Número 31 - Enero de 2026
ENTREVISTAS
MAUREN CORONEL
Cuando la cultura se gestiona desde el territorio y la comunidad
GESSICA IVANA
Muestra cómo la disciplina, la formación y una mirada integral pueden transformarse en un proyecto sostenible

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Número 31 - Enero de 2026
MAUREN CORONEL
Cuando la cultura se gestiona desde el territorio y la comunidad
GESSICA IVANA
Muestra cómo la disciplina, la formación y una mirada integral pueden transformarse en un proyecto sostenible

El pequeño negocio recupera protagonismo en los barrios

04
Donald Trump reactivó su idea de “adquirir” Groenlandia y la acompañó con amenazas de aranceles a Europa, elevando la tensión dentro de la OTAN.
En 2025, comercios y servicios locales redefinen su rol frente a la globalización digital, combinando proximidad, tecnología y confianza para competir.
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Panaderías y snack bars de barrios están ganando clientes con tácticas simples: Google Maps, WhatsApp Business y redes con enfoque geográfico.
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En Paraguay, donde el perro y el gato suelen ser parte de la rutina familiar,
Un estudio regional 2023-2024 compara la vida laboral de choferes y repartidores de Uber, Rappi, iFood, PedidosYa y Didi en Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Argentina.
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La inteligencia artificial dejó de ser una prueba aislada y comienza a integrarse en la gestión diaria de pymes latinoamericanas.
En 2026, el pequeño negocio recupera protagonismo en barrios y ciudades de América Latina, impulsado por cambios en el consumo, inflación persistente y nuevas tecnologías accesibles.
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Innovación y Optimismo en la Visión de Bill Gates.
Trabajo Independiente: ¿Espejismo o Realidad?
En esta entrevista, repasa su recorrido desde la danza y el trabajo comunitario hasta la gestión cultural independiente.
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Desde Tobatí hasta Ñemby, la trayectoria de Gessica Ivana Aquino Piñanez muestra cómo la disciplina, la formación y una mirada integral pueden transformarse en un proyecto sostenible.
En 2026, emprender exige decisiones basadas en datos y foco en rentabilidad.
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El humor de Pachi en un Flá.
En Paraguay, pymes locales, profesionales y familias están elevando el estándar de cuidado de perros y gatos en 2026.
Para miles de mipymes paraguayas, la batalla comercial se decide en el primer clic. En 2026, ordenar sitio web, redes, fichas y datos no es estética: es confianza, búsqueda y ventas.
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Robos de cartas Pokémon: riesgo y control en pymes del Paraguay
DEL OFICIO AL NEGOCIO
Emprendedores, artesanos y profesionales independientes enfrentan en 2026 un desafío clave: transformar su oficio en un negocio sostenible sin resignar identidad.
El problema no suele ser falta de inversión, sino errores básicos: objetivos mal elegidos, medición incompleta, creatividad sin foco y sitios que no convierten.
VIRTUANEX MAGAZINE es una revista digital distribuida por redes sociales, páginas web, Whatsapp y Telegram.
EDITOR: Cayo Acosta magazine@virtuanex.com Aparición mensual - ENERO - Nro. 31
Donald Trump reactivó su idea de “adquirir” Groenlandia y la acompañó con amenazas de aranceles a Europa, elevando la tensión dentro de la OTAN. Dinamarca y el gobierno groenlandés responden que la isla no está en venta. El trasfondo: seguridad ártica, rutas marítimas y minerales críticos. El pulso abre riesgos.

La disputa por Groenlandia volvió al centro del tablero internacional, pero esta vez con un giro que inquieta a aliados y mercados: el presidente Donald Trump no se limitó a reiterar su deseo de “quedarse” con la isla, sino que lo vinculó a una presión económica directa sobre Europa mediante amenazas de aranceles. La Unión Europea advirtió que ese camino puede empujar la relación transatlántica a una “espiral peligrosa” y llamó a coordinar una respuesta común.
ANALISIS
GROENLANDIA
El episodio tomó velocidad entre el 17 y el 18 de
enero de 2026, cuando distintas capitales europeas cerraron filas alrededor de Dinamarca y del principio de soberanía, mientras desde Groenlandia se reiteró el mensaje político que atraviesa a casi todo el arco local: “no estamos en venta”. En paralelo, la discusión dejó de ser una excentricidad diplomática para convertirse en un factor de tensión dentro de la OTAN, con derivaciones en comercio, defensa y acceso a recursos estratégicos.
QUÉ CAMBIÓ EN ESTA ARREMETIDA
de maniobra, inversión y acceso a infraestructura, más que concretar una anexión formal que chocaría con el derecho y con la legitimidad local.
El segundo motor del interés es el mapa de recursos. Groenlandia concentra expectativas sobre minerales vinculados a tecnología y transición energética. Sin embargo, el potencial minero convive con restricciones políticas y ambientales. Un antecedente clave fue la prohibición de minería de uranio aprobada en 2021, que frenó proyectos donde el uranio aparece asociado a tierras raras, como el caso de Kuannersuit (Kvanefjeld).

RUTAS MARÍTIMAS Y EL “FACTOR HIELO”
demanda global y precio de commodities, con efectos indirectos sobre costos de importación y logística. Segundo, por nuevos requisitos: cuando el tablero geopolítico se endurece, crecen controles, trazabilidad y exigencias de cumplimiento (desde origen de minerales hasta estándares ambientales). Eso abre oportunidades para pymes de servicios: consultoría, auditoría, software de cumplimiento, logística especializada, seguros y análisis de riesgo.
En 2019, la idea de comprar Groenlandia ya había generado rechazo y titulares. En 2026, lo novedoso es el método. El planteo se apoya en dos pilares: seguridad nacional (control del Ártico y capacidades militares) y coerción económica (aranceles a aliados si no hay “habilitación” para una compra). Eso explica la reacción europea: más allá del tono, el instrumento elegido toca el nervio de la relación EE. UU.–UE, que es el comercio, y abre el riesgo de represalias en cadena.
LA PIEZA MILITAR
Para Dinamarca, el problema es doble. Por un lado, debe responder como Estado soberano. Por otro, enfrenta un reclamo histórico de los groenlandeses por mayor autonomía y desarrollo económico, un terreno sensible donde cualquier gesto externo puede interpretarse como presión colonial con otro pasaporte.
Groenlandia no es un “territorio vacío” en términos estratégicos. En el noroeste de la isla funciona la base estadounidense Pituffik Space Base (la antigua Thule), clave para vigilancia espacial y alerta temprana de misiles. Es un activo central para la arquitectura de defensa del hemisferio norte y, en un contexto de mayor activi- dad rusa y china en el Ártico, su valor político creció. Ese dato ayuda a entender por qué la discusión se encuadra en “seguridad” y no solo en economía. Pero también marca un límite: Estados Unidos ya opera allí por acuerdos con Dinamarca. Por eso, para varios analistas, el objetivo real podría ser ampliar margen
En ese terreno, la presión externa puede jugar en contra: cuando un territorio percibe que lo quieren “forzar”, se endurece el debate interno y se encarece el costo social de cualquier licencia. Para el inversor serio, eso se traduce en plazos más largos, más exigencias regulatorias y necesidad de acuerdos con beneficios tangibles para comunidades. Al mismo tiempo, Dinamarca está moviendo fichas para demostrar presencia económica: el fondo estatal EIFO expresó interés en ampliar inversiones y habló de nuevos desembolsos en 2026, incluyendo apuestas en minería y sectores vinculados a energía. En la lista aparecen compañías como Amaroq Minerals. Un caso verificable que ilustra el punto es Nalunaq, un proyecto aurífero en el sur de Groenlandia operado por Amaroq, que reportó su primer “gold pour” (primer vertido de oro) el 27 de noviembre de 2024. Para una isla que busca autosuficiencia, estos proyectos representan empleo, recaudación y aprendizaje técnico; para el mundo, son una señal de que la minería ártica existe, pero exige logística cara y paciencia.
El tercer elemento es la apertura gradual de rutas por el deshielo, con temporadas más largas de navegación y nuevas discusiones sobre soberanía marítima, rescate y control. No es un cambio de un día para otro, pero sí un cambio acumulativo que empuja a las potencias a asegurar presencia y reglas. Europa insiste en canalizar el tema por marcos de coordinación —incluida la OTAN— y evitar que una pulseada bilateral fracture al bloque. Tres escenarios para 2026
1. Desescalada negociada.
La hipótesis más ordenada es que la retórica se “enfríe” y se transforme en un paquete de cooperación: inversiones, infraestructura, acuerdos de acceso y coordinación militar dentro de marcos existentes. Sería la salida que mejor preserva la alianza atlántica.
2. Escalada comercial. Si la amenaza arancelaria se materializa, Europa ya dejó entrever que responderá. El costo no sería solo político: golpearía cadenas de valor, precios y expectativas, justo cuando las economías buscan estabilidad.
3. Escalada de seguridad (poco probable, muy disruptiva). Aunque
nadie quiera cruzar ese umbral, el solo hecho de sugerir fuerza o “anexión” eleva el riesgo de incidentes y obliga a movimientos defensivos, con impacto en la OTAN y en el clima de inversión.
Qué debería mirar un emprendedor desde Paraguay Para un lector de VIRTUANEX, la pregunta no es si Groenlandia queda lejos, sino cómo una crisis así puede filtrarse en el negocio real.
Primero, por volatilidad: tensiones entre EE. UU. y Europa suelen repercutir en tipo de cambio,
Tercero, por lecciones de negociación: Groenlandia muestra que, en 2026, la legitimidad local pesa tanto como la plata. Los proyectos que avanzan no son los que gritan más fuerte, sino los que logran licencia social, acuerdos estables y reglas claras. La conclusión es simple y útil: esta disputa no se explica por un capricho aislado, sino por la suma de seguridad, rutas y recursos en un Ártico cada vez más estratégico. Para emprendedores y pymes, el aprendizaje es anticiparse: monitorear riesgos externos, diversificar proveedores, y convertir el ruido internacional en información accionable antes de que se convierta en un costo.

En 2025, comercios y servicios locales redefinen su rol frente a la globalización digital, combinando proximidad, tecnología y confianza para competir. Desde barrios urbanos hasta ciudades intermedias de América Latina, emprendedores adoptan estrategias híbridas que fortalecen economías locales, mejoran la experiencia del cliente y generan ventajas frente a plataformas internacionales.

Durante años, la narrativa dominante del comercio estuvo marcada por la expansión de grandes plataformas globales, catálogos infinitos y precios competitivos. Sin embargo, el escenario actual muestra un giro silencioso pero profundo: consumidores que vuelven a valorar la cercanía, la atención personalizada y el impacto local de sus decisiones de compra. Para los emprendedores, esta tendencia no es nostalgia: es estrategia.
Según datos de la CEPAL, más del 60% del empleo en América Latina
depende de micro, pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas vinculadas al comercio y los servicios de proximidad. En este contexto, fortalecer lo local no solo tiene valor económico, sino también social y territorial.
zar mensajes y medir su desempeño con herramientas de bajo costo. La clave está en usar la tecnología para ampliar la cercanía, no para reemplazarla.
Un caso frecuente en ciudades intermedias de Paraguay, Argentina o Colombia es el de tiendas que integran redes sociales, pagos digitales y entregas locales en el día. El resultado: mayor rotación, clientes recurrentes y una reputación construida en comunidad.
LA ECONOMÍA
DEL BARRIO
Comprar local tiene un efecto multiplicador. Cada venta sostiene empleo cercano, proveedores regionales y circulación de ingresos en la comunidad. Este argumento, antes marginal, hoy forma parte del discurso de marca de muchos emprendimientos.
En sectores como gastronomía, salud, educación y servicios técnicos, la “economía del barrio” se posiciona como un diferencial frente a propuestas estandarizadas. Para los emprendedores, comunicar este impacto de forma clara y honesta fortalece la lealtad del cliente.
APRENDIZAJES
PARA EMPRENDER

El consultor y profesor universitario Roberto Etcheverry analiza cómo la cercanía, el precio y la recompra redefinen al retail local en América Latina. A partir de hábitos reales de consumo, explica por qué lo local es estrategia, no romanticismo, para pymes y emprendedores en contextos económicos inciertos.
SERVICIOS
En tiempos de automatización, el servicio humano vuelve a ser un valor competitivo. Desde una ferretería de barrio hasta un estudio profesional, la capacidad de escuchar, resolver y acompañar se traduce en fidelización. De acuerdo con Statista, el 73% de los
La globalización no desapareció; se transformó. Plataformas como Amazon o MercadoLibre siguen marcando estándares logísticos y tecnológicos. Pero el diferencial ya no está solo en el precio o la velocidad, sino en la experiencia completa. Hoy, muchos consumidores combinan compras online con retiros en tiendas cercanas, consultas por WhatsApp y recomendaciones basadas en confianza. Este “consumo híbrido” abre oportunidades concretas para negocios locales que sepan integrar canales digitales sin perder identidad.
consumidores en la región está dispuesto a pagar más por una mejor atención y soporte postventa. Para los emprendedores, esto implica invertir en procesos simples, capacitación y herramientas digitales accesibles. No se trata de replicar el modelo de las grandes cadenas, sino de potenciar lo que ellas no pueden escalar: la relación personal.
TECNOLOGÍA
La digitalización dejó de ser exclusiva de las grandes marcas. Hoy, un comercio local puede gestionar inventarios en la nube, cobrar con billeteras digitales, automati -
El escenario actual deja lecciones prácticas. Primero, conocer al cliente real: sus hábitos, tiempos y expectativas. Segundo, elegir pocos canales y gestionarlos bien, priorizando la respuesta rápida y clara. Tercero, construir marca desde la coherencia: lo que se promete debe cumplirse en cada interacción.
Además, asociarse con otros actores locales — proveedores, medios comunitarios, plataformas de servicios— permite ganar escala sin perder identidad. La colaboración, más que la competencia, se vuelve una herramienta de crecimiento.
Para Roberto Etcheverry, la revalorización de lo local no responde a una moda pasajera, sino a cambios culturales y económicos profundos. En un escenario de ingresos ajustados y consumidores más racionales, emergen valores como el minimalismo, la simplicidad y la funcionalidad. “Lo local puede ser el barrio donde se instala un vínculo relacional cliente–comercio, o una zona ampliada donde el consumidor opera de forma transaccional”, explica.
Esta mirada rompe con la idea romántica del comercio de cercanía. En el retail de proximidad conviven, al menos, dos grandes segmentos: hogares cercanos que compran con frecuencia y consumidores ocasionales que no transitan habitualmente la zona. A ellos se suma un

actor histórico que sigue siendo clave en muchos barrios latinoamericanos: el pequeño comercio que vende productos básicos mediante esquemas informales de microcrédito, sosteniendo consumo y tejido social.
COMPETIR NO ES IMITAR A LOS GRANDES
Consultado sobre los errores de los emprendedores frente a las grandes plataformas globales, Etcheverry es tajante: quienes Roberto Etcheverry.
logran subsistir en contextos altamente competitivos no lo hacen por casualidad. “Los que lideran no solo ofrecen buenos productos o servicios; se destacan por un trabajo permanente de innovación y comunicación”, afirma.
La clave no está en copiar el modelo de los gigantes, sino en entender el propio territorio, al cliente real y las prioridades del negocio. Competir desde lo local exige foco estratégico, claridad de propuesta y coherencia entre lo que se promete y lo que se entrega.
Más allá de la ubicación física, “estar cerca del cliente” implica algo más complejo: permanecer entre las primeras opciones cuando surge una necesidad o deseo. Esa permanencia, señala Etcheverry, se construye con lo que denomina “defensas simbólicas”: marca, experiencia previa, confianza y recordación.
En un mercado saturado de estímulos, el desafío para el retail y los servicios locales no es solo atraer, sino sostener la preferencia. Y eso requiere consistencia, repetición y una propuesta clara que el cliente pueda reconocer y elegir casi de manera automática.
TECNOLOGÍA SÍ, PERO CON CRITERIO
La integración tecnológica es inevitable, aunque no siempre bien resuelta. Etcheverry menciona ejemplos concretos: tabletas con lectores de código de barras para consultar precios, catálogos digitales dentro del local o cartas exclusivamente en formato QR. Algunas soluciones funcionan; otras generan fricción.
“Obligar al consumidor a usar su dispositivo cuando solo quiere comer o relajarse es inconveniente”, advierte. Para él, la integración indispensable hoy

