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PASAPORTE A NUEVAS EXPERIENCIAS BOGOTÁ, COLOMBIA

WWW.GIMNASIOVERMONT.EDU.CO

20/07/2026

USA China canadá

vol 23


ÍNDICE GIMNASIO VERMONT RECTORA RAQUEL LUCÍA ROJAS VICERRECTOR ESTEBAN PÉREZ DIRECTORA ADMINISTRATIVA Y FINANCIERA NATALIA PÉREZ DIRECTOR EDITORIAL JULIO GUALDRÓN CONSEJO EDITORIAL MAURICIO CHACÓN ALEJANDRO PULIDO NUESTROS ESCRITORES aLEJANDRO PRADA CAMILO LOMBO nATALIA CASTRO irwing palacios nUESTROS BECADOS

N 23, JULIO dE 2026 ISSN 2500-6673 Publicación departamento de tecnologías de la información bOGOTÁ D.C.

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN JULIO GUALDRÓN EFRAIM GONZALEZ / DIEGO GARZÓN CoRRECCIÓN DE ESTILO pILAR PINTO / SERGIO RÍOS pORTADA jULIO GUALDRÓN / KATYA BULUY / SERGIO RÍOS


Editorial Julio Gualdrón

En esta edición: Pasaporte a Nuevas Experiencias, emprendemos un recorrido por nuestras salidas pedagógicas internacionales. A través de relatos, fotografías y reflexiones, conoceremos nuestros destinos en: Canadá, con su campamento STEAM; Estados Unidos, con su campamento STEAM en el Kennedy Space Center; y China, donde viviremos una inmersión cultural y conoceremos la experiencia de nuestros estudiantes becados en el estudio de la lengua y la cultura. Estos viajes representan oportunidades de aprendizaje, crecimiento y transformación personal para nuestros estudiantes, demostrando que cada aventura puede convertirse en una valiosa fuente de conocimiento e inspiración para toda nuestra comunidad educativa.


Johan Camilo Lombo Ayala Jefe del Departamento de Ciencias Sociales

La salida pedagógica como experiencia formativa y didáctica para conocer el territorio

Para el Departamento de Ciencias Sociales, las salidas pedagógicas trascienden la simple excursión; se constituyen en un espacio fundamental en el que los estudiantes pueden crear, hacer, pensar y, sobre todo, conocer su país y el mundo que les rodea. Estas experiencias permiten conectar con el territorio, lo local y la cultura que, en sus múltiples manifestaciones, ha moldeado nuestra identidad. Se trata de acercarnos a esos lugares que a menudo aparecen en las noticias, pero que son parte de una realidad cercana, de un territorio que se construye paso a paso y que invita a ser comprendido desde la vivencia directa. Pensar en las salidas pedagógicas implica, entonces, abrir la mirada hacia espacios aún por descubrir. Muchos de estos lugares están ubicados en un mapa, pero no siempre logran posicionarse en la mente y el corazón de nuestros estudiantes. Por ello, en el Gimnasio Vermont hemos concebido estas salidas como una oportunidad para ampliar el aula, para entender que en el territorio también podemos leer y comprender lo que sucede en nuestra realidad. Es una forma de llevar el aprendizaje más allá de los muros escolares y anclarlo en la experiencia viva.

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Asimismo, entendemos las salidas pedagógicas como un espacio formativo que integra el currículo de manera transversal. Al dialogar con los diferentes espacios académicos, se busca comprender las diversas formas de la verdad a partir de las multiperspectivas que constituyen a las personas en el territorio. Ese territorio no es mudo: habla, tiene una historia y, en su dinámica social, construye constantemente nuevas formas de pensar, concebir y sentir. La articulación curricular a partir de una salida nos recuerda que el mundo es completamente redondo y, a la vez, profundamente diverso. Esto significa que nuestros estudiantes aprenden a diferenciar el espacio y a conocer, desde distintas ópticas, cómo la vida cotidiana construye artilugios culturales que se piensan desde el territorio. También se abordan las formas de construcción de paz y las maneras de sentir, y la historia que comunica cada uno de los espacios visitados en Colombia, Canadá, China y Estados Unidos permiten comprender esa riqueza multicultural que nos define como ciudadanos de un mundo globalizado.

