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WMagazin Nº17

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El placer de compartir lecturas todos los días en

Detalle de la portada del libro de cuentos ‘El buen mal’ (SeixBarral), de Samanta Schweblin, ganador del I Premio Aena de Narrativa Hispanoaemericana 2026. / WMAGAZÍN

Es una narrativa que innova al absorber temas, fundir estilos, jugar con los géneros, romper etiquetas y consolidar su lugar en las librerías y entre los lectores

a concesión del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, a la mejor obra de ficción 2025, a Samanta Schweblin, por su volumen de relatos El buen mal, refleja el esplendor del cuento en América Latina y España y arroja luz sobre una nueva generación de cuentistas, sobre todo escritoras, que están revolucionando el género en la forma y el fondo.

Sus relatos exploran nuevas formas narrativas, arriesgan miradas sobre los temas de siempre, revisitan la vida cotidiana y abren zonas inquietantes del mundo interior y su relación con el entorno.

Lejos de la idea de que el cuento prosperó por adaptarse a los tiempos de una nueva velocidad, su vigencia responde más bien a su intensidad, a

la maestría que exige y a su condición de laboratorio literario privilegiado en una época de búsqueda y experimentación.

¿Por qué atrae a tantos escritores? ¿Qué lo distingue de la novela? En esa zona íntima —donde nacen las historias y se decide su forma— se encuentran algunas de las claves de su vitalidad actual.

WMagazín indaga en el misterio y desafíos del cuento y traza un mapa con algunos de los nombres clave del momento: Mariana Enriquez, Pilar Adón, Jon Bilbao, María Fernanda Ampuero, Magalí Etchebarne, Liliana Colanzi, Paulina Flores, Mónica Ojeda, Eduardo Ruiz Sosa, Juan Gabriel Vásquez, Guadalupe Nettel, Katya Adaui…

La concesión del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana a la escritora argentina en lengua española. Una narrativa que innova al absorber temas, fundir estilos, jugar con

a vida de cada persona es un rosario de cuentos. Historias que sostienen el mundo y, al convertirse en palabras, no dejan de transformarse. En América Latina y España, esa tradición vive hoy un renovado momento de esplendor: una narrativa que absorbe temas, funde estilos, juega con los géneros, rompe etiquetas y consolida su lugar en las librerías y entre los lectores.

Una señal clara de ese auge acaba de producirse. La argentina Samanta Schweblin recibió el I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana al mejor libro de ficción de 2025 por su volumen de cuentos El buen mal (Seix Barral) y puso el foco en lo que significa este reconocimiento: “la declaración de principios que implica empezar un premio con un libro como este”.

Otros grandes premios internacionales, recordó la autora, han privilegiado históricamente la novela y solo de forma excepcional han distinguido libros de cuentos: “Muy cada tanto tienen que aparecer una Alice Munro o una Jhumpa Lahiri, autoras de un talento sobrenatural, para romper los cánones… Este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona, de verdad, pensar que estoy recibiendo un premio que es, también, un reconocimiento al género del cuento”.

Con este galardón no solo se reconoce una obra, sino que se ilumina una constelación de autores —especialmente de escritoras— que han renovado el cuento en el siglo XXI. Sus relatos exploran nuevas formas narrativas, arriesgan miradas sobre los temas de siempre, revisitan la vida cotidiana y abren zonas inquietantes del mundo interior y su relación con el entorno.

La renovación del cuento es un fenómeno coral. Entre los autores que empezaron a publicar en el siglo XXI y han contribuido a renovar y enriquecer el género, se despliega un panorama amplio y diverso en todo el ámbito hispano:

En ArgentinA: Samanta Schweblin, Selva Almada, Yanina Rosenberg, Valeria Correa Fiz, Fernanda García Lao, Patricio Pron, Magalí Etchebarne, Eduardo Berti, Mariana Enriquez…

En BoliviA: Giovanna Rivero, Edmundo Paz Soldán, Liliana Colanzi…

En Chile: Alejandra Costamagna, Paulina Flores, Alejandro Zambra, Arelis Uribe, Alberto Fuguet, Isabel Mellado, Lina Meruane, Juan Diego Zúñiga, Andrea Maturana, Juan Pablo Roncone…

En ColomBiA: Juan Gabriel Vásquez, Margarita Borrero Blanco, María Ospina Pizano, Pilar Quintana, Juan Cárdenas, Margarita García Robayo, Carolina Sanín, Santiago Gamboa, Luis Noriega, Mario Mendoza…

En CuBA: Karla Suárez, Elaine Vilar Madruga, Ronaldo Menéndez…

En eCuAdor: María Fernanda Ampuero, Gabriela Ponce, Solange Rodríguez Pappe, Mónica Ojeda…

En espAñA: Nuria Barrios, Pilar Adón, Marina Perezagua, Jon Bilbao, Sara Mesa, Julia Viejo, Eider Rodríguez, Margarita Leoz, Marta Jiménez Serrano, Miguel Ángel Muñoz, Paul Viejo, Isabel González, Nuria Labari, Ricardo Menéndez Salmón, Espido Freire, Irene Reyes-Noguerol…

En méxiCo: Guadalupe Nettel, Liliana Blum, Yuri Herrera, Laura Baeza, Aniela Rodríguez, Brenda Lozano, Ignacio Padilla, Elma Correa, Ave Barrera, Socorro Venegas, Eduardo Ruiz Sosa, Valeria Luiselli, Antonio Ortuño, Jorge Volpi, Bernardo Esquinca…

En perú: Katya Adaui, María José Caro, Santiago Roncagliolo, Claudia Ulloa, Gabriela Wiener…

En el sAlvAdor: Jacinta Escudos…

En uruguAy: Fernanda Trías, Claudia Amengual…

En venezuelA: Juan Carlos Méndez Guédez, Lena Yau, Rodrigo Blanco Calderón, Alberto Barrera Tyszka…

Este universo en expansión se debe, en gran medida, a uno de los editores españoles que, desde finales del siglo XX, más ha apostado por este género: Juan Casamayor, fundador de la editorial Páginas de Espuma, creada en 1999 en Madrid. Su proyecto comenzó cuando este género estaba en la periferia editorial en España y América Latina.

Por WINSTON MANRIQUE

Samanta Schweblin por su volumen de relatos El buen mal refleja el esplendor del cuento con los géneros, romper etiquetas y consolidar su lugar en las librerías y entre los lectores

MANRIQUE SABOGAL

Portadas de libros de cuentos de América Latina y España en el siglo XXI. / WMagazín

Más tarde, en 2008, encontró un aliado para dar más impulso a este género literario al crear el Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero. Un galardón bienal que han obtenido Javier Sáez de Ibarra por Mirar al agua. Cuentos plásticos (2009, España), Marcos Giralt Torrente por El final del amor (2011, España), Guadalupe Nettel por El matrimonio de los peces rojos (2013, México), Samanta Schweblin por Siete casas vacías (2015, Argentina), Antonio Ortuño por La vaga ambición (2017, México), Marcelo Luján por La claridad (2020, Argentina), Liliana Colannzi por Ustedes brillan en lo oscuro (2022, Bolivia), Magalí Etchebarne por La vida por delante (2024, Argentina), Sofía Balbuena por Personaje secundario (2026, Argentina).

Juan Casamayor describe algunas claves de por qué el cuento vive un momento extraordinario:

“Nace en los años noventa del siglo XX, con los nietos del boom latinoamericano, que ya no ven a esos escritores como sus padres o abuelos literarios, sino como clásicos. A partir de ahí consiguen explorar otras narrativas, otros dispositivos literarios. Los autores se abren a un cosmopolitismo mayor en todos los países de habla hispana. En España están autores como Hipólito G. Navarro, Eloy Tizón o Mercedes Abad que se reivindican como cuentistas frente al auge de la novela en los años ochenta”.

