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Suplemento Especial Toñita Fest 2026 EL VOCERO

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Toñita Fest 2026

NUEVAYORK SUENA A PUERTO RICO

En celebracióndelaherencia puertorriqueña en la ciudad deNuevaYork, EL VOCERODE PUERTORICO conmemora, en esta ediciónespecial, lashistorias de boricuas quehan hechodela Gran Manzanasuhogar.

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Impensable un Puerto Rico sin Nueva York

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Contar la historia de Puerto Rico sin mencionar a Nueva York es como intentar atravesar un puente sin el otro extremo. Por esa ciudad han pasado millones de puertorriqueños que han dejado su huella en diveras facetas, incluidos el arte, el deporte, los negocios, la música y la cultura.

No importa si fueron de la primera gran ola de migrantes que llegó a Los Sures, en Brooklyn, o si se mudaron por razones más recientes, como el embate del huracán María en 2017. Tampoco importa si nacieron allá y han visitado poco la Isla Lo que importa es que, a pesar de la distancia, siguen soñando, hablando y viviendo en boricua.

Las historias que recoge este suplemento especial de EL VOCERO son la mejor muestra de eso. Un pintor llamado Juan Sánchez que derribó las dudas sobre su identidad apoyado en el lienzo. Una mujer llamada María Antonia Cay, conocida como Toñita, que convirtió un bar en Williamsburg en archivo vivo de la cultura boricua y símbolo de resistencia contra la gentrificación. Un baloncelista llamado José Alvarado que, saliendo de Brooklyn y abrazando la cultura puertorriqueña, se convirtió en campeón de la NBA con los Knicks de Nueva York

Entre estas páginas también figuran empresarios que encontraron en Nueva York una plataforma para proyectar la cultura boricua más allá de Puerto Rico, y otros que, tras años de éxito y sacrificio en la diáspora, hicieron realidad el anhelo de volver a casa

Esta edición es mucho más que solo historias de resistencia, superación y puertorriqueñidad. A través del relato de los entrevistados, queda en evidencia que el sentido de pertenencia se abraza desde cualquier latitud, que se reinventa en cada generación y que la relación entre Nueva York y Puerto Rico es una de doble vía con fuertes implicaciones sociales, culturales y políticas

Nueva York es el espejo sin el cual Puerto Rico no termina de verse completo.

Presidente Salvador Hasbún shasbun@elvocero.com

Vicepresidente de Contabilidad Félix A. Rosa frosa@elvocero.com

Principal Oficial de Ventas Michelle Pérez miperez@elvocero.com

Directora de Recursos Humanos Arlene Rolón, PHR arolon@elvocero.com

Vicepresidente de Contenido Editorial Carlos Antonio Otero cotero@elvocero.com

Directora Asociada Mariam Echevarría Báez mechevarria@elvocero.com

Editor de Escenario Jan Figueroa Roqué jfigueroa@elvocero.com

Director de Multiplataformas Digitales Benjamín Morales Meléndez bmorales@elvocero.com

Director Gráfico y Tecnología de Multiplataforma Héctor L. Vázquez Berríos hvazquez@elvocero.com

Director de Innovación e Inteligencia Artificial Giovanny Vega gvega@elvocero.com

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El último Puerto Rico en Brooklyn

ó Toñita preserva una esquina en Williamsburg que sirve de refugio para los puertorriqueños en la diáspora

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Huele a pollo guisado antes de llegar a la barra. Las canciones de Bad Bunny o de Héctor Lavoe se escapan por la puerta entreabierta del negocio y se van mezclando con el zumbido de decenas de voces Las luces de Navidad cuelgan en el techo, escoltadas desde las paredes por cientos de fotos que cuentan el ayer con la melancolía de lo que queda en la memoria No es diciembre, pero tampoco importa. En este bar, cualquier día se siente como una fiesta en Puerto Rico

Desde esa entrada, tal portal a la patria añorada, se va asomando una figura tan conocida como mística. María Antonia Cay, conocida como Toñita, ocupa una silla alta al extremo izquierdo de la barra del Caribbean Social Club en Brooklyn, Nueva York Su melena da el primer aviso de su presencia, pero son los anillos que visten sus manos los que terminan de anunciarla

“Aquí llevamos 52 años Voy a estar aquí por mucho tiempo”, advierte Toñita cuando habla del negocio que abrió y que mantiene operando hace medio siglo, mientras lo demás en Williamsburg se vendió, se mudó o se murió producto de la gentrificación.

