilidad hídrica, costes y salida a los mercados.

CANARIAS

8.526 ha; 41.826 hl; 4,9 hl/ha.

Productividad baja (condicionantes estructurales); economía orientada a valor/ territorio más que a escala.

ISLAS BALEARES

3.035 ha; 52.557 hl; 17,3 hl/ha.

Escala pequeña; el resultado depende de precio, turismo/enoturismo y comercialización.

COMUNIDAD DE MADRID

7.253 ha; 54.675 hl; 7,5 hl/ha.

Escala reducida; peso de estrategias de proximidad y valor.

CANTABRIA

124 ha; 1.708 hl; 13,8 hl/ha.

Dimensión testimonial; análisis centrado en nichos y valor local.

ASTURIAS

94 ha; 1.420 hl; 15,1 hl/ha.

Dimensión testimonial; lectura económica ligada a proyectos pequeños y mercado de cercanía.

FUENTES

1. DataComex (Secretaría de Estado de Comercio): exportaciones/importaciones por comunidades autónomas, partidas TARIC y periodos (descarga CSV). ([comercio.serviciosmin.gob.es][2])

2. INFOVI (MAPA/AICA): además de producción, permite explotar existencias, salidas interiores y exportaciones declaradas por CC. AA. (útil para rotación y presión de mercado). ([Mapa del Ministerio] [1])

[1]: https://www.mapa.gob.es/dam/mapa/contenido/ agricultura/temas/producciones-agricolas/ vitivinicultura/infovi/ano-2025/informe-infoviampliada-julio-2025.pdf "Presentación de PowerPoint" [2]: https://comercio.serviciosmin.gob.es/ Datacomex/?utm_"DataComex - Estadísticas del Comercio Exterior"

Mercado de la uva y del vino: datos y perspectivas

UNA VISIÓN DE CONJUNTO

España mantiene una posición estratégica en el viñedo y el vino por dimensión, capilaridad territorial y orientación exportadora. El potencial vitícola sigue teniendo una base sólida: el Registro Vitícola sitúa la superficie total de viñedo en 913.695 ha (2024) y destaca, además, el avance estructural en sostenibilidad: el viñedo ecológico representa en torno al 14,5 % del total.

Desde el punto de vista productivo, tras una campaña corta en 2023, las estimaciones oficiales apuntan a un rebote en 2024. En el avance de agosto, el MAPA estima 37,13 millones de hl de vino + mosto para la campaña 2024 (frente a 32,38 millones de hl en 2023, +14,7 %), y 5,03 millones de toneladas de uva de vinificación (+12,3% respecto a 2023). Este incremento no solo mejora la dispo-

nibilidad de producto para atender compromisos comerciales; también aporta mayor capacidad de planificación (industrial y financiera) a bodegas y cooperativas, algo especialmente valioso tras años de volatilidad climática.

En comercio exterior, el vino continúa siendo un motor de valor para la cadena. El informe oficial del MAPA sobre comercio exterior del vino recoge que en 2024 las exportaciones alcanzaron 2.978 M€ (+1,4 % frente a 2023) con 1.935 millones de litros (-5,0%), y un saldo comercial positivo de 2.676 M€. La lectura de fondo es constructiva: aunque el volumen cae, la capacidad de sostener (e incluso elevar) el valor confirma que el sector español avanza -con distintas velocidades según categorías- hacia una competencia menos basada en cantidad y más en posicionamiento, segmentación y destino.

En precios, la información oficial semanal del MAPA muestra que el mercado sigue buscando equilibrio tras campañas tensas. Por ejemplo, en el boletín oficial de campaña 2023/2024 se cita un precio medio del vino blanco de 37,84 €/hl (con referencias comparativas frente a la campaña anterior y media de cinco campañas). Sin necesidad de «maquillar» la realidad, este tipo de indicadores sugiere un escenario donde el valor tiende a sostenerse, lo que es una señal relevante para trasladar estabilidad hacia la uva a través de contratos y planificación de compras.

Con una producción que se normaliza en 2024 y un comercio exterior que crece en valor, el foco más prometedor está en seguir ganando precio medio (marca, origen, diferenciación), acelerar la adaptación climática y consolidar la sostenibilidad como ventaja competitiva (ecológico, eficiencia hídrica, viticultura de precisión). La base productiva existe; el reto -y la oportunidad- es capturar más valor por hectárea y por litro, no solo producir más.

El valor confirma que el sector español avanza hacia una competencia menos basada en cantidad y más en posicionamiento, segmentación y destino

La uva en el mapa territorial

La clave para 2025 y siguientes no será solo «cómo va la vendimia», sino cómo cada territorio transforma su realidad productiva en valor estable: contratos más previsibles, innovación comercial, diferenciación por origen y una adaptación climática que proteja el viñedo como activo económico y cultural.

CASTILLA-LA MANCHA: EL GRAN «PULMÓN» DE VOLUMEN

Castilla-La Mancha concentra la mayor parte del «músculo» productivo. En 2024, el avance del MAPA estima 21,304 millones de hl de vino+mosto (frente a 17,574 en 2023), con una superficie de uva de vinificación en torno a 437.281 ha. La región es clave para el equilibrio nacional: cuando la campaña mejora aquí, se estabiliza el abastecimiento a granel, se facilita la continuidad industrial y se refuerza la competitividad exportadora en segmentos de gran rotación. La palanca más positiva es avanzar en valor añadido (segmentación, certificaciones, innovación en producto) sin perder la eficiencia logística e industrial que ya es una ventaja estructural.

EXTREMADURA: VOLUMEN

RELEVANTE Y MARGEN PARA

CAPTURAR MÁS VALOR

Extremadura aparece como segundo polo en volumen, con una estimación de 3,336 millones de hl de vino+mosto en 2024 (vs. 2,673 en 2023) y una superficie de referencia en el avance. La mejora interanual dibuja un escenario más favorable para la cadena regional. La oportunidad está en reforzar la estabilidad

de ingresos (planificación contractual, diversificación de destinos y formatos) y en capitalizar la modernización (bodega y campo) para ganar consistencia comercial campaña tras campaña.

CASTILLA Y LEÓN: IDENTIDAD DE ORIGEN Y DINAMISMO EN BLANCOS Y TINTOS DE CALIDAD

Castilla y León combina diversidad de zonas y una orientación marcada a vinos con identidad territorial. El avance del MAPA estima 2,081 millones de hl en 2024 (vs. 2,275 en 2023). Aunque el volumen pueda fluctuar, la fortaleza está en la capacidad de sostener posicionamientos y en la proyección comercial de sus áreas vitivinícolas. La perspectiva pasa por seguir impulsando valor por botella (en mercados nacionales e internacionales) y consolidar estrategias de adaptación climática (heladas, olas de calor, disponibilidad hídrica) que serán claves para proteger el rendimiento económico del viñedo.

CATALUÑA: POTENCIA EN ESPUMOSOS Y DIVERSIDAD, CON ENFOQUE A VALOR

Cataluña presenta un perfil mixto (espumosos, blancos, tintos, y un ecosistema exportador consolidado). En 2024, el avance estima 1,934 millones de hl (vs. 1,930 en 2023). La estabilidad del volumen apunta a un tejido que prioriza la continuidad comercial y la segmentación. La estrategia invita a reforzar la diferenciación (gamas, sostenibilidad, innovación en producto y formatos) y la apertura de mercados aporta un tono razonablemente optimista, incluso si el consumo global es más exigente.

LA RIOJA: REFERENCIA HISTÓRICA CON PRODUCCIÓN SIGNIFICATIVA

La Rioja, símbolo internacional de vino español, estima 2,050 millones de hl en 2024 (vs. 1,916 en 2023) según el avance del MAPA. Más allá del volumen, su relevancia reside en el valor reputacional, que «tira» del conjunto del país en términos de imagen. El camino positivo es sostener esa reputación con inversión en viñedo, calidad, enoturismo e innovación comercial, reforzando además la resiliencia productiva.

COMUNITAT VALENCIANA Y REGIÓN DE MURCIA: DIVERSIDAD MEDITERRÁNEA Y ESPECIALIZACIÓN

La Comunitat Valenciana registra una estimación de 1,697 millones de hl en 2024 (vs. 1,407 en 2023). La Región de Murcia figura con 0,588 millones de hl (vs. 0,394 en 2023). En ambos casos, el patrón común es la diversificación y la necesidad de convertir singularidades (variedades, paisajes, estilos) en ventaja comercial. El enfoque más prometedor está en el binomio origen + eficiencia: proteger el valor del producto y, a la vez, incorporar herramientas de ahorro hídrico, manejo de suelo y viticultura de precisión.

ARAGÓN: DIMENSIÓN MEDIA CON PAPEL RELEVANTE EN EQUILIBRIO INTERIOR

Aragón aparece con 1,067 millones de hl estimados en 2024 (vs. 1,029 en 2023). Su papel es importante en el equilibrio del mercado interior y en la diversidad de estilos. La ruta para ganar tracción pasa por reforzar el posicionamiento (calidad/precio) y la coherencia de la oferta, además de acompañar a las bodegas en la internacionalización.

GALICIA: SINGULARIDAD ATLÁNTICA Y VALOR DE DIFERENCIACIÓN

Galicia alcanzó los 0,809 millones de hl en 2024 (vs. 0,818 en 2023). La estabilidad sugiere resiliencia en un contexto donde el valor diferencial (estilos atlánticos, identidad varietal) es una baza clara. El tono positivo se apoya en su capacidad para competir por singularidad y por un relato ligado al territorio, algo cada vez más relevante en consumidores que buscan autenticidad.

PAÍS VASCO Y NAVARRA: PRODUCCIÓN MODERADA, FUERTE COMPONENTE DE IDENTIDAD

El País Vasco registra 0,623 millones de hl estimados (vs. 0,714 en 2023). Navarra figura con 0,567 millones de hl (vs. 0,580 en 2023). Más allá del volumen, su fortaleza reside en la combinación de identidad, cercanía a mercados y posicionamientos claros. El reto para consolidar el valor implica potenciar notoriedad en destino, enoturismo y coherencia de gama.

ANDALUCÍA, CANARIAS E ILLES BALEARS: VITICULTURA DE NICHO CON POTENCIAL EN VALOR, TURISMO Y SINGULARIDAD

Andalucía llegó a los 0,856 millones de hl en 2024 (vs. 0,847 en 2023). Canarias (0,0887 millones de hl) e Illes Balears (0,0569 millones de hl) se mueven en escalas menores, pero con alto potencial de valor por origen y vínculo con el turismo, la gastronomía y el paisaje. El mensaje positivo aquí es especialmente claro: incluso con menor volumen, se puede crecer en rentabilidad si se trabaja marca, experiencia (enoturismo) y diferenciación.

