Manifiesto de EDITA México 2011 Encuentro Internacional de Editores Independientes
_______________
Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA)
Noviembre 2011 1. En vista de la situación actual
3. La necesidad de un cambio nacional
Hoy en día son pocos los ciudadanos que tienen acceso a los libros y a la cultura, pues ambos se encuentran concentrados no sólo en pocos lugares, como lo son las grandes ciudades, sino que además no se han desarrollado mecanismos eficientes que acerquen el libro y la cultura a la población. Hay una errónea concepción por parte de muchos que confunden educación y cultura. No son lo mismo. La primera es, sin duda, base insoslayable para que se dé la segunda. Pero si nos quedamos en el plano de proveer educación básica a la población, sin adicionalmente dotarla de cultura, seguiremos sembrando el mundo de seres humanos incultos y fácilmente manipulables.
Hoy enfrentamos la necesidad de impulsar grandes cambios a nivel nacional. Vivimos en un país sumido en la pobreza, dominado por una partidocracia miope e ineficiente, donde la violencia se ha extendido a niveles sin precedentes. La barbarie cunde a diestra y siniestra, y la población, además de lidiar con problemas de subsistencia, vive sumida en la inseguridad y en el miedo sin tener los elementos culturales que le permitan interpretar el mundo que le rodea.
2. La ineficiencia del Estado El Estado, con su clásica miopía que no ve en la lectura ni en la cultura la clave del desarrollo, no ha sabido ni ha querido cumplir con su función, que consiste básicamente en promover y apoyar proyectos editoriales, y que surjan y se fortalezcan los movimientos y las expresiones culturales, en un marco de absoluta e irrestricta libertad, pluralidad y diversidad. Encabezado por gobernantes y burócratas insensibles a la cultura, el Estado ha sido el primero en confundir educación y cultura. Por otra parte, cuando emergen funcionarios que tienen proyectos culturales, su tendencia es a la monopolización, a la centralización, a la estatización y control de la cultura. La ineficiencia del Estado ha mermado el desarrollo cultural de la nación, derramando grandes sumas de capital en beneficio de muy pocos y ha obstaculizado el desarrollo de la industria editorial en general, y de los proyectos editoriales independientes, alternativos, en particular.
4. Sin cultura no hay cambio Los grandes cambios que requiere nuestro país no se podrán dar si éstos dependen de una élite tecnócrata que carece de bagaje cultural y es incapaz, por tanto, de comprender el valor sustancial del libro y la cultura para impulsar cambios fundamentales con efectos perennes. Sin cultura y sin una industria editorial fortalecida, sin un apoyo amplio a pequeños y medianos editores independientes no habrá cambio. Es impostergable cambiar el nivel educativo y cultural de nuestros gobernantes. Es necesario entender la cultura como el líquido amniótico donde florezcan las capacidades para el desarrollo, entendido éste como libertad. Es vital promover mecanismos que garanticen el acceso de la población a la bibliodiversidad.
5. La desburocratización y ciudadanización de la labor editorial y cultural Para impulsar una verdadera revolución en materia de lectura y cultura en el país, es necesario desburocrati-