“Esto es terapia para mí y terapia para muchos que vienen tristes, acongojados y aquí se les quita todo Algunos vienen cansados, que vienen del trabajo, y salen sin cansancio Son muchos los que les sirve Aquí tienen un trato y se sienten bien. Comparten y están seguros de lo que han visto”, asegura en entrevista con EL VOCERO

María Antonia se mudó desde Juncos a ese barrio con apenas 15 años, cuando todavía no se llamaba Williamsburg sino Los Sures, y los puertorriqueños eran mayoría en sus calles Pasó dos décadas en una fábrica de faldas antes de comprar ese local con sus ahorros, sin saber que esa compra terminaría definiendo su vida.

Hoy, si alguien quisiera encontrar al Puerto Rico en Los Sures, tendría que buscarlo en el rostro

Esto es terapia para mí y terapia para muchos que vienen tristes, acongojados y aquí se les quita todo. Algunos vienen cansados, que vienen del trabajo, y salen sin cansancio. Son muchos los que les sirve. Aquí tienen un trato y se sienten bien.

María Antonia Cay, “Toñita”

de Toñita porque ya no queda en ningún lado

“Esto es como si estuvieras en Puerto Rico Son muchos los países que tienen espacios así, de gente mayor que tiene chinchorritos como yo”, comenta “Muchos se han casado aquí (en el negocio), muchos se han divorciado Ha habido bodas, bautismos Aquí hay cumpleaños casi todas las semanas. Entran como a su casa y celebran su boda o cumpleaños, su bautismo, su divorcio, lo que quieran celebrar” , cuenta

María Antonia, destacando que no hace falta reservar, solo llegar y pasar un buen rato

Aquel club tiene una magia que Toñita sabe describir de la manera más simple Cuando entras, los ruidos del exterior se bloquean y la soledad que se escabulle en aquella selva de cemento, frecuentada por boricuas que buscan progreso lejos de casa, se toma una pausa indefinida.

Allí suena la salsa de Wi-

na el golpe de las bolas de billar y el golpe seco de la ficha que tranca el juego de dominó Es un alboroto que cualquier otro bar llamaría ruido, pero que aquí significa pertenencia.

“La clave es una cervecita y una movidita, y se acabó el can-

sancio Vienes triste, te pones a hablar con el otro, y se acabó la tristeza La tristeza es cuando estás solo, que no tienes con quién compartir Pero cuando te pones a hablar con alguien, se te quita la tristeza”, dice sobre la popularidad que ha ganado el local, después de que Toñita fuese mencionada en el éxito NUEVAYoL de Bad Bunny y tras aparecer en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026, estelarizado por el propio artista vegabajeño

El turno de Toñita comienza a las 8:30 de la mañana, cuando Williamsburg todavía no decide si va a ser el barrio de antes o el de ahora. Saca el caldero y enciende la estufa Nadie sabe todavía qué va a comer esa tarde sin haberlo pedido, hasta que a las 3:00 de la tarde abre la puerta del Caribbean Social Club y entra, por filtración, el barrio que reclama que ella lleva media mañana cocinando No hay menú impreso. El menú

lo lleva ella en la cabeza, y se repite, fiel, semana tras semana Lo único que cambia es el día y lo que nunca cambia es que ahí, la comida no tiene costo “Todos los días hago algo, ya sea arroz con habichuelas, pollo guisado Domingo hago pernil o pollo asado Los jueves hay corned beef Los sábados hay garbanzos con arroz blanco”, desglosa. Son muchas las horas que le dedica, quizá más de diez diariamente, al negocio que le ha ganado fama. Dice Toñita que no duelen, pero si fuesen frente a la televisión en su hogar sí la dejarían agotada. El sofá de su casa es otra cosa que de verdad la cansa. “Yo no trabajo, yo me entretengo”, comenta sobre sus turnos en aquel local.

