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EL LEGADO DE LOS INMIGRANTES CATALANES EN ECUADOR Vol.2

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EL

LEGADO

DE

LOS

INMIGRANTES

CATALANES EN ECUADOR Vol. 2

Albert Arnavat Javier Mazeres CATALANES EN ECUADOR | 1


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EL LEGADO INSTITUCIONAL CATALÁN EN LA REPÚBLICA DEL ECUADOR


E

l presente capítulo tiene por objeto examinar en el contexto de recepción los vínculos institucionales abiertos entre Guayaquil y Cataluña tras la llegada de la migración catalana. A través de esta instantánea se busca rastrear el hilo que contemporaniza la huella migratoria catalana en la ciudad portuaria, así como inferir conclusiones alrededor de la densidad de dichas conexiones. En sí, se realiza una lectura de contexto a un nivel meso institucional, que nos da un retrato actual del entramado corporativo que actualmente sostiene y vehicula parte de los imaginarios transnacionales a ambos lados de este flujo histórico, con énfasis en el contexto ecuatoriano. A partir de este análisis se puede comenzar a inferir además la huella transnacional que perdura en la presencia de los migrantes catalanes y sus descendientes en Ecuador. Se trata por tanto de un legado pasado–presente que contribuye a la conformación de este espacio social trasnacional de larga data que, desde expresiones de índole social, económica o cultural, apelan a la pervivencia de los imaginarios en torno al origen, en lo específicamente catalán o en lo genéricamente español, en este contexto. Todo aquello que, en definitiva, podemos entender como resultado duradero e instituido del vínculo transnacional que establecieron desde Ecuador, muchas de aquellas familias catalanas.

Las huellas institucionales del vínculo Ecuador–Cataluña Fachada del Banco del Ecuador, creado con la participación de catalanes en 1868, hacia 1928. (AHG, AFP–INPC, nº 917)

Además de otras comunidades de inmigrantes llegadas al país, la comunidad catalana en el Ecuador devino una de las más significativas dentro de los flujos de inmigrantes que llegaron al país durante el último siglo y medio, tal vez no tanto por su volumen como por su visibilidad institucional.1 1. En Ecuador, y particularmente en la ciudad de Guayaquil, también encontramos expresiones latentes de

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La ciudad portuaria de Guayaquil, además de una de las históricas puertas de entrada de los flujos migratorios al Ecuador, se ha convertido en el espacio en el que ha sido más notorio el asentamiento de las distintas colonias de inmigrantes en el país. Por tal motivo, la ciudad suscitó en mayor grado nuestro interés como el principal escenario sobre el que realizar un recorrido general por aquellas instituciones que son expresión en el Ecuador de la doble pertenencia, entre lo ecuatoriano y lo catalán. Con todo, en algunos casos iremos algo más allá de lo estrictamente catalán, para encontrar en otras instituciones rasgos reseñables de la presencia catalana. Todas estas instituciones aparecerán enunciadas a continuación cronológicamente, por el año de su fundación.

Sociedad Filantrópica del Guayas (1849) La primera sociedad benéfica fundada en la ciudad fue la Benemérita Sociedad Filantrópica del Guayas, creada en 1849 para el fomento de establecimientos de educación de beneficencia, la protección y capacitación en Artes y Oficios. Entre sus socios destacados, aunque no fundacionales, se encontraban los catalanes Joan Baptista Ceriola, que fue profesor y director de su Escuela de Artes y Oficios, conocida como la universidad del pueblo, Guillem Gilbert, Joan Duran, y Manuel Pere Janer, que legó una cuantiosa suma en su testamento para la sociedad,

Banco del Ecuador (1868) El Banco del Ecuador, fundado en Guayaquil en 1868 y que tuvo un más que destacado papel en la economía financiera ecuatoriana, contó desde sus inicios con presencia de empresarios catalanes como accionistas y miembros de sus sucesivos directorios. Por ejemplo, ya en el directorio de 1871 encontramos a Miquel Juanola y Antoni Madinyà, que a su vez eran accionistas y que se mantuvieron en sus cargos

Sede de la Sociedad Filántropica del Guayas, hacia 1910. (CP)

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otros procesos migratorios internacionales. Por ejemplo, la migración china, que data de la década de 1870 y cuya presencia institucional en el país se compone de la Sociedad de Beneficencia de la Colonia China del Ecuador desde 1908, el Instituto Cultural Ecuatoriano Chino, la asociación Amigos de China, la Escuela de la Colonia China hasta el año 2001, el Colegio Ecuatoriano Chino, la Revista internacional AsiAmérica y el informativo bilingüe El puente Chino–Ecuatoriano. La migración sirio–libanesa, con una historia que se remonta a 1875 y una presencia institucional en torno a la Sociedad Unión Libanesa, la Sociedad de Beneficencia de Señoras Libanesa–Siria, la Unidad educativa Claire Bucaram de Aivas y el Jardín de infantes Blanca Bucaram de Garzozi; este flujo cuenta con una comunidad que se estima en unas quince mil personas. Así mismo, encontramos la migración italiana, con la Sociedad Italiana Garibaldi, primer organismo social de extranjeros con personería jurídica reconocida oficialmente en el país, que cuenta con 450 socios, el Jardín de infantes Sandro Bertini y las escuelas Sociedad Italiana Garibaldi, República de Italia y el plantel Giuseppe Garibaldi; la comunidad italiana cuenta con unas 5 mil personas que se encuentran en el país con pasaporte italiano y cerca de 10.000 inscritos en el registro consular.


Tarjeta postal del Banco del Ecuador, hacia 1915. (CP) Billete de 1 sucre del Banco del Ecuador, emitido en 1887. (CP)

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durante décadas, algunas veces como directores principales. A partir del año 1901 encontramos también a Jaume Puig Mir, Enric Ribas Antich y Josep Ramon Sucre. Y en décadas posteriores fueron sus hijos quienes se incorporaron y a la larga ocuparon sus cargos, como Antonio Madinyà Lazcano, Rodrigo Puig–Mir Bonín, en 1920, cuando su capital era de 3 millones de sucres. La familia del primer gerente de la institución, cargo que ocupó durante 40 años, se emparentó con la familia catalana Puig, creando una poderosa saga familiar.2

Sociedad Española de Beneficencia (1883) Desde el último cuarto del siglo XIX, en cualquier latitud donde confluían los flujos peninsulares se comenzó a producir una estrategia de creación de centros españoles, con el objeto de mantener la identidad e integrar al inmigrante a los círculos sociales locales (Castro y Salazar, 2001).3 En la ciudad de Guayaquil este fenómeno se produjo con el advenimiento y bajo el impulso de los primeros asentamientos migratorios españoles, que culminaría con la creación de la Sociedad Española de Beneficencia y Socorro Mutuo. La entidad fue fundada el 19 de agosto de 1883, por iniciativa de los catalanes Miquel Juanola, Antoni Madinyà, y Jaume Puig Verdaguer, según sus propios estatutos fundacionales, «por inmigrantes españoles residentes en este puerto que, dedicados desde su arribo a actividades comerciales, industriales y agrícolas, se habían convertido para esa fecha en influyentes y prósperos hombres de negocios».4 Nace con el objeto de «fortalecer los vínculos culturales y sociales entre los pueblos de Ecuador y España». Y los propósitos de la Sociedad son: Ejercer la beneficencia; mantener latentes los sentimientos de amor y de fidelidad a España; fomentar e incrementar las relaciones culturales, sociales y deportivas entre Ecuador y España; y ofrecer a sus miembros locales de reunión y esparcimiento. La presencia catalana en sus cuadros directivos fue realmente destacada, desde su fundación. En la primera junta directiva de 1883, resultan elegidos los catalanes Miquel Juanola como presidente, Antoni Madinyà como tesorero, Antoni Duran como Fiscal, Francesc Duran como vocal, Jaume Puig Verdaguer como secretario y Miquel Puig como subsecretario. Es decir seis, de los diez cargos electos.5

Salón de recreo de la Sociedad Española de Beneficencia, en 1928. (SEB)

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2. Véase Almanaque del Comercio Ecuatoriano, 1901; El Ecuador en 1909; América Libre, 1920, El Ecuador en 1920, entre otros. 3. Las asociaciones de beneficencia surgen, oficialmente, a raíz de la regulación del derecho de asociación por parte del gobierno español, con carácter general en 1878. 4. Como comenta el Cónsul honorario de España en Guayaquil y director de la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador, Pedro Rizzo Pastor, «la Sociedad Española de Beneficencia no es esencialmente institucionalidad pública; la hicieron los empresarios españoles con su propio capital en 1883, quienes ya tenían en su cabeza que estaban aquí y tenían que crear una Sociedad con el único objetivo de proteger a todos los migrantes españoles. Y ese sentimiento de romanticismo abarcó a todas las sociedades españolas de América». Para facilitar su lectura y evitar los saltos u omisiones que por lo general caracterizan al lenguaje oral, los textos que se presentan a lo largo de la obra han sido editados, reestructurando o sintetizando en algunas ocasiones las distintas ideas, pero respetando escrupulosamente el contenido de los mismos. 5. «Libro de Actas de la Sociedad Española de Beneficencia», vol. 1, fol.2, 1883.


Fachada de la sede social de la Sociedad Española de Beneficencia, en Guayaquil, en 1928. En la planta baja del edificio, el establecimiento de los catalanes Ribas & Co. (SEB) Salón principal de la Sociedad Española de Beneficencia, en 1928. (SEB) Sala de billar de la Sociedad Española de Beneficencia, en 1928. (SEB)

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Reunión de miembros de la Sociedad Española de Beneficencia, con varios ciudadanos catalanes, en el 53 aniversario de su fundación, en 1936. (SEB)

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Y en la relación de presidentes catalanes y descendientes directos de catalanes desde su fundación hasta finales del siglo XX, la mayoría son catalanes. Encontramos a Joaquim Roldós Roig, Manuel P. Janer, Francesc Casanovas, Jaume Pagès Pagès, Miquel Marcet Casajoana, Antoni March Obiols, Jaume Castells Muntal, Jaume Nebot Borràs, Josep Sibila, Bonaventura Subirà Pagès, Joan Marcet Casajoana, Agustí Maspons Camarasa, Albert March Obiols, Rafael Compte Baldrich, Josep Maria Llopart Tarruela y Martí Costa Colominas. En 1888 se inició la construcción del edificio institucional en el solar propio de la Avenida 9 de Octubre, que fue destruido totalmente por el gran incendio de 1899 que arrasó buena parte del centro comercial de la ciudad. En 1928 adquirieron un nuevo local en la calle Pedro Carbo Noboa y Nueve de Octubre, una casa de madera y techo de zinc, con los bajos ocupados por la empresa Ribas & Co. Las paredes interiores estaban decoradas con papel tapiz importado, y contaba con diferentes ambientes como sala de billares, salón de recreo para las tertulias y un salón principal para los actos de mayor solemnidad.6 Este edificio fue demolido posteriormente para construir la sede actual, inaugurada el 19 de agosto de 1958, con los fondos de la Sociedad y el aporte económico de algunos socios, la mayoría catalanes –21 de 37, según consta en la placa conmemorativa del salón principal de la sede social–, al cumplir los 75 años de la Sociedad. Durante la Guerra Civil española (1936–1939) la institución tomó partido por el bando franquista y puso a disposición de las agrupaciones falangistas locales los salones de lecturas con publicaciones afines llegadas desde España y los salones 6. Estrada, 1992.


para reuniones o eventos, provocando el distanciamiento de algunos socios catalanes. Durante años, albergó el Instituto de Cultura Hispánica, heredero del Centro de Cultura Hispánica, fundado en 1949 –con Montserrat Maspons como socia destacada–, el Comité de Damas de la Colonia, fundada en 1950 por iniciativa de Lucía Porres y Lola Trullàs Massat, transformada en 1964 en Sociedad de Damas de la Colonia Española, y el Círculo Femenino, de 1953. El Instituto contó econ una colección de 600 libros que fueron donados a la Biblioteca del Municipio de Guayaquil. Su infraestructura aumentó, por donación de Lucía Porres, viuda del catalán Janer, en 1976, y el aporte del Instituto Español de Emigración, un gran Club de Campo en la Vía Samborondón, para esparcimiento de socios, familiares y amigos, inaugurado en 1982. En la actualidad recibe desde España un apoyo financiero para mantenimiento e infraestructura, pero se mantiene principalmente con las aportaciones de los propios socios (Estrada, 1992). Según el folleto editado en 1988, la Sociedad a lo largo de su existencia, ha realizado una significativa y continua labor benéfica, para lo que se asigna anualmente fondos de su presupuesto; la ayuda se dirige no solo a los españoles residentes y transeúntes que la requieren y para casos de emergencia local o nacional. Además, la Sociedad es propietaria de un panteón en el Cementerio General de Guayaquil y en él tienen derecho a ser sepultados los españoles residentes o transeúntes. Entre las actividades sociales y culturales, se contempla la celebración de las fechas conmemorativas de acontecimientos históricos de Ecuador y España, así como la realización de certámenes literarios, conferencias, recitales, exposiciones, obras teatrales y musicales etc. Se organizan verbenas con atractivos como tómbolas, rifas bailes, y comidas típicas españolas, con asistencia de socios y amigos.