Los hábitos cambian, las modas se desplazan y el consumo se atomiza. Frente a esa inestabilidad, el emprendedor debe comunicar, innovar y mostrar movimiento constante.
pasa por ofrecer múltiples medios de pago digital combinados con un trato personalizado vía WhatsApp u otros canales de comunidad. Tecnología al servicio de la experiencia, no al revés.
UN CONSUMIDOR MÁS PRAGMÁTICO
El comportamiento del consumidor latinoamericano también cambió. En épocas de crecimiento, predominan las primeras marcas. En contextos de caída de ingresos, el foco se desplaza hacia la conveniencia: precio, rendimiento y oportunidad. “Es el reino de las ofertas y los precios bajos”, resume Etcheverry.
Lo relevante es que ya no existe una aceptación tácita de que el comercio de proximidad sea más caro. Hoy, incluso los formatos elegantes compiten con promociones, rebajas y estímulos constantes. El precio competitivo dejó de ser opcional y se convirtió en una condición básica para cualquier formato comercial.
PROXIMIDAD: NECESARIA
En economías como las de Paraguay y la región, los servicios de proximidad cumplen un rol importante, aunque Etcheverry introduce un matiz clave: la proximidad es una condición necesaria, pero no suficiente. La oferta de servicios es hoy omnipresente y multilocalizada; estar cerca no garantiza competitividad por sí solo.
De allí la importancia de profesionalizar la gestión, medir resultados y construir propuestas que integren precio, servicio y eficiencia operativa.
LA ATENCIÓN PROTOCOLIZADA
Otro de los aportes conceptuales más interesantes de Etcheverry es su mirada sobre la atención al cliente. Más que atención personalizada, lo que hoy se requiere es una atención protocolizada. Procedimientos claros, estándares definidos y metodologías consistentes. Estos protocolos, habituales desde hace décadas
en empresas de servicios, se expandieron en los últimos quince años al comercio y la industria. Constituyen una base indispensable para competir en mercados exigentes y volátiles. Lo local, aclara Etcheverry, no es en sí mismo una ventaja competitiva. La ventaja surge cuando existe una estrategia integrada de marketing bien ejecutada. Cita ejemplos concretos: Borja Luthiers, compitiendo con multinacionales de instrumentos musicales, o RomiPizza, enfrentando a cadenas internacionales con una propuesta basada en alta artesanía y calidad constante. Son casos donde la diferenciación, la calidad del producto y la coherencia del servicio permiten jugar en ligas mayores sin perder identidad. Para saber si una estrategia de cercanía funciona, Etcheverry propone indicadores simples y contundentes: cantidad vendida y frecuencia de recompra. “La frecuencia de recompra es la clave”, subraya. Los hábitos cambian, las modas se desplazan y el consumo se atomiza. Frente a esa inestabilidad, el emprendedor debe comunicar, innovar y mostrar movimiento constante. La novedad, bien gestionada, es una señal de vitalidad.
En síntesis, apostar por lo local no es una postura romántica. Implica reciprocidad, comunidad y una lógica que vuelve a ganar fuerza: comprar a quien compra, sostener a quien sostiene. Movimientos sociales que promueven el consumo local refuerzan esta idea. Para el retail y los servicios en América Latina, la cercanía, el precio y la recompra conforman hoy una ecuación estratégica. Entenderla y gestionarla con profesionalismo puede marcar la diferencia entre resistir o crecer en tiempos inciertos.

DE PROMESA LEJANA A HERRAMIENTA COTIDIANA
La inteligencia artificial dejó de ser una prueba aislada y comienza a integrarse en la gestión diaria de pymes latinoamericanas. Desde automatizar ventas y atención al cliente hasta optimizar costos y decisiones, la IA redefine cómo emprendedores usan tecnología para competir, crecer y sostener negocios reales en mercados exigentes locales.
Durante años, la inteligencia artificial (IA) fue presentada como una tecnología reservada para grandes corporaciones, laboratorios de innovación o startups tecnológicas con fuerte respaldo financiero. Sin embargo, en 2025 y con proyección clara a 2026, ese escenario comenzó a cambiar de forma acelerada. Hoy, la IA ya no es un experimento ocasional: empieza a convertirse en parte de la rutina diaria de miles de pymes en América Latina.
La presión inflacionaria, la competencia digital y consumidores cada vez más informados empujan a los emprendedores a hacer más con menos. En ese contexto, la IA aparece como una aliada práctica, accesible y, sobre todo, aplicable al negocio real. No se trata de robots futuristas, sino de soluciones concretas: responder mensajes, prever demanda, ajustar precios o mejorar campañas de marketing.
Según datos de Statista, más del 40% de las pequeñas empresas en la región ya utiliza alguna herramienta basada en IA, aunque muchas veces sin llamarla así. Automatizaciones simples, asistentes virtuales o sistemas de recomendación forman parte de ese cambio silencioso.
El aterrizaje de la IA en el mundo pyme no ocurre de manera homogénea. Hay áreas donde el impac-

to es más rápido y visible, especialmente aquellas ligadas a la operación diaria y al contacto con clientes.
ATENCIÓN AL CLIENTE Y VENTAS
Chatbots y asistentes virtuales permiten responder consultas 24/7, tomar pedidos o derivar reclamos sin necesidad de ampliar equipos. Para un emprendedor, esto significa ahorrar tiempo, reducir costos
y no perder oportunidades de venta fuera del horario comercial.
La IA se usa para redactar textos, diseñar piezas gráficas, segmentar audiencias o programar publicaciones. Herramientas de uso simple ayudan a mejorar la presencia digital sin depender siempre de agencias externas.
Sistemas de análisis predictivo permiten anticipar ventas, detectar productos más rentables o identificar momentos críticos de caja. No reemplazan la intuición del dueño, pero la complementan con datos.
De acuerdo con la CEPAL, las pymes que incorporan tecnología digital de forma sistemática aumen-
tan su productividad entre un 15% y un 25%, una diferencia clave en economías volátiles como las latinoamericanas.
Un caso concreto: comercio electrónico y automatización
Un ejemplo verificable del uso cotidiano de IA en pymes es el ecosistema de comercio electrónico de Tiendanube. Miles de pequeños comercios en Argentina, Paraguay, Brasil y México utilizan su plataforma para vender online, apoyándose en recomendaciones automáticas de productos, segmentación de clientes y análisis de comportamiento de compra.
María Fernández, emprendedora del rubro indumentaria en Asunción, explica que al principio veía la IA como algo complejo. “Empecé usando sugerencias automáticas de productos y respuestas prediseñadas. Hoy, el sistema me ayuda a saber qué ofrecer y cuándo. No siento que uso inteligencia artificial, siento que trabajo mejor”, resume. Este tipo de adopción gradual muestra una tendencia clara: la IA no llega como una revolución abrupta, sino como una mejora continua de procesos ya existentes.
APRENDIZAJE PRÁCTICO
Uno de los principales frenos para la adopción de IA en pymes sigue siendo el temor: miedo a la complejidad, al costo o a “perder el control” del negocio. Sin embargo, la experiencia demuestra que la barrera más grande no es tecnológica, sino cultural. Muchos emprendedores empiezan probando una sola herramienta: un asistente para redes sociales, un generador de textos o un sistema de facturación inteligente. Con el uso diario, descubren que no necesitan saber programar ni entender algoritmos

para obtener beneficios reales.
Además, el modelo de suscripción mensual, con costos bajos o versiones gratuitas, facilita el acceso.
La lógica cambió: ya no se trata de grandes inversiones iniciales, sino de experimentar, medir resultados y ajustar.
IA Y EMPLEO: UN DEBATE NECESARIO
La incorporación de IA en pymes también reabre el debate sobre el empleo.
¿Destruye puestos de trabajo o los transforma? En el ámbito pyme, la evidencia apunta más a la reorganización que a la sustitución.
La IA suele encargarse de tareas repetitivas, liberando tiempo para actividades de mayor valor: atención personalizada, estrategia comercial o desarrollo de nuevos productos. Para muchos pequeños negocios, esto implica profesionalizar su gestión sin crecer en estructura.
“El desafío no es competir contra la IA, sino aprender a trabajar con ella”, señala un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo, que destaca la necesidad de capacitación práctica y accesible para emprendedores.
IA COMO VENTAJA COMPETITIVA
De cara a 2026, la diferencia entre pymes no estará solo en el precio o el producto, sino en cómo gestionan la información y la relación con sus clientes. La IA se perfila como una ventaja competitiva para quienes la integren temprano y con criterio.
No se trata de usar todas las herramientas disponibles, sino de elegir aquellas que resuelven problemas concretos:
vender más, gastar menos o decidir mejor. La clave estará en pasar del experimento aislado a la gestión diaria consciente. Para los emprendedores, el aprendizaje es claro: la inteligencia artificial no es el futuro lejano del negocio, es parte del presente. Y quienes la adopten como aliada, sin miedo pero con sentido práctico, tendrán mejores chances de sostener y hacer crecer sus proyectos en un entorno cada vez más desafiante.

En 2026, el pequeño negocio recupera protagonismo en barrios y ciudades de América Latina, impulsado por cambios en el consumo, inflación persistente y nuevas tecnologías accesibles. Emprendedores, pymes y trabajadores independientes apuestan a lo local para sostener ingresos, generar empleo cercano y reconstruir confianza económica cotidiana en mercados locales inciertos.

Durante años, el discurso dominante sostuvo que la escala lo era todo. Grandes cadenas, plataformas globales y modelos centralizados parecían destinados a absorber cada rincón del comercio. Sin embargo, el escenario económico de 2026 muestra un giro claro: el pequeño negocio vuelve a ocupar un lugar central en la vida cotidiana y en la estrategia de miles de emprendedores. La explicación no responde a una sola causa. Inflación persistente, salarios ajustados, consumidores más prudentes y
una creciente valoración de la cercanía están redefiniendo las reglas del juego. En este nuevo contexto, la economía cotidiana —la que se vive en el barrio, en el mercado, en la tienda de confianza— gana peso frente a los grandes formatos.
ATENTOS AL VALOR
Uno de los cambios más notorios es el comportamiento del consumidor. Comprar dejó de ser un acto impulsivo para convertirse en una decisión pensada. Las personas comparan precios, priorizan utilidad y buscan productos que duren. En
ese proceso, el pequeño comercio tiene una ventaja: conoce a su cliente, adapta su oferta y puede negociar de forma flexible. Según datos recientes de la CEPAL, más del 70 % del empleo en América Latina está vinculado a micro, pequeñas y medianas empresas. Ese dato, que no es nuevo, cobra otra dimensión cuando se observa que gran parte del consumo diario se canaliza nuevamente por circuitos locales, especialmente en alimentos, servicios personales y comercio minorista.
MENOS VOLUMEN, MÁS RELACIÓN
A diferencia de los
resolver necesidades básicas cerca de casa. Para el emprendedor, esto implica márgenes más ajustados, pero también una clientela más fiel.
AL ALCANCE DEL MOSTRADOR
Otro factor clave del regreso del pequeño negocio es la tecnología. Herramientas que antes estaban reservadas a grandes empresas hoy son accesibles para casi cualquiera. Pagos digitales, catálogos por WhatsApp, redes sociales, sistemas simples de facturación y hasta inteligencia artificial básica permiten profesionalizar la gestión sin grandes inversiones.
En Paraguay, por ejemplo, miles de comercios barriales incorporaron billeteras electrónicas y pagos con QR en los últimos dos años. Este salto tecnológico redujo fricciones, amplió la base de clientes y formalizó operaciones que antes quedaban fuera del sistema. Para muchos emprendedores, aceptar pagos digitales fue el primer paso hacia una gestión más ordenada.
UN CASO QUE SE REPITE

ECONOMÍA
El regreso del pequeño negocio también expresa cierto cansancio con promesas lejanas. Plataformas globales ofrecen alcance, pero imponen comisiones, reglas cambiantes y una competencia feroz. Muchos emprendedores descubrieron que depender exclusivamente de esos canales los dejaba vulnerables.
El regreso al centro no elimina los problemas. El pequeño negocio sigue enfrentando presión fiscal, costos logísticos, informalidad y acceso limitado al crédito. Además, la profesionalización exige tiempo y aprendizaje, dos recursos escasos para quien atiende el mostrador todos los días.
El escenario económico de 2026 muestra un giro claro: el pequeño negocio vuelve a ocupar un lugar central en la vida cotidiana y en la estrategia de miles de emprendedores.
te, todo indica que la economía cotidiana seguirá siendo un espacio clave de oportunidades. No por romanticismo, sino por necesidad. En contextos de incertidumbre, las personas confían en lo que conocen. Y los pequeños negocios bien gestionados pueden ofrecer eso: previsibilidad, trato humano y valor real.
grandes jugadores, el pequeño negocio no compite por volumen, sino por relación. La conversación directa, la confianza y la reputación construida en el tiempo se transforman en activos económicos. En barrios de Asunción, Córdoba o Medellín, muchos almacenes y comercios de cercanía volvieron a ser puntos de referencia, no solo para comprar, sino para informarse y socializar.
Este fenómeno no es nostalgia. Es adaptación. Cuando el ingreso disponible se reduce, el consumidor valora la posibilidad de comprar lo justo, evitar traslados largos y
El caso de una pequeña panadería artesanal en un barrio periférico de Asunción es ilustrativo. Abierta por una pareja que quedó fuera del mercado laboral formal, comenzó vendiendo solo al vecindario. Con el tiempo, sumaron redes sociales, pedidos por mensajería y alianzas con comercios cercanos. Hoy producen menos que una cadena, pero venden todo lo que elaboran cada día. No es un unicornio ni una historia excepcional. Es el reflejo de cientos de pequeños emprendimientos que entienden su escala, cuidan costos y priorizan sostenibilidad antes que crecimiento acelerado. En un contexto incierto, esa prudencia se convierte en fortaleza.
Volver a lo local no significa rechazar lo digital, sino usarlo con criterio. Redes sociales para comunicar, plataformas para cobrar, pero una base sólida en el territorio. Esa combinación permite resistir mejor los vaivenes económicos y mantener el control del negocio.
Más allá de los números, el pequeño negocio cumple una función social relevante. Genera empleo cercano, activa economías barriales y mantiene circulando el dinero en la comunidad. Cada compra local tiene un efecto multiplicador que no siempre se percibe, pero que sostiene a familias enteras.
De acuerdo con estimaciones de consultoras regionales citadas por medios especializados, por cada dólar gastado en un comercio local, hasta un 60 % permanece en la economía del entorno inmediato. En grandes cadenas, ese porcentaje cae de forma drástica.
Sin embargo, la diferencia es de enfoque. En lugar de intentar imitar modelos ajenos, muchos emprendedores aceptan su escala y diseñan estrategias acordes. Menos expansión, más eficiencia. Menos promesas, más caja diaria.
Mirando hacia adelan-
Para emprendedores y pymes, la lección es clara. El centro ya no está solo en el mercado global o en la última tendencia, sino en entender el entorno inmediato, usar tecnología con inteligencia y construir relaciones duraderas. En 2026, el pequeño negocio no es un plan B: vuelve a ser una estrategia principal para vivir, trabajar y crecer en la economía real.