Son los primeros días de un nuevo tiempo cuyo rumbo aún es incierto. La semilla está plantada. Con la llegada del siglo XXI aparecen los primeros brotes:

“Esto propicia la instalación del género en el tejido editorial, mientras los medios de comunicación le prestan más atención. Todo esto crea una base lectora mucho más amplia, que se podría analizar en relación con la importancia de las lectoras”.

Lo más significativo que ha ocurrido en el siglo XXI con este género es la metamorfosis silenciosa e imparable que vive:

“El cuento ha acentuado su capacidad estética y libertad en la ruptura de los límites de los géneros. Para esa experimentación ha sido el más favorable y el más profundo en buscar esas posibilidades de disolución genérica literaria y explorar terrenos muy híbridos: desde el distinto punto de vista, desde el tratamiento del lenguaje, desde la estrategia narrativa o desde la ruptura de límites de género ante las comprensiones más clásicas del cuento”.

Y es aquí donde reside una de las claves del éxito:

“El cuento ya no tiene por qué primar un final abierto; incluso, puede no tener final, puede no tener principio, puede no tener nudo. Todo cabe en un cuento que es un género muy favorable para la fragmentación, para la forma breve que abre sus posibilidades narrativas casi de una forma infinita”.

A ello se suma otro elemento antes impensable:

“Los cuentos son independientes cuando se escriben, pero pierden su autonomía en un libro de cuentos. Este es un caso muy evidente en Samanta Schweblin, que hace este tipo de libros muy meditados. Tarda una década en escribir un libro de cuentos, al igual que Eloy Tizón. Esto habla del género”.

Tras la renovación de las formas, entra el contenido:

“La inclusión de una forma normalizada de los discursos literarios de lo no mimético, lo fantástico. El cuestionamiento de la realidad y su distorsión es fundamental en el cuento, porque ha vehiculado esas posibilidades de trasladar, desde lo gótico a lo inquietante, a lo insólito, al territorio del horror. Es decir, todas esas formas que caben dentro de lo no mimético, el cuento las ha absorbido con una naturalidad tal que ya no son libros de género; ya no son libros de lo fantástico. ¡Es literatura, punto!”.

¿Y los autores que abanderan esta revolución del cuento?

“Por último, y no menos importante, es el posicionamiento de las escritoras. Obras bajo unas nuevas temáticas, unas nuevas sensibilidades, unas nuevas ópticas, unos nuevos tratamientos literarios que ponen en la vanguardia a las escritoras en este sentido. Han trabajado muchísimo en el cuento. Si repasamos el cuento latinoamericano del primer cuarto del siglo XXI, el género es fundamental en sus manos. Y no se trata de un boom del cuento de las escritoras. Las escritoras escribieron siempre, bien conocido es el proyecto de Vindictas, de Socorro Venegas, sino que las lectoras son las que han causado esta visibilidad y este nuevo diálogo entre lectura y escritura, entre lectoras y escritoras”.

Una nueva generación de cuentistas en lengua española está revolucionando el género en la forma y el fondo. Samanta Schweblin y Juan Gabriel Vásquez hablan del cuento. Por W. M. S.

n la aurora del lenguaje y la literatura, un pastorcito, sin proponérselo, descubrió por qué gustan los cuentos. Es el relato que Vladimir Nabokov contaba a sus alumnos y cuya razón aparece en algún momento de esta segunda parte del reportaje sobre la expansión del cuento en España y América Latina. La pregunta es: ¿Qué tienen de especial en estos tiempos de un mundo dual, analógico y digital?

Más allá de la concesión del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana a Samanta Schweblin, por El buen mal, del éxito editorial, de la consolidación y de las innovaciones del cuento —impulsadas en gran medida por las escritoras—, este género conserva un territorio más difícil de explicar: su misterio. ¿Por qué atrae a tantos escritores? ¿Qué lo distingue de la novela? En esa zona íntima —donde nacen las historias y se decide su forma— se encuentran algunas de las claves de su vitalidad actual.

Es parte del fruto de que cuando, en 2002, Páginas de Espuma, con tres años de recorrido, publicó un libro que se convirtió en un clásico instantáneo: Pequeñas resistencias

I Se trata de una antología de relatos con autores nacidos a partir de 1960 que publicaron sus primeros cuentos entre 1990 y 2001. Cumplió un papel esencial al incluir un manifiesto firmado por Andrés Neuman, escritor argentino afincado en España desde hace tres décadas, y un prólogo de José María Merino, un clásico contemporáneo del cuento en España.

Casi todos los novelistas se sienten atraídos por la creación de cuentos. ¿Dónde radica su misterio y atracción? La mexicana Socorro Venegas, coautora de la imprescindible antología Vindictas, trató de desentrañarlo con estas palabras, a WMagazín en su especial de 2024:

“Amamos leer cuentos porque sentimos que ahí arde sin fin la hoguera de las palabras ancestrales, las voces que una y otra vez nos revelan la extraordinaria y misteriosa aventura humana. Leer cuentos es apreciar esa garra que te sujeta del cuello y te suelta sin aliento. Es fascinante ver cuánto se ha pensado en su forma: decálogos, teorías, fórmulas, etcétera, todo lo que revela la necesidad de comprender la cicatriz y la fugacidad de su lectura. Hoy, además, ha sido fundamental la reivindicación de grandes autoras, cuentistas fuera del canon que nos hacen preguntarnos si realmente conocíamos el mejor cuento en nuestro idioma, pienso, por ejemplo, en Nellie Campobello, María Luisa Elío o María Virginia Estenssoro”.

Lo que el cuento permite, explicó Jon Bilbao, en WMagazín, es que se trata de “una historia con economía narrativa sin que por ello sea necesario prescindir de la complejidad, tanto formal como de discurso. Claro está, también esto es posible en la novela, pero en el caso del cuento se puede llevar dicha economía al extremo. No creo que el cuento sea un género selecto, destinado a una suerte de aristocracia lectora, lo cual me parece una visión autocomplaciente y engañosa”.

En cambio, se muestra convencido de que “se trata de una forma de narrativa del gusto de lectores que no están tan pendientes de los dictados de la moda, la cual suele tender a la estandarización y a los textos de muchos cientos de páginas. Esto permite que, cuando el autor opta por forzar las costuras de la convención, lo haga sabiendo que puede contar con lectores receptivos a esos ejercicios de estilo”.

Los motivos por los cuales un escritor escribe cuentos son, en sí mismos, un cuento. En el caso de Samanta Schweblin y Juan Gabriel Vásquez, lo relataron en un videodiálogo de WMagazín , de 2018, ante la pregunta: ¿Se elige ser cuentista o novelista?

Schweblin: No sé si alguna vez tomé esa decisión… Vos sabés que me formé en talleres literarios. En Argentina hay muchísimos talleres literarios, casi todos nos formamos así y ahí se leía mucho cuento. No sé si sea eso, pero un día llegó un cuento.

Vásquez: Adiestras la mirada y empiezas a mirar en términos de cuento y no de novelas…

Schweblin: De hecho, la novela Distancia de rescate la escribí en el año en que me mudé a Berlín y, por primera vez en mi vida, tuve un año entero sin interrupción en el que pude dedicarme completamente a la escritura de algo. Luego se dio el cambio de género. Es interesante pensar hasta qué punto uno elige el género. Depende de las condiciones…

Vásquez: Creo que era Raymond Carver quien decía que él escribía cuentos porque la vida no le había dado tiempo para más, porque tenía que vivir, ganarse la vida. Tenía problemas con la bebida. Entonces, las horas robadas para la escritura eran pocas y él muy pronto descubrió que el género que mejor combinaba con ese orden de su vida, o ese desorden, si quieres, era el cuento.

