UNIVERSIDAD DEL TOLIMA Instituto de Educación a Distancia – IDEAD Programa de Ingeniería en Agroecología Asignatura: Química del Suelo
PLAN DE CAPACITACIÓN PARA ESCUELA DE CAMPO La química del suelo y los metales pesados: implicaciones para el cultivo de maracuyá (Passiflora edulis)
Taller sobre creación de recursos educativos con Inteligencia Artificial Actividad 1 – Trabajo Individual
Presentado por:
Carlos Arturo Triana bonilla Docente:
PhD. Rodolfo Lizcano Toledo
Ibagué, Tolima 2026
1. Introducción El maracuyá (Passiflora edulis) es uno de los frutales de mayor proyección económica en el departamento del Tolima, gracias a su adaptación al clima cálido y a la creciente demanda en los mercados nacional e internacional. Sin embargo, su productividad y calidad dependen directamente de la salud del suelo donde se cultiva. En los últimos años, la presencia de metales pesados en suelos agrícolas se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad científica y para los productores, debido al uso intensivo de fertilizantes de síntesis química, el riego con aguas de calidad no controlada y, en algunas zonas, la cercanía a actividades mineras o industriales. Esta capacitación busca acercar ese conocimiento técnico a los productores de maracuyá de una manera clara y práctica, para que puedan reconocer las señales de alerta en su finca, tomar decisiones informadas y adoptar prácticas agroecológicas que protejan tanto el suelo como su propia salud y la de los consumidores. El Tolima cuenta con condiciones agroclimáticas favorables para el maracuyá en varias de sus subregiones, lo que ha impulsado a numerosas familias campesinas a incorporarlo como alternativa productiva frente a cultivos tradicionales. Esta expansión trae consigo una mayor presión sobre el recurso suelo: más área cultivada implica también mayor uso de insumos agrícolas y de agua de riego, lo que hace todavía más pertinente formar a los productores en el cuidado de la química del suelo desde una perspectiva preventiva. Adicionalmente, los mercados de exportación de fruta fresca y de productos procesados de maracuyá (pulpa, jugos concentrados) son cada vez más exigentes en materia de inocuidad alimentaria, lo que convierte el manejo responsable de los metales pesados no solo en un asunto ambiental, sino también en una oportunidad para que los productores del Tolima puedan acceder a mejores mercados y precios.
2. Objetivos de aprendizaje y resultados •
Objetivo general: que los productores de maracuyá comprendan la relación entre la química del suelo y la presencia de metales pesados, y sean capaces de identificar riesgos y aplicar prácticas de manejo agroecológico en su cultivo.
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Objetivos específicos:
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Explicar en lenguaje sencillo qué son los metales pesados y cómo se comportan en el suelo.
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Identificar las principales fuentes de contaminación por metales pesados presentes en las fincas productoras de maracuyá.
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Reconocer los efectos de estos contaminantes sobre la planta, el fruto y la salud humana.
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Aprender el procedimiento básico para tomar una muestra de suelo confiable para análisis de laboratorio.
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Proponer, junto con el grupo, al menos dos prácticas agroecológicas aplicables en su propia finca para reducir el riesgo de contaminación.
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Resultados esperados: al finalizar la jornada, cada productor identificará por escrito una posible fuente de riesgo en su predio y un compromiso concreto de manejo.