COMUNIDAD DE MADRID, ASTURIAS Y CANTABRIA: ESCALA PEQUEÑA, OPORTUNIDAD DE CERCANÍA Y EXPERIENCIA

En Madrid el avance estima 0,066 millones de hl; Asturias y Cantabria aparecen con volúmenes mucho menores (en miles de hl). En estos territorios, el mercado tiende a apoyarse en la proximidad, en circuitos cortos y en propuestas ligadas a la experiencia. Su oportunidad es crecer en valor y visibilidad, más que en volumen, conectando con el turismo, la hostelería y el consumo local.

FUENTES

https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticasagrarias/agricultura/avances-superficies-produccionesagricolas/ Marco estadístico general con series históricas de superficies, producciones y rendimientos.

https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticasagrarias/agricultura/

https://www.mapa.gob.es/es/agricultura/temas/produccionesagricolas/vitivinicultura/ https://estadisticas.interprofesionaldelvino.es/

Digitalización del viñedo: sensores, drones y teledetección

La viticultura siempre ha sido un ejercicio de precisión… solo que, durante siglos, esa precisión dependía casi por completo del ojo del viticultor, de su cuaderno y de la memoria de la finca. Hoy, el viñedo suma nuevos aliados: sensores en campo, drones a baja altura y satélites que «miran» la planta desde el espacio. El resultado no es una viticultura más fría, sino más informada: decisiones mejor afinadas sobre riego, tratamientos, fertilización, vendimia y, en definitiva, sobre cómo proteger la calidad y la sostenibilidad en un contexto de clima más variable.

No es casualidad que la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) defina la «viticultura de pre-

cisión» como un enfoque cíclico de gestión basado en datos y herramientas tecnológicas, con múltiples fuentes de información para apoyar decisiones específicas por zona y optimizar procesos. Ese «por zona» es la clave: un viñedo no es uniforme y la digitalización permite tratarlo como lo que es, un mosaico de microparcelas con necesidades distintas.

SENSORES: CUANDO EL VIÑEDO HABLA EN TIEMPO REAL

La digitalización empieza a ras de suelo. En el viñedo se despliega una constelación de sensores que miden variables agronómicas y ambientales

y convierten lo invisible en números comparables: estaciones meteorológicas y sensores microclimáticos de temperatura, humedad relativa, viento, radiación, lluvia y hoja mojada, son el corazón de los modelos de riesgo de enfermedades y ayudan a anticipar ventanas de tratamiento o a ajustar estrategias preventivas; sensores de suelo (humedad, temperatura, conductividad) que permiten identificar zonas con distinta capacidad de retención de agua, ajustar el riego (si existe) y detectar estrés hídrico incipiente antes de que se vea en la planta y sensores en planta (por ejemplo, de crecimiento o actividad) que aportan señales directas del estado de la vid, útiles para evaluar el vigor y las respuestas a eventos extremos.

la

tecnología no sustituye al conocimiento del terreno: lo amplifica

Lo más innovador no es cada sensor por separado, sino la «arquitectura digital» que los conecta: redes IoT (Internet de las Cosas), plataformas de datos, cuadros de mando y alertas. En lugar de «medir por medir», se mide para actuar: priorizar recorridos, programar tareas y documentar decisiones con trazabilidad.

En España existe una infraestructura pública que facilita integrar capas geográficas y cartográficas para el análisis agrario: el geoportal y servicios de visualización del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que publican datos geográficos conforme a estándares OGC e INSPIRE. Esta base ayuda a cruzar información del viñedo con mapas, límites, ortofotos o capas temáticas, algo muy útil cuando se combinan datos de sensores con teledetección.

DRONES: EL «ZOOM» QUE CONVIERTE LA VARIABILIDAD EN MAPAS DE DECISIÓN

Si los sensores «escuchan» el viñedo punto a punto, los drones aportan una ventaja enorme: ven el conjunto con un nivel de detalle que los satélites no siempre pueden dar a escala de hilera. Vuelan bajo, repiten misiones cuando interesa (por ejemplo, tras una ola de calor o antes de la vendimia) y generan mapas de altísima resolución para detectar diferencias de vigor, fallos de plantación, compactación, daños por fauna o efectos de una helada localizada.

En la práctica, la innovación se concentra en dos tipos de cargas útiles: las Cámaras RGB (color), ideales para ortomosaicos detallados y modelos 3D del viñedo y las cámaras multiespectrales y térmicas que permiten trabajar con índices de vegetación y señales relacionadas con vigor y estrés.

Un dron no «hace magia»: aplica física y geometría. Precisamente por volar bajo, puede alcanzar resoluciones del orden de centímetros por píxel, suficientes para capturar patrones dentro de una misma parcela y, en ocasiones, aproximarse a escala de hilera. Esa granularidad abre la puerta a prácticas muy concretas: delimitar zonas homogéneas, muestrear uva con mejor criterio, ajustar dosis variables o planificar la vendimia por maduración diferencial.

Y hay otro punto clave: volar de forma segura y legal. En la Unión Europea, la operación de drones se enmarca en un conjunto de normas armonizadas (por ejemplo, el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/947 y documentación consolidada por EASA), que definen categorías operativas y requisitos según el riesgo de la operación. Esto es importante porque profesionaliza el uso agrario: no se trata solo de «tener un dron», sino de integrarlo en un flujo de trabajo robusto.

TELEDETECCIÓN: SATÉLITES QUE VIGILAN EL

VIÑEDO DESDE EL ESPACIO

La gran revolución silenciosa llega desde arriba: la teledetección satelital ofrece cobertura amplia, repetitiva y consistente, ideal para seguir campañas completas y comparar años. Aquí destaca el programa europeo Copernicus y, en particular, la misión Sentinel-2.

Sentinel-2 trabaja con un instrumento multiespectral (MSI) de 13 bandas entre el visible y el infrarrojo (aprox. 443–2190 nm), con resoluciones espaciales de 10 m, 20 m y 60 m según la banda, y un ancho de barrido de 290 km. Su gran baza para

la agricultura es la frecuencia: como constelación, revisita el mismo punto del ecuador cada cinco días (y más rápido en latitudes medias).

A escala global, también es referencia el programa Landsat (EE. UU.). Landsat 8, por ejemplo, ofrece bandas multiespectrales de 30 m y pancromática de 15 m, y su adquisición se organiza en un ciclo de repetición de 16 días (con mayor frecuencia efectiva al combinar satélites de la serie).

¿Y para qué sirven estos datos en el viñedo? Para generar series temporales de indicadores que describen el estado de la vegetación y su evolución. Los índices de vegetación (como los basados en el rojo y el infrarrojo cercano) ayudan a seguir las dinámicas de vigor a lo largo del ciclo, detectar anomalías (zonas que «se descuelgan» del comportamiento esperado), evaluar impactos de sequía o estrés térmico, planificar muestreos y priorizar visitas de campo.

A nivel institucional, la Unión Europea lleva décadas usando teledetección para monitorizar la agricultura: el Centro Común de Investigación (JRC) recuerda que su seguimiento con satélite comenzó en 1988, para aportar información independiente y oportuna sobre superficies y rendimientos.

DEL DATO A LA

DECISIÓN: INNOVACIÓN ÚTIL, NO «TECNOLOGÍA POR TECNOLOGÍA»

La digitalización del viñedo funciona cuando conecta tres escalas: el Punto (sensores), lo que pasa aquí y ahora; el Detalle (drones), lo que cambia dentro de la parcela y el Contexto (satélite), cómo evoluciona la campaña y cómo se compara con otros años.

En esa convergencia aparece lo más valioso: la capacidad de tomar decisiones trazables y de mejorar la eficiencia en insumos (agua, energía, fertilización, fitosanitarios) sin perder el norte de la calidad. Además, en un sector tan ligado al territo-

rio, estas herramientas ayudan a documentar prácticas, apoyar certificaciones y dialogar con exigencias ambientales crecientes.

También hay un componente de política pública y desarrollo: la FAO insiste en que las tecnologías digitales pueden aumentar eficiencia y productividad y, a la vez, abordar cuellos de botella en sistemas agroalimentarios, aunque recuerda que la agricultura sigue siendo uno de los sectores menos digitalizados globalmente. En viñedo, esa transformación se está acelerando precisamente porque la variabilidad climática «penaliza» la intuición sin datos, y «premia» a quien se anticipa.

EL FUTURO INMEDIATO: UN VIÑEDO MÁS

OBSERVADO Y MEJOR COMPRENDIDO

Lo que viene no es solo más sensores o mejores cámaras, sino mejor interoperabilidad: que los datos de campo, dron y satélite se entiendan entre sí y se traduzcan en recomendaciones claras. Y, sobre todo, una digitalización cada vez más orientada a resultados:

menos «pantallas» y más decisiones sencillas (alertas, mapas de actuación, predicción de riesgos) que el viticultor pueda validar caminando por la viña.

En este escenario, la tecnología no sustituye al conocimiento del terreno: lo amplifica. Porque al final, el objetivo sigue siendo el mismo de siempre: cuidar la uva. Solo que ahora, además del ojo experto, el viñedo cuenta con sensores, drones y satélites para no dejar nada importante sin ver.

FUENTES

-OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino).

-ESA / Copernicus Sentinel-2.

-Copernicus Data Space / documentación Sentinel-2.

-USGS y NASA: Landsat 8/8–9: resoluciones y ciclo de repetición.

-MAPA (España): Geoportal e infraestructura de datos/servicios cartográficos.

-EASA y EUR-Lex: normativa UE de drones (Reg. (UE) 2019/947).

-Comisión Europea (JRC): MARS y teledetección en agricultura.

-CSIC (España).

-FAO.

Digitalización del viñedo con enfoque local

La digitalización del viñedo no es una promesa futurista: en varias regiones españolas ya se está aplicando con herramientas muy concretas (sensores, drones y satélites) para anticipar riesgos sanitarios, medir el estado hídrico, zonificar parcelasy tomar decisiones con más precisión. La clave está en combinar la suma de dato en campo, imagen aérea y modelos agronómicos.

LA RIOJA: MAPAS DE RIESGO, SENSORES «NO INVASIVOS» Y TELEDETECCIÓN CON DRONES

El Gobierno de La Rioja ofrece mapas de riesgo de oídio como herramienta de apoyo para decidir si tratar y cuándo tratar. Técnicamente, se basan en el modelo bioclimático de Gubler-Thomas y, lo más interesante, se alimentan con datos climáticos horarios provenientes de estaciones agrometeorológicas de la red SIAR (se indica que se usan datos horarios hasta las 8:00 h para los cálculos).