Reunión social de los miembros de la Sociedad Española de Beneficencia, con varios ciudadanos catalanes, presidida por la bandera franquista, hacia 1959. (SEB)

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Entrada al Club de Campo de la Sociedad Española de Beneficencia, en la vía Samborondón, Guayaquil, en la actualidad. (SEB) Vistas del Club de Campo de la Sociedad Española de Beneficencia en Guayaquil, en 1982. (SEB)

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Piscina del Club de Campo de la Sociedad Española de Beneficencia en Guayaquil, en 1982. (SEB)

Todo esto nos está hablando de una institución que, habiendo surgido como una sociedad extraterritorial de base civil, con el objeto tanto de mantener vivo el vínculo con origen como de servir de auxilio a la comunidad española expatriada en Guayaquil por medio de cadenas de ayuda y socorro mutuo, con el paso del tiempo ha modificado su perfil. En la actualidad ha ampliado su radio de acción con actividades culturales y sociales diversas, así como con la ayuda a damnificados de desastres, tanto en España como en Ecuador, o el fomento de la integración hispano–ecuatoriana a través de actividades culturales (Castro y Salazar, 2001). Esta evolución de su rol inicial puede ser debida, por un lado, al cambio de perfil de buena parte de sus asociados, que van ya por una tercera o cuarta generación, y cuyas necesidades apuntan hoy hacia el esparcimiento o la recreación. Pero sobre todo se debe a que la presencia institucional pública española en el país, especialmente desde la llegada de la democracia, parece tratar de mantener un papel más activo frente a la comunidad expatriada. Con ello se ha buscado reimpulsar los vínculos y la confianza de los ciudadanos españoles o sus descendientes en la institucionalidad pública; por lo que instituciones como la Sociedad Española de Beneficencia, que inicialmente desempeñaron una función social informal, en momentos en que la ciudadanía exterior no era una prioridad para el Estado, en el presente han ajustado su espacio institucional, conformándolo a las transformaciones y requerimientos de su propia comunidad objeto. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 467


Banco Territorial (1887) El Banco Territorial inició sus operaciones en 1887 convirtiéndose en un ícono del auge cacaotero de fines del siglo XIX y que reflejaba la bonanza económica agroindustrial del Ecuador. El banco surgió en la época dorada de la actividad cacaotera y su objetivo principal era financiar ese sector e impulsar el desarrollo urbanístico de Guayaquil, mediante créditos hipotecarios, siendo el segundo banco hipotecario del país. Fue una herramienta importante para la recuperación urbanística de la ciudad portuaria, tras el gran incendio de 1896, que acabó con el 80% de la ciudad, y financió la construcción de las nuevas ciudadelas del norte de la ciudad. La primera junta de accionistas se planteó una institución financiera hipotecaria de perfil bajo e inició sus operaciones con un capital de 400.000 sucres que aumentó progresivamente. Desde su fundación, la presencia de catalanes en sus órganos directivos fue constante. Entre los accionistas fundadores figuran Antoni Madinyà, Jaume Puig Mir y Manuel Pere Janer, que ocuparon importantes cargos de dirección como vicepresidentes del Consejo de administración y consejeros durante décadas. El banco era en 1901 la cuarta entidad financiera del país y socio fundador de la Cámara de Comercio y Agricultura de Guayaquil. Sobrevivió a la debacle de 1930 y al crack financiero de 1999, subsistiendo hasta el año 2013. (El Ecuador..., 1909; Estrada Ycaza, 1992).

Caja de Ahorros de Guayaquil (1887) También la Caja de Ahorros de Guayaquil, creada en 1887, contó entre sus accionistas y miembros del consejo de administración a algunos catalanes. Por ejemplo, en las primeras décadas del siglo XX, a Antoni Madinyà y Jaume Puig Mir (El Ecuador, 1909).

Cámara de Comercio de Guayaquil (1889)

Publicidad del Banco Territorial, de 1909. (RMB)

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La Cámara de Comercio de Guayaquil, se fundó en 1889, con el propósito de incrementar el comercio en la ciudad, procurar la prosperidad de sus socios, y ejercer una influencia cívica que generase aportación al desarrollo de la ciudad. Creada por los propietarios de las principales casas comerciales de Guayaquil de esa época, que se reunían con frecuencia en resguardo de sus intereses y por la necesidad de asesorar a los organismos gubernamentales. En el Consejo de Administración fundacional, el primer presidente fue el catalán J. C. Roca, y en el de 1898, el catalán Enric Ribas era vocal. Durante la primera década del siglo XX, de unas 60 empresas y socios que la


componían, nueve eran catalanes: Antoni Casas, Duran & Cía, Duran & Levray, Pere Janer, Antoni Madinyà, Miquel Marcet, Maspons & Cía, Enric Ribas, y Josep Solà, que representan un 15% de los asociados. En 1909 se amplió a Cámara de Comercio y Agricultura, en 1934 a Cámara de Comercio, Agricultura e Industrias y en 1938 volvió a denominarse Cámara de Comercio de Guayaquil (Estatutos Reformados... 1898; El Ecuador, 1909).

Banco Comercial y Agrícola (1894)

Publicidad del Banco Territorial, de 1920. (BNEE) Tarjeta postal del Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil, hacia 1910. (CP)

El Banco Comercial y Agrícola fue el principal ente bancario del país durante el auge agroexportador cacaotero de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, ya que capitalizó los ahorros del sector agroexportador guayaquileño. Fue fundado en la ciudad de Guayaquil en 1894 por Ignacio Casimiro Roca, y presidido posteriormente por Francisco Urbina Jado, hijo del expresidente José María Urbina. Tuvo dos millones de sucres de capital originario y gran importancia desde 1914 en donde se le confiere facultades emisoras de dinero. Su papel hegemónico no se limitó al plano económico, pues también penetró en la política. Diversos empresarios catalanes aparecen como socios accionistas, como Enric Ribas Antich, que era consejero en 1901 (El Ecuador, 1909). C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 469


Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador (1920)

Sede de la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador, en Guayaquil, en la actualidad. (SEB)

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La siguiente institución creada en Guayaquil por los migrantes, a fin de reiniciar el intercambio comercial y servir de nexo a las importaciones y exportaciones entre Ecuador y España, fue la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador7. Concebida por los comerciantes establecidos en la ciudad, surgió de manera similar a como lo hicieron por toda Latinoamérica otras tantas cámaras de comercio españolas, como un organismo independiente y sin fines de lucro, nacido con el espíritu de aunar esfuerzos entre sus socios para fortalecer las relaciones comerciales con la antigua metrópoli8. Instalada inicialmente en el local de la Sociedad Española de Beneficencia, contó con el asesoramiento del Ministerio de Comercio de España, quien envió al asesor catalán Cayetano Rosich para supervisar la creación de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria, Navegación y Bellas Artes de la República del Ecuador, el 21 de diciembre de 1920 (Estrada, 1992). Presentes en la sesión constitutiva estuvieron los catalanes, e hijos de catalanes J. José Solá, Jaume Castells, Antoni y Francesc March, Valentí Sala, Jaume Nebot Borràs, Jaume Puig Arosemena, Josep Durán, Bonaventura Subirà Pagès, Josep Pons, Robert Enrich, Víctor M. Janer, Martí Riera, Ubald Esterri, Josep Sibila, Antoni Pagès, Joan Casals, Melcior Monclús, Eutimi Pérez, y Pere Maspons. El primer directorio quedó conformado con los siguientes catalanes: Presidente: Josep José Sólà; vicepresidente: Antoni March O.; tesorero: Josep Sierra A.; vocales: Jaume Puig Arosemena, Bonaventura Subirà Pagès, Martí Riera Juanola, Jaume Nebot Borràs, y Joan Marcet Casajoana. El número de socios llegó a cerca de 40 y las cuotas mensuales se fijaron en dos sucres que luego subieron a cinco. En 1928, al adquirir edificio propio la Sociedad Española de Beneficencia, adecuó un espacio para que continuasen funcionando las oficinas de la Cámara. En 1921–1924 el presidente fue Jaume Castells Muntal; en 1927 J. José Sólà; en 1928–1930 Joan Marcet Casajoana; en 1934–1942 Jaume Nebot Borràs. Durante la Guerra Civil Española (1936–1939) la institución tomó partido por el bando franquista y puso a disposición de las agrupaciones falangistas locales los salones de lecturas con publicaciones afines llegadas desde España y los salones para reuniones o eventos. Los estragos de la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) y la invasión armada del Perú con la pérdida de gran parte de su región amazónica, consumada en 1942 hizo que la cámara entrara en inactividad hasta 1949, en que se elige una nueva directiva en la que aparecen los catalanes Joan Marcet Casajoana como presidente, B. Subirá Pagès, Marià Colás A. y Antoni Albiñana La presidencia de Marcet abarcó 16 años, hasta su fallecimiento en 1966, durante los cuales el prestigio institucional recuperó posiciones. Y en 1975, la presidencia recae en otro catalán, Joan Josep Vilaseca Valls. La membresía se incrementó hasta la 200 socios en 1992. En 2010, la entidad estaba presidida por el descendiente de catalanes, Juan Marcet9. (https:// www.camaraofespanola.org/historia/; Grijalba, 1929)


La Previsora. Banco Nacional de Crédito (1920) La Previsora, Banco Nacional de Crédito fue creado en Guayaquil en 1920 y funcionó hasta el año 2000, cuando Banco Filanbanco la absorvió. En su fundación participaron empresarios catalanes como Jaume Castells Muntal, que además fue su vicepresidente durante años. Como anécdota, fue el catalán Joan Antoni Orús Madinyà quien fabricó el mobiliario del salón de sesiones de la institución.

Cédula Hipotecaria de La Previsora Banco Nacional de Crédito, de Guayaquil. (CP) Sede de La Previsora Banco Nacional de Crédito, en Guayaquil, fundada en 1920. (CP)

7. La Cámara pertenece a la Federación de Cámaras Españolas de Comercio de América (FECECA), que asocia a las Cámaras Españolas de Comercio, Industria y Navegación establecidas y reconocidas por la administración española en los países del continente americano con el ánimo de impulsar las relaciones comerciales entre España y América. 8. Las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación fueron creadas por Real Decreto el 9 de abril de 1886, al reconocer como tales a las asociaciones voluntarias de comerciantes, industriales y navieros. Más tarde, el Real Decreto de 21 de junio de 1901 les confirió el carácter de establecimientos públicos. Por último, la Ley de Bases de 1911, todavía vigente, estableció el modelo continental de adscripción forzosa y el pago obligatorio de cuotas, además de confirmar y ampliar las funciones públicas que tenían atribuidas (Ley 3/1993, de 22 de marzo, básica de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación. B.O.E., 23 marzo de 1993). 9. Juan Marcet Ghiglione: presidente de la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador, propietario de las librerías–papelerías «Juan Marcet Cía. Ltda.» y descendiente del migrante catalán Joan Marcet Casajoana (Barcelona 1889– Guayaquil 1966). Y posteriormente la presidencia pasó a manos de Ignacio Vidal Maspons, igualmente descendiente de migrantes catalanes. En 1923 se celebró en Barcelona el I Congreso del Comercio Español en Ultramar, con las Cámaras de Comercio Españolas establecidas en América, que dio lugar a una Junta Nacional del Comercio Español en Ultramar, que recibió el apoyo explícito de las Cámaras de Comercio de Guayaquil y Quito.

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Barcelona Sporting Club (1925) El Barcelona Sporting Club fue creado el 1 de mayo de 1925 por un grupo de jóvenes del populoso barrio del Astillero de Guayaquil, integrado por catalanes y guayaquileños aficionados al fútbol, por impulso de la Asociación Barcelona Astillero. El deporte estaba en auge y 31 personas se reunieron la casa del catalán afincado en Guayaquil Eutimi Pérez Arumí, que inauguraba la vivienda, convirtiéndose en los primeros socios de la institución, entre ellos los catalanes Jaume Castells, Valentí Sala, Joan y Artur Domènech, los hermanos March Obiols, y Josep Pere Abenoza. El nombre de la institución hace referencia a la capital catalana, Barcelona, de donde eran originarios varios de los fundadores, y al histórico equipo catalán Fútbol Club Barcelona, teniendo como presidente honorario a Onofre Castells Drago –hijo de Jaime Castells Muntal–; vicepresidente Valentí Sala Piqué, Eutimi Pérez como entrenador y Antoni Pons como médico, todos ellos catalanes. La primera indumentaria que usó el club fue la camiseta de color negro con cuello y pantaloneta blanca. Sin embargo, en junio de 1925 adopta el escudo de su homónimo, el Fútbol Club Barcelona, de la capital catalana. Así mismo, los colores que el Club ha usado en su camiseta desde 1927 hasta 1950 son el amarillo y rojo, haciendo referencia a los colores de la bandera de Cataluña, por diseño de Albert March. En 1950 se profesionaliza el club, las décadas de 1980 y 1990 representan las primeras épocas doradas y en la actualidad es el más popular de los clubs del país. Su hinchada, fiel a la camiseta oro y grana, crece en multitudinarias proporciones y su equipo de fútbol, varias veces campeón nacional, ha paseado sus colores por escenarios de América y Europa, y se luce en el estadio Monumental Isidro Romero Carbo de Guayaquil con una capacidad de 59.000 espectadores. En 1962, siendo presidente del Club Juan José Vilaseca, hijo de emigrante catalán y quien también fuera alcalde del Municipio de Guayaquil, jugó por vez primera ante su similar catalán. Desde distintas posiciones socioeconómicas, los migrantes catalanes proyectaron un orden amplio de imaginarios identitarios que, imbuidos por la añoranza, trataron de replicar en el nuevo contexto ecuatoriano. Todo esto demuestra, en un sentido particular del vínculo, la fuerza de un arraigado sentido de pertenencia y de reproducción sociocultural nacional que trascendió las fronteras espacio–temporales para los otrora migrantes catalanes en Guayaquil. Una historia de vínculos de ida y vuelta sobre los cuales descansa el origen de esta entidad deportiva, con el lema «El alma del pueblo: ayer, hoy y siempre», y que un siglo después, alimenta el imaginario del «terruño» a miles de guayaquileños que residen en el exterior, incluida Cataluña. El «Ídolo del Astillero» es uno de los distintivos futbolísticos más populares del imaginario guayaquileño.10

Escudo del Barcelona Sporting Club, inspirado en el del Fútbol Club Barcelona de la capital de Cataluña.