El verano expone el cabello a sol, cloro, sal y humedad, factores que dañan la fibra capilar. Esta guía reúne recomendaciones claras para protegerlo antes, durante y después de la exposición, con rutinas simples, productos clave y hábitos cotidianos pensados para mantener salud, brillo y fuerza en contextos urbanos locales.
El verano trae consigo días más largos, altas temperaturas y mayor exposición al aire libre. Playa, piscina y sol forman parte del paisaje habitual, pero también implican desafíos concretos para la salud del cabello. La combinación de radiación solar, salitre, cloro y humedad ambiental impacta de forma directa sobre la fibra capilar, generando resequedad, pérdida de brillo y mayor fragilidad.
EL SALITRE DE MAR EXTRAE
LA HUMEDAD NATURAL
Entender cómo actúan estos factores es el primer paso para prevenir daños. Los rayos ultravioleta oxidan los pigmentos naturales o artificiales del cabello y degradan la queratina, la proteína que le da estructura. Esta acción se traduce en un pelo más quebradizo, especialmente en cabellos teñidos o con mechas. El salitre del mar, por su parte, extrae la humedad natural del interior del cabello, mientras que el cloro de las piscinas altera el pH y puede modificar el tono, sobre todo en cabellos claros. A esto se suma la humedad ambiental, que favorece el encrespamiento o frizz, una de las principales molestias del verano.
INCORPORAR UN PROTECTOR TÉRMICO
La protección comienza antes de la exposición. Incorporar un protector térmico y solar capilar, preferentemente en spray con filtro UV, ayuda a crear una barrera frente al sol. Es un gesto simple que funciona de manera similar al protector solar para la piel. Otro recurso eficaz es mojar el cabello con agua dulce antes de entrar al mar o a la piscina. Al estar previamente saturado, el pelo absorbe menos sal o cloro. Además, el uso de sombreros, gorras o pañuelos no solo aporta estilo, sino que protege de forma directa frente a la radiación.
ADOPTAR HÁBITOS
Durante la exposición, conviene adoptar hábitos que reduzcan el impacto acumulativo. Cada vez que se sale del agua, lo ideal es enjuagar el cabello con agua limpia para eliminar restos de



salitre o cloro. En cuanto al peinado, es recomendable evitar rayas muy marcadas que dejen zonas del cuero cabelludo demasiado expuestas al sol. Las trenzas flojas o los peinados sueltos ayudan a prevenir enredos y roturas sin generar tensión excesiva.
LAVADO REPARADAOR
Después de un día de sol, el lavado debe ser reparador. Utilizar un champú sin sulfatos permite limpiar suavemente sin eliminar los aceites naturales que el cabello necesita para recuperarse. Durante el verano, es aconsejable reemplazar el acondicionador por una mascarilla intensiva dos o tres veces por semana, dejándola actuar al menos diez minutos. Este paso contribuye a rehidratar la fibra capilar y devolverle elasticidad.
PROTEGER LAS ZONAS MÁS EXPUESTAS
Para el acabado, unas pocas gotas de aceite de argán o de coco aplicadas en las puntas ayudan a sellar la cutícula y prevenir el quiebre. No se trata de saturar el cabello, sino de proteger las zonas más expuestas. Reducir el uso del secador y de herramientas de calor también marca la diferencia. Aprovechar el calor natural para secar el cabello al aire disminuye el estrés térmico, siempre acompañado de protector cuando se utilizan fuentes de calor.
Un corte de puntas antes y después de las vacaciones ayuda a mantener el


cabello saludable. El cepillado suave, con peines de púas anchas o cepillos adecuados para cabello húmedo, evita roturas innecesarias. Finalmente, no hay que olvidar la hidratación interna. Beber suficiente agua a lo largo del día es fundamental para la salud general y también para la del cabello, desde la raíz.
El cuidado capilar en verano no requiere rutinas complejas. Con información clara y hábitos sostenidos, es posible atravesar la temporada estival con un cabello sano, fuerte y manejable.
En un mundo que enfrenta desafíos sin precedentes, el optimismo puede parecer una moneda de cambio escasa. Sin embargo, el reconocido filántropo y cofundador de Microsoft, Bill Gates, nos recuerda que la innovación y la previsión son las claves para abrir las puertas a una nueva era de progreso. En su artículo más reciente, publicado el 12 de enero de 2026, Gates comparte su visión de un futuro donde, a pesar de los obstáculos, la humanidad puede y debe avanzar hacia un bienestar común.
LA INNOVACIÓN COMO MOTOR DE CAMBIO
Gates destaca la innovación como el principal catalizador de transformación social. Su optimismo, aunque matizado por las realidades actuales, se basa en el progreso tangible que hemos logrado en áreas críticas como la salud infantil y la lucha contra enfermedades como el VIH. La innovación ha convertido lo que una vez pareció una sentencia de muerte en una enfermedad manejable, y Gates ve un futuro donde la eliminación total de muertes por VIH/SIDA es una posibilidad real.
GENEROSIDAD Y RESPONSABILIDAD GLOBAL
El llamado de Gates a la generosidad de los más acomodados y a la restauración de los presupuestos de ayuda es un recordatorio de nuestra responsabilidad colectiva. La "regla de oro" de tratar

a los demás como queremos ser tratados adquiere una nueva urgencia en un mundo marcado por disparidades económicas. La iniciativa Giving Pledge, de la cual Gates es parte, es un ejemplo de cómo la filantropía puede y debe escalar para abordar las necesidades globales.
EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA IGUALDAD
El cambio climático es una amenaza que no conoce fronteras y que exige una respuesta global. Gates aboga por la innovación en tecnologías que reduzcan las emisiones y por la adaptación climática, especialmente para apoyar a los agricultores de países en desarrollo. La inteligencia artificial tiene un papel crucial en este esfuerzo, ofreciendo asesoramiento y herramientas que pueden transformar la agricultura y mitigar los impactos del cambio climático.
SALUD Y EDUCACIÓN: LA PROMESA DE LA IA
En el campo de la salud, Gates ve la IA no solo como un acelerador de innovaciones médicas, sino también como una herramienta directa para mejorar la atención sanitaria. La IA tiene el potencial de democratizar el acceso a un asesoramiento médico de alta calidad, beneficiando a clínicas remotas y a poblaciones con escasez de personal médico. En educación, la IA promete un aprendizaje personalizado que puede motivar y empoderar a estudiantes y docentes por igual.
NAVEGANDO LOS DESAFÍOS DE LA IA
La IA también presenta desafíos significativos, desde el uso malintencionado hasta la disrupción del mercado laboral. Gates advierte que debemos ser deliberados en el desarrollo y la implementación de la IA para minimizar las
Por Victor Báez Mosqueira
Mucho debate hay aún por hacer sobre el tema del trabajo independiente, porque no siempre es lo que parece. Para explicarlo mejor, hasta la segunda revolución industrial fue imposible negar que existía una relación de dependencia entre el trabajador y el empresario. A partir de la tercera, con la vigencia de las cadenas de suministro globales y con un complejo sistema de producción y distribución, ya se hizo más difícil identificar quien era el patrón de un trabajador.
disrupciones negativas y asegurar que sus beneficios sean accesibles para todos. La preparación y la previsión son esenciales para garantizar que la IA mejore la sociedad en su conjunto.
Bill Gates nos invita a mirar hacia el futuro con una esperanza informada y una determinación renovada. Su llamado a la acción es claro: debemos anticiparnos a los problemas, prepararnos para ellos y cuidarnos unos a otros. A medida que avanzamos en 2026 y más allá, el optimismo de Gates, anclado en la capacidad humana de innovar y colaborar, nos ofrece un faro de luz en tiempos de incertidumbre. Es un recordatorio de que, aunque enfrentamos retos significativos, también tenemos las herramientas y la visión para superarlos y crear un mundo más justo y próspero.
Con la cuarta revolución industrial, un gran número de empresas ya niega directamente la relación laboral, con el claro objetivo de evitar pagos inherentes a esa relación, como el aguinaldo, la seguridad social, la bonificación familiar, etc. Al tratar de esconder esa relación laboral que niegan, tratan de crear un discurso que aliente a trabajadores y trabajadoras a aceptarlo, vendiendo la idea de libertad y tratando de ocultar al máximo la relación de dependencia del trabajador y de supervisión y control de parte de la empresa.En lugar de usar términos como el de “trabajador/a”, las empresas que están en esa línea usan, por ejemplo, expresiones como “colaborador/a”.
La discusión sobre si esos trabajadores/as deberían ser considerados como dependientes sigue vigente. En ese sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) máxima instancia de la regulación del trabajo en el mundo, aprobó, en 2006, con el consenso de representantes sindicales, de empleadores y de los Estados miembros, la Recomendación 198 sobre la relación de trabajo, cuyo propósito principal es ofrecer directrices para que los países definan mejor cuándo existe una relación laboral y cuándo no, evitando que se

disfrace como independiente un trabajo que no lo es.
Para esto, dicha Recomendación establece criterios básicos que permitan identificar si el trabajador es independiente o no:
1-Control y dirección: si la persona que da el trabajo controla cómo se realiza, en qué horarios, con qué métodos, es señal de dependencia.
2-Integración en la empresa: si el trabajo que realiza la persona es una parte esencial de la actividad del empleador, no simplemente una tarea puntual externa, también es un indicador de que hay relación laboral.
3-Dependencia económica: si la persona depende económicamente de un solo empleador para sus ingresos, es probable que éste sea un empleador encubierto y no un trabajador independiente. Esto se refiere a las subcontrataciones.
4-Provisión de herramientas
y materiales: Si el empleador es quien proporciona las herramientas o materiales de trabajo, eso también apunta a una relación de dependencia. En definitiva, la Recomendación 198 invita a los Estados a fijarse en estos elementos fácticos y no solo en la forma contractual para garantizar que las personas gocen de la protección laboral correspondiente.
La Organización Internacional del trabajo continúa debatiendo estos temas, tomando en cuenta también a las economías de plataforma, para que quienes trabajen en esos sectores superen el estado de desprotección y abandono en el que se hallan sumidos. Es menester que un trabajador/a no se trague un discurso interesado de libertad, entregando sus derechos que pueden proteger incluso a su familia en el presente y en el futuro.


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Desde Areguá, la gestora cultural, impulsa proyectos que entienden el arte como derecho y herramienta social. En esta entrevista, repasa su recorrido desde la danza y el trabajo comunitario hasta la gestión cultural independiente, su mirada feminista y el desafío de llevar cultura a los territorios populares locales.
Cuando la cultura se gestiona desde el territorio y la comunidad
"Siempre buscaba musicas o danzas que afloraban mi sensibilidad".
Hablar con Mauren Coronel es entrar en un territorio donde el arte deja de ser ornamento y se vuelve acción concreta. Su historia cruza danza, trabajo social, militancia feminista y gestión cultural con una coherencia poco frecuente.
Desde Areguá, impulsa espacios y procesos que entienden la cultura como un derecho, no como un privilegio, y como una herramienta capaz de transformar comunidades, recuperar territorios y disputar sentido en contextos marcados por la desigualdad. En esta conversación, reflexiona sobre su camino, los aprendizajes del trabajo de base, los desafíos de la autogestión cultural y la necesidad de políticas públicas que acompañen lo que ya late en los barrios.
¿Cómo influyó tu formación en danza en tu posterior compromiso con el trabajo social y la gestión cultural?
Y bueno, con la danza comencé, la danza fue mi primera escuela, pero eso fue antes incluso de entender la cultura desde un lugar político, comunitario. Me dió una base sólida pues me enseñó disciplina, sensibilidad y la importancia de la expresión del cuerpo. Siempre buscaba musicas o danzas que afloraban mi sensibilidad. Cuando más tarde llegué al Trabajo Social, me di cuenta de que esa sensibilidad construida desde el cuerpo también era una forma de leer la realidad. Ahí entendí que el arte no solo emociona: también organiza, contiene y transforma la sociedad. Podría decir que la danza me dio la capacidad de mirar a las personas con humanidad, y el trabajo social me mostró que el arte podía ser una herramienta para la justicia social.
¿Qué te llevó a cambiar el rumbo de las matemáticas al Trabajo Social, y cómo esa transición marcó tu mirada sobre el arte y la justicia?
Realmente la matemática siempre me ha gustado y me seguirá gustando, fue el contexto en el que me encontré (FIUNA) lo que me incomodaba, veía las desigualdades, las dificultades económicas y los esfuerzos inmensos de los estudiantes, a veces insuficientes para el sistema de ingreso pero, en ese momento era una incomodidad que no sabía nombrar. Ya en la carrera de Trabajo Social de la UNA descubrí el lenguaje que le faltaba a esa incomodidad: la Cuestión Social. Allí, en las aulas, las marchas campesinas y los colectivos de mujeres, entendí que mi vocación estaba más cerca de las personas que de los números. El Trabajo Social me dio una mirada crítica que después apliqué al arte: entender que no es
entretenimiento, sino un derecho profundamente ligado a las desigualdades. Ese tránsito fue una brújula; me ayudó a mirar la cultura con responsabilidad y compromiso.
¿Qué aprendizajes más significativos te dejó tu labor comunitaria en el Bañado Sur durante la pandemia?
En plena pandemia, cuando todo era miedo e incertidumbre, vi cómo una comunidad convertía la casa de una vecina en comedor y la cocina de otra en escuelita. Estábamos varios voluntarios que éramos profesores o cocineros. Aprendí que la organización comunitaria salva vidas y que la solidaridad no es discurso, es práctica cotidiana en especial en barrios tan vulnerados (No vulnerables) y marginalizados. Ese tiempo me reafirmó que los cambios reales nacen desde abajo, desde el territorio, la comunidad. Por
sobre todo pude entender cuáles son las consecuencias de un Estado ausente. Me enseñaron que cuando las políticas públicas no llegan, la comunidad crea una cultura de resistencia para sobrevivir.
¿Qué papel ha jugado el feminismo en tu camino como gestora cultural y activista?
El feminismo fue mi segundo despertar político. Con la Colectiva Feminista Rosa Luxemburgo impulsamos el primer protocolo contra la violencia en universidades, y eso me dejó una certeza: cuando las mujeres nos organizamos, movemos estructuras. Ese aprendizaje está presente en todos mis proyectos. Ya al desarrollarme como gestora cultural, el feminismo me dio herramientas para visibilizar desigualdades en las artes y en la cultura, para pensar en espacios mas seguros y para acompañar a otras mujeres artistas y disidencias. También me enseñó que la gestión cultural tiene


que ser un ejercicio ético, no solo creativo porque la cultura no es solo producción de eventos, obras o experiencias: es un espacio donde se construyen sentidos, memorias, vínculos y oportunidades. Cuando gestionamos cultura, trabajamos con personas, territorios y sus historias. Eso exige un compromiso que va más allá de la creatividad —requiere ética. Ser creativa es imaginar formatos nuevos, activar espacios, innovar. Pero ser ética implica preguntarnos para quién, con quién y desde dónde estamos haciendo cultura. Significa no usar a las comunidades solo como público, sino reconocerlas como protagonistas; no romantizar la participación, sino generar condiciones reales para que esa participación sea posible y justa. La ética es lo que evita que la creatividad se convierta en espectáculo vacío. Es lo que nos obliga a escuchar, a revisar privilegios, a construir en
colectivo y a hacernos responsables de nuestras decisiones. Ese es, para mí, el gran aporte del feminismo: una forma de mirar, de hacer y de acompañar que transforma tanto las prácticas culturales como los procesos comunitarios.
¿Cómo nació Gestión Cultural Areguá y cuál fue el momento clave que marcó su crecimiento?
Gestión Cultural Areguá nació como un acto de necesidad. No había espacios que mostraran todo en una sola plataforma todo lo que Areguá tenía para ofrecer, los artistas, artesanos, gestores culturales y yo sentía la urgencia de visibilizar esa riqueza. No quise comenzar como si fuera que en Areguá no había nada, había mucho y mucha diversidad. Empecé desde cero, con mi celular y mucha intuición más que nada. El momento clave fue cuando la comunidad empezó a apropiarse del proyecto:
artistas, artesanos y vecinos enviaban información, compartían contenido y confiaban en la plataforma. Luego ya las redes hicieron lo suyo. A las personas les gustaba mucho lo que mostrabamos y esa espontaneidad que nos esforzamos por mantener. Además, desarrollamos nuestros propios proyectos autogestionados para que vean cuál era nuestro enfoque y nuestra manera de desarrollar proyectos culturales comunitarios. A través de las redes ese apoyo orgánico hizo que llegáramos a más de 32 mil personas sin pautar.
La Babosa se ha convertido en un emblema cultural en Areguá. ¿Qué desafíos enfrentaste para consolidarlo y cómo lo describirías hoy?
Yo no diría que La Babosa es un proyecto consolidado. La Babosa nació del deseo de descentralizar la cultura, de demostrar que también desde Are-
bién tuvimos en cuenta los costos que enfrentan los propios artistas: equipos, movilidad, producción. Por eso, además de ofrecer el espacio, La Babosa intentó absorber parte de esos gastos. Una de nuestras estrategias fue concursar a fondos culturales para adquirir equipos de sonido, porque en la música ese es uno de los principales obstáculos para que artistas emergentes puedan mostrar su trabajo sin endeudarse.
guá y desde las periferias se puede construir un espacio artístico vivo. Pero el camino no fue fácil. En un país con desigualdades tan marcadas, sostener un espacio cultural autogestionado es un desafío cotidiano más que una meta alcanzada. La cultura es movimiento, transformación constante, y nuestro trabajo también lo es: hacemos lo que podemos con los recursos disponibles, pero nunca dejamos de transformarnos. El mayor desafío siempre fue —y sigue siendo— la sostenibilidad económica. Desde el inicio decidimos priorizar principios como la valorización del trabajo artístico y la no precarización laboral, decisiones correctas desde la ética pero difíciles de sostener financieramente. Sostuvimos procesos justos que, al mismo tiempo, dejaban pocas ganancias para pagar salarios, invertir en infraestructura o garantizar el siguiente concierto. Tam-
Además, buscamos facilitar el acceso: la participación era mediante un formulario simple, sin burocracias. Gracias a eso organizamos 11 conciertos, con más de 30 artistas emergentes y no tan emergentes que pudieron presentarse sin barreras económicas. En un año, alrededor de mil personas pasaron por el espacio. Por eso hoy digo que La Babosa es un refugio cultural. Durante mucho tiempo dimos el 100% de las entradas a los artistas. Hoy solicitamos solo un 15% de las ganancias para sostener mínimamente la operación del espacio, sin dejar de creer que las actividades culturales deben ser accesibles y que la gratuidad es una condición para ese acceso. Pero eso solo será sostenible cuando existan políticas públicas que realmente fortalezcan a los espacios y a los gestores independientes. Hasta ahora, La Babosa ha sido completamente autogestionado. Creo que va a estar realmente consolidado cuando logremos sostenernos a través de los programas que ya estamos activando:
● Un programa de padrinazgo, donde personas aliadas aporten un monto mensual, con informes financieros transparentes.
● Un programa de voluntariado, que permita a jóvenes aprender gestión cultural desde la práctica.
● La generación de recursos propios, mediante ventas de artesanías indí-