“Tienes que coger el trabajo como un entretenimiento, y para mí esto es un entretenimiento Así esté toda adolorida, abajo (en el negocio) no me duele nada En la casa estás en un sofá ahí tirado, viendo televisión, te cansas Si estás fuera de la casa no hay cansancio Aquí es una distracción diferente porque se te van los malos pensamientos, el cansancio, el aburrimiento Aquí te sientes feliz”, afirma.

La pregunta no es por qué Toñita es feliz en Brooklyn, sino en qué momento Brooklyn dejó de ser Brooklyn. Porque lo que ella levantó en esas cuatro paredes, como cuenta con mucho orgullo, es un pedazo del Puerto Rico de antes. Un Puerto Rico en miniatura dentro de Nueva York

Y aun así, cuando habla de la tierra que la vio nacer, la voz María Antonia toma un matiz nostálgico Lleva setenta años con los pies en Brooklyn y el resto del cuerpo, todavía, sin terminar de aterrizar Por eso regresa a casa por uno o dos meses cada año “Puerto Rico es mi vida, mi todo Es lo máximo”.

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Nuyorican a pinceladas

ó Juan Sánchez

transformó las dudas sobre su identidad en obra

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Hubo un tiempo en que ser nuyorican era una forma de no ser nada Ni de aquí ni de allá, ni en español ni en inglés. Era una acusación hacia quienes sintiéndose puertorriqueños, no habían nacido en el archipiélago ni dominaban el idioma.

Juan Sánchez cuenta que creció justo en ese tiempo Su escena era Brooklyn y la época, los años sesenta y setenta. Hijo de padres puertorriqueños, pero nacido en Nueva York, aprendió a la fuerza lo que solo aprenden aquellos que no encajan del todo en ningún lado: que la frontera también es territorio. Que vivir entre idiomas, islas y generaciones no es carecer de lugar Es tener uno propio

“Era una identidad media compleja porque, por un lado, me sentía puertorriqueño, pero por el otro no me podía defender muy bien en es nombrarnos cogimos esa pa con algo posi era que no ha Eso me afectó la duda de no y ser americano todo eso esta Sánchez. “Eso en mi conscienci Eso me ayudó a mí y a mi identificación con Puerto Rico”.

“En su pr incipio tenía su confusión y su sentido de complejo. Yo siempre me sentía que era puertorrique

ño, aunque otra gente lo cuestionara, particularmente los mismos puertorriqueños”, relata con la tranquilidad de quien ahora define y defiende lo que es

En su hogar, recuerda muy bien que se practicaba el español en “un ambiente sumamente puertorriqueño” y que su papá tenía incluso colecciones de discos de vinilo de El Gran Combo y Rafael Cortijo. Pero siempre había un choque: “Yo me crie en un ambiente dividido en dos mundos, en la comunidad donde estaba mi casa, el barbero, la botánica, la bodega, donde todo el mundo hablaba español en la calle Cuando me salía de esas cuadras, entonces de momento me encontré con otro ambiente”.

Sánchez reconoce que aquellas dudas que le sembraron sobre su identidad y las intersecciones que tuvo que vivir con la cultura neoyorquina lo obligaron a descifrarse entre ser puertorriqueño y estadounidense, aunque siempre supo que su patria era Puerto Rico Fue ese mismo tránsito de fronteras el que terminó convirtiéndose en el lienzo de toda su obra artística como pintor y artista visual.

“Yo empecé a cuestionar, a indagar, qué es ser puertorriqueño a través vía que me vestigación y dice el artista de uciendo trabacon la cuestión manifestaciork, usando el está pasando conexión en cho pinturas u Campos y Lebrón, utiba fragmende poesías

Julia De Burs, Juan Antonio Corretjer, Pedro Pietri, Sandra María Esteves”, desglosa Sánchez, resaltando el impacto

Lisa García: la

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

La abogada puertorriqueña y académica de derecho ambiental, Lisa García, recuerda que hubo una época en la que entraba a una sala de gobierno y no encontraba a nadie que se le pareciera. No escuchaba su mismo acento ni encontraba apellidos similares.

Nacida en Nueva York, pero con familia en Cabo Rojo y Ponce, la funcionaria notaba que aunque los puertorriqueños y latinos en general eran una voz en la lucha a favor del cuidado medioambiental a través de organizaciones independientes, eso no se traducía en representación en espacios gubernamentales donde se tomaban decisiones sobre el cuidado de los recursos naturales.