Los dos escritores contaron más historias sobre cómo una idea se transforma en cuento o novela. Entonces, Juan Gabriel Vásquez abordó el asunto que ha cobrado fuerza en los últimos años:

Vásquez : Hay un fenómeno que a mí me ha interesado mucho en estos últimos años y es el de las cuentistas latinoamericanas. El cuento latinoamericano está dando sus mejores resultados en un puñado de escritoras de tu generación. (…) No sé si a ti se te ocurre una razón por la que eso sea así, por la que el género del cuento esté floreciendo en la escritura de las mujeres latinoamericanas.

Schweblin : Es una generación, y lo digo con muchísimo orgullo, siento como si hubiera llegado a la fiesta en la que siempre hubiera querido estar sin darme cuenta de cuándo sucedió eso. Para mí no está tan claro por qué escribimos tanto cuento, pero son buenísimas. Me parece que hay algo alrededor, no solo de la literatura escrita por mujeres, también alrededor de los temas. El tema, por ejemplo, de la maternidad… Si agarro las tres o cuatro mejores novelas que he leído en los últimos dos años, han sido acerca de la maternidad. Hay algo alrededor del tema, como si por primera vez nos permitiera pensarlo de otra manera, o porque, quizá, hay que pensarlo de nuevo o porque han cambiado tantas cosas alrededor de eso…

… Y así sigue el cuento su transformación hipnótica, imprevista y sorprendente, como las mismas llamas de la hoguera alrededor de las cuales surgió en la aurora del habla y del lenguaje humano. En español lo empezó a plasmar Miguel de Cervantes Saavedra, le siguieron autores como Gustavo Adolfo Bécquer y se consolidó una tradición muy prestigiosa y popular en América Latina.

En América Latina, el siglo pasado dejó cuentistas universales como Jorge Luis Borges, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo, Silvina Ocampo, Gabriel García Márquez, Felisberto Hernández, Carlos Fuentes, Juan José Arreola, Julio Ramón Ribeyro, Jorge Ibargüengoitia, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Juan Carlos Onetti, Baldomero Lillo, Haroldo Conti, María Luisa Bombal, Elena Garro, Augusto Monterroso, Mario Benedetti, Rosario Castellanos, Salvador Elizondo, Antonio di Benedetto, Manuel Mejía Vallejo, Juan José Saer… Hasta llegar a nombres que, desde finales del siglo XX, han abierto nuevos caminos como Elena Poniatowska, Juan Villoro, Cristina Peri Rossi, Margo Glantz, José Emilio Pacheco, Pedro Lemebel, Alberto Chimal, Marcela Serrano, Ángeles Mastretta, Sergio Pitol, Mario Levrero, Andrés Caicedo, José Balza, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia, Ana Teresa Torres, Fernando Iwasaki, Israel Centeno, Tomás González…

Son autores de la estirpe del pastorcito que citó Vladimir Nabokov. El escritor ruso decía que la literatura nació el día en que un pastorcito que cuidaba ovejas gritó: “¡El lobo! ¡El lobo!”. Pero no era verdad.

Lo cierto es que aquel grito rodó montaña abajo y estalló en las rocas hasta diversificarse en mil y una voces que prometen no cesar ni dejar de transformarse, como lo hacen las escritoras contemporáneas.

Mosaico con portadas de libros de cuentos de autores de América Latina y España. / WMagazín

Michael Rosen y Cai Gao obtienen el Premio Hans Christian Andersen 2026. Un narrador y poeta británico que habla a los niños con profundidad emocional y conciencia social, y una artista china que los invita a explorar, imaginar e interpretar el mundo desde lo visual

Por MARIBEL LIENHARD

l universo literario para niños sigue en expansión. El Premio Hans Christian Andersen 2026, considerado el Nobel de la literatura infantil, ha reconocido al escritor británico Michael Rosen y a la ilustradora china Cai Gao. Él, un narrador y poeta que habla a los niños entre la profundidad emocional y la conciencia social; ella, una artista que los invita a explorar, imaginar e interpretar el mundo a través de la imagen. Cada dos años se concede este galardón que reconoce una contribución significativa a los creadores del universo literario de los más pequeños. Lo entrega la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY), que se define como “un colectivo sin ánimo de lucro compuesto por asociaciones y personas de todo el mundo comprometidas con la idea de propiciar el encuentro entre los libros y la infancia”. Su Majestad la Reina Margrethe II de Dinamarca es la Patrona de los Premios Andersen.

El jurado internacional, presidido por Shereen Kreidieh, destacó lo siguiente de los ganadores:

Michael Rosen (80 años, Harrow, Middlesex, Reino Unido, 1946): “Demuestra una extraordinaria capacidad para comunicarse con los niños con honestidad, humor, inteligencia y respeto. Su escritura refleja el ritmo del lenguaje y el pensamiento infantil, combinando la alegría con la profundidad emocional y la conciencia social. A través de la poesía, la novela y la no ficción, su obra invita a los niños al mundo de la literatura, fomenta la empatía y abre espacios para el diálogo sobre la historia, la familia, la pérdida, la identidad y la sociedad. Su trabajo demuestra que la literatura infantil puede ser a la vez lúdica y profunda. Gracias a su extensa e influyente obra, Michael Rosen ha realizado una contribución duradera y significativa a la literatura infantil a nivel internacional”.

poesía, Mind Your Own Business (1974). Desde entonces ha escrito más de 200 libros, para niños y adultos, a menudo colaborando con ilustradores como Quentin Blake, Tony Ross y Helen Oxenbury. Como Laureado Infantil (2007-2009), defendió la poesía en las aulas.

Su obra florece cuando se interpreta: sus lecturas en YouTube han atraído a millones de niños, convirtiendo los poemas en experiencias compartidas y alegres. Escribe en el lenguaje que los niños conocen, usando ritmo, humor y honestidad para hacer que la lectura sea irresistible. También se enfrenta a duras verdades: El libro triste de Michael Rosen (2004) responde a la muerte de su hijo.

Cai Gao (79 años, Changsha, China, 1946): “Demuestra una excepcional calidad artística y un lenguaje visual único que amplía las posibilidades de la ilustración infantil. Sus ilustraciones combinan maestría técnica con creatividad, sensibilidad e innovación. Su trabajo transita entre la tradición y la modernidad, creando imágenes visualmente impactantes, emotivas y significativas para los jóvenes lectores. Mediante el uso del color, la composición y la narración visual, crea libros que invitan a los niños a explorar, imaginar e interpretar el mundo visualmente. Su obra representa una contribución significativa y duradera al arte de los libros infantiles”.

Michael Rosen creció en un hogar judío de izquierdas donde la risa, las frases en yiddish y la narración de cuentos moldearon su voz, según ha recordado el IBBY. Sus padres, educadores pioneros, le inculcaron una pasión de por vida por la alfabetización infantil. Después de Oxford, enseñó antes de publicar su primera colección de

Sticky McStick (2021), ilustrado por Tony Ross, refleja su recuperación de una grave enfermedad.

Los desaparecidos; La verdadera historia de mi familia en la Segunda Guerra Mundial (2020) y En movimiento. Poemas sobre la migración (2024) exploran la historia familiar, la guerra y la migración, sin rehuir jamás la complejidad.

¿Qué es la poesía? La guía esencial para leer y escribir poesía es un título que habla por sí solo sobre su modo de llegar a los pequeños a través de los versos.

Michael Rosen, además de escribir, es profesor de literatura infantil en Goldsmiths, Universidad de Londres, presenta el programa Word of Mouth de la BBC y escribe para importantes publicaciones. En 2025, se celebró el Día de Michael Rosen (13 de noviembre), un testimonio de su perdurable influencia en la poesía infantil.

Cai Gao, según recuerda el IBBY, creció inmersa en las tradiciones preindustriales chinas: las rimas infantiles y los cuentos de su abuela despertaron en ella una pasión de por vida por la narrativa oral y visual. Al negársele la educación universitaria, aprendió a dibujar por su cuenta mientras trabajaba como pintora de carteles y maestra de primaria, y publicó su primera obra, El hermoso jardín (1980), que fue muy elogiada.