En la misma línea, ha impulsado el proyecto Oídio

Detection (grupo operativo), con el objetivo de desarrollar una herramienta de decisión, adaptando y validando dos modelos bioclimáticos: uno a nivel

de zona y otro a nivel de parcela, orientados a viñedos de Rioja Alta y Rioja Baja. Ese salto de zona a parcela es precisamente donde la digitalización aporta valor: no todos los viñedos responden igual.

En investigación aplicada, el ICVV (centro público de referencia en La Rioja) cuenta con el grupo TELEVITIS, que trabaja en el desarrollo de sensores no invasivos para monitorizar de forma rápida aspectos como el rendimiento productivo, la composición de la uva y el estado hídrico. La tendencia aquí es clara: medir más (y mejor) sin necesidad de muestreos destructivos constantes.

Para entender lo que aporta el dron cuando se baja “al detalle”, un trabajo académico de la Universidad de La Rioja describió un caso con un vuelo UAV en envero sobre un viñedo de 7 ha, usando una cámara multiespectral que generó imágenes con 10 cm de resolución espacial en visible e infrarrojo cercano. Ese orden de magnitud (centímetros) permite ver la variabilidad intra-parcela con una nitidez que rara vez se consigue desde satélite.

El ICVV también participa en el proyecto europeo Interreg SUDOE orientado a un servicio de viticul-

Digitalización del viñedo

tura de precisión basado en una red de sensores IoT para la monitorización de los viñedos y la transformación digital del sector.

NAVARRA: SEGUIMIENTO EN CAMPO POR COMARCAS VITÍCOLAS Y AVISOS DIGITALES AL SECTOR

Navarra ofrece un ejemplo muy práctico de digitalización en el seguimiento fenológico y asesoramiento apoyado en las herramientas digitales y la comunicación rápida. El trabajo de viticultura y enología aplicada se realiza desde la brotación hasta el envero, en variedades importantes y en distintas comarcas como Olite, Azagra, Ablitas y Viana.

Además, Navarra difunde documentación sobre la App Avisos INTIA, pensada para la inmediata difusión de alertas y apoyo a decisiones por zonas (la guía oficial está alojada en el portal institucional navarra.es). En viticultura, ganar uno o dos días en una alerta (riesgo de enfermedad, ventana de tratamiento, condiciones favorables) puede marcar diferencias: por eso estos sistemas “de avisos” son una forma muy tangible de digitalización.

CANARIAS: FORMACIÓN OFICIAL EN DRONES

MULTIESPECTRALES APLICADA AL VIÑEDO

En territorios de viticultura singular (y muchas veces heroica), la digitalización también entra

por la puerta de la capacitación. El Gobierno de Canarias publicó un programa formativo en agricultura de precisión que incluía charlas sobre el uso de drones con cámaras multiespectrales y su aplicación en el sector vitícola para detectar el estado de los cultivos. Se trata de un ejemplo interesante porque muestra un patrón común: la tecnología no se basa solo en comprar equipos, sino en crear competencia técnica para interpretar mapas, índices y datos.

CATALUÑA: TELEDETECCIÓN

AVANZADA (RADAR)

Y PROYECTOS DE IA

GEORREFERENCIADA

El IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias adscrita al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya) recogió un trabajo que explora el potencial de la tecnología radar aplicada al cultivo de la vid, destacando el uso del satélite Sentinel-1 (la tecnología radar conlleva, entre otras ventajas, una menor dependencia de la luz y cierta capacidad para trabajar incluso con nubosidad, según el contexto).

En paralelo, el IRTA investiga en proyectos donde se integran tecnologías de machine learning para diagnosticar el estado sanitario a partir de imágenes fotográficas georreferenciadas. Y, a escala de gestión del agua y clima,el IRTA ha publicado el pro-

yecto (ENFOCAT) que se centra en el desarrollo de herramientas innovadoras de teledetección para mitigar los efectos del cambio climático en la agricultura de regadío y zonas forestales de Cataluña, incluyendo el seguimiento forestal y la humedad del suelo (monitoreo del estrés hídrico).

EL «PEGAMENTO»

TECNOLÓGICO: SATÉLITES

ABIERTOS Y COMPARABLES

CAMPAÑA A CAMPAÑA

En España, muchos de estos usos se apoyan en datos satelitales abiertos (Copernicus/ESA). Sentinel-2, por ejemplo, aporta 13 bandas espectrales y resoluciones de 10/20/60 m según banda, con revisita frecuente, lo que permite series temporales para ver la evolución del vigor o detectar anomalías. Lo habitual en el campo es que el satélite marque «dónde mirar», el dron haga el «zoom», y el sensor confirme «qué está pasando».

FUENTES

Gobierno de La Rioja – Mapas de riesgo de oídio y Proyecto “Oídio Detection”.

ICVV – Grupo TELEVITIS. Proyecto con red de sensores IoT Universidad de La Rioja.

Gobierno de Navarra

Gobierno de Canarias

IRTA (Generalitat de Catalunya) ESA/Copernicus.

AGRICULTURA DE PRECISIÓN

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León promueve las tecnologías 4.0 y la digitalización del campo en la región, con medidas que buscan modernizar todas las explotaciones agrícolas -incluidos los viñedos- mediante sensores, drones, teledetección y modelos de toma de decisiones digitalizados.

Un ejemplo son las ayudas de apoyo a la agricultura de precisión y tecnologías 4.0, que se convocan dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) para abordar la sostenibilidad y competitividad del sector agrícola y ganadero en Castilla y León. Estas subvenciones, que cubren hasta el 40 % del coste elegible de inversiones en tecnologías avanzadas, han beneficiado ya a cientos de explotaciones y servicios agrarios de la comunidad.

DIGITALIZACIÓN DEL VIÑEDO EN CASTILLA Y LEÓN

Castilla y León es una de las regiones vitivinícolas más relevantes de España, con denominaciones clásicas como Ribera del Duero y Toro, hasta menciones como Vino de la Tierra de Castilla y León, que agrupa a cientos de localidades productoras de uva en las nueve provincias de la comunidad. En ese mosaico de suelos, climas y variedades, la digitalización del viñedo emerge como una respuesta tecnológica a retos que van desde el cambio climático hasta la gestión eficiente de recursos y la mejora continua de la calidad de la uva.

SENSORES Y MONITORIZACIÓN EN TIEMPO REAL

En los últimos años, Castilla y León ha visto cómo tecnologías que antes eran experimentales se trasladan a la práctica en el campo. El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), organismo público dependiente de la Junta, trabaja desde hace tiempo en sistemas que combinan sensores, datos geoespaciales y teledetección satelital para mejorar la gestión de cultivos -incluidos los viñedos- y optimizar decisiones sobre riego, fertilización y estado del cultivo a escala de parcela.

Entre las herramientas que se utilizan destacan las plataformas digitales como SATIVUM, que integran datos de sensores en campo, imágenes de satélite y modelos agronómicos para facilitar la toma de decisiones basadas en datos en tiempo real.

Este uso de sensores y datos no solo aporta cifras: permite detectar el estrés hídrico, la variabilidad de vigor en distintas zonas de una misma parcela y el riesgo de plagas de forma temprana, para apoyar decisiones más precisas que antes dependían exclusivamente de la observación del viticultor.

DRONES Y TELEDETECCIÓN

SATELITAL

En Castilla y León, la integración de drones en la viticultura ha ido más allá de los discursos: se han desplegado aplicaciones prácticas y proyectos que utilizan imágenes multiespectrales captadas desde UAVs (vehículos aéreos no tripulados) para capturar la variabilidad del viñedo con una resolución muy superior a la satelital.

El ITACyL ha puesto en marcha -en el marco del proyecto Vidimag- un programa de teledetección por satélite para estudiar variaciones dentro de las parcelas, mejorar la eficiencia de gestión y aumentar la rentabilidad del sector vitivinícola.

De forma paralela, se ha realizado el análisis de imágenes de satélite de la constelación Sentinel-2, de acceso gratuito y gestionada por la Agencia Espacial Europea (ESA), que, mediante la aplicación de técnicas avanzadas de análisis de datos (análisis PCA y PLS sobre series temporales de imágenes de satélite), han servido para analizar la evolución temporal de la parcela de viñedo.

datos climáticos ayuda a entender cómo los microclimas y variaciones del terreno afectan al cultivo en cada ciclo.

En Valtiendas (Segovia), donde el organismo técnico público (ITACyL) actúa como órgano de control de la calidad vitivinícola, la introducción de sensores y herramientas digitales apoya la gestión de la viña en línea con la normativa de calidad y trazabilidad.

FORMACIÓN, INNOVACIÓN Y CULTURA TECNOLÓGICA

CASOS LOCALES: RIBERA, TORO, BIERZO Y MÁS ALLÁ

Aunque muchos proyectos de digitalización se desarrollan a nivel regional o comarcal, Castilla y León cuenta con grandes áreas vitivinícolas donde estas tecnologías están encontrando un sentido. En la Ribera del Duero y Toro, las grandes superficies de viñedo han sido el foco para pilotos con sensores y datos geoespaciales que mejoran la eficiencia de las prácticas de cultivo a lo largo de la campaña.

En la Denominación de Origen Bierzo (León), una de las zonas con mayor proyección internacional de la comunidad, la combinación de monitorización con sensores, análisis de imágenes aéreas y

La digitalización del viñedo en Castilla y León no es solo cuestión de máquinas: es un proceso que se apoya también en la formación especializada. El ITACyL convoca periódicamente cursos avanzados sobre viticultura sostenible, que incluyen contenidos sobre innovación, predicción de plagas, digitalización y gestión tecnológica del viñedo.

Paralelamente, los eventos y foros agrarios en la comunidad (como los espacios de discusión en torno a I+D agro o encuentros entre técnicos y agricultores) incorporan cada vez más debates sobre el uso de sensores, datos y drones, que refuerzan la idea de que la agricultura de precisión no es una moda, sino una necesidad para enfrentarse a desafíos técnicos y ambientales.

Denominaciones de Origen del vino en España

España es uno de los grandes países del vino, no solo por volumen, sino por diversidad. Las Denominaciones de Origen (D. O.) representan territorios concretos donde el viñedo, el clima, las variedades y el saber hacer local se combinan para dar lugar a vinos con identidad propia. Más allá de su función como figura de calidad reconocida por la Unión Europea, las D. O. son también paisajes culturales y destinos enoturísticos, estrechamente ligados a pueblos, tradiciones y modos de vida.