“Al principio de los 2000, hubo comunidades latinas que querían aire y agua limpia, pero cuando pensabas en las personas que tomaban decisiones en las agencias, no hubo mucha representación. Cuando empecé trabajando en el estado de Nueva York, sí había organizaciones con participación, pero no en las salas del gobierno Ibas a Albany y no había gente que hablara español. Me dijeron que yo era la primera boricua y latina que estaba en una posición de directora”, contó García a EL VOCERO

Unos 26 años después, García ve ese panorama distinto como comisionada del Departamento de Protección Ambiental de la Ciudad de Nueva York, posición a la que fue

que tuvieron también Rafael Tufiño, Lorenzo Homar y Digna Báez, y el propio Nuyorican Poets Café en la definición de su identidad

La pintura de Sánchez es considerada un discurso sobre los aspectos sociales, políticos y culturales de su herencia puertorriqueña, abordando la condición e identidad, el discrimen y la lucha por la libertad. Además, combina la fotografía, el collage, el dibujo y la escritura

Su obra ha sido exhibida en el Whitney Museum of American Art, el Museum of Modern Art, el Brooklyn Museum, el Smithsonian American Art Museum, así como en el Museo de Arte y el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, entre otros

Renacer de la manifestación

El pequeño Juan Sánchez que crecía en Brooklyn cuan-

do ser nuyorican venía con una carga despectiva está orgulloso ahora de lo que describe como un renacer de las manifestaciones de una nueva generación de puertorriqueños en Nueva York

“Hay una nueva generación que se está manifestando de la misma manera que nosotros lo estábamos haciendo en los 60 y 70, empezando negocios, nueva generación de artistas, haciendo preguntas mucho más complejas Estamos en un despertar, en una conciencia, en un renacimiento de ser puertorriqueño Durante mi época cuando era adolescente, fue un renacimiento Estamos en otro renacimiento donde Puerto Rico y los jóvenes de la diáspora se están reinventando La cultura puertorriqueña ha ido cogiendo más dominio dentro de la ciudad”.

boricua que encontró su acento en el gobierno

nombrada en febrero de 2026 por el alcalde

Zohran Mamdani. “Es fascinante que ahora sí se ve mucho más. Como puertorriqueña, mujer y latina, al principio no habíamos muchas haciendo este trabajo con el medioambiente”, dijo.

Nacida en el Bronx y criada en Soundview, un vecindario obrero del sur del condado, ha sido la primera puertorriqueña en casi todos los roles gubernamentales que ha ocupado en Estados Unidos Desde esas posiciones, aseguró que intenta abrir paso a nuevas generaciones de boricuas e impulsar iniciativas medioambientales que protejan a la Isla del cambio climático

En 2009, fue reclutada por la administración del presidente estadounidense Barack Obama para trabajar en la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), junto a las entonces administradoras Lisa Jackson y Gina McCarthy. Allí ayudó a crear EJSCREEN, la herramienta que el gobierno usa para identificar qué comunidades cargan con más contaminación. Mientras que en 2021, ya bajo el presidente Joe Biden, regresó a la EPA como administradora de la Región 2, a cargo de Nueva York, Nueva Jersey, Puerto Rico y las Islas Vírgenes

García es ahora la cara de la protección ambiental de la ciudad más grande de Estados Unidos

“Para mí ha sido buenísimo representar a la comunidad latina y ser puertorriqueña, y también en diferentes oficinas y posiciones

de Nueva York

representar esa cultura. Si hablando de campañas de recursos naturales o energía limpia, yo siempre digo que tenemos que hablar con la comunidad. Cuando estuve en la EPA (Región 2) íbamos a las comunidades de Puerto Rico Había que ir a Cabo Rojo, Ponce, San Juan, Vega Alta, Salinas Eso fue un cambio”, relató “Es fascinante que ahora sí se ve mucho más”

Dos décadas después de esa sala donde no

encontraba a nadie que se le pareciera, García ya no es la excepción. Es la que toma decisiones “Puerto Rico es una parte muy grande de quien soy, de mi familia y de lo que hago Soy boricua y muy orgullosa de poder representar a mi gente. Es muy importante que seamos una parte grande de este movimiento de proteger al planeta, de combatir el cambio climático”.

