¡Bienvenido! Estamos muy felices de recibirte en la familia adventista. Ahora eres parte de un movimiento que une a más de 23 millones de personas en todo el mundo. El paso que diste a través del bautismo marcó el comienzo de este viaje. Así es, el bautismo no es la meta de la vida cristiana, sino la línea de partida. Ahora estás siendo llamado por Dios para permanecer conectado con Cristo (Juan 15) y crecer en el desarrollo del carácter a la semejanza con Cristo (Efe. 4). Pablo nos invita: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". (Heb. 12:1, 2)
Este manual te ayudará a comprender lo que significa permanecer y crecer en la vida cristiana. Al estudiarlo, tu vida espiritual se fortalecerá y avanzarás en tu caminar con Jesús. Este viaje de crecimiento involucra algunos puntos muy importantes. Y el más importante de ellos es la comunión diaria con Cristo a través del estudio de la Biblia y la oración. Una de las mejores herramientas para facilitar el hábito de orar y estudiar la Biblia es la lección de la Escuela Sabática. Nos ayuda a profundizar nuestro conocimiento bíblico. No hay posibilidad de permanecer y crecer en Cristo sin el contacto diario con el Señor de la vida.
Además, tres puntos son esenciales para tu crecimiento en la vida cristiana:
1. Debes involucrarte con la comunidad cristiana, participando activamente en una unidad de acción de la Escuela Sabática y en un grupo pequeño. La relación con otros miembros fortalece y alegra el caminar cristiano.
2. Debes buscar a otras personas para compartir con ellas las verdades que has llegado a conocer a través de los estudios bíblicos. Compartir la verdad nos hace crecer y depender de Dios.
3. Estar disponible para ayudar en los diferentes ministerios de la iglesia. Este manual te ayudará a utilizar tus dones para el cumplimiento de la misión en tu iglesia local y en tu vida personal.
Que Dios te bendiga y te use poderosamente, y que muy pronto podamos recibir la bienvenida a la Canaán celestial y escuchar a nuestro Salvador decir: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25:34).
¡Dios te bendiga!
Pr. Stanley Arco
Presidente de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Creciendo en Cristo: Cómo usar este material
CÓMO USAR ESTE MATERIAL
1. Avanza semana por semana
El material está dividido en siete semanas. Al final de cada una encontrarás una página con la indicación de un sitio web de apoyo con un contenido adicional, para complementar el tema estudiado.
2. Lee una lección cada día
Hazlo en tus momentos de devoción personal. No intentes asimilar todo el contenido de una sola vez. Lee una lección por día. Lo importante es comprenderlo y aplicarlo.
3. Apóyate en tu iglesia
Si surge alguna duda, conversa con la persona que te presentó las verdades bíblicas o con un miembro con más experiencia espiritual.
4. Participa en comunidad
En muchas iglesias hay una clase posbautismal en la Escuela Sabática para repasar y dialogar sobre las lecciones semanales. Infórmate si funciona en tu iglesia y, ¡anímate a unirte!
5. Haz las actividades propuestas
Y lee cuidadosamente los pasajes bíblicos sugeridos. Eso fortalecerá tu comprensión y aplicación práctica.
6. Ora antes de comenzar
Siempre inicia tu estudio con oración, pidiendo a Dios sabiduría, entendimiento y fuerzas para vivir lo aprendido.
Que Dios te bendiga poderosamente en este viaje de confirmación de la fe, y que cada día puedas crecer y ser victorioso en Cristo.
CONECTADOS A LA VID
Sábado
Para memorizar:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3).
Durante esta semana vamos a responder bíblicamente algunas de las más importantes preguntas del comienzo de la caminata cristiana. Vas a entender que el bautismo es la línea de partida y no la línea de llegada, como algunos imaginan.
La vida cristiana no se centra únicamente en lo que debemos o no hacer, sino a quién conocemos: Jesucristo. Juan 17:3 nos enseña que la vida eterna consiste en conocer a Jesús. Esta relación personal con Cristo es la base de todo lo demás: creencias, conducta y acciones en la iglesia. Para conocer a Dios y su amor debemos saber cómo se revela a nosotros, y es principalmente a través de la naturaleza, la Biblia y su Hijo Jesús.
Desde la creación, la naturaleza ha sido un testimonio del amor de Dios (Salmos 19:2-4). Sin embargo, debido al pecado, tanto la naturaleza como nuestra capacidad de percibir a Dios se han visto afectadas. Por ello, Dios nos estableció una revelación especial: La Sagrada Biblia (2 Timoteo 3:16). Dios, además, se reveló en su hijo Cristo Jesús (Hebreos 1:2). A través de estas revelaciones llegamos a conocer a Dios y su amor, lo que nos permite vivir como cristianos genuinos.
De acuerdo con Juan 15:1-10, ¿cómo podemos permanecer en Cristo?
JUSTIFICADOS POR DIOS
Ayer iniciamos nuestro estudio sobre cómo Dios se revela a la humanidad. Pero ¿por qué es necesario que Dios se revele a las personas? El plan original de Dios era tener una relación directa, hablando cara a cara con el ser humano, tal como ocurrió en el Edén. Sin embargo, después de la caída, el pecado introdujo una separación entre el ser humano y su Creador (Gén. 3:8; Isa. 59:1, 2).
Lee Romanos 3:23 y 5:12. ¿Cómo el pecado de Adán y Eva nos alcanza hoy?
Todos sufrimos las trágicas consecuencias del pecado cometido por Adán y Eva. Sin embargo, Dios ya había preparado un plan de salvación desde la fundación del mundo (Apo. 13:8). Este plan tiene el propósito de revelar tanto la justicia como la misericordia de Dios. La ley quebrantada exigía la muerte del transgresor, pero Dios envió a su propio Hijo para morir en nuestro lugar. De esta manera, la justicia de la ley fue satisfecha y, al mismo tiempo, la bondad de Dios fue revelada (Sal. 85:10). Somos justificados por medio de la fe en el sacrificio de Cristo. Cuando confesamos nuestros pecados con arrepentimiento y confiamos en Él como Señor y Salvador, Dios nos perdona (1 Juan 1:9).
¿Cómo resumirías la vida cristiana de acuerdo con 1 Juan 5:11-12?
El verdadero cristiano no busca justificarse mediante la obediencia a la ley de Dios, porque la salvación se obtiene exclusivamente por lo que Cristo hizo en la cruz. La función de la ley no es justificarnos, sino mostrarnos lo que es el pecado. La ley nos convence de nuestra necesidad de un Salvador (Rom. 7:7). Sin la ley no habría conciencia de pecado. La obediencia a la ley es el fruto de la justificación, la prueba de que nuestra fe en Cristo es verdadera (Apo. 14:12). Pues, “la fe verdadera se manifestará mediante la obediencia” (Patriarcas y profetas, p. 61).
Hechos 16:31 dice: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo”. ¿Tienes esta seguridad en Cristo? Si aún no la tienes, acude a Él en oración y acepta hoy el regalo de la salvación y la paz que solo Él puede ofrecerte.
» ¿Crees que Jesús te perdonó de todos tus pecados?
VENCER EL YO
La conversión es un cambio real de corazón que transforma completamente a la persona, llevándola a vivir un estilo de vida cristiano basado en la Biblia (2 Cor. 5:17). Este proceso es descrito en las Escrituras como el “nuevo nacimiento” (Juan 3:5), y tiene dos componentes principales: uno natural y otro divino. El natural se refiere al agua del bautismo, mientras que el divino corresponde a la obra del Espíritu Santo, la tercera persona de la Divinidad (Hch. 2:28). Sin la intervención del Espíritu Santo no hay regeneración; el bautismo, sin Él, sería solo una escenificación religiosa. Es el Espíritu Santo quien nos renueva y nos transforma (Tito 3:5).
Lee 1 Pedro 1:3, 23; 2 Cor. 5:17. ¿Qué sucede después del nuevo nacimiento?
Ser bautizados y haber nacido de nuevo no garantiza que estaremos “salvos para siempre”. Después del bautismo, la vida cristiana continúa, y necesitamos la salvación diaria en Cristo. La clave está en permanecer conectados constantemente con Jesús (Juan 15:1-8). Sin embargo, pronto nos damos cuenta de la batalla interna entre lo que sabemos que debemos hacer y lo que realmente hacemos. Esta lucha puede desanimar a muchos recién convertidos, quienes esperaban tener solo victorias tras el bautismo. Lo que realmente ocurre es un conflicto entre el “viejo hombre” y el “nuevo hombre” nacido en Cristo. Elena de White describe esta experiencia de manera clara: “Hay quienes han conocido el amor perdonador de Cristo y realmente desean ser hijos de Dios; sin embargo, reconocen que su carácter es imperfecto y su vida defectuosa, y están propensos a dudar de que sus corazones hayan sido regenerados por el Espíritu Santo. A los tales quiero decirles: No se abandonen a la desesperación. A menudo tendremos que postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestros defectos y errores, pero no debemos desanimarnos. Incluso si somos vencidos por el enemigo, no somos desechados ni abandonados ni rechazados por Dios” (El camino a Cristo, p. 55).
Este proceso se conoce como santificación por la fe, sin la cual “nadie verá al Señor” (Heb. 12:14). La santificación tiene tres principios fundamentales: (1) Nos transforma para parecernos a Cristo, nuestro modelo (Fil. 3:13-14); (2) Es un proceso continuo a lo largo de toda nuestra vida cristiana (1 Tes. 4:1); y (3) No depende de nuestros esfuerzos, sino del poder de Dios obrando en nosotros (Rom. 5:19).
» ¿Estás dispuesto a permitir que Dios transforme tu vida cada día, entregándote por completo a su voluntad?
CÓMO PERMANECER EN CRISTO
El gran conflicto entre Cristo y Satanás, que comenzó en el cielo, fue trasladado a la Tierra (Apo. 12:3-9). En su batalla contra la ley y el gobierno de Dios, Satanás disfraza su verdadera identidad y distorsiona el carácter santo y amoroso de Dios, promoviendo mentiras (Gén. 3:1-6). La única manera de vencer las tentaciones del enemigo es mediante la fe en Cristo, que nos lleva a la obediencia fiel a su ley y su palabra (Apo. 12:17; 14:12; Sal. 119:1, 11).
Cuando Jesús fue tentado en el desierto, usó repetidamente las Escrituras para derrotar a Satanás (Mat. 4:4). Siguiendo su ejemplo, para vencer en este gran conflicto, debemos comenzar cada día alimentándonos de la Palabra de Dios (Eze. 3:1-3; Isa. 50:4). A continuación, te presentamos algunos planes y recursos para alimentarnos cada día de la Palabra de Dios:
1. El proyecto “Reavivados por su Palabra”, que te invita a leer un capítulo de la Biblia todos los días, disponible en revivalandreformation.org/bhp/es (averigua qué capítulo toca leer hoy y comienza a estudiar). Es esencial comprender las enseñanzas bíblicas como un todo, ya que Satanás conoce la Escritura y busca distorsionarla mediante personas inestables e ignorantes (2 Ped. 3:16).
2. Dios ha provisto a su iglesia con el don de profecía para estos últimos tiempos (Apo. 12:17; 19:10). Aunque Elena de White fue divinamente inspirada, los adventistas no ponen sus escritos a la par de la Biblia. Ella dijo: “La Biblia y solo la Biblia ha de ser nuestro credo” (Mensajes selectos, t. 1, p. 499). Los escritos del Espíritu de Profecía tienen la función de impresionar vívidamente las verdades ya reveladas en las Escrituras (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 307, 308).
3. El estudio de la lección de la Escuela Sabática une a los adventistas de todo el mundo en un estudio bíblico común. Cada trimestre se estudia un nuevo tema. Este estudio debe ser diario, y el sábado, repasado en la clase de la escuela sabática.
Decisión: Para asegurar tu crecimiento espiritual, establece un horario cada día para estar en comunión con Dios a través del estudio de la Biblia, el Espíritu de Profecía y la lección de Escuela Sabática.
» ¿Estás dispuesto a reservar un tiempo especial cada día para alimentar tu vida espiritual y mantenerte firme en Cristo?
ORAR Y AYUNAR
En la lección de ayer vimos que Dios se comunica con nosotros a través de su Palabra. Sin embargo, es mediante la oración que nosotros hablamos con nuestro Padre celestial. Tener una vida espiritual victoriosa, sin oración es imposible. “La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual” (Obreros evangélicos, p. 266). “La oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del Cielo donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia” (El camino a Cristo, p. 81).
Todos necesitamos acudir a Jesús y pedir: “Señor, enséñanos a orar” (Luc. 11:1). En respuesta a esta petición, Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro (Luc. 11:2-4). “El Padre Nuestro no fue destinado a ser repetido simplemente como una fórmula, sino que es una ilustración de lo que deben ser nuestras oraciones: sencillas, fervientes y abarcadoras” (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 23).
