Menores viviendo una guerra: Guía para crear un paraguas de protección psicológica
2.6. ¿Cómo sé si mi hijo/a necesita una valoración o intervención psicológica más exhaustiva? Algunas de estas señales de alarma que nos pueden dar pistas acerca de la necesidad de que el niño o niña tenga a una asistencia especializada serían:
· Cambios emocionales en el niño/a. El niño/a se queja más de molestias físicas, duerme poco, come mal, tiene pesadillas, tiene menos energía o llora en exceso. También es una señal cuando el/la menor se obsesiona con algunos pensamientos o cuando siente a menudo ansiedad, preocupación, miedo, tristeza o irritabilidad que interfieren de forma llamativa en su vida cotidiana. · Cambios en el ámbito escolar. Serán señales de alarma, desde la dificultad para concentrarse en clase y la pérdida de interés en las actividades escolares que antes disfrutaba, hasta una caída brusca del rendimiento escolar o la aparición de un comportamiento hostil con los compañeros/as (que previamente no existía). · Cambios en las relaciones con iguales y actividades de ocio. Nos referimos a la pérdida de interés por actividades que el niño o niña antes disfrutaba. La desesperanza, el aislamiento social, los conflictos con los iguales y las conductas de riesgo son indicadores de que algo grave puede estar sucediéndole. · Cambios en la relación con su padre o madre. Es probable que los/as niños/as se sientan más nerviosos/as ante la posibilidad de separarse de su padre o su madre, por lo que siempre quieran estar cerca de ellos/as y muestren un importante malestar cuando se tienen que alejar de sus figuras de referencia o, del domicilio, incluso para ir al colegio. Si se dan alguna o varias de estas señales y vemos que estos cambios persisten en el tiempo, es importante que, como padres y madres, solicitemos la ayuda de un psicólogo/a, que va a poder trabajar con el niño/a más en profundidad los miedos que puedan estar desbordándole.
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