genas y productos artesanales, talleres y una cocina casera diversa.
Hoy describiría a La Babosa como un espacio vivo, resistente y en construcción permanente. No es un lugar terminado: es un punto de encuentro, un refugio y, sobre todo, una declaración política de que la cultura también se construye desde las periferias. También fue un reto romper la idea de que el arte pertenece a ciertos lugares o a ciertas élites. La Babosa es, en esencia, un proceso comunitario que sigue creciendo, adaptándose y buscando formas justas y sostenibles de sostener la cultura en Areguá.
¿Cuál ha sido el impacto más gratificante que has visto en la comunidad gracias a estos espacios?
Lo más gratificante es ver cómo la gente se reconoce parte del espacio. Que un artista joven diga: “este fue mi primer escenario”; que una familia vuelva porque se sintió bienvenida; que una niña vea a una mujer artista y diga “yo quiero ser como ella”. Esos momentos muestran que la cultura toca fibras profundas. Para mí, el impacto más grande se da cuando la comunidad se siente protagonista, no espectadora. Ahí una sabe
que está cumpliendo un propósito. También, desde una mirada más técnica, lo más gratificante es ver cuando realmente cumplimos los objetivos de un proyecto: dar, conocer, impactar, transformar una realidad.
A veces creemos que necesitamos cambiarlo todo, pero entendí que la transformación empieza en pequeño y que cada acción mueve algo en la sociedad, en el territorio, en la percepción del espacio. Un ejemplo muy claro es Paseo del Arte, en el barrio San Miguel, en la última cuadra de empedrado del casco histórico. Aunque está a pocas cuadras de la avenida principal, esa calle
—la Dr. Francia, una calle sin salida— era usada frecuentemente como zona de escape por asaltantes. La iluminación era baja y la percepción de inseguridad era muy fuerte. Aplicando el principio de “seguridad turística”, decidimos habitar ese espacio de manera colectiva. Primero hicimos una minga de limpieza de la cuadra y del cauce hídrico lleno de basura y malezas. Luego, lo ocupamos con arte: con una feria, con música, con comunidad. Para cambiar la atmósfera del lugar, colgamos banderines de colores. Y algo tan simple tuvo un impacto enorme: después de la feria, los banderines quedaron, y

ese pequeño detalle empezó a cambiar la percepción de quienes pasaban. Donde antes había oscuridad y abandono, la gente empezó a ver un punto de vida. La cuadra dejó de ser un lugar propicio para delinquir. La mirada comunitaria volvió. El barrio se transformó y el espacio se revitalizó. Esas son satisfacciones memorables: ver cómo la cultura no solo convoca, sino que transforma, que habita, que cuida un territorio. Ahí entiendo que todo el esfuerzo vale la pena.
Desde tu perspectiva, ¿por qué es fundamental entender el arte como un derecho y no como un lujo?
Para mí, parte de entender el arte como un derecho nace de reconocer que todo es político. La forma en que nos vestimos, cómo decoramos nuestras casas, qué comemos, cuáles son nuestros rituales cotidianos… todo eso es cultura. Y si todos hacemos cultura todos los días, entonces todos tenemos derecho a acceder a ella, a disfrutarla y a participar de manera plena. Por eso me incomoda cuando vemos, por ejemplo, una exposición sobre un territorio como el bañado, pero solo pueden acceder quienes frecuentan las galerías; o cuando la pobreza se muestra casi como un espectáculo, como algo para ser observado desde afuera. La cultura no puede tratar a las personas como objetos de consumo: o garantizamos su derecho a participar, o reproducimos desigualdades desde los propios espacios culturales. Desde ahí nace también mi defensa de la gratuidad —o al menos de la accesibilidad real— en la cultura, sin precarizar a los artistas. Creo que las instituciones deben asumir su responsabilidad y sostener un círculo virtuoso: generar propuestas, contratar a artistas, garantizar accesibilidad, asegurar sosteni-

Mi sueño mayor es que Areguá sea un referente nacional de cultura comunitaria.
bilidad y volver a generar propuestas. Ese es el ciclo que permite que la cultura sea un derecho.Accesibilidad no siempre significa “todo gratis”; significa que nadie quede afuera por una barrera económica, geográfica o simbólica. Y la sostenibilidad implica que los recursos que se invierten vuelvan a alimentar nuevas iniciativas culturales. Puede sonar utópico, pero es posible: lo único que falta es voluntad e interés real. Recalcar aquí que el arte es identidad, memoria y bienestar emocional. Ninguna sociedad puede desarrollarse sin estos elementos. Cuando el arte se convierte en un privilegio, lo que se pierde es la posibilidad de construir comunidad.
¿Qué estrategias considerás esenciales para descentralizar la cultura en Paraguay?
Para descentralizar la
Asunción o el Ñu Guasu—, profesionales locales y de fuera que aman este territorio, y una organización descentralizada que puede prestarnos o alquilarnos binoculares. Eso es descentralizar: activar lo que ya existe, darle continuidad y sentido.
cultura, lo primero —y lo más importante— es escuchar a los territorios. No se puede llegar a un lugar e imponer actividades, porque así solo se generan acciones aisladas. Los espacios y procesos culturales descentralizados se construyen con la gente, desde sus intereses, sus historias y sus tiempos. Se necesita comunidad para que algo tenga raíz. No voy a negar que por practicidad, muchas veces desde La Babosa también terminamos organizando actividades aisladas. Pero incluso así, cuando aparece una chispa real en el territorio, se nota. Un ejemplo reciente fue un conversatorio sobre árboles que dio lugar a que un grupo de personas quisiera organizarse para hacer avistamiento de aves. Y tenemos todo para sostener esa comunidad: el lago, los humedales de Areguá —que no se reducen a la costanera de
Además, necesitamos fortalecer espacios culturales independientes, invertir de verdad en la formación artística local y garantizar presupuestos estables desde las municipalidades. Sin financiamiento, no hay descentralización posible. También es clave construir confianza institucional, con políticas públicas claras que entiendan que la cultura no es solo entretenimiento: es desarrollo, identidad, salud comunitaria. Y , por supuesto, se requiere infraestructura mínima y apoyo real a los gestores culturales que sostienen la vida cultural en los barrios, muchas veces con más voluntad que recursos. Descentralizar es reconocer que el país es mucho más que la capital y que la cultura ya está ocurriendo en los territorios; solo necesitamos acompañarla, cuidarla y darle herramientas para crecer.
¿Qué te impulsa a considerar una participación política activa a nivel municipal?
Lo que me impulsa es, ante todo, el amor por Areguá y la convicción profunda de que la política puede y debe hacerse con honestidad, poniendo a la comunidad en el centro. Después de tantos años sosteniendo proyectos desde la base, sé que la cultura es un pilar estratégico de desarrollo, no un adorno. Por eso, si me preguntan cómo trasladar la ética de la no precarización a la gestión pública, mi propuesta es simple: debemos pasar del voluntarismo a la normativa en tres ejes que dignifiquen el trabajo cultural y cuiden el territorio:
1. Garantizar la Equi-
dad Artesanal: Implementaremos un Fondo Rotatorio de Equidad que distribuya recursos de apoyo a la producción de manera universal y equitativa entre todos los 450 talleres de cerámica. Esto rompe con el clientelismo y asegura que el derecho a recursos base sea para todos, no solo para quienes ganan un concurso.
2. Formalizar el Trabajo Artístico: Reconoceremos al artista como un trabajador. La municipalidad debe fijar un Ta- rifario Mínimo Ético para toda contratación cultural y buscaremos convenios para facilitar el acceso a la seguridad social a los gestores y artistas independientes. Es simple: los fondos públicos deben usarse para dignificar, no para precarizar.
3. Seguridad y Alianzas Estratégicas: No podemos tener cultura si el territorio es inseguro. Apalancaremos la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para proyectos de infraestructura como la iluminación total del casco histórico. Además, crearemos un Fondo Semilla para que los jóvenes puedan comprar sus primeras herramientas de cerámica. En esencia, la política cultural debe resolver problemas del territorio y garantizar derechos, no solo organizar eventos. Queremos cuidar Areguá desde el lugar donde las decisiones transforman procesos y abren oportunidades reales.
¿Cómo imaginás una gestión pública cultural más justa e inclusiva desde las instituciones?
La imagino sostenida en tres principios fundamentales: participación, transparencia y territorio. Una gestión cultural justa no puede decidir por los artistas y gestores: tiene que dialogar, escuchar, construir con ellos. Significa distribuir recursos de manera equitativa, reconociendo la enorme diver-
sidad cultural del país y las distintas realidades que conviven en cada territorio. No es lo mismo gestionar cultura en el centro de Asunción que en Areguá, en el Chaco o en un barrio periférico.
La política pública tiene que saber leer esas diferencias. También imagino instituciones que acompañen técnicamente a los proyectos: que formen, que asesoren, que escuchen y que apuesten al largo plazo. Que entiendan que para que un proyecto cultural sea sostenible no alcanza con un apoyo puntual; se necesita continuidad, planificación y una mirada que piense en procesos, no solo en eventos. La cultura no
de desarrollo humano y comunitario.
¿Qué sueños o proyectos te gustaría concretar en los próximos años?
Sueño con fortalecer La Babosa como un centro cultural sostenible, con todo lo que eso implica. Uno de nuestros grandes anhelos es contar con nuestro propio equipo de sonido para los conciertos y para todas las artes escénicas, de manera que ningún artista quede afuera por no poder costear un alquiler. Quiero que en Areguá cualquiera pueda disfrutar de un buen show de música, de teatro o de cine sin barreras técnicas ni económicas. Pero no

puede depender del voluntarismo ni de la buena voluntad de unas pocas personas que se desgastan para sostener lo colectivo. Necesita políticas públicas sólidas, sensibles y comprometidas con garantizar el derecho cultural de todas las personas. Instituciones que de verdad crean en el valor de la cultura como herramienta
quiero quedarme solo en La Babosa. Me gustaría replicar esta experiencia en más barrios, llevar actividades como un cine itinerante, acercar propuestas culturales a lugares donde casi nunca llegan. La descentralización empieza por ahí, por acercarse al territorio, no por esperar que el territorio venga. También quiero seguir construyen-
do Gestión Cultural Areguá como una plataforma sólida de formación, difusión y acompañamiento a artistas de la ciudad. Pero quisiera hacerlo de manera más profesional y menos espontánea, para que no dependa tanto de mí. Los proyectos culturales deben poder sostenerse más allá de una persona; solo así se vuelven realmente comunitarios. A futuro, me gustaría impulsar políticas públicas que garanticen derechos culturales reales, no simbólicos, ni decorativos. Que aseguren acceso, participación y continuidad. Mi sueño mayor es que Areguá sea un referente nacional de cultura comunitaria. Ya tenemos experiencias y espacios que lo demuestran; ahora quiero que Gestión Cultural Areguá también sea parte de esa construcción, aportando desde el territorio y con una mirada profundamente humana.
¿Qué mensaje te gustaría dejar a las futuras generaciones de artistas y gestores culturales que también sueñan con transformar su comunidad?
Les diría que crean profundamente en su territorio, en sus historias y en la potencia que hay en lo que los rodea. Que no esperen a tener todos los recursos para empezar, porque la cultura no nace del lujo: nace de la voluntad, de la comunidad y de la coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos. Que recuerden siempre que el arte es un acto político, incluso cuando no lo parece, y que cada creación —por más pequeña que parezca— tiene la capacidad de mover algo, de abrir una conversación, de encender una sensibilidad. También les diría que cuiden la sensibilidad, que la cultiven, que la defiendan. Porque ahí, en esa capacidad de sentir y de mirar el mundo con profundidad, empieza la verdadera revolución cultural.
Desde Tobatí hasta Ñemby, la trayectoria de Gessica Ivana
Aquino Piñanez muestra cómo la disciplina, la formación y una mirada integral pueden transformarse en un proyecto sostenible. Su propuesta combina peluquería profesional, entrenamiento funcional y acompañamiento consciente, con foco en el bienestar, el liderazgo femenino y la construcción de un negocio con identidad.
Nota de Nataly Pastoriza
La historia de Gessica Ivana
Aquino Piñanez no comienza con una marca registrada ni con un plan de negocios escrito. Empieza, como ocurre en muchos emprendimientos reales del Paraguay, en un espacio familiar. En la ciudad de Tobatí, siendo aún muy joven, aprendió el oficio de la peluquería junto a su madre, María Gloria Piñanez, en un salón céntrico que también funcionaba como boutique. Ese primer contacto no fue menor. Allí incorporó rutinas, hábitos de atención al cliente y una noción temprana de lo que implica

sostener un servicio día tras día. “El trato con las personas y la constancia fueron parte de mi formación antes incluso de pensar en emprender”, resume hoy. Tras finalizar el colegio y pasar por experiencias laborales en el área comercial en Asunción, decidió profesionalizar aquello que ya formaba parte de su identidad. A los 22 años concluyó su formación técnica y comenzó a atender de manera independiente desde su hogar en Ñemby. No fue un salto abrupto, sino un proceso gradual, marcado por el
aprendizaje continuo y la construcción de una clientela fiel. Entre 2017 y 2018, Gessica amplió su mirada al desempeñarse como asesora comercial de salones de belleza y centro técnico para Unión SRL Carey. Ese período le permitió conocer el sector desde otro ángulo: la relación con marcas, la capacitación profesional y la gestión de servicios en distintos contextos.
En 2019 abrió su propio salón. Fue un paso clave que coincidió con
ta profesional. No como una actividad aislada, sino como una herramienta concreta para mejorar la energía, la disciplina y la confianza personal.
NACE UN CONCEPTO INTEGRAL
De esa evolución surge Gess Belleza Integral, un proyecto que articula peluquería profesional —con foco en colorimetría, alisados y tratamientos capilares—, entrenamiento funcional y acompañamiento estructurado para mujeres. La propuesta apunta a un público que busca algo más que un servicio puntual. “El cambio de imagen o el inicio de una rutina de ejercicio suelen ser el primer paso para transformaciones más profundas”, explica. En ese sentido, la marca se posiciona como un espacio de proceso, no de resultados inmediatos.
A este ecosistema se suma Bellas Vestidos, su tienda online orientada a imagen y estilo, que amplía la experiencia de la marca más allá del salón físico y responde a una lógica de diversificación, cada vez más necesaria para los emprendimientos de servicios.
ORGANIZACIÓN Y LIDERAZGO