La oración del “Padre Nuestro” nos enseña a depender humildemente de Dios, para que supla nuestras necesidades físicas y espirituales diariamente. A continuación, te presentamos un modelo de oración sugerente que puedes practicar todos los días:
Plan de oración 365 días:
1. Adora y agradece a Dios: alábalo por su grandeza y misericordia (Sal. 105:3, 103:2).
2. Confiesa tus pecados: pide perdón por tus faltas (Sal. 51:1-7).
3. Intercede por otros: presenta ante Dios a quienes tienen necesidades físicas y espirituales (Rom. 1:810).
4. Haz tus pedidos personales: Presenta tus necesidades con confianza ante Dios (Fil. 4:6).
5. Pide ser guiado por el Espíritu Santo (Rom. 8:14).
Frente a desafíos de la vida, a veces es necesario ayunar. La Biblia recomienda el ayuno en momentos de peligro (Est. 4:16; 2 Cró. 20:3, 4), para la renovación espiritual (Neh. 1:4; Dan. 9:3) y a fin de consagrarse para la misión (Hch. 13:3; 14:23). La oración y el ayuno son medios que, en las manos de Dios, limpian el corazón y preparan la mente para recibir sus bendiciones.
El verdadero ayuno no implica necesariamente la abstinencia total de alimentos, sino evitar alimentos estimulantes y optar por una alimentación sencilla y saludable. No es una penitencia, sino un tiempo dedicado a un estudio más profundo de la Biblia y la oración.
» En tu vida diaria, ¿cómo puedes vivir el mandato de orar sin cesar? (1 Tes. 5:17-18).
DEVOCIÓN FAMILIAR Y COMUNITARIA
Desde el principio, Dios ha mostrado un especial cariño e interés por la felicidad en el hogar. Según la Biblia, esta es una de las prioridades divinas. “El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra. Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad” (El hogar cristiano, p. 13).
Cada familia debe establecer un tiempo para los cultos al inicio y al final del día. “¿No conviene a los padres reunir a sus hijos antes del desayuno para agradecer al Padre Celestial por su protección durante la noche, y para pedirle su ayuda durante el día? ¿No es propio también, al anochecer, reunirse para agradecer las bendiciones del día?” (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 98).
Comunión en familia:
1. Culto matutino (al iniciar el día): Este es el altar de entrega. La familia debe reunirse para cantar, orar y leer una meditación adecuada para cada edad.
2. Culto vespertino (al final del día): Es el altar de gratitud. La familia debe cantar, leer un texto bíblico o del Espíritu de Profecía, dar gracias a Dios y orar.
Para hogares con niños, estos momentos deben ser alegres y cortos. Si Cristo está presente en casa cada día, la familia será una bendición.
Otro momento especial es la recepción y despedida del sábado, un marco importante en la unión familiar. La santidad del sábado, desde su inicio hasta el final, debe tomarse con seriedad. Algunos consejos para la recepción del sábado:
◊ Investiga la hora del ocaso en tu región.
◊ Usa el viernes como día de preparación para el sábado.
◊ Haz del culto de la puesta de sol el más especial de la semana.
◊ Prioriza estar en familia durante esos momentos.
◊ Lee la meditación del ocaso disponible en la aplicación 7me o en adventistas.org/7me
Culto colectivo:
“No dejemos de congregarnos, como acostumbran a hacerlo algunos” (Heb. 10:25). Asistir a la iglesia regularmente fortalecerá tu crecimiento espiritual. Recuerda que, aunque algunos en la iglesia puedan decepcionarte, ¡Jesús nunca falla! La iglesia es como un hospital, donde Cristo es el único médico. Así como tú, los demás buscan la cura.
» ¿Cómo puedes fortalecer la devoción familiar en tu hogar hoy?
¡FIRMES HASTA EL FIN!
Esta semana estudiamos los pasos necesarios para que un cristiano permanezca firme en la fe. Este fue el tema del sermón de Jesús en Juan 15.
Lee nuevamente estos versículos y descubre dos cosas: ¿Cuántas veces repite Jesús la palabra “permanecer”? Si permanecemos conectados a Cristo, ¿cuál será el resultado? (vers. 5).
El énfasis de Jesús no está en comenzar la vida cristiana, sino en cómo permanecer en ella. Todos, especialmente los nuevos en la fe, necesitan aprender esta lección.
Un cristiano compartió tres reglas que seguía: (1) No hablar con nadie sin antes hablar con Jesús; (2) No hacer nada sin antes orar; y (3) No leer nada sin antes leer la Biblia.
Vivimos en un mundo acelerado y necesitamos decidir nuestras prioridades. Somos responsables de determinar qué ocupa el primer lugar en nuestra vida: pasar tiempo con Dios o cualquier otra cosa. Esta es una decisión personal.
Nuestra actitud diaria debe ser: “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ‘¡Tómame, oh Señor, como enteramente tuyo! Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti’. Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para realizarlos o abandonarlos según te lo indicare su Providencia. Así, día tras día, debes poner tu vida en las manos de Dios, y así tu vida será moldeada cada vez más a semejanza de la vida de Cristo” (El camino a Cristo, p. 70).
Isaías 40:30-31 nos dice: “Aun los jóvenes se cansan, se fatigan... pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas...”. Esta es una descripción perfecta de quienes permanecen conectados a Cristo. Las cosas muertas no pueden crecer. Antes de que haya crecimiento espiritual, debe haber vida espiritual. No temas no poder permanecer en la iglesia por cumplir reglas. Tu único temor debe ser apartarte de la fuente de vida: Cristo Jesús. Las demás cosas serán añadidas.
» ¿Qué puedes hacer hoy para asegurarte de permanecer firme en Cristo?
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LECCIÓN 2
IDENTIDAD ADVENTISTA
Sábado
Para memorizar:
“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).
Esta semana estudiaremos sobre nuestra identidad como Iglesia Adventista del Séptimo Día. Cada uno forma su identidad a través de experiencias y recuerdos. Como adventistas del séptimo día, tenemos una identidad que nos fue transmitida como una herencia valiosa. Esta identidad está enraizada en la misión de preparar a un pueblo para el regreso de Jesús (Mateo 24:30-31).
La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue levantada por Dios para proclamar el evangelio en todo el mundo antes del fin (Mateo 24:14; Marcos 16:15). Nos vemos como un movimiento de restauración de verdades bíblicas olvidadas, y predicamos el evangelio eterno (Apocalipsis 14:6) que ha sido alterado a lo largo de la historia. Creemos que “el pecado es la transgresión de la ley” (1 Juan 3:4), y como pecadores necesitamos de la salvación en Cristo. Sin embargo, esa necesidad solo puede ser entendida plenamente cuando comprendemos la validez de la ley de Dios. Dios no cambió su ley para salvarnos; en su lugar, proveyó a Cristo como el sacrificio necesario para cumplir las demandas de la ley y de la libertad (Santiago 1:25; 2:12). Esta combinación de fe en Jesús y la obediencia a los mandamientos de Dios es la identidad básica del pueblo de Dios en el tiempo del fin (Apocalipsis 14:12).
Aunque Dios tiene hijos en todas las iglesias y religiones, ha levantado a un pueblo específico para proclamar el nombre de Jesús y la validez de sus mandamientos. Ese pueblo es el remanente de la profecía bíblica (Apocalipsis 12:17). De ningún modo es considerado mejor que los otros, sino que es llamado para amar y servir a todos.
» ¿Qué dijo Jesús sobre la validez de la ley en Mateo 5:17-18?
UNA CASA EN EL CIELO
La doctrina del Santuario es única entre los adventistas del séptimo día. Aunque muchas creencias y prácticas adventistas se encuentran en otras confesiones religiosas, la comprensión adventista sobre el Santuario es particular. ¿Existe un fundamento bíblico sólido para esta enseñanza? Para responder debemos entender mejor el Santuario en el Antiguo Testamento.
¿Por qué Dios ordenó la construcción de un santuario? (Éxodo 25:8)
Desde los primeros patriarcas, como Abel y Noé, los sacrificios ya eran parte del culto a Dios (Gén. 4:4; 8:20). Sin embargo, cuando Israel salió de Egipto, el Señor ordenó la construcción de un santuario que sirviera como punto de encuentro entre Él y su pueblo. El primer Santuario fue un tabernáculo portátil, hecho con materiales preciosos. Siglos después, Salomón construyó un magnífico templo siguiendo los mismos patrones. Todo, desde los sacrificios hasta los muebles y las funciones de los sacerdotes, apuntaba a Cristo, el verdadero “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
El santuario terrenal fue creado según el modelo celestial (Éxo. 25:9, 40; Heb. 8:5). La Biblia ofrece abundante evidencia del Santuario celestial, como lo menciona Apocalipsis 11:19. Allí, Jesús ministra como nuestro Sumo Sacerdote (Heb. 8:1, 2), intercediendo por nosotros con su sangre (Heb. 9:12, 14). Según Daniel 7:9-14 y Apocalipsis 14:6-7, en este Santuario celestial también ocurre el juicio investigador antes del regreso de Cristo. “El Santuario celestial es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. [...] La intercesión de Cristo en beneficio del hombre en el Santuario celestial es tan esencial para el plan de salvación como lo fue su muerte en la cruz” (El conflicto de los siglos, pp. 542, 543). Nuestra fe está dirigida al Cristo resucitado, que vive e intercede por nosotros, no a un Jesús eternamente inmóvil en la cruz.
» ¿Has considerado cuán profundo es este ministerio celestial de Cristo por ti?
MONUMENTO AL CREADOR
Como adventistas, el séptimo día está en nuestro nombre. Nos identifica y distingue tanto en lo religioso como en lo social. El sábado es una señal entre Dios y su pueblo (Éxo. 31:13; Eze. 20:12, 20).
En Génesis encontramos las raíces del día santo. Dios descansó el séptimo día, lo bendijo y lo santificó, diferenciándolo de los demás (Gén. 2:3). Esta es la triple razón del cuarto mandamiento (Éxo. 20:11). Génesis 2:3 afirma: (1) la autoridad del sábado, establecido por Dios mismo; (2) su universalidad, dado a toda la humanidad antes de cualquier religión o división; y (3) su funcionalidad, para restaurar al ser humano en comunión con el Creador.
Lee Éxodo 20:8-11 y Apocalipsis 14:6-7. ¿Qué palabras tienen en común estos pasajes?
Ambos textos mencionan “cielo, tierra y mar” en la misma secuencia. Esto subraya que el sábado está directamente conectado con la creación y el llamado a adorar al Creador.
¿Cómo guardar el sábado? (Isaías 58:13-14)
La observancia del sábado empieza en la mente. Implica dejar de lado el egoísmo y volvernos a Dios. Elena de White ofrece orientaciones en el capítulo “La observancia del sábado” (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 351-368).
Aquí tienes siete orientaciones básicas:
1. Guardar el sábado no es solo obediencia a una ley, sino una relación espiritual con Dios. Somos durante el sábado lo que somos en la semana, y viceversa.
2. La preparación abarca toda la semana, especialmente el viernes.
3. Los límites del sábado deben observarse de puesta de sol a puesta de sol.
4. El sábado debemos despertarnos más temprano para evitar la prisa.
5. La vestimenta debe ser modesta y de buen gusto.
6. La alimentación debe consistir en platos simples, pero apetitosos.
7. Evitemos conversaciones mundanas y aprovechemos para hablar de temas espirituales.
El sábado fue hecho para el ser humano (Mar. 2:27-28). Al guardarlo, experimentamos sus beneficios que se extienden a lo largo de la semana.
» ¿Cómo puedes aprovechar mejor este día sagrado para fortalecer tu relación con Dios?
MIL MENTIRAS, UNA VERDAD
Las palabras “¡No es cierto! ¡No van a morir!” (Gén. 3:4) representan la mayor mentira jamás contada. Este engaño trajo la muerte como consecuencia y nos aleja de Dios, creando la falsa ilusión de que el ser humano nunca muere, sino que simplemente pasa a otro plano de existencia.
¿El alma puede morir? ¿Qué son el alma y el espíritu? (Ezequiel 18:4; Génesis 2:7)
La idea de que las personas continúan existiendo tras la muerte es más que una creencia religiosa, es una visión del mundo. Según la Biblia, el alma es la persona como un todo. Tú eres un alma. Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo “alma viviente” (Gén. 2:7), y esa alma también muere, según Ezequiel 18:4.
En la Biblia, la palabra espíritu puede ser traducida como “aliento de vida”, el principio que nos mantiene vivos, al igual que a los animales (Ecl. 3:19). En la muerte no hay conciencia, sentimiento ni existencia (Ecl. 9:5, 6, 10). La muerte es la total ausencia de vida, no otro tipo de existencia. Aunque es la más terrible consecuencia del pecado (Rom. 3:23; 5:12), la muerte tampoco implica sufrimiento eterno. La enseñanza de un castigo eterno en el fuego es antibíblica y cruel.