3. Descripción y detalles de la capacitación La capacitación está diseñada como una escuela de campo (ECA), metodología ampliamente usada en extensión rural porque combina la exposición teórica breve con ejercicios prácticos y participación activa de los productores. Se recomienda realizarla en un salón comunal o enramada cercana a un lote de maracuyá, para poder hacer la demostración de toma de muestras directamente en campo. Se sugiere un grupo de entre 15 y 25 productores por sesión, tamaño que permite mantener la cercanía necesaria para el trabajo en grupos pequeños sin perder la dinámica propia de una escuela de campo. El capacitador debe llevar material impreso de apoyo (la tabla de metales pesados y el formato de diagnóstico predial, disponibles más adelante en este documento), así como el material audiovisual desarrollado con apoyo de inteligencia artificial (presentación en Canva y video del avatar explicativo), que refuerzan visualmente los conceptos trabajados. Es recomendable que la sesión se realice en horas de la mañana, evitando coincidir con labores críticas de cosecha, y que se avise a los productores con al menos una semana de anticipación para facilitar su asistencia. A continuación se presenta el cronograma sugerido para una jornada de aproximadamente tres horas:
4. Desarrollo del taller 4.1 ¿Qué es la química del suelo y por qué es la base del cultivo de maracuyá? El suelo no es solo el lugar donde se sostiene la planta: es un sistema vivo y dinámico donde ocurren reacciones químicas constantes entre el agua, el aire, los minerales, la materia orgánica y los microorganismos. De ese equilibrio depende la disponibilidad de nutrientes para la raíz de la maracuyá. Factores como el pH, la capacidad de intercambio catiónico y el contenido de materia orgánica determinan qué tan disponibles están los nutrientes, pero también qué tan móviles o retenidos quedan los contaminantes, incluidos los metales pesados. Un suelo franco, con buen contenido de materia orgánica y pH entre 5.5 y 7.0 —condición ideal para el maracuyá— tiende además a inmovilizar parte de estos elementos, reduciendo su paso hacia la planta. Es útil que el productor entienda el suelo como un "filtro" que retiene sustancias no deseadas hasta cierto punto. Cuando ese filtro se satura, los contaminantes se mueven con más facilidad hacia la raíz, el agua subterránea o las quebradas cercanas. Por eso cuidar la estructura, la materia orgánica y el pH del suelo no solo mejora la cosecha de maracuyá: también funciona como una barrera de protección frente a los metales pesados. Desde el enfoque agroecológico, esto refuerza la idea de manejar el suelo de forma integral: no basta con fertilizar para producir más fruta, hay que cuidar al mismo tiempo la vida
microbiana y el equilibrio químico del suelo, porque de ahí depende también la inocuidad del alimento que se está cultivando.
4.2 Los metales pesados en el suelo: origen y comportamiento Los metales pesados son elementos naturales de la corteza terrestre (como el hierro o el manganeso) que en concentraciones bajas no representan un problema, pero que en exceso — por causas naturales o por actividad humana— se vuelven tóxicos para las plantas, los animales y las personas. A diferencia de otros contaminantes, los metales pesados no se degradan con el tiempo ni con el sol o la lluvia: solo cambian de forma química, se acumulan en el suelo y pueden pasar a las plantas, al agua subterránea o a los alimentos. •
Principales fuentes en zonas productoras de maracuyá:
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Uso continuo de fertilizantes fosfatados y agroquímicos de síntesis, que en su composición pueden traer trazas de cadmio y otros metales.
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Riego con aguas superficiales que reciben vertimientos domésticos o industriales sin tratar.
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Cercanía a vías de alto tráfico o a antiguas zonas de actividad minera.
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Uso histórico de plaguicidas que contenían arsénico o mercurio.
4.3 Metales pesados de mayor relevancia para el productor de maracuyá Nota: el nivel de riesgo es una referencia general con fines educativos; el diagnóstico real de una finca solo se confirma con un análisis de laboratorio.
4.4 Efectos sobre la planta de maracuyá, el fruto y la salud humana Cuando el suelo tiene concentraciones altas de metales pesados, la planta de maracuyá puede absorberlos a través de la raíz junto con el agua y los nutrientes. Esto se traduce en varios problemas observables en campo: •
Menor desarrollo radicular y, por lo tanto, plantas menos vigorosas frente al estrés hídrico.
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Reducción en la floración y el amarre de fruto.
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Acumulación de metales en la pulpa del fruto, lo que compromete su inocuidad para el consumo.
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Mayor susceptibilidad de la planta a enfermedades, al debilitarse su actividad metabólica.
Para las personas, el riesgo aparece principalmente por dos vías: el consumo del fruto contaminado y el contacto directo y prolongado con el suelo o el agua de riego durante las labores de cultivo. Por eso, cuidar la química del suelo no es solo un tema productivo, sino también de salud pública para la comunidad rural.
4.5 Cómo reconocer y diagnosticar el problema en la finca Los productores no necesitan un laboratorio para hacer una primera lectura de su finca. Algunas señales de alerta que se pueden explicar en la capacitación son:
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Plantas con crecimiento desuniforme en zonas específicas del lote, sin relación aparente con plagas o enfermedades.
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Cercanía del lote a vías, botaderos, antiguas explotaciones mineras o industrias.
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Uso de agua de riego proveniente de canales que reciben aguas residuales.