“Aprendí
independientes que suelen concentrar múltiples tareas en una sola persona.
REDES SOCIALES
COMO HERRAMIENTA
En un sector altamente visual, las redes sociales cumplen un rol central.
años complejos para la economía y para los pequeños negocios. Sin embargo, lejos de frenar su desarrollo, esa etapa fortaleció su capacidad de adaptación y su enfoque estratégico. “Aprendí que el crecimiento no siempre es lineal, pero sí puede ser sostenido si hay claridad y compromiso”, señala. Con el tiempo, su interés se desplazó hacia una dimensión complementaria: el bienestar físico. En 2022 se recibió como Profesora de Entrenamiento Funcional, integrando el ejercicio como parte central de su propues-
Una de las claves del proyecto es la gestión del tiempo y de la energía. La jornada laboral de Gessica comienza temprano, con un espacio de planificación personal. Luego se reparte entre entrenamiento, atención a clientas —en salón o a domicilio—, organización de agenda, generación de contenidos y desarrollo de nuevos proyectos.
“El orden no es negociable cuando manejás varias unidades de trabajo”, afirma. En su experiencia, liderar implica también establecer límites claros, separar roles y cuidar la calidad del servicio. Una lección que resuena especialmente entre emprendedores y profesionales
MIRAR HACIA 2026
Entre sus objetivos próximos figuran la consolidación del espacio físico de Gess Belleza Integral, el crecimiento del Plan Mujer Única, la expansión de consultorías personalizadas y el desarrollo de Bellas Vestidos como canal de venta online. Todo con una lógica de crecimiento gradual y sostenible. En un contexto donde, según la CEPAL, más del 50% de los emprendimientos de servicios en la región enfrenta dificultades para sostenerse más allá de los primeros años, su enfoque pone el acento en la profesionalización y la coherencia entre discurso y práctica.
Gessica utiliza Instagram y TikTok como canales profesionales para mostrar procesos reales, compartir educación sobre cuidado capilar y ejercicio, y construir comunidad. No se trata solo de exhibir resultados, sino de explicar el camino.
Según datos de Statista, más del 70% de los consumidores de servicios de belleza en América Latina consulta redes sociales antes de elegir un proveedor. En ese contexto, la autenticidad y la constancia se vuelven activos clave. “Las personas valoran ver el detrás de escena y entender cómo trabajás”, sostiene.
IMPACTO MÁS ALLÁ DEL NEGOCIO
El trabajo con mujeres atraviesa toda su propuesta. A través del ejercicio,
la imagen y el acompañamiento, observa cambios que exceden lo físico. “Muchas recuperan seguridad y disciplina. Eso se refleja en otros aspectos de su vida”, comenta. Esa dimensión social se refuerza con su rol como facilitadora de la Fundación Transformación PY, desde donde participa en procesos de formación y liderazgo. Para Gessica, el emprendimiento no se limita a generar ingresos, sino a construir espacios con valores y propósito.
Desde su experiencia, Gessica identifica una necesidad clara en el sector: mayor conciencia profesional, empatía y responsabilidad. “El cuidado personal no es superficial cuando se trabaja con seriedad. Es una herramienta real de fortalecimiento personal”, afirma. Para quienes emprenden en rubros vinculados al bienestar, su recorrido ofrece aprendizajes concretos: empezar desde el oficio, invertir en formación, ordenar procesos y construir una identidad clara. En tiempos de cambios acelerados, esa combinación sigue siendo una base sólida para crecer con sentido.

Panaderías y snack bars de barrios están ganando clientes con tácticas simples: Google Maps, WhatsApp Business y redes con enfoque geográfico. En 2026, con más gente buscando “cerca de mí”, el reto es aparecer, responder rápido y convertir visitas en ventas diarias, sin gastar de más y midiendo resultados.
En el negocio de la panadería y el snack bar, la batalla se define en pocas cuadras. La persona que sale a comprar chipa, una factura o un café con sándwich no suele “planificar”: busca rápido, decide por cercanía, horario y confianza. Y ahí, el marketing digital local dejó de ser un lujo. En Paraguay, donde el uso de internet ya supera el 80% de la población, la visibilidad en el celular se volvió parte del mostrador. Según el reporte Digital 2026 de DataReportal, al cierre de 2025 había 5,84 millones de usuarios de internet en el país (83,1% de penetración) y 4,65 millones de identidades en redes sociales (66,1%). Traducido a la panadería: una parte importante de tus clientes potenciales está mirando un mapa, una reseña o un mensaje antes de cruzar la calle.

1) El primer paso no es Instagram: es Google
Maps
Para un comercio de cercanía, la “vitrina” más rentable suele ser el Perfil de Empresa en Google (antes Google My Business). Cuando alguien escribe “panadería”, “lomitería”, “café” o “merienda” desde el teléfono, Google combina ubicación, relevancia y confianza para mostrar opciones. En su guía oficial, Google remarca que mantener el perfil completo, actualizado y con buena reputación ayuda a mejorar el ranking local.
En la práctica, esto se resuelve con disciplina básica:
• Nombre consistente (como figura en el local y en redes).
• Categoría correcta (panadería, cafetería, snack bar, confitería, etc.).
• Horarios reales (incluyendo feriados y domingos).
• Fotos propias y actuales (fachada, mostrador, combos, menú).
• Productos y servicios (delivery, retiro en local, pedidos por WhatsApp).
simple: la compra es repetitiva y de baja fricción (“lo de siempre”). WhatsApp Business permite ordenar el caos con catálogo, mensajes automáticos, etiquetas y horarios de atención.
En Paraguay, esto ya se ve en comercios reales. Por ejemplo, Masapan publica en su perfil de Instagram el número de WhatsApp para pedidos y referencia a delivery, un patrón cada vez más común en el rubro. Esa señal —“te respondo por WhatsApp y te lo llevo”— es marketing local puro: conveniencia inmediata.
Una rutina mínima que suele dar resultados:
• Mensaje de bienvenida claro (“Pedidos, horarios, zona de entrega”).
• Catálogo con 15–25 productos (no hace falta subir todo).
• Listas rápidas: “combo merienda”, “desayuno”, “promos de tarde”.
• Regla de oro: responder en menos de 10 minutos en horas pico.
3) Contenido local: menos “posteos lindos”, más utilidad
En redes, muchas panaderías se desgastan queriendo competir como si fueran una marca nacional. Para un negocio de barrio, el contenido que vende es el que resuelve una necesidad:
• “A partir de las 16:00 salen chipas calentitas”

la reputación. La estrategia más efectiva es directa y breve:
• Un cartel en caja: “¿Te gustó? Dejá tu reseña en Google”.
• Un mensaje post-compra por WhatsApp con el enlace.
• Responder tanto lo bueno como lo malo, sin discutir.
Responder bien una crítica (con respeto y solución) suele generar más confianza que diez elogios sin contestación.
5) Publicidad geolocalizada: gastar poco, pero con puntería
La pauta paga no es obligatoria, pero puede ser útil en momentos clave: apertura, nuevos combos, temporada alta, o cuando aparece competencia cerca.
La ventaja del marketing local es que no necesitás llegar a todo Paraguay, solo a 1–3 km alrededor (o al radio real de delivery).
El Ministerio de Industria y Comercio viene impulsando herramientas y acciones para consolidar el ecosistema de comercio electrónico en Paraguay, con foco en confianza y modernización. Eso se siente en la calle: el cliente ya espera opciones simples de pago y entrega.
Para panaderías y snack bars, la recomendación es pragmática:
• Definir zonas y tiempos de entrega (mejor prometer menos y cumplir).
• Ofrecer pagos electrónicos claros (QR, transferencia, POS si se puede).
• Tener un menú “de delivery” que viaje bien (no todo aguanta).
7) Un caso que ilustra el cambio: del perfil a la venta
Cuando una panade-
ría comunica “delivery + WhatsApp” en un canal visible, como hacen cuentas locales del rubro, no está “haciendo redes”: está reduciendo el esfuerzo del cliente y acortando el camino al pedido. En perfiles como el de Masapan, esa información aparece como dato central, junto con horarios y contacto. Para el emprendedor, la lección es concreta: lo que no está claro en pantalla, no existe en la decisión rápida.
Lo local se profesionaliza, sin perder lo humano El marketing digital local no reemplaza al buen producto ni al trato del mostrador. Lo que hace es amplificar lo que ya funciona y corregir lo que frena ventas: horarios confusos, falta de respuesta, ausencia en mapas, poca evidencia de confianza.
Con internet y redes ya instalados en la vida cotidiana del paraguayo, el desafío para 2026 es simple y exigente: ser encontrable, ser confiable y atender rápido. Para panaderías y snack bars, eso se traduce en pasos pequeños, medibles y sostenidos. Y, sobre todo, en una idea que conviene repetir: en el barrio, la reputación siempre fue clave; ahora también se escribe en la pantalla.
• Preguntas y respuestas (responder dudas típicas: “¿hay sin gluten?”, “¿aceptan QR?”).
Lo que muchos subestiman: la velocidad de respuesta. Un perfil “vivo” (fotos nuevas, publicaciones, respuestas a reseñas) suele ganar posiciones frente a uno abandonado.
2) WhatsApp Business: el mostrador que atiende sin interrupciones Si Google es la puerta, WhatsApp es la conversación que cierra la venta. Para panaderías y snack bars funciona por una razón
• “Promo estudiantes con café + medialuna”
• “Menú del día: milanesa en pan + jugo”
• “Pedido anticipado para reuniones”
El foco no es la estética perfecta: es claridad, horario y cercanía. Una foto honesta, buena luz y texto simple suelen rendir más que un diseño recargado.
4) Reseñas: el activo más subestimado del comercio chico
En rubros con alta competencia, las reseñas inclinan la balanza. Pedirlas no es “mendigar”: es ordenar
Dos caminos comunes:
• Anuncios en Facebook/ Instagram con segmentación por zona y horarios.
• Búsqueda local en Google para términos como “panadería cerca”, “café cerca”, “lomito cerca”. Si la caja es corta, una regla práctica es empezar con montos pequeños y medir semanalmente: cuántos mensajes llegaron, cuántos pedidos se concretaron, qué combo se vendió más.
6) Delivery y pagos: lo digital también es logística

Cuando se acerca el verano y el calendario se llena de escapadas, aparece una pregunta concreta en muchas casas: ¿con quién se queda la mascota? En Paraguay, donde el perro y el gato suelen ser parte de la rutina familiar, improvisar puede salir caro. Un traslado mal planificado, un cuidador sin experiencia o una pensión sin controles básicos aumentan el riesgo de fugas, accidentes, estrés y problemas de salud.

Cuando se acerca el verano y el calendario se llena de escapadas, aparece una pregunta concreta en muchas casas: ¿con quién se queda la mascota? En Paraguay, donde el perro y el gato suelen ser parte de la rutina familiar, improvisar puede salir caro. Un traslado mal planificado, un cuidador sin experiencia o una pensión sin controles básicos aumentan el riesgo de fugas, accidentes, estrés y problemas de salud.
La primera decisión es definir qué opción se adapta al temperamento del animal y a la duración
del viaje. Para algunos perros sociables, un hospedaje con supervisión puede funcionar bien. Para gatos o mascotas mayores, a veces conviene un cuidador que vaya al domicilio y mantenga la rutina. Lo importante es que la elección se tome con tiempo y con criterios verificables: responsables identificables, protocolos claros, un plan de emergencia y una comunicación fluida.
CHECKLIST MÍNIMO
1) Visita previa. Si es un hospedaje, pedí conocer el lugar, las áreas de descanso, el patio, la lim-
pieza, la ventilación y la forma de separar animales por tamaño o carácter. Si es cuidador a domicilio, acordá una visita para observar cómo se acerca a tu mascota y cómo responde el animal.
2) Referencias y respaldo. No alcanza con “me recomendaron”. Pedí referencias concretas, reseñas y, si corresponde, comprobantes de habilitación municipal o sanitaria. En plataformas globales como Rover —un servicio de cuidadores con perfiles y valoraciones— la verificación se apoya en reputación y reglas internas, pero igual conviene sumar una
da de cada mascota para evitar fugas por puertas abiertas.
DOCUMENTACIONES
Antes de viajar, hacé un repaso sanitario. La consulta veterinaria previa permite detectar otitis, pulgas, dermatitis o dolor articular que, en un hospedaje, se agravan por estrés. Además, ayuda a ajustar alimentación o medicación. Según recomendaciones habituales de asociaciones veterinarias, el calendario de vacunas y desparasitación debe estar al día, sobre todo si el animal compartirá espacios con otros.
La identificación es otro punto decisivo. Un collar con chapita y teléfono sigue siendo útil, pero lo más seguro es sumar microchip cuando esté disponible y registrar los datos correctamente. En los últimos años, también se popularizaron rastreadores tipo Apple AirTag o dispositivos similares para colocar en el collar. No reemplazan al microchip ni garantizan rescate, pero aportan una capa extra si ocurre una fuga.
RUTINA:
CALMA A UN ANIMAL
en consultas veterinarias es la del perro que “siempre se quedó con un vecino” y un año no resultó. En una semana de calor fuerte, cambió la dieta, tomó agua de una fuente no apta y terminó con gastroenteritis. El vecino actuó con buena voluntad, pero sin información y sin un plan claro. La lección para emprendedores y familias es sencilla: aun con gente de confianza, formalizar instrucciones y emergencias evita decisiones a ciegas. En mercados donde el cuidado de mascotas se profesionalizó, la tendencia es clara. De acuerdo con Statista, el gasto global en productos y servicios para mascotas mantiene una curva de crecimiento sostenida, impulsada por hogares que priorizan bienestar y prevención. Y, según la Asociación Americana de Productos para Mascotas (APPA), cada vez más dueños pagan por servicios como guarderías, paseos y seguros, una señal de que el “cuidado” dejó de ser un favor para convertirse en un servicio con estándares.
Qué preguntar para separar lo serio de lo improvisado
calma, muestra protocolos y admite límites.
HOSPEDAJE CON RESPALDO LOCAL
Para quienes prefieren dejar a su mascota en un lugar con seguimiento profesional, en Asunción existe una opción práctica: la Veterinaria Bones ofrece servicio de hospedaje para perros y gatos durante la temporada de viajes. La atención se gestiona con reserva previa y cupos súper limitados, por lo que recomiendan agendar con anticipación. Consultas y reservas al WhatsApp (0981) 901-639.
VACACIONES SIN CULPA, CON PLAN
entrevista y un encuentro previo.
3) Plan de salud y emergencias. Acordá qué pasa si hay vómitos, diarrea, fiebre, peleas o un escape. Dejá por escrito a qué veterinaria acudir, quién autoriza gastos y hasta qué monto. También compartí un contacto alternativo por si no estás disponible.
4) Seguridad física. Revisá rejas, portones, cerraduras, balcones y espacios donde pueda trabarse un collar. En gatos, confirmá que las ventanas tengan protección. Un detalle simple: preguntá cómo se realiza el ingreso y sali-
La mayoría de los problemas en vacaciones no se originan en “malas intenciones”, sino en cambios bruscos. Por eso, prepará una hoja simple con: horarios de comida, cantidades, premios permitidos, alergias, objetos que no puede morder, señales de estrés y hábitos (dónde duerme, si le asustan tormentas, si protege su comida). En el caso de gatos, indicá dónde está la bandeja, cuántas limpiezas diarias necesita y qué tipo de arena usa. Sumá un kit con comida suficiente (mejor la habitual), medicamentos con dosis y horarios, shampoo o productos específicos si los usa, y una manta u objeto con olor de casa. Ese último detalle suele ayudar más de lo que parece. Una historia repetida
• ¿Cuántas mascotas atienden por día y quién está a cargo?
• ¿Hay supervisión nocturna o guardia?
• ¿Cómo manejan la socialización y las peleas?
• ¿Qué hacen con animales que no se llevan bien con otros?
• ¿Cómo registran comidas, paseos y medicación?
• ¿Tienen contacto de un veterinario de guardia?
• ¿Pueden enviar reportes diarios (foto, video breve, mensaje)?
• ¿Qué política tienen con pulgas/garrapatas y limpieza?
Estas preguntas no buscan incomodar. Sirven para que el servicio explique su método. Un buen cuidador responde con
Para el lector emprendedor, esto también muestra una oportunidad de negocio bien aterrizada: servicios que resuelven un problema real, con logística clara y un canal directo. En un mercado donde la confianza es el principal activo, el diferencial no está en “prometer”, sino en sostener procesos: higiene, control sanitario, registros y comunicación.
Dejar a una mascota bien cuidada no es un lujo; es parte de la planificación del viaje, como comprar pasajes o reservar hospedaje. La regla de oro es evitar decisiones de último momento. Si vos necesitás enfocarte en descansar, la mascota necesita continuidad, seguridad y un adulto responsable que pueda actuar rápido. La mejor señal de que elegiste bien es simple: todo queda escrito, hay un plan de emergencia, y tu mascota conoce a quien la cuidará antes de que cierres la puerta. Con ese piso, las vacaciones se disfrutan más y el regreso también.