En definitiva, pensar en salidas pedagógicas en implica, ni más ni menos, pensar y amar nuestro entorno. Porque cuando conocemos, amamos; y este vínculo nos lleva a entender que el territorio presenta aspectos que suelen ser desconocidos para nuestro saber, para las noticias o para los libros. Con frecuencia construimos imágenes que no se corresponden con lo que realmente encontramos en un espacio geográfico diferente. De ahí la importancia de pensar, conocer, sentir y caminar el territorio. Para el Departamento de Ciencias Sociales, la salida pedagógica supera el espectro de la oportunidad y se erige como una didáctica fundamental que permite conocer el país a partir de la experiencia, el diálogo multidisciplinar y, sobre todo, como una forma de entender que cada viaje comunica aquello que a los ojos no siempre resulta claro.


usa Una Aventura Espacial: Campamento STEAM en el Kennedy Space Center

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Natalia Castro Naranjo Profesora de Matemáticas Convertir a nuestros estudiantes en ciudadanos del mundo implica expandir sus horizontes más allá del aula. Con este objetivo en mente, un grupo de estudiantes del Gimnasio Vermont de sexto y séptimo grado emprendió un viaje inolvidable hacia las ciencias del espacio: cinco días de inmersión total en el Kennedy Space Center de la NASA, en Florida. Esta es una experiencia diseñada para despertar la indagación, conectar la teoría con entornos científicos reales y potenciar sus habilidades comunicativas en inglés. ¡Así vivimos esta gran aventura!


Preparándonos para el Planeta Rojo: El Desafío ATX: Nuestra experiencia comenzó en el Astronaut Training Experience (ATX) Center. Allí, los estudiantes se convirtieron en astronautas en preparación, a través de distintos simuladores de misiones. Experimentamos en carne propia la microgravedad, ensayamos maniobras de acoplamiento a la Estación Espacial Internacional (EEI), y navegamos por el escarpado relieve marciano utilizando realidad virtual. El reto no era solo técnico, pues los estudiantes debieron resolver en tiempo real problemas críticos, manteniendo una comunicación constante con el equipo de control en la Tierra, mientras desarrollaban mantenimientos preventivos y correctivos. Además de la adrenalina, tuvimos un espacio para la curiosidad cotidiana. En una sesión de preguntas y respuestas, descubrimos esos detalles fascinantes que no salen en las películas: ¿cómo duermen los astronautas?, ¿cómo es su comida? y, por supuesto, la pregunta del millón: ¿cómo van al baño en el espacio?

La Importancia de la EEI Uno de los mayores aprendizajes del viaje fue comprender el valor de la Estación Espacial Internacional. Los estudiantes entendieron por qué las agencias espaciales del mundo concentran allí tantos esfuerzos. La EEI es el laboratorio flotante más importante de la humanidad. Es el lugar donde se investiga cómo funciona la medicina y la vida en ausencia de gravedad, sirviendo como el paso previo y obligatorio antes de enviar misiones humanas a Marte. En Mars Base 1, los estudiantes se convirtieron en científicos activos participando en misiones de investigación. Interactuaron con laboratorios de cultivo de plantas que crecen con sistemas de iluminación artificial para evaluar la producción de alimento en el espacio. También programaron robots autónomos encargados de limpiar paneles solares y mantener la eficiencia energética de las bases espaciales. Terminamos esta jornada en un conversatorio con el astronauta veterano Kenneth Cameron, quien participó en las misiones de los transbordadores STS-37, STS-56 y STS-74. Escuchar de primera mano cómo se preparó, en qué consistieron sus misiones y sus anécdotas en órbita fue una inspiración profunda para todos.

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De la Era de los Transbordadores al Futuro de las Cápsulas El viaje también fue un recorrido por la historia. Caminando entre cohetes reales en el Kennedy Space Center, los estudiantes conectaron los conceptos de Física y Astronomía vistos en el colegio con la evolución de la ingeniería aeroespacial. Uno de los momentos más impactantes fue la visita al Atlantis, uno de los transbordadores espaciales más icónicos de la NASA y hermano de los recordados Challenger y Columbia. Al compararlo con los sistemas actuales, los niños comprendieron cómo la tecnología ha evolucionado de los grandes transbordadores con alas hacia los cohetes modernos que desprenden etapas en el camino, dejando al final solo una cápsula espacial compacta. Además, tuvimos el privilegio de recorrer las plataformas de lanzamiento activas, desde donde hoy en día se salen distintas misiones. En el último día de inmersión, los estudiantes se enfrentaron al proyecto final. En equipos, pusieron a prueba su ingenio para diseñar un sistema de paneles solares plegables. Esto permite que estas estructuras ocupen poco volumen y puedan ser transportadas de forma eficiente en las distintas misiones espaciales.


