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En una pequeña panadería en Francia, un panadero apasionado llamado Pierre, quien tenía un talento especial para crear deliciosos postres. Un día, inspirado por la forma de los cuernos de una cabra que pastaba en los campos cercanos, decidió innovar con su masa de croissant clásica.
Pierre comenzó a experimentar con diferentes formas y rellenos para sus croissants, y pronto descubrió que al enrollar la masa en forma de cuerno y rellenarla con chocolate derretido, creaba una combinación celestial de crujiente y suavidad. El aroma tentador de sus cuernitos recién horneados atrajo a clientes de toda la ciudad, quienes rápidamente los bautizaron como “cuernitos rellenos de chocolate”.
Con el tiempo, la receta de los cuernitos rellenos de chocolate se extendió más allá de las fronteras de Francia, llegando a ser apreciada en todo el mundo como un bocado indulgente y reconfortante. La innovación y la pasión de Pierre por la repostería crearon un legado dulce que perdura hasta el día de hoy, recordándonos que a veces las mejores creaciones nacen de la inspiración y la experimentación.
Rodillo.
Pincel de cocina.
Papel de horno.
Bandeja para horno.
1 lámina de masa de hojaldre (puede ser comprada).
100g de chocolate para fundir.
1 huevo (para el glaseado).
Precalienta el horno a 200°C.
Estira la lámina de masa de hojaldre con un rodillo hasta formar un rectángulo delgado.
Corta la masa en triángulos isósceles, creando triángulos alargados.
Coloca una barra de chocolate en la base de cada triángulo y enróllalos desde la base hacia la punta.
Coloca los croissants en una bandeja para horno cubierta con papel pergamino.
Bate el huevo y pincela cada croissant con huevo batido para darles un brillo dorado.
Hornea durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados y crujientes.
Puedes añadir una pizca de sal al chocolate para realzar su sabor, pero ten en cuenta que la masa de hojaldre ya suele contener algo de sal. Si prefieres un toque más dulce, puedes espolvorear azúcar sobre los cuernitos antes de hornear.
Calidad del Chocolate: Utiliza chocolate de buena calidad para un relleno más delicioso. Puedes experimentar con diferentes tipos de chocolate, como negro, con leche o blanco.
Congelación: Puedes preparar una gran cantidad de cuernitos y congelarlos antes de hornear. Así, tendrás cuernitos frescos siempre que los desees. Solo necesitarás ajustar el tiempo de cocción.
Decoración: Después de hornear, puedes espolvorear azúcar glass sobre los cuernitos o incluso drizzlear más chocolate derretido para una presentación más atractiva.
Temperatura del Horno: Ajusta la temperatura del horno según tu horno específico. Si ves que se doran demasiado rápido, puedes reducir la temperatura.
Almacenamiento: Guarda los cuernitos en un recipiente hermético para mantener su frescura y textura crujiente por más tiempo.
L a historia del cheesecake de queso se remonta a la antigua Grecia, donde se cree que fue inventado. Según la leyenda, el cheesecake era un regalo de los dioses del Olimpo, quienes lo ofrecían a los atletas olímpicos para proporcionarles energía y fortaleza.
El cheesecake original griego se elaboraba con queso ricotta, miel y harina de trigo, y se cocinaba en un horno. Con el tiempo, la receta se extendió por Europa, donde cada región agregaba su propio toque distintivo. Durante la época romana, el queso de cabra se convirtió en un ingrediente común en la receta. Durante la Edad Media, los monjes europeos jugaron un papel importante en la difusión del cheesecake alrededor del continente. Fueron ellos quienes adaptaron la receta y la popularizaron aún más.
La llegada de los inmigrantes europeos a América del Norte en el siglo XIX trajo consigo la tradición del cheesecake. En Estados Unidos, la receta evolucionó para incluir ingredientes como queso crema y galletas trituradas para la base. Fue en Nueva York donde el cheesecake adquirió fama mundial, gracias en parte a la influencia de la comunidad judía que lo popularizó durante las celebraciones del Shavuot.
Molde para cheesecake desmontable.
Batidora eléctrica o manual.
Espátula. Papel pergamino.
Bandeja para horno.
Recipiente para mezclar.
200g de galletas tipo Graham trituradas.
100g de mantequilla derretida.
500g de queso crema a temperatura ambiente.
1 taza de azúcar. 3 huevos.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
1 taza de blueberries frescos o congelados.
1/4 taza de azúcar.
1 cucharada de jugo de limón.
Forra el fondo del molde para cheesecake con papel pergamino.
Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida y presiona esta mezcla en el fondo del molde. Refrigera mientras preparas el relleno.
Precalienta el horno a 160°C.
En un recipiente grande, bate el queso crema hasta que esté suave.
Agrega el azúcar y continúa batiendo hasta que la mezcla esté cremosa.
Añade los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición.
Incorpora el extracto de vainilla y mezcla hasta que esté homogéneo.