A partir de estas señales, el paso técnico siguiente es la toma de una muestra de suelo representativa: se recomienda tomar submuestras en zigzag por todo el lote, a una profundidad de 0 a 20 cm, mezclarlas, secarlas a la sombra y enviar una muestra compuesta de aproximadamente 1 kg al laboratorio, identificando claramente el punto de muestreo.
4.6 Comparación entre prácticas de riesgo y prácticas agroecológicas recomendadas Para facilitar la reflexión del grupo, resulta útil contrastar de manera directa las prácticas comunes que aumentan el riesgo de contaminación por metales pesados frente a las alternativas agroecológicas que ayudan a prevenirlo:
4.7 Estrategias agroecológicas de manejo y remediación La buena noticia es que existen prácticas de bajo costo, coherentes con el enfoque agroecológico, que ayudan a reducir la disponibilidad de metales pesados en el suelo y su paso a la planta: •
Incorporar materia orgánica (compost, abonos verdes) para aumentar la capacidad del suelo de retener e inmovilizar metales.
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Mantener el pH del suelo cercano a la neutralidad, ya que la mayoría de los metales pesados son menos disponibles en suelos con pH adecuado.
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Usar coberturas vegetales que reduzcan la erosión y el arrastre de partículas contaminadas hacia fuentes de agua.
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Evaluar la calidad del agua de riego antes de usarla de forma continua.
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Explorar la fitorremediación, es decir, el uso de plantas acompañantes o de cobertura con capacidad conocida de absorber metales del suelo, como estrategia complementaria en los bordes del lote.
Estudios de revisión sobre remediación de suelos coinciden en que las estrategias de inmovilización (subir el pH, aportar materia orgánica, usar enmiendas) suelen ser más viables económicamente para el pequeño productor que las estrategias de extracción activa del metal, que normalmente requieren más tiempo, monitoreo técnico y, en algunos casos, maquinaria especializada. Por eso, para una finca de maracuyá de pequeña o mediana escala, el énfasis de esta capacitación está en la prevención y en el manejo agroecológico cotidiano del suelo.
4.8 Marco normativo y de referencia En Colombia, la normatividad ambiental aborda de manera diferenciada el recurso suelo, el agua y los residuos, y no existe todavía un estándar único y unificado que fije límites máximos de metales pesados específicamente para suelos agrícolas, como sí ocurre en otros países. Por esta razón, en la práctica muchos laboratorios y proyectos de investigación colombianos utilizan como referencia comparativa estándares internacionales (por ejemplo,
guías de calidad de suelo de organismos ambientales de otros países o de agencias multilaterales) mientras el país avanza en la construcción de su propio marco técnico. Para el productor, el mensaje práctico es sencillo: ante la duda sobre la calidad de su suelo o de su fuente de agua, lo recomendable es acudir a la autoridad ambiental regional (Corporación Autónoma Regional del Tolima – Cortolima) o a la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA), quienes pueden orientar sobre laboratorios certificados y sobre los pasos a seguir si se confirma un problema de contaminación.
4.9 Caso ilustrativo (ejemplo hipotético con fines pedagógicos) Para facilitar la comprensión del tema, se propone durante la capacitación el siguiente ejemplo hipotético, que no corresponde a datos reales de ninguna finca en particular, sino que se usa como recurso didáctico: "Un productor de maracuyá tiene su lote junto a una vía de alto tráfico y riega con agua de un canal que también recibe aguas de una zona ganadera cercana. Desde hace dos cosechas nota que las plantas más cercanas a la vía crecen menos y producen frutos más pequeños, aunque aplica la misma fertilización en todo el lote." Se pide a los participantes discutir en grupo: ¿qué posibles causas relacionadas con metales pesados podrían explicar esta situación? ¿qué pasos seguirían para confirmarlo? ¿qué prácticas agroecológicas propondrían mientras se obtiene el resultado del análisis de suelo? Este ejercicio de caso permite integrar, de manera aplicada, los contenidos de las secciones 4.2 a 4.6 y prepara a los productores para el ejercicio práctico de mapeo de riesgos que se realiza a continuación.