Un Fin de Semana de Conexión y Diversión Después de una semana de intenso trabajo científico, el fin de semana nos regaló el espacio perfecto para afianzar lazos de amistad y disfrutar. Pasamos unos días increíbles recorriendo las atracciones de Universal Studios e Islands of Adventure, compartiendo risas y momentos inolvidables en grupos de amigos. Tampoco faltó el día de compras en los Premium Outlets de Orlando, donde los niños aprovecharon para traer recuerdos de esta gran experiencia. Regresamos a Bogotá con las maletas llenas de recuerdos, pero sobre todo, con mentes transformadas. Nuestros estudiantes del Gimnasio Vermont demostraron que la ciencia no tiene fronteras y que están listos para ser los líderes y exploradores del futuro. ¡Felicitaciones a todos nuestros graduados espaciales!

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china cuando el aula se extendió hasta china

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Alejandro Prada Coronado Jefe del Departamento de Física y Astronomía Viajar ofrece la posibilidad de comprender otras culturas desde una perspectiva distinta. Algunas experiencias, nos obligan a revisar nuestras propias formas de entender el mundo. Ese fue el aprendizaje más valioso de nuestro viaje a China. Durante poco más de un mes, noventa y dos estudiantes de octavo grado y once profesores del Gimnasio Vermont recorrimos Beijing, Xi'an, Chengdu, Guilin, Hangzhou y Shanghái. La primera impresión fue sentirnos pequeños porque todo parecía inmenso. Las estaciones de tren recibían miles de viajeros con precisión, las avenidas parecían extenderse sin límite y las ciudades obligaban a replantear cualquier referencia previa sobre el tamaño de una metrópoli. Era imposible no sorprenderse. Sin embargo, con el paso de los días, comprendimos que aquello no sería lo único que permanecería en nuestra memoria.

Lo verdaderamente memorable fueron las personas porque en cada ciudad encontramos gestos sencillos que hicieron del viaje una experiencia profundamente humana. Recuerdo uno con especial afecto y consistió en que al finalizar cada jornada en el Chengdu Xinchuan Foreign Language School, cuando el cansancio ya era evidente después de largas caminatas y desplazamientos, la conserje nos esperaba con una taza de té caliente. Nunca sentimos que fuera un gesto protocolario, sino una forma silenciosa de cuidar. Durante nueve días nos hicieron sentir que, aun estando a miles de kilómetros de casa, nunca dejamos de ser visitantes bienvenidos.


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Algo parecido nos ocurrió con los estudiantes chinos. Más allá de las actividades académicas, muchos se acercaban con pequeños papeles para pedirnos que escribiéramos una frase, una dedicatoria o simplemente nuestro nombre. Guardaban aquellos mensajes con un cuidado que contrastaba con la inmediatez interconectada de nuestros días. Bastaba ese gesto para comprender que el encuentro entre culturas no siempre necesita grandes discursos; a veces comienza con unas pocas palabras escritas a mano. La misma sensibilidad que encontrábamos en las personas parecía reflejarse también en el paisaje. Las terrazas de arroz de Longji, construidas durante siglos a partir de la observación del relieve, del agua y de los ciclos naturales, hablaban de una relación con el entorno que no separa la tradición de la innovación. Las montañas de Guilin, cuya silueta parece desafiar cualquier descripción, nos recordaban que la naturaleza también enseña cuando se contempla con atención.

Fue entonces cuando dejamos de observar únicamente los lugares para intentar comprender las ideas que les daban sentido. Como profesor de Física, uno de los descubrimientos más reveladores surgió durante nuestra visita a la Universidad Beihang. En una conferencia del doctor Sun Gongling sobre la historia de la exploración espacial y los cohetes, comprendí que la forma en que la tradición china comprendía la posibilidad del vuelo seguía un camino muy distinto al que solemos conocer en Occidente. En lugar de comenzar con la ciencia moderna o con los avances tecnológicos del siglo XX, retrocedía miles de años para mostrar cómo la observación del viento, el vuelo de las aves y los fenómenos naturales habían inspirado las primeras preguntas sobre la posibilidad de volar. Más que una cronología de inventos, era una forma distinta de comprender el origen del conocimiento científico.