D. O. ABADÍA RETUERTA

Situada en Castilla y León, esta D. O. se asienta en una finca histórica junto al río Duero. Su singularidad reside en un enfoque muy ligado al viñedo y al trabajo parcelario, donde cada suelo y orientación aportan matices distintos. El paisaje combina viñas, patrimonio arquitectónico y entorno natural cuidado. Es una denominación que une tradición y visión contemporánea del vino. Su ámbito se limita al municipio de Sardón de Duero.

D. O. ALICANTE

La D. O. Alicante se extiende por diversas comarcas de la provincia, desde el interior del Vinalopó hasta zonas próximas al Mediterráneo. Es una de las regiones vitivinícolas más antiguas de España. La monastrell es su variedad emblemática, junto a vinos históricos como el fondillón. Hoy conviven bodegas centenarias y proyectos modernos. Abarca numerosos municipios alicantinos.

D. O. ALMANSA

Localizada en el este de la provincia de Albacete, la D. O. Almansa se caracteriza por su altitud y clima seco. Estas condiciones favorecen vinos intensos, estructurados y de marcada personalidad. La monastrell y la garnacha tintorera definen su perfil. Es una zona de transición entre La Mancha y el Levante. Incluye varios municipios del sureste castellanomanchego.

Esta denominación ampara los txakolis elaborados en el territorio histórico de Álava. El clima atlántico marca vinos frescos, ligeros y de acidez vibrante. Los viñedos se sitúan en valles y laderas bien ventiladas. Está profundamente ligada a la cultura gastronómica vasca. Abarca distintos municipios alaveses.

D. O. ARLANZA

La D. O. Arlanza se extiende entre Burgos y Palencia, siguiendo el curso del río que le da nombre. Es una zona de tradición vitícola antigua, con viñedos de altitud. La tempranillo es la variedad predominante, dando lugar a vinos elegantes y equilibrados. El paisaje del viñedo convive con un notable patrimonio histórico. Abarca municipios de ambas provincias.

D. O. ARRIBES

Situada en los cañones del Duero y el Águeda, en Salamanca y Zamora, la D. O. Arribes destaca por su singular geografía. Las variedades autóctonas, como la juan garcía, son una de sus señas de identidad. Los vinos muestran frescura y carácter propio. El paisaje fronterizo refuerza su atractivo enoturístico. Abarca municipios de ambas provincias.

D. O. BIERZO

En el noroeste de la provincia de León se encuentra la D. O. Bierzo, una de las más dinámicas del panorama vitivinícola actual. La mencía es su gran protagonista. Los vinos destacan por su frescura, expresión aromática y elegancia. El viñedo se reparte entre valles y laderas de pizarra. Abarca numerosos municipios bercianos.

D. O. BINISSALEM

Es la principal Denominación de Origen de Mallorca y se sitúa en el centro de la isla. Sus vinos reflejan el carácter mediterráneo, apoyados en variedades locales como mantonegro y moll. El viñedo se integra en un paisaje de pueblos históricos y campos abiertos. La D. O. combina tradición y proyección enoturística. Abarca varios municipios del interior mallorquín.

D. O. BIZKAIKO TXAKOLINA

Situada en el territorio histórico de Bizkaia, esta D. O. ampara los txakolis vizcaínos. El clima atlántico imprime frescura y ligereza a los vinos. Los viñedos se distribuyen en laderas cercanas a la costa. Es una denominación estrechamente vinculada a la gastronomía local. Abarca municipios vizcaínos.

D. O. BULLAS

Localizada en el noroeste de la Región de Murcia, la D. O. Bullas está marcada por la altitud y la influencia continental. La monastrell es la variedad dominante, con vinos equilibrados y expresivos. El viñedo mantiene una fuerte vinculación con la vida rural. Es una zona de tradición familiar. Abarca municipios del interior murciano.

D. O. CALATAYUD

Situada en la provincia de Zaragoza, alrededor del valle del Jalón, esta D. O. es conocida por sus viñedos viejos de garnacha. El contraste térmico influye decisivamente en el carácter de los vinos. Produce tintos intensos y expresivos. Es una denominación con personalidad propia. Abarca municipios de la comarca de Calatayud.

D. O. CAMPO DE BORJA

Conocida como el «Imperio de la Garnacha», la D. O. Campo de Borja se sitúa al oeste de Zaragoza. El Moncayo condiciona el clima y el viñedo. Los vinos destacan por su potencia y concentración. La garnacha vieja es su gran patrimonio. Abarca municipios de la comarca de Borja.

Denominaciones de Origen del vino en España

D. O. CANGAS

Única denominación de origen del Principado de Asturias. Se desarrolla en zonas montañosas del suroccidente asturiano. El viñedo se cultiva en fuertes pendientes. Produce vinos frescos y singulares. Abarca municipios del entorno de Cangas del Narcea.

D. O. CARIÑENA

Una de las denominaciones históricas de España, está situada al sur de Zaragoza. Garnacha y cariñena definen su perfil tradicional. En las últimas décadas ha vivido un proceso de renovación. El paisaje es seco y de fuerte carácter. Abarca numerosos municipios de la comarca de Cariñena.

D. O. CAVA

Denominación de origen de carácter supraautonómico. Abarca

D. O. CONDADO DE HUELVA

Está ubicada en el suroeste de Andalucía, entre el Atlántico y Doñana. Destaca por vinos blancos y generosos ligados a la variedad zalema. Su historia está conectada al comercio marítimo. El viñedo forma parte del paisaje agrícola tradicional. Abarca municipios del sureste onubense.

D. O. CONCA DE BARBERÀ

Situada en la provincia de Tarragona, es una de las zonas vitivinícolas más antiguas de Cataluña. Destaca por la variedad trepat. Produce vinos frescos y ligeros. El paisaje combina viñedos y patrimonio monástico. Abarca municipios de la Conca de Barberà.

D. O. COSTERS DEL SEGRE

Se extiende por diversas subzonas de la provincia de Lleida. Es

D. O. GETARIAKO TXAKOLINA

Ubicada en la costa de Gipuzkoa. El viñedo se sitúa en laderas próximas al mar. Produce vinos frescos, ligeros y de marcada acidez. Está estrechamente ligada a la tradición marinera. Abarca varios municipios guipuzcoanos.

D. O. GRANADA

Localizada en zonas de montaña y el altiplano de la provincia de Granada. Destaca por la altitud de sus viñedos. Produce vinos frescos y expresivos. La diversidad climática es clave en su identidad. Abarca municipios de varias comarcas granadinas.

D. O. JEREZ-XÉRÈS-SHERRY

Una de las denominaciones más singulares del mundo. Situada en el Marco de Jerez, en Cádiz, está especializada en vinos genero

D.

O. LA GOMERA

Se localiza íntegramente en la isla que le da nombre, donde el viñedo se cultiva en espectaculares terrazas adaptadas a la orografía insular. En este contexto destacan las variedades autóctonas canarias, responsables de vinos frescos y singulares que reflejan con fidelidad su origen. La denominación comprende distintos municipios de la isla.

D.

O. LA MANCHA

Es la mayor denominación de origen de España en términos de superficie y se extiende por amplias zonas de Castilla-La Mancha. Su producción es tan diversa como su territorio, combinando grandes volúmenes con un proceso constante de modernización que ha ampliado su abanico estilístico. La denominación incluye municipios de varias pro

D. O. LEÓN

Ubicada en el sur de la provincia leonesa, destaca por la preservación de variedades autóctonas como el prieto picudo y el albarín. Sus vinos son frescos y con una personalidad bien definida, fruto de viñedos asentados sobre terrazas fluviales. El ámbito de la denominación comprende municipios del sur de León.

D. O. MÁLAGA

Es una denominación histórica andaluza estrechamente vinculada a la elaboración de vinos dulces naturales. El viñedo se cultiva en laderas muy escarpadas, donde las variedades moscatel y pedro ximénez juegan un papel fundamental. El paisaje, tan extremo como bello, forma parte esencial de la identidad de esta denominación, que abarca municipios de la provincia mala

D. O. MANZANILLA-SANLÚCAR DE BARRAMEDA

Es una figura singular dentro del panorama vitivinícola español, ya que está especializada exclusivamente en la elaboración de manzanilla. Se localiza en el municipio gaditano de Sanlúcar de Barrameda, donde el clima atlántico define de manera decisiva su estilo único.

D. O. MÉNTRIDA

Se extiende entre las provincias de Toledo y Madrid y produce vinos marcados por una clara influencia continental. La garnacha destaca como variedad principal en un viñedo asentado sobre suelos graníticos. La denominación comprende municipios de ambas provincias.

D.

O. MONTERREI

Denominaciones

D. O. MONTILLA-MORILES

Se localiza en el sur de la provincia de Córdoba y está especializada en vinos generosos secos. La pedro ximénez es la variedad clave, y el sistema de criaderas y soleras define de forma clara el estilo de sus vinos. La denominación incluye municipios del sur cordobés.

D. O. MONTSANT

En la provincia de Tarragona, rodea geográficamente al Priorat y comparte con él un paisaje abrupto de gran belleza. Sus vinos son intensos y expresivos, con garnacha y cariñena como variedades fundamentales. La denominación abarca municipios de la comarca del Montsant.

D. O. NAVARRA

Se extiende por distintas zonas de la Comunidad Foral y combina influencias atlánticas y mediterráneas. Es conocida por sus rosados y tintos de corte moderno, así como por su amplia diversidad varietal. La denominación comprende municipios navarros.

D. O. PENEDÈS

Es una de las denominaciones más dinámicas de Cataluña y destaca tanto por la producción de vinos tranquilos como de espumosos. Ha sido pionera en innovación y sostenibilidad, apoyándose en una gran diversidad paisajística. Su ámbito se extiende por municipios de Barcelona y Tarragona.

D. O. PLA DE BAGES

Situada en el interior de Cataluña, cerca del macizo de Montserrat, pone en valor variedades locales como el picapoll. Produce vinos frescos y singulares y conserva un notable patrimonio vitícola. La denominación abarca municipios de la comarca del Bages.

D. O. PLA I LLEVANT

Es la segunda denominación de origen de Mallorca y se localiza en el este de la isla. En ella conviven variedades locales y foráneas, dando lugar a vinos de marcado carácter mediterráneo. Su territorio comprende municipios del Pla y el Llevant mallorquín.