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10. Véase https://www.barcelonasc.com.ec/historia/; Estrada, 1992; Mauro Velásquez Villacís, 1986. Historia del Barcelona S.C. Guayaquil: Sin indicación editorial ; Mario Valdez Zevallos (1987). El Estadio del Ídolo. Guayaquil: Sin indicación editorial.; Mauro Velásquez Villacís (1998). El futbol ecuatoriano y su Selección nacional. Guayaquil: Poligráfica C.A.; Mario Valdez Zevallos (2003). Barcelona la Historia 1925 – 2002. Guayaquil: Poligráfica C.A.; Ricardo Vasconcellos Rosado (2013). Historia del futbol guayaquileño. Guayaquil: Poligráfica C.A.«Historia del Barcelona S.C.» (Valdez Zeballos, 2003).


Camiseta del Barcelona Sporting Club, en 1927. (CP) El Estadio del Barcelona Sporting Club de Guayaquil, en un encuentro en 2016. (Fotografía Gabriel Eche. CP)

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Casal Català de Guayaquil (1984) El Casal Català de Guayaquil fue fundado el 9 de febrero de 1983, ideado en conversaciones entre el arquitecto catalán Julio Schrnid Saludes, Antoni Albiñana, y Montserrat Maspons Bigas, en el restaurante Blanco y Negro, propiedad del catalán Lluís Vilanova. Agrupa catalanes y descendientes de migrantes catalanes que llegaron al país para instalarse principalmente en la ciudad de Guayaquil, a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La institución es la representación del asociacionismo de la descendencia catalana en Guayaquil. En la actualidad cuenta con un total de treinta y dos miembros, entre catalanes, descendientes de hasta cuarta generación e interesados por la cultura catalana. Así mismo, incluye un club de jóvenes o Fórum Jove11, que integran cinco adolescentes, concebido como «un espacio de reflexión, formación y aprendizaje (…) sobre las realidades diversas de las personas que viven Cataluña al exterior» (http://www. casalguayaquil.com). En 1984 se elige la primera directiva estable, recayendo en Robert Maspons Pifarré la presidencia. Se realizan cursos de catalán y de sardanas. En 1985, tienen lugar las Primeras Jornadas Catalanas, con participación de destacados exponentes de la música, museografía, comercio y geopolítica, que vinieron expresamente de Cataluña para la ocasión. La biblioteca se incrementa con mil ejemplares donados por la Generalitat de Catalunya y las reuniones de la membresía en el local de la calle Las Monjas 303 de Urdesa, atraen nuevos socios. Durante la presidencia del doctor Guillem Serra, se multiplican las actividades. En 1987, el cargo principal es asumido por Monserrat Maspons. A partir de 1989, pasa a ocupar un local en el edificio de la Sociedad Española de Beneficencia, donde el Casal mantiene vigencia con atractivos programas. El Casal forma parte de las denominadas Comunidades Catalanas del Exterior12 y recibe financiamiento proveniente del Conselleria d’Afers Exteriors i Cooperació, dependiente del Departament de la Vicepresidència de la Generalitat de Catalunya. Es una organización sin fines de lucro cuya misión es difundir y valorar el conocimiento de lo que es la cultura catalana a través de la Colonia y sus descendientes de esta ciudad, promoviendo diversidad de acciones para crear vínculos de trabajo, servicio y que perdure la influencia del espíritu catalán entre sus asociados. De este

Logotipo del Casal Català de Guayaquil. (CCG)

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11. El Fórum Jove de les Comunitats Catalanes a l’Exterior es un espacio de reflexión, formación y aprendizaje patrocinado por la Secretaria d’Afers Exteriors i Cooperació de la Generalitat de Catalunya, para la gestión cultural y la difusión de Cataluña desde el exterior, a través de debates virtuales en el portal e–Catalunya, así como de Trovadas regionales o encuentros internacionales. 12. Las Comunidades Catalanas del Exterior son las entidades privadas constituidas por catalanes o catalanófilos en cualquier parte del mundo (Casales, Asociaciones, Centros catalanes, Agrupaciones académicas y empresariales, etc.) que la Generalitat de Catalunya reconoce como tales. Actualmente hay 120 comunidades catalanas del exterior que cumplen el papel fundamental de proyectar Cataluña al mundo, dando a conocer el país y la cultura catalana. La Generalitat de Catalunya organiza un encuentro mundial para las CCE cada cuatro años y otro cada dos, por áreas geográficas (Europa, Norteamérica, América Central y el Caribe, y el Cono Sur de América) (Fuente: http://www.gencat.cat).


Asistentes a la reunión fundacional del Casal Català de Guayaquil, en 1984 (CCG).

modo, nace con la idea de proyectarse como una organización que agrupa a familias catalanas y/o a sus descendientes; amigos y amigas de la entidad que siendo de otra nacionalidad sienten un amor y vínculo entrañable con Cataluña. Su proyección es insertarse en el movimiento cultural, político, empresarial del sector; destacando siempre el gran espíritu de honestidad, trabajo y ética. Cuenta además como socios de honor a Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat de Catalunya, entre otros. De las celebraciones permanentes que retroalimentan entre sus miembros los vínculos con Cataluña, destacan la tradición catalana del Dia del Llibre celebrado el 23 de abril, Diada de Sant Jordi; la Diada Nacional de Cataluña, que cada 11 de septiembre C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 475


conmemora la derrota catalana frente a las borbónicas tropas castellano–francesas; el día de la Catalunya Exterior, cuyo origen se encuentra en la Trobada d’Entitats Catalanes del Con Sud d’Amèrica de 1997 en Mendoza (Argentina); la misa a la Patrona de Cataluña, la Mare de Déu de Montserrat, el 27 de abril; y el aniversario del Casal Català de Guayaquil. Además, participan en eventos como la Feria Internacional de Turismo del Ecuador, que organiza en Guayaquil el empresario catalán Jaime Rull Mayoral, y la Feria Internacional de Ecoturismo del Ecuador. Además, ha promovido homenajes y exposiciones a personas distinguidas de la cultura catalana y guayaquileña: Pedro Carbo, Antoni Gaudí y Salvador Dalí, entre otros.13 Publica el boletín trimestral Nostra veu…i la vostra?, con el auspicio de la Generalitat de Catalunya, que también patrocina la página web del Casal. Ha recibio la visita del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol del exalcalde de Barcelona, Joan Clos Matheu y del vicepresidente de la Generalitat, Josep–Lluís Carod–Rovira. Resulta interesante comprobar cómo la llegada de la democracia y al calor del despegue de la España de las autonomías se da este proceso que pareciera replicar en Ecuador, y frente a aquellas otras entidades que, como en el caso de la Sociedad Española de Beneficencia, fueron creadas en el país con anterioridad a partir de un imaginario estatista, representan ahora una visión moderna de la presencia extraterritorial y refieren abiertamente una espíritu identitario o de pertenencia etnonacional. Sin embargo, aunque creemos que comparten con las anteriores instituciones el servir de espacio de reproducción y, por qué no, de distinción social y cultural en un contexto multicultural como lo es la ciudad de Guayaquil —aspecto que queda corroborado toda vez que algunos de sus miembros comparten cargos y membresía en la Sociedad Española de Beneficencia—, creemos asimismo que se diferencian de aquellas otras. Y lo hacen no solo por su referencial identitario nacional subestatal, sino porque sin desmerecer lo que parece ser unas excelentes relaciones con la institucionalidad pública española en Guayaquil y Ecuador, se perciben unos lazos con la institucionalidad pública catalana más orgánicos y genuinos, respecto de aquellas otras con las que, no obstante, coexisten y en ocasiones se superponen.14 Prueba de ello es la asistencia recurrente de sus miembros a espacios internacionales de encuentro de las Comunidades Catalanas del Exterior. Este aspecto parece hablar muy particularmente de la confluente estrategia política extraterritorial por parte del Gobierno catalán —donde el nacionalismo ha tenido históricamente un indudable peso—, por posicionarse en un escenario global donde los descendientes de migrantes catalanes pueden estar representando para Cataluña lo que para España ha representado

Antiguo local del Casal Català de Guayaquil, en la calle Las Monjas. (CJER)

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13. En 2010 el Casal realizó una exposición de heráldica catalana de 14 familias de los miembros del Casal y una exposición del templo La Sagrada familia de Gaudí, Patrimonio de la Humanidad, que también fue exhibida en Latacunga (Cotopaxi). Además, se imparten clases de lengua catalana, se han ofrecido clases de sardana, la danza tradicional catalana, encuentros de integración y un Cine–Fórum. 14. En 1992 el directorio era formado por Presidenta: Montserrat Maspons y Bigas, Vicepresidente, Romà Font Pagès; Secretaria, Elba de González; Tesorera, Roxana Proy de Prada; Síndico, Dr. Ignaci Vidal Maspons. Y los vocales: José Luis Prada Farrero, Ramon Lladó Gamisans, Alfonso Riccardi Lascano, Santiago Peré Cabanas, Benito Diez Tamayo, Douglas Hernández, Guillem Serra Bodro, Robert Maspons Pifarré, Florenci Compte Andrade, Joan José Vilaseca Valls, Angel Tuset Ros y Lluís Simó Juncosa.


Participantes en el acto "La Sardana que envota el Món", organizada por el Casal Català de Quito, celebrado el 20 de junio de 1999. (CCQ)

Miembros del Casal Català de Quito, preparando una paella, el 20 de junio de 1999. (CCQ)

Participantes en la Primera trobada de la comunitat catalana de la xarxa integrada als Estats Andins, celebrada en el Casal Català de Quito, en 2025. (CCQ)

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sus colonias de expatriados; esto es, un entramado social que sirva de sustrato para levantar una institucionalidad pública referenciada y que esta además sustantive los intereses políticos extraterritoriales del Gobierno. El actual logotipo de la entidad emula la composición de la bandera independentista catalana histórica y cuenta con unos 200 socios y se imparten clases de lengua catalana.

Casal Català de Quito (1987)

Logotipo del Casal Català de Quito, creado en 1987. (CCQ)

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El Casal Català de Quito fue iniciativa de un grupo de catalanes que tuvo la visión de crear una entidad que permita a todos sus compatriotas y personas afines a la nación catalana de compartir parte de sus vivencias, de su cultura, de sus tradiciones. Se constituyó en 1987, si bien dos años antes hubo reuniones previas y desde 1979 la comunidad catalana se reunía alrededor del día de la Virgen de Montserrat. Fue fundado por miembros de la comunidad catalana en Quito, entre ellos Jordi Castells Mas, Miquel Dalmau Figueras, Francesc Vendrell, Enric Soler Garcia, Marcel Carbonell, Josep Lluís Mumbrú, Gaspar Serra Bodró, Salvador Castellà, Rubén Alarcón (Quito, 1939), Maria Pilar Cabo y Francesc Dalmau Figueras. En 1993 el Casal redactó sus Estatutos y, mediante la aprobación del Ministerio de Bienestar Social, se convirtió en una entidad legalmente constituida y reconocida por el Estado ecuatoriano. Hasta inicios de la década de 1990 el Casal estaba instalado en el Centro Español de Quito, fundado también en parte por catalanes – como Óscar Artigas– en 1956. Ahí se reunían para celebrar fiestas tradicionales, como el día de la Virgen de Montserrat, se comían platos típicos catalanes, se bailaban sardanas y se celebraba una misa en honor a la patrona de Cataluña. Pero los catalanes empezaron a sentirse a disgusto por la actitud de algunos españoles de mentalidad cerrada y centralista que se molestaban cuando los catalanes hablaban su idioma, la lengua catalana, entre ellos, por lo que cuando Francesc Dalmau ofreció su terreno para que se hiciera en él la sede del Casal, no se lo pensaron dos veces y se separaron del Centro Español. Posteriormente se cambió nuevamente la sede al barrio de La Floresta. Desde 1979, la celebración de los patrones fue la actividad principal de la comunidad catalana en Quito y esta actividad constituye el origen del Casal. Posteriormente se añadió la celebración de Sant Jordi, el Día del Libro y de la Rosa. Se celebra también la fiesta de Sant Joan –Diada Nacional dels Països Catalans– la Diada Nacional de Catalunya –el 11 de Septiembre–, la Semana Catalana, el «Nadal» (Navidad) y el «Pà amb tomàquet», una fiesta dedicada a esta comida tradicional. También se constituyó un Grup de Joves del Casal y se imparten clases de lengua catalana, encuentros culinarios de cocina catalana, clases de guitarra y actividades de montaña. También publica la revista Barretina. Boletín Oficial del Casal Català de Quito, desde 1993 y emite el programa radial «La Rambla de Catalunya». Creó una rama empresarial, la Asociación Catalana–Ecuatoriana de Negocios (ACEN) y realiza exposiciones y ferias así como presentaciones de artistas catalanes y actividades de promoción de la cultura. El Casal siempre ha tenido relaciones institucionales


Concentraciones organizadas por la Assemblea Nacional Catalana del Ecuador con la colaboración del Casal Català de Quito, en 2018. (CCQ)

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excelentes con el gobierno catalán, la Generalitat de Catalunya y pertenece a la red de Casals del Cono Sur. Entre las visitas recibidas destaca la de Pasqual Maragall en 1997, cuando era alcalde de Barcelona, de Joan Clos en 2006, también como alcalde de Barcelona i vicepresidente de la organización mundial de ciudades, de autoridades de la cooperación catalana, de la delegación del Parlament de Catalunya encabezada por su presidente Ernest Benach, en 2006. Y la del vicepresidente de Cataluña, Josep–Lluís Carod Rovira, en 2009. Ha estado presente en múltiples encuentros de Casals, como el II encuentro de Casals Catalans del mundo, celebrado en Barcelona, el año 2000. En cuanto a las relaciones institucionales a nivel ecuatoriano, el Casal mantiene relaciones con universidades, los Ministerios de Educación y de Cultura, la UNESCO, el IEPI, el IPANC, la Cámara del Libro, la Secretaría del Migrante, entre otros. El Casal realiza también sesiones para promover el cine catalán y de compromiso social y político. Además de las personas relacionadas en el correspondiente apartado biográfico participaron el la vida del Casal familias como los Casals, Cobo, Carbonell, Pagès–Coba, Pacheco, Bascompte, Herrera, y personas como Fernanda Albornoz, Xavier Amigó, Marco Barrionuevo, Juli Cabezas, Teresa Candini, Marcia Calderón, Lucas Duane, Laura Faendrich, Carlos Gómez, Zinthia Hallo, Gaetà Lapointe, Andrés Martínez, José Molina, Christian Muñoz, Rocío Villegas, Ferran Gelis y Rita, Antoni Carreras, Enric Macarvilla, Montserrat Rovira, Xavier Vives, Maritza Ulloa, y Maritza Segura Villalva, entre otras. En la actualidad lo forman 50 miembros, aproximadamente, mitad hombres y mitad mujeres. Tres miembros del Casal han recibido el Premio Josep Maria Batista y Roca: Jaume Rull, Francesc Dalmau y Santiago Preckler, que reconoce la tarea que llevan a cabo catalanes y catalanófilos que viven fuera de Cataluña (Escarcellé, et al., 2013; Burbano, 2017).

