FORMAMOS PARTE DE UNA GRAN FAMILIA
La celebración del veinte aniversario de nuestra diócesis en el año 2024 y que ha culminado en este año 2025 con un encuentro diocesano en el santuario de la Mare de Déu de la Salut, patrona de la diócesis, ha evidenciado una vez más que nos sentimos parte de una misma familia de hijos de Dios.
Experimentar que formamos parte de una misma familia, todos y cada uno de nosotros, nos hace expresar el gozo de la fe, el gusto de sentirnos pueblo convocado por Dios.
Hemos experimentado el amor de Dios a través de la participación en la vida de la Iglesia, en nuestra parroquia concreta, a través de encuentros arciprestales o diocesanos, en los grupos y movimientos, en nuestras hermandades y cofradías, etc.
Nos sentimos en verdad miembros de una gran familia que celebra su fe a través de los sacramentos, anuncia la buena nueva de Dios con la vida hecha compromiso a través de actividades, procesos, formación y educación... Y finalmente y no menos importante, sirve a los demás, especialmente a los más necesitados y desfavorecidos de nuestra sociedad.
Experimentar que formamos parte de una misma familia, todos y cada uno de nosotros, nos hace expresar el gozo de la fe, el gusto de sentirnos pueblo convocado por Dios, y nos hace también cada día más responsables de los demás miembros de esta gran comunidad presente en el territorio del Vallés Oriental y el Vallés Occidental.
Sentirnos responsables unos de los otros implica una manera de vivir y actuar determinada. Y por eso os invito a preguntaros, a preguntarnos cada
uno de nosotros: ¿cómo me siento responsable de mis hermanos cristianos? ¿Cómo expreso que formo parte de una gran fraternidad unida por lazos de fe, amor y esperanza? Y sobre todo, ¿cómo puedo vivirlo mejor?
Este folleto que pongo en tus manos te ofrece una amplia panorámica de todo lo que hacemos en nuestra Iglesia diocesana, y nos ayuda a descubrir nuevos cauces de colaboración a partir de nuestras posibilidades y capacidades, de nuestros recursos humanos y materiales.
Sentirnos responsables, ser corresponsables expresa la manera que tenemos de vivir nuestra respuesta al amor de Dios, que tiene que pasar por nuestro corazón con capacidad para amar y entregarse, nuestra razón que nos ayuda a reflexionar y nuestras manos para ayudar en tantos campos de la vida diocesana. Podemos ofrecernos a nuestro sacerdote o diácono, al responsable de nuestra parroquia o movimiento para ayudar en las tareas parroquiales y grupos, podemos dedicar tiempo de voluntariado a los demás, podemos dedicar recursos económicos para sostener tantas obras de Iglesia. Podemos hacer muchas más cosas, seguro.
Como obispo vuestro os agradezco un año más vuestra respuesta generosa a Dios.
