TODOS SOMOS UNO: CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
Queridos fieles diocesanos: Como cada año, en noviembre celebramos que somos una gran familia diocesana, donde cada uno tiene un lugar y sus dones se ponen al servicio del bien común. Una Jornada que nos recuerda que la Iglesia de Jaén, con su propia y rica idiosincrasia, nos hace vivir la fe de forma generosa y en comunión, sintiéndonos parte de la Iglesia universal nacida en Pentecostés al abrigo de la Virgen María.
Ahora, cuando nos disponemos a celebrar el Día de la Iglesia Diocesana, quiero poner mi mirada en el eje trasversal que la Iglesia de Jaén ha marcado para este año pastoral: ser corresponsables y ejercer el liderazgo que nos corresponde dentro de la sociedad jiennense.
«Corresponsabilidad» y «liderazgo – evangélico», dos términos que pueden sonar poco habituales en nuestro vocabulario eclesial, pero que son profundamente evangélicas si las entendemos desde la mirada de Jesús.
Liderar como Jesús
Durante mucho tiempo, dentro de la Iglesia hemos usado otros términos: autoridad, jerarquía, potestad. Pero hoy también podemos hablar de liderazgo, como un liderazgo que nace del amor y del servicio, el que vivió y enseñó nuestro Señor. «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20,26).
Desde la perspectiva que nos enseñó Jesús, el liderazgo eclesial no consiste en destacar, en imponerse ni en tener seguidores, sino en dejar que el Espíritu Santo nos conduzca, nos inspire y nos utilice como instrumentos de comunión, de misión y de servicio. Así lo vivieron los apóstoles, como Pablo y Bernabé en Listra, que cuando la multitud quiso rendirles honores, gritaron escandalizados: «También nosotros somos hombres de la misma condición que vosotros» (Hch 14,15).
La corresponsabilidad: todos somos necesarios
Y no podemos hablar de liderazgo sin hablar de corresponsabilidad. En la Iglesia, todos tenemos un papel. La misión de anunciar el Evangelio y servir a los pobres no es tarea de unos pocos, sino un encargo del Señor a todo su pueblo.
Es urgente, hoy más que nunca, formar, acompañar y confiar en hombres y mujeres con corazón pastoral, capaces de compartir responsabilidades con los pastores y asumir ministerios laicales y tareas de liderazgo con humildad y espíritu sinodal.
Una Iglesia en camino: sinodal y misionera
Nuestra Iglesia particular camina en corresponsabilidad, pero también, en sinodalidad. Como decía el papa León XIV: «La sinodalidad es un estilo, una actitud que nos ayuda a ser Iglesia promoviendo auténticas experiencias de participación y de comunión». (Discurso en reunión con la Secretaría del Sínodo de los Obispos).
En este Día de la Iglesia Diocesana también se nos recuerda que nuestra corresponsabilidad es espiritual y material. Colaborar con nuestro tiempo, con nuestros talentos y también con nuestros bienes es parte de nuestra fe.
Pedimos al Espíritu Santo que nos renueve a todos, que suscite líderes humildes y valientes, comunidades fraternas, familias comprometidas, jóvenes valientes, sacerdotes ardientes, religiosos y religiosas alegres en su entrega.
Sigamos soñando con una Iglesia viva, sinodal, donde nadie se sienta excluido, donde todos seamos uno.
Que María, Madre de la Iglesia, nos acompañe. Que el Señor nos haga fuertes en la fe, audaces en la misión y generosos en el servicio.
Con todo mi afecto y bendición.
† Sebastián Chico Martínez Obispo de Jaén