Asociación Catalana–Ecuatoriana de Negocios (1996)

Logotipo de la Asociación Catalana–Ecuatoriana de Negocios / Associació Catalana – Equatoriana de Negocis. (CP) Logo de la Fundación GAVISOL. (CP)

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Esta asociación, cuya sede está en Quito y su funcionamiento en la actualidad se encuentra interrumpido, nació como rama empresarial del Casal Català de la capital ecuatoriana y fue inmediatamente reconocida por la Generalitat de Catalunya, donde se encuentra inscrita en el Registro de Entidades en el Exterior. Como recoge su página web, ACEN opera a modo de cámara binacional y fue formada un 11 de septiembre de 1996 por empresarios de origen catalán radicados en el Ecuador, teniendo como presidentes honorarios a los máximos mandatarios de ambas naciones, el presidente constitucional de la República del Ecuador y al presidente de la Generalitat de Catalunya (http://www.acenecuador.org). Con más de 55 empresas adheridas, la ACEN, ofrece la oportunidad de realizar o ampliar los contactos e intercambios comerciales internacionales, en especial entre los grupos de ascendencia catalana y sus países de residencia. Su misión es promover negocios en los diversos sectores de interés, con el propósito de fortalecer las relaciones entre Cataluña, Ecuador y los países de América en general, agrupando un amplio


mercado y tiene como objetivos básicos y por tanto como finalidades, las de fomentar la cooperación e intercambios en los sectores de la Industria, el Comercio, el Turismo, lo Financiero, el Transporte, los Servicios y en general cualquier otro que sea de interés para la mejor racionalización, desarrollo y protección de las actividades vinculadas a los negocios. Su situación nos habla de cómo los migrantes catalanes de nuevo cuño, algunos de los cuales no eligen Guayaquil como lugar de residencia sino la capital del país, Quito, siguen buscando estrategias para fortalecer los vínculos —en este caso comerciales—, con origen. Su presencia nos sirve para explicar cómo los lazos sociales y familiares fuertes, abiertos a lo largo del tiempo por los migrantes de la etapa clásica, cuyo corolario inicial fue la gestación de instituciones originalmente informales, han resultado ser a la postre un sustrato adecuado para mantener y ampliar los vínculos, hacia adentro y hacia fuera, dentro de estructuras institucionales perdurables.

Fundación Gabriel Vilaseca Soler (1999) Otra institución importante que el mantenimiento y la prolongación de vínculos transnacionales le confiere a su labor, es la Fundación GAVISOL. Filial del Grupo empresarial FADESA —una de las corporaciones industriales más importantes del Ecuador—, fue creada en 1999 por el guayaquileño Juan José Vilaseca, hijo del migrante y empresario catalán Gabriel Vilaseca Soler, siendo «una institución dedicada en la mayoría de sus programas a impulsar la educación y el desarrollo técnico del país a través de la capacitación, especialmente de la población vulnerable» (http://www.ecoportal. net/content/view/full/33856). Para desarrollar esta labor cuenta con 6 compucentros en zonas populares de la ciudad de Guayaquil. Entre otras actividades, una de las que especialmente da cuenta de la oportunidad con que la pervivencia de los vínculos transnacionales mantenidos por los migrantes catalanes en Ecuador nos permiten entender el potencial del capital social con que estos cuentan hoy día, la encontramos en algunos de los programas que GAVISOL implementa. La Fundación ha financiado, por ejemplo, becas para estudios profesionales internacionales de agricultura y agroindustria, principales actividades productivas del Grupo Vilaseca en Ecuador. Además, ha realizado convenios con la asociación Seniors Españoles para la cooperación Técnica (SECOT)15 y posteriormente con la catalana Voluntaris en Assesoria Empresarial (VAE) que, junto al patrocinio del Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat (Cataluña), permite realizar en estos momentos sus pasantías laborales en Cataluña a ocho egresados de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Mecánicas de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL). En la misma orientación, se viene desarrollando otro convenio con la Universidad de Lleida Logo del Casal Català de Cuenca. (CCC)

15. El Programa «SECOT–FGVS VISION» se orientó hacia el desarrollo del país usando la experiencia calificada y la asesoría técnica de profesionales españoles jubilados del SECOT.

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(Cataluña), que promueve la relación Universidad–Empresa. El caso de GAVISOL induce a pensar en la circularidad con que aquellos vínculos que aún hoy perduran en los descendientes de catalanes sirven para entender, por ejemplo, cómo este servicio de responsabilidad social corporativa en una empresa de descendiente de migrantes catalanes se encuentra atravesado por una lógica transnacional.

Casal Català Jordi Butinyà Cardona de Cuenca (2009) El Casal Català Jordi Butinyà Cardona de Cuenca fue fundado en 2009, organización reconocida por la Generalitat de Catalunya, lo que le permite actuar en el marco de convenios internacionales de orden cultural. En Cuenca, como en todo el Ecuador, hay nombres, apellidos y personajes con orígenes catalanes involucrados en la vida social, artística, cultural, económica y política del país. Ejemplos: Castellví, Queralt, Puyol, Samper, Roura, Llorente, Crusellas, Márquez, Larrazábal, y Butiñá. En la cuencana se presentan libros y para el público joven, se celebran programas de Rock en inglés, español y catalán con conciertos de la banda Sense Temps. Una labor importante en marcha son las clases de catalán que imparte Sergi Marqués Andreu, en previsión de becas para estudiar en Barcelona. La casa catalana en Cuenca prevé intensificar la gestión cultural y el acercamiento de instituciones con otras de España. Varios de sus miembros jóvenes componen la banda «Sense Temps» (Sin Tiempo) fundada por Sebastián Piedra Butiñà e integrada por los miembros del Casal David Zhunio, Julio y Ricardo Tamayo, dirigidos por Máximo Rosentark Skoda. Una de sus labores destacadas es reconocer el aporte de personas para atender necesidades sociales. El doctor Claudio Arias Argudo (Cuenca, 1928–2021), expresidente de la Cruz Roja del Azuay y la pedagoga Norma Heredia Puyol, fundadora del Centro Educativo Alborada, recibieron las preseas Creu de Sant Jordi y Montserrat Maspons y el músico y fundador de la Orquesta Sinfónica de Cuenca Josep Castellví Queralt (Cataluña, ?–Cuenca, 2021), las preseas Nostra Sra de Montserrat.

Conclusiones del capítulo

Directivos del Casal Català de Cuenca, presidido por Montserrat Butiñá Martinez. (CCC)

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Un análisis sobre los lazos sociales, culturales, económicos y políticos Guayaquil– Cataluña, debería ser pensado en relación con la presencia humana y la institucionalidad informal catalana de larga data en el contexto ecuatoriano. Por lo mismo, aquellas formas de lo que podríamos denominar «legado migratorio» se expresan en primera instancia a través de instituciones de largo aliento y alcance transnacional, que denotan la huella de la presencia extraterritorializada catalana en la ciudad y el país. Pero, al mismo tiempo, estas están sirviendo como instrumentos para desplegar a su vez nuevos vínculos sociales, culturales, económicos y políticos de ida y vuelta a diferentes actores,


Encuentro de representantes de las organizaciones catalanas en el exterior, entre ellas las del Ecuador, con el Presidente y el vicepresidente de la Generalitat de Catalunya, José Montilla y Josep Lluís Carod-Rovira, en Barcelona, en 2009. (CP)

entre públicos y privados, en este escenario global de inicios del siglo XXI. Además, aquellas instituciones que hemos examinado parecen haber contribuido y son al mismo tiempo efecto de la conformación de un espacio social transnacional entre Guayaquil y Cataluña, así como testimonio de las dinámicas a las que es sometido este espacio dependiendo de la variabilidad histórica, lo que es posible observar a través de las transiciones en el rol que estas han desempeñado a lo largo del tiempo para la comunidad de migrantes catalanes en Ecuador. Todo ello apunta, asimismo, a la necesidad de incorporar una mirada de largo aliento para llegar a entender el conjunto de conexiones entre contextos atravesados por una dinámica desigual de flujos, que incorpora la movilidad humana como una dimensión microsocial en profunda conexión con variables mesoinstitucionales y macroestructurales de diversa índole. Lo cual, nos permite hablar además acerca de cómo se están tejiendo las relaciones presentes y futuras entre ambos contextos, con la presencia humana como telón de fondo. • C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 483


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ENTRE CALLE GUAYAQUIL Y VILLA GRANOLLERS: LAS TRAYECTORIAS FAMILIARES


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E

n este capítulo se atiende principalmente al horizonte familiar donde

los migrantes catalanes se desenvolvieron vitalmente poniendo estratégicamente en juego el capital transnacional del que disponían, con propósitos diversos en cada caso, a través de prácticas de reproducción socioeconómica. Por lo tanto, pasaremos a enfatizar un nivel de análisis microsocial y realizaremos una aproximación a la dinámica social de este flujo a partir del estudio a profundidad de cinco trayectorias familiares transnacionales en la ciudad de Guayaquil. Nuestra intención última, más allá de la reconstrucción procesual de las microhistorias familiares por sí mismas, proviene del interés por rastrear, desde el suelo empírico que nos proporcionan las tramas familiares concretas, cómo se fue armando en un sentido diacrónico el tejido articulador de un espacio social transnacional entre estos contextos. Nos orientamos por tanto hacia un nivel microfamiliar que, por la cualidad dinámica de aquellas prácticas que nacían con un carácter funcional para la reproducción social, fueron en muchos casos diversificando su alcance y, como veremos, devinieron el germen de un capital social, económico político y cultural intra e interfamiliar que, en numerosos casos, culminó en una objetivación institucionalizada del mismo. Este último aspecto nos proporcionará además un terreno fértil para sustentar la noción de «legado migratorio», tomado este como el paulatino aprovechamiento institucional de aquellos recursos culturales y relacionales destilados de las prácticas de reproducción familiar de los propios migrantes. En un primer nivel de análisis abordamos la reconstrucción de los casos familiares de estudio desde una perspectiva genealógica, prestando especial atención a la conformación de las prácticas de reproducción y diversificación familiar de orden transnacional de la primera generación. Según sea el caso, iremos introduciendo la conformación de un legado hacia lo artístico, hacia lo político e institucional, hacia los servicios a la comunidad o hacia lo empresarial y comercial. Esto nos permitirá, en última instancia, extraer conclusiones acerca de la fuerza gravitatoria con que las prácticas trasnacionales recurrentes han enriquecido a lo largo de más de un siglo, la C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 487


17. Diccionario Biográfico del Ecuador, Tomo XV; Pérez, 1987.

18. Manuel Antonio de Luzárraga y Echezurria (Mundaca, Vizcaya, 1796–Cádiz, 1856), banquero y prócer de la independencia de Ecuador, en 1818 se estableció en Guayaquil, donde alcanzó una situación muy destacada y desempeñó el cargo de Capitán del Puerto. Desde su llegada había manifestado su simpatía por las ideas republicanas, por lo que en su oficina de comercio se reunían, con múltiples pretextos, Llona, Letamendi, Olmedo, Febres–Cordero, Villamil, Urdaneta, y otros patriotas identificados con los mismos ideales. Miembro fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País, así como de la Junta de Seguridad Mutua, especie de compañía de seguros que tenía varios barcos traficando con cacao y otras mercaderías por el Pacífico, desde las costas mexicanas hasta las del Perú, y agente en Guayaquil de la Pacific Steam Navegation Co. Tenía varias haciendas productoras de cacao —la mayor en Palenque (Los Ríos)—, llegando a exportar el 49,80 % de la producción total de cacao del país. Luzárraga era entonces la primera fortuna de la costa ecuatoriana. Su Casa Bancaria Luzárraga, después Hijos de Manuel A. de Luzárraga, resumía el comercio y el crédito del país, toda vez que importaba, exportaba, comerciaba, negociaba letras de cambio, etc. (Avilés Pino, 1998; Pérez, 1987). 19. El Ingenio San Pablo (1872–1972), entre Babahoyo y Montalvo, fue, durante el tiempo en que funcionó, el cuarto mayor ingenio azucarero del país, con más de 10 mil quintales. Tuvo su mejor producción en 1920, a manos de Jaume Puig Mir, con 15 mil quintales, y llegaría a los 32 mil quintales a manos de Rodrigo Puig Mir y su yerno, Gustavo Ruillón Leguía (Avilés Pino, 1998; Pérez, 1987).