D. O. RIBEIRO

Es una de las zonas históricas del vino gallego, donde predominan las variedades blancas autóctonas. Sus vinos se caracterizan por la frescura y el equilibrio, procedentes de viñedos situados en valles fluviales del oeste de Ourense.

D. O. RIBERA DEL DUERO

Se extiende a lo largo del río Duero en Castilla y León y tiene en la tempranillo su variedad emblemática. Produce tintos estructurados y longevos, en un paisaje de meseta salpicado de viñedos históricos. Abarca municipios de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia.

D. O. RIBERA DEL GUADIANA

Es la denominación de origen de Extremadura y se organiza en varias subzonas. Produce vinos diversos en un amplio paisaje agrícola y abarca municipios de las provincias de Badajoz y Cáceres.

D. O. RIBERA DEL JÚCAR

Situada en la provincia de Cuenca, destaca por la bobal y por la elaboración de vinos frescos y modernos. La altitud es un factor clave en su perfil, y su ámbito se limita a municipios conquenses.

D. O. RIBERA SACRA

Se localiza en Galicia, en los cañones del Sil y el Miño, donde se practica una viticultura heroica en fuertes pendientes. La mencía es la variedad predominante y da lugar a vinos frescos y minerales. La denominación abarca municipios de Lugo y Ourense.

D. O. RÍAS BAIXAS

Es un referente internacional del albariño y se sitúa en Galicia bajo una marcada influencia atlántica. Sus vinos son frescos y aromáticos y su territorio comprende municipios de Pontevedra y A Coruña.

D. O. RUEDA

Está especializada en vinos blancos, con el verdejo como variedad estrella. Situada en Castilla y León, goza de un gran reconocimiento comercial y combina tradición y tecnología. Abarca municipios de Valladolid, Segovia y Ávila.

D. O. SIERRAS DE MÁLAGA

Se centra en la elaboración de vinos tranquilos procedentes de zonas montañosas y complementa a la D. O. Málaga. La diversidad climática se traduce en vinos con una personalidad marcada. Su territorio comprende municipios de la serranía malagueña.

D. O. SOMONTANO

Situada a los pies del Pirineo aragonés, es una denominación joven y dinámica caracterizada por una gran diversidad varietal. Produce vinos modernos y abarca municipios de la provincia de Huesca.

D. O. TACORONTE-ACENTEJO

Se localiza en el norte de la isla de Tenerife, donde los viñedos volcánicos y la influencia atlántica definen su carácter. Destacan las variedades autóctonas canarias y la denominación abarca municipios del norte insular.

D. O. TARRAGONA

En la provincia del mismo nombre, cuenta con una larga tradición histórica y produce vinos de marcado carácter mediterráneo. La variedad de estilos es una de sus principales señas de identidad y su ámbito incluye municipios tarraconenses.

D. O. TERRA

ALTA

Situada en el sur de Cataluña, es reconocida como tierra de gar-

nacha blanca. Produce vinos mediterráneos en un paisaje amplio y luminoso que abarca municipios de la comarca.

D. O. TORO

Ubicada en la provincia de Zamora, es conocida por sus tintos potentes elaborados a partir de la tinta de Toro. El clima extremo marca el carácter de los vinos y la denominación se extiende por municipios zamoranos y vallisoletanos.

D. O. UCLÉS

Situada entre Cuenca y Toledo, es una denominación joven que produce vinos equilibrados en un entorno rural. Su territorio comprende municipios de ambas provincias.

D. O. UTIEL-REQUENA

En el interior de la provincia de Valencia, tiene en la bobal su variedad protagonista. Produce tanto tintos como espumosos y cuenta con una sólida tradición vitícola. Abarca municipios de la Plana Utiel-Requena.

D. O. VALENCIA

Se extiende por varias subzonas dentro de la provincia homónima y destaca por su gran diversidad de estilos, fruto de la combinación de influencias mediterráneas y continentales. Incluye numerosos municipios valencianos.

D. O. VALDEORRAS

Situada en el este de Ourense, es un referente en la elaboración de vinos de godello. Sus suelos de pizarra dan lugar a vinos minerales y elegantes, y su territorio se articula en torno al valle del Sil.

D. O. VALTIENDAS

Es una pequeña denominación segoviana caracterizada por viñedos de altura y producciones limitadas. La tempranillo es la variedad predominante y la denominación abarca municipios de la provincia de Segovia.

D. O. VINOS DE MADRID

Se organiza en varias subzonas dentro de la Comunidad de Madrid y destaca por su diversidad de estilos y su viñedo histórico, en convivencia directa con el área metropolitana. Abarca municipios madrileños.

D. O. YECLA

Se sitúa en el norte de la Región de Murcia y basa su identidad en la variedad monastrell. Produce vinos intensos en una zona compacta y bien definida que se limita al municipio de Yecla.

AGROVID y SIEB convierten

Valladolid en el gran punto de encuentro profesional del viñedo

y la bodega del 27 al 29 de enero

Feria de Valladolid celebrará del  27 al 29 de enero una nueva edición conjunta de  AGROVID y el Salón Ibérico de Equipamiento para Bodega (SIEB), dos salones bienales que reúnen soluciones para todos los procesos de trabajo en vitivinicultura, desde el viñedo hasta la elaboración, el envasado y la salida del vino al mercado. La cita combinará una amplia exposición comercial con un programa de contenidos técnicos diseñado para abordar los retos actuales del sector: adaptación climática, sanidad vegetal, sostenibilidad, eficiencia de procesos y competitividad.

El director general de Feria de Valladolid,  Alberto Alonso, ha destacado que AGROVID y SIEB pondrán a disposición del sector “una exposición de 8.000 metros cuadrados en la que encontrarán empresas de  España, Portugal, Italia y Bélgica, así como marcas relevantes del mercado internacional, desde drones y maquinaria hasta analizadores enológicos o depósitos”. Alonso ha subrayado además la capacidad de convocatoria del evento en un enclave estratégico: “Valladolid tiene una situación geográfica privilegiada en el viñedo ibérico y AGROVID y SIEB van a ser punto de encuentro para miles de profesionales”, con visitantes inscritos procedentes de  Castilla y León, Galicia, Cataluña, Aragón, Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana, Madrid y Portugal, entre otras zonas. La participación empresarial se sitúa en torno a 130 empresas y marcas representadas, con un dato significativo: alrededor de un tercio de las compañías participan por primera vez, reforzando el dinamismo y la renovación de la oferta expositiva.

TECNOLOGÍA Y SOLUCIONES PARA VIÑEDO Y BODEGA

Con prioridad en el cultivo de la vid, AGROVID volverá a ser el gran punto de encuentro para viticultores y técnicos de campo, con una propuesta centrada en maquinaria, equipamiento y tecnología aplicada para optimizar recursos y mejorar la sostenibilidad del viñedo. Por su parte, SIEB concentrará la innovación orientada a la bodega, con soluciones de envasado y packaging, etiquetado y codificación, líneas de embotellado, servicios industriales e infraestructuras, además de propuestas para  análisis, control de calidad y seguridad alimentaria. La celebración conjunta permite al visitante profesional comparar tecnologías y plantear estrategias integrales recorriendo, en un mismo recinto, toda la cadena de valor.

JORNADAS TÉCNICAS COMUNES:

CONOCIMIENTO APLICADO Y NETWORKING PROFESIONAL

Además de la exposición comercial, AGROVID y SIEB situarán la innovación y el conocimiento téc-

nico en el centro del certamen con un  programa común de jornadas técnicas, organizado por Feria de Valladolid en colaboración con el  Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Castilla y León y Cantabria (COIACLC) y el  grupo editorial Interempresas. La sesión inaugural incluirá la mesa redonda  “El nuevo orden del vino en Europa”, en un contexto marcado por las medidas de apoyo comunitarias (desalcoholización, etiquetado, inversiones, entre otras), con la participación de José Luis Benítez (Federación Española del Vino),  Fernando Ezquerro (Organización Interprofesional del Vino y Cooperativas Agroalimentarias de España) y  Enrique Pascual (CRDO Ribera del Duero), moderada por Rafa Daniel (El Economista Agro).

El ciclo dará cabida a diferentes modelos de vitivinicultura y a voces de distintas procedencias, abordando temas de máxima actualidad como viñedos que desafían al territorio, gestión de podas y economía circular, estrategias preventivas frente al mildiu, tendencias y vinos del futuro, manejo del suelo con cubiertas, tecnología del frío aplicada a enología, innovación en material vegetal  y proyectos de I+D+i orientados a una producción más eficiente y sostenible. En este marco se presentarán iniciativas como el proyecto ThERBN (alternativas para la gestión de podas), así como proyectos de la  Plataforma Tecnológica del Vino —Smartwinery, Life Climawin y Ubavida— centrados en competitividad, mitigación del cambio climático y estrategias sostenibles del viñedo a la bodega. Asimismo, Asaja y Empresa Agraria impulsarán una

sesión específica sobre prevención del  mildiu, con especialistas y viticultores.

UN SECTOR CLAVE EN LA ECONOMÍA

La celebración de AGROVID y SIEB se enmarca en la relevancia socioeconómica del sector vitivinícola. Según datos de la  Interprofesional del Vino de España, el sector alcanza 22.350 millones de euros de Valor Agregado Bruto (VAB) y aporta el  1,6% al PIB nacional. España lidera la superficie mundial de viñedo (media de  924.000 hectáreas en 2019-2024), concentra el  13% del viñedo mundial y encabeza la superficie de viñedo ecológico con 166.000 hectáreas.

Con esta combinación de  exposición comercial, innovación tecnológica y transferencia de conocimiento, AGROVID y SIEB refuerzan su papel como  plataforma profesional de referencia para el sector vitivinícola, consolidando a Valladolid como una cita imprescindible para quienes buscan soluciones concretas, actualización técnica y oportunidades reales de negocio.

Manejo del viñedo frente al cambio climático

La viticultura es una de las actividades agrarias más estrechamente ligadas al clima. La vid responde con rapidez a las variaciones de temperatura, precipitación y radiación, y pequeños cambios en estos factores pueden traducirse en alteraciones significativas del ciclo vegetativo, de la composición de la uva y, en última instancia, del perfil de los vinos. Por este motivo, el cambio climático se ha convertido en uno de los principales desafíos estructurales para el sector vitivinícola a escala mundial.

