NUESTRA IGLESIA / NOVIEMBRE 2025
TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO
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ueridos hermanos y hermanas de esta Iglesia de Plasencia. Lo primero, un afectuoso saludo a todos y a cada uno de vosotros. Celebramos un año más el Día de la Iglesia Diocesana, ocasión propicia para celebrar que somos Iglesia, familia. No somos islas. Es un día especial para decir «gracias» y «gracias por tanto» a nuestra Iglesia, a nuestras comunidades cristianas y a tantas personas que han empeñado y empeñan en ellas tiempo, vida, ilusión y esfuerzo. Gracias por el don de la fe y ofrecernos el mejor regalo, Jesucristo. Gracias por formar parte de nuestra vida y de la vida de nuestra tierra, por poder vivir nuestra vida cristiana arropados por una comunidad de hermanos. Este año el Día de la Iglesia Diocesana coincide con la fiesta de la dedicación de la basílica de Letrán, día establecido por el papa Francisco para conmemorar a los santos, beatos, venerables y siervos de Dios en las Iglesias particulares. De ahí el lema propuesto: «Tú también puedes ser santo». Con la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, el papa Francisco quiso recordarnos de nuevo esa llamada universal a la santidad que enseñó ya el Vaticano II, recogiendo el mandato el Señor: «Sed santos, porque yo soy santo» (Lev 11,44; 19,2; 1 Pe 1,16). Esta es nuestra gran vocación. Para eso, el Señor nos ha bendecido y elegido en Cristo (Ef 1,4). Destinados a ser sus hijos, no quiere que nos conformemos con una vida mediocre. Todos estamos llamados a hacer de nuestra vida un camino de santidad, a ser santos. Es cierto que, en ocasiones, nos manejamos con ideas muy extrañas de la santidad. Ser santo es, sencillamente, intentar seguir a Jesús. Tiene mucho que ver con los pequeños detalles de cariño, de ternura, de entrega. Tiene que ver con la compasión, con la humildad, con la paciencia frente a la ansiedad y el juicio, con el salir al encuentro del otro, del que sufre, con la búsqueda de un mundo mejor y más humano. Se forja y se vive en intimidad con el Señor. El trato con el Señor, en la oración, en los sacramentos, en la escucha de su Palabra…, nos transforma y nos ayuda a discernir los caminos de santidad que quiere para
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