TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO
Un año más llegamos con alegría a celebrar juntos la Jornada de la Iglesia Diocesana, o de «Germanor». Es una oportunidad para que toda la Iglesia diocesana, nuestra Iglesia de Urgell, vivamos conjuntamente y con agradecimiento el regalo que se nos da de sentirnos hijos de Dios dentro de una familia. Una comunidad formada por nuestra parroquia, a través de sus templos, sus ermitas, sus centros de atención a los más desfavorecidos, su patrimonio histórico y cultural, y todas las personas que, como hermanos, formando parte de una misma familia nos sentimos llamados a amarla, a cuidarla y a continuar una misión para la que cada uno de nosotros nos hemos sentido llamados. Es el momento de agradecer por tantas cosas recibidas, por tanta dedicación al mantenimiento de nuestras iglesias, por tanto tiempo regalado para catequizar a nuestros jóvenes, por tanto cariño entregado a esas personas que viven o se sienten solas o para atender a esos enfermos que se sienten olvidados, por tanta oración ofrecida, que sin duda es escuchada, por tanta colaboración económica entregada para ayudar al sostenimiento de nuestros templos, que permite que puedan ofrecer un espacio limpio, agradable y con los servicios y suministros indispensables para poder realizar su misión evangelizadora, sacramental y social.
Gracias a toda esa generosidad, somos lo que nos ayudas a ser. Esa entrega recibida se transforma en amor, y nos es devuelta de la misma manera: «Dad y se os dará» (Lc 6,38), y se multiplica, generando una cosecha rica y abundante.
Nos tenemos que sentir orgullosos de nuestra fe, demostrando con alegría que pertenecemos a una familia diocesana que se siente acompañada por alguien que no la abandonará nunca, y demostrando que somos discípulos misioneros corresponsables con la misión del anuncio del Evangelio allá donde nuestra realidad se encuentre en cada momento, en casa, en la familia, en el trabajo y especialmente en nuestra comunidad cristiana.
Este año jubilar, como peregrinos de esperanza, la celebración de la Jornada de la Iglesia Diocesana coincide con la dedicación de la basílica de Letrán, considerada como madre y cabeza de todas las iglesias, y día escogido por el papa Francisco para conmemorar a todos los santos, beatos, venerables y siervos de Dios de las Iglesias diocesanas. Esta efeméride debe de ser una llamada a cada uno de nosotros a vivir en nuestros corazones ese afán de santidad que como hijos de Dios llevamos dentro y compartirlo con los demás como esa vela que no se deja en el celemín sino en el candelero para que ilumine a todos. Todos hemos sido llamados, y ¡tú también puedes ser santo!
A continuación, se recogen una seria de datos informativos de toda la acción caritativa, social, cultural y educativa que se realiza la diócesis, junto con los recursos empleados para llevar a cabo esa gran labor, que es fruto del trabajo y la generosidad de toda la comunidad católica.
