NUESTRA IGLESIA / NOVIEMBRE 2025
TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO
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ueridos diocesanos: un año más llega a vuestras manos la revista Nuestra Iglesia, que pretende informar de las diversas realidades que dan vida a nuestra comunidad diocesana de Toledo. Este año, la Conferencia Episcopal organizó el congreso de vocaciones con el lema «¿Para quién soy?». Allí representantes de todas las diócesis y de todo el pueblo santo de Dios tuvimos la oportunidad de celebrar la fe y de renovar la llamada que el Señor nos hizo a todos por el bautismo. Nuestra vocación, la de cada uno de nosotros: laicos, vida consagrada, sacerdotes y obispos, hunde sus raíces en la llamada que todos recibimos el día de nuestro bautismo y que estamos llamados a responder. Nos recuerda el Concilio Vaticano II: «Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena. En el logro de esta perfección empeñen los fieles las fuerzas recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del pueblo de Dios producirá abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de tantos santos» (LG 40).
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Todos los que colaboramos con la archidiócesis somos siervos y ponemos nuestros dones al servicio de los demás.
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Nuestra Iglesia diocesana ha sido bendecida a lo largo de la historia con muchos santos; recuerdo alguno de ellos: santa Leocadia, san Ildefonso, santa Beatriz de Silva, san Alonso de Orozco, el beato cardenal Sancha, nuestros beatos mártires, los venerables José Rivera y Teresa Enríquez, varios siervos de Dios que han vivido cerca de Dios y entregados a los hermanos. Y, podríamos añadir, los santos de la puerta de
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