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No pude evitar recordar una de las ideas que marcó buena parte del desarrollo de la ciencia moderna occidental desde Francis Bacon hasta nuestros días, la cual se basa en conocer la naturaleza para dominarla y satisfacer nuestras necesidades. En muchos de los espacios académicos que visitamos encontré un énfasis diferente que consistía en comprender la naturaleza para aprender de ella. La diferencia parece sutil, pero transforma la manera de entender el conocimiento porque antes de intervenir el mundo es necesario observarlo con detenimiento. Mientras descubriamos el país, los estudiantes comenzaban a observar con otros ojos. Durante los primeros días era frecuente escuchar la misma pregunta. —Profe, ¿qué hacemos ahora? Con el paso del tiempo esa pregunta desapareció, no porque tuvieran todas las respuestas, sino porque aprendieron a buscarlas juntos. Organizar un desplazamiento, administrar el dinero, resolver un imprevisto o tomar decisiones dejó de ser una tarea de los profesores para convertirse en una oportunidad de crecimiento para nuestros estudiantes. De esta forma, la autonomía dejó de ser un propósito y comenzó a hacerse visible en la vida cotidiana. También hubo espacio para la sorpresa. Cada comida representaba una invitación a descubrir sabores desconocidos, de hecho, algunas expresiones alrededor de la mesa revelaban entusiasmo; otras, una prudencia comprensible antes del primer bocado. En los espacios de esparcimiento, fue emocionante ver la facilidad con la que niños de la China de apenas ocho años derrotaban a nuestros estudiantes de quince en partidos de tenis de mesa. Más que una competencia, aquellas escenas despertaban admiración por una cultura donde la disciplina y la práctica forman parte de la educación desde edades muy tempranas. Ahora bien, los aprendizajes más importantes aparecieron en momentos mucho más cotidianos. Cuando alguno se enfermaba o el cansancio hacía más difícil la jornada, siempre surgía alguien dispuesto a ayudar. Un estudiante llevaba el equipaje de otro, compartía agua o permanecía a su lado hasta que se sintiera mejor. Sin que nadie lo pidiera, el cuidado comenzó a convertirse en una forma natural de convivir.


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Cuando conversamos entre profesores, nos llamó la atención que fuera del aula desaparecen muchas de las referencias que orientan nuestro trabajo cotidiano y enseñar deja de ser únicamente explicar un concepto o formular una pregunta. Significa escuchar, acompañar, tomar decisiones en situaciones inesperadas y permanecer atentos al bienestar de casi cien estudiantes durante treinta y cinco días. Cada noche terminábamos conversando sobre lo vivido, sobre aquello que habíamos aprendido y sobre la mejor manera de acompañarlos al día siguiente porque comprendimos que la autoridad se fortalece cuando los estudiantes reconocen un interés genuino por su bienestar. Mientras avanzaban los días, hubo un momento en que entendimos que todo el esfuerzo había valido la pena. Dejamos de ver estudiantes que esperaban instrucciones para encontrarnos con jóvenes capaces de resolver situaciones nuevas, adaptarse y cuidar espontáneamente de sus compañeros. La incertidumbre, que al comienzo producía inquietud, terminó convirtiéndose en una oportunidad para descubrir capacidades que ellos mismos desconocían para identificar que, después de treinta y cinco días, ya no éramos simplemente un grupo sino que habíamos construido una comunidad. El viaje también dejó frutos que trascendieron nuestra propia experiencia, dado que, durante nuestra visita a la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Beihang surgieron conversaciones que nos permitieron vincularnos con la doctora Wu Xiaojun, responsable de los programas internacionales de posgrado de la universidad, y el doctor Sun Gongling, científico principal del Centro Regional para la Educación en Ciencia y Tecnología Espacial para Asia y el Pacífico, afiliado a las Naciones Unidas en China. Fue así, como los invitamos a participar en el Festival de Astronomía y Ciencias del Espacio organizado con motivo de la conmemoración de los ochenta años del Gimnasio Vermont. Meses después, junto con otros destacados científicos chinos y norteamericanos, quienes también aceptaron nuestra invitación, compartieron sus conocimientos con estudiantes y profesores de nuestra comunidad. Aquella experiencia confirmó que los viajes académicos no concluyen cuando emprendemos el regreso, de hecho, se convierten en el punto de partida de nuevas alianzas, proyectos y oportunidades de aprendizaje. Al mirar el viaje en retrospectiva comprendimos que hubo aprendizajes más allá de conocer una nueva cultura, practicar un idioma o recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de China. Algo sumamente valioso fue descubrir que existen múltiples maneras de entender el mundo y que el encuentro respetuoso con otras formas de pensar también transforma nuestra manera de enseñar. Regresamos con fotografías, recuerdos y amistades que permanecerán en el tiempo, pero, sobre todo, volvimos con nuevas preguntas y con la certeza de que la educación encuentra uno de sus mayores sentidos cuando el aula abarca formas distintas de comprender el mundo.


becados Los estudiantes se postulan a una beca otorgada por el Gobierno chino mediante una carta de motivación y la aprobación del examen HSK 3. Durante su estancia, asisten a clases de idioma y cultura mientras viven una experiencia de inmersión que les permite poner en práctica lo aprendido. A través de esta vivencia, conocen de primera mano las tradiciones, costumbres y la vida cotidiana del país, enriqueciendo su aprendizaje dentro y fuera del aula.