¿Cuál es el proceso de reversión de la muerte? Lucas 20:36; Juan 5:28, 29; 11:24, 25. Señale V si es verdadero o F si es falso. Existencia en otro planeta Resurrección Reencarnación
El apóstol Pablo no solo defendió la resurrección de Cristo, sino también la idea de una resurrección general (Hch. 23:6; 24:15, 16; 1 Cor. 15:12, 13). Según la Biblia, no existe reencarnación ni otra vida en otro plano; la única esperanza es la resurrección.
¿Cuándo ocurrirán las dos resurrecciones señaladas en la Biblia? (1 Tes. 4:13-18; 1 Cor. 15:50-54)
La primera resurrección ocurrirá en el regreso de Jesús, cuando los justos serán resucitados. La segunda será mil años después, cuando la Nueva Jerusalén descienda del cielo. En Cristo tenemos la esperanza de la resurrección. Él tiene las llaves de la muerte y la tumba (Apo. 1:18). Cristo es la resurrección y la vida (Juan 11:25).
» ¿Cómo te anima esta verdad a enfrentar la muerte sin temor?
MENSAJERA DEL SEÑOR
“Sin visión profética, el pueblo perecerá” (Pro. 29:18, JBS). A lo largo de la Biblia, Dios siempre llamó a su pueblo al arrepentimiento por medio de un profeta.
¿Qué don debería manifestarse entre el pueblo remanente de los últimos días? (Apocalipsis 12:17; 19:10)
Satanás está lleno de ira contra el remanente, aquellos que “obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús” (Apo. 12:17). El “testimonio de Jesús” es el espíritu de la profecía (Apo. 19:10). Todo profeta es un testigo de Jesús, y cada profecía testifica sobre Él (Luc. 24:27; Juan 8:56; Apo. 1:9). Por lo tanto, entre el pueblo remanente de los últimos días se manifestará el testimonio de Jesús por medio del ministerio de un profeta.
¿Cuáles son las marcas de un verdadero profeta y cómo se ven en la vida de Elena de White? (Marca con una X si es correcto)
Sus escritos están en conformidad con las Escrituras (Isa. 8:20).
Sus profecías se cumplieron (Deu. 18:21, 22).
Dio buenos frutos en su vida personal (Mat. 7:15).
Defendía la divinidad de Cristo (1 Juan 4:1, 2).
Elena de White (1827-1915) prefería no ser llamada profetisa, pero nunca negó que sus visiones fueran genuinas. Se consideraba a sí misma una mensajera del Señor. Recibió más de 2000 sueños y visiones, muchas de ellas presenciadas por otros durante reuniones de oración. Sus escritos y su vida personal exaltaron a Cristo y la Palabra de Dios. Además, hizo predicciones que se cumplieron, como la ascensión de Estados Unidos como superpotencia, la creciente influencia del papado y la popularización del espiritismo (sugerencia de lectura: Profecías sorprendentes, Elena de White: Mujer de visión y Enciclopedia de Elena de White, publicado por ACES).
Aunque no era perfecta y no debe ser reverenciada, su ministerio sigue siendo una bendición para la iglesia hoy. Dios nos invita a beneficiarnos de sus escritos, si deseamos prosperar (2 Cró. 20:20).
» ¿Estás dispuesto a aprovechar esta bendición profética en tu vida?
VALORA NUESTRA IDENTIDAD
Esta semana hemos visto que los adventistas del séptimo día, tenemos una identidad. Solo cuando entendemos nuestra identidad bíblica, nuestra herencia histórica y los valiosos mensajes que nos fueron confiados, podremos preservarlos y proclamarlos al mundo. Repasemos lo que hemos aprendido.
¿Cómo surgió el adventismo? Marca la opción correcta.
De una discusión interna y la división de una iglesia.
De un grupo de personas de varias iglesias que se reunieron para orar y estudiar sobre el regreso de Jesús.
Una de las características más hermosas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es que nació de la unión de personas de diversas iglesias y líneas de pensamiento. A pesar de sus diferencias, tuvieron la humildad de estudiar, discutir y orar juntas, buscando la guía de Dios.
¿Cómo distinguen al movimiento adventista las creencias sobre el ministerio de Cristo en el Santuario, el estado del ser humano en la muerte y el don de profecía? Marca V si es verdadero y F si es falso.
Solo los adventistas defienden la doctrina del Santuario celestial y creen que Jesús aplica los méritos de su sacrificio en nuestro favor hoy.
Creemos que la muerte es un estado pasajero de cesación completa de la vida, y que Jesús resucitará a los hijos de Dios en su segunda venida.
Afirmamos que Dios comunicó mensajes a Elena de White, quien durante su ministerio de 70 años, llevó a la iglesia hacia una relación más cercana con Cristo y su Palabra, beneficiándonos hasta hoy.
El estudio de esta semana es solo un resumen de grandes verdades. Por eso, necesitas profundizar. Estudia la Palabra de Dios todos los días con oración, dedícate a la lección de la Escuela Sabática y explora los recursos que la iglesia pone a disposición. No necesitas leer todo de una sola vez; un poco cada día será de gran ayuda. Ten cuidado con algunas fuentes en internet que pueden presentar puntos de vista desequilibrados. Busca información en fuentes confiables, siempre recordando quién eres: un hijo o una hija de Dios, parte de un movimiento profético llamado a preparar a un pueblo para el regreso de Jesús.
TESTIFICACIÓN CRISTIANA
Sábado
Para memorizar: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
Bienvenido a una semana más de descubrimientos y aprendizaje. Durante esta semana exploraremos uno de los aspectos más cruciales de la vida cristiana: cómo compartir nuestra fe con otros. Cada hijo de Dios recibe la misión de compartir el evangelio, una tarea que no puede ser transferida a nadie más. La iglesia es una comunidad de individuos llamados por Jesús a seguirle, y esta vocación incluye tres elementos fundamentales:
1. Amor: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35).
2. Unidad: “Para que todos sean uno... para que el mundo crea que tú me has enviado” (Juan 17:21).
3. Frutos: “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos” (Juan 15:8).
Nuestro llamado como hijos de Dios involucra: amar, vivir en unidad cristiana y producir frutos para glorificar a Dios. Eso es posible por medio de la oración y del estudio de la Biblia.
Lee Mateo 28:18-20. ¿Cuál es la misión de la iglesia?
La iglesia de Cristo fue organizada con propósitos misioneros, y cada miembro está llamado a participar activamente en llevar el mensaje de la verdad a todos, independientemente de su condición social. Como Elena de White afirma: “La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres... y su misión es la de anunciar el evangelio al mundo” (Los hechos de los apóstoles, p. 9). Si deseas mantenerte firme en la fe, involúcrate en la misión. Esta te renovará y reforzará tu deseo de buscar a Dios cada día. » Durante esta semana vamos a descubrir cómo podemos, por medio del testimonio y el servicio, participar de la misión de Dios.
TESTIFICANDO DE MI FE
Testificar de nuestra fe es compartir lo que Jesús ha hecho, hace y hará por nosotros. Pero ¿por qué es importante testificar? Aquí te presento cuatro razones clave:
1. La salvación de las personas alegra el corazón de Dios. Jesús contó las parábolas de la oveja perdida, la moneda extraviada y el hijo pródigo, todas las historias que revelan el gozo en el cielo cuando alguien es encontrado y restaurado (Lucas 15).
2. Predicar el evangelio es un mandamiento bíblico. En todo el Nuevo Testamento encontramos la urgencia de proclamar el mensaje de salvación (Hechos 13:47).
3. El testimonio es la respuesta de un corazón agradecido por la salvación recibida. Como dice Elena de White: “El primer impulso del corazón regenerado es traer a otros al Salvador” (El conflicto de los siglos, p. 77).
4. Testificar fortalece nuestra vida espiritual. La mejor manera de resistir al mal es mediante el servicio activo (Los hechos de los apóstoles, p. 87). Cuando compartimos a Cristo, también recibimos poder espiritual.
La manera más efectiva de testificar es siguiendo el método de Cristo. Elena de White nos recuerda: “Solo el método de Cristo será el que dara éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces, les pedía: “Síganme” (El ministerio de curación, p. 102).
Testificar no es un evento aislado en la vida de un cristiano, sino una práctica cotidiana. Debemos comenzar en nuestro círculo de influencia: con familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos. Haz una lista de personas que conoces y ora diariamente por ellas, pidiendo a Dios que te ayude a ser un testigo fiel.
Un buen testimonio de vida puede dividirse en tres partes:
◊ Testimonio personal: ¿Cómo era mi vida antes de conocer a Jesús?
◊ Lecciones aprendidas: ¿Cómo me di cuenta de que necesitaba a Jesús?
◊ Buenas nuevas de salvación: ¿Qué diferencia ha hecho Jesús en mi vida? Presentar nuestro testimonio de conversión es fundamental para que otros puedan ver los milagros de transformación que Dios ha hecho en nuestras vidas.
» Escribe en tu diario personal el testimonio de tu conversión. Luego, compártelo con las personas por quienes estás orando.
ERA CIEGO Y AHORA VEO
En Juan 9, Jesús sana a un ciego de nacimiento, lo que desata una controversia entre los fariseos porque ocurrió en sábado. Al no poder negar el milagro, intentaron desacreditar a Jesús, llamándolo pecador. La respuesta del hombre fue simple, pero poderosa: “Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo” (Juan 9:25). No hubo argumentos en contra de la evidencia de una vida transformada.
Así como este hombre compartió su testimonio de manera sencilla, nosotros también debemos testificar sobre lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas. Aquí tienes algunas recomendaciones para hacerlo de manera efectiva:
1. Sé breve. El hombre sanado testificó en pocas palabras, lo que demuestra que no se necesita hablar mucho para ser impactante.
2. Evita términos complicados. Usa un lenguaje sencillo para que quienes no están familiarizados con la iglesia o la Biblia puedan entender.
3. Sé humilde. Evita una actitud de superioridad. Debemos compartir nuestras creencias con amor y respeto hacia los demás.
4. Ora. Mientras testificas, mantente en constante oración, pidiendo al Espíritu Santo que te guíe.
5. Confía en el Espíritu Santo. Es él quien da poder a nuestro testimonio. Jesús prometió: “Cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos” (Hechos 1:8). Sin el Espíritu, nuestro testimonio no será tan efectivo.
Elena de White refuerza esta idea: “Mañana tras mañana, cuando los heraldos del evangelio se arrodillan delante del Señor y renuevan sus votos de consagración, él les concede la presencia de su Espíritu con su poder vivificante y santificador. Y al salir para dedicarse a los deberes diarios, tienen la seguridad de que el agente invisible del Espíritu Santo los capacita para ser colaboradores juntamente con Dios” (Los hechos de los apóstoles, pp. 46, 47).
Lee Lucas 11:9-13. ¿Cuál es la garantía que tenemos de que Dios desea darnos el poder del Espíritu Santo?
» Desafío: Ora pidiendo a Dios la presencia del Espíritu Santo y que te ayude a compartir tu fe con los que te rodean.
DESCUBRIENDO MI DON ESPIRITUAL
Los dones espirituales son habilidades otorgadas por el Espíritu Santo a los creyentes para el servicio en la causa de Cristo. En 1 Corintios 12:1-26, el apóstol Pablo nos enseña lo siguiente:
1. Conocimiento sobre los dones: Pablo desea que ningún cristiano sea ignorante acerca de ellos (vers. 1).
2. Diversidad de dones: Todos los que nacen en Cristo recibirán algún don espiritual (vers. 4, 7).
3. Importancia de cada don: No debemos menospreciar nuestros dones ni considerarlos insignificantes (vers. 15, 16).
4. Respeto por los dones de otros: Tampoco debemos menospreciar los dones de los demás (vers. 21, 22).
Elena de White menciona que, aunque cada uno tiene diferentes fortalezas y dones, todos deben usarlos en el servicio del Maestro, sin importar cuán pequeño pueda parecer el don (The sings of the times, 24 de febrero de 1904).
¿Cómo descubrir tu don?
1. Ora específicamente sobre este tema, ya que es un asunto espiritual.
2. Involúcrate en actividades dentro de la iglesia para identificar tus hechos en la práctica.
3. Escucha tus sentimientos: Reflexiona sobre cómo te sientes al realizar ciertas actividades.
4. Evalúa la eficiencia: Observa si lo que haces genera resultados positivos.
5. Pide consejo a cristianos que te conozcan y tengan experiencia.
Finalmente, es importante recordar que hay responsabilidades compartidas por todos los cristianos, independientemente de los dones. Todos estamos llamados a practicar los hábitos espirituales de comunión, misión y fidelidad. Comunión diaria con Dios, testificar de nuestra fe y ser fieles en la devolución de los diezmos y ofrendas, aunque no tengamos un don específico en esas áreas.