Se ha mantenido fiel a los libros ilustrados —un pilar fundamental de la literatura infantil china en constante evolución— y ha creado más de 40 títulos que reflejan su profunda afirmación de la vida, la resiliencia y la capacidad de asombro. Su estilo es sumamente versátil: fusiona texturas occidentales, el vigor del arte popular chino y la elegancia de la pintura clásica.

En Baoer utiliza colores intensos y perspectivas descentradas para evocar el arte popular, retratando el coraje de un niño frente a la oscuridad.

En La tierra de la flor de durazno reinventa el mundo mítico de Tao Yuanming con pinceladas poéticas y clásicas.

En Cómo llegué a ser yo y ¿Cómo sería sin…? celebra la inocencia, la curiosidad y la sabiduría de ver el mundo con nuevos ojos.

Son dos autores que desde sus miradas personales y sensibles encuentran en la belleza de las palabras y las imágenes una forma de acompañar a los lectores más jóvenes en su manera de descubrir y entender el mundo.

Detalle de la portada del libro ‘Cómo llegué a ser yo’, de Cai Gao, Premio Hans Christian Andersen 2026. / WMagazín

l tiempo es energía que no pasa: se acumula en la memoria y se transforma en imaginación. En ese cruce de fuerzas trabaja la literatura de Gonzalo Celorio (78 años, Ciudad de México, 1948), una obra que convierte la experiencia personal y la historia en materia narrativa. Esa exploración sostenida a lo largo de décadas le valió el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2025, que recibe este 23 de abril de 2026 en la Universidad de Alcalá de Henares (España). Se le distingue, según el jurado, por “la excepcional obra literaria y labor intelectual con la que ha contribuido de manera profunda y sostenida al enriquecimiento del idioma y de la cultura hispánica. Ha consolidado una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva en la que conjuga la lucidez crítica con una sensibilidad narrativa que explora los matices de la identidad, la educación sentimental y la pérdida. Su obra es, al mismo tiempo, una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana”.

El jurado ha destacado que “en sus libros resuenan la ironía, la ternura y la erudición, trazando un mapa emocional y cultural que ha influido en generaciones de lectores y escritores. Celorio representa la figura del escritor integral: creador, maestro y lector apasionado. Constructor de un legado invaluable que honra la lengua española y la mantiene viva en su forma más alta: la de la palabra que piensa, siente y perdura”.

Gonzalo Celorio, séptimo Cervantes mexicano, es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Cubana de la Lengua. Entre sus novelas más destacadas figuran Amor propio, El viaje sedentario, Y retiemble en sus centros la tierra y Mentideros de la memoria: y de la trilogía Una familia ejemplar formada por Tres lindas cubanas (2006), El metal y la escoria (2014) y Los apóstatas (2020). Entre sus ensayos figuran El viaje sedentario (1994), México, ciudad de papel (1997), Ensayo de contraconquista (2001), Cánones subversivos (2009) y Del esplendor de la lengua española (2016), recogidos en dos volúmenes con el título De la carrera de la edad (2018). Tras Mentideros de la memoria (2022), ha publicado en 2025 el relato autobiográfico Ese montón de espejos rotos

A lo largo de su trayectoria, Celorio ha reflexionado sobre el sentido de la literatura, la identidad y el paso del tiempo. Sus propias palabras permiten trazar una cartografía de su pensamiento:

oy escritor mexicano con ciudadanía española. Uno tiene una identidad cultural, pero esa identidad, en términos de la literatura contemporánea, ha quedado relegada a un segundo plano en la época de las independencias de los países latinoamericanos, salvo en Cuba, que lo hizo más tarde. El propósito fundamental de la expresión literaria es revelar la identidad nacional, en qué consiste la nacionalidad, primero hispanoamericana y luego las específicas de los flamantes países que surgieron

no escribe para conocerse mejor a través del conocimiento de los demás. La literatura o la narrativa cumplen una función indagatoria; no solo recrean lo que ya el autor conoce, sino que le permiten al escritor hacer calas mucho más profundas en la realidad que le sirvió de punto de partida. En ese sentido, estoy convencido de que la literatura cumple una función cognoscitiva. Creo que es un instrumento, con recursos y discurso

a literatura no solo da cuenta de lo que hacen los seres humanos, sino de lo que se recuerdan, inventan y de aquello en lo que creen. Todo ese universo es parte de la realidad. Pensar que la imaginación no es parte de la realidad es una mutilación. Cuando uno descubre un contexto, acaba por conocerse mejor a sí mismo. Traté de conocer a mis hermanos y me di cuenta de una serie de atavismos que comparto y heredé. Hay un sentido identitario” Gracias a

El escritor mexicano recibe el Premio Miguel de Cervantes narrativa y la imaginación en herramienta de conocimiento:

Por WMAGAZÍN

AÑOS

El escritor mexicano Gonzalo Celorio y su novela

‘Los apóstatas’ (Tusquets).

/ Fotografía de Elsa Chabaud

– Cortesía Tusquets

Los apóstatas, última novela de la trilogía ‘Una familia ejemplar’, junto a las anteriores: Tres lindas cubanas y El metal y la escoria (Tusquets).

í, la imaginación saca a la luz las imprevisibles verdades de la historia. Lejos de lo que podría pensarse, creo que la imaginación no se opone a la realidad, sino que forma parte de ella, si consideramos el término ‘realidad’ en un sentido lato. Pero, además, la imaginación es un recurso imprescindible para cualquier indagación de la realidad. Los datos por sí mismos no hablan. Hay que interrogarlos y transformarlos en discurso. ¿Cómo? Con la imaginación

o soy yo el destinatario principal de mi obra. Creo firmemente que las historias que relato, por su dramatismo, por su dimensión épica, por su referencialidad histórica y, sobre todo, por su condición humana, pueden ser del interés de cualquier lector, porque un lector de novelas es aquel que, al asomarse a la vida secreta de los demás, descubre sus propios secretos y aquilata su pertenencia al género humano

caso la madurez literaria no consista en otra cosa que en morigerar la ambición de los desmesurados proyectos juveniles, que pretenden abarcar la totalidad. No sé hasta qué punto mi experiencia personal pueda hacerse extensiva a la generalidad de los jóvenes escritores. Por lo menos, es lo que suele ocurrir en numerosas novelas de aprendizaje en que el protagonista descubre su vocación literaria, desde el Stephen Dedalus del Retrato del artista adolescente, de Joyce, hasta el Jeromil de La vida está en otra parte, de Kundera. El joven escritor desea crear una obra que dé cuenta de la totalidad del mundo; la totalidad del mundo exterior o la totalidad del mundo interior. En la vida ‘real’ esas desmesuradas ambiciones juveniles, por lo general, se quedan en un desideratum. En mi caso particular, a lo largo de mi carrera literaria he ido morigerando cada vez más mis proyectos. Cada una de las tres novelas que integran la saga Una familia ejemplar es menos ambiciosa que la anterior, por lo menos en lo que hace al ámbito histórico, pues abarcan temporalidades cada vez más acotadas. Ojalá que lo que han perdido en amplitud referencial lo hayan ganado en profundidad

Cervantes con una obra que convierte la memoria en materia conocimiento: una cartografía de su mundo literario y personal WMAGAZÍN

n alta medida, la juventud es una invención moderna de las sociedades desarrolladas. Tal etapa de la vida no existía en muchos países hasta hace poco tiempo y en algunos no existe todavía. En el cuento «Luvina» de Juan Rulfo, para poner un ejemplo mexicano de mediados del siglo XX , un viejo profesor, que ha sido destacado en ese lugar paupérrimo y fantasmal del imaginario jalisciense de su autor, lanza una hipérbole por demás convincente; dice que ahí los niños ‘pegan el brinco del pecho de la madre al azadón’, es decir que saltan de la primera infancia a la vida laboral de los adultos sin pasar por la adolescencia, sin nunca haber sido jóvenes.