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Tomás Ardila Uribe Curso: 10A El aprendizaje más importante que me llevo del viaje es el de la responsabilidad y autogestión. Este es un aspecto que siempre me ha costado mucho y creo que el viaje a China fue algo que me ayudó mucho con este tema. El viaje me enseñó a arreglármelas por mí mismo y ser mucho más consciente de mis decisiones, algo muy valioso tanto en el ámbito académico como en el personal. Experiencias como perderse en el metro y tener que llegar a un lado solo son cosas que no se pueden vivir todos los días y que se quedan guardadas en uno mismo por siempre. Además, de este viaje me llevo muchas experiencias bonitas con mis amigos que fueron conmigo. Gracias a esto, siento que aprendí a ir un poco más allá de lo que normalmente estoy acostumbrado, aprendí que a veces aunque uno no quiera hacer algo si no lo prueba nunca sabrá si de verdad le hubiera gustado o no.

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Sara Lucía Molina Niño Curso: 11C En el viaje a China viví muchas experiencias valiosas como aprender más y mejorar mi nivel de mandarín y conocer muchos lugares. Sin embargo, para mí lo más memorable del viaje fue conocer a nuevas personas y fortalecer la relación con las que ya conocía. Por ejemplo, el grupito (Lau, Malú y Cetina). Los recuerdos y momentos divertidos que pasamos son memorias que atesoro y que no quiero borrar. Entre esos recuerdos hay cosas que parecerían normales pero en realidad fueron memorables como ir a comprar legos matching juntos, tomar mucho yogurt, probar cosas nuevas, acompañar a Malú a correr, ver a Lau probar el jugo de mazorca y a Ceti disfrutar de intentar asustarme en las atracciones de Universal.

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Incluso hay recuerdos chistosos con los profes Julio y Jun que también fueron compañeros durante el viaje. En fin, sin exagerar, creo que es el mejor viaje que he tenido en mi vida.


Jerónimo Toro Yela Curso: 10B El viaje a China, a la universidad de Beihang, fue mucho más que solo ir a aprender el idioma. Aquí logré crear vínculos con diferentes personas que nunca creí conocer. Así mismo, fue una manera de conocerme a mí mismo desde una perspectiva completamente nueva, casi como un vislumbre de lo que puede llegar a ser mi vida universitaria, mi vida adulta. A su vez, logré ampliar mi horizonte más allá de donde vivo, y logré reconocer el multipluralismo del mundo desde mis propios ojos, y eso fue esencial para convertirme en la persona integral que me he convertido hoy. Uno de esos momentos que mejor resume todo fue algo tan simple como un partido de fútbol con estudiantes chinos. Nunca me lo hubiera imaginado: sin un idioma en común, sin contexto compartido, y sin embargo ahí estábamos, jugando, riendo, comunicándonos de una manera que ningún salón de clases podría enseñar. Ese momento me mostró que la conexión humana trasciende las fronteras, los idiomas y las culturas. Me llevo de este viaje no solo recuerdos, sino una forma distinta de ver el mundo y de verme a mí mismo. Hoy entiendo que salir de lo conocido no es solo una experiencia, es una herramienta. Una que pienso usar en mi vida académica, en mis relaciones y en cada decisión que tome de aquí en adelante. Y quizás eso sea lo más valioso que me llevo: la certeza de que hay cosas que solo existen si las vives.

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Juliana Losada Tejada Curso: 10D Los viajes del colegio y sobre todo China me regalaron las amistades más bonitas que tengo actualmente y en general siento que me ayudaron a ser un poco más independiente. Aprendí a manejar mejor mi dinero, a organizar y limpiar mucho mejor mis espacios y a hacer más “vueltas” y trámites sola. Agradezco mucho haber tenido la oportunidad de ir a países distintos y de experimentar tantas cosas nuevas, de verdad me quedan recuerdos que voy a atesorar siempre.