Las evidencias científicas son claras. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus confirma que Europa es el continente que más rápido se está calentando y que, desde la década de 1980, el aumento de temperaturas es aproximadamente el

doble de la media global. Este calentamiento se manifiesta en olas de calor más frecuentes e intensas, inviernos más suaves y una mayor irregularidad en las precipitaciones. A escala global, Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial han constatado que 2024 fue el año más cálido desde que existen registros instrumentales, superando por primera vez, como media anual, el umbral de 1,5 °C respecto al periodo preindustrial. Estos datos confirman que el escenario climático descrito por la comunidad científica ya no es futuro, sino presente.

En regiones vitícolas mediterráneas, como gran parte de España, los efectos del cambio climático se ven amplificados. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) iden-

tifica el Mediterráneo como una de las zonas más vulnerables del pla neta, con un aumento claro del riesgo de sequías, estrés hídrico, degrada ción del suelo y episodios extremos de calor. En este contexto, la Agencia Estatal de Meteorología ha docu mentado un incremento sostenido de las temperaturas medias en Es paña, acompañado de una mayor frecuencia de sequías prolon gadas y de lluvias intensas concentradas en pocos días, factores que condicionan directamente el manejo del viñedo.

Uno de los primeros efec tos observables del calenta miento es la alteración del ca lendario fenológico de la vid. El aumento de temperaturas adelan ta la brotación, la floración y el en vero, lo que conduce a vendimias cada vez más tempranas. Este adelanto no siempre es positivo, ya que la maduración acelera da puede provocar desequilibrios entre el contenido en azúcares y la madurez fenólica y aromática de la uva. Además, la vendimia en periodos más cálidos incrementa el riesgo de pérdidas de acidez, aumento excesivo del grado alcohólico y estrés térmico del fruto.

AJUSTAR LAS DECISIONES

Ante este escenario, el manejo del viñedo debe orientarse a recuperar el equilibrio entre la planta y su entorno. La adaptación comienza por una mejor observación y comprensión del viñedo. La Organización Internacional de la Viña y el Vino subraya la importancia de analizar series climáticas locales, seguir con precisión la evolución fenológica y

evaluar el estado hídrico de la planta y del suelo. Este enfoque permite anticiparse a situaciones de riesgo y ajustar las decisiones agronómicas a las condiciones reales de cada campaña, abandonando prácticas rígidas basadas únicamente en calendarios

El material vegetal adquiere un papel estratégico en este proceso de adaptación. La elección de variedades, clones y portainjertos adecuados a condiciones más cálidas y secas se perfila como una de las herramientas más eficaces a medio y largo plazo. En España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha destacado el potencial de la diversidad varietal y de la selección clonal para mejorar la resiliencia del viñedo frente al cambio climático. La recuperación de variedades minoritarias, tradicionalmente adaptadas a climas duros, y el uso de portainjertos con mayor eficiencia en el uso del agua permiten amortiguar los efectos del estrés térmico e hídrico, aunque siempre teniendo en cuenta que no existen soluciones universales y que la respuesta depende del conjunto suelo-clima-manejo.

El manejo de la vegetación y de la arquitectura de la planta se ha convertido en otro eje central de la adaptación. En un contexto de aumento de temperaturas, la gestión del dosel vegetal ya no busca únicamente maximizar la exposición solar, sino regularla. La conservación de sombra en la zona de racimos, la moderación de la carga productiva y el ajuste de la superficie foliar ayudan a reducir la temperatura de las bayas, minimizar el riesgo de golpes de sol y preservar la calidad aromática de la uva. De este modo, el viñedo se gestiona como un microclima controlado, capaz de amortiguar los extremos térmicos.

La disponibilidad de agua es, probablemente, el factor más limitante en muchas zonas vitícolas. La FAO advierte de que el incremento de la escasez hídrica obliga a una gestión cada vez más eficiente del riego, especialmente en cultivos leñosos como la vid, donde los déficits severos pueden afectar no solo a la cosecha del año, sino también al equilibrio de la planta en campañas posteriores. Allí donde el riego es posible, la tendencia se orienta hacia estrategias basadas en las necesidades reales de la planta y del suelo, priorizando los momentos críticos del ciclo vegetativo y evitando aportes innecesarios. En los viñedos de secano, que siguen siendo predominantes en amplias zonas, la adaptación pasa por diseñar un estrés hídrico controlado, apoyándose en suelos bien estructurados y en una competencia vegetal cuidadosamente gestionada.

El suelo se revela así como una infraestructura clave frente al cambio climático. Un suelo con buen contenido en materia orgánica, estructura estable y elevada capacidad de infiltración actúa como un auténtico regulador climático, almacenando agua en periodos húmedos y liberándola gradualmente durante las sequías. La Agencia Europea de Medio Ambiente ha alertado de la creciente extensión de suelos sometidos a estrés hídrico y degradación en Europa, lo que refuerza la necesidad de prácticas que mejoren su resiliencia. La incorporación de cubiertas vegetales, el uso de enmiendas orgánicas y la reducción de la erosión son estrategias que permiten mantener la fertilidad y la funcionalidad del suelo en un contexto de mayor variabilidad climática.

el viñedo se gestiona como un microclima controlado, capaz de amortiguar los extremos térmicos.

SANIDAD DEL VIÑEDO

El cambio climático también influye en la sanidad del viñedo. La modificación de las condiciones térmicas y de humedad puede alterar la dinámica de plagas y enfermedades, generando nuevas presiones o cambiando los patrones conocidos. En este escenario, cobra importancia la vigilancia continua y el enfoque de la gestión integrada, apoyado en la biodiversidad funcional y en la reducción de la dependencia de tratamientos químicos, con el fin de mantener sistemas productivos más estables y adaptables.

Más allá de las decisiones anuales, la adaptación al cambio climático plantea reflexiones de fondo sobre la zonificación vitícola. El desplazamiento hacia mayores altitudes, la búsqueda de orientaciones más frescas o la reconsideración de ciertos emplazamientos forman parte de un debate que ya está sobre la mesa en numerosas regiones. La OIV insiste en que estas decisiones deben basarse en análisis comparables y en escenarios climáticos robustos, integrando conocimiento científico y experiencia local.

FUENTES

IPCC, Sixth Assessment Report (AR6), Working Group II

Copernicus Climate Change Service (C3S) / ECMWF, Global Climate Highlights y European State of the Climate.

Organización Meteorológica Mundial (OMM), State of the Global Climate

AEMET, Informe sobre el estado del clima de España 2023.

Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), Resolución OIV-VITI 517-2015.

FAO, Yield response to water y documentos técnicos sobre riego en cultivos leñosos

European Environment Agency (EEA), indicadores sobre sequía y estrés hídrico en Europa.

CSIC, documentos de síntesis sobre viticultura y adaptación al cambio climático.

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Relación viñedo-bodega: claves para los vinos de calidad

La idea de que «el vino nace en la viña» sigue siendo verdad, pero hoy sabemos que la calidad se consolida cuando viñedo y bodega trabajan como un único engranaje, con objetivos compartidos, datos en común y decisiones coordinadas desde la poda hasta el embotellado. Esa relación viñedo-bodega es, en realidad, una conversación permanente: qué estilo de vino se quiere lograr, qué tipo de uva se necesita para alcanzarlo y cómo se protegerá ese potencial durante la vendimia y la elaboración.

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) lo expresa desde una perspectiva amplia cuando subraya que la actividad vitivinícola depende de recursos naturales como el clima, el agua y los suelos, y de la integración de estos elementos con los procesos ecológicos; dicho de otro modo, la calidad no es un «momento» en la bodega, sino el resultado de un sistema completo bien gestionado.

Cuando viñedo y bodega se sientan a planificar, la primera clave es definir una meta concreta: no es lo mismo una uva destinada a un blanco joven fragante que una uva pensada para un tinto de guarda, un espumoso o un generoso. En esa definición se alinean decisiones de campo (rendimiento por hectárea, conducción y manejo del follaje, riego si existe, aclareos, control sanitario) con decisiones de bodega (método de prensado, maceración, temperatura, oxigenación, selección de levaduras, tiempos de crianza). Esta alineación evita uno de los problemas más frecuentes de la calidad: intentar «forzar» en bodega lo que no vino dado por la materia prima. El punto de partida es la uva y su equilibrio, y ahí la coordinación es lo que convierte un buen año en un gran año y un año difícil en un resultado digno y coherente.

En la práctica, esa coordinación se hace visible en el seguimiento de maduración. El calendario de vendimia se decide cada vez menos por tradición

adaptar el estilo sin perder identidad

y cada vez más por una lectura completa de la uva. La parte «fácil» son los análisis habituales, como el contenido de azúcares, el pH y la acidez total, que ayudan a estimar frescura y potencial alcohólico. Pero la calidad de muchos vinos -sobre todo tintos, rosados con ambición o blancos con estructuratambién depende de la madurez fenólica y aromática, y eso exige mirar más allá de los números. Por eso se ha extendido la cata de bayas y la evaluación de hollejos y pepitas, en paralelo a controles analíticos, para decidir el punto de vendimia con una visión sensorial y técnica a la vez. La OIV, en su Código Internacional de Prácticas Enológicas, sitúa en un marco normativo-técnico operaciones que comienzan prácticamente con la recepción de la uva, como la selección y clasificación, el despalillado y el estrujado, y deja implícito algo esencial: cuanto más precisa sea la materia prima que entra, menos «agresiva» tendrá que ser la intervención posterior.

UN OBJETIVO COMPARTIDO: UVAS «A MEDIDA»

Además, la maduración no es un concepto único: es una suma de maduraciones. La parte tecnológica (azúcar y acidez) puede ir, por un lado, mientras la parte fenólica (taninos, antocianos) evoluciona por otro, y la parte aromática tiene su propio ritmo, muy influido por la variedad, la exposición y el microclima. Con el calentamiento y las olas de calor más frecuentes, esto se ha vuelto todavía

más desafiante, porque el azúcar puede subir rápido mientras la frescura cae y el perfil aromático cambia. De ahí que la relación viñedo-bodega sea, también, una alianza para adaptar el estilo sin perder identidad: vendimias parcelarias, microvinificaciones, ajustes de fechas de cosecha por orientación o altitud, y decisiones de manejo en verde para proteger sombra y evitar quemados. En esta lógica, la sostenibilidad no es un eslogan, sino una manera de conservar las condiciones que hacen posible la calidad año tras año.