» ¿Cómo estás usando los dones que Dios te ha dado para fortalecer el cuerpo de Cristo y alcanzar a otros para su gloria?
CÓMO LLEVAR A ALGUIEN A CRISTO - PARTE 1
La mayoría de las personas aceptan a Cristo por medio de amigos y familiares. Para llevar a alguien a Jesús es importante seguir estos tres pasos:
1. Orar: Como Jesús oró por nosotros (Juan 17:20), debemos orar por quienes aún no han conocido plenamente el mensaje de Dios. La oración constante por estas personas es esencial.
2. Relación amable: Tratar a las personas con bondad y preocupación genuina es fundamental. Elena de White destaca que “el argumento más poderoso a favor del evangelio es un cristiano amante y amable” (El ministerio de curación, p. 373).
3. Ofrecer un estudio bíblico: Comparte la Biblia y tu testimonio personal cuando sea el momento adecuado. Forma una pareja misionera en la iglesia y comprométete a guiar a alguien en su estudio de la Biblia.
El testimonio cristiano tiene tres componentes: comunión con Dios por medio de la Biblia y la oración (Juan 15:7), relación con amigos y hermanos (Juan 15:12) y la misión de salvar a los perdidos (Juan 15:8).
Manos a la obra:
1. Estudie la Biblia semanalmente con alguien.
2. Enseñarle los hábitos:
◊ Espirituales: Leer la Biblia y orar.
◊ Saludables: Practicar los ocho remedios naturales.
◊ Financieros: Enseñarle a elaborar un presupuesto personal o familiar, y a poner a Dios en el centro de sus finanzas, separando primero los diezmos y las ofrendas.
◊ Misioneros: Ministrar cursos bíblicos y participar de los grupos pequeños.
3. Practique la oración intercesora, por la persona con quien estudia, y anímela a hacer una lista de personas con quienes compartir la verdad.
4. Invite a los familiares y amigos del interesado a su bautismo y ofrézcales estudios bíblicos.
5. Forme una pareja misionera con el nuevo bautizado y estudie la Biblia con otros.
» En estos momentos habla con Dios y pídele orientación para poner en práctica lo aprendido.
MI TALENTO, MI MINISTERIO
Elena de White nos recuerda la importancia del esfuerzo personal en la obra misionera. Más allá de los sermones, el servicio personal tiene un impacto transformador. Ella menciona que debemos acercarnos a las personas ayudando a los necesitados, consolando a los afligidos, instruyendo a los ignorantes y apoyando a los inexpertos. Con el poder del amor de Dios, este tipo de servicio nunca será infructuoso. También enfatiza que los actos de bondad y simpatía pueden abrir el corazón de aquellos que han perdido la fe en Dios y en el hombre. Las acciones desinteresadas conmueven a las personas y pueden ser un medio poderoso para acercarlas a Cristo. (El ministerio de curación, p. 102)
El cuidado de los enfermos, la enseñanza y el consejo, entre otras actividades, pueden ser parte de nuestras profesiones cotidianas, y cuando las ponemos al servicio de Dios, se convierten en ministerios. No solo es el pastor quien tiene la responsabilidad de servir en la obra de Dios; cada uno de nosotros podemos usar nuestros talentos y habilidades para avanzar su Reino. “Debemos animar a hombres que no han sido llamados al ministerio evangélico a que trabajen para el Maestro, de acuerdo con sus diversos dones”. (El ministerio de la bondad, p. 114)
Debes crear maneras de servir por medio de tu profesión. Una peluquera, por ejemplo, puede dedicar un día a la semana o al mes para cortarles el cabello a personas que no puedan pagar; un profesor puede iniciar una clase gratuita de preparación para pruebas de ingreso a las facultades; una médica puede ponerse a disposición para trabajar en una feria de salud promovida por la iglesia.
Pasos para ponerlo en práctica:
1. Reflexiona sobre cómo tus habilidades o profesión pueden servir a las personas.
2. Ofrece tus servicios a tu iglesia local para iniciar un ministerio.
3. Ora e intercede por las personas que ayudas y ofréceles estudios bíblicos.
¡Que Dios te bendiga y te use poderosamente!
Escribe qué tipo de servicio o habilidad puedes poner a disposición de la misión y preséntalo al líder de tu iglesia.
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COMPROMÉTETE EN LA IGLESIA
Sábado
Para memorizar: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22, 23).
Durante esta semana hablaremos sobre cómo funciona la Iglesia Adventista del Séptimo Día y cómo puedes usar tus dones en esta estructura. El término iglesia puede referirse a la organización, a la iglesia local (el edificio), o al pueblo de Dios (los miembros).
La Iglesia adventista es una de las entidades mejor organizadas del mundo. En 1860, la Iglesia Adventista del Séptimo Día fue organizada con este nombre. En 1902, Elena de White afirmó: “Somos adventistas del séptimo día. ¿Nos avergonzamos de nuestro nombre? Contestamos: ¡No, no! No estamos avergonzados de él. Es el nombre que el Señor nos ha dado. Nos señala la verdad que ha de probar a las iglesias” (Mensajes selectos, t. 2, p. 480).
Algunas fechas importantes:
◊ En 1860: Se organizó la primera iglesia y se aprobó el nombre “Adventista del Séptimo Día”.
◊ En 1861: Se forma la primera Asociación.
◊ En 1863: Se crea la Asociación General, el cuerpo administrativo central.
◊ En 1901: Se reorganizó la Asociación General con la creación de uniones y departamentos.
Durante 1913 y 1918 se crearon las divisiones mundiales, que son oficinas o sedes de la Asociación General distribuidas por todo el mundo.
Dios ha guiado a esta iglesia desde sus inicios y continuará haciéndolo hasta la segunda venida de Cristo. Esta iglesia es la iglesia profética de la profecía bíblica, es la iglesia triunfante.
» Establece el hábito de orar por los pastores y líderes de tu iglesia.
FUNCIONAMIENTO DE LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene un sistema de gobierno representativo en el cual la autoridad recae sobre los miembros, pero la planificación y coordinación se delega a varios niveles administrativos. Las decisiones importantes son revisadas en “asambleas” periódicas, donde se presentan informes y se eligen líderes para un nuevo periodo. A continuación se describen los niveles de organización de la iglesia:
Niveles de organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día:
1. Iglesia local está formada por un grupo organizado de creyentes. Este grupo de hermanos es dirigido por un pastor, designado por la Asociación/Misión, y líderes locales, seleccionados por una comisión elegida por todos los miembros. La iglesia local forma parte de un distrito pastoral compuesto por otras iglesias de la misma región geográfica.
2. La Asociación/Misión está formada por un grupo organizado de iglesias de un territorio específico, y ayuda a coordinar los proyectos de las iglesias locales.
3. La Unión está formada por un grupo de Asociaciones o Misiones dentro de un territorio geográfico más amplio, a fin de coordinar los proyectos y las acciones de los campos locales (Asociaciones/Misiones).
4. La Asociación General, con sede en los Estados Unidos, es representada en determinadas áreas geográficas por las Divisiones. Por lo tanto, una División no es un nivel administrativo de la iglesia, sino una extensión de la Asociación General para determinadas regiones del mundo. El objetivo de las Divisiones es ayudar en la coordinación de los proyectos y de las acciones de las Uniones.
Finanzas
Una organización mundial como la Iglesia Adventista del Séptimo Día no funcionaría sin un sistema financiero eficiente dirigido al cumplimiento de la misión. La principal fuente de ingresos de la Iglesia adventista son los diezmos y las ofrendas que se reciben de los miembros, que fielmente siguen el plan de Dios (Mal. 3:10).
La iglesia tiene criterios rigurosos y transparentes en la utilización de sus fondos para el mantenimiento del ministerio pastoral y de la obra de predicación del evangelio en todo el mundo.
Después del estudio de hoy, ¿cuál es tu impresión sobre la organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?
LOS MINISTERIOS Y LAS ACTIVIDADES DE LA IGLESIA LOCAL
El funcionamiento de la iglesia local está basado en los ministerios, que son las diferentes actividades realizadas dentro de la congregación. En la Iglesia Adventista del Séptimo Día, algunos de los ministerios más conocidos son el Ministerio de la Familia, el Ministerio del Niño, el Ministerio Joven y el Ministerio de la Música. La participación en estos ministerios no solo ayuda a edificar la iglesia, sino que también fomenta la comunión entre los miembros y el crecimiento espiritual de cada uno.
Es importante que los ministerios se desarrollen en función de los dones espirituales y talentos naturales de los miembros. Para contribuir con éxito en un ministerio es fundamental entender la diferencia entre un talento natural y un don espiritual.
Un talento natural es una habilidad innata que puedes haber desarrollado desde el nacimiento. Estos talentos pueden ser utilizados para glorificar a Dios y ayudar a la iglesia.
Por otro lado, un don espiritual es una capacidad divina que el Espíritu Santo otorga a cada creyente en el momento del bautismo, con el propósito de edificar el cuerpo de Cristo y cumplir su misión (1 Corintios 12:11).
Describe con tus palabras la diferencia entre un talento natural y un don espiritual. (Lee 1 Cor. 12:11)
Todo cristiano debe estar involucrado en un ministerio para cumplir la misión que recibió de Dios. Los ministerios son desempeñados de acuerdo con los dones y los talentos de los creyentes y son establecidos de acuerdo con las necesidades de la iglesia y de la sociedad.
Todos los ministerios de la iglesia tienen como objetivo mostrar el amor de Dios a las personas. Ese es el motivo de existencia de la iglesia. “Asumir seriamente la misión de la iglesia implica la tensión entre la necesidad de separarse del mundo y la responsabilidad de alcanzarlo” (Guía para ancianos, ed. rev. 2014, p. 12). Esa tensión ocurre porque, aunque debemos separarnos de las prácticas y las costumbres del mundo, debemos aproximarnos a él para llevar el amor, la verdad y la salvación de Dios. Eso debe estar bien claro desde el inicio de tu caminata cristiana. No debes apartarte de las personas, al punto de no poder darles testimonio ni involucrarte, tanto que pases a participar de prácticas contrarias a la voluntad de Dios. La comunión diaria te va a ayudar a tomar las decisiones correctas. » ¿En qué ministerios de tu iglesia local te gustaría servir? ¿Cómo puedes usar tus talentos naturales y dones espirituales para ayudar a llevar a las personas a Cristo?
SOMOS UNA FAMILIA
La familia adventista mundial está compuesta por más de 22 millones de miembros que se reúnen semanalmente en iglesias y hogares a través de unidades de acción y grupos pequeños. Esta historia comenzó en 1852 cuando Jaime White, uno de los pioneros de la iglesia, escribió las primeras lecciones de Escuela Sabática.
La Escuela Sabática tiene cuatro énfasis:
1. Fortalecimiento de la fe: La lección de la Escuela Sabática es el principal instrumento para estudiar la Biblia y los escritos del Espíritu de Profecía.
2. Compañerismo: Las unidades de acción y grupos pequeños ayudan a los miembros a formar relaciones saludables y a experimentar una comunidad de fe.
3. Proclamación del evangelio: Cada miembro es llamado a utilizar sus dones espirituales para compartir el evangelio.
4. Misiones mundiales: Las ofrendas que se reciben semanalmente apoyan la obra misionera mundial.
Unidades de acción y grupos pequeños:
Las unidades de acción son clases de estudio que se reúnen los sábados en la iglesia para repasar la lección de la Escuela Sabática. Los grupos pequeños, por su parte, se reúnen en los hogares, promoviendo el compañerismo y la proclamación del evangelio. Ambos fortalecen la comunidad y las relaciones entre los miembros. Si aún no estás vinculado a una unidad de acción o a un grupo pequeño, busca la orientación de tu pastor o de la persona que te guía en los estudios bíblicos.
Factores clave para el fortalecimiento espiritual:
Un estudio realizado por Robert McIver reveló que los principales factores que fortalecen la fe incluyen asistir a la Escuela Sabática, estudiar la lección, observar el sábado, leer la Biblia diariamente, orar con frecuencia y ser fiel en los diezmos y ofrendas.
¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Has sido fiel en estos aspectos? Si enfrentas desafíos, habla con Dios y pídele su guía para que puedas seguir firme en la fe y cumplir tu misión como parte de esta gran familia adventista.
CEREMONIAS DE LA IGLESIA
El Nuevo Testamento establece ciertas ceremonias para la iglesia cristiana con el fin de fortalecer la fe, la familia y la comunión de los creyentes. En la iglesia, nos reunimos para el culto, la comunión, la instrucción en la Palabra y la proclamación del evangelio.