Isabel Sofía Cobo Ruíz Curso: 10C

Cuando volví de China, todo el mundo me hacía la misma pregunta: ¿Y qué aprendiste? Al principio me parecía una pregunta sencilla. Cuando la respondía, me enfocaba únicamente en las clases. Sin embargo, con el paso del tiempo entendí que ese viaje fue mucho más que eso. No fueron sólo las clases; fueron los momentos, las experiencias y las personas con las que tuve la oportunidad de compartir. De este viaje aprendí que, cuando algo te da mucho miedo, es precisamente cuando más debes hacerlo. El miedo es simplemente una puerta hacia experiencias maravillosas. Recuerdo que el día del viaje tenía muchísimo miedo. En mi cabeza no dejaba de pensar: “Ya no quiero ir, prefiero quedarme y que me de fomo.” Pero hablé con mi mejor amiga, Mari, y ella me dijo algo que se quedó conmigo: no podía dejar pasar una oportunidad tan grande solo por miedo. Además, me recordó que, si surgía algún problema, siempre encontraríamos la manera de solucionarlo. Al final del viaje me di cuenta de que había vivido una de las experiencias más bonitas de mi vida. Conocí personas increíbles, descubrí una cultura completamente diferente y aprendí mucho sobre mí misma. Todo eso fue posible porque decidí no dejar que el miedo tomará la decisión por mí.

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Sarah Jalube Toro Curso: 10E El viaje a China fue una experiencia inolvidable. Desde el primer día, la Universidad de Beihang nos acogió para experimentar la vida universitaria en otro país, así fuera por unas semanas. Parte fundamental de esa experiencia fue el acompañamiento de nuestros profes Jun y Julio, quienes estuvieron siempre presentes para guiarnos y ayudarnos a adaptarnos a una cultura completamente nueva (aunque hay que decir que Julio también participó en las clases junto a nosotros), ellos nos hicieron sentir acompañados en todo momento y contribuyeron enormemente a que le viaje fuera tan especial. Uno de los recuerdos más valiosos que me llevo es haber compartido con personas de diferentes culturas. En el caso de mi roomie (Juli Lo) y yo, tuvimos la oportunidad de compartir habitación con Atsha, una estudiante afgana; y hacer amistades con compañeros Vietnamitas. También las clases de mandarín fueron una experiencia única; aunque al principio parecían imposibles de entender, llegó un momento en el que podíamos seguirlas con naturalidad. Además, las actividades culturales de las tardes nos permitieron acercarnos a las costumbres, la historia y las tradiciones de China. Fuera de las clases, aprendimos a desenvolvernos con independencia de una ciudad tan grande como Beijing. Organizar nuestros horarios entre clases, el almuerzo en la cāntīng ( ), salidas por la tarde y momentos de descanso nos permitió desarrollar autonomía y responsabilidad. Pequeñas rutinas, como comprar nuestro zhēnzhū nǎichá ( ) diario, buscar bebidas para el calor en la tienda de conveniencia o pasar por Wumart a comprar fruta fresca, se convirtieron en recuerdos que hoy guardo con mucho cariño.

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Finalmente, cerrar esta experiencia en Universal Beijing fue la mejor manera de concluir este sueño. Sin embargo, más allá de los lugares visitados (que fueron muchos), China me permitió salir de mi zona de confort, descubrir nuevas formas de ver el mundo y confirmar que algunas de las experiencias más valiosas son los recuerdos que creamos, además de los mencionados anteriormente; las fotos en Wechat para revisar asistencia, el karaoke nocturno, las bicicletas, convertirme en la tesorera, mi tiramiamor, los vuelos, las pijamadas diarias y juntarnos para hacer las tareas en la tarde. Recuerdos que construí gracias a todos mis compañeros.


Maria Gabriela Tinoco Firigua Curso: 10A El viaje a China fue una experiencia muy valiosa para mi crecimiento personal y académico. Cada día aprendí a ser más independiente, responsable y a adaptarme a situaciones nuevas lejos de mi familia. También tuve la oportunidad de conocer una cultura muy diferente a la mía, aprendiendo a fondo sobre Beijing la capital de un país tan increíble, sus tradiciones y ampliando mi visión del mundo. Además, conocí nuevas personas que se convertirían en amistades muy valiosas para mí. Sin duda, fue una experiencia que me dejó aprendizajes y recuerdos que llevaré conmigo en el futuro, además de fortalecer mi interés por otros idiomas. Por último, el viaje me hizo darme cuenta de que el mundo es mucho más amplio y diverso. Existe una enorme diversidad de culturas y formas de vida. Gracias a oportunidades educativas como la Beca a China, logramos descubrir la inmensidad de posibilidades que nos brinda el mundo.