Cuando viajé por primera vez a París en 1978, al cumplir treinta años, me impresionó que las personas de mi edad y de mi condición prolongaran su juventud indefinidamente como eternos alumnos de posgrados acumulativos. Ellos, en Francia, eran solteros, estudiantes, becados, cuando yo, en México, ya era padre de familia y profesor universitario y tenía que procurar mi sustento y el de los míos sin más apoyo que mi propio trabajo. El periodo juvenil ha ensanchado sus fronteras en la medida en que nuestro país ha venido entrando en la modernidad. Ante la demanda de seguir siendo jóvenes aun cuando se haya llegado a la vejez, quienes vivimos el invierno de nuestras vidas nos vemos conminados a ser primaverales o por lo menos estivales: lúcidos, memoriosos y, sobre todo, saludables: ágiles, enhiestos, potentes. Sin duda tal presión es estimulante y contribuye a mejorar la condición de nuestras vidas y a prolongar su duración. No podemos evitar, sin embargo, que el tiempo haga su trabajo, pero algo podemos hacer para que su paso nos dignifique en vez de convertirnos, como con saña suele hacerlo, en una caricatura de nosotros mismos

Las vidas no convencionales viven un auge con nombres que van desde la nobel polaca

Olga Tokarczuk hasta el irlandés Colm

Toíbín, el español Javier Cercas, el francés

Emmanuel Carrère, el colombiano Juan

Gabriel Vásquez o la mexicana Cristina

Rivera Garza. Por WMagazín

ué ocurre dentro de una vida mientras sucede? Esa es la pregunta que recorre una nueva corriente de libros que desdibujan las fronteras entre biografía y novela. Ya no basta con reconstruir los hechos: se trata de penetrar en la experiencia, en la conciencia, en el pulso íntimo de quienes hicieron historia —o simplemente la habitaron. Cada vez más escritores siguen el rastro de los acontecimientos que moldean una vida y de las fuerzas —visibles e invisibles— que impulsan la creación de artistas, escritores, intelectuales o figuras determinantes de la sociedad: de la monja alférez del siglo XVI al papa Francisco; de Van Gogh a María Moliner o Thomas Mann. Es la realidad y la vida narradas con las técnicas de la ficción, sin faltar a la verdad y, sobre todo, con un hilo argumental, un relato. Esta exploración se plasma en biografías noveladas, no convencionales y alejadas de lo académico, donde se imbrican vida y obra y se muestra cómo el entorno influye y moldea, en silencio, el carácter y la creación. Más que reconstruir trayectorias, estos libros muestran que toda vida contiene una narración posible, una novela o un cuento o una sucesión de relatos.

Son herederos de Giorgio Vasari (1511-1574) que con Las vidas retrató a grandes artistas y arquitectos del Renacimiento. Una variante que cobra fuerza en los últimos años porque los autores la enriquecen con todos los géneros literarios, y que da como resultado personajes muy humanos. Ya sea con una historia que abarque toda la vida del protagonista o un momento concreto a través del cual se ilumina el resto de la existencia. Narraciones que convierten al lector en testigo de la travesía y la exploración íntima que hace cada personaje en busca de sí mismo, mientras se le ve combatir con el tiempo y las fuerzas de la historia. La clave de esta recreación de una vida real está en saber mirar y entender el fondo del personaje y descubrir su relación con el mundo que lo rodea y el momento histórico en el que vive, explicó Gabriela Cabezón Cámara a WMagazín en 2023, en un vídeo, cuando la elegimos como una de las apuestas de la temporada en nuestra sección Avances literarios de viva voz: La sensibilidad y la mirada desde donde se observa, cuenta, actúa, aprende y se dejan las enseñanzas de lo vivido y la Historia son una de las claves de esta corriente literaria. Abordar a estas personas no como seres aislados, sino como parte de un todo donde han sido más o menos activos, tanto en su propio destino como en los derroteros de la historia, es lo que han tratado de hacer los autores en novelas de los últimos años como: J azmina B arrera con La reina de espadas, sobre Elena Garro.

J avier C er C as con El loco de Dios en el fin del mundo, sobre el papa Francisco, y El impostor, sobre Enric Marco Batlle, que se hizo pasar por víctima del Holocausto. e mmanuel C arrère (Francia) con El adversario, sobre Jean-Claude Romand, que vivía en la mentira, y tras verse descubierto mató a su mujer y sus hijos, y Limónov, sobre el escritor y político ruso de extrema derecha. m ariana e nriquez con La hermana menor, sobre la escritora Silvina Ocampo. l eila G uerriero con La llamada, sobre Silvia Labayru. a ndrés n euman con Hasta que empieza a brillar, sobre María Moliner. m aGG ie o ’F arrel (Irlanda) con Hamnet, sobre Shakespeare y su hijo fallecido, y Retrato de casada, sobre la duquesa Lucrezia de Medici. W illiam o spina con Pondré mi oído en la piedra hasta que hable, sobre Humboldt.

i G naC io p eyró con El español que enamoró al mundo , sobre Julio Iglesias.

C ristina r ivera G arza con El invencible verano de Liliana, sobre su hermana.

a na r odrí G uez F is C her con Antes de que llegue el olvido, sobre Anna Ajmátova y Marina Tsvietáieva.

J esús r uiz m antilla con Franco y yo, sobre el dictador español y los cambios políticos y domésticos en la población bajo la dictadura.

maría isaBel sánChez veGara novelas gráficas para niños sobre personajes de la historia.

J avier s antiso con Un paso a dos, sobre Edward Hopper, y Vivir con el corazón, sobre Van Gogh. p aulina s pu C hes con Brontëana, sobre las tres hermanas Brontë.

C olm t ói B ín (Irlanda) con The Master, sobre Henry James, y El mago, sobre Thomas Mann. o l Ga t okar C zuk (Nobel de Literatura de Polonia) con Los libros de Jacob, sobre un polaco del siglo XVIII, un judío convertido al islam que luego adoptó el catolicismo y que vivió en el imperio de los Habsburgo y en el otomano.

k irmen u ri B e con Lo que mueve el mundo, sobre Karmentxu, una niña vasca exiliada de la Guerra Civil española, tras el bombardeo de Gernika, en 1937, que fue acogida en Gante, Bélgica, por el escritor Robert Mussche; y La hora de despertarnos juntos, sobre Karmele Urresti, que en la Guerra Civil decide quedarse curando a los heridos y tratando de liberar a su padre encarcelado; al final de la Guerra parte a Francia donde conocerá a su marido, el músico Txomin Letamendi, con quien recorre media Europa y afronta la Segunda Guerra Mundial.

J uan G a B riel v ásquez con Los nombres de Feliza, sobre la artista colombiana.

l iliana v iola con Esta no soy yo, sobre Aurora Venturini.

m onika z G ustova con Soy Milena de Praga, sobre Milena Jesenská, amiga de Franz Kafka. Son libros en la frontera entre la realidad, la verdad, la imaginación o la ficción y los recuerdos, las tres dimensiones de la vida real. Pero: ¿Cuáles son las diferencias entre una novela con ficción y otra sin ficción? ¿Cuáles son los motivos para escribir una vida en este formato? ¿Cómo se elige al personaje? ¿Cómo se decide el formato? ¿Cómo es la experiencia de acercamiento al personaje?

Y siguen apareciendo biografías noveladas, lo cual revela no solo el auge, sino una necesidad de nuestro tiempo: entender la vida desde dentro. Frente a la saturación de datos, fechas y versiones oficiales, estos libros buscan algo más esquivo y, a la vez, más verdadero: el sentido de una existencia. No se trata únicamente de contar qué ocurrió, sino de indagar por qué ocurrió y cómo fue vivido.