Un estudio regional 2023-2024 compara la vida laboral de choferes y repartidores de Uber, Rappi, iFood, PedidosYa y Didi en Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Argentina. Muestra vacíos legales, ingresos volátiles y organización incipiente, y anticipa reformas desde este año que afectarán costos, productividad y formalización en pymes y servicios.
En el Cono Sur, el trabajo por aplicaciones dejó de ser un “ingreso extra” para convertirse, en miles de casos, en la principal fuente de sustento. El estudio que releva Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Argentina describe una misma escena con matices locales: jornadas largas, ingresos variables, riesgos en calle y un marco legal que corre detrás de la realidad. Para emprendedores, pymes y comercios que dependen del reparto o de la movilidad, no es un debate ajeno: de su desenlace saldrán nuevas reglas de costos, seguridad, reputación y continuidad operativa.
Paraguay: informalidad alta y una ley que no termina de nacer El caso paraguayo aparece como un termómetro de la región: fuerte informalidad y baja sindicalización, con un proyecto de

ley discutido desde 2023 que aún no cuaja. La propuesta es llamativa por su “doble carril”: trata como relación civil a los conductores de movilidad (Uber, Bolt, MUV) y presume vínculo laboral para repartidores de delivery. Esa diferencia abrió debate y, hasta mediados de 2024, el trámite legislativo siguió empantanado por falta de acuerdos políticos. Mientras tanto, las plataformas operan con figuras de “socios” o contratistas independientes. En la práctica eso se traduce en ausencia de aportes jubilatorios, licencias y seguro médico pagado por la empresa, justo en un país donde la informalidad supera ampliamente la mitad de la economía, según el propio informe. En ingresos, el estudio recoge señales preocupantes. Una encuesta exploratoria indica que 45% trabaja para dos o más plataformas, y 68% depende exclusivamente de ese ingreso. Aun así, la evaluación tipo Fairwork Paraguay 2022 concluyó que ninguna plataforma
probó que sus trabajadores alcancen el salario mínimo después de descontar costos operativos como combustible y mantenimiento. A esto se suma un componente que en Paraguay pesa más por razones de seguridad ciudadana: asaltos y ataques a conductores y repartidores, con denuncias de “desamparo laboral” ante accidentes y hechos violentos. El proyecto de ley incorpora ideas de registro y verificación para reducir delitos, pero todavía sin resultados concretos.
Bolivia: vacío normativo y debate centrado en el transporte, no en el trabajador Bolivia aparece como el rezagado. No hay ley específica y tampoco jurisprudencia consolidada sobre si existe relación laboral. El documento sostiene que, aunque las condiciones podrían encajar en criterios clásicos de subordinación, el tema sigue sin definiciones judiciales claras. En 2024 hubo avances para registrar plataformas de transporte de pasajeros, pero con foco en la formalidad de la empresa y la competencia con taxis, no en derechos laborales de conductores.
En términos cotidianos, el patrón es el conocido: pago a destajo, costos asumidos por el trabajador, riesgos de accidentes y robos. También destaca la casi nula organización gremial visible, lo que reduce la capacidad de negociación y deja el debate en manos de actores tradicionales (transportistas formales) o de análisis técnicos desde la sociedad civil.
Chile: ley pionera, cumplimiento desigual Chile marca el contraste: desde septiembre de 2022 rige una ley específica (21.431) que reconoce trabajadores dependientes e independientes, exige contrato escrito, establece mecanismos de cotización y obliga seguros de accidentes y de la herramienta de trabajo (vehículo). El informe remarca un avance medible: alrededor de 66% cotiza en el sistema previsional, aun por debajo de los empleos tradicionales.
Sin embargo, la ley no resolvió todo. Persisten brechas de información (muchos trabajadores no conocen sus coberturas), opacidad algorítmica en decisiones sensibles y, sobre todo, dudas sobre ingresos dignos: en Fairwork Chile 2023 solo una plataforma habría demostrado
superar el salario mínimo neto tras costos. Además, se reportan prácticas como el “arriendo de cuentas”, que complica fiscalización y derechos.
Para dimensionar el fenómeno, el estudio menciona estimaciones de alrededor de 300.000 personas trabajando en plataformas en Chile y un dato social relevante: 57% serían migrantes, lo que agrega vulnerabilidades y hace más difícil la organización colectiva estable.
Brasil: la discusión ya es política de Estado Brasil muestra la mayor escala y, por lo mismo, la discusión más intensa. El documento recoge datos oficiales: en 2022 había 778.000 conductores en apps de transporte, y el total de trabajadores de plataformas superaría 1,4 millones. Un módulo de encuesta (PNAD/IBGE) citado por el estudio indica ingreso medio mensual cercano a R$ 2.996, con más horas trabajadas que el promedio y, por ende, menor remuneración por hora.
Argentina: mercado concentrado y un debate con final abierto Argentina combina crecimiento acelerado del delivery y un debate legislativo sensible. El estudio cita un dato del BID: Rappi y PedidosYa concentrarían 97% del mercado de reparto, con fuerte expansión de repartidores activos entre 2022 y 2023. Al mismo tiempo, se observa una “dualidad”: muchos se conectan pocas horas y un núcleo trabaja extensas jornadas.
dores, seguros exigibles y, con el tiempo, responsabilidad compartida en incidentes.
Las plataformas operan con figuras de “socios” o contratistas independientes.
La foto social se completa con informalidad elevada y baja contribución previsional: 71,1% en informalidad y 35,9% aportando a la seguridad social, según el informe. En este contexto, Brasil también aporta un caso real que se volvió símbolo regional: el “Breque dos Apps” de 2020, una protesta nacional de repartidores por tarifas, protección y condiciones de trabajo. Ese antecedente explica por qué el gobierno de Lula empujó un proyecto de ley con una figura intermedia (“autónomo con derechos”) que propone remuneración mínima por hora, límites de jornada y contribuciones obligatorias a la seguridad social.
La tensión política aparece en proyectos que reconocen ciertos derechos mínimos (seguros, capacitación, mecanismos ante bloqueos), pero sin admitir relación de dependencia, lo que es rechazado por sindicatos del sector. El informe incluye un caso concreto que puso rostro al problema: Cristian Abril, repartidor de Rappi, que tras un accidente perdió una pierna y denunció abandono empresarial y cobertura insuficiente del seguro. Estos episodios empujan la discusión más allá de lo jurídico y la llevan al terreno de la legitimidad social.
Qué significa esto para emprendedores y pymes
Para restaurantes, comercios, farmacias, ferreterías o supermercados que dependen del “último kilómetro”, el punto central es entender que el modelo está cambiando y no siempre de forma homogénea. Chile ya fijó estándares; Brasil y Argentina discuten categorías intermedias; Paraguay busca una fórmula propia; Bolivia sigue sin definición. Esa divergencia puede afectar precios de envío, disponibilidad de reparti-
Hay una lección práctica: la sostenibilidad del reparto no depende solo de la tecnología, sino de condiciones mínimas que reduzcan rotación y riesgos. Si el repartidor vive al límite, cualquier cambio en tarifas o bloqueos lo empuja a migrar de plataforma o a “multi-app”, lo que reduce previsibilidad para el comercio. En paralelo, crece el costo reputacional: un accidente grave, una denuncia de abuso algorítmico o una ola de protestas impacta en la cadena completa, incluso en el pequeño negocio que solo “contrató el servicio”.
Mirada a 2026: oportunidades con reglas más claras
El estudio sugiere que la región se encamina a pisos mínimos: seguros, aportes previsionales, mecanismos de reclamo, mayor transparencia y, en algunos casos, tarifas mínimas o límites de jornada.
Para el ecosistema emprendedor paraguayo, el debate es doble: cómo formalizar sin matar la flexibilidad, y cómo evitar que la informalidad general termine normalizando el riesgo como parte del “costo de operar”.
En ese marco, las oportunidades aparecen para quienes se anticipen: acuerdos de logística con estándares (seguridad, tiempos, cobertura), alianzas con cooperativas o asociaciones de repartidores, y prácticas internas de “entrega responsable” (zonas seguras, horarios razonables, comunicación clara con el cliente). Más que un gesto ético, es gestión de riesgo y continuidad: en un mercado donde la calle es el lugar de trabajo, la calidad del servicio depende, literalmente, de la integridad de quien lo hace posible.
En 2026, emprender exige decisiones basadas en datos y foco en rentabilidad. Pequeños negocios, pymes y profesionales enfrentan un contexto económico desafiante, donde medir, analizar y ajustar se vuelve clave. La gestión inteligente de información redefine cómo invertir, crecer y sostener proyectos en mercados locales cada vez más competitivos.
Durante años, muchos emprendimientos en Paraguay y la región crecieron a fuerza de intuición, sacrificio personal y conocimiento del barrio o del rubro. Ese modelo todavía existe, pero ya no alcanza. En 2026, la presión de costos, la competencia digital y un consumidor más selectivo obligan a tomar decisiones con respaldo concreto. El dato se convirtió en la nueva brújula del negocio real.
No se trata de grandes sistemas ni de software inalcanzable. Hablamos de información básica, bien leída: ventas diarias, márgenes reales, productos más rentables, horarios de mayor movimiento, canales que convierten y costos

que se “comen” la ganancia sin avisar. Quien no mide, decide a ciegas. Según estimaciones de la CEPAL, más del 60% de las micro y pequeñas empresas de América Latina no utiliza indicadores formales para evaluar su desempeño. El resultado es conocido: esfuerzos enormes con rentabilidades frágiles y alta morta-
lidad de proyectos antes de los cinco años. Uno de los errores más comunes entre emprendedores es confundir facturación con rentabilidad. Vender mucho no garantiza ganar bien. En contextos inflacionarios o de costos volátiles, como el que atraviesa la región, una mala decisión de precios, stock o promociones puede des-
truir el margen sin que el dueño lo note a tiempo.
La nueva lógica emprendedora pone el foco en decidir mejor, no solo en vender más. ¿Qué producto conviene empujar? ¿Cuál deja margen real? ¿Qué cliente paga a tiempo? ¿Qué canal cuesta más de lo que rinde? Estas preguntas, simples en apariencia, requieren da-
tos ordenados y una rutina mínima de análisis.
De acuerdo con datos de Statista, las pymes que revisan indicadores clave al menos una vez por semana tienen hasta un 25% más de probabilidades de sostener resultados positivos en ciclos económicos adversos. No es magia: es disciplina.
Un punto clave en 2026 es que la tecnología dejó de ser una barrera. Hoy, cualquier emprendedor puede usar herramientas simples para ordenar información: planillas compartidas, sistemas de facturación electrónica, dashboards básicos o incluso reportes automáticos desde redes sociales y plataformas de pago.
El desafío no es técnico, sino cultural. Incorporar el hábito de mirar números, entenderlos y actuar en consecuencia. Muchos emprendedores todavía sienten que los datos “enfrían” el negocio o quitan intuición. En realidad, la potencian. La experiencia vale más cuando se combina con evidencia.
Un caso concreto es el de una pequeña cadena de cafeterías en Asunción que, tras analizar horarios y consumo promedio, redujo su carta en horas valle y ajustó turnos de personal. El resultado fue una mejora del margen operativo del 18% en tres meses, sin aumentar precios ni clientes. Solo decidió mejor.
LA RENTABILIDAD
COMO OBJETIVO
Durante mucho tiempo, hablar de rentabilidad parecía un tema secundario frente a la urgencia de “aguantar” o “hacer girar” el negocio. En 2026, esa mirada cambia. La rentabilidad vuelve al centro como condición para sostener empleo, inversión y calidad de vida del propio emprendedor.
Esto implica animarse a tomar decisiones difíciles: discontinuar productos que no rinden, renego-

ciar con proveedores, decir que no a clientes poco rentables o revisar modelos de negocio que ya no funcionan. Los datos ayudan a quitarle carga emocional a esas decisiones.
Además, la rentabilidad permite algo clave: planificar. Sin margen, no hay ahorro, ni inversión, ni crecimiento posible. El dato bien usado no es solo control, es libertad estratégica.
FORMACIÓN Y MENTALIDAD
Otro cambio relevante es el acceso a formación práctica. Cada vez más programas, cámaras y comunidades emprendedoras promueven el uso de indicadores simples: flujo de caja, punto de equilibrio, ticket promedio, rotación de stock. No se trata de formar contadores, sino gestores conscientes.
En Paraguay, este enfoque empieza a verse en asociaciones, incubadoras y espacios colaborativos que entienden que el problema no es la falta de ideas, sino la falta de gestión informada. El emprendedor de 2026 apren-
de a leer su negocio como un tablero, no como una apuesta. El escenario económico seguirá siendo incierto. Nadie promete estabilidad total. Pero hay algo claro: quienes incorporan datos en su rutina diaria toman mejores decisiones y construyen negocios más resilientes.
Para emprendedores, pymes y profesionales independientes, la invita-
El dato bien usado no es solo control, es libertad estratégica.
ción es concreta: empezar por poco, medir lo esencial y decidir con intención. La nueva brújula no apunta al crecimiento desmedido, sino a la sostenibilidad inteligente. En tiempos donde el margen es fino y el error cuesta caro, los datos no reemplazan al emprendedor. Lo acompañan. Y en 2026, esa diferencia puede definir quién sigue en el juego y quién queda en el camino.

Por Mauro R. Benítez
Hace unos años, publicar era sinónimo de existir. Si no subías una foto, si no contabas tu rutina, parecía que te quedabas fuera del mapa. Hoy siento que esa lógica se está quebrando. Mi tesis es simple y directa: la “publicación constante” perdió valor para las personas comunes, y los emprendedores que sigan actuando como si nada cambió van a desperdiciar tiempo, reputación y presupuesto.
Veo señales claras: mucha gente publica menos; entre los más jóvenes, más todavía. No es pereza. Es aprendizaje. Compartir la vida en abierto dejó de ser inocente cuando el premio por exponerse es chico y el costo puede ser alto: malentendidos, comentarios crueles o viralizaciones indeseadas.
El primer cambio es de “escenario”. Los feeds ya no se parecen a la plaza del barrio; se parecen a la tele. Abunda el contenido de marcas, influencers y anuncios. Los algoritmos empujan lo que retiene atención, no lo que fortalece vínculos. En ese tránsito, lo personal queda enterrado, y la conversación se muda a donde todavía se siente humana: mensajes directos, grupos pequeños, chats.
Esto obliga a revisar una certeza muy instalada en el mundo pyme: “si no publico todos los días, mi negocio muere”. No. Tu negocio muere si no genera confianza, si no es claro en su propuesta y si no atiende bien. Publicar puede ayudar, pero ya no funciona como antes. En un feed saturado, el contenido “de rutina” compite con entretenimiento profesional y con pauta.
Entonces, ¿qué hacer sin caer en el “apagón digital”?
Propongo tres aprendizajes prácticos.
1) Cambiar volumen por utilidad. Hoy rinde más un calendario corto pero consistente: piezas que

resuelvan algo. Tutoriales simples, respuestas a dudas frecuentes, comparaciones honestas, historias breves de procesos (no de “vida perfecta”). Menos posts, más servicio.
2) Diseñar conversación, no solo difusión. Si la gente se fue a lo privado, hay que construir puentes hacia lo privado sin invadir. Un buen canal de WhatsApp, un newsletter sobrio, una lista de difusión con permisos claros, o comunidades pequeñas alrededor de un tema. El KPI ya no es solo “likes”; es cuántas conversaciones reales se abren y cuántas se convierten en relaciones.
3) Proteger la confianza como activo. La exposición digital tiene costos acumulativos. Una mala publicación puede quedar rondando años. Y con la expansión de contenidos generados por IA, el ruido crece. Por eso, antes de publicar, me hago dos preguntas: “¿Esto ayuda a alguien?” y “¿Me bancaría verlo recortado y sacado de contexto?”. Si la respuesta es dudosa, no publico.
La adicción al teléfono, además, no desaparece porque publiquemos menos. El riesgo se traslada del “yo me expongo” al “yo consumo sin parar”. Como emprendedor, eso roba atención y distorsiona decisiones. La defensa es concreta: bloques de tiempo sin feed, límites de notificaciones, y rutinas de trabajo donde el celular no dirige la agenda.
No creo que estemos “volviendo” a un pasado sin redes. Creo que estamos entrando en una etapa más adulta: menos vitrina, más intimidad; menos performance, más vínculo. Para quienes emprenden, el reto es dejar de confundir visibilidad con valor.
Si la era de las “publicaciones cero” crece, no es una amenaza: es una invitación a profesionalizar la comunicación. Que tu marca sea recordada no por gritar más, sino por acompañar mejor. Y que tu presencia digital sirva para lo esencial: conectar, aclarar y sostener confianza, incluso cuando el algoritmo empuje hacia otro lado.

