PLIEGO
Un diamante que hiere por amor n 1975, Vida Nueva (con Martín Descalzo a la cabeza) convocó su primer concurso de pliegos y premió el que titulé “Dar la palabra a los pobres. Don Milani, un profeta de nuestro tiempo”. Habían pasado sólo ocho años de la muerte del cura y maestro de Barbiana, Lorenzo Milani (1923-1967), a sus 44 de edad, por una rara leucemia. Acaban de cumplirse ya 40, y el cardenal arzobispo de Florencia, Antonelli, ha subido hasta Barbiana para decir que “la Iglesia florentina reconoce públicamente la grandeza y la autenticidad de este sacerdote suyo. Y da gracias a Dios por este diamante transparente y duro, como lo definió su confesor y padre espiritual: un diamante afilado con que herirse y herir; pero sólo por amor a Dios, a los pobres y a la Iglesia”. La prensa italiana que llamaba “el cura incómodo” a este sacerdote, desterrado por sus superiores a una diminuta aldea de montaña, atestigua que se ha convertido en un clásico, un punto de referencia en la sociedad y en la Iglesia para cuestiones hoy tan vivas, como la cultura de masas, la escuela, la obediencia, la paz, la pastoral de la Iglesia… Y, además, que no era tan irónica la broma de “un día le harán santo”. Aunque él, para evitarse una santidad póstuma, decía –con ironía toscana– que había que decir muchas palabrotas. Nuestro mejor homenaje, ahora que la Iglesia no se ha quedado atrás en su aniversario, es dar a conocer su profético artículo de 1959, lleno de amor a la Iglesia, que él no vio publicado. Salió en L’Espresso el 19.5.1968. Respondía a Nicola Pistelli, joven líder de la Acción Católica y director del semanario de la izquierda democristiana Politica.
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HONORES POSTUMOS DE LA IGLESIA
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El cardenal Piovanelli, distante –como casi todos– mientras vivía su antiguo compañero de seminario, no ha cesado últimamente de elogiar la hondura