Javier Cercas

“Yo soy reacio a las teorías. Para mí ha sido una exploración. He necesitado eso. A mí el único al que debo obediencia es a Cervantes, que me dijo: ‘Haga usted lo que le salga de los cojones’. ¡Y yo obedezco!”.

Jazmina Barrera

“No lo sé, pero me da gusto. La postura prepotente del ‘experto’ desde la que muchas veces se escribían (y se escriben) unos áridos y tremendos tabiques es una pésima forma de acercar al público a cualquier personaje. Estos tratamientos más experimentales, más genuinos, me parecen refrescantes”.

Juan Gabriel Vásquez

“Espero que no sea por una desconfianza en la ficción en la que sigo creyendo. No sé a qué se deba esta coincidencia de biografías noveladas. Los géneros han evolucionado de tal manera que fronteras o prohibiciones ya no existen. La gente se siente con permiso de hacer cosas a las cuales los lleva su instinto o intereses o su pasión que antes no se hubieran atrevido porque no se podía. Igual que El lazarillo se escribió en forma de carta, porque no se podía presentar como una novela, igual ahora sí se pueden presentar como novelas estas vidas reales”.

Olga Tokarczuk

El origen de cada personaje tiene su propio relato y su propio recorrido hasta convertirse en novela, cuento, poema, ensayo, cómic o biografía:

“Me pregunté cómo su historia había caído en el olvido y desaparecido del imaginario colectivo. Planteé, entonces, escribir un ensayo breve, pero, cuando empecé, me di cuenta de lo poco que sabía y la mucha documentación que requería para poder hacerlo. Así que me embarqué en un proyecto que me obsesionó por completo durante ocho años”.

Javier Cercas

Uno de los escritores pioneros en contar la realidad en novelas sin ficción es el español Javier Cercas, tanto de hechos históricos como de personajes, así como de la combinación de ambos. Su último acercamiento tiene como persona al Papa Francisco en El loco de Dios en el fin del mundo:

“Hay gente que no sabe si esto es una crónica, un ensayo o qué. Yo esto lo leo como una novela. La construí como una novela sin ficción, lo cual obliga a contorsiones muy particulares y a operar de manera distinta. En una novela de ficción puedes hacer lo que te dé la gana, dar sentido a una realidad que no tiene sentido, buscar simetrías. A veces se trata de encontrarle sentido al caos y parece una contradicción. (…) Lo que hay es un uso particular al que uno llega desde determinada manera de construir la novela sin ficción que no tiene absolutamente nada que ver con Capote ni Carrère ni otros autores. Esa forma la encontré primero en Soldados de Salamina, luego en Anatomía de un instante, después en El impostor y ahora en esta. Para mí ha sido una exploración y he necesitado esta forma para contar lo que quería contar de la mejor manera posible”.

Emmanuel Carrère

La hibridación de géneros literarios en esta clase de novelas es controlada por el escritor francés Emmanuel Carrère, quien aclaró en una charla con Juan Gabriel Vásquez, en el Hay Festival de Cartagena de Indias, en 2021, dos asuntos clave en la manera como él afronta estas narrativas: “Yo suelo ser transparente sobre lo que es ficción o no. Es importante decir a los lectores dónde empieza la ficción y dónde termina la realidad. (…) No hay que confundir ficción y mentira. Hay que tenerlo claro. Que sea ficción no quiere decir que sea mentira. Hay un contrato con la ficción, pero también en la autobiografía se trata de decir la verdad. Por eso cuando esta parte autobiográfica entra en un aspecto de ficción, siento la obligación de decírselo al lector”.

Juan Gabriel Vásquez

El colombiano Juan Gabriel Vásquez ha transitado en la frontera entre la realidad, la verdad, la imaginación o la ficción y los recuerdos, las tres dimensiones de la vida real. Lo ha hecho en varias novelas, la más reciente, Los nombres de Feliza, una novela sobre la artista colombiana Feliza Bursztyn, que “murió de tristeza”, según Gabriel García Márquez. Pero antes lo había hecho en Historia secreta de Costaguana (sobre Joseph Conrad), La forma de las ruinas (sobre el asesinato de los políticos colombianos Rafael Uribe Uribe, en 1914, y Jorge Eliécer Gaitán, en 1948) y Volver la vista atrás (sobre el cineasta colombiano Sergio Cabrera):

“Estas novelas se escriben con herramientas más propias de la ficción, pero sin inventar cosas, para extraer aspectos significativos de estas vidas que las vidas no cuentan por sí mismas. La materia es la biografía de los personajes, la biografía conocida, sus circunstancias históricas, sus circunstancias sociales. Pero hay un cierto tratamiento del lenguaje que hace el lenguaje de la ficción extraiga de estos materiales reales verdades o revelaciones que los materiales no dicen por sí mismos o que encuentre una forma novedosa en materias reales para tratar de decir algo que los hechos no dicen por sí mismos”.

Leila Guerriero

La periodista y escritora argentina Leila Guerriero ha escrito varios libros sobre personajes. Su obra más reciente es La llamada (Anagrama) sobre Silvia Labayru, secuestrada y torturada en la dictadura argentina: “Es un libro sobre una persona que está viva. No fue la primera vez que hice un perfil sobre alguien que está entre nosotros. En mi experiencia de escritura y para decidir el formato y la estructura de la historia de Silvia Labayru, la clave estuvo en entender, desde el principio, que era un perfil de ella y no una crónica sobre los años setenta del siglo XX y la violencia de Estado, porque el terrorismo de Estado en la Argentina fue muy importante”.

Colm Tóibín

Lo que hizo Colm Tóibín con El mago fue crear un retrato de Thomas Mann a partir de la tensión entre la vida y el arte, sus máscaras por su homosexualidad o bisexualidad, su metamorfosis política, su migración física e íntima y su búsqueda de la belleza: “Thomas Mann es, a veces, como un fantasma en su propia vida… Él vivía a través de la mirada. En una novela puedes jugar con el conflicto, el drama, o la manera de mirar, la manera de pensar, la manera de aparecer y la manera de tener vidas ocultas. Entonces me

interesa mucho más esa vida interior oculta, más que la vida en sí de la homosexualidad. Hay represión en su vida, lo que él se perdió, y perdió: su ciudad natal, su padre, sus verdaderos deseos, Alemania, al final… Lo que perdió fue esencial en la construcción de su ficción”.

Jazmina Barrera

Investigar a un personaje para este tipo de libros no parece ser lo más difícil, lo más complejo es entrar en su mundo, tratar de establecer las conexiones que darán algunas respuestas. La mexicana Jazmina Barrera lo hizo con la escritora Elena Garro en La reina de espadas: “Adentrarme en su cabeza fue una experiencia sobrecogedora. La investigación me obligó a voltear la mirada, a ver de cerca las vidas de las mujeres del siglo XX, y me hizo entender mejor los procesos de violencia y de lucha que vivieron. Sin las batallas que ellas dieron, las mujeres de mi generación no estaríamos donde estamos”.

Cristina Rivera Garza

“Empiezo por aclarar: el 16 de julio de 1990, Liliana Rivera Garza, mi hermana menor, fue víctima de un feminicidio. Unos meses después, un juez de la ciudad de México obtuvo suficientes evidencias para girar una orden de aprehensión contra Ángel González Ramos, su expareja, que de inmediato se dio a la fuga y quien sigue prófugo”.

Esto contó Cristina Rivera Garza a WMagazín sobre El invencible verano de Liliana, premio Pulitzer 2024, donde reconstruye la vida de su hermana Liliana. Tardó treinta años en sentarse a escribirla, tras varios intentos fallidos: “En lugar de apropiarme de su vida, me la desapropié, mostrando en el libro su lenguaje tal y como ella lo utilizó. Recurrí también a los testimonios de sus amigos de esa época, lo que supuso la labor titánica de encontrarlos, y así obtuve una visión poliédrica, multifacética, de la vida de mi hermana como estudiante de arquitectura en la UAM Azcapotzalco. También recurrí a los periódicos de la época y a la información oficial que pude encontrar”.