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conformación de este «espacio social transnacional». Al mismo tiempo, dichas prácticas explican, a partir de la activación de capitales diversos, buena parte de las relaciones bilaterales entre contextos locales y estatales, desde donde además entendemos que se puede expandir una lectura contemporánea de relaciones entre aquellos, al hilo de la variabilidad migratoria y los vínculos que los distintos flujos han ido gestando a lo largo del tiempo. Por orden de presentación, tomaremos cinco casos de ascendencia migratoria catalana con residencia en Ecuador, con entre tres y seis generaciones, ordenados de acuerdo con la fecha de su llegada al país. El primer caso apela a las transferencias entre el capital económico y social transnacional interfamiliar en la trama familiar. El segundo abre las puertas a un ejemplo de mutación y translocación de capitales entre generaciones de una misma familia. El tercer caso refiere a cómo los sentidos de doble pertenencia mantenidos de forma intrafamiliar pueden ser transformados en recursos de reproducción social con el paso del tiempo, al otro lado del flujo. Un cuarto caso representa la fuerza con que los imaginarios de doble pertenencia y la bifocalidad han pervivido en los migrantes y sus descendientes, así como la tenacidad con que estos fueron conformando un capital institucionalizado. Y finalmente, un quinto caso nos adentra en la pervivencia intrafamiliar diaspórica de una vida genuinamente transnacional. Se trata de cinco trayectorias familiares que representan, sin duda, experiencias disímiles y a muy distintos niveles, en esferas tan variadas como en lo social, político, económico o cultural. Pero lo que sin duda identifica a todas estas familias, es cómo estas han sabido manejar, estratégicamente y de forma variable a lo largo de las distintas generaciones, el capital social transnacional con el que dieron comienzo a su andadura migratoria.

Familia Puig Mir «Se le conocía en Barcelona con el apelativo de «El Indiano», por su riqueza».16 Joan Puig Mir (Vilassar de Mar, 1831–Barcelona, 1876), primera generación de los Puig Mir asentada en Ecuador, capitán de navío, fue hijo de una familia de acomodados armadores navieros. Arribó al país en 1855, procedente de Uruguay y Chile, invitado por la acaudalada familia Luzárraga,17 para dirigir los ramos de importación y exportación de la firma familiar (Pérez, 2002). Según relatan sus nietas, Laura y Nuria Puig–Mir Game, desde su casa en Guayaquil: «Vino contratado por la Banca Luzárraga, que era el único Banco de esa época y pertenecía también a un español, para que se haga cargo de esta sucursal; y ahí se entusiasmó y compró unas tierras por Babahoyo, en la provincia de Los Ríos, que llegó a ser el segundo o tercer Ingenio de azúcar en Guayaquil y el Ecuador». Con posterioridad, y tras adquirir varias propiedades agrícolas, Joan trae a su hermano Pere Puig Mir y a un cuñado, Eduard Farrés, ampliando a continuación


Retrato familiar de los Puig Mir en Barcelona, en el año 1918, con Jaume Puig Mir y su esposa Ana Bonin en el centro, rodeados de sus hijos: Ana, María, Lucrecia y Rodrigo. (CP)

20. Rodrigo Puig Mir Bonin, criado y educado en España, pasó por prestigiosos centros educativos como el Internado Jesuita de Sarrià, Barcelona y el Colegio Jesuita de Deusto, Bilbao, doctorándose en Derecho Civil y Canónigo con especialización en Diplomacia, por la Universidad de Salamanca. Desde la Junta Nacional de Sufragio Libre patrocinó la presidencia de Juan María Velasco Ibarra, quien más tarde, en 1947, le propuso sin éxito el Ministerio de Previsión Social. Miembro de la Nueva Acción Republicana Ecuatoriana (NARE), apoyando a las tropas franquistas y mandando víveres para su familia en España. Intentó reproducir desde Ecuador, en 1939, los Sindicatos Verticales, a imagen y semejanza de los españoles. Apoyó al Movimiento falangista Condor y a la Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana (ARNE). Como consejero provincial electo del Guayas fundó la Cámara de Propiedad Urbana de Guayaquil. Socio fundador del Banco de Comercio, en 1948, fue además miembro de honor de la Sociedad Española de Beneficencia, desde donde ayudó a fundar la Sociedad de Damas de la Colonia y le dio sus estatutos.

los negocios y abriendo un astillero, así como el Ingenio azucarero San Pablo.18 Jaume Puig Mir (Vilassar de Mar, 1850–Barcelona, 1933), luego del regreso a España de su hermano Joan, afectado por las enfermedades que azotaban estas tierras, y el impedimento de regresar a Ecuador de su otro hermano, Pere Puig Mir, por razones políticas, será finalmente el tercero de los Puig Mir que arribó al país para dirigir las empresas familiares, tras abandonar sus estudios de medicina en la Universidad de Berlín en 1878. Jaume levantó entonces un gran emporio empresarial, cuya saga termina con la muerte de su hijo, Rodrigo Puig Mir Bonin, por el fraccionamiento de la fortuna familiar, la Reforma Agraria y el Régimen del Seguro Social, que derivaron en graves conflictos colectivos en el Ingenio.19 Pero antes de que esto sucediera, la familia Puig Mir devino una de las grandes oligarquías costeñas, como dueños de varias haciendas cacaoteras en la provincia de Los Ríos (Hacienda Guadalupe, Ingenio San Pablo, La Ventura, Cacharí, La Isla y Guarumal), donde además introdujeron variedades de caña traídas de Cuba y del Perú, una fábrica de chocolates, una compañía naviera, la Empresa de Vapores Nuevos, con una flotilla de barcos de rueda (Pampero, San Pablo, el Rápido y Puig Mir), armados en un astillero propio y con los que se hacían la rutas a Babahoyo y Puná, para el transporte de carga y pasajeros. Además, regentaban las cerveceras La Victoria y Nueva Cervecería del Azuay, así como las industrias de refrescos Industrial Agrícola Puig Mir s.a., IAP Cola y Aguas Gaseosas en Cuenca (Estrada, 1992). Dan cuenta del carácter transnacional de las estrategias de reproducción familiar y económica de los Puig Mir varios aspectos. Jaume se llegó a convertir con el tiempo en uno de los principales accionistas de la Caja de Ahorros de Barcelona; entonces, «ellos iban y venían de Barcelona; él hacía la zafra en Babahoyo, cosechaba el azúcar, y se iba a Barcelona cada seis meses». Mientras, en Guayaquil, tenía acciones en la Caja de Ahorro y formaba parte del directorio del Banco Territorial y Banco del Ecuador. Remitió a Europa la mayor parte de su fortuna, distribuyéndola en títulos de la deuda externa española en Londres o en acciones y valores diversos, entre Paris y Zurich. Donó asimismo dinero para la fundación de sendos asilos para huérfanas en Vilassar de Mar y Babahoyo. Su esposa, Ana Bonin Cuadrado, hija de otro acaudalado comerciante guayaquileño de origen italiano, radicaba por lo general en Barcelona, donde poseían una mansión familiar y en donde sus hijas, Ana, María y Lucrecia, se casaron respectivamente con los rentistas y accionistas mayoritarios de la Caja de Ahorros de Barcelona Eugeni Sagnier y Lluís Villavecchia, y con el profesor de Derecho hispanoamericano de la Universidad de Barcelona José María de Pascual. Finalmente, su hijo Rodrigo hizo lo propio con la hija del gerente general del Banco Central del Ecuador, Laura Game Castro. Ya en la tercera y cuarta generación familiar, desde la que nos hablan las nietas de Jaume, Laura y Nuria Puig–Mir Game, que han estado en España en varias ocasiones y tienen la nacionalidad española recientemente adquirida por la Ley de la Memoria histórica, los descendientes nos ofrecen su particular visión del carácter pendular de sus vínculos familiares: «En la familia siempre ha habido comunicación. Todos venían de luna de miel a conocer a la familia americana; pero venían de paseo, de visita». Más C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 489


incluso, uno de los miembros de la familia ha regresado a Barcelona para desarrollarse profesionalmente: «Ahora, un hijo de un hermano que falleció regresó a España. Allá se casó con una española y tienen dos niños. Es prácticamente el único Puig Mir que queda. Así que el apellido en la cuarta generación está regresando a España». Con todo, su propia experiencia les permite contextualizar el particular momento que se vive para la reactivación de los vínculos entre los descendientes de migrantes: «En una época estaba muerto, pero hace unos cinco u ocho años, por la ansiedad que las personas tienen por conseguir la nacionalidad española, es que se están estrechando estos vínculos; y esto se manifiesta con charlas, con espectáculos, con facilidades; por ejemplo, para aprender el catalán». En definitiva, el caso de los Puig Mir nos permite entender en última instancia cómo en un escenario de vertiginosa globalización, aquellas familias migrantes que disponían inicialmente de un mayor capital transnacional —en otros términos, experiencia comercial y financiera internacional—, hicieron históricamente un uso estratégico de el mismo para su reproducción social, a cuyo fin contribuían asimismo las transferencias de capital interfamiliar. De este modo, fueron conformándose como una burguesía catalana–ecuatoriana con rasgos transnacionales, sorteando no obstante profundos procesos de transformación social en los países de acogida, en los que continúan ostentando, luego de varias generaciones, una posición privilegiada en el contexto de cambio en el sentido de los principales flujos migratorios presentes.

Familia Roldós «Nací en Guayaquil, trayendo en mis venas las savias americana, catalana y francesa. Soy del trópico y orgullosa de mi mestizaje» 21. Antoni Roldós Baleta como otros jóvenes de su época, puso sus ambiciones en la mar, por lo que realiza estudios de marino y viaja por vez primera Guayaquil en 1875, donde visita a sus parientes, los Puig Mir. Fue condecorado por el Gobierno español, quien lo nombra Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III y de Isabel la Católica; y recibió la Medalla de Plata de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos (Carta abierta al Excmo. Sr. D. Jaime Roldós Aguilera, presidente de la República del Ecuador de la Asociación Amics de Vilassar). 22. Los Puig Mir son parientes de los Roldós por el apellido Baleta y antaño ambas familias fueron asimismo vecinas en Vilassar de Mar. 23. Joaquim Roldós Roig fue miembro fundador de la Sociedad Española de Beneficencia y presidente de la misma por cuatro ocasiones. Entre 1896 y 1900 se dedicó al comercio de importación de abarrotes dando trabajo a sus compatriotas, Casanovas y Pagès, a quienes terminó vendiendo el negocio, que finalmente acabaría llamándose Casanovas y Pagès. 24. De ascendencia gallega, Agustín Barreiro Burgos era conocido como «el cacique de la provincia de Los Ríos», donde llegó a ser su primer Gobernador.

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Otra de las familias prominentes de la migración catalana en Guayaquil es la constituida por los descendientes de Jaume Roldós Baleta (Vilassar de Mar, 1861– Guayaquil, 1927). Hijo menor de una familia de marinos y armadores de barcos de la localidad portuaria barcelonesa de Vilassar de Mar, llegó a Guayaquil a finales del siglo XIX de la mano de su hermano Antoni Roldós Baleta20. «Al morir sus padres en Vilassar, Antonio lleva y deja a su hermano pequeño Jaime al cuidado de los Puig Mir, mientras él seguirá sus singladuras oceánicas». En Guayaquil, Jaume tomó estudios de comercio y emprendió rumbo a Babahoyo, en donde se encontraban los Puig Mir,21 quienes lo pusieron al frente de las haciendas cacaoteras María Rosa y Cacharí, así como de un comercio de telas, licores y víveres, haciéndose además con tres cuartas partes de las acciones del cementerio de la ciudad. Esta singladura animó, asimismo, años más tarde, la llegada de su primo Joaquim Roldós Roig22, quien siguiendo sus pasos y los de los Puig Mir, todos ellos de Vilassar del Mar, terminó estableciéndose en Ecuador. Fruto de sus dos matrimonios, con Hortensia Barreiro23 y, en segundas nupcias, con Grimanesa Soria Espín, la familia Roldós encabeza a partir de la segunda generación


Mariana Roldós Aguilera en la Muestra de Heráldica catalana organizada por el Casal Català de Guayaquil en 2010. (CCG)

25. Eladio Roldós Barreiro y Santiago Roldós Soria, respectivamente. Este último, fue cónsul general de Ecuador en Argentina y ministro de Previsión social y Trabajo durante el segundo periodo del gobierno de José María Velasco Ibarra. 26. El licenciado Santiago Roldós Soria y los doctores Alfonso Roldós Garcés y José Ycaza Roldós. 27. Martha Rina Victoria Roldós Bucaram (Guayaquil, 1963), economista y política ecuatoriana. Ha sido diputada del antiguo Congreso Nacional y asambleísta constituyente por el Partido Red Ética y Democrática (RED), liderado por su tío León Roldós Aguilera. Sus padres fueron el ex presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera, y Martha Bucaram. Fue miembro de la Comisión de Legislación de la Asamblea Nacional de Ecuador. 28. Santiago Roldós Bucaram (Guayaquil, 1969), articulista, actor y director de teatro. 29. León Roldós Aguilera ha ejercido además de secretario del Municipio de Guayaquil y rector de la Universidad de Guayaquil.

