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Carta del Arzobispo. Archidiócesis de Zaragoza

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NUESTRA IGLESIA / NOVIEMBRE 2025

TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO

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a vocación a la santidad es una llamada fundamental a todos los bautizados, que resuena en el corazón de cada creyente. No es un privilegio reservado a unos pocos, sino una invitación dirigida a todos los discípulos de Jesús a vivir una vida de plena comunión con Dios y de servicio al prójimo, haciendo memoria de lo que Jesús nos enseñó. Como el Concilio Vaticano II enfatizó en Lumen gentium, todos estamos llamados a la perfección de la caridad, lo que implica un esfuerzo constante por conformar nuestra vida a los valores del Evangelio, buscando la virtud, el bien, la oración, la entrega generosa, el apostolado y el vivir el mandamiento nuevo del amor.

En definitiva, la vocación a la santidad se vive también en la generosidad y el compromiso con el sostenimiento de la Iglesia, que nos permite a todos seguir creciendo en la fe y sirviendo al mundo.

El lema de la campaña de este año, «Tú también puedes ser santo», nos interpela directamente. Estamos ante una vocación universal que se vive en el día a día, en las pequeñas acciones de amor y servicio a los demás. La santidad no es una meta inalcanzable, sino un camino dinámico de conversión y crecimiento espiritual, sostenido por la gracia y la participación en los sacramentos. Se trata de vivir con autenticidad el Evangelio, de responder a la llamada de Dios en nuestras vidas y de poner nuestros dones al servicio de los demás. Así, cuando apoyamos a nuestra Iglesia diocesana, estamos construyendo el reino de Dios aquí en la tierra y contribuyendo a que el mensaje de Cristo llegue a más personas, a que los más vulnerables encuentren consuelo y ayuda, y a que la fe siga siendo un faro de esperanza en nuestra sociedad. Nos sentimos parte de una misma familia, que es la Iglesia, que comparte una vocación común a la santidad. La misión propia de

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