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Junio 2020
Pedro Almodóvar
Nos habla de ‘dolor y gloria’, su película más íntima.
Tea like no other.
HATSU
CRÉDITOS Dirección General Valentina Ocampo
Editor Valentina Ocampo
Diseño De Portada Valentina Ocampo
Diagramación Valentina Ocampo Publicidad Valentina Ocampo Fotografía ARCOmadrid Ximena & Sergio Leá Crespi Christopher Anderson/Magnum Bert Stern Dani Duch Jay L. Clendenin Dominique Maitre/WWD Samuel de Roman
CONTACTO: www.revistacontexto. com AÑO 2020 DERECHOS RESERVADOS
Editorial
La revista Contexto se interesa por vivir en la cultura del momento, en nuestra revista buscamos presentar a aquellos creativos que transforman su ambiente y dejan una impresión, especialmente a las nuevas caras de la industria. Esta revista está hecha para todo lector que busque ya sea estar actualizado o hacer parte de el movimiento cultural de hoy. Contexto está creada por colaboradores, revolucionarios y amigos buscando crear un espacio que atraiga el interés de todos los que la encuentren, con cada edición los invitamos aadentrarse en esta comunidad, a contribuir, crear y aprender juntos, bienvenidos.
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Contenido Las constelaciones de Joan Miró ARCOmadrid 2020: 5 consejos para acudir a (sin prejuicios) a la feria de arte más importante de España El sevillano Johnny Coca, nuevo director de marroquinería femenina de Louis Vuitton El increíble viaje de Rosalía: de cantante de flamenco a superestrella
Pedro Almodóvar nos habla de ‘Dolor y gloria’, su película más íntima
Las
constelaciones de Joan Mirรณ
ARTE
Por Ángela Molina
17/04/2020
El cierre de los museos ha dejado las grandes exposiciones de la temporada en suspenso. ‘Babelia’ las rescata a través de una visita virtual. Hoy: los dibujos del pintor, seleccionados por el artista Antoni Llena en su fundación en Barcelona
Miró: Constelación Antoni Llena responde al encargo que la Fundació Joan Miró hizo al artista barcelonés, nacido en 1943, con la misión de ir mostrando paulatinamente el manantial de bocetos y dibujos-collage de sus fondos que, por su fragilidad, se exponen muy raramente. De un total de 8.000, Llena seleccionó los 150 con los que se sintió más afín y los ordenó por extrañas familias que, ahora colgados en las paredes de una de las salas del edificio de Josep Lluís Sert, componen una galaxia deslumbrante que podría parecer muy lejana. Hay que mirarlos desde la altura –de ideas y emociones– y no desde lo terrenal, pues aunque primigenios, representan lo más genuino, soñador y subversivo de la herencia de un antipintor que, en los años treinta, se revolvió contra la tiranía de las convenciones. La exposición, inaugurada en febrero en la fundación barcelonesa, tuvo que cerrar sus puertas pocas semanas después. Allí permanecen los dibujos, arropados de nuevo en su impenetrable vida, hasta la futura reapertura del centro, todavía sin fecha concreta.
Muchos de estos dibujos son el origen de las obras más conocidas de Miró. También hay otros que nunca llegó a materializar pese a haberlos esbozado repetidamente durante años. Explica Antoni Llena que ha escogido los menos coloristas y también los más iconoclastas: “Miró es un artista que sube muy alto, y cuando está arriba del todo, le da un puntapié a la escalera y se queda ahí, como una estrella más, aguantándose por su intensidad y radicalidad absolutas”. Y hacia allí mismo, donde igual que el éter las montañas parecen menos empinadas, podemos subir la mirada y dejarla caer con disimulo hacia abajo –no sea que el abismo aumente bajo nosotros– para alcanzar la cresta, defendida por estrellas tentaculares y pequeños círculos como pájaros que parecen comunicarse unos con otros para advertir de la lluvia. El sol tampoco parece inmóvil, se desplaza lentamente vertiendo un chorro azul sobre la constelación de trazos que ocupan de arriba a abajo toda la sala, como filtrados por los muros. Dibujos y composiciones enlazan emociones, de vez en cuando dejan
un vacío y después regresan como una respiración gracias a las figuras, cortadas a cartón o dibujadas al carboncillo, a un enigmático guijarro sobre un campo verde, un cabello perseguido por dos planetas, un rostro con tres narices sobre una bota o la reina Luisa de Prusia, reducida a la figura de un felpudo y dos pechos en jarras, a punto de entrar en la escena del crimen. “El artista más íntegro está aquí, grotesco, sublime, vulgar, sofisticado”, aduce Llena. “No es un Miró espectacular, pero aquí está todo el material auroral. Él sentía la necesidad de extraer del vacío todo aquello que silenciosamente pedía ser formalizado en una realidad sensible. Era un ser terrenal que trabajaba sin red, no quiso otro techo que no fuese la bóveda celeste, ninguna seguridad que no se apoyase en el vértigo de la existencia. Solía decir que pintaba como las gallinas, que con la cabeza picotean el grano en el suelo y con la cabeza en alto se lo tragan. Nunca quiso desligar materia y espíritu. El último Miró no olvida al primero y el primero vaticina el último”.
5 consejos para acudir (sin prejuicios) a la feria de arte más importante de España
Por Elko Tilla
27/02/2020
Desde este viernes 28 de febrero hasta el domingo 1 de marzo, ARCOmadrid abre las puertas a todo aquel que se considere un apasionado del arte. Si más que un apasionado del arte eres un curioso aficionado, te vendrán bien estos 5 consejos para disfrutar de la feria de arte más importante de España como un experto (sin serlo). A lo mejor sales de Ifema sin seguir teniendo idea del tema, pero al menos te habrás sentido integrado en la masa artística.
© Samuel de Roman
A todos nos ha pasado. Ya en el colegio, cuando los libros de arte nos mostraban cuadros de Miró, poníamos cara de no haber entendido nada, y pensábamos que cualquier niño con un pincel en la mano podría haber firmado aquello. Eso con Miró, con algunos picassos, con Kandinsky. Imagínate ahora la cara de quien acude a ARCOmadrid, nuestra feria de arte más internacional que arranca este 28 de febrero en Ifema, y se planta ante un cubo de fregonas dobladas que no son (o no solo) tales, sino una escultura a la venta por 14.000 euros que despachan como una alegoría a los girasoles de Van Gogh. Lo dijo Carlos Urroz, director de ARCOmadrid entre 2011 y 2019: “El arte contemporáneo [que se suele definir como las expresiones artísticas que surgen tras la Segunda Guerra Mundial] requiere un poco de esfuerzo, igual que la cocina
contemporánea. Lo más fácil de comer es una pizza y unos espaguetis con tomate, pero si vas a un sitio donde te dan una alcachofa con humo de no sé qué, apreciar eso requiere un esfuerzo”. Si eres de los que creen que para acudir a una feria de arte contemporáneo hay que entender mucho sobre arte contemporáneo, o piensas que el arte no figurativo no va contigo, atiende a los consejos que brinda la directora del departamento de Arte Moderno y Contemporáneo de la casa de subastas Sotheby’s, Alexandra Schader. Y no te dejes llevar por las polémicas de turno ni te quedes en esa caja de zapatos que te han hecho pasar por obra maestra (todos los años hay alguna). Hay mucho, muchísimo más por descubrir.
Ir con la mente abierta Para disfrutar de una experiencia como la de ARCOmadrid, es necesario estar dispuesto a ser sorprendido. No solo se ven distintos formatos de arte (escultura, pintura, vídeo, etc), sino que cada autor es un mundo. Cualquier obra puede sorprender hasta al más escéptico.
No prejuzgar obras ni autores Aunque la primera reacción ante una obra de arte pueda ser negativa, no significa que tenga que ser descartada por completo. Es aconsejable que quien mira se haga algunas preguntas: ¿Por qué me genera rechazo? ¿Está diseñada para hacerlo? ¿Me hace sentir incómodo porque me remueve algo por dentro? ¿O es porque sencillamente no me gusta? Por supuesto, la conclusión puede ser que no es lo tuyo. Faltaría más que te tuviera que gustar Picasso por narices. Pero, al igual que las personas, una obra puede causar una mala primera impresión y terminar enamorando a quien la contempla.
Informarse antes No conviene ir a ciegas a un evento como ARCOmadrid. Sin saber nada sobre un autor puede resultar complicado comprender una obra de arte suya. También es fundamental haber visto muchas obras de arte antes para afinar el ojo. Visitar galerías, ferias o subastas permite, con el tiempo, definir el gusto propio. Incluso, añadimos, leer libros sobre la materia, como ‘El arte contemporáneo. Entre el negocio y el lenguaje’, de Angela Vetesse, o ‘El extravío de los límites: claves para el arte contemporáneo’, de Jorge López Anaya.
© Dani Duch
Buscar asesoramiento Es muy recomendable consultar la opinión de los expertos. Se puede recurrir a un galerista, a un asesor de arte, a un comisario o a un entendido en arte de una casa de subastas. Cualquier especialista puede ayudar a guiar a los coleccionistas y ser una fuente de aprendizaje.
Dejarse llevar por la pasión El mundo del arte sólo se disfruta con pasión y dejando que las obras enamoren. Al ver, y mucho más al comprar, una obra es esencial no pensar sólo en la posible inversión o en el precio, si no en la pasión que ha despertado en quien la contempla. No se trata tanto de comprender sino de sentir, de dejarse llevar. En la galería mexicana Capital del Arte proponen, además, dejar de lado el desprecio que a veces acompaña a quien visita una de estas ferias: “El hecho de que no entiendas una obra de arte por que no despierta nada en ti no significa que no tenga un valor. Dejemos de un lado frases como ‘mi hijo de 3 años pudo haberlo pintado eso’; tratemos de valorar todo lo que hay detrás de esa obra, cada pincelada, su historia, lo que el artista trata de expresar, lo que le motivó a realizarla”. Y nos parece un buen consejo.
El sevillano
Johnny Coca
© Leá Crespi
Nuevo director de marroquinería femenina de Lois Vuitton
MODA
El diseñador abandonó el puesto de director creativo de Mulberry en el mes de marzo y se incorporará a su nueva tarea a comienzos de junio.
Por: Alberto sisí sánchez 26/05/2020
Johnny Coca ha estado al frente de Mulberry durante los últimos cinco años. El diseñador sevillano, formado en Francia, dejó el puesto en la firma de bolsos británica el pasado mes de marzo y ahora comenzará una nueva etapa al frente de la dirección de colecciones de marroquinería femenina en Louis Vuitton.
© Bert Stern
La casa francesa ha anunciado el fichaje del creador español en un comunicado en el que explica que realizará esta nueva tarea al lado del director creativo de la parte femenina de la compañía, Nicolas Ghesquière. No es la primera vez que el diseñador une su camino con el de Louis Vuitton. Coca ya trabajó en la casa francesa en
los comienzos de su carrera, mientras estudiaba en la Escuela de Artes Boulle de París y, años más tarde, cuando Marc Jacobs era el director creativo de la misma. El trabajo del creador no se reducirá al diseño de nuevos bolsos y artículos de piel, bajo su batuta quedan también departamentos tan importantes como la línea de gafas o el de pedidos especiales. “Me gustaría agradecerle a Delphine [Arnault] y al grupo LVMH su renovada confianza, me siento muy honrado por volver a esta prestigiosa casa, un símbolo de viaje y una invitación a soñar, donde la imaginación se encuentra con la innovación y los estándares más altos de la excelencia. Es un gran orgullo poder unirme a Nicolas Ghesquière y los equipos de Louis Vuitton para desarrollar las colecciones de bolsos de mujer. Para mí, se ha completado el círculo de mi viaje, en el lugar en el que tuve la suerte de perfeccionar mis pasiones de primera mano y donde aprendí los fundamentos del trabajo artesanal de piel en los talleres de Asnières. Se abre un nuevo capítulo en mi propia aventura creativa, un laboratorio extraordinario que fusiona legado y modernidad”,
ha confesado Coca en un comunicado. La trayectoria de Johnny Coca lo ha llevado a trabajar en Bally, en la división de accesorios, y también en Celine, cuando la casa francesa estaba dirigida por la diseñadora Phoebe Philo. De allí pasó a sustituir a Emma Hill al frente de Mulberry y suyo es el crédito de algunos de los bolsos más deseados de la firma del último lustro, como el Amberley o el Iris. También es el responsable de que la firma se atreviera a producir sus primeras zapatillas y relanzara las colecciones de joyas para hombre. El puesto al que se incorpora el sevillano es de nueva creación. El diseñador participará en la proyección tanto de piezas que busquen llenar las calles, como de otras que sean exclusivas de los desfiles de Louis Vuitton de ahora en adelante. El nombramiento confirma la intención de Michael Burke, presidente de la marca, de reforzar la exclusividad de la firma en las áreas que hacen que sea la más grande del mundo en cuanto a ingresos y de mantener su ritmo de crecimiento, uno de los más altos de la industria.
“Se abre un nuevo capítulo en mi propia aventura creativa, un laboratorio extraordinario que fusiona legado y modernidad”
© Leá Crespi
© Christopher Anderson/Magnum
MÚSICA
El increíble viaje de Rosalía: de can
ntante de flamenco a superestrella
Antes de que sus videos acumularan millones de vistas en YouTube, la artista pasó más de una década estudiando uno de los géneros musicales más antiguos y complejos.
Por Marcela Valdes 8/10/2019
© Christopher Anderson/Magnum
Un miércoles de julio, 40.000 personas se reunieron en un campo de césped artificial a las afueras de Madrid para ver a Rosalía encabezar la “fiesta de bienvenida” del festival Mad Cool. Durante los siguientes tres días, 103 artistas —incluyendo a Bon Iver, Iggy Pop y Prophets of Rage— aparecerían en los escenarios del festival, con una imponente rueda de la fortuna blanca como decoración. Sin embargo, el miércoles fue todo para Rosalía, la artista pop española más internacional desde Julio Iglesias. Para ella, el festival Mad Cool fue una parada rápida en medio de una gira de nueve meses por América Latina, Europa y Norteamérica. Pero apenas subió al escenario con zapatillas deportivas blancas de plataforma y una miniblusa color aguamarina con un volante enorme que le recorría los brazos y el pecho, no pudo evitar exclamar emocionada: “¡Me hace muchísima muchísima muchísima ilusión estar aquí!”. Pantallas gigantes digitales colgadas a ambos lados del escenario proyectaron su rostro al público. Menos visible fue el tatuaje de un broche de liguero que se asomaba por debajo de su minúsculo short de cintura alta: una réplica del que la artista performativa feminista austriaca Valie Export se tatuó sobre un escenario en 1970. Contraponiendo la sensualidad con una suerte de ímpetu de spinning, el grupo de baile femenino de Rosalía lució licras blancas cortas y pendientes de aro. Terminaron “Como Ali”—una canción inédita tributo a Muhammad Ali—con una extensa serie de golpes rápidos al aire, para luego elevar los puños.
Había dos percusionistas expertos en las tradicionales palmas flamencas a un lado del escenario. Las palmas conformaron la columna vertebral de la siguiente canción, “Pienso en tu mirá”, una tonada engañosamente dulce sobre celos que mezcla voces, palmas y samples electrónicos en compases cambiantes de 12/8 y 10/8. La canción, según un crítico de la revista de música Pitchfork, “se destaca por encima de prácticamente todo lo demás en el panorama pop mundial”. El corte aparece en el CD de Rosalía de 2018 El mal querer, también conocido como E.M.Q., el cual fue elogiado por toda Europa y Estados Unidos como uno de los mejores discos del año pasado. La primera canción del disco, “Malamente”, tuvo 15 millones de reproducciones en continuo en su primera semana en mayo de 2018 y obtuvo disco de platino en las listas de popularidad latinas de Estados Unidos a principios de este año. Gracias a “Malamente”, Rosalía consiguió dos premios Grammy latinos de un total de cinco nominaciones,
lo que la convirtió en la artista femenina más nominada del 2018. El mes pasado, con la totalidad de E.M.Q. finalmente admisible para la competencia, Rosalía repitió la hazaña al obtener otras cinco nominaciones al Grammy latino, incluida la de disco del año (los ganadores de este año serán anunciados el mes que viene). E.M.Q. le cambió la vida a Rosalía al convertirla en una colaboradora codiciada que ha grabado canciones con James Blake, A. Chal, Ozuna y Pharrell Williams. En marzo, publicó en YouTube “Con Altura”, un reguetón en colaboración con J. Balvin, que en este momento acumula más de 951 millones de visualizaciones, por lo que ha logrado aplastar a éxitos como “Bad Guy”, de Billie Eilish (567 millones), “thank u, next”, de Ariana Grande (432 millones), y “You Need to Calm Down”, de Taylor Swift (145 millones). En agosto, cuando “Con Altura” ganó el premio MTV al mejor video latino, J. Balvin le hizo múltiples
reverencias a Rosalía en el escenario, el reconocimiento de un caballero a su papel en la composición del éxito. “Creo que es la única artista en el mundo latino que puede ser comparada con Beyoncé”, me comentó Juanes, la estrella colombiana del rock que ha ganado dos premios Grammy y 23 premios Grammy latinos. Este mes, Rosalía aparecerá en la escena inicial de la nueva película de Pedro Almodóvar, Dolor y Gloria, junto a Penélope Cruz.
se han quejado de que ella debería usar su plataforma como un modo de obtener apoyo para el movimiento independentista. En Estados Unidos, ha sido acusada de “apropiación latina” por críticos en Twitter que afirman que un país europeo como España no debería competir en categorías latinas. Pero, si amas la música, entonces la voz sobrenatural y las composiciones revolucionarias de Rosalía son la mejor respuesta a estos dardos socioculturales.
Un éxito como este inevitablemente provoca reacciones negativas. En España, hay rumores que sugieren que Rosalía es una farsa creada por profesionales de la industria para satisfacer las tendencias del mercado. La comunidad gitana española la ha atacado por usar palabras en caló (lengua variante del romaní) en sus letras y por adoptar una pronunciación andaluza y estilos urbanos en sus videos. Los nacionalistas catalanes
Antes de que encabezara listas en YouTube y Spotify, Rosalía pasó más de una década formándose en el flamenco, una de las artes musicales más complejas, antiguas y genuinas del mundo. Como si una prometedora mezzosoprano hubiese decidido abandonar la ópera para darle coloratura al R&B.
© Ximena & Sergio
CINE
Nos habla de ‘dolor y gloria’, su película más íntima. Su 21.ª película será recordada como la más desnuda y reveladora de Pedro Almodóvar. A fin de cuentas, es la historia de un director de cine que, en plena madurez, ve cómo la enfermedad entra en su vida e interrumpe de cuajo su carrera. Desde la soledad más absoluta, Salvador Mallo, el cineasta que interpreta Antonio Banderas, reordena su vida: de la luminosa infancia a la decadencia física, sin olvidarse de aquellas personas que han marcado su existencia: la madre omnipresente; un amor roto, a su pesar, y alguna lealtad inquebrantable. Ha llegado el momento de saldar viejas cuentas, perdonar y salvarse a sí mismo. Porque, aunque no sea su biografía, las comparaciones son inevitables.
El genio manchego se desnuda en ‘Dolor y gloria’, y en esta entrevista. Por Alicia G Montano ¿Habría sido posible este guión de no haber pasado una larga temporada de declive físico? Usted pone en boca de su personaje un catálogo de dolencias: migrañas, faringitis, tendinitis, acúfenos, ansiedad y dolores de espalda… No. No habría sido posible sin conocer el dolor que me obligó a estar en casa y me aisló. Es una pescadilla que se muerde la cola, porque cuando no te sientes bien, crees que no eres una buena compañía y dices no a todo lo que te proponen. Y en una gran ciudad, cuando no ves a la gente durante dos años y dejas de responder a sus llamadas, te quedas solo. La película nace de ese aislamiento y del sufrimiento físico, sobre todo las jaquecas que no me han abandonado y el dolor de espalda. Porque una vez que te abren ya no vuelves a ser el mismo. Mi espalda está llena de hierros, tornillos y cemento quirúrgico, que no es como el de los albañiles pero casi… Y a la vez, yo no quería que la película fuera un quejido. Por eso recurrí a los dibujos de Juan Gatti, una forma lúdica de dar mucha información al espectador y ponerle en situación en poco tiempo. En ‘Dolor y gloria’, la droga, en este caso la heroína, actúa como una medicina paralela que sume al protagonista en un sopor, donde brotan los recuerdos y no existe el dolor.
Nunca he tomado caballo: nunca. Pero reconozco que en algún momento llegué a pensar en ir a buscarlo, porque estaba harto de tanto dolor y pensé que lo mismo me ayudaba. No he probado nunca la heroína porque, por alguna razón, mi organismo sabía que no iba con él, ni con mi carácter. Pero muchísimos de mis amigos murieron: unos en los 80, otros en los 90. Hay quien dijo que la heroína fue para los jóvenes de los 80 como la guerra de Vietnam, porque estabas muy expuesto. Era la droga más peligrosa, pero simbolizaba la libertad y nadie nos había hablado de sus peligros. Además, nuestros ídolos tomaban drogas: desde David Bowie, que estaba como un fideo de todo lo que se metía, a Lou Reed, o los de la Warhol Factory, la New Wave o el punk. Los años 80 están muy presentes a través de la vida de los protagonistas. Es la película en la que más hablo de los 80. Era necesario, porque es la época en la que el personaje de Antonio Banderas se nutre para lo que será después. Es un director que no está acostumbrado a pararse; que ha vivido de un modo juvenil y explosivo y al que nunca le ha interesado mirar atrás, porque siempre está en lo próximo y porque su vida transcurre a través de sus películas, que son proyectos que se prolongan en el tiempo.
22/03/2019 A mí me gusta empezar a escribir un nuevo guión antes de acabar la película anterior. En el fondo me hace gracia la idea de serme infiel a mí mismo y coquetear con otra historia antes de tiempo. Sabe que va a ser inevitable que la gente compare ‘Dolor y gloria’ con otras películas que hablan del proceso creativo de un director: desde ‘Memorias de un seductor’ (Woody Allen, 1980) a ‘La noche americana’ (François Truffaut, 1973) o ‘Fellini, ocho y medio’ (Federico Fellini, 1963). Hay muchas películas que hablan de directores en crisis. Pero si hay una que conecta con ‘Dolor y gloria’ es ¡Arrebato¡, de Iván Zulueta. Y no es por las referencias a la heroína, sino porque en las dos películas está muy presente la vampirización que produce el cine, que te traga, te devora y te lleva a un lugar donde todo lo demás desaparece. Yo no fui consciente de las similitudes que había, hasta que empecé a rodar y se lo dije a Cecilia Roth, que ha trabajado en las dos películas. Y en ambas también está la memoria del tiempo detenido durante la infancia, al que se vuelve bajo los efectos de la droga. Usted traslada su infancia de La Mancha y Extremadura a Paterna. Nosotros nunca vivimos
en una cueva. Pero quería contraponer los recuerdos sombríos y de humillación que tiene una madre pobre de la posguerra, con la ilusión del niño que se conforma con ver el sol a través del tragaluz de la cueva. Son dos miradas diferentes: la de la madre que tiene que ‘entregar a su hijo a Dios’, mandándolo al seminario para que estudie, aunque no le haga ni puñetera gracia, a la del niño que ve aquello como un lugar legendario y fantástico. ¿Sus recuerdos infantiles son tan luminosos? Yo tengo recuerdos luminosos como el de las lavanderas, del que también me ha hablado mi hermano Agustín. Él se acordaba de los grumos del jabón en el agua. Era un jabón ecológico, aunque no lo supiéramos, y ese jabón atraía a los peces. Eran los peces jaboneros. Y recuerdo el río Ruecas y un lugar que se llamaba el Fontanar, donde había tablas de lavar y en cada fila cabían 10 mujeres. Y aquello era una fiesta, y chismeaban y cantaban mientras se deslomaban trabajando. Si hay un protagonista absoluto es Antonio Banderas que tanto se parece a usted en esta película. No es solamente el físico o la ropa, es el caminar, la forma de levantarse de la silla y hasta el tono de voz. Yo le dije que si en
¿Es por eso por lo que dice que el amor no basta para salvar a la persona que amas? Es muy doloroso separarte voluntariamente de alguien a quien todavía quieres, aunque sea la única salida que tienes para sobrevivir. Eso sí está en mi biografía. Pero el personaje que encarna al amor perdido del director es ficción construida a partir de mis recuerdos y del amor truncado. Veo que al final y debido a esta película me voy a pasar una larga temporada hablando de mí (ríe).
© Jay L. Clendenin alguna escena tenía problemas, que me imitara directamente. Pero me dijo que no, que prefería construir el personaje desde la ficción y partiendo de otras cosas. Y me parece extraordinario que Antonio se convierta en mí, sin ser del todo consciente. Está espectacular… Es el mejor trabajo que ha hecho en su vida y estoy muy contento de que haya sido el protagonista, porque representa a un personaje que tiene 60 años. Cuando empezamos a trabajar juntos, Antonio era un animal apasionado, que barría con su sola presencia. Pero ahora es otro, porque está en la madurez y porque ha pasado en tres ocasiones por el quirófano. Han sido tres operaciones de corazón bastante severas y aunque él sigue igual de vital y divertido y no le ha cambiado el carácter, yo notaba en
su cara la experiencia de quien sabe que podía haberse muerto. Y le dije que era una putada lo que le había sucedido, pero que a mí, como director, me venía muy bien. El Antonio Banderas de ahora está en otra tesitura: sus gestos son muy sutiles, pequeños… Y con la película terminada me parece muy legítimo que haya sido él quien asumiera mi papel. Porque Antonio es el legítimo protagonista, es el Mastroianni de Fellini en ‘Ocho y medio’ , por muchas razones: por haber vivido de la mano conmigo los años 80, por haber trabajado juntos, por todo lo que hemos hecho. ¿Fue Antonio Banderas su primera opción? No. Yo no lo tenía claro al principio e incluso hice casting con varios actores españoles. Pero no me convencían del todo. Y me alegro muchísimo de la decisión que tomé
al olvidarme del casting y enviarle a Antonio el guión. Todo el mundo coincide en que ha sido un rodaje feliz. Idílico. Acabamos una semana antes. El rodaje ha sido el mejor de los 21. Y que sea el mejor rodaje no significa que sea la mejor película. Para mí, el peor rodaje fue el de ‘La mala educación’ y he tardado en volver a verla 14 años. Pero ahora, con la distancia del tiempo transcurrido, me alegro mucho de haberla hecho. ‘Dolor y gloria’ es En ‘Dolor y gloria’, se rememora una historia de amor interrumpida antes de tiempo. Yo he amado una vez apasionadamente; en realidad más de una vez. Pero en una ocasión, tuve que cortar la relación y fue como si me amputaran un brazo. Había que terminar, pero me costaba porque seguía enamorado.
¿Qué importancia tiene el perdón en una historia de amor concluida? A mí me encanta la secuencia del reencuentro entre Leo (Sbaraglia) y Antonio (Banderas). Pero en la vida real, yo no lo habría resuelto así. Me gusta que Antonio sea tan generoso. Pero en mi caso, habría pedido más explicaciones. No soy tan buena gente como el Antonio que abre la puerta a su viejo amor y es tan cabal. Aunque ‘Dolor y gloria’ no se haya mirado en el espejo de ‘Fellini, ocho y medio’, reconozcamos que coinciden en el final feliz. Prefiero no hacer comparaciones porque ‘Ocho y medio’ es una obra maestra absoluta. Pero en mi película sentí la necesidad de salvar a Antonio, porque, si lo salvaba a él, también me salvaba a mí. Y no hay mejor camino hacia la salvación que un final feliz y esperanzado.
“OFF THE WALL”