una amplia saga dedicada principalmente a la función pública, con dos miembros de la familia como gobernadores de Los Ríos y Guayas24, tres ocupando el cargo de ministro de Previsión Social y Trabajo25, y un presidente de la Corte Suprema de Justicia de Guayaquil, Jaime Roldós Garcés. Posteriormente, en la tercera generación, Mariana Roldós Aguilera, quien nos narra la historia junto con su hermano León Roldós Aguilera y sus sobrinos, Martha26 y Santiago Roldós Bucaram,27 ha ejercido de Directora Provincial de Cultura del Guayas y la Subsecretaría Regional de Educación del Litoral (1997–1998). Su hermano, León Roldós Aguilera, ocupó el cargo de vicepresidente del Ecuador (1981–1984)28, luego del fallecimiento de su hermano Jaime Roldós Aguilera, quien ocupó la presidencia del Ecuador entre 1979 y 1981. Durante los años de presidencia de la República, Jaime Roldós Aguilera —como nos recuerda su hermana Mariana—, asistió a algunos reconocimientos desde España, como el que le brindó el rey Juan Carlos I dentro de un protocolo de reconocimiento bilateral en Ecuador, al manifestarle: «Por ser hijo de español, tú eres uno de los nuestros»; un gesto que se repetirá, asimismo, en 1979 durante una visita a España como presidente electo, por parte de Vilassar del Mar: «Nos place, Sr. Presidente, recoger algunos datos que puedan ser de utilidad para Ud., de esta población catalana que albergó a sus antepasados, hijos inquietos que cruzaron la mar y se establecieron, como tantos otros, en diferentes partes del mundo, en permanente testimonio de nuestra existencia». Jaime ocupó el cargo de presidente hasta el 24 de mayo de 1981, fecha del fatal accidente aéreo –o quizás atentado de la CIA– que le costó la vida a él y a su esposa, junto a otros pasajeros, en la provincia de Loja. Una fecha que, según Mariana, coincide trágicamente con otro «día de la Patria»; este en 1922, cuando el abuelo Jaume fue distinguido en Babahoyo como «benemérito ciudadano español» con el nombre de una de sus principales avenidas y con un título, en donde Mariana lee: «El Consejo Cantonal de Babahoyo (…) de cariño a la madre España». Será precisamente aquel funesto acontecimiento familiar el que proyectó emocionalmente, años después, en Santiago Roldós Bucaram, hijo de Jaime y Martha, el deseo de abandonar el país: «Yo soy un exiliado anímico». Fue entonces que Santiago se trasladó de México —su primer destino—a España, donde permaneció por cinco años; uno de los cuales vivió en la capital de Cataluña. «Para mí Barcelona es un referente cultural y libresco importante por mi abuelo, que me inculca el amor a Barcelona a través de la cultura; pero no tanto de la cultura catalana como de lo que se podría hacer en Barcelona, una ciudad donde se puede ser culto, a diferencia de esta ciudad, donde la burguesía, y paradójicamente parte de esas familias, ha cancelado definitivamente la vida cultural en una ciudad que se volvió conservadora». A diferencia de Santiago, estos mismos vínculos regresaron nuevamente hacia lo estrictamente político en el caso de su hermana, Martha Roldós Bucaram, quien rememora cómo nacieron estos, entre otras razones, al calor del fervoroso lente trasnacional familiar: «Seguíamos con mucho interés a partir de mi padre y de mi abuelo la historia de España, para celebrar el retorno a la democracia, y conocer así todo lo que había sido el impacto y cómo habían reprimido Cataluña en la época de Franco; pero también para conectarlos con una realidad nacional como entonces era el C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 491


La familia Roldós en el Casal Català de Guayaquil en 2009. (CCG)

30. Mariana Roldós Aguilera fue presidenta del Casal Català de Guayaquil.

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tema de las nacionalidades indígenas aquí». A propósito de esto último, rubrica: «Yo soy defensora de las nacionalidades indígenas y uno de los modelos en los que uno piensa cuando comienza a imagina la plurinacionalidad es el modelo catalán o el modelo vasco. Curiosamente, cuando yo me gradué del colegio, una de las personas con las que comencé a hablar sobre el tema de las nacionalidades indígenas era mi papá, que me introdujo a la comparación con el caso catalán». Martha reflexiona además de qué manera las comunidades de migrantes en el Ecuador —la libanesa y la catalana en el caso de su familia— han podido contribuir a un tipo particular de cultura política en la región: «Este bagaje te hace tener una sintonía también mayor con la opresión de los países donde tu vives, con mayor facilidad que otra gente que está en los mismos círculos sociales pero que históricamente nunca se ha puesto en el lugar del otro. Y eso ha sido la clave del éxito de muchos políticos, como Abdalá aquí o Fujimori en el Perú, ya que te da una mayor flexibilidad y facilidad para sintonizar con otras categorías». Finalmente, esta familia, que tiene en Mariana Roldós Aguilera la principal albacea del legado familiar –«yo custodio con amor las pequeñas y grandes cosas de los Roldós Aguilera, y como miembro del Casal Català mantengo viva la llama de la identidad familiar»–,29 comienza ahora a interesarse por recuperar los vínculos familiares que sacrificaron en aras a desarrollar un arraigo y compromiso con lo intrínsecamente ecuatoriano, pues «la praxis política constantemente nos involucró», con miras a adquirir posición en el espacio social más cercano: «Nosotros tenemos una tradición familiar que parte del abuelo, de sus conexiones. Y la vinculación ya de nuestra generación fue primero de orden político y luego social. Lo familiar es ahora como que lo estamos rastreando». De este modo, reactivar las posibilidades que generan actualmente los vínculos familiares es más una cuestión de cara a futuro, para la próxima generación, como ratifica Martha: «A mí me interesa que mi exesposo, que también es de origen catalán, tramite el tema de la doble nacionalidad por mi hija. Está el tema de las oportunidades de estudios, por tener la visa europea, y también hay un tema de orgullo de ancestros». En este caso, los Roldós, podemos hablar de una familia que ha realizado un camino propio, desde la presencia de estrechos vínculos sociales transnacionales que hicieron posible la reproducción familiar en momentos de dificultades hasta una reactivación de aquellos por la vía institucional y la conformación de un imaginario familiar diaspórico. Más allá de esto, podemos referir además cómo un uso estratégico del capital cultural y social en un proceso de imbricación familiar con las élites locales, así como una diversificación de las fuentes de reproducción familiar, ha permitido un dinámico recorrido ascendente en los ámbitos social, cultural y político, que dilata al mismo tiempo que enraíza las formas transnacionales de reproducción familiar.


Familia Costa «Los que vinieron han hecho dinero; lo que pasa con la cuarta generación es que no ve futuro aquí» (Beatriz Lértora de Costa)

Santiago y Jaime Costa bajo los retratos de sus ascendientes a cargo de la Dulcería La Palma, en Guayaquil. (CP)

31. Florenci Cabanas Pla y Carme Soldevilla Segura arribaron a la ciudad en las postrimerías del siglo XIX, desde Buenos Aires y Lima, por donde pasaron en viaje de novios rumbo a México, quedándose en la ciudad y abriendo el Salón Cabanas (luego Casa Fortich), la Dulcería La Palma y la Dulcería Nueva Cabanas (luego La Colmena), que dejaron al cuidado de los maestros pasteleros catalanes Carles Fortich, Martí Costa Carbonell y Josep Maria Peré Abenoza (quien se casó con la hija de los Cabanas Soldevilla), los cuales fueron traídos desde Cataluña para regentarlas y a los que traspasaron años después (Estrada, 1992). 32. Padre de María Gloria Costa March (ver más adelante en Cap. 4). 33. Jaime Costa Costa hace referencia, seguramente, a las guerras de Cuba o Marruecos y a la fuga de las levas forzosas por parte de jóvenes reclutas en Cataluña. 34. Esta es una costumbre que permaneció en la dulcería de los Costa hasta los años 40 o 50, en vista de que «antes la gente prefería vivir aquí; ya que se vivía con un poco menos, pero se vivía mejor».

Con la llegada de la migración libanesa, italiana, española o catalana, entre otras, la ciudad de Guayaquil se convirtió en un escenario de diversidad cultural, donde las costumbres de los países de origen, incluyendo las culinarias, fueron poco a poco conformando el cuerpo multiforme a través del cual ahora reconocemos la identidad mestiza y cosmopolita de esta metrópoli. Se van abriendo entonces negocios como salones, pastelerías y dulcerías, que van configurando las costumbres de los guayaquileños, «donde se compartía la taza de aromático café, de chocolate humeante o los helados y refrescos (…), pastas de hojaldre, dulces de crema, bombones de nata y la popular soda imperial (…), con el placer de la tertulia entre familiares, amigos y parroquianos» (Estrada, 1992: 143), con utensilios generalmente importados, ya que «se traía todo, la materia prima y los útiles». De entre los locales que regentaron los recién llegados desde Cataluña, la Dulcería La Palma, con un siglo ya de tradición confitera a sus espaldas, representa uno de esos salones que, generación tras generación, simboliza una seña de lo genuinamente perdurable de aquel legado catalán. De acuerdo al relato de la familia Costa —Jaime Costa Costa, su esposa Beatriz Lértora de Costa y su hijo Santiago Costa Lértora, nuestros interlocutores—, quienes hoy día regentan el local, Martí Costa Carbonell, tío abuelo de Jaime, lo compró a la familia Cabanas Soldevilla,30 regentando la Dulcería hasta que a su muerte fue traspasada a Ramon Costa Colominas, su sobrino y padre de Jaume Costa Costa, quien fue traído de Cataluña junto a Martí Costa Colominas31, para continuar con el negocio familiar: «Mi tío abuelo, Martín Costa Carbonell, fue el primero. Él vino en 1901 por la cuestión creo que de las guerras,32 por eso vino con el nombre cambiado; y así fue contratado por los que tenían la dulcería aquí». Los negocios de los Cabanas Soldevilla importaban por aquel entonces mano de obra catalana: «En los primeros años siempre contrataron a españoles para ser sus maestros pasteleros;33 y como tenía opción a compra, mi tío abuelo la compró en 1908». La familia Costa, en distintas ramas, está presente ahora en las ciudades de Guayaquil y Quito: «Un primo hermano de María Gloria, que vivía aquí, se fue hace muchos años a Quito para trabajar en Supán, porque Lola [Trullás] es muy amiga de la familia», y regentan desde entonces el local que está situado en pleno centro de la ciudad, a unas pocas cuadras del Malecón. Como era costumbre por entonces, las redes familiares comenzaron a funcionar desde los primeros años: «De ahí trajo a su hermano, a mi papá, porque él era una persona que le sentaba mal el clima de aquí; también trajo a Tomàs, que se regresó a España, y después trajo a mi tío Martín, que vive aquí y tiene una familia grande. Ellos pusieron también una dulcería». Hasta que Martí Costa Carbonell murió en Guayaquil sin dejar descendencia en 1960, quedando el local regentado por los Costa Costa. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 493


Entrada de la Dulcería La Palma, en Guayaquil. (CP)

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Jaime, quien pasó un año en su juventud estudiando en Cataluña, nos comenta: «Yo me considero ecuatoriano, porque es donde nací, donde he vivido; pero también catalán y español». Él pertenece a una tercera generación de aquellos migrantes catalanes primigenios, aunque sus vínculos con Cataluña han estado resguardados desde bien niño: «Mi mamá, que, aunque había nacido aquí había vivido mucho tiempo allá, me enseñó bastantísimas poesías en catalán; entonces siempre nos hablaba de Cataluña. Y mi papá siempre trató de que no perdiéramos los vínculos». Un cuidado por preservar las raíces que también es reconocible a través del esfuerzo familiar por mantener el idioma: «Todos menos la última generación conservan el catalán. Yo le entiendo perfectamente, pero lo hablo pésimo; mi hermana sí que recibió clases de catalán en el Casal Català de Quito y lo habla bien». Este lazo también se expresa a través del apego al Barcelona Club de Fútbol por parte de su hijo Santiago, quien nos explica: «Desde chiquito me hablaban del Barça, mi abuelo, mi tío abuelo; y cuando iba a Santa Perpetua me regalaban cosas de la Peña del Barça. Entonces siempre he sentido un vínculo fuerte y he relacionado el fútbol con Cataluña. Además, veo los partidos, leo el Sport, el diario del Barcelona y también el As y el Marca, que son más del Madrid». Santiago ha realizado aproximadamente doce viajes a Cataluña, sobre lo cual nos comenta: «Mi abuelo no quería que perdamos el vínculo con Cataluña, entonces cuando éramos pequeños nos pagaba el pasaje a Barcelona para que conozcamos». Los abuelos de Santiago, Ramón Costa Colominas y Angelina Costa Folguera, vivieron entre España y Ecuador, y esta doble filiación ha sido, desde entonces, una constante en cada generación de su familia, como comenta Jaime: «Mi papá adoraba estar allá y siempre que podía se iba; además, teníamos unas tierras allá, unas viñas. Al final, él vendió todo menos la casa; tuvo que vender». Con todo, los vínculos siguen estando vivos y son reactivados de forma recurrente: «Yo sí tengo amigos allá, son catalanes. Como yo estudié un año allí, entonces conservo el vínculo con ellos, y siempre que voy a España los llamo por teléfono o los voy a visitar, porque ellos viven en Bilbao». La familia Costa viaja a menudo a Cataluña, donde tienen una casa en la ciudad de origen, Santa Perpetua de la Mogoda: «Sí, nos mantenemos en contacto. Incluso ahora, en abril, vamos para un matrimonio del hijo de un primo mío; y ellos han venido aquí también». Además, sobre la frecuencia con que viajan a Cataluña, explican: «Volvemos una vez al año, a veces cada dos o tres años, depende; pero no es que viajamos para verlos a ellos, viajamos porque tenemos la casa y allí nos sentimos bien». Toda la familia adquirió la doble nacionalidad hace unos años. Esta cuestión parece haberse vuelto repentinamente muy importante entre los descendientes de aquellos migrantes iniciales, una vez que la entrada a España comenzó a estar restringida en general para todos los ecuatorianos que viajan allá: «Antes nadie quería ir, pero llegó un momento en que, como cerraron las fronteras, entonces como que a la gente le interesó más saber de su familia de allá, porque esas personas entonces no tenían la doble nacionalidad. Entonces todo el mundo adquiere el pasaporte y se interesan más». Por tanto, recuperar el capital social —llamemos así a la doble ciudadanía— deviene en estos momentos una oportunidad percibida como apremiante desde la amenaza del cierre de campo, es decir, la amenaza a la libre movilidad Ecuador Cataluña de la que