En Paraguay, pymes locales, profesionales y familias están elevando el estándar de cuidado de perros y gatos en 2026, empujados por una industria en crecimiento, olas de calor frecuentes y una nueva ley de bienestar animal. Esta nota resume prácticas prioritarias, costos y oportunidades de servicios para emprender con responsabilidad.
El bienestar animal dejó de ser una conversación de nicho.
En Paraguay se está convirtiendo en un indicador de consumo y, a la vez, en un campo de trabajo para veterinarias, peluquerías caninas, guarderías, entrenadores, tiendas y emprendimientos digitales. Distintos reportes periodísticos locales ubican al “mercado pet” paraguayo en torno a los US$ 100 millones anuales, con una oferta que va desde alimentos y medicamentos hasta servicios premium, hospedajes y plataformas. Ese crecimiento tiene un reverso exigente: más demanda implica más responsabilidad. Si un negocio ofrece servicios para mascotas —o si una pyme se declara “pet friendly”— ya no alcanza con la buena intención. Hoy se pide mé-

todo: higiene, seguridad, manejo del calor, protocolos básicos, trazabilidad de proveedores y criterio para derivar a un profesional cuando hace falta.
BIENESTAR, TAMBIÉN CON RESPALDO LEGAL
El marco regulatorio se volvió más estricto. La Ley N.° 7513 de Bienestar y Protección Animal, publicada en el sitio oficial de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, eleva penas por crueldad y contempla instrumentos como un Registro Nacional de Agresores de Animales (RAGAN), entre otros puntos. Para emprendedores del rubro, esto cambia el piso de cumplimiento: no solo importa “hacer bien las cosas”, sino poder demostrarlo. Guarderías, hoteles de mascotas, servicios de paseo y grooming, y hasta locales comerciales que reciben animales, deben cuidar condiciones mínimas para evitar situaciones de maltrato por omisión: golpes de calor, encierros inadecuados, falta de agua, jaulas sin ventilación, uso de bozales o correas inadecuadas, o traslados improvisados.
dad: horarios, espacios, y manejo tranquilo reducen ansiedad.
• Salud preventiva: vacunación y desparasitación al día, más control clínico periódico.
• Confort: superficies frescas, ventilación y descanso real, sobre todo en guarderías y hospedajes.
• Observación: cambios de conducta suelen ser la primera alarma (dolor, fiebre, estrés).
NO ES TEORÍA: ES GESTIÓN.
Verano largo y calor: el riesgo que más se subestima
En Paraguay, el calor no es una anécdota estacional. Y la tendencia regional a temperaturas extremas vuelve más frecuente el golpe de calor, sobre todo en perros braquicéfalos (hocico corto), animales mayores y mascotas con sobrepeso.
Una guía reciente difundida por especialistas académicos (vía una nota de la Universidad de Melbourne basada en The Conversation) recuerda medidas simples: ofrecer lugares frescos y sombreados, reducir actividad en horas críticas, y, cuando sea posible, llevarlos a interiores ventilados para bajar el riesgo de heat stress.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) sintetiza el bienestar animal en libertades concretas: acceso a agua y alimento, ausencia de miedo y estrés, evitar el estrés por calor, prevenir dolor y enfermedad, y condiciones físicas adecuadas.
Llevado al día a día, esto se convierte en checklist operativo para cualquier dueño y también para cualquier pyme que atienda mascotas:
• Agua y sombra siempre, sin discusiones.
• Rutina y previsibili-
2024 y proyección de crecimiento hacia 2033. En alimentos para mascotas, otra consultora del sector ubica el mercado regional en US$ 12.84 mil millones en 2025, con proyección de crecimiento hacia adelante.
¿Qué significa esto para un emprendedor paraguayo? Que el gasto se está “formalizando”: más familias piden factura, garantías, recomendaciones, turnos online, seguimiento por WhatsApp, y condiciones claras. La confianza se construye con pequeñas señales: planillas de control, ficha del animal, política de ingreso (vacunas al día), fotos del espacio, y transparencia en precios.
En ese punto aparecen oportunidades de servicios sobrios, pero rentables:
• Planes de bienestar (suscripción mensual) que incluyan baño básico, corte de uñas, control de peso y recordatorios.
• Movilidad segura (traslado a veterinaria o peluquería) con ventilación y tiempos cortos.
• Asesoría para locales “pet friendly”: desde bebederos y señalización hasta reglas de convivencia y capacitación del personal.
manejo de emergencias, y un trato que reduzca estrés al animal.
Lo que puede hacer el dueño, sin caer en modas ni exceso de gasto. Para familias y profesionales independientes, el bienestar no exige “lujos”, sino prioridades:
1. Agua, sombra y paseos inteligentes: temprano o al caer la tarde en días de mucho calor.
2. Alimentación consistente: cambios bruscos suelen traer problemas digestivos; si se cambia, hacerlo gradual y con orientación.
3. Prevención: vacunas y antiparasitarios no son opcionales si se busca evitar gastos mayores.
4. Identificación: chapa, contacto actualizado y, si corresponde, microchip, según recomendación veterinaria.
5. Ambiente: un lugar de descanso real, sin rui-
dos constantes ni encierros prolongados. Mirada final: bienestar como cultura de trabajo
El bienestar animal en 2026 es, al mismo tiempo, una cuestión ética, sanitaria y económica. Para el emprendedor, el aprendizaje es directo: el crecimiento del mercado no perdona la improvisación. La ley es más exigente, los clientes están más informados y el clima presiona con riesgos concretos. La oportunidad está en profesionalizar sin grandilocuencia: protocolos simples, espacios adecuados, comunicación transparente y alianzas con veterinarias. En un rubro donde la confianza se juega en minutos —una entrega, un baño, un paseo—, el diferencial suele ser invisible: orden, cuidado y respeto por el animal como ser vivo. Esa es la base más sólida para construir un servicio que dure.
Para los negocios, este punto se traduce en decisiones concretas: no aceptar cupos por encima de la capacidad real, evitar paseos al mediodía, disponer de agua accesible en más de un punto, y contar con un plan de emergencia (teléfonos de veterinarias cercanas, movilidad disponible, y consentimiento informado del dueño).
UNA OPORTUNIDAD
CLARA PARA PYMES
La expansión del rubro no ocurre en el vacío. En América Latina, el mercado de cuidado de mascotas muestra números al alza: IMARC estima US$ 11.38 mil millones en
• Contenido educativo práctico para clientes: guías de calor, alimentación, y señales de alerta (sin reemplazar al veterinario).
Un caso verificable: el sector ya se muestra y se organiza.
La señal más clara del crecimiento es que el rubro busca escenario propio. Medios locales describen un ecosistema que ya incluye hoteles, seguros y soluciones digitales, además del circuito tradicional de veterinarias y pet shops. Esa formalización empuja una competencia distinta: no gana solo el que vende más barato, sino el que estandariza. En servicios, estandarizar es redactar reglas simples y cumplirlas: horarios, condiciones de ingreso,

Para miles de mipymes paraguayas, la batalla comercial se decide en el primer clic. En 2026, ordenar sitio web, redes, fichas y datos no es estética: es confianza, búsqueda y ventas. La experiencia muestra que arquitectura clara, velocidad y mensajes coherentes reducen fugas y convierten visitas en contactos calificados reales.
En el ecosistema digital, la primera impresión no es un detalle: es un filtro. Y para una pyme, ese filtro suele ser invisible hasta que golpea en caja: consultas que no llegan, carritos abandonados, llamadas que se pierden, o un “me confundí” que el cliente jamás dice en voz alta. La explicación suele ser más terrenal que misteriosa: presencia online desordenada. Sitio sin rumbo, redes con mensajes que no calzan entre sí, información duplicada o contradictoria, y un recorrido de navegación que exige paciencia en tiempos donde nadie la regala. La urgencia tiene un dato concreto. Google viene sosteniendo que más de la mitad de las visitas móviles se abandonan si una página tarda más de tres segundos en cargar. En

el lenguaje de la pyme, eso significa pagar por tráfico —o ganarlo con esfuerzo— para después verlo irse por la canaleta. La estructura, en este punto, no es teoría: es un “no perder clientes por cosas evitables”.
LA CREDIBILIDAD EMPIEZA CON EL PRIMER CLIC
La credibilidad digital se construye como se construye un local: orden, señalización clara y un mostrador donde alguien entiende qué se vende y
cómo se compra. En la web, el visitante juzga profesionalidad por consistencia visual, claridad del contenido y facilidad para ubicarse. La investigación en experiencia de usuario muestra que la primera reacción a un diseño influye en cómo se perciben relevancia y credibilidad. Para el emprendedor, la pregunta práctica es simple: ¿mi sitio parece pensado o parece armado a los apurones? Lo segundo no solo daña la imagen: también reduce el tiempo de permanencia y baja las
cial para que los buscadores encuentren e indexen páginas, y también para que los usuarios naveguen con comodidad.
Dicho sin jerga: si tu contenido no está bien conectado, parte de tu negocio queda escondida. Y si queda escondida, no compite. Por eso, ordenar categorías, agrupar servicios por temas, y enlazar páginas relacionadas no es un capricho “de SEO”; es una forma de decirle al buscador —y al cliente— “esto es lo que hago, y así te llevo a lo que necesitás”.
PARAGUAY Y LA TRANSFORMACIÓN
DIGITAL: PRESIÓN Y OPORTUNIDAD
En Paraguay, el debate ya no es si digitalizarse o no, sino cómo hacerlo sin improvisar. Desde el propio Ministerio de Industria y Comercio (MIC) se viene insistiendo en la digitalización como pilar estratégico para mipymes, junto con formalización y financiamiento. El discurso público se apoya, además, en iniciativas y programas que buscan acelerar capacidades, porque la brecha digital se siente con fuerza en los pequeños negocios.
Paraguay aparece con menos del 1% de las tiendas digitales de la región, un indicador que sugiere un recorrido todavía corto en comercio electrónico formal y escalable. Para el emprendedor, ese número se puede leer de dos maneras: atraso, sí, pero también oportunidad para quien haga bien lo básico antes que el resto.
E-COMMERCE
rrido. Si la pyme invierte en anuncios, redes o contenido, pero no define qué acción quiere que ocurra al final, el embudo se rompe. La estructura ordena ese flujo:
• Página inicial que explica en 10 segundos qué ofrecés y para quién.
• Servicios o productos agrupados con lógica, no como lista infinita.
reales. En cambio, cuando todo está mezclado, los números marean y la empresa decide “a ojo”, que es caro.
probabilidades de que alguien llegue a “Contacto”, “WhatsApp” o “Comprar”.
ALGORITMOS ORDENADOS
Los motores de búsqueda premian la claridad, porque necesitan entender qué ofrece una empresa y cómo se conectan sus páginas. Y allí aparece un punto técnico con impacto comercial: la arquitectura de enlaces internos. Google lo dijo hace años de manera directa: la “arquitectura de enlaces” es cru-
Un ejemplo de esa política es el impulso a líneas de crédito y programas orientados a mipymes: MIC y AFD presentaron iniciativas con recursos y alcance nacional para ampliar el acceso al financiamiento, con la meta declarada de llegar a 1.500 mipymes, y una línea de hasta USD 9 millones, incluyendo cooperación internacional. En otras palabras: el Estado y el sistema financiero están empujando condiciones para crecer, pero la pyme necesita “casa ordenada” para aprovecharlo. También hay señales del mercado que merecen atención. En octubre de 2025, un reporte periodístico local citó datos vinculados a Tiendanube y planteó una lectura incómoda:
En el plano práctico, mirar casos instalados ayuda a entender qué significa “estructura” sin discursos. Casa Nissei, nacida en Ciudad del Este y con presencia también en Asunción, sostiene una operación de ventas online con catálogo amplio, opciones de contacto y logística de envíos, articulando su información de sucursales y canales de atención en un mismo ecosistema. No se trata de copiar a un grande, sino de observar el principio: cuando el usuario encuentra rápido lo que busca —producto, precio, entrega, dónde reclamar—, la fricción baja y la decisión se acelera. Ese aprendizaje es trasladable a escala pyme: no hace falta un sitio “enorme”; hace falta un sitio entendible.
A LA ACCIÓN
El punto más subestimado es que una web no es un folleto: es un reco-
• Pruebas de confianza: reseñas, casos, fotos reales, datos de contacto verificables.
• Llamados a la acción claros: “Cotizar”, “Agendar”, “Comprar”, “Hablar por WhatsApp”. Para muchas pymes, el salto de calidad no está en “publicar más”, sino en publicar mejor y conectar mejor. Y acá entra un punto sensible: la alineación de canales. Sitio web, Instagram, Facebook, Google Business Profile, marketplace, directorios: si cada espacio dice algo distinto, el cliente duda. Y la duda es enemiga de la compra.
La otra ventaja de una presencia estructurada es que vuelve útiles los datos. Cuando etiquetas, páginas y campañas están organizadas, es posible entender de dónde llegan los clientes, qué preguntan, en qué abandonan, y qué contenido empuja consultas
Acá el trabajo con especialistas —SEO, analítica, contenidos— puede aportar método, pero el objetivo no debería ser “rankear por rankear”, sino mejorar resultados comerciales: más consultas calificadas, más ventas repetibles, menos dependencia de urgencias.
En 2026, con consumidores más atentos al precio y con la competencia cada vez más visible, la presencia digital se parece menos a una vidriera y más a una infraestructura. Lo que se construye con consistencia —arquitectura del sitio, velocidad, contenidos útiles, mensajes coherentes— se vuelve un activo que rinde con el tiempo.
Para el emprendedor paraguayo, la lección es concreta: antes de sumar más canales o gastar más en pauta, conviene revisar si la casa está en orden. Porque en la economía real, la diferencia entre “me escribieron” y “no pasó nada” muchas veces está en lo básico: claridad, coherencia y un camino simple para comprar o contactar. Si eso está bien, el crecimiento deja de depender de golpes de suerte y empieza a parecerse a un sistema.

Por Rubén Darío Benítez
Unatienda puede convertirse, de un día para otro, en una caja fuerte a la vista. Eso pasó en Manhattan cuando tres hombres armados entraron a Poké Court, en 13th Street, y en unos tres minutos vaciaron vitrinas con cartas Pokémon valuadas en más de 110.000 dólares. Retuvieron a clientes a punta de pistola, rompieron vidrio y salieron con piezas raras, incluida una Charizard de primera edición que ronda los 15.000 dólares. Nadie resultó herido, pero el impacto quedó fuerte. La escena parece salida de una caricatura, pero expone un problema serio para cualquier pyme: cuando el producto sube de valor, el riesgo cambia de escala. Poké Court no era un banco; era un comercio nuevo que hacía su primer evento comunitario desde que abrió en noviembre. Sin embargo, el mercado de coleccionables lo puso en el radar del delito, y la violencia irrumpió en un espacio pensado para la convivencia. El caso encaja en una ola más amplia. En Massachusetts, una tienda denunció en 2025 el robo de cartas raras por más de 113.000 dólares, con piezas identificables por números de serie de graduación. Y en California, a inicios de enero, se reportó el asalto de cerca de 300.000 dólares en cartas vinculadas a un cliente, fuera de un local, en una operación que también se apoyó en arma de fuego.
fotográfico y con valores desactualizados. Cuando un producto se aprecia rápido, la suma asegurada queda vieja en meses.