Principales ceremonias de la iglesia:
1. Bautismo: En esta ceremonia damos testimonio de nuestra muerte al pecado y el compromiso de una nueva vida en Cristo. A través del bautismo pasamos a ser parte del pueblo de Dios y de la iglesia como miembros. Se realiza por inmersión y es precedido por la comprensión, aceptación y vivencia de las enseñanzas bíblicas (Mateo 28:19, 20; Romanos 6:1-6).
2. Cena del Señor: Ceremonia en la que participamos de los emblemas del cuerpo y la sangre de Jesús, simbolizado en el vino y el pan, acompañada de examen de conciencia, arrepentimiento y confesión. Incluye el lavado de los pies como símbolo de purificación y servicio mutuo en humildad (Juan 13:1-17).
3. Casamiento: La Iglesia adventista sostiene el matrimonio como una relación monogámica y heterosexual, basada en el diseño bíblico. La intimidad sexual dentro del matrimonio es un regalo de Dios para promover la felicidad y la seguridad cada vez mayores en la relación (Manual de iglesia, ed. Rev. 2015, p. 151).
4. Dedicación de niños: Siguiendo el ejemplo de la dedicación de Jesús en el templo (Lucas 2:22), los niños son dedicados al Señor en una ceremonia sencilla, dirigida por un pastor o anciano.
Importancia de la adoración colectiva:
Todas estas ceremonias tienen como objetivo fortalecer la adoración colectiva. Aunque la adoración personal es esencial, la Biblia resalta la importancia de congregarnos. Hebreos 10:25 nos exhorta a no dejar de congregarnos, reconociendo la importancia de la adoración pública para nuestro crecimiento espiritual.
¿Qué te gusta más de los cultos en la iglesia? ¿Cómo han fortalecido tu fe?
INSTITUCIONES ADVENTISTAS
La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue fundada con el propósito de preparar al mundo para el regreso de Jesús. Para cumplir esta misión, la iglesia ha establecido diversas instituciones con el fin de proclamar el mensaje de Dios de manera eficaz y alcanzar a la mayor cantidad de personas.
Desde sus inicios en Nueva Inglaterra, Estados Unidos, en el siglo XIX, el movimiento adventista utilizó publicaciones impresas para difundir las verdades bíblicas. Los pioneros adventistas fundaron una pequeña editorial que distribuyó el mensaje a nivel global. Hoy en día, la iglesia cuenta con 61 casas editoras que producen materiales en 375 lenguas y dialectos.
Con el tiempo, los adventistas también emplearon la radio y la televisión para proclamar el mensaje. Actualmente, existen 160 centros de producción de medios de comunicación adventistas que llevan la Palabra de Dios a todo el mundo. La educación fue otro campo en el que los pioneros adventistas vieron la necesidad de actuar, ya que el sistema escolar secular no siempre se alineaba con los principios bíblicos. Esto llevó a la fundación de escuelas adventistas. Actualmente, hay cerca de 8000 instituciones educativas adventistas con más de 2 millones de estudiantes.
El mensaje adventista también abarca la salud física, por lo que la iglesia fundó hospitales y clínicas. Hoy existen 1048 hospitales, clínicas y orfanatos adventistas en diversas regiones del mundo.
Las instituciones de la iglesia fueron establecidas con base en la misión y la visión adventista, que son las siguientes:
Misión: “Hacer discípulos de todas las naciones, comunicando el evangelio eterno en el contexto del triple mensaje angélico de Apocalipsis 14:6 al 12, invitándolos a aceptar a Jesús como su Salvador personal y a unirse a la iglesia remanente, instruyéndolos para servirlo como Señor y preparándolos para su pronto regreso”.
Visión: “En armonía con las grandes profecías de las Sagradas Escrituras, entendemos que el clímax del plan de Dios es restaurar toda su creación a la completa armonía con su perfecta voluntad y justicia”.
» Para saber más detalles sobre la Iglesia adventista alrededor del mundo, ingresa a www.adventistas.org/es
ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
El 1 de octubre de 1860, en Battle Creek, Michigan, un grupo de creyentes que aguardaba el regreso de Jesús eligió el nombre “Adventistas del Séptimo Día”. En esa época, había unos 3000 adventistas, y 25 representantes se reunieron para discutir el nombre. David Hewitt, conocido como “el hombre más honesto” de Battle Creek, sugirió el nombre. Y después de una larga discusión, fue votado favorablemente.
El nombre “Adventistas del Séptimo Día” resume las creencias principales de la iglesia. La palabra “adventistas” refleja la esperanza y seguridad en el pronto advenimiento (regreso) de Jesús a la Tierra (Juan 14:3). “Séptimo Día” se refiere al sábado bíblico, el día de reposo dado por Dios en la Creación (Génesis 2:2-3) y que Jesús observó durante su vida terrestre (Lucas 4:16). Ambas expresiones juntas comunican el evangelio eterno (Apocalipsis 14:6-7).
fue dado por la gracia de Dios para la humanidad en la Creación y observado por Sobre su nombre, disponible en “No podríamos elegir un nombre más apropiado que el que concuerda con nuestra profesión, expresa nuestra fe y nos señala como pueblo peculiar. El nombre adventista del séptimo día es una reprensión permanente para el mundo protestante. En él se halla la línea de demarcación entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia y reciben su marca. El gran conflicto se desarrolla entre los mandamientos de Dios y los requisitos de la bestia. Debido a que los santos guardan todos los Diez Mandamientos, el dragón hace guerra contra ellos. Si arriaran el estandarte y renunciaran a las peculiaridades de su fe, el dragón se aplacaría; pero ellos excitan su ira, porque se atreven a levantar el estandarte y a desplegar su bandera en oposición al mundo protestante que adora la institución del papado. El nombre adventista del séptimo día presenta los verdaderos rasgos de nuestra fe, y convencerá la mente inquisidora” (Testimonios para la iglesia
Elena de White afirmó: “No podríamos elegir un nombre más apropiado que el que concuerda con nuestra profesión, expresa nuestra fe y nos señala como pueblo peculiar. El nombre adventista del séptimo día es una reprensión permanente para el mundo protestante. En él se halla la línea de demarcación entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia y reciben su marca. El gran conflicto se desarrolla entre los mandamientos de Dios y los requisitos de la bestia. Debido a que los santos guardan todos los diez mandamientos, el dragón hace guerra contra ellos. Si arriaran el estandarte y renunciaran a las peculiaridades de su fe, el dragón se aplacaría; pero ellos excitan su ira, porque se atreven a levantar el estandarte y a desplegar su bandera en oposición al mundo protestante que adora la institución del papado. El nombre adventista del séptimo día presenta los verdaderos rasgos de nuestra fe, y convencerá la mente inquisidora” (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 204).
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fue dado por la gracia de Dios para la humanidad en la Creación y observado por Sobre su nombre disponible en “No podríamos elegir un nombre más apropiado que el que concuerda con nuestra profesión, expresa nuestra fe y nos señala como pueblo peculiar. El nombre adventista del séptimo día es una reprensión permanente para el mundo protestante. En él se halla la línea de demarcación entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia y reciben su marca. El gran conflicto se desarrolla entre los mandamientos de Dios y los requisitos de la bestia. Debido a que los santos guardan todos los Diez Mandamientos, el dragón hace guerra contra ellos. Si arriaran el estandarte y renunciaran a las peculiaridades de su fe, el dragón se aplacaría; pero ellos excitan su ira, porque se atreven a levantar el estandarte y a desplegar su bandera en oposición al mundo protestante que adora la institución del papado. El nombre adventista del séptimo día presenta los verdaderos rasgos de nuestra fe, y convencerá la mente inquisidora” (Testimonios para la iglesia
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FAMILIA MUNDIAL
Sábado
Para memorizar: “Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, sin falta el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:22).
Durante esta semana, estudiaremos el concepto de la mayordomía cristiana, que en las Escrituras va más allá de la simple gestión de bienes; se trata de un estilo de vida que reconoce a Jesús como Señor y nos coloca como administradores de sus recursos en la tierra.
Esta relación comenzó cuando Dios creó a Adán y Eva, estableciendo una conexión íntima con la humanidad y dándole el papel de gobernar y cuidar la creación.
Dios, siendo eterno y autosuficiente, no necesita de nosotros para enriquecerse. Él es el dueño de todo, y nuestra función como mayordomos es administrar fielmente los recursos que nos ha confiado (Génesis 1:2630). Desde el principio, Dios otorgó a la humanidad el poder de “dominar” la tierra, no para explotarla, sino para cuidarla y gobernarla como un rey benevolente. Adán y Eva ejercieron esta mayordomía en el jardín del Edén, actuando como agentes de Dios.
Sin embargo, con la entrada del pecado, el concepto de “dominio” se distorsionó, convirtiéndose en opresión y destrucción. Los seres humanos cayeron en la esclavitud del pecado, perdiendo la capacidad de ser mayordomos fieles por sí mismos. Afortunadamente, a través de Jesús, Dios restauró esta relación divino-humana. Jesús, como el segundo Adán, reconquistó nuestro derecho a ser mayordomos de Dios. Ser buenos mayordomos significa reconocer a Dios como Creador, Redentor, Sustentador y Propietario de todo lo que tenemos. » Según los siguientes textos, ¿cómo podemos ser buenos mayordomos de las cosas que Dios ha puesto a nuestra disposición? (Mateo 6:19, 20 y 33)
ADMINISTRACIÓN Y MISIÓN DE LA IGLESIA
La Iglesia Adventista del Séptimo Día ha asumido la misión de compartir el evangelio a “toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apo. 14:6). Y todos los miembros se convierten automáticamente en un misionero con la responsabilidad de trabajar por la salvación de las almas, en cualquier función que ocupen.
Según Marcos 16:15; Mateo 28:19, ¿la misión encomendada de predicar el evangelio debe ser solo a nivel local o debemos ser partícipes del avance de la obra a nivel mundial?
La participación en la obra misionera, ya sea local o internacional, cumple tres propósitos: en primer lugar, cumple la orden de Jesús en Marcos 16:15 “Vayan por todo el mundo, y prediquen el evangelio a toda criatura”. En segundo lugar, cumple el pedido de unidad hecho por Cristo en Juan 17:21 “Para que todos sean uno”. Y, finalmente, cumplen la promesa de Cristo registrada en Hechos 1:8 “Recibirán poder cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos”. En ese contexto, el propósito del Espíritu Santo es dar poder para testificar. Si no nos involucramos en la misión, la iglesia y sus miembros no tendrán poder espiritual.
En 1874, la iglesia envió a John Nevins Andrews como su primer misionero internacional. Hoy, la iglesia ofrece diversas oportunidades misioneras. El programa de Servicio Voluntario Adventista (SVA) permite que los miembros sirvan en varias áreas, principalmente como profesores, tanto localmente como en el extranjero. A través de Misión Global, se plantan iglesias en áreas donde la iglesia no tiene una fuerte presencia. Además, los universitarios adventistas comparten el evangelio con compañeros y profesores en universidades públicas.
El apoyo financiero para esas diversas iniciativas proviene de nuestras ofrendas regulares/pactos y de los diezmos, que hacen posible que los que no pueden servir como misioneros en otros países puedan mantener misioneros y proyectos en todo el mundo. Así, donde tú estás, predica a través de los dones que Dios te dio, y donde tú no logras ir, predica a través de los recursos que Dios puso a tu disposición.
» Para conocer más sobre las actividades misioneras internacionales de la iglesia, visita el sitio m360.tv/es.
DIEZMOS: BASE BÍBLICA Y ASPECTOS PRÁCTICOS
La palabra diezmo significa la décima parte de algo. Bíblicamente, es la devolución a Dios del 10 % de nuestros ingresos. Al hacerlo, reconocemos que todos nuestros recursos proceden del Señor y le pertenecen a él. La primera mención del diezmo en la Biblia aparece en Génesis 14:17-24, en el relato de Abraham, lo que muestra que el diezmo no es exclusivo de los judíos, sino un principio universal para todos los creyentes de todas las épocas.
Algunas lecciones importantes sobre el diezmo incluyen:
◊ El diezmo está basado en las entradas. En Génesis 14:20, Abraham da el diezmo “de todo”, lo que implica que está basado en el total de sus posesiones.
◊ Las bendiciones vienen antes que el diezmo: Primero, Melquisedec destaca las bendiciones que Abraham recibió, y después de eso, Abraham devuelve el diezmo. Esto subraya que no debemos diezmar para ser bendecidos, sino porque ya hemos sido bendecidos por Dios.
◊ El uso del diezmo. Según Números 18:21-26, el diezmo debe ser utilizado para sostener a quienes trabajan exclusivamente en la obra de Dios. Los israelitas no estaban pagando por un servicio a los levitas, sino devolviendo a Dios lo que era suyo, y Él lo destinaba a los levitas.