Kirmen Uribe

En Lo que mueve el mundo, Kirmen Uribe crea una especie de “ventriloquismo literario” para contar la vida del traductor belga Robert Mussche tras acoger a una niña vasca exiliada de la Guerra civil española que lo saca de su posición acomodada y lo convierte en un activista. Pero el origen de la novela es muy personal: “Esta historia nace porque se la cuento a mi mejor amigo, que ya falleció, quien me pidió que escribiera una novela sobre un héroe anónimo. Eso es lo que hago. Y, al contarle esta historia, incorporo cosas de nuestra relación, utilizo estos personajes para contar mis propias vivencias, como la relación que tenía con mi amigo. Es como disfrazarte de tus propios personajes para contar tu historia”.

Jesús Ruiz Mantilla

El mundo del dictador español Francisco Franco y sus efectos en la sociedad española lo novela Jesús Ruiz Mantilla en Franco y yo (Galaxia Gutenberg). “De manera completa, la llegada de la democracia fue el aprendizaje y, por tanto, la toma profunda de conciencia de un nuevo lenguaje. Irrumpieron de pronto en la esfera pública términos vedados: libertad, democracia, constitución, amnistía, partidos políticos, ideología, elecciones, soberanía nacional, Estado de derecho, derechos humanos… A todo se le dio un pertinente significado y con ello aprendimos el lenguaje de la libertad y la democracia”.

Estas biografías no solo narran vidas: cuestionan la forma en que creemos conocerlas. Frente a la ilusión de que una existencia puede explicarse con fechas y hechos, proponen otra cosa más incómoda y más honesta: que toda vida es, en el fondo, una construcción narrativa en permanente revisión.

París en ruina. Amor, guerra y el nacimiento del Impresionismo s ebastian s mee Traducción: Efrén del Valle Peñamil (Taurus)

La historia del Impresionismo y sus paradojas, contradicciones y batallas la relata Sebastian Smee. El crítico de arte del Boston Globe, ganador del Premio Pulitzer en 2011 en esta categoría, recrea en estas páginas cómo el arte y la belleza se abren paso y muestra por qué son importantes para el ser humano.

El Impresionismo emergió entre dos batallas: en “el año terrible”, como lo llamó Victor Hugo, el periodo entre el verano de 1870 y la primavera de 1871, París fue sitiada, padeció hambruna y se rindió al ejército alemán, y luego los republicanos radicales establecieron la Comuna, que fue aplastada tras sangrientas batallas callejeras y el incendio del centro de la ciudad.

Así, este movimiento aparece como respuesta al caos, la violencia, la muerte, la guerra civil, la intriga política y lo inhumano.

Antoni Gaudí. Una biografía G i J s van H ensbe RG en (Taurus)

“La reputación de Gaudí se ha visto catapultada y ha pasado de su papel de simple y estrafalario excéntrico a ser reconocido como uno de los creadores más singulares de la historia de la arquitectura mundial. Su visión, paradójicamente, se considera antigua y moderna; medieval y, al mismo tiempo, cien años adelantada a su época, y relevante para el siglo XXI”.

Esto lo afirma Gijs van Hensbergen en esta reedición de la vida de uno de los grandes arquitectos de la modernidad de quien se conmemora el centenario de su muerte. El libro construye “un retrato del hombre que fue Antoni Gaudí, tanto como persona como ciudadano dentro de su contexto social, político, artístico y religioso”.

Las obras perdidas de Banksy W ill e lls Wo R t H -J ones (Blume)

Uno de los artistas contemporáneos más activos, populares y polémicos es Banksy. Un creador que permanece en el anonimato que ha llevado el arte urbano a otro estadio al ponerlo sobre el escenario de la actualidad, la crítica, la reivindicación o la denuncia. Este libro se detiene en 51 obras vendidas, robadas y destruidas de Banksy. Relata la historia de cada una de ellas y explica por qué se desvanecieron, quién fue el responsable y cuál fue su destino final.

“Banksy se aleja del mundo del arte con el claro mensaje de que su obra está destinada al disfrute público y no al lucro, ya que sus piezas pueden verse en las calles de todo el mundo”, explica la editorial.

La misma editorial ha publicado Banksy. Obras impresas que analiza la obra del artista británico.

Revelar a Vivian Maier. La historia no contada de la niñera fotógrafa a na m a R ks (Paidós)

Vivian Maier (Estados Unidos, 1926-2009) es uno de esos verdaderos hallazgos artísticos más celebrados de las últimas décadas. Es la historia de una niñera que, desde los años cincuenta del siglo XX, con su cámara de fotos registraba los quehaceres cotidianos de la gente en casa o en la calle y, más tarde, los objetos abandonados, es decir aquellas pertenencias que la gente desechaba, pero que un día fueron parte de su vida. Esas fotografías no las enseñaba a nadie. Algunas las revelaba y otras quedaban en los carretes. Un hermetismo que se rompió y saco a la luz imágenes de la vida. Este libro descubre a la mujer reservada que dialogó con el mundo a través de sus fotos, en ellas están su visión, sus emociones, sus incertidumbres.

En

un momento convulso, apostamos por obras que que es capaz de crear el ser humano y de compatirlas

Todos los seres vivos. La gran carrera por entender la vida en la Tierra J ason R obe R ts Traducción: María Jiménez Serrano (Taurus)

El siglo XVIII es un capítulo esencial en la historia de la razón y de la ciencia de la humanidad, un preámbulo de lo que sería el futuro. Conocido como el siglo de las luces o de la Ilustración, comenzó a avanzar firmemente tras haber nacido unas décadas antes. Mientras se fundaban principios de libertad e igualdad, también crecía el conocimiento sobre el planeta y todo lo que lo constituye.

Dos hombres, el sueco Carl Linneo (1707-1778) y el francés Georges-Louis de Buffon (1707-1788), aunque nunca se conocieron, dedicaron sus vidas a identificar y describir toda la vida en la Tierra. Sus caminos ofrecieron visiones profundamente distintas de la naturaleza y la humanidad.

Jason Roberts relata sus biografías en Todos los seres vivos. La gran carrera por entender la vida en la Tierra Linneo, médico sueco devoto y con dotes de comerciante, sostenía que la clasificación debía responder a categorías ordenadas y estáticas. Buffon, aristócrata, polímata y director del Jardin du Roi en Francia, veía la vida como un remolino dinámico y complejo.

Aunque ambos acabaron lejos de sus objetivos iniciales, sus enfoques marcaron la historia de la ciencia. Linneo introdujo al mundo conceptos como “mamífero”, “primate” y “Homo sapiens”, pero negó que las especies pudieran cambiar y promulgó una pseudociencia racista. Buffon, por su parte, formuló los primeros esbozos de la ciencia evolutiva y de la genética, advirtió sobre el cambio climático global y cuestionó los prejuicios de su época.