La tercera es mirar el entorno antes de copiar modelos. La fiebre por cartas raras es global, pero la respuesta ante el delito es territorial. Un comercio puede hacer todo bien y aun así quedar expuesto si anuncia eventos con demasiados detalles, si deja vitrinas visibles desde la calle o si concentra stock valioso en un solo punto. La promoción, paradójicamente, puede volverse un mapa para el asaltante. No se trata de dejar de comunicar; se trata de comunicar con criterio: aforo limitado, horarios escalonados y detalles sensibles fuera del anuncio público. Hay, además, una lectura incómoda: el coleccionismo opera para muchos como “finanza paralela”. Se compra pensando en reventa, se guarda como reserva de valor, se conversa de precios como si fuera dólar. Ese cruce de pasión y especulación abre oportunidades para emprender —tiendas, ferias, grading, curaduría, contenidos—, pero también incentiva la violencia cuando el objeto equivale a efectivo y puede salir rápido al mercado negro.
Para el emprendedor, esta historia deja tres lecciones prácticas. La primera es entender qué se está vendiendo realmente. No son “solo cartas”: son activos coleccionables con precio internacional, comparables con un reloj de lujo o una obra de arte menor. Si el inventario se parece a un portafolio, la seguridad debe parecerse a la de una joyería: vitrinas reforzadas, cámaras con respaldo, control de acceso, botón de pánico y un protocolo de apertura. Y, sobre todo, menos exhibición: mostrar lo justo, rotar más y guardar lo más caro fuera de vista.
La segunda lección es profesionalizar el seguro y la documentación. El mundo del TCG vive de autenticidad y trazabilidad: graduadoras, seriales, fotos y certificados. Ese detalle, que al cliente le da confianza, al comerciante le da una herramienta de reclamo y recuperación. En Massachusetts, los dueños difundieron datos específicos para dificultar la reventa. En Paraguay, muchas pymes todavía operan con inventarios “a ojo”, sin respaldo
En Paraguay, donde crecen los comercios de gaming, figuras de anime, ferias de coleccionismo y ventas por redes, el mensaje es directo: si tu mercadería ya no es “mercadería común”, tu gestión tampoco puede seguir siendo común. El salto de valor trae clientes más exigentes, sí, pero también trae riesgos nuevos: robos relámpago, marcación, estafas y compras con historia dudosa. Y trae otra presión silenciosa: sostener una comunidad segura sin convertir el local en fortaleza hostil.
Para VIRTUANEX, el punto no es satanizar el mercado ni romantizar el peligro. Es invitar a los emprendedores a hacerse una pregunta simple: ¿mi negocio cambió de categoría sin que yo me diera cuenta? A veces se sigue operando como “tienda de barrio” mientras el stock ya juega en liga de bienes de lujo. Esa brecha, tarde o temprano, se paga. La buena noticia es que se puede anticipar. Diseñar el local pensando en seguridad, entrenar al equipo para situaciones críticas, ajustar seguros y valuaciones, coordinar traslados y construir comunidad sin exponerla. Porque al final, lo que se roban no son solo cartas: se roban confianza. Y sin confianza, ninguna pyme crece en serio.
Terminé el año con la heladera llena y la cabeza en blanco. En las fiestas, entre el ruido de los cohetes y la mesa compartida, uno cree que puede pausar todo: las deudas, los pendientes, la ansiedad de vender más y la culpa de no llegar. Pero el 2 de enero, cuando baja la espuma del brindis, el negocio vuelve a pedir atención.
En Paraguay, diciembre suele ser una mezcla de gratitud y comparación. Miramos lo que otros lograron, medimos nuestras propias cifras y nos preguntamos si hicimos lo suficiente. Yo también caí en esa trampa. Me propuse “arrancar con todo”, como si el calendario fuera un interruptor. La experiencia me enseñó que el cambio real no entra por la puerta grande: se cuela por hábitos pequeños, sostenidos, a veces aburridos.
Este año quiero desinflar expectativas sin perder ilusión. Para mí, planificar no es llenar una libreta de metas, sino elegir tres prioridades que puedan sobrevivir a un mes flojo: cuidar caja, escuchar al cliente y proteger energía. La caja se cuida con números simples, revisados cada semana.

Escuchar al cliente es preguntar más de lo que uno habla y ajustar rápido. Proteger energía, en mi caso, es poner límites al “estar disponible” y reservar horas de trabajo profundo, sin pantalla abierta a cada notificación.
También me quedó dando vueltas la costumbre de despedir el año con balances públicos: posteos de logros, fotos de viajes, listas de “objetivos cumplidos”. Aplaudo a quien le sirve, pero a mí me pesa. Prefiero un balance íntimo: ¿qué producto sostuve con calidad?, ¿qué cliente recuperé con una disculpa a tiempo?, ¿qué gasto corté sin afectar el servicio? En mi agenda ya marqué una rutina de quince
minutos los lunes para mirar ventas, cobros y stock, y otra de quince minutos los viernes para aprender algo nuevo, aunque sea un tutorial corto. La expectativa, así, deja de ser deseo y se vuelve método. Y el método, en un país cambiante, es un refugio. Si logro sostenerlo, las metas grandes llegan como consecuencia, no como promesa de medianoche cada año.
Aprendí algo mirando a mi familia en Nochebuena: la gente recuerda cómo la trataste, no cuántas horas trabajaste. Lo mismo pasa en una pyme. El trato, la coherencia y la confianza construyen marca más que cualquier campaña. Si hay una promesa para este 2026, que sea esa: hacer menos cosas, pero hacerlas bien y de forma repetible. No necesito que el año sea perfecto. Necesito que sea practicable. Si enero llega con ventas tibias o con gastos imprevistos, no lo voy a leer como fracaso, sino como información. Las fiestas terminan; la vida cotidiana empieza. Ahí, en esa rutina, es donde los emprendimientos se hacen fuertes.

Emprendedores, artesanos y profesionales independientes enfrentan en 2026 un desafío clave: transformar su oficio en un negocio sostenible sin resignar identidad. Este artículo analiza por qué profesionalizarse es urgente, cómo hacerlo de forma gradual y qué aprendizajes dejan casos reales en Paraguay y la región.

Durante décadas, el oficio fue sinónimo de conocimiento transmitido de generación en generación. Carpinteros, diseñadores gráficos, técnicos, cocineros, comunicadores y productores culturales construyeron su reputación a partir del “saber hacer”. Sin embargo, en 2026 ese saber ya no alcanza para sostener un proyecto en el tiempo. La realidad económica es clara: los costos suben, los clientes comparan, la competencia se amplía gracias a lo digital y el
margen de error se achica. Según datos de la CEPAL, más del 70% de los emprendimientos latinoamericanos no supera los primeros cinco años, y una de las principales causas es la falta de gestión profesional.
Profesionalizar no significa abandonar el oficio. Significa aprender a administrarlo.
EL MIEDO A “PERDER
LA ESENCIA”
Uno de los principales frenos a la profesionalización es emocional. Muchos emprendedores sienten que ordenar procesos, fijar
precios correctos o delegar tareas los aleja de su identidad original. “Si crezco, dejo de ser yo”, es una frase frecuente en talleres y mentorías.
Pero la experiencia muestra lo contrario. Los proyectos que logran sostener su identidad son, justamente, los que ponen límites claros entre creación y gestión. Separar el tiempo de producción del tiempo administrativo permite cuidar mejor la calidad del trabajo y evitar el desgaste personal. En Paraguay, este dilema se repite en oficios urbanos y rurales. Desde
egresos
• Comunicar con coherencia
• Medir resultados, aunque sea de forma simple
Según un informe de Statista, los pequeños negocios que implementan al menos tres indicadores básicos de gestión duplican sus probabilidades de crecimiento sostenido en tres años.
Caso real: del taller informal a marca reconocida
Un ejemplo concreto es el de un emprendimiento de mobiliario artesanal en Asunción, nacido como taller familiar. Durante años trabajaron solo por recomendación boca a boca. El producto era bueno, pero los ingresos inestables.
El punto de inflexión llegó cuando decidieron formalizar precios, documentar procesos y crear una identidad visual mínima. No cambiaron materiales ni técnicas. Cambiaron la forma de presentarse y de negociar. En dos años, pasaron de trabajos esporádicos a contratos estables con comercios y estudios de arquitectura. Hoy emplean a cinco personas y mantienen el mismo estilo artesanal que los caracteriza. La diferencia fue aprender a gestionar.
EL ROL DE LA COMUNICACIÓN
estudios de diseño independientes hasta pequeños productores gastronómicos, el patrón es similar: mucho talento, poca estructura.
PROFESIONALIZAR NO ES VOLVERSE CORPORATIVO
Un error común es asociar profesionalización con burocracia o rigidez. En realidad, profesionalizar implica tomar decisiones básicas pero estratégicas:
• Definir qué se vende y a quién
• Establecer precios que cubran costos y tiempo
• Registrar ingresos y

pensar la comunicación como algo accesorio y asumirla como parte del negocio.
HACIA EL PROYECTO SOSTENIBLE
Otro punto crítico es el modelo de trabajo. Muchos oficios funcionan bajo esquemas de autoexplotación: jornadas largas, precios bajos y dependencia total del dueño. Profesionalizar es también revisar esa lógica.
que logran diferenciarse desde su historia, su cultura y su forma de trabajar. Profesionalizar no borra esa identidad. La protege. La convierte en una propuesta clara y reconocible.
MIRANDO
La comunicación es clave en este proceso. Profesionalizar también implica saber contar lo que se hace y por qué vale lo que vale. Muchos oficios fallan no por falta de calidad, sino por no saber explicarla.
Redes sociales, catálogos digitales, radios online, newsletters o incluso WhatsApp Business son herramientas accesibles que permiten mostrar procesos, historias y valores. No se trata de vender más fuerte, sino de comunicar mejor.
Para los emprendedores, esto implica dejar de
Un negocio sano permite descansar, planificar y crecer. No todo tiene que escalar, pero todo debería ser sostenible. Aprender a decir que no, a elegir clientes y a ajustar expectativas forma parte del proceso.
En contextos económicos volátiles como el paraguayo, la sostenibilidad es más valiosa que el crecimiento acelerado.
IDENTIDAD COMO VENTAJA
Paradójicamente, en un mercado cada vez más homogéneo, la identidad es un activo estratégico. Los proyectos que sobreviven no son los que imitan modelos ajenos, sino los
En 2026, emprender desde el oficio exige una nueva mentalidad. Ya no alcanza con saber hacer bien las cosas. Hay que aprender a sostenerlas en el tiempo.
Para los emprendedores, pymes y profesionales independientes, el desafío no es elegir entre identidad o negocio. El verdadero desafío es construir un modelo que permita que ambos convivan.
Quienes lo logren no solo sobrevivirán. Tendrán la oportunidad de crecer con sentido, generar empleo y demostrar que profesionalizar también puede ser un acto de fidelidad a uno mismo.

Pymes paraguayas en este 2026 gastan en anuncios, redes y agencias sin ver retorno. El problema no suele ser falta de inversión, sino errores básicos: objetivos mal elegidos, medición incompleta, creatividad sin foco y sitios que no convierten. Esta guía resume fallas frecuentes y cómo corregirlas para proteger caja mensual.
En Paraguay, la discusión sobre marketing digital suele arrancar con una frase conocida: “hay que meterle más pauta”. Sin embargo, en la práctica, el dinero no se pierde por invertir poco, sino por invertir mal. Y cuando el presupuesto aprieta, el daño se siente cada mes, porque el gasto en publicidad llega antes que el cobro de las ventas.
El contexto ayuda a entender la urgencia. La base digital ya es masiva: DataReportal estima que Paraguay cerró 2025 con 5,84 millones de usuarios de internet (83,1% de penetración) y 4,65 millones de identidades en redes sociales (66,1% de la población).
En paralelo, el comercio electrónico empuja fuerte: Capace proyectó para 2025 un crecimiento del 75% frente a 2024. En ese escenario,

competir sin método es caro.
1) Confundir presencia con resultados Publicar, “estar activo” y conseguir likes no equivale a vender. Muchas pymes celebran el crecimiento de seguidores, pero no saben cuántas consultas reales generaron, cuánto les costó cada contacto o cuántas ventas cerraron. El síntoma típico: se invierte en contenido y anuncios, pero el WhatsApp no se ordena y el local no ve más movimiento.
Cómo corregirlo: definir un objetivo principal por campaña (ventas, leads, reservas, visitas al local) y un indicador que se pueda auditar semanalmente: costo por consulta calificada, tasa de conversión, ticket promedio.
2) Pauta sin medición: la fuga silenciosa Si no hay medición mínima, la pyme camina a
ciegas. Es más común de lo que parece: píxeles mal instalados, eventos que no disparan, formularios que no registran, enlaces sin UTM. En ese terreno, el dinero se gasta igual, pero la mejora nunca llega. A escala global, el desperdicio existe y está documentado: un reporte de Next&Co citado por B&T señaló que marcas desperdiciaron 42% del gasto digital en el primer trimestre de 2024, por problemas que van desde inversión ineficiente hasta baja calidad de inventario. No hace falta que el porcentaje sea idéntico en una pyme paraguaya para entender el punto: sin control, el “goteo” se vuelve hábito. Cómo corregirlo: checklist básico antes de poner un solo guaraní: conversiones configuradas, eventos probados, panel de resultados simple, y una regla: “si no se mide, no se escala”.
Cómo corregirlo: mejorar el “último metro” antes de aumentar presupuesto. Una landing simple, clara, con oferta, prueba social y llamada a la acción, suele rendir más que duplicar inversión.
5) Segmentación amplia sin mensaje específico
“Paraguay, 18 a 65, intereses: compras” no es segmentación: es tirar una red en el río y esperar suerte. Cuando el público es demasiado amplio, el mensaje se vuelve genérico y el costo por resultado sube.
Cómo corregirlo: construir 2 o 3 segmentos reales (por necesidad, zona, intención de compra) y adaptar creatividades y ofertas por cada uno. Menos “para todos”, más “para quien lo necesita”.
6) Creatividad sin oferta: anuncios bonitos que no venden
reales, respuestas a reseñas y publicaciones breves. Es trabajo de constancia, no de campaña.
8) No trabajar la base propia: depender de algoritmos
Cuando todo pasa por redes, la pyme queda atada a cambios de alcance, costos y reglas. En un escenario donde los presupuestos se miran con lupa, conviene recordar que, según Gartner, el presupuesto de marketing promedió 7,7% de los ingresos en 2024. Si el margen es estrecho, la dependencia sale cara.
Cómo corregirlo: construir base propia (clientes, mails, WhatsApp segmentado con permiso, programa de fidelidad simple) para no pagar dos veces por el mismo público.
9) No separar prospección de remarketing
Otra fuga típica: mezclar todo en una campaña y no saber qué funciona. Prospectar (buscar nuevos clientes) requiere mensajes distintos a remarketing (recuperar interesados o compradores).
Cómo corregirlo: dividir presupuestos y mensajes: 1) adquisición, 2) remarketing, 3) retención. Y medirlos por separado.
10) Automatizar sin control: la IA no reemplaza el criterio
La automatización puede ser una aliada, pero no hace magia si el negocio está desordenado. Un ejemplo concreto: la cadena paraguaya Tupí reportó un aumento de 2,3 veces en ROAS con campañas de IA de Google, según un caso publicado por Growth Digital. El aprendizaje para pymes no es “la IA resuelve”, sino “la IA rinde cuando hay medición, catálogo/
activos correctos y objetivos claros”.
Cómo corregirlo: usar automatización con “barandas”: conversiones bien definidas, exclusiones, revisión de términos/ubicaciones, y control semanal de performance.
Un plan breve para frenar pérdidas en 30 días
1. Semana 1: auditoría de medición y canales (web/WhatsApp/perfil local).
2. Semana 2: redefinir oferta y mensajes por segmento; crear una landing o flujo de WhatsApp decente.
3. Semana 3: relanzar campañas con objetivos correctos y estructura simple (adquisición/remarketing).
4. Semana 4: ajustar con datos: pausar lo que no convierte, duplicar lo que sí, y documentar aprendizajes.
3) Objetivos mal elegidos en las plataformas “Tráfico” para vender, “alcance” para generar leads, “interacción” para llenar el local. Son objetivos que pueden servir, pero no como atajo. La plataforma optimiza lo que se le pide. Si se le pide clic barato, traerá clic barato; si se le pide interacción, traerá gente que comenta, no gente que compra. Cómo corregirlo: elegir objetivos alineados al negocio real. Si el objetivo es venta, la campaña debe optimizar a conversiones, y el sitio o el WhatsApp deben estar listos para convertir.
4) Enviar anuncios a un lugar que no convierte
Este error cuesta caro y se repite: pauta que lleva a una web lenta, una página sin precios, un catálogo desactualizado o un WhatsApp sin respuesta rápida. En la economía real, la fricción mata ventas.
Una pieza puede ser impecable en diseño y, aun así, no mover la aguja. Falta una propuesta concreta: qué gana el cliente, en cuánto tiempo, con qué condiciones. En pymes, la creatividad debe estar al servicio de la claridad, no del aplauso.
Cómo corregirlo: cada anuncio debe responder en segundos: qué es, para quién es, cuánto cuesta (o cómo se cotiza) y qué acción se espera.
7) Ignorar el canal local: búsquedas, mapa y reputación
Muchos negocios invierten en redes y descuidan lo que mueve demanda “con intención”: búsquedas y mapas. Para rubros locales (gastronomía, servicios, salud, repuestos), estar bien en Google puede ser la diferencia entre una consulta caliente y una visita perdida.
Cómo corregirlo: perfil de empresa actualizado, fotos recientes, horarios