Según Mateo 23: 23 y Lucas 11:42, ¿qué dijo Jesús en relación con el diezmo?
La declaración de Jesús registrada en Mateo 23:23 “esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” y en Lucas 11:42 es claramente una confirmación del diezmo. Debemos tener en mente que los evangelios fueron escritos años después de la resurrección de Jesús. Si el diezmo no hubiera sido más necesario para la iglesia, los escritores de los evangelios lo hubieran dejado claro en sus escritos. Pero esas palabras de Jesús fueron usadas por los autores bíblicos para instruir a la iglesia con relación al deber de diezmar.
La fidelidad es una bendición. “El sistema especial del diezmo se fundó en un principio tan duradero como la ley de Dios. El sistema del diezmo fue una bendición para los judíos; de lo contrario, Dios no se lo hubiera dado. Así también sera una bendición para los que lo practiquen hasta el fin del tiempo” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 423).
» ¿Estás dispuesto a ser fiel en la devolución de los diezmos, entregando a Dios la parte que le corresponde?
SERIEDAD EN EL USO Y EN LA APLICACIÓN DE LOS RECURSOS
La administración y uso de los recursos en la Iglesia Adventista del Séptimo Día son tratados con mucha seriedad, tanto en su control como en su aplicación. Un aspecto clave es que los recursos no son para el enriquecimiento personal, sino para cumplir la misión de predicar el evangelio en todo el mundo (Apo. 14:6). La iglesia cuenta con un riguroso sistema de auditorías y presupuestos que aseguran el uso adecuado de cada centavo. Tú formas parte de una denominación que tiene un respetable control de las finanzas. Las instituciones de la iglesia regularmente informan sus balances financieros en comisiones directivas.
Los recursos de la iglesia son usados para la predicación del evangelio en todo el mundo. Así, los diezmos son un medio poderoso para mantener la misión global de la iglesia.
“El plan de Dios en el sistema del diezmo es hermoso por su sencillez e igualdad. Todos pueden practicarlo con fe y valor porque es de origen divino. En él se combinan la sencillez y la utilidad, y no requiere profundidad de conocimiento para comprenderlo y ejecutarlo. Todos pueden sentir que son capaces de hacer una parte para llevar a cabo la preciosa obra de salvación” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 77).
Destino del diezmo:
Predicación del evangelio por medio de los pastores y del evangelismo de las Asociaciones/Misiones. (variable) - Predicación del evangelio por medio de la red de Educación Adventista. (variable) - Predicación del evangelio por medio de los Seminarios de Teología y por la Educación Adventista.
Predicación del evangelio en Sudamérica (División Sudamericana).
Predicación del evangelio en un país determinado (Unión).
Predicación del evangelio por los medios de comunicación Red Nuevo Tiempo.
Predicación del evangelio por medio del Ministerio de Publicaciones.
Recomendaciones divinas – El d iezmo no d e b e ser d estina d o a los ga stos o la s emerg en cia s d e la iglesia lo cal, ni para el trabajo asistencial (Consejos sobre mayordomía cristiana p. 105). Esas necesidades deben ser suplidas mediante las ofrendas y los pactos.
OFRENDAS REGULARES Y DIRECCIONADAS
Nuestras ofrendas regulares deben ser pautadas por cuatro principios fundamentales:
1. Regularidad: Al igual que el diezmo, las ofrendas deben entregarse de manera constante según los ingresos recibidos. Siempre que haya entradas, deben devolverse diezmos y ofrendas.
2. Prioridad: La ofrenda, como el diezmo, debe ser lo primero que se aparta de los ingresos. Esto está respaldado por Proverbios 3:9-10, que nos insta a honrar a Dios con nuestros bienes desde el principio.
3. Planificación: “[Dios] ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación, y desea que demos en forma regular y sistemática. [...] Que cada uno examine periódicamente sus entradas, las que constituyen una bendición de Dios, y aparte el diezmo para que sea del Señor en forma sagrada. [...] Después de apartar el diezmo hay que separar los donativos y las ofrendas, ‘según haya prosperado’ Dios” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 84, cursiva agregada).
4. Porcentaje: A diferencia del diezmo, cuyo porcentaje es del 10 %, el porcentaje de las ofrendas es determinado por el adorador.
Leer 1 Corintios 16:2 y Deuteronomio 16:10, 17. ¿Por qué debemos separar nuestras ofrendas en porcentaje?
La Biblia nos enseña que debemos dar nuestras ofrendas ‘según haya prosperado’ (1 Cor. 16:2) y ‘conforme a la bendición que Jehová tu Dios te haya dado’ (Deu. 16:17). Para cumplir con este principio, la mejor manera es dar de forma porcentual, es decir, un porcentaje de nuestras bendiciones conforme a lo que Dios nos ha provisto.
De todas las ofrendas regulares o sistemáticas que ingresan a la iglesia, el 60 % se destina a cubrir las necesidades de la iglesia local, mientras que el 40 % se asigna a apoyar la obra misionera en otras partes del mundo. Sin embargo, las ofrendas direccionadas (proyecto local) permiten que el adorador, después de devolver el diezmo y las ofrendas regulares, decida si así lo desea, apoyar ministerios específicos o proyectos locales sin que este tipo de ofrenda reemplace al diezmo o las ofrendas regulares. Este tipo de ofrendas no necesita tener un porcentaje definido ni regularidad en su entrega. Puede ser donado una sola vez o mientras duren los proyectos o las necesidades.
» Lee Lucas 21:1 al 4. ¿Cómo es posible que la viuda diera más que los demás? ¿Qué nos enseña esto sobre el porcentaje de ofrenda? Establece tu porcentaje de ofrenda ___%.
FIDELIDAD
EN LA PRÁCTICA
Veamos un ejemplo de cómo un hermano puede completar la información en el sobre de diezmos y ofrendas.
Un hermano, con un ingreso mensual de 600 dólares, decide ser fiel al Señor devolviendo el diezmo y ofreciendo una ofrenda regular del 10 %. Además, desea contribuir con 50 dólares adicionales como una ofrenda dirigida (proyecto local), ya que su iglesia necesita comprar un nuevo equipo de sonido. ¿Cómo debería llenar el sobre?
1. Identificación: Iglesia, nombre, mes, año y firma.
2. Diezmo: Coloca el valor del diezmo, que corresponde al 10 % de sus ingresos, lo que sería 60 dólares. Esto sigue la instrucción bíblica de devolver a Dios el 10 % de nuestros ingresos, como se menciona en Levítico 27:30-32.
3. Ofrenda regular/sistemática: Este hermano decidió dar el 10 % de sus ingresos como ofrenda regular, lo que también sería 60 dólares. La Biblia nos enseña a dar con alegría y en proporción a nuestras bendiciones (2 Corintios 9:7).
4. Ofrenda direccionada (proyecto local): El hermano decidió dar 50 dólares como ofrenda especial dirigida a la compra del nuevo equipo de sonido para su iglesia local. Este monto será utilizado exclusivamente para ese propósito, de acuerdo con su deseo (esta ofrenda es esporádica).
5. Suma total: Finalmente, suma todas sus donaciones. El total sería 170 dólares (60 dólares de diezmo + 60 dólares + 50 dólares de ofrenda direccionada).
Este ejemplo muestra cómo puedes dar los diezmos y ofrendas de manera sistemática y fiel. También puedes hacerlo a través de la aplicación 7me (descarga la aplicación).
Decide ser fiel a Dios, devolviendo el diezmo y dando en gratitud tus ofrendas al Señor.
CUIDANDO LAS FINANZAS
Una vez se dijo que “la satisfacción no está en tener todo lo que queremos, sino en ser agradecidos por lo que ya tenemos”. Esto significa que, en vez de desear constantemente más, debemos aprender a reconocer las bendiciones que recibimos de Dios.
A menudo pensamos que con “un poco más” seremos felices. Sin embargo, la verdadera satisfacción no proviene de acumular bienes materiales. La clave está en aprender a ser felices dentro de nuestras posibilidades y evitar caer en deudas innecesarias. Aquí te presento algunos pasos prácticos para alcanzar la satisfacción financiera:
1. ¿A dónde va mi dinero? Lleva un registro detallado de tus gastos mensuales y sepáralos en tres categorías:
◊ Gastos fijos: Aquellos que no puedes evitar (diezmos, ofrendas, alquiler, impuestos).
◊ Gastos necesarios: Varían mes a mes (alimentos, servicios, salud, transporte).
◊ Gastos no esenciales: Cosas que podrías reducir o eliminar (entretenimiento, compras no necesarias). Al identificar en qué gastas, tendrás una visión clara de cómo manejas tu dinero.
2. Establece objetivos. ¿Tienes alguna deuda que quieras saldar? ¿Estás ahorrando para un propósito a futuro, como la educación, la compra de un vehículo o tu jubilación? Establece metas claras y fijas, como por ejemplo: ahorrar 100 dólares al mes para tu fondo de retiro (jubilación). Incluye este objetivo en tu planificación mensual.
3. Compara ingresos y gastos. Revisa si tus ingresos superan tus gastos. Si es así, estás bien encaminado. Si tus gastos son mayores que tus ingresos, revisa el primer paso y evalúa en qué puedes reducir. Quizá estés gastando demasiado en cosas no esenciales. Con este análisis podrás controlar mejor tus finanzas y alcanzar tus metas.
Lee los textos bíblicos y escribe tres principios de orientación financiera que se encuentren en ellos (Pro. 13:11; Luc. 14:28; Pro. 22:7).
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VIVIENDO COMO HIJOS DEL REY
Sábado
Para memorizar:
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:3).
Imagina un niño huérfano y pobre, viviendo en las calles, solo y con miedo. Un día, el rey lo ve y decide adoptarlo. De inmediato, el niño es llevado al palacio, donde tiene nuevas ropas, una comida deliciosa y, lo más importante, el amor y la protección de una familia. A partir de ese momento, su vida cambia completamente; ya no tiene que mendigar ni buscar comida en la basura porque ahora vive como hijo del rey.
De manera similar, antes de aceptar a Cristo, vivíamos en el pecado, sin paz ni verdadera felicidad. Al entregarnos a Cristo, somos adoptados como hijos del Rey del universo (1 Juan 3:1), lo que implica un cambio radical en todos los aspectos de nuestra vida. Ahora, no somos nosotros quienes vivimos, sino Cristo vive en nosotros (Gálatas 2:20). Este proceso de transformación, conocido en la Biblia como “santificación”, nos moldea gradualmente a la semejanza de Cristo.
Sin embargo, las tentaciones no desaparecerán. El enemigo de Dios sigue intentando apartarnos de Cristo e inducirnos al pecado, incluso en las cosas más pequeñas. Dios observa y tiene planes para cada uno de nosotros. Como hijos del Rey, somos llamados a ser un pueblo especial, distinguido y santo (Deu. 7:6).
Durante esta semana estudiaremos qué significa, en un nivel práctico, vivir como verdaderos hijos de Dios, reflejando su carácter en nuestra vida diaria.
» ¿Qu é advertencia recibimos del apóstol Pedro en el siguiente versículo? (1 Pedro 1:14 y 15)
DIEZ PRINCIPIOS ETERNOS
Dios liberó a los israelitas de Egipto y les entregó la Ley para que supieran cómo vivir como hijos suyos. Este orden es crucial: primero, los rescató, y luego, les dio los diez mandamientos. De la misma forma, recibimos la salvación por medio de Cristo, no por nuestras obras, sino por gracia. Una vez salvos, los mandamientos son nuestra guía para vivir como cristianos fieles, y obedecerlos nos trae bienestar y felicidad (Deu. 4:40).
Lee Éxodo 20:3 al 17 y escribe con tus palabras el significado de cada uno de los diez mandamientos.
Al entregar nuestra vida a Cristo, renunciamos al mal y, por amor a Cristo, presentamos nuestros deseos y decisiones a Él. “En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir” (1 Juan 5:3). La obediencia a Dios es una respuesta de amor, no una carga. Como dijo el salmista David: “Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí” (Sal. 40:8).
La obediencia es la mejor prueba de nuestro amor por Dios y de que estamos en comunión con Él. “El que afirma: ‘Lo conozco’, pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad” (1 Juan 2:4).
Algunos cristianos piensan que la única cosa que importa es amar al Señor; por eso, no sería necesario obedecer la Ley. Esa es una falsa dicotomía. El amor y la obediencia no se oponen, sino que son tan inseparables como las caras de una misma moneda. Jesús dijo: “Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor” (Juan 15:10). El amor verdadero a Cristo nos lleva a guardar su Ley y esa obediencia fortalece nuestra relación con Él.
