NUESTRA IGLESIA / NOVIEMBRE 2025
TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO
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na de las propuestas más destacadas del Concilio Vaticano II fue el redescubrimiento de la gracia recibida en el bautismo como principio y origen de la vida cristiana. Y a partir de esta propuesta, el Concilio, en la constitución dogmática Lumen gentium, hace una llamada a todos a la santidad. Cada uno desde la vocación propia que, enraizada en el bautismo, tiene su finalidad en la plena comunión con Dios por Jesucristo y con la fuerza del Espíritu Santo: la santidad.
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También hoy, por el bautismo recibido, estamos llamados a la santidad, al seguimiento de Jesús, a la entrega generosa al servicio de los hermanos y de la sociedad.
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Santidad que en nuestra diócesis se ha concretado en muchos cristianos y cristianas que han respondido a la llamada bautismal. Entre estas personas tenemos algunas muy conocidas: san Salvador de Horta, san Francisco Gil de Federich, san Pedro Mártir Sans y Jordà, santa María Rosa Molas, san Enrique de Ossó, los beatos Jacinto Orfanell y Manuel Domingo y Sol. Hombres y mujeres que han hecho historia siguiendo a Cristo desde su vocación, siendo para el mundo un ejemplo y un modelo que nos ayuda a concretar un camino de santidad. La santidad, sin embargo, no es algo del pasado. Es algo muy actual. También hoy, por el bautismo recibido, estamos llamados a la santidad, al seguimiento de Jesús, a la entrega generosa al servicio de los hermanos y de la sociedad. ¡Sí, tú también puedes ser santo! Un ejemplo de nuestros días es Carlo Acutis, recientemente canonizado por el papa León XIV, un joven que había nacido en 1991 y entregó su alma a Dios en 2006. Un joven de nuestro tiempo –también había navegado por las redes– y que es un gran amigo de Dios.
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