La pequeña Manuela observa el mar, través de la ventana del baño con fascinación y admiración. Le gusta tanto que decide guardarlo y lo reúne todo en un vaso. Pero ella quiere tenerlo para siempre, así que se lo traga completo.
Pronto observa cómo todo se seca y cambia afuera, y ya no le gusta tanto… Manuela está muy triste. Descubrirá que tener todo el mar para ella sola, no es tan buena idea. ¿Cómo hará Manuela para llevar el mar siempre consigo?
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