“La ley de Dios es una expresión de su misma naturaleza; es una personificación del gran principio del amor y, en consecuencia, el fundamento de su gobierno en el Cielo y en la Tierra” (El camino a Cristo, p. 52).
» ¿Estás dispuesto a demostrar tu amor a Dios obedeciendo sus mandamientos?
SALUD Y MODESTIA
Nuestra relación con Cristo se refleja en cómo cuidamos nuestra salud y en cómo nos vestimos de manera decente y modesta. Dios desea que vivamos con salud y felicidad (Éxodo 15:26; 3 Juan 2). La salud no es cuestión de suerte, sino de obedecer las instrucciones de Dios. Él nos guía a cuidar nuestro bienestar a través de remedios naturales: El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimentario conveniente, el agua y la confianza en el poder divino (El ministerio de curación, p. 89).
¿Por qué es importante mantener el cuerpo y la mente saludables? (1 Cor. 6:19, 20)
Un cuerpo sano nos permite pensar mejor y tener una comunión más profunda con Dios. Además, la paz y la alegría de tener a Cristo como nuestro Salvador influyen positivamente en nuestra salud física. Por ello, debemos evitar sustancias que dañan nuestra salud, como el alcohol, el tabaco, las drogas y otros estimulantes como el café que, aunque aceptados socialmente, son perjudiciales (Pro. 23:29-35; Efe. 5:18; 1 Cor. 3:17).
La buena alimentación también es crucial. Cuando Dios creó a Adán y Eva les dijo que se alimentaran de “toda planta que produce semilla y todos los árboles que dan fruto como semilla” (Gén. 1:29, 30; Gén. 3:18). Este tipo de alimentación es ideal para vivir más y mejor. Después del diluvio, Dios permitió el consumo de carne de animales limpios, aquellos que rumian y tienen pezuña hendida (Lev. 11:1-19). Por ejemplo, no debemos comer cerdo, porque no rumia.
Otro aspecto vital de la vida cristiana es nuestra vestimenta y cuidado personal. Nuestra apariencia exterior refleja el estado de nuestra vida espiritual. ¿Cómo debería vestirse un cristiano? Aunque la Biblia habla inicialmente a las mujeres , el concepto de modestia también se aplica a los hombres (1 Tim. 2:9, 10; 1 Ped. 3:3, 4). Debemos evitar la sensualidad que es común en la moda actual, así como cualquier cosa que dañe nuestro cuerpo, como piercings o tatuajes (Lev. 19:28).
» Decide vestirte adecuadamente y establecer hábitos saludables para servir mejor al Señor con todo tu ser.
AMOR Y FIDELIDAD
Con la ayuda de Cristo somos llamados a amar a nuestro prójimo como Dios nos ama. A medida que permitimos que el Señor transforme nuestro corazón, nos volvemos más amables y pacientes, tratando a los demás como nos gustaría ser tratados. Este amor debe manifestarse especialmente en nuestro hogar y trabajo (Efesios 5:21-6:9).
Para mantener relaciones saludables es esencial tener un espíritu perdonador. Cuando vemos defectos en otros, debemos recordar que también tenemos nuestras propias fallas. Por lo tanto, es importante perdonar como Dios nos perdona (Efesios 4:32). Con la ayuda de Cristo, podemos perdonar incluso a aquellos que nos ofenden repetidamente (Mateo 18:21-22).
De acuerdo con 2 Corintios 6:14, ¿por qué es importante que la unidad espiritual sea un fundamento en el matrimonio cristiano?
El matrimonio es un lugar donde el amor se expresa de manera única. Dios inició el matrimonio en la Creación, definiéndolo como la relación más íntima entre un hombre y una mujer. Este vínculo es para toda la vida y abarca todos los aspectos del ser humano: físico, emocional, intelectual y espiritual. La unidad espiritual es fundamental, por lo que el cristiano debe casarse con alguien que comparta su fe (2 Corintios 6:14). La relación sexual es una expresión profunda del amor en el matrimonio. Más allá de la reproducción, la sexualidad une a los cónyuges. Dios ha establecido claramente que la sexualidad debe expresarse entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio, con respeto y consideración mutua (1 Tesalonicenses 4:4-5).
Satanás intenta distorsionar el sexo, promoviendo prácticas que Dios condena, como el adulterio (Éxodo 20:14), el sexo antes del matrimonio (Deuteronomio 22:23-29), la prostitución (Deuteronomio 23:17), la homosexualidad (Levítico 18:22; Romanos 1:26-27), el travestismo (Deuteronomio 22:5) y la zoofilia (Levítico 18:23). El cristiano debe mantener su mente pura (Mateo 5:28) y evitar vicios como la pornografía y la masturbación (Efesios 4:19). “El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado” (El hogar cristiano, p. 39).
» Lee 1 Corintios 13:4-8 y describe los principios del verdadero amor.
PUREZA
E INTEGRIDAD EN LA VIDA CRISTIANA
Según Colosenses 3:1-5, ¿por qué es importante que los cristianos se esfuercen en dejar atrás los deseos terrenales y busquen las cosas de arriba?
Antes de conocer a Cristo, vivíamos según los deseos de este mundo, siguiendo impulsos pecaminosos (Efesios 2:2-3). Pero Cristo nos rescató y nos dio nueva vida. Ahora, nos llama a buscar las cosas de arriba y a dejar atrás la naturaleza terrenal, incluyendo la impureza moral y los malos deseos (Colosenses 3:1-5). Por esta razón, como cristianos, debemos esforzarnos, mediante el poder de Cristo, para mantener nuestro corazón y mente puros. Esto significa pensar en lo que es verdadero, justo, puro y digno de admiración (Filipenses 4:8).
Debemos evitar todo tipo de contenido que promueva valores contrarios a la voluntad de Dios, como libros, revistas, programas de televisión, páginas de internet, películas y juegos que exaltan la inmoralidad, la violencia y el lenguaje obsceno. Algunas personas piensan que es necesario conocer el mal para evitarlo, pero al hacerlo, podemos volvernos insensibles a la voz de Dios (Marcos 4:19; Lucas 8:14).
También es importante evitar esos lugares y actividades que no ejercen una influencia que eleve, como estadios deportivos, teatros, cines, discotecas y bailes, donde las pasiones vulgares y la lujuria son comunes. Aunque la Biblia menciona que David danzó cuando se transportaba el arca, esa danza era una expresión inocente de alegría, muy distinta a lo que vemos hoy. La danza consistía en saltos y movimientos circulares, en rueda o de forma individual. La música que escuchamos también juega un papel crucial. En nuestros días, la música a menudo se utiliza para malos propósitos, convirtiéndose en un instrumento de tentación. Sin embargo, cuando se emplea correctamente, es un don precioso de Dios que eleva nuestros pensamientos y alma. Debemos elegir música que cumpla con este propósito divino, prestando atención a su letra y composición, evitando aquellas que solo buscan estimular nuestras emociones de manera desmedida. En resumen, debemos esforzarnos por mantener la pureza e integridad en todos los aspectos de nuestra vida, buscando siempre lo que nos acerca más a Dios y nos aleja del mal. Como cristianos, “no debiéramos hacer del mundo nuestro criterio” (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 39).
» Si quieres encontrar contenido que fortalezca tu vida espiritual, accede a la plataforma Feliz7play y describe una amplia gama de contenido cristiano.
NUEVOS PROBLEMAS
Cuando aceptamos a Cristo, Él transforma nuestra manera de pensar y actuar. Esta transformación es visible para nuestros familiares y amigos, quienes pueden reaccionar de diferentes maneras. Algunos se alegran por el cambio, mientras que otros se molestan porque ya no participamos en ciertas actividades con ellos. Aunque continuemos teniendo amor por cada uno, nos damos cuenta de que nuestras elecciones de vida nos separan.
Jesús nos advirtió que, en algunos casos, nuestros enemigos podrían ser “los de la propia familia” (Mateo 10:36). Vivir en obediencia a Dios a menudo provoca rechazo y oposición de parte de aquellos que no creen (2 Timoteo 3:12; Mateo 10:22). El distanciamiento afectivo de nuestros seres queridos puede ser una de las pruebas más difíciles para un cristiano. Sin embargo, Cristo prometió que cualquier pérdida por causa del evangelio será recompensada con el amor y apoyo de la familia en la fe, y, especialmente, con la vida eterna (Marcos 10:29-30).
Al aceptar a Cristo, nos convertimos en miembros de la familia de Dios, compartiendo la misma fe y esperanza. Sin embargo, después de unirnos a la iglesia, es posible que alguien se sorprenda al encontrar que algunos miembros, aunque se congregan hace años, no viven plenamente de acuerdo con las enseñanzas bíblicas. Esta incoherencia puede desorientar y desanimar a quienes están dando sus primeros pasos en la fe, pero no es un problema nuevo.
Lee Hebreos 5:12 y ve cómo Pablo reprendió la incoherencia en la vida cristiana.
Entonces, ¿qué hacer? El mismo Pablo nos aconseja: “Amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos” (1 Tes. 5:14).
No debemos permitir que el mal ejemplo de algunos nos aleje del camino correcto. Debemos cuidar nuestra conducta, recordando la advertencia de Pablo: “Si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer” (1 Corintios 10:12). Es natural que busquemos modelos humanos a seguir, pero nuestro enfoque debe estar en Jesús, “el iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Heb. 12:2). Él es el único modelo perfecto, y aunque advierte y reprende a los que están tropezando, “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2:11).
» ¿Estás enfrentando esta realidad en tu experiencia cristiana? ¿Cómo te pueden ayudar los principios que has aprendido hoy?
PODER PARA SER FIEL
Si sientes que es difícil vivir según los principios de la Biblia, no te desanimes. Jesús te ama tal como eres: con tus debilidades y errores. Él te invita a ir a Él, a traerle todas tus cargas y a confiar en su amor. Él promete sanar tus heridas y limpiarte de toda impureza.
Aunque a veces te parezca que tus malos hábitos o inclinaciones son insuperables, Dios te da la fuerza para vencerlos. No tienes que luchar solo. Dios está dispuesto a darte el poder necesario para superar cualquier debilidad o pecado que enfrentes.
“Recuerda siempre que Jesús es tu ayudador. Nadie entiende tan bien como él las peculiaridades de tu carácter. Él vela sobre ti, y si estás dispuesto a dejarte guiar por él, te rodeará de influencias para el bien que te capacitarán para cumplir la totalidad de su voluntad respecto de ti” (Mensajes para los jóvenes, p. 15).
¿Cómo le responderías a alguien que te dijera que los diez mandamientos ya no necesitan más ser observados?
¿Cómo podrías ayudar a alguien que afirma: “Yo intento vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, pero no lo consigo”?
Durante esta semana estudiamos sobre los principios que deben regir la vida de los seguidores de Cristo. Esos valores nos diferencian plenamente de la manera de vivir del mundo. En todas las épocas, Dios tuvo un pueblo que decidio ser diferente a la cultura dominante. ¡Que Dios te bendiga para que puedas demostrar en tu vida que los principios bíblicos son una bendición!
» Lee el libro Mensajes para los jóvenes, páginas 150, 151, 398 y 399 (disponible en egwwritings.org).
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MENTE RENOVADA
Sábado
Para memorizar: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Ser un adventista del séptimo día implica una transformación integral, reflejada en las diferentes áreas de nuestra vida:
1. Aspectos espirituales: Todos los días debemos de tener nuestra devoción personal con Dios, por medio del estudio de la Biblia y ello debe hacerse en la primera hora de cada mañana. Debemos también adquirir el hábito de realizar nuestros cultos familiares: matutino y vespertino. Debemos “iniciar y terminar el día con Dios”.
2. Aspectos físicos: Debemos cuidar nuestro cuerpo, ya que es el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19). Debemos abstenernos de vicios (1 Cor. 6:12; 10:23) y adoptar un estilo de vida saludable que fortalezca nuestra espiritualidad, poniendo en práctica los ocho remedios naturales.
3. Aspectos sociales: Creemos en el matrimonio entre un hombre y una mujer, como santo y permanente. Que la sexualidad es exclusiva para el matrimonio, como un don de Dios. Y que como adventistas somos discípulos de Cristo en todo lugar.
4. Aspectos de responsabilidad personal: Los adventistas apreciamos la belleza y el buen gusto, pero no debemos ser prisioneros de la moda, regidos por la ostentación ni usar adornos inapropiados. Debemos practicar la modestia y destacar la belleza interior.
Ser adventista significa reflejar el nuevo nacimiento en Cristo a través de una vida transformada, comprometida con los principios divinos en todos los aspectos.
» Para pensar: ¿Qu é aspectos de tu vida espiritual, f í sica, social y personal necesitan ser mejorados?