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Samuel González Bonna Curso: 10E El viaje a China con la beca fue una de las experiencias más lindas que he tenido en mi vida. Primero que todo los aprendizajes en la lengua del mandarín y la convivencia con estudiantes de la universidad de Beihang son aspectos que me acompañarán por el resto de mi vida. En China todo se vive diferente porque es una cultura de mucho respeto y organización, muy diferente a mi realidad en Colombia. Aparte de esto siento que la experiencia de compartir como estudiante universitario me preparo para la realidad que afrontaré en un futuro y el poder estar allí con mis amigos y amigas me abrió las puertas a nuevas amistades que hasta el día de hoy creo que muchas serán de por vida. Este viaje de la beca a China fue por mucho mi viaje favorito y tendrá un espacio en mi corazón para siempre por las amistades que construí y las nuevas perspectivas que sembró en mi el vivir en este país tan único y especial.


Lorenzo Vitola Sandoval Curso: 10E China fue una de las mejores experiencias en mi vida. Conocí a muchas personas nuevas que ahora son muy importantes para mí, aprendí lo que es de la cultura y el lenguaje chino. Momentos en los que salíamos por metro a explorar la ciudad con mis amigos nunca se me olvidaran. Íbamos a centros comerciales, a lugares turísticos y a sitios en los que las risas eran las únicas conversaciones q teníamos. Recuerdo una vez, que fui con un amigo a Shichahai, que es un zona histórico panoramica ubicada justo al noroeste de la ciudad prohibida. Con mi amigo nos metimos a un restaurante en el que se presentaban artistas. Me acuerdo que solo entramos a ver los artistas por qué estaban cantando muy bien. Dijimos que deberíamos al menos pedir algo en vez de solo quedarnos acá mirando. Pedimos dos Coca Cola sin saber el precio. Cuando nos íbamos a ir, nos dimos cuenta con nos cobraron 50 mil por cada vaso de Coca Cola. La cara de mi amigo se puso pálida y yo no podía dejar de reir. Terminamos aprendiendo que siempre debemos mirar el precio de las cosas antes de pedir.

En general, me gustó mucho la experiencia que me otorgo el colegio, y es una experiencia que no se me olvidará y quisiera repetir. Sin duda, fue una experiencia que me dejó aprendizajes y recuerdos que llevaré conmigo en el futuro, además de fortalecer mi interés por otros idiomas. Por último, el viaje me hizo darme cuenta de que el mundo es mucho más amplio y diverso. Existe una enorme diversidad de culturas y formas de vida. Gracias a oportunidades educativas como la Beca a China, logramos descubrir la inmensidad de posibilidades que nos brinda el mundo.

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Alejandro Chacón Garzón Curso: 10C

En el viaje que tuvimos a China, conocí bastante gente y pude reforzar mi relación con otros. Es una experiencia única, no como la que tenemos en octavo con toda la promoción, ya que en este tenemos libertad de hacer varias actividades, pero sobretodo, tenemos un acercamiento a la cultura increible. En mi experiencia pude interactuar con chinos, los cuales a hoy en día aquellas conversaciones que tuve con ellos me sirven ahora en once, la comida también era deliciosa, me acuerdo de haber probado muchas cosas que nunca pregunte que eran para tener una expectativa alta del sabor. La experiencia más memorable es cuando nos ofrecieron ir a un zoológico, yo y otro amigo decidimos quedarnos en la universidad ya que queríamos descansar y no despertarnos muy temprano, ya que para entonces la mayoría ya estaba bastante cansado, pero al despertarme, mi otro amigo, que estaba en otra habitación, no se despertaba, asi que decidi salir de la universidad por mi mismo y montarme en el metro para llegar al zoologico, algo que me dio miedo ya que estaba en un país desconocido con un sistema de transporte distinto. Gracias a las enseñanzas de mandarin, pude identificar varios caracteres y saber a donde ir, por donde ir, al final, pude llegar y estar con el grupo, aunque mi amigo se quedó durmiendo.


Nicolás Zuñiga Gil Curso: 10E Ir a China en esta ocasión fue una increíble experiencia que terminó siendo mucho más que aprender mandarín a una universidad. Vivir ese mes me permitió salir de mi zona de confort, conocer otras formas de estudiar, convivir y ver el mundo, pues siento qué aveces uno se encierra a vivir solo en su cabeza y vivir este viaje me amplio por completo mi visión del mundo y todas las posibilidades e increíbles personas que hay, y me incito por completo a disfrutar la vida mucho más que un estudio y me lance a disfrutar y vivir el momento. Compartir los almuerzos, las tardes, y las risas con algunos estudiantes de Beihang y con mis amigos hizo que el viaje se sintiera como una experiencia única, muy disfrutable, y claramente muchísimo más especial de lo que se esperaba.