Si la uva es la promesa, la vendimia es el momento en que esa promesa puede cumplirse… o estropearse. Y aquí la conexión viñedo-bodega se vuelve casi logística de precisión. El tiempo entre el corte y la entrada en bodega importa porque la uva es un fruto vivo, sensible a la oxidación, al aplastamiento, a la temperatura y a contaminaciones. Una buena coordinación reduce esperas, evita que la uva «se cueza» al sol y permite que el procesado comience con rapidez. Por eso la planificación moderna, especialmente en zonas cálidas, tiende a organizar turnos y entradas, y a cosechar en momentos de menor temperatura cuando es viable. A la vez, la bodega prepara su capacidad real de recepción, su orden de elaboración y sus equipos para que la cadena no se rompa justo en el tramo decisivo. Ese «minuto de oro» de la calidad no es una metáfora: es el tramo en el que la uva puede perder aromas, ganar oxidación o iniciar fermentaciones no deseadas si se gestiona mal.

Relación viñedo-bodega: claves para los vinos de calida

SANIDAD Y SEGURIDAD: DE LA PARCELA AL LAGAR SIN SORPRESAS

La sanidad es otro punto donde la relación viñedo-bodega se traduce en calidad directa. Una uva sana no solo evita defectos; también facilita fermentaciones más limpias y estables. Aquí ayudan los marcos de buenas prácticas: la FAO define las Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) como un conjunto de principios y acciones que promueven seguridad del producto, cuidado ambiental y protección de la salud de trabajadores y consumidores, y aunque el documento sea general, encaja perfectamente con la viticultura orientada a calidad porque pone el foco en prevención y trazabilidad.

En la misma línea, el enfoque europeo y del propio sector vitivinícola hacia la seguridad alimentaria y la trazabilidad se refleja en la importancia de que prácticas y restricciones estén claramente definidas y armonizadas. El Reglamento Delegado (UE) 2019/934, que completa el marco de la OCM vitivinícola en lo relativo a categorías y prácticas enológicas, muestra precisamente esa voluntad de ordenar qué se puede hacer, cómo y con qué límites, para asegurar un funcionamiento coherente del mercado y unos estándares comunes. Esta realidad normativa, lejos de «encorsetar», suele empujar a mejorar la planificación: si no se puede depender de correcciones ilimitadas, la tentación de descuidar la uva se reduce y la alianza viñedo-bodega gana protagonismo.

EN BODEGA: TÉCNICA AL SERVICIO DE LA UVA (Y NO AL REVÉS)

En bodega, la relación con el viñedo se expresa de forma muy concreta: la técnica se pone al servicio de la uva, no al revés. Si el fruto llega equilibrado y sano, se pueden aplicar procesos más delicados y precisos: selecciones ajustadas, prensados suaves, maceraciones a medida, control inteligente del oxígeno y temperaturas que protejan aromas y textura.

El Código Internacional de Prácticas Enológicas de la OIV funciona como referencia técnica y jurídica y reúne acuerdos y definiciones adoptadas durante décadas, lo que da contexto y solvencia a muchas de las decisiones que una bodega toma en la práctica diaria. En paralelo, la bodega devuelve información al viñedo: qué parcelas dieron fermentaciones más estables, qué uvas mostraron mejor equilibrio, qué momento de vendimia preservó mejor la frescura o evitó notas de sobremadurez. Esa retroalimentación es oro puro porque convierte la experiencia de una campaña en aprendizaje para la siguiente, y hace que el conocimiento sea acumulativo en lugar de repetitivo.

Relación viñedo-bodega: claves para los vinos de calida

Cuando todo esto funciona, la calidad se percibe en la copa como algo sorprendentemente sencillo: vinos con fruta nítida, frescura natural, textura integrada, identidad varietal y territorial, y una sensación de coherencia, como si nada estuviera «sobreactuado». Y esa sencillez aparente es el resultado de mucha coordinación invisible. Por eso, en bodegas de alto nivel se habla cada vez más del «equipo viñedo-bodega» como un mismo departamento ampliado: agronomía y enología comparten objetivos, calendario, datos y criterios de decisión. La parte optimista es que esta forma de trabajar no es exclusiva de grandes grupos: se aplica también en pequeñas bodegas, cooperativas modernas y proyectos familiares que han profesionalizado la planificación, la viticultura de precisión y la vendimia selectiva.

En España, esta relación viñe do-bodega tiene además un contexto propio que la hace especialmente interesante: una enorme diversidad de climas, suelos y modelos productivos, desde el Atlántico húmedo hasta el Mediterráneo seco, desde mesetas continentales hasta viticultura de montaña e islas. En ese mosaico, la coordinación es un factor de competitividad, porque permite expresar el territorio sin perder consistencia de calidad. A nivel estructural, España cuenta con un tejido vitícola amplio y atomizado y un peso social y económico notable, con cientos de miles de viticultores y una gran presencia territorial.

EL CASO DE ESPAÑA

En el plano regulatorio español, la calidad vinculada al origen tiene un anclaje histórico y jurídico claro. La Ley 24/2003, de la Viña y del Vino, establece un marco que aborda aspectos generales de la vitivinicultura y la protección del origen y la calidad, entre otros elementos, y refleja una idea fundamental para entender el «caso de España»: la calidad no se concibe solo como atributo sensorial, sino como un sistema que incluye control, trazabilidad, defensa del origen y responsabilidades compartidas.

Esta base convive con el marco comunitario, donde se encuadran categorías y prácticas enológicas (como recoge el Reglamento Delegado (UE) 2019/934), lo cual, en conjunto, empuja a que los proyectos de calidad cuiden especialmente el eslabón de la uva, porque el margen de maniobra en bodega está bien delimitado.

A la vez, España dispone de estadísticas y sistemas de información oficiales que permiten tomar decisiones de manera más profesional. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) publica datos de superficies y producciones anuales de cultivos, incluyendo la viña, lo que ayuda a dimensionar campañas y planificar desde lo macro (tendencias de producción) hasta lo micro (estimaciones y coordinación de entradas en bodega en un contexto regional).

Este tipo de estructura hace que la relación viñedo-bodega sea, muchas veces, también una relación entre socios (en el caso de cooperativas), entre viticultores proveedores y bodegas compradoras, o entre parcelas muy pequeñas y bodegas que deben diseñar recepciones y vinificaciones por lotes para preservar la singularidad.

Esta disponibilidad de información se complementa con la labor sectorial de la OIVE, que publica informes económicos y de mercado con periodicidad mensual, útiles para entender existencias, evolución de campaña y dinámicas comerciales; aunque el mercado no «hace» la calidad, sí influye en decisiones estratégicas que pueden reforzarla,

Relación viñedo-bodega: claves para los vinos de calida

como apostar por segmentación de parcelas, reorientar estilos hacia mayor valor añadido o invertir en vendimia selectiva y tecnología de recepción.

SOSTENIBILIDAD QUE SE NOTA EN LA COPA

Hay además un rasgo muy español que pone a prueba -y a la vez potencia- la relación viñedo-bodega: la convivencia de una viticultura tradicional de secano con modelos más tecnificados allí donde el marco y el recurso hídrico lo permiten, y, en paralelo, el crecimiento del viñedo ecológico y de prácticas sostenibles. En este entorno, la coordinación se traduce en decisiones muy concretas: proteger la frescura en zonas cálidas con manejo de canopia y fechas de vendimia ajustadas; preservar aromas en climas atlánticos con entradas rápidas a bodega y prensados suaves; adaptar la logística para vendimias escalonadas en regiones con gran variabilidad altitudinal; o separar lotes de parcelas viejas y suelos singulares para vinificarlos con un respeto especial. Todo ello enlaza con los principios de sostenibilidad y preservación del capital natural que subraya la OIV para el sector.

Finalmente, en España la calidad también se relaciona con una cultura de responsabilidad y comunicación hacia el consumidor. En ese plano, asociaciones sectoriales como la Federación Española del Vino (FEV) participan en iniciativas de responsabilidad social y promueven programas como Wine in Moderation, orientados a un consumo moderado y responsable, lo que encaja con una visión moderna del vino: calidad no solo como excelencia técnica, sino como producto cultural y alimentario que se integra en estilos de vida equilibrados.

Y esa mirada «completa» vuelve a conectar con el tema central: cuando viñedo y bodega trabajan alineados, el resultado suele ser un vino más honesto y estable, que expresa mejor su origen y, al mismo tiempo, responde a lo que hoy se valora: autenticidad, sostenibilidad, trazabilidad y disfrute.

En un país tan diverso como España, donde conviven miles de realidades vitícolas y una cultura del origen muy consolidada, esa relación es también una ventaja competitiva: permite convertir diversidad en identidad, e identidad en calidad percibida. La parte más estimulante es que esta «alianza» no es un lujo: es una forma de trabajar cada vez más extendida, apoyada por guías técnicas internacionales, marcos normativos claros y una comunidad profesional que comparte conocimiento, mejora prácticas y mira el futuro con una mezcla muy saludable de respeto por la viña y entusiasmo por la innovación.

permite convertir diversidad en identidad, e identidad en calidad percibida

FUENTES

OIV: Guide for the implementation of principles of sustainable vitiviniculture. International Code of Oenological Practices.

FAO: Good Agricultural Practices.

UC Davis (Viticulture & Enology): Viticulture Grape Growing Information

Adams, D.O. (2006): Phenolics and Ripening in Grape Berries. American Journal of Enology and Viticulture.

MDPI Sensors: Rapid Determination of Wine Grape Maturity Level from pH, Titratable… (2023).

European Commission: Información sobre vino y prácticas enológicas autorizadas (Reglamento Delegado (UE) 2019/934).

Enoturismo: experiencias inspiradoras

UN VIAJE POR LAS BODEGAS CARGADO DE OPTIMISMO

Hay viajes que se recuerdan por lo que vimos; y otros, por lo que sentimos. El enoturismo pertenece a esta segunda categoría: es la suma de un paisaje que se queda dentro, una conversación sin prisa entre barricas, la luz dorada del atardecer sobre las hileras de viña y ese primer sorbo que, de repente, hace comprender un territorio. Disfruta de rutas inspiradoras para que el próximo plan sea, sencillamente, brindar.

Hoy las denominaciones de origen españolas no solo protegen el origen y la calidad de sus vinos: también invitan a vivirlos. En sus webs oficiales se encuentran propuestas actuales para todos los ritmos: visitas guiadas, catas con maridaje, paseos entre viñedos, actividades en familia, vendimias para curiosos y experiencias que mezclan cultura, gastronomía y naturaleza.

RIOJA: ELEGIR TU PROPIA AVENTURA ENTRE BODEGAS Y VIÑEDOS

En la web oficial de la DOCa Rioja hay algo que funciona como un escaparate de posibilidades: un catálogo de experiencias de enoturismo que puedes filtrar por intereses (visita a la bodega, cata, maridaje, cultura, naturaleza, vendimia…), por el tipo de plan (en pareja, con amigos, en familia) y por zona. La idea es tan simple como poderosa: no existe una sola forma de descubrir la DOCa Rioja, sino tantas como viajeros.