La puertorriqueña Lisa García contesta preguntas en una conferencia de prensa junto al alcalde de Nueva York, Zohran
Mamdani. >Yuki Iwamura / AP

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Unacarta de amor

cosida desdeladistancia

ó Casa Muza regresó acasa tras años establecida en Nueva York

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Hastadiciembrede2024, hubo un taller en NuevaYorkque hablabaespañol yque olíaa Puerto Rico,aunque quedara atresmil millas dedistancia. Ahí, durante 12 años,ladiseñadoraPolet Guzmán cosió guayaberas conversosdeboleros ycolores robados al Caribe,sin darse cuenta de que cada piezaera unaforma de no perderse asímisma como puertorriqueñayuna cartaderegreso que se escribía sinsaberlo

Guzmán es la fundadoradeCasaMuza, unamarca nacida en 2010enPuerto Rico para niñas que corrían patineta. La cartade regresoempezóaescribirladespués,desde 2013, cuando su mudanza aNueva York despertóenellaunsentimientodenostalgia por su tierra, de querer volver ydenoolvidar su esencia. Esesentimiento lo transformóen piezas de ropa que insisteneneldeseo de volveracasa.

“Siempreañoréestar de vueltaencasa. Penséque ibaaser años después, pero cerrar la tiendamepermitió estar en los dos lugares”, comentó Guzmán sobreladecisión quetomó hace ya un año ymedio de culminar operaciones físicas en Williamsburg,unbarriode Brooklyn, yque la trajode vuelta aPuerto Rico para continuar desarrollando su marca.

“Volver aPuerto Rico fue un alivio porque tú piensas que nuncavaapasar,que va apasar,perobien adelante.Meveíaretirada yamayor.Ladecisión la tomé porque estaba cansadadeNueva York.Allí hayotrotipode rutina, que tienes que serbiendisciplinada, con un enfoque laboral… Fueuna decisión drástica, de necesitodescansar.No sabíabien el plan, pero cuando compartícon mi familia me di cuenta de que eraloque necesitaba,ese tiempo de recargaenlaIsla”,comentóGuzmán, quien se dedicatambién alaserigrafía.

Guzmán reconoció que la distanciamisma de Puerto Rico fue el lugar donde alojóla musa de suscolecciones. De ahí lasbufandas desatín con ilustracionesde plátanosy cocos disponibles en su tienda,olabufanda de patrones azules con la bandera, conchasde mar,

ahoraadministraCasa

Polet

grecasylafrase “Teamo Puerto Rico”. También la clásica guayaberacaribeña, conun corte contemporáneo, el bordado de la frase ‘Alma, corazón yvida’ ydos lazosdecinta negraenlaparte frontal que simbolizan conexión ymemoria “Puerto Rico siemprehasido mi mayor inspiración. De un tiempo he estadomás en la nostalgiacaribeña, los poemas,lahistoria yañorar tu isla desdeladiáspora. Poreso todos los cocos frío,las guayaberas con el ‘Alma, corazóny vida’ que viene del trío los Panchos, que yo escuchabapor mi abuelo.Muchas de esas piezasson esas ganasderegresar, de querer estar en la Isla yañorarlaIsla”, mencionó Guzmán es firmecuandodice que su amor por Puerto Rico no se sintió completohasta

que tuvo que extrañarlo.Que esecariño no se quedó intacto en la distancia, sino que creció en ella, sinque esolaalejaratampoco de lo que significa NuevaYorkparalos puertorriqueños.

“Yoamo aNueva York poreso,porque la culturaboricua es muypotente.Yonohubiera amadotanto aPuerto Rico ni le hubiera puesto tanta dedicación amis piezas yese significado si alomejor no hubiera vividoenNueva York.EnPuerto Rico es como el diario,pero cuandoestas afuera es distinto el amor.Lloras portupatria”,dijocon la firmezadequien finalmente se atrevió avolver

Vecina de Toñita

Desdeque llegó aNueva York,Guzmán sabíaque el lugar en el que queríavivir era Williamsburg,ese barrio de Brooklyn que solían llamar LosSures yque fue hogardemiles de puertorriqueños hace décadas. La vida no la llevó porese rumboinmediatamente, sino que fue en medio de la pandemia del covid-19, que esedeseo se cumplió