Creo quedé verdad lo que más me llevo no es solamente lo que aprendí del idioma que realmente aprendí muchísimo y me abrí más en el lenguaje como nunca pensé hacerlo; o de la cultura que terminó encantándome, atrayéndome y interesarme mucho más , sino las decenas de personas y los miles de momentos que viví allá. Conocí gente increíble que me enseñó muchas cosas y con las que disfruté tanto que regresé con una perspectiva diferente sobre muchas cosas. Si pudiera tener que escoger un viaje para repetir, sin duda sería este. De verdad estoy muy agradecido por esta oportunidad y cada una de las personas que me acompañaron y los momentos que pasaron durante este tiempo, los aprecio y pienso bastante en acercarme a alguna experiencia como esta.

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canada UNA AVENTURA STEAM

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Irwing Palacios Ortíz Profesor de Matemáticas ¿Te imaginas viajar con tus amigos a Canadá, vivir en una universidad, aprender mientras te diviertes y regresar con recuerdos que nunca olvidarás? Este viaje STEAM está diseñado para estudiantes de 11 años que finalizan grado Cuarto y que quieren descubrir el mundo de una manera diferente. Durante esta experiencia, los estudiantes se alojan en los dormitorios de la Universidad de Waterloo, compartiendo habitación con un compañero o compañera del grupo. Es una oportunidad única para experimentar cómo es la vida universitaria en un ambiente seguro, acompañado por docentes y líderes que estarán siempre pendientes de ellos.


Cada día está lleno de retos y aprendizajes. Los estudiantes participan en clases completamente en inglés con profesores canadienses, donde exploran temas fascinantes como la robótica, la programación de un robot, el diseño en Maker Space y la ingeniería a través de proyectos prácticos. Uno de los desafíos más emocionantes es diseñar y construir un bote de cartón que luego ponen a prueba en la piscina de la Universidad. ¡Es el momento perfecto para comprobar si su creatividad y trabajo en equipo logran mantener el bote a flote! Pero la aventura no termina en el campus. Los estudiantes también disfrutan de increíbles excursiones para conocer algunos de los lugares más famosos de Canadá. Visitan la vibrante ciudad de Toronto, recorren la hermosa Isla de Toronto, descubren animales de todo el mundo en el zoológico, visitan las cataratas del Niágara, suben a la impresionante Torre CN para contemplar la ciudad desde las alturas, exploran el fascinante acuario y viven una noche inolvidable en el espectáculo de lucha de Medieval Times, donde caballeros andantes, justas y banquetes los transportan a otra época.

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Y, por supuesto, también hay tiempo para más diversión y compras. Los estudiantes recorren varios centros comerciales y disfrutan de un día lleno de adrenalina en Canada's Wonderland, uno de los parques con montañas rusas más grandes y emocionantes del país. Más allá de todas estas actividades, este viaje representa una experiencia de crecimiento personal. Los estudiantes practican su inglés en situaciones reales todos los días: durante las clases, en las excursiones, al comprar un recuerdo, al pedir comida o al conversar con estudiantes universitarios canadienses que son los líderes de muchas de las actividades. Poco a poco descubren que son capaces de comunicarse con mayor confianza. Además, aprenden a ser más independientes y responsables. Administran su propio dinero para realizar compras, organizan sus habitaciones, sus pertenencias y toman decisiones cotidianas que fortalecen su autonomía, siempre acompañados por adultos responsables.

Para las familias, este programa representa mucho más que un viaje al extranjero. Es una oportunidad para que sus hijos desarrollen habilidades fundamentales para el futuro: pensamiento crítico, creatividad, trabajo en equipo, comunicación en inglés, resolución de problemas y confianza en sí mismos. Este no es simplemente un viaje de vacaciones. Es una experiencia internacional que combina ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas con diversión, amistad y crecimiento personal. Los estudiantes regresan a casa con nuevos conocimientos, mayor seguridad en sí mismos, amigos para toda la vida y la satisfacción de haber vivido una de las aventuras más emocionantes de su etapa escolar. ¡Canadá los espera para vivir una experiencia que aprenderán, disfrutarán y recordarán para siempre!


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