Vierte la mezcla de queso sobre la base de galletas en el molde.
Nivela la superficie con una espátula.
Hornea en la bandeja para horno durante aproximadamente 60-70 minutos o hasta que el centro esté casi firme.
Apaga el horno y deja enfriar el cheesecake dentro con la puerta entreabierta.
Una vez que el cheesecake esté completamente frío, vierte el topping de blueberry sobre la parte superior.
Refrigera durante al menos 4 horas o preferiblemente durante la noche antes de desmoldar y servir.
Queso a Temperatura Ambiente: Asegúrate de que el queso crema esté a temperatura ambiente para evitar grumos en el relleno.
Evitar Grietas: No sobrebatas la mezcla y evita abrir la puerta del horno bruscamente para prevenir grietas en el cheesecake.
Topping Personalizado: Experimenta con otros toppings, como frutas frescas adicionales, salsa de caramelo o chocolate.
Desmoldar con Cuidado: Pasa un cuchillo por el borde del molde antes de desmoldar para obtener un resultado limpio.
10 personas 4 horas
El Tiramisú es un postre italiano clásico con origen disputado, pero generalmente se atribuye a la región de Veneto o Friuli Venezia Giulia. Aunque su historia exacta es incierta, se cree que el Tiramisú fue creado en la década de 1960 o 1970.
La receta tradicional de Tiramisú incluye capas alternas de bizcochos de soletilla empapados en café y una crema suave hecha con queso mascarpone, yemas de huevo y azúcar. A menudo se espolvorea con cacao en polvo antes de servir. El nombre “Tiramisú” se traduce aproximadamente como “levántame” o “júrame” en italiano, sugiriendo la energía que proporciona gracias a la cafeína y el dulce.
A lo largo de los años, el Tiramisú ha ganado popularidad mundial y se ha adaptado en muchas formas y variaciones, pero su esencia como un postre indulgente y delicioso sigue siendo apreciada en todo el mundo.
Molde para Tiramisú.
Batidor de varillas o batidora eléctrica
Tazones para mezclar.
Brocha de cocina para sumergir los bizcochos.
Tamiz para espolvorear el cacao en polvo.
1 taza de café fuerte, enfriado.
250g de queso mascarpone.
1 taza de crema para batir.
1/2 taza de azúcar.
24-30 bizcochos de soletilla.
Cacao en polvo para espolvorear.
Mezcla el queso mascarpone con la mitad del azúcar.
En otro tazón, bate la crema con el azúcar restante hasta obtener picos suaves.
Incorpora la crema a la mezcla de queso mascarpone.
Sumerge los bizcochos en el café y colócalos en un molde.
Agrega una capa de la mezcla de queso y repite las capas.
Refrigera por al menos 4 horas y espolvorea con cacao antes de servir.
Calidad del café: Utiliza café fuerte y de buena calidad para intensificar el sabor del tiramisú. Puedes agregar un toque de licor al café (opcional) para darle un sabor adicional.
Queso mascarpone a temperatura ambiente: Asegúrate de que el queso mascarpone esté a temperatura ambiente antes de mezclarlo. Esto facilitará una integración suave con la crema.
Batir la crema a picos suaves: Al batir la crema, detén el proceso justo cuando obtenga picos suaves. Evita batir en exceso, ya que esto puede hacer que la crema se vuelva demasiado densa.
Sumerge los bizcochos rápidamente: Al sumergir los bizcochos en el café, hazlo de manera rápida para evitar que se empapen demasiado.
Capas uniformes: Al armar el tiramisú, asegúrate de distribuir uniformemente las capas de bizcochos y mezcla de queso para obtener un equilibrio adecuado de sabores en cada porción.
Refrigeración adecuada: Deja refrigerar el tiramisú durante al menos 4 horas, o preferiblemente durante la noche.
Durante la colonización española en el siglo XVI, los colonizadores introdujeron la receta del flan, un postre de origen europeo hecho con huevos, leche y azúcar caramelizado. A medida que la receta se adaptaba al gusto y los ingredientes locales, los cocineros mexicanos comenzaron a agregarle su propio toque.
El nombre “napolitano” se cree que proviene de la influencia italiana en la gastronomía mexicana. La ciudad de Nápoles, en Italia, era conocida por su rica tradición culinaria, y algunos sugieren que el nombre “napolitano” se agregó para resaltar la calidad y la sofisticación del postre. El flan napolitano tal como lo conocemos hoy en día se caracteriza por su textura cremosa y su capa de caramelo dorado en la parte superior. Esta combinación perfecta de suavidad y dulzura lo convierte en un favorito en la mesa de postres de muchas familias mexicanas y en restaurantes de todo el mundo.
El flan napolitano ha perdurado a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un símbolo de la rica herencia culinaria de México y en un placer para los amantes de los postres en todas partes.
Moldes para flan individuales o un molde grande para flan.
Batidora eléctrica o manual.
Cacerola grande para el baño María. Colador o tamiz.
1 taza de azúcar.
4 huevos.
1 lata de leche condensada (397g)
1 lata de leche evaporada (370ml).
1 taza de leche entera.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
En una sartén a fuego medio, derrite el azúcar hasta obtener un caramelo dorado.
Vierte el caramelo caliente en el fondo de los moldes para flan.
Deja enfriar.
Precalienta el horno a 180°C.
En un tazón grande, bate los huevos.
Agrega la leche condensada, leche evaporada, leche entera y extracto de vainilla. Mezcla bien.
Pasa la mezcla por un colador o tamiz para obtener una consistencia suave.
Vierte la mezcla sobre los moldes con caramelo.
Coloca los moldes en una bandeja para horno.
Llena la bandeja con agua caliente para hacer un baño María.
Hornea por aproximadamente 50-60 minutos o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio.
Deja enfriar los flanes a temperatura ambiente antes de refrigerar.
Refrigera por al menos 4 horas o preferiblemente durante la noche.
El caramelo debe tener un color dorado sin llegar a oscurecerse demasiado.
Tamizado de la Mezcla: Pasar la mezcla por un colador o tamiz ayuda a eliminar posibles grumos y a obtener un flan más suave.
Tiempo de Refrigeración: El tiempo en el refrigerador permite que el flan tome su consistencia adecuada. Puede ser tentador, pero resistir el impulso de desmoldar antes de tiempo mejora la presentación.
Variedad de Moldes: Puedes usar moldes individuales para flan o un molde grande. Asegúrate de ajustar el tiempo de cocción según el tamaño y profundidad de los moldes.
Prueba de Cocción: Al insertar un palillo en el centro del flan, este debe salir limpio para asegurar que esté completamente cocido.
8 a 10 personas 2 horas
El yogurt parfait es un postre o desayuno que combina capas de yogur con granola y frutas frescas, todo servido en un vaso alto para una presentación elegante y deliciosa. Aunque su origen exacto no está claro, se cree que el parfait se popularizó en Francia durante el siglo XIX.
El término “parfait” en francés significa “perfecto”, y se refiere a la perfección de las capas y la presentación visualmente atractiva de este postre. Originalmente, el parfait francés consistía en capas de crema batida, frutas y gelatina, pero con el tiempo, la receta evolucionó para incluir yogur como base.
El término “parfait” en francés significa “perfecto”, y se refiere a la perfección de las capas y la presentación visualmente atractiva de este postre. Originalmente, el parfait francés consistía en capas de crema batida, frutas y gelatina, pero con el tiempo, la receta evolucionó para incluir yogur como base.
La popularidad del yogurt parfait creció rápidamente en todo el mundo, especialmente en América del Norte, donde se convirtió en un desayuno ligero y saludable, así como en un postre indulgente. La versatilidad del parfait permite una amplia variedad de sabores y combinaciones, lo que lo hace adecuado para cualquier ocasión y preferencia personal.
Vasos altos o copas para presentar el parfait.
Cuchara para alternar capas y llenar el vaso.
Cucharita para rociar la miel.
Yogur natural Granola
Frutas frescas (fresas, arándanos, kiwi)
Miel
En un vaso, alternar capas de yogur, granola y frutas.
Repite hasta llenar el vaso.
Rocía con miel antes de servir.
3 a 4 personas 10 minutos
Elige un Yogur de Calidad: Utiliza yogur natural de buena calidad para obtener un sabor más auténtico. Puedes optar por yogur griego para una textura más espesa.
Granola Casera o Comprada: Puedes usar granola comprada o prepararla en casa con tus ingredientes favoritos, como nueces, almendras y frutas secas.
Variedad de Frutas: Experimenta con una variedad de frutas frescas según la temporada. Las fresas, arándanos y kiwi son opciones deliciosas, pero puedes agregar plátano, mango o piña según tus preferencias.
Miel para Endulzar: Rocía la miel justo antes de servir para dar un toque dulce adicional. Puedes ajustar la cantidad según tu preferencia de dulzura.
Prepara con Antelación: Puedes preparar los parfaits con antelación y refrigerar. Sin embargo, agrega la granola justo antes de servir para mantener su textura crujiente.
Experimenta con Adiciones: Personaliza tu parfait agregando ingredientes adicionales como semillas de chía, coco rallado o frutos secos para obtener más texturas y sabores.
El recetario ofrece una variedad de desayunos y postres que van desde clásicos reconfortantes hasta innovaciones contemporáneas. Incluye recetas como flan napolitano, tarta de queso con arándanos, yogurt parfait, cuernitos con chocolate y tiramisú. Cada receta está detalladamente explicada con instrucciones claras y consejos útiles para personalizar y perfeccionar cada plato. Es un tesoro culinario perfecto para los amantes de la cocina y los postres caseros.
Edición editorial digital. Taller de diseño 3. Vanesa Ruiz Popoca. 2024