Visitando el CaribbeanSocialClub fundado yadministrado porMaría AntoniaCay,conocidacomo Toñita, supo que un localjusto al lado del famosobar estaba disponible.“En un jangueo, Toñitamedice ‘miratengo un espacio,siloquieres cogeresahora’. Ypensé ‘¿Enplenapandemia?’.Peroledieldepósito ylofuimos arreglando con unos socios,hasta que lo abrimos”, contó “Era bienbonitoporque ellahaciacomida estaba pendientedenosotros.Lagente que lleva años allí nos velabanelespacio yestabanpendientes. Pasabanpor frente alatienda aver si habíamos comido”,relatóGuzmán, todavíaconmovidapor el sentido de comunidad que se vivealrededor del emblemático bar, símbolo de resistenciacontralagentrificación de Williamsburg

Regreso acasa

Desdelatranquilidad que le da trabajar desde Puerto Rico yviajarcasualmente aNueva York,Guzmánreconoció que su mudanza llegó con muchomás éxitoparaCasaMuza. “Lagente amamiropa, se comenzóa mover superbién.Mehaabiertomuchaspuertas”, afirmó.

Guzmán operaprincipalmente desde su taller en un cuarto de su hogar, pero también colaboracon aliados en LosÁngeles,California, yencon la empresaNewCreativeparala impresión de pañuelos

Guzmán
Muza desde Puerto Rico, tras vivir en NuevaYorkdesde 2013. >Suministrada
El local de Casa Muza estaba ubicado justo al lado de Caribbean Social Club

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Café Colmado un oasis en Brooklyn

ó El negocio propone salir del modo automático que se vive en Nueva York

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Nueva York es una ciudad de transacciones, de ruido y rutinas aceleradas que colocan a la gente en piloto automático Entras, pides, pagas, sales y, en el proceso, nadie te mira. Pocas veces alguien te pregunta cómo estás Por eso, cuando Manolo López comenzó un negocio en Brooklyn, se decidió por Café Colmado

“Nueva York es una ciudad tan transaccional, que entras a una bodega y eso, que ya nadie te saluda, no hay buenos días, todo es dame y toma Yo dije eso hace sentido que sea un colmado porque viene de la palabra colmar. Y los colmados existían cuando en los pueblos no estaban estas cadenas y todo era de confianza”, dice López. “Yo dije: eso hace sentido que sea un colmado”, añade, rememorando cómo surgió la idea de construir el concepto con guiños latinoamericanos en la 286 Broome Street, de Nueva York

La palabra colmado viene de colmar, que significa llenar hasta el borde. Antes de que llegaran las cadenas y los supermercados, era normal ver varios de estos en cada pueblo Ahí se vendía café, comida de animales y materiales de construcción. Pero fueron desapareciendo El bisabuelo de Manolo tuvo uno en Aguada que se llamaba La Coca Ese es el linaje que vino a rescatar en Brooklyn

“Yo no quiero que simplemente sea transaccional. Quiero que nazcan ideas, quiero que nazcan proyectos. Entrar a un espacio que provee esa pausa, para mí es una de las cosas más impactantes que nosotros podamos hacer como una empresa”, comenta.

El espacio abrió en septiembre de 2024 en un vecindario donde todavía queda viva la memoria de los puertorriqueños que llegaron en los años 40 y 50, a Los Sures en Brooklyn. Desde que comenzó el proceso de ideación, Manolo quería estar exactamente ahí.

“Para qué yo voy a montar un coffee shop, vamos a decir en Murray Hill, en el Upper East Side, cuando ahí no hay historia de donde yo vengo. Entonces, si yo estoy tratando de crear una marca que tenga esta alma, pues tiene que venir de donde nosotros fuimos, los puertorriqueños que llegaron en los 40 y los 50, que estuvieron en Los Sures, en el South Side del Bronx, fueron sujetos a un racismo descomunal, fueron sujetos a un cambio de vida por la temperatura y el clima. Muy complicado Que ellos hayan sobrevivido eso y todavía tengan esa presencia —porque tú caminas y ves los nombres de las calles, ves los murales, ves la gente que salió de ahí, como el actor Luis Guzmán, que viene de caserío a cambiar su vida y marcarlo con su identidad— es bien importante”, afirma López.

El diseño del local confirma esa la intención de salir de lo cotidiano para abrazar Lo primero que te recibe es la loza criolla de Santurce, unos muebles tapizados en plástico, una mesa de dominó, productos de colmado en las paredes del baño y mensajes que leen “se habla español”, “hielo fríiiio” y “no se fía hoy, mañana sí”. Entrar resulta en una pausa necesaria en medio del ruido de Nueva York

Entre ocupar y volver

En casi dos años, López cuenta que Café Colmado se convirtió en ancla de movilidad económica y comercial de la zona, pues a su alrededor nacieron alrededor de ocho negocios nuevos, la mayoría latinos o asiáticos

Además, sirve de encuentro para cinco o seis ‘running clubs’ latinos durante los fines de semana y ha sido sede de eventos de Adidas y otras marcas

Pero detrás del empresario, hay un puertorriqueño que, como muchos, añora el regreso

a su patria Manolo nació en Mayagüez, creció en Aguada y lleva diecisiete años entre Nueva York y Puerto Rico, dos semanas aquí y dos semanas allá.

“El sueño ya no es el sueño americano Ahora es el sueño puertorriqueño de los que se fueron, que tienen esas ganas de regresar Yo le digo que un sueño es regresar y tener un pedazo de tierra y poder trabajar aquí con una libertad que es lo que te encuentra o lo que te encontraba Estados Unidos, porque obviamente ese país está cambiando rápidamente”, reconoce López.

El también chef está convencido de que ese es un paso que va a tomar tarde o temprano “Va a pasar porque esa es la transición que estoy trabajando Quizás me tome unos tres o cuatro años, pero yo quiero estar aquí y quiero contribuir aquí (en Puerto Rico). Y no es decir que no voy a estar entrando y saliendo de Nueva York porque ya es parte de mi vida. Pero Puerto Rico es mi casa, es mi hogar”

El colmado en Brooklyn es el puente Pero la promesa, al final, es tomar la vía de regreso y volver

El negocio sirve como sede de eventos enfocados en la comunidad latina de Nueva York.
Manolo López (a la izquierda) posa junto a su equipo de trabajo en Café Colmado >Suministrada

TOÑITA FEST 2026

El campeón de Williamsburg

ó José Alvarado lleva con orgullo la identidad nuyorican a la NBA

Giovanny Vega >gvega@elvocero.com

Brooklyn le enseñó a José Alvarado que hay países que no terminan en sus fronteras y culturas que no se quedan esperando en el ‘gate’ de un aeropuerto cuando solo existe un boleto de ida. También aprendió que hay identidades que no se extinguen con la distancia, aunque crecer lejos de casa haya sido, para muchos, la única alternativa para salir adelante

Creciendo en un complejo de vivienda en Williamsburg nombrado en honor al astro boricua Roberto Clemente, el campeón con los Knicks de Nueva York en la NBA entendió que Puerto Rico podía extenderse a dondequiera, incluso a una esquina en Nueva York, y manifestarse en cualquier detalle En una bandera colgada en el interior de un auto En la Parada Puertorriqueña atravesando la Quinta Avenida. En el olor a arroz con habichuelas subiendo por las escaleras del edificio en el que también vivían sus tíos y primos En una salsa de Héctor Lavoe retumbando en verano o en los televisores encendidos hasta tarde cada vez que Miguel Cotto peleaba en el Madison Square Garden

Entre todas esas manifestaciones de puertorriqueñidad, Alvarado entendió que aquella identidad le pertenecía. Que el requisito no era haber nacido en Puerto Rico, sino sentirse parte de él, y que con eso bastaba.

“Yo acepté ser puertorriqueño desde pequeño”, reconoció Alvarado a EL VOCERO al abordar su infancia en Brooklyn. “Crecí yendo a la Parada Puertorriqueña. Lo celebramos Es nuestra cultura. No tuve la fortuna de aprender todo el español, pe puertorriqueña estaba ahí ro, de 28 años, en una entre tendió perfectamente el es Alvarado es hijo de un una mexicana. Eso implica, Puerto Rico que queda a má de distancia de Nueva York temente en aquel Brooklyn paralelo, tanto él como su de sus padres estaba en las español, pero fue en especi su padre José la que molde boricua.