35. Beatriz hace referencia a los encuentros mundiales de las Comunidades Catalanas en el Exterior, que la Generalitat de Catalunya (Gobierno autónomo catalán) organiza cada cuatro años, de acuerdo con la Ley 18/1996 (http://www.gencat.cat). 36. Libro de memorias familiares Historia de un emigrante, de la familia Maspons. 37. El Derecho Civil catalán, cuya última compilación data de 1960, arranca de la Edad Media, en el seno de una sociedad predominantemente agrícola preocupada por la reproducción de la vida rural, del tronco familiar y la conservación del patrimonio familiar a través de la casa pairal, y tiene como basamento una fórmula hereditaria que conlleva la transmisión indivisa y unigénita de los patrimonios o heretaments. En virtud a esta práctica surge la figura del hereu (primogénito), sobre el que recaerá la mayor parte de la herencia: «Si el «hereu» tiene hermanos, éstos deben casarse fuera o permanecer solteros en el hogar paterno y así las familias troncales pueden ser muy numerosas y a su vez propiciar la emigración de una parte más o menos importante de sus miembros, los hijos «segundones» o las hijas, según el contexto demográfico y las expectativas económicas de la comunidad doméstica» (To Figueras, 1993: 58). 38. Fundadora del Casal Català de Guayaquil en 1983 y su presidenta vitalicia. 39. Pere Maspons Cadafalch fue heredero de la casa pairal familiar del siglo XVII, Can Maspons de la Vall, cerca de Granollers, que reformó su padre, Jaume Maspons Vilardebó, entre 1850 y 1855, quien había obsequiado además a las monjas Carmelitas la manzana vecina para que sus hijos tuvieran el Colegio próximo y a cambio de tener para siempre reservada para la familia la primera banca de la Capilla. En la década de 1990, la planta baja de la casa pairal fue el local social del partido nacionalista y liberal conservador Convergència i Unió (CiU) de Cataluña, en la localidad.

han gozado con anterioridad. Durante los últimos diez años, de hecho, parte de la familia ha regresado a Cataluña. Beatriz trata de explicar esta nueva situación que ha arrastrado a una prima y dos de sus sobrinos: «Los que vinieron han hecho dinero; lo que pasa con la cuarta generación es que no ve futuro aquí y, como tienen sus ancestros allá, entonces tienen su doble nacionalidad y dicen: "¿porque no voy a ir allá?"». Sobre cómo fue que viajaron a Cataluña estos tres descendientes, nos comenta Beatriz: «Fueron por medio del Casal, que recibía la propuesta de la Generalitat de Catalunya de que los socios jóvenes vayan a la Estada34; así que conocieron Cataluña y luego regresaron, porque ellos, a pesar de tener a su familia, nunca antes habían ido a conocer». En definitiva, el caso de la familia Costa, para quienes los vínculos transnacionales se mantuvieron muy orgánicos por varias generaciones, nos sirve para comprobar cómo las estrategias de reproducción familiar permiten el reaprovechamiento de unos vínculos sociales, a modo de un legado de ida y vuelta, puesto a disposición para que las nuevas generaciones vuelvan a apropiarse del capital social y cultural familiar. De este modo, en el contexto de un nuevo escenario marcado por la crisis financiera y el crecimiento de la migración ecuatoriana a España, la cuarta generación de estos migrantes catalanes vuelve a posicionarse estratégicamente en el espacio social transnacional.

Familia Maspons «Mi padre se llamaba Pere Maspons i Camarasa. Él nació y murió en Granollers y fue el fundador de la «saga Maspons ecuatoriana», sin que dejara de ser también, «catalana»»35 Con el fin de no dividir el patrimonio familiar que garantiza la pervivencia de la casa pairal, la Ley de la Herencia Catalana deja al hijo mayor como único heredero (o hereu) de las propiedades familiares; con la única obligación de darles carrera a sus hermanos y dote a sus hermanas36. Esta práctica cultural consuetudinaria fuertemente arraigada en la Cataluña rural ha hecho además de la migración una estrategia familiar esencial para la diversificación de los ingresos, y constituye desde mediados del siglo XIX un estímulo familiar de enorme influencia para que los hijos menores de muchas familias hacendadas catalanas emprendieran rumbo a una América que escondía la promesa de reproducir, desde la migración, los basamentos materiales familiares. «Si ahora es la época de ir a hacer la América del Norte, en esa época era de hacer la América de aquí», nos explica desde su casa en Guayaquil, Montserrat Maspons Bigas37, quien nos narra su historia familiar. El padre de Montserrat, Pere Maspons Camarasa, vecino de la ciudad barcelonesa de Granollers (1885), sería el noveno de una familia de catorce hijos de un acaudalado agrimensor, heredero de tierras y propiedades inmobiliarias en Santa Eulàlia de Ronçana,38 quien llegó a convertirse además en alcalde de la villa. Bajo estas premisas, C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 495


Los hijos del matrimonio Maspons i Bigas, con Montserrat sentada abajo, a la derecha. (CP)

40. Con La Española Pere Maspons Camarasa llegó a ser el primer exportador desde Ecuador que tenía sus marcas registradas, El Escudo Catalán, con el escudo de su ciudad, Granollers, y agencias en Guamote, Riobamba, Alausí, Cuenca e Ibarra, donde negociaba la compra y exportación de los productos del país: café, caucho, miraguano, algodón, cascarilla, pieles, etc., que además exportaba a la filial en Barcelona, La Hispano ecuatoriana, abierta en sociedad con su hermano Esteve (Historia de un emigrante). 41. Pere instaló las primeras maquinas inglesas y alemanas para clasificar los diferentes tipos de café, siendo durante algunos años la primera exportadora de café clasificado del Ecuador, al punto de que el 85% de la exportación del producto salió por el puerto de Guayaquil con su marca registrada, Inter (Estrada, 1992). Como corolario, llegó a ser convocado en 1923 como delegado al I Congreso Nacional del Comercio Español en Ultramar. 42. Montserrat: «El papá de mi mamá vino de Valencia y era procurador de las Cortes. Además, del lado de mi mamá casi todos son médicos; y uno de sus tíos era el médico particular de la reina Isabel II».

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Pere dejó su hogar en 1905, no sin antes recibir el consentimiento, el apoyo de su familia y un contacto al otro lado del Atlántico. «No ha venido cargado de dinero mi padre, pero simplemente el abuelo —más condescendiente que la abuela—le dio una bolsita con el dinero suficiente para regresar y le dijo: «esto no se toca, pero yo quiero tener la seguridad de que, si te va mal, tienes para regresar. Además, tú no te vas a América a buscar trabajo, te permito que te vayas si te vas ya contratado»». No obstante, soltero, con veinte años y portando ese pequeño capital económico que le dio su padre, Pere no se pudo servir del contrato que le proporcionó desde Granollers una familia que tenía Farmacia en Colombia, ya que su barco, poco después de arribar al país por la costa caribeña, a Barranquilla, fue desviado de su destino, al encontrarse la ciudad en cuarentena por fiebre amarilla. «Entonces papá tuvo que bajar en el siguiente puerto, dejando atrás el Canal de Panamá, esto es, Guayaquil». Ya en este impensado destino y solo, Pere debió recurrir a su experiencia como farmacéutico, como nos narra Montserrat: «Aquí él no tenía contactos, pero tenía certificados de sus estudios y dio una vuelta por Guayaquil, viendo las farmacias». Fue entonces que comenzó a trabajar como ayudante en la botica de unos alemanes; sin embargo: «Él no vino aquí a trabajar en una farmacia. Estaba enamorado de su vecina y ellos eran gente de mucha posición económica; de ahí le vino la idea. «¿cómo hago para hacerme rico rápido»». Tiempo después, invitado a una kermés por un paisano, Lorenzo Tous, se percató de que el vino era caro, «de modo que le escribió a su padre y este le mandaba las barricas de mosto de los viñedos familiares en el Vallés, que venían en barco. Entonces se puso un alambique y empezó a preparar vinos, que etiquetaba y envasaba en Guayaquil con la marca «Montserrat»». Desde este momento, Pere emprendió una trayectoria ascendente que, de una u otra forma, reposaba en estrategias mercantiles y financieras transnacionales. De este modo, juntó el capital de su primer negocio, Los Bohemios, que abrió en sociedad con el mallorquín Pompeyo Herrero y, en 1907, fundó junto con el también migrante catalán Josep Tibau, y el respaldo financiero desde Cataluña de Agustí Viñamata Camarasa, primo de su madre, la casa comercial Maspons y Cía., dedicada al negocio de importación de abarrotes y vinos. Posteriormente, en 1909, adquirió su primera tostadora de café para, años más tarde, en 1914, comenzar a realizar las primeras exportaciones de café, lana de ceibo, cascarilla, cueros y tagua hacia España a través de su casa exportadora, La Casa Española.39 Esta última empresa fue reimpulsada, más adelante, a través de su propia Compañía de Intercambio y Crédito, logrando el reconocimiento como el mayor exportador de café del país (Estrada, 1992)40 y el sobrenombre de «el rey del café». Será durante ese periodo cuando las redes familiares comenzaron a funcionar en términos de reproducción ampliada; así, en 1909, «cuando a papá ya le iba bien, entonces trajo al tío Agustín» [Maspons Camarasa]. Más aún, cuando los propósitos iniciales se iban materializando y, casado por poderes desde Ecuador con su novia de siempre, Sara Bigas Montañá,41 consigue regresar en 1920 a Granollers, «compró Can Maspons de Granollers a su hermano Jaume, quien por ser el mayor la había heredado, y los americanos se instalaron allí cumpliendo el dicho: Roda el món i torna al Born».42


Portada del Semanario comarcal «Vallés» de la organización fascista española F.E.T. de las JONS (22/10/1950), en donde se reproduce el discurso del alcalde de Granollers, Jaime Raich Serra. (CP)

43. Rueda por el mundo y vuelve a tu lugar de origen (traducción al castellano no literal). 44. Pere, lleva los niños a Barcelona (traducción al castellano). 45. Su esposa Sara se había graduado en estudios de piano, canto y francés en el conservatorio del Liceo de Barcelona y en Guayaquil cantaba fragmentos de óperas, operetas, o canciones catalanas e italianas a dúo con Pere, quien además compuso con el inmigrante italiano Ángelo Negri «Mi ciudad», «La luna se quiso casar», «Las Milicias» y «Confidencia», entre otras piezas musicales, poniéndole letras a sus músicas. Pere ejerció asimismo de empresario de Zarzuelas españolas y escribía en varios periódicos bajo el seudónimo de «Bachiller hispano». Fue amigo de músicos, poetas y artistas, como Pau Casals, Gabriela Mistral, Ismael Smith, Guillermo Valencia, Walt Disney, Xavier Cugat, Ignacy Jan Paderewski, Yehudi Menuhin o Andrés Segovia (Historia de un emigrante). 46. Montserrat tuvo como profesores en Cataluña a Ramón Subirats, Antoni Cumella y Josep Llorens Artigas (donde compartiría clases con Joan Miró); y ya en Guayaquil fue alumna de Ángelo Negri, Roura Oxandaberro y Josep Antoni Homs, autor del monumento a Bolívar y San Martín de la Rotonda guayaquileña. 47. Fundación benéfica y docente, centro cultural y artístico, y escuela de música, que funciona en la Iglesia de San Francesc, bombardeada durante la Guerra Civil Española, cuya reconstrucción financió él mismo.