Si te apetece una primera inmersión, una visita guiada clásica bien planteada nunca falla: recorrer los espacios de elaboración y crianza, entender el porqué de los tiempos del vino y terminar con una cata que te ayude a poner palabras a lo que notas. En Rioja, además, muchas bodegas aprovechan la visita para contarte historias familiares, de cuatro generaciones o más, que explican por qué el vino es también memoria.

Y si vas con niños -o con ese adulto interior que aún disfruta jugando-, también hay propuestas pensadas para aprender sin darse cuenta. Por ejemplo,

algunas experiencias en la DOCa Rioja plantean recorridos interactivos para descubrir los aromas del vino de forma lúdica, terminando con una degustación maridada con productos locales. Es una manera preciosa de demostrar que la cultura del vino puede ser cercana, sensorial y compartida.

El truco para que el plan sea redondo es combinarlo con el paisaje: acercarte a los viñedos, escuchar cómo cambia el relieve de una zona a otra, y dejar que la gastronomía haga el resto. Rioja tiene ese don de lo acogedor: lo que empieza como una visita acaba, muchas veces, en una sobremesa larga con ganas de volver.

MARCO DE JEREZ: BODEGAS-CATEDRALES, SOLERA Y CULTURA VIVA

Hay regiones que se explican a sí mismas cuando entras en una bodega. En el Marco de Jerez sucede de forma casi teatral: las famosas «bodegas-catedrales», el aire fresco de los patios, la penumbra de las naves y el sistema de criaderas y solera como un reloj silencioso. La web oficial de Sherry Wines resume el abanico de opciones: visitas a bodegas, iniciación a la cata, propuestas gastronómicas, alojamientos entre viñedos y un sinfín de maneras de experimentar la cultura del Jerez.

Si buscas una experiencia especialmente inspiradora, apuesta por una visita en la que el recorrido tenga relato: desde el viñedo hasta la bota, pasando por la explicación del velo de flor y la crianza biológica. De repente, un fino deja de ser «solo» un vino para convertirse en un lugar, un oficio y un clima.

En Jerez el enoturismo se mezcla con otras artes casi sin esfuerzo. No es raro encontrar propuestas que suman patrimonio, maridajes pensados para cada estilo y actividades culturales. Además, en ciertas épocas del año muchas bodegas lanzan planes especiales: catas al aire libre, paseos por el viñedo, rutas en bici o incluso picnics entre cepas. Es un enoturismo luminoso y mediterráneo, perfecto para quien quiere aprender y disfrutar a la vez.

Enoturismo: experiencias inspiradoras

Lo más bonito del Marco de Jerez es su energía: la visita termina, pero la sensación de estar en un territorio que celebra su identidad -y la comparte sin guardarse nada- se queda contigo.

RÍAS BAIXAS: EL ATLÁNTICO EN LA COPA Y PLANES PARA CADA PERSONALIDAD

El enoturismo atlántico tiene un ritmo propio: brisa salina, viñedos que miran al mar y caminos que invitan a perderse y volver con hambre. En la web oficial de la D. O. Rías Baixas, el Consejo Regulador propone planes de enoturismo para distintos perfiles (aventureros, románticos, familiares), recordándonos que el vino también es una forma de viajar según cómo eres.

Una de las claves de Rías Baixas es la experiencia de la cata: las bodegas ofrecen modalidades variadas, desde catas en grupo hasta opciones más privadas, y en ocasiones incluyen propuestas para venir en familia. Incluso se menciona que los niños pueden participar en algunas visitas y «catar como los mayores» mostos de vendimia: aprender de dónde viene el vino de una forma cercana y natural.

Si quieres que el plan sea inolvidable, elige una bodega que ofrezca degustación comentada en terraza o con vistas al viñedo: aquí el entorno es parte del sabor. Y si viajas en temporada de celebraciones, el Consejo Regu-

lador organiza actividades como el Túnel del Vino Rías Baixas en Cambados, una ocasión magnífica para descubrir muchas marcas en un mismo recorrido y salir con una lista de bodegas que querrás visitar después.

En Rías Baixas, el enoturismo se completa fácil con gastronomía local. Es el tipo de destino en el que una cata puede acabar en mercado, en una mesa frente al mar o en una caminata suave por un sendero entre viñas. El resultado: volver a casa con la sensación de haber respirado mejor.

PRIORAT: PAISAJES DE PIZARRA, SILENCIO Y ENCUENTROS CON EL TERRITORIO

El Priorat se vive con respeto: por su orografía, por sus pendientes, por esa pizarra (la «llicorella») que parece guardar calor y memoria. En la web oficial del Consell Regulador de la DOQ Priorat se recuerda que la mayoría de las bodegas son visitables y que, a lo largo del año, los pueblos del Priorat celebran fiestas en torno al vino con información en su agenda oficial.

Una visita en Priorat suele empezar con un «mirador» natural desde el que entiendes el mosaico de terrazas y laderas. Después, la bodega te pone voz a ese esfuerzo: cómo el clima mediterráneo y el suelo de pizarra marcan el carácter de los

vinos y por qué cada parcela cuenta una historia distinta.

Muchas bodegas del Priorat hablan de enoturismo como un encuentro con la realidad del oficio: recibir visitantes que quieren descubrir, con calma, el recorrido del vino «desde la pureza de la viña… hasta el momento de la cata». Es una experiencia ideal para quien busca autenticidad y un turismo más pausado, de conversación serena y final largo en copa.

UNA EXPERIENCIA MEMORABLE

Reserva con antelación y elige una visita que encaje con tu curiosidad: ¿prefieres aprender de elaboración, catar con maridaje, pasear por viñedos, ir en familia o vivir una vendimia? La mayoría de bodegas detallan el tipo de experiencia en sus canales oficiales.

Ve sin prisa: el vino se entiende mejor cuando no miras el reloj. Pregunta, huele, compara. Y, si puedes, combina bodega y territorio: un pequeño paseo, una visita cultural o una comida tranquila hacen que lo aprendido en la sala de catas se convierta en recuerdo.

Y lo más importante: disfruta del vino con responsabilidad. El enoturismo es una celebración de la tierra, el oficio y la hospitalidad; su mayor lujo es que te reconcilia con el ritmo lento. Ese es, quizá, el mejor souvenir.

Enoturismo en Castilla y León: viajes que transforman

Castilla y León enamora al viajero lento: horizontes amplios, pueblos de piedra y viñedos que cambian de color como si el paisaje respirara. Aquí el enoturismo no es solo «visitar una bodega»: es aprender a mirar, a escuchar el campo y a brindar con la sensación de estar en un lugar auténtico. Varias denominaciones de origen de la Comunidad han convertido esa manera de viajar en experiencias vivas, actuales y muy fáciles de disfrutar.

RIBERA DEL DUERO: TU ESCAPADA A MEDIDA

En la D. O. Ribera del Duero, el plan puede empezar incluso antes de hacer la maleta. Su web oficial ofrece un «buscador de bodegas» para elegir, entre más de 300 bodegas, las que encajan con lo que te apetece: una visita con cata, una experiencia gastronómica o una jornada para pasear entre viñas. Esa herramienta funciona como brújula para construir una ruta propia y con sentido, sin prisas. Y, si te apetece llegar con más contexto y disfrutar todavía más, la denominación también propone contenidos formativos tipo «enopedia» para entender mejor el territorio y los vinos que vas a probar.

Enoturismo en Castilla y León: viajes que transforma

D.O.

VENDIMIA EN LA PLAZA, VERDEJO EN EL AIRE

Si buscas un enoturismo de calle y de pueblo, Rueda es una apuesta segura. La D. O. lo afirma sin rodeos: cada octubre la localidad celebra su Fiesta de la Vendimia, una de las citas vitivinícolas más emblemáticas de Castilla y León. Feria del vino en la Plaza Mayor, pregón, pisada de uva y degustación del primer mosto: un ritual alegre que convierte el final de la campaña en un brindis colectivo.

Y cuando apetece bajar el ritmo, el territorio ofrece otra capa: bodegas subterráneas reconvertidas en espacios visitables, donde historia, paisaje y vino se encuentran.

EL BIERZO: CAMINAR ENTRE VIÑAS, Y QUE EL CAMINO TE GUÍE

El Bierzo propone una forma distinta de enoturismo: la que se cuenta andando. Su Consejo Regulador describe un recorrido por viñas y pueblos, senderos y recovecos, con patrimonio cultural, natural y artístico, y una sinergia donde conviven el Camino, los peregrinos, los vinos y la gastronomía. «Las bodegas abren sus puertas», y a partir de ahí todo encaja: restaurantes encendidos, alojamientos listos y un punto de partida perfecto para descubrir la comarca con calma, en modo paisaje y mesa.

D.O. CIGALES:

CATAS, VENDIMIA Y GANAS DE CELEBRAR

Cigales combina tradición y un espíritu muy contemporáneo para acercar el vino a la gente. La D. O. participa en los principales actos de la Fiesta de la Vendimia de Cigales (declarada de Interés Turístico Regional) y acompaña catas y actividades que convierten la semana en una experiencia de descubrimiento.

Hay momentos icónicos como el pisado de la uva y, también, planes de participación fácil: catas populares y comentadas que invitan a probar, comparar y salir con un favorito personal.

D.O. LEÓN: VISITAS CON TIENDA, PRODUCTOS DE LA TIERRA Y MARIDAJES CON SORPRESA

En la D.O. León, el enoturismo tiene nombre propio: sus bodegas visitables. En su sección de enoturismo, el Consejo Regulador reúne propuestas que van desde recorridos guiados hasta experiencias con gastronomía. Puedes encontrar bodegas con espacios tipo tienda donde visitar, probar varias elaboraciones y maridarlas con productos tradicionales de la tierra.

Y también propuestas que rematan con un toque memorable, como catas-maridaje pensadas para sorprender, por ejemplo, combinaciones de vino con chocolate artesanal.

D.O. TORO: UN MAPA PARA SEGUIR EXPLORANDO

Toro es carácter, y su enoturismo se vive con energía. Para planificar, la D. O. ofrece información práctica como listados y mapas de bodegas amparadas, una forma directa de elegir a quién visitar y de convertir una escapada en un recorrido con paradas a medida. La localidad celebra la Fiesta de la Vendimia, declarada de Interés Turístico Regional.

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