“No solo que vivimos que mi padre habla español fluidez. Siempre celebr las Paradas Puertorriqueñ Y como dije, siempre abra zamos la cultura. Ver a JJ (José Juan Barea) y a Carlos (Arroyo) represen-

Jugar para los Knicks es algo enorme, soy un chico de la misma calle que los aficionados, y ser parte de todo esto es una bendición.

José Alvarado

Jugador de la NBA

tando (en la NBA) era increíble Y no solo ver baloncesto, sino también boxeo, y ver todo el amor y el orgullo que tienen en Puerto Rico

Siempre quise ser así desde pequeño”, comentó Alvarado “Mi papá es un gran fanático del boxeo. Veíamos todas las peleas de Miguel Cotto. Las veíamos en mi casa y siempre lo apoyábamos sin importar qué La cultura siempre estuvo ahí”, reafirmó el padre de Nazanin y Brooklyn, y de un niño por nacer producto de su relación con Flor Castillo

Aquel orgullo que le inculcó su padre se complementó con otras circunstancias de vida que lo terminaron de enlazar con Puerto Rico

El jugador con cinco temporadas de experiencia y un anillo en la NBA creció en el Roberto Clemente Plaza, un proyecto de vivienda pública de cinco edificios para personas de bajos y medianos ingresos en Williamsburg, en Brooklyn.

Ese barrio es el mismo donde ubica hace 52 años el Caribbean Social Club, fundado por la junqueña María Antonia Cay, conocida como “Toñita”, quien ganó popularidad por su mención en la canción NUEVAYoL de Bad Bunny y su eventual aparición en el Super Bowl de 2026.

También fue epicentro de uno de los principales enclaves puertorriqueños de Nueva York, cuando a partir de 1940 miles de familias boricuas llegaron atraídas por los trabajos industriales y transformaron el vecindario en una de las expresiones más visibles de la cultura nuyorican. Para 1966, los puertorriqueños constituían el grupo poblacional más numeroso del vecindario, de acuerdo con investigaciones sobre la migración boricua citadas por el Gotham Center de la City University of New York (CUNY)

“Tengo un montón de primos, familiares, tíos y tías que aún viven allí y compartimos los mismos momentos. Cuando éramos niños, no se trataba de las dificultades Tenemos muchísimos recuerdos de nuestra infancia en ese lugar

>Suministrada / NBA

mente (Plaza). Y tenía familiares en cada piso. Así que, era como una sola familia. Sin quejas Me encanta mi origen” , afirmó Alvarado

Campeón en casa Desde niño, Alvarado construyó su juego en las canchas públicas de Brooklyn con un baloncesto intenso, físico y defensivo. Ese estilo fue su pasaporte a la NBA y la marca que lo hizo inconfundible, que hasta le ganó un apodo “Grand Theft Alvarado”.

Por eso, el cambio de los Pelicans de Nueva Orleans a los Knicks de Nueva York en febrero pasado era mucho más que un canje. Era volver. Jugar para el equipo de la ciudad donde creció Asumir el peso de esa camiseta frente a la gente que lo vio hacerse

Y, al final, la historia encontró su mejor forma para manifestarse cuando, con los Knicks perdiendo por 29 puntos en el cuarto juego ante San Antonio, fue Alvarado quien tomó la palabra en el descanso: “Dije: ’Independientemente del resultado, estos próximos 24 minutos, más vale que lo demostremos y les enseñemos cómo jugamos de verdad’” Lo que siguió fue la remontada más grande en la historia de las finales de la NBA. El entrenador Mike Brown y Jalen Brunson coincidieron: Alvarado fue el hombre que “cambió el juego”. En el quinto partido, los Knicks cerraron la serie 4-1 y conquistaron su primer campeonato en 53 años Horas después, Alvarado regresó a Brooklyn envuelto en la bandera de Puerto Rico con el trofeo Larry O’Brien en brazos “No se supone que yo estuviera en la liga”, dijo desde el vestuario “Y ahora tengo un anillo”, dijo, siendo apenas uno de tres puertorriqueños en conseguirlo después de Butch Lee con los Lakers en 1980 y Barea con los Mavericks en 2011.

apenas el tercer puertorriqueño que haya jugado con la selección nacional, que gana un NBA.

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