Sin embargo, poco tiempo después, la pareja se instaló en Guayaquil y la desgracia se cebó en repetidas ocasiones con la familia Maspons Bigas. A los diez años de casados, Pere enviudó y perdió trágicamente a una de sus hijas, María Elena, y a su cuñada, María Margarit de Maspons, por causa de las terribles epidemias que aquejaron a la ciudad portuaria. Exhortado por los últimos deseos de su esposa, «Pere, els nens a Barcelona43… ¡Esa era su obsesión!», convino llevar a los demás hijos a Cataluña para que se educaran allá. Habiendo dejado entonces a sus hijos en Barcelona, al cuidado de sus tíos, Pere regresó de nuevo solo a Guayaquil, en 1923, tras haber depositado los restos de su mujer, su cuñada y su hija en el panteón familiar de Granollers. Será entonces cuando, una vez repuesto del trance, se entregó a su afición artística e intelectual,44 resolviendo educar a sus hijos varones para ir incorporándolos a los negocios y, finalmente, hacerse cargo de la compañía familiar. Así, «ellos ya habían incrementado notablemente sus conocimientos comerciales, bancarios y de idiomas en Inglaterra, Francia, Alemania y los EE.UU., cuando fueron incorporados en calidad de gerentes de la Compañía Intercambio y Crédito, de la que papá ya era el único accionista». Mientras tanto, su hija Montserrat, con inclinaciones culturales y artísticas, fue puesta en manos de reconocidos profesores45. Será entonces, en 1935, cuando Pere emprende la construcción en Guayaquil del Casal Maspons, junto a la Plaza del Centenario, con cuatro pisos de cemento armado, poco común por aquel entonces, a la cual le colocó en la fachada el Medallón de Sant Jordi, Patrón de Cataluña. Con todo, poco tiempo después, tras el estallido de la Guerra Civil española (1936–1939), trajo de nuevo a sus hijas consigo a Guayaquil, donde ya se encontraban los hermanos. De arraigados ideales catalanistas, «no se sintió inclinado a colaborar con la Sociedad Española de Beneficencia porque fue fundada por catalanes que no sentían a Cataluña», se dedica entonces por sus propios medios a labores filantrópicas. Convino fundar entonces el Círculo Deportivo Maspons, para sus trabajadores en las haciendas, y donar unos terrenos al Normal Rita Lecumberri, ambos en Guayaquil. De forma paralela, comienza a edificar en Granollers la Villa Montserrat y en Guayaquil la Villa Granollers, en los terrenos de la Hacienda Barcelona de su propiedad, en donde había proyectado construir una ermita románica en honor a la «Moreneta», la vírgen de Montserrat, patrona de Cataluña. Un acto que apela a la circularidad o bifocalidad emocional de Pere y que quedará una vez más patente, años más tarde, a propósito del cambio de nombre de la calle de la casa familiar en Granollers: «El 12 de octubre de 1950 también organizamos un acto solemne. Vinieron el Cónsul del Ecuador, don Emilio Maulme y las autoridades locales. Se develó la nueva placa y ¡nació la calle Guayaquil! Desde entonces, cuando papá se instalaba en Granollers vivía en la calle Guayaquil n.º 38 y cuando estaba en Guayaquil ocupaba la Villa Granollers en la Hacienda Barcelona». Finalmente, en 1954 y 1957, respectivamente, Pere creó e impulsó la Fundació Pere Maspons i Camarasa46 y obsequió con 13 vitrales del artista Ramón Rogent a la capilla del Hospital de Granollers, en memoria de Sara Bigas, ambas en Granollers, ciudad en donde falleció pocos años después, en 1962.

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Acto protocolario de descubrimiento de la lápida que da nombre a la calle Guayaquil en Granollers, gracias a las gestiones de Pere Maspons Camarasa, con el Cónsul General del Ecuador y el Alcalde de la ciudad, el 12 de octubre de 1950. (Fotografía Carlos Pérez de Rozas. AMB)

Montserrat Maspons Bigas, hija de Pere y Sara, fue miembro desde 1952 de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas; además, fue secretaria fundadora del Círculo Femenino de Cultura Hispánica, presidenta fundadora del Patronato Materno– Infantil, miembro del directorio de la Unión de Mujeres Americanas y de la Junta Cívica del Sesquicentenario de la Independencia. Presidió la Agrupación Femenina pro Arborización de Guayaquil, fue socia fundadora de la Asociación Ecuatoriana de Orquideología, de la Fundación Natura y de la agrupación Cultura y Fraternidad. Por otro lado, obsequió a la ciudad el zócalo de azulejos moriscos de la torre del Reloj Municipal de Guayaquil y el Monumento al árbol al pie de la Biblioteca Municipal. En 1983, junto al arquitecto catalán Julio Schmid Saludes, conciben la creación del Casal Català de Guayaquil, entidad que presidió desde 1987 y de la que fue presidenta vitalicia. En 1990 recibió el reconocimiento del Premio Josep María Batista i Roca, por «su indesmayable labor por el mantenimiento de la presencia catalana y la difusión de esa cultura en Guayaquil» (Estrada, 1992). Desde que fuera secretaria del Instituto de Cultura Hispánica, durante la festividad de Navidad, Montserrat patrocina la obra de teatro «Pastores a Belén», basada en la tradicional catalana «Els pastorets». Este último año (2010), lo hará a beneficio de la construcción de la Parroquia Santa Eulàlia en la Urbanización Terra Nostra de propiedad familiar, en cuyas calles se recrean los nombres de los barrios de Barcelona. En definitiva, la trayectoria de la familia Maspons Bigas se presenta como un excelente ejemplo de lazos transnacionales, que muestra además cómo entre las primeras generaciones, sobre todo si la experiencia bicultural (Benet–Martinez & Haritatos, 2005) se convierte en una práctica familiar recurrente, el vínculo y el sentido de pertenencia se vuelven un estímulo para la aparición de una fuerte identidad doblemente territorializada de la que puede emerger un vínculo finalmente institucionalizado, más si cabe cuando se hace causa común con otras familias con rasgos similares.

Familia Roura «Este peregrino del arte, con algo más de una veintena de años en su haber, vino a estas tierras en pos de algo más valioso que el oro, la plata o los diamantes: los paisajes».47 48. Libro de memorias familiares de la familia Roura, José María Roura Oxandaberro: Resumen biográfico. Archivo de la familia Roura, Guayaquil. Mientras no se mencione otro origen, la presente biografía refiere a esta fuente. 49. Entre sus contactos contaba con la Casa de Artes; una organización de promoción artística financiada por alemanes. Esta casa se interesó en el joven pintor por su tendencia al paisajismo, entremezclado con impresionismo. Los alemanes le propusieron un buen día que se fuera al África a ensayar paisajes y costumbres por cuenta de la organización; él, sin embargo, elegiría América (José María Roura Oxandaberro: Resumen biográfico).

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Otro de los migrantes catalanes que sobresale por derecho propio en Guayaquil, en su caso netamente en el campo artístico, y que deja a su vez un patrimonio familiar y cultural de gran trascendencia a su paso por Ecuador, es Josep Maria Roura Oxandaberro (Sant Pol de Mar, Barcelona, 1883–Guayaquil, 1947). Dejando atrás sus estudios en Farmacia, de los que se había graduado en 1907, y abrazando su verdadera vocación, la pintura, sobre la que incursionó en diversas formas –óleo, plumilla, retratos, caricaturas y sobretodo, paisaje– marchó inicialmente con 21 años a perfeccionar sus destrezas a París.48 Años después, alimentado tanto por sus lecturas de Juan Montalvo, de las nostalgias


50. José María Roura Cevallos (hijo): «Fuimos los tres donde mi padre y le dijimos: 'queremos que compres una casita muy bonita que mamá ya tiene vista; queremos tener nuestra casita'. Entonces papá nos quedó mirando y con su típico acento catalán nos respondió: «Mira que sois imbéciles. ¡Cómo voy a comprar una casita que por muy bonita que sea no se mueve de su sitio y va a estar siempre ahí! Con lo que voy a ganar en Estados Unidos compraremos más bien un barco para ir por el mundo todos juntos, ¿¡estamos!?». 51. En Chile, entabla contacto con los catalanes residentes en Santiago, a los que retrata en caricaturas (José M. Roura Oxandaberro: Resumen biográfico). 52. «Amó América y sus gestas libertarias, comprendió el dolor que dejó la España imperial y admiró a Bolívar, pues, como él, amó la libertad y la justicia. Esto le instó a visitar Caracas y a dedicar uno de sus álbumes de dibujos a plumilla a la casa en que vivió el libertador; obra recogida en 1930». (José María Roura Oxandaberro: Resumen biográfico). 53. Durante el viaje, ejerció de farmacéutico en zonas rurales de las provincias del Guayas y Los Ríos (Comisio América i Catalunya, 1992).

de un poeta amigo ecuatoriano afincado en la capital francesa, Aurelio Falcón, como por los relatos de su madre Mariana Oxandaberro, «los que me dieron más anhelos por viajar, por conocer América», tomó rumbo al Nuevo Mundo, llegando a Guayaquil en 1910, como el mismo narraría años más tarde: «a pintar los paisajes de la selva americana y realizar investigación sobre la forma de vivir de los aborígenes de estas selvas». Una América que, como nos consta a través de las entrevistas que le hicieron durante su etapa de mayor reconocimiento artístico, no le era para nada extraña, ya que: «Mi abuelo fue capitán de navíos y tenía cuatro barcos que hacían la travesía a La Habana y a Montevideo. Mi padre pasó en Montevideo su juventud y tengo hermanos argentinos y uruguayos. Tengo muchos familiares en aquellas Repúblicas». Este aspecto deja constancia, una vez más, de que los vínculos catalanes con el transporte naval y el comercio ultramarino servirán, especialmente durante la etapa de la migración en masa, tanto como una red de apoyo para los nuevos flujos como de disparador de los imaginarios sobre los cuales se asienta la misma. Viajero apasionado e incansable errante por tierras americanas, Josep Maria emprendió, con Guayaquil siempre como punto de partida y de retorno, un periplo artístico por toda América. Fue en un viaje a Quito, en 1914, donde conoció a quien sería su esposa, Judith Cevallos, eligiendo entonces por unos años la capital del país como lugar de residencia (1929–1930). Será a partir de ese momento cuando, entre exposiciones y trabajos, fue realizando un periplo vital transnacional que lo condujo, entre otros destinos,49 a Lima (1915), Chile (1916),50 Río de La Plata (1916), Panamá (1918), Costa Rica (1920), Guatemala (1921), México (1922), Cuba (1923), Venezuela (1930),51 California (1930), nuevamente México (1931) y Galápagos (1938). Sus obras fueron también exhibidas en París y Barcelona. Como recordó Montserrat Maspons Bigas, quien fuera su alumna, Josep Maria tuvo siempre un ojo puesto en su tierra de origen, Cataluña: «La Guerra Civil Española lo afecta profundamente. Republicano intransigente, con el triunfo del fascismo y la caída de la República siente truncar otro de sus sueños siempre acariciado: volver a su amada Cataluña, visitar a su familia y regresar; cosa que, por otra parte, la estrechez económica de estos años difíciles le había hecho imposible cumplir». Partiendo de Guayaquil, a través del río Guayas, se adentró, río arriba, hacia la serranía ecuatoriana,52 de modo que durante cuatro años trató de dominar, con su pincel y plumilla, desde la generosa vegetación de la selva tropical hasta el alma de la arquitectura guayaquileña y quiteña de la época. Sus obras más notables y perdurables serán precisamente las de su etapa de 1925 a 1927, que «hasta hoy perennizan el Guayaquil Romántico». En lo referente a la actividad académica, a su regreso a Guayaquil fundó, junto a José Vicente Trujillo y al maestro Enrico Pacciani, la primera Escuela de Bellas Artes adscrita al Colegio Vicente Rocafuerte. Trabajó de forma activa tanto en su academia privada (de la que fue alumna Montserrat Maspons Bigas) como de profesor de dibujo en varios colegios de la ciudad. Además, en 1932 «fundó la primera Sala de Exposiciones y Tertulias Literarias del Ecuador, donde compartió ese auténtico sentimiento artístico con otros artistas, escritores y poetas; con la intelectualidad de la época». Falleció en 1947 en Guayaquil, a la que regresó a pesar del rechazo de su esposa y C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 499


Josep María Roura y sus cuatro hijos. (CP)

54. Su hijo, Jorge Roura Cevallos, fundador de la Escuela de Arquitectura de Cuenca, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Azuay y constructor de gran parte de la Ciudadela Universitaria y del Campus Universitario de Loja, la Clínica Santa Ana, la Escuela CEDFI, iglesias y coliseos y viviendas, recibió en Cuenca, en 1998, la Condecoración al merito profesional del Ministerio de Trabajo del Ecuador. Su hijo José María Roura Cevallos fundó en 1972 la Galería Caspicara y luego, en el mismo local, la Galería Gorívar, en Quito, donde se realizaron centenares de exposiciones, individuales y colectivas, de artistas nacionales y extranjeros –Oswaldo Guayasamín, Eduardo Kingman, Manuel Rendón, Gilberto Almeida, Enrique Tábara, Jaime Villa, César Bravomalo y Gonzalo Endara Crow, entre otros–, así como numerosas exposiciones en varias ciudades del Ecuador y en países de América y Europa. Esta última galería la mantuvo, acompañado por sus hijos, hasta 1998 (José María Roura Oxandaberro: Resumen biográfico).

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como originariamente hiciera en 1910, «con cuatro cosas y sus pinceles». Lo hizo, eso sí, dejando una familia extensa radicada en Guayaquil, Quito y Cuenca, de entre los cuales, dos hijos y al menos cinco nietos se distinguen por ser artistas plásticos y arquitectos de gran calidad53; de modo que, «por esas intricadas leyes de la herencia, todos sus descendientes aman el arte, haciendo aún más perdurable el gran acervo dejado por José María Roura Oxandaberro». En 1998, su talento fue recordado y distinguido en Guayaquil con la denominación de la Calle José María Roura Oxandaberro a la Calle 16A NE. Además, la Asociación de Periodistas de Guayaquil realizó en 2005, a los 58 años de su muerte, la inauguración de una sala en homenaje al artista en el céntrico Parque Seminario, con una veintena de sus cuadros, en donde además se exponen de manera itinerante muestras de artistas del país y el extranjero. En este caso se trata de una trayectoria familiar, la de los Roura, que nos muestra cómo a pesar de que desde la primera generación se desarticulan los lazos sociales con origen, estos pueden pervivir en la recreación intrafamiliar de la esencia familiar, