Skip to main content

Carta del Obispo. Diócesis de Zamora

Page 1


LA LLAMADA DE DIOS MANIFESTADA EN LA SUAVE BRISA DE NUESTRA VIDA

Queridos amigos: La llamada que Dios nos hace a todos es ese misterio que nace en lo más íntimo del alma, donde Dios, con ternura infinita, llama a cada uno por su nombre. No es una idea abstracta ni una decisión meramente humana. Acontece en un diálogo entre Dios y el hombre como una invitación a vivir en plenitud el amor que nos ha sido dado.

“ ”

Descubrir la vocación es escuchar. Es dejar que el Espíritu hable en el silencio, que la Palabra ilumine el camino. Es confiar en Dios.

La Iglesia acompaña, orienta, abraza a quienes buscan su lugar en el mundo.

La vocación es una expresión del amor de Dios que llama a cada persona a una misión única. Responder a ese llamado es fuente de plenitud y alegría. En un mundo que a menudo valora el éxito y la comodidad, la vocación cristiana nos recuerda que la verdadera realización está en el servicio, el amor y la fidelidad a Dios. Por ello, las vocaciones edifican la Iglesia, el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio cristiano, la vocación laical.

En nuestra Iglesia diocesana de Zamora, la vocación se manifiesta de muchas formas, todas ellas reflejo de la misma fuente: el corazón de Cristo, su amor incondicional por cada uno de nosotros que nos alienta a la construcción constante del reino de Dios en medio de nuestra sociedad. Cada vocación es una respuesta al amor, una entrega confiada, una misión que transforma la vida. Es la llamada a la santidad.

En nuestra Iglesia diocesana tenemos grandes pruebas de este misterio, multitud de hermanos nos dejaron para compartir y llevar la fe del

Evangelio a todas partes, para anunciar la buena noticia que viene a salvar al hombre y a la mujer de todos los tiempos.

Discernir la vocación es dejar que el Espíritu de Dios penetre nuestra vida, permitir que Dios lleve las riendas de nuestra historia. Dejar que Dios sea Dios, como diría el cardenal Văn Thuận.

Todo ello es posible gracias también a los que nos han precedido en la fe y gozan ya en la presencia de Dios, multitud de intercesores que oran por nosotros ante Dios, que nos han precedido en esta Iglesia que peregrina en Zamora, para que nuestros corazones no se cierren a su amor.

Descubrir la vocación es escuchar. Es dejar que el Espíritu hable en el silencio, que la Palabra ilumine el camino. Es confiar en Dios. La Iglesia acompaña, orienta, abraza a quienes buscan su lugar en el mundo. La vocación es gracia, plenitud. Cuando respondemos al llamado de Dios, nuestra vida se llena de propósito, de alegría verdadera. Que cada uno, desde su realidad, escuche ese susurro divino y diga con María, nuestra Madre: «Heme aquí, hágase según tu voluntad».

Con afecto pastoral.

Fernando Valera Sánchez

Obispo de Zamora

†

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Carta del Obispo. Diócesis de Zamora by Portantos Programa para el sostenimiento económico de la Iglesia - Issuu