COSMOVISIÓN: DEFINICIÓN E IMPORTANCIA
Cuando aceptamos a Cristo, nuestra forma de ver el mundo cambia radicalmente. Este cambio se llama “cosmovisión”. Pero ¿qué significa esto? La cosmovisión es como un “lente intelectual” a través del cual vemos y entendemos la realidad. Es un conjunto de creencias y valores que guían nuestras decisiones y comportamientos. En otras palabras, es la base de nuestra manera de vivir.
La cosmovisión está tan arraigada en cada persona que, al observar el mismo hecho, dos personas pueden llegar a conclusiones opuestas. Vamos a dar un ejemplo: considerando que el principio científico de la causalidad afirma que todo lo que tiene un comienzo debe tener una causa, ¿sería razonable buscar afuera de la naturaleza el verdadero originador del universo? Un cosmólogo que no cree en Dios respondería: “¡No!”, mientras que un cosmólogo que cree en Dios respondería: “¡Sí!”.
La diferencia entre sus respuestas no es un conflicto entre fe y razón, o entre ciencia y religión, sino entre creer o no creer en Dios. Esto es un ejemplo de cómo la cosmovisión influye en nuestra interpretación de la realidad.
¿Por qué es importante la cosmovisión?
Porque afecta todos los aspectos de nuestra vida, desde nuestras decisiones diarias hasta nuestras creencias más profundas. Por ejemplo, (1) ¿Es correcto mentir para salvar una vida? (2) ¿Está bien robar para ayudar a alguien? La respuesta a estas preguntas depende de nuestra cosmovisión. Como cristianos, nuestra cosmovisión se basa en la Biblia (2 Timoteo 3:16), y esto nos guía a actuar conforme a los principios de Dios.
Tu cosmovisión no solo afecta tu vida espiritual, sino también tus decisiones morales, tus valores y tu ética. Como nuevo bautizado, es crucial que reflexiones sobre cómo tus creencias influyen en tu vida diaria. ¿Estás dejando que la Palabra de Dios guíe tus decisiones? Recuerda, el mundo tiene muchas influencias (amigos, libros, películas, etc.), pero debemos mantenernos firmes en la cosmovisión bíblica, buscando siempre honrar a Dios en todo lo que hacemos (Colosenses 3:17).
¿Cómo está impactando tu cosmovisión bíblica en las decisiones que tomas día a día?
PRINCIPALES COSMOVISIONES Y SU INFLUENCIA
Una cosmovisión es un “lente intelectual” con el que percibimos la realidad. A continuación, se presentan algunas de las principales:
1. Cosmovisión cristiana: Centrada en un Dios personal, revelado a través de la Biblia. Jesús es la figura central de la salvación. Para el cristianismo, Dios existe y es el Creador del universo.
2. Cosmovisión atea: Se basa en la capacidad humana de progresar sin la necesidad de Dios. Para el ateísmo, Dios no existe, y el universo es todo lo que hay.
3. Cosmovisión islámica: Fundada en el Corán y centrada en Alá. Mahoma es la principal figura de enseñanza. Rechaza la Trinidad, la muerte expiatoria de Jesús y su resurrección.
4. Cosmovisión posmoderna: Representa el relativismo cultural en áreas como la verdad, los valores y la razón. Para el posmodernismo, Dios, la verdad y la razón ya no tienen validez.
Cómo nos influyen las cosmovisiones
Observa el impacto que esas cosmovisiones causan en diferentes temas:
que piensa sobre
Dios Ser infinito y personal
No existe Ser infinito y personal
Mundo Creado ex nihilo (de la nada), finito Eterno (material)
Milagro Posible y real Imposible
Naturaleza humana Cuerpo mortal
Cuerpo mortal, no hay espíritu
Destino humano Resurrección para recompensa o juicio Aniquilación
Creado, finito
Existen dioses: infinitos, impersonales o personales
Surgió por casualidad
Puede ser posible, pero no es real Imposible
Cuerpo mortal, "alma" inmortal
Recompensa o juicio del alma
Cuerpo mortal, "alma" inmortal
Reencarnación, uniéndose a Dios
Origen del mal Libre albedrío Ignorancia humana Libre albedrío Ilusión
Fin del mal Será derrotado por Dios
Ética Basada en Dios
Basada en la humanidad
Puede ser derrotado por seres humanos o por Dios
Basada en Dios
Adaptado de Norman Geisler, Enciclopedia de Apologética (San Pablo: Vida, 2002), p. 193.
Será derrotado por la humanidad
Basada en criterios humanos
Para pensar: ¿En qué aspectos de la cosmovisión cristiana necesitas profundizar tu conocimiento? ¿Cuáles son las cosmovisiones dominantes en las últimas películas que has visto o en los libros que has leído?
COSMOVISIÓN CRISTIANA ADVENTISTA
El valor de la cosmovisión cristiana
De acuerdo con Mark Blocher, en el artículo titulado “Cosmovisión: Una introducción”, la cosmovisión cristiana tiene por lo menos tres grandes beneficios o valores.
Primero, unifica las creencias de una persona en un sistema coherente y bíblico.
En segundo lugar, la cosmovisión cristiana provee una guía para la vida práctica. El cristianismo fue designado por Dios para marcar la diferencia en la vida real. Eso quiere decir que, cuando vemos la realidad a través de los lentes de la historia divina de la Creación, Caída, Redención y Consumación, el mundo cobra sentido.
Finalmente, la cosmovisión cristiana ofrece las herramientas necesarias para discernir la verdad del error. Las Sagradas Escrituras y la autorrevelación de Dios en la naturaleza nos proveen el conocimiento que necesitamos para tomar decisiones sobre lo que es verdad y lo que no lo es.
La cosmovisión adventista
La cosmovisión adventista está resumida en el libro En esto creemos. Es a partir de las creencias descritas en esa obra que se forma nuestra identidad como iglesia remanente. Como adventistas creemos:
1. En las Sagradas Escrituras
2. En la Trinidad
3. En el Padre
4. En el Hijo
5. En el Espíritu Santo
6. En la Creación
7. En que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios
8. En el Gran Conflicto
9. En la vida, la muerte y la resurrección de Cristo
10. En la salvación
11. En la necesidad de crecer en Cristo
12. En la iglesia
13. En el remanente y su misión
14. En la unidad del cuerpo de Cristo
15. En el bautismo
16. En la Santa Cena
17. En los dones y los ministerios espirituales
18. En el don de profecía manifestado en Elena de White
19. En la ley de Dios
20. En el sábado que es el día del Señor
21. En que somos administradores de Dios
22. En el deber de demostrar una conducta cristiana
23. En el casamiento y en la familia de acuerdo con los moldes bíblicos
24. En el ministerio de Cristo en el santuario celestial
25. En la segunda venida de Cristo
26. En la muerte y resurrección
27. En el milenio y en el fin del pecado
28. En la Tierra Nueva
CREER TAMBIÉN ES PENSAR
La Biblia nos desafía a cultivar una fe sólida y razonada: “Honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15). La palabra responder en este contexto proviene del griego apólogo, que se refiere a una defensa forense, como la que se presentaría en un tribunal. Eso significa que necesitamos cultivar una fe inteligente.
Vivimos en una época en la que muchas personas relegan la fe a lo puramente abstracto, simbólico, solo espiritual, sin considerarla tan tangible como las demostraciones científicas. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la fe es algo mucho más profundo. En Hebreos 11:1, se define la fe como “la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”. Esto significa que la fe cristiana es racional y tiene una base firme en la realidad, aunque no siempre sea visible a simple vista. ¡Eso significa que la fe cristiana es inteligente!
Para cultivar una fe inteligente, es fundamental preparar y estudiar la Palabra de Dios con profundidad. Cuando el apóstol Pedro nos exhorta a estar “siempre preparados para responder” (1 Ped. 3:15) nos está llamando a un cristianismo que no solo es bien intencionado, sino también bien fundamentado.
Aquí tienes tres consejos prácticos para desarrollar una fe sólida e inteligente:
1. Estudia la Biblia con un espíritu de aprendiz: Lee las Escrituras con la intención de comprender cada palabra y aplicarla en tu vida.
2. Amplía tu conocimiento bíblico leyendo los libros de Elena de White: Sus escritos proporcionan una profunda comprensión de la fe y ofrecen consejos prácticos para vivir conforme a la voluntad de Dios.
3. Consulta el Comentario Bíblico Adventista: Esta herramienta, junto con otras obras de referencias adventistas, puede ayudarte a profundizar en la comprensión de la Palabra de Dios y a defender tu fe con mayor convicción.
Al aplicar estos principios, estarás más preparado para compartir tu fe con otros de manera clara y convincente.
» ¿Estás listo para defender la esperanza que hay en ti?
CÓMO PROTEGER LAS “AVENIDAS DEL ALMA”
Como el apóstol Pablo enseñó en Filipenses 4:8, Elena de White afirma que “tenemos algo que hacer para resistir a la tentación. Los que no quieren ser víctimas de los ardides de Satanás deben custodiar cuidadosamente las avenidas del alma; deben abstenerse de leer, ver u oír cuanto sugiera pensamientos impuros” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 108). Entonces, ¿cómo guardar las avenidas del alma? ¿Cómo protegernos de los ataques del enemigo de Dios?
Las avenidas del alma
El texto de Filipenses 4:8 presenta una respuesta clara a esas preguntas. (Las explicaciones que se presentan a continuación fueron adaptadas del Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 182).
◊ Primero: debemos ocupar nuestro tiempo y pensamientos con todo lo que es verdadero; es decir, todo lo que es moral y espiritualmente sensato.
◊ Segundo: el apóstol Pablo dice que debemos ocupar nuestro tiempo y pensamientos con todo lo que sea respetable; es decir, con todo lo que es de buen carácter.
◊ Tercero : guardamos las avenidas del alma, ocupando nuestros pensamientos en todo lo que es justo. En otras palabras, debemos ocupar nuestra mente con pensamientos puros, modestos y que estén por encima de cualquier reprobación.
◊ Cuarto: si queremos guardar debidamente las avenidas del alma, necesitamos mantener la pureza en todos los aspectos de la vida, incluyendo la sexualidad, los motivos y los deseos.
◊ Quinto: necesitamos ocupar nuestros pensamientos en lo que es amable; es decir, amigable, aceptable y agradable.
◊ Sexto: podemos guardar las avenidas del alma, practicando las cosas de buena fama, lo que es sensato y está en armonía con el estilo de vida cristiano.
◊ Séptimo: Pablo también dice que solamente las cosas que poseen virtud o excelencia moral deben ocupar nuestra mente.
◊ Octavo: debemos ocupar nuestra mente con pensamientos loables; es decir, aprobables, positivos.
Notamos en Filipenses 4:8 que necesitamos vivir de manera íntegra, siendo leales a Dios y a su Palabra. Solo hay una alternativa para obtener la victoria: “Tiene que convertirse en un(a) fiel centinela de sus ojos, sus oídos y todos sus sentidos, si quiere controlar su mente e impedir que los pensamientos vanos y corrompidos le manchen el alma. Solo el poder de la gracia puede llevar a cabo esta obra tan deseable” (Mente, carácter y personalidad, t. 2, p. 663).
» ¿Cómo vas a aplicar estos principios en tu vida diaria para proteger las avenidas de tu alma?
VISIÓN ADVENTISTA
Esta semana estudiamos sobre la tensión entre el estilo de vida adventista y el del mundo. Aprendimos que ser un cristiano adventista del séptimo día significa vivir como cristiano adventista del séptimo día. Eso trae como consecuencia cambios que afectan diferentes aspectos de la vida, ya que abandonamos nuestra antigua forma de pensar y adoptamos una cosmovisión bíblico-cristiana.
“Hay una ciencia del cristianismo que debe ser conocida a fondo, y que es tanto más profunda, amplia y alta que cualquier ciencia humana, cuanto más altos son los cielos que la tierra. La mente debe ser disciplinada, educada y formada, pues hemos de servir a Dios de un modo que no congenia con nuestras inclinaciones naturales. Debemos vencer las tendencias al mal que hemos heredado y cultivado. Muchas veces hay que prescindir por completo de la educación y la preparación de toda una vida para poder ser aprendices en la escuela de Cristo. Nuestro corazón debe recibir educación para llegar a ser firme en Dios. Debemos contraer hábitos de pensamiento que nos capaciten para resistir a la tentación. Debemos aprender a mirar hacia arriba. Debemos entender, en todo lo que atañe a nuestra vida diaria, los principios de la Palabra de Dios, principios que son tan elevados como el cielo y tan abarcantes como la eternidad. Cada acto, cada palabra y cada pensamiento deben concordar con esos principios. Todos deben ser puestos en armonía con Cristo y en sujeción a él” (El ministerio de curación, p. 359).
Enumera cinco decisiones que hayas tomado en el transcurso del estudio de este material que puedan ayudarte a permanecer y crecer en Cristo:
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