La elegancia del vacío. De qué está hecho el universo G uido t onelli Traducción: Carlos Gumpert Melgosa (Ariel)

El universo es un espacio poblado de misterios infinitos. Dos de los que más han resonado en los últimos años tienen que ver con el llamado vacío del universo, que en realidad no es tal. Primero: se trata de un campo vibrante, pleno de energía, que es el origen de todo lo existente y guarda la fuerza secreta que forma el cosmos y todo lo que lo contiene, incluidos nosotros. Segundo: en ese vacío es donde se produce la expansión del espacio-tiempo, una expansión que se ha acelerado y que impulsa a la Tierra y a todos los elementos del universo a girar y avanzar hacia confines infinitos. Estos enigmas son algunos de los que aborda Guido Tonelli en La elegancia del vacío. De qué está hecho el universo. Se trata de un ensayo que invita a adentrarse en una de las preguntas más profundas de la ciencia y de la condición humana: de qué está hecho todo lo que existe y cómo el vacío, lejos de ser la nada, contiene el secreto del universo material. El relato de Tonelli es para leer con lentitud, no solo para tratar de entender lo que allí se dice —y que resulta hipnótico—, sino porque lo que se expone parece surgir de la imaginación más pura del ser humano, cercana a la mejor y más genuina literatura. Es una obra fascinante sobre lo más real que existe: el origen de todo y la forma que sigue adquiriendo todo. Una cadena incesante de preguntas y búsquedas, de preguntas y respuestas… Quien relata es Guido Tonelli, físico del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, que alberga el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, ubicado en Suiza; profesor de Física en la Universidad de Pisa (Italia) y uno de los responsables del descubrimiento del bosón de Higgs. Este bosón constituye uno de los enigmas más profundos que la ciencia intenta descifrar: es la partícula que guarda parte del secreto de todo; con ella se trata de explicar el origen de la masa, que da lugar al resto de partículas fundamentales que terminan llenando el espacio.

muestran y recuerdan algunas de las cosas positivas compatirlas Por

MARIBEL LIENHARD Y AGROHUILA

El sentido de la naturaleza. Siete sendas por la tierra P aolo P ecere (Anagrama)

Las relaciones del ser humano con la naturaleza son, cada vez, más desequilibradas y exigen una reconfiguración completa y urgente para buscar la armonía. El deterioro del planeta obliga a “redescubrir y repensar nuestro vínculo con la naturaleza, a aprender de nuevo a sentirla y contemplarla con respeto y admiración, y a buscar una nueva definición de la ecología”. Esto es lo que plantea Paolo Pecere en El sentido de la naturaleza. Siete sendas por la tierra

La mirada antropocéntrica debe cambiar. El ser humano ha dado por sentado que el planeta es suyo y que la naturaleza está ahí solo para su beneficio. ¡Error! La crisis del ecosistema obliga a replantear el punto de vista sobre el planeta y su modo utilitarista y extractivo.

La Tierra es un organismo vivo superior donde se aloja el ser humano. Aquí viven entre 1,5 y 2 millones de especies de animales catalogadas, cuya cifra podría superar los ocho millones, muchas aún sin descubrir. El reino vegetal lo conforman entre 300.000 y 400.000 especies de plantas y cada año se descubren unas dos mil especies. En cuanto al mar, se estima que hay unas 250.000 especies, con cálculos que se aproximan a los 2,2 millones.

Paolo Pecere (Roma, 1975) invita a utilizar herramientas de la filosofía, la antropología y la ecología, entre otras disciplinas para recalibrar nuestra relación con el planeta para imaginar otro futuro posible: “uno en el que la ciudad moderna y la naturaleza no sean necesariamente antagónicas”.

Calor y hambre. La humanidad en peligro F red V argas Traducción: Inés Bértolo (Siruela)

Debemos tener el valor de mirar de frente esta convulsión sin negarla y con todas sus consecuencias”, reclama Fred Vargas en su libro Calor y hambre. La humanidad en peligro (Siruela con traducción de Inés Bértolo). La escritora francesa y arqueóloga de formación se refiere a los estragos del cambio climático derivado de las acciones humanas y al poco empeño real en minimizarlas para garantizar un planeta habitable en condiciones razonables. Un ejemplo de ello es la Cumbre del Clima de Belém, en Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025. No hay muchos avances, con países como Estados Unidos dando la espalda y noticias no muy halagüeñas sobre el futuro del planeta en materia medioambiental si no se toman medidas ya. Además, se extiende el negacionismo entre algunos gobernantes y políticos sobre el que las acciones humanas sean las grandes responsables de los efectos del cambio de las temperaturas que desatan una serie de consecuencias como el incremento de fenómenos meteorológicos (desde tormentas más potentes hasta sequías), afectando al sector agropecuario y con las consecuencias de la escasez de alimentos, pérdida de biodiversidad, deshielo en los polos y, por ende, aumento del nivel del mar que roba tierras, mientras todas estas alteraciones propagan enfermedades.

A cambio, la Cumbre Climática ha mostrado la presión de las grandes empresas petroleras, de gas y de carbón, de recursos fósiles, donde 1 de cada 25 asistentes pertenece a ellas, según un informe de la plataforma Kick Big Polluters Out (KBPO). La economía prima sobre la salud humana y del planeta, es decir del futuro común. Fred Vargas hace un llamamiento para cambiar el rumbo del planeta porque, explica, vamos hacia la destrucción. Su libro se basa en su investigación exhaustiva que indica el vertiginoso y progresivo agotamiento de los recursos medioambientales, la contaminación del aire a causa de las emisiones de CO2 y otros gases, o la falta de utilización de las energías renovables.

Las hojas, la brisa y la luz danza las sombras H ugo M ujica (Visor)

Hugo Mujica (Avellaneda, Buenos Aires, 1942) es un hilo invisible que conecta la anarquía, el dibujo, la ceguera, el vidrio, la lectura, el existencialismo, la pintura, la contracultura hippie, las drogas psicodélicas, el misticismo, el silencio, la escritura, el sacerdocio, los versos y la luz. Sus vivencias empezaron a transformarse en poemarios con la publicación de Brasa blanca, en 1983. A partir de ahí, una sucesión de poemarios y ensayos, quince de cada género literario, hasta Las hojas, la brisa y la luz danza las sombras (Visor) con el cual ha obtenido el XXXVIII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2025.

Con este poemario en el que la luz lo toca todo, resulta inevitable relacionar la historia de su papá, que quedó ciego cuando el poeta tenía seis años y que marcó su relación con la luz y el vidrio.

América en sus poetas. Una cartografía lírica del continente e dgardo d obry (Lumen)

Lo que propone Edgardo Dobry “es un recorrido por una serie de libros, más que de autores. Dicho de otro modo, no es mi intención ofrecer una colección de perfiles abarcadores, que dieran cuenta de figuras veneradas o trayectorias coherentes, sino incidir aquí y allá en algunos libros que me rodearon o me rondaron en los últimos años y que, en distintos aspectos, me brindaron el acceso a modulaciones diversas de lo americano en la poesía. Una vez más: si hay una o varias tramas que atraviesan este libro —y yo creo sinceramente que las hay—, estas se hicieron visibles a posteriori: no son un supuesto sino un develamiento”.

Así surge n un recorrido por la poesía americana moderna en busca de sus versos y sus denominadores comunes. Un canon renovado, desde Poe y Whitman, los primeros poetas plenamente modernos de América, hasta Zurita; o desde William Carlos Williams y Ginsberg hasta Sergio Raimondi. Un árbol genealógico de los últimos doscientos años “que hunde sus raíces en insólitas correspondencias a través de todo el continente”.

Después del pop e lisa F ernández (Rialp)

EL PATIO

LLEVAMOS dos horas riéndonos en el patio desde aquí se ve tu cocina y a josé ramón clavando cucharas en yogures de fresa vivimos en un sitio sin playa ni heladerías ni ríos para refugiarnos del calor el verano podría acabarse hoy y no nos daríamos cuenta

Elisa Fernández Guzmán (Bonares, Huelva, 2000) ganó el Premio Adonáis y el Nacional de Poesía Joven ‘Miguel Hernández’ 2025 por “transmitir verdad con la fuerza de una sencillez aparente que seduce, atrapa y hace temblar. Después del pop tiene una magnífica construcción de escenas, lugares y atmósferas que aúna una profunda sensibilidad lírica con la capacidad de nombrar, de forma honesta, la experiencia afectiva de la adolescencia, del primer amor y del paso del tiempo”. “Utiliza la temática amorosa para hablar del propio hecho de la creación poética, arriesgando con un estilo directo en el que no falta la ironía, el drama y lo celebratorio. Con un lenguaje cotidiano, sin caer en lo banal ni renunciar a la musicalidad, Elisa Fernández Guzmán lee el mundo en clave de amor y consigue la expresión poética de la ternura”.

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