4.10 Preguntas frecuentes de los productores Durante experiencias previas de capacitación en temas de suelos, suelen surgir preguntas recurrentes entre los productores. Se sugiere que el capacitador tenga preparadas respuestas claras para las siguientes: •
¿Si mi finca tiene metales pesados, ya no puedo vender mi maracuyá? No necesariamente. El primer paso es confirmar la situación con un análisis de laboratorio; muchas veces los niveles son bajos y basta con reforzar las prácticas agroecológicas de manejo para mantenerlos controlados.
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¿El análisis de suelo es muy costoso? El costo varía según el laboratorio y los parámetros solicitados. Se recomienda gestionar el análisis de forma asociativa, es decir, entre varios productores de la misma vereda, para reducir el costo por finca.
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¿La materia orgánica realmente ayuda con este problema? Sí. Diversos estudios muestran que la materia orgánica y otras enmiendas orgánicas aumentan la capacidad del suelo para retener metales pesados en formas menos disponibles para la planta, reduciendo el riesgo de absorción.
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¿Puedo seguir usando mi fuente de agua actual? Mientras no se tenga un análisis de calidad del agua, se recomienda mantener el uso pero estar atento a cambios en el color, olor o en el comportamiento de las plantas regadas con esa fuente, y gestionar el análisis correspondiente lo antes posible.
5. Ejercicios y participación de los productores (capacitados)
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Ejercicio 1 – Mapa de riesgos de la finca: en grupos de tres o cuatro personas, los productores dibujan un croquis sencillo de su vereda o de una finca representativa, ubicando posibles fuentes de contaminación (vías, canales de riego, antiguas minas, etc.).
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Ejercicio 2 – Simulacro de toma de muestra: con apoyo del capacitador, un grupo realiza en el lote cercano la toma de una muestra de suelo siguiendo el procedimiento explicado, mientras el resto observa y hace preguntas.
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Ejercicio 3 – Compromiso individual: cada productor escribe en una ficha una práctica concreta que se compromete a implementar en su finca en los próximos dos meses.
Durante toda la sesión se promueve la participación mediante preguntas abiertas, lluvia de ideas y el reconocimiento de los saberes tradicionales de los productores sobre el manejo de su suelo, que se articulan con la información técnica presentada.
5.1 Evaluación de la jornada Al cierre de la capacitación se aplica una breve evaluación oral o escrita, con preguntas sencillas que permiten al capacitador verificar el nivel de apropiación de los contenidos y ajustar futuras sesiones: •
¿Qué es para usted un metal pesado, en sus propias palabras?
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Mencione dos posibles fuentes de metales pesados que existan cerca de su finca.
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¿Qué práctica se compromete a implementar en los próximos dos meses?
Adicionalmente, se sugiere una escala simple de satisfacción (Excelente, Buena, Regular, Deficiente) sobre la claridad de la explicación, la utilidad práctica de los ejercicios y el material audiovisual empleado, con el fin de mejorar continuamente la metodología de la escuela de campo.
Anexo. Formato guía de diagnóstico predial Este formato puede ser diligenciado por cada productor, con acompañamiento del capacitador, como insumo para el ejercicio 1 de la sección 5 y como registro de seguimiento posterior a la capacitación.
6. Reflexión y conclusiones La química del suelo no es un tema exclusivo de laboratorio: es una herramienta práctica que permite al productor de maracuyá entender por qué su cultivo se comporta de una manera y no de otra, y tomar decisiones que protejan tanto la productividad como la salud de su familia y de los consumidores. Los metales pesados representan un riesgo silencioso, porque no siempre se ven a simple vista y sus efectos aparecen de forma gradual. Por eso, la prevención —mediante buenas prácticas agroecológicas, el monitoreo del agua de riego y el análisis periódico del suelo— resulta más eficiente y económica que la remediación una vez el problema ya está instalado.
Se espera que esta capacitación sea un primer paso para que los productores de maracuyá del Tolima incorporen el cuidado de la química del suelo como parte habitual de su manejo agronómico, fortaleciendo así la sostenibilidad de sus fincas. Finalmente, vale la pena resaltar que el rol del capacitador no es solamente transmitir información técnica, sino acompañar a la comunidad productora en la construcción de soluciones adaptadas a su realidad local. Cada finca tiene condiciones distintas de suelo, agua y manejo histórico, por lo que las recomendaciones generales presentadas en este documento deben ajustarse siempre con el criterio del productor y, cuando sea posible, con el respaldo de un análisis de laboratorio y el acompañamiento de un profesional en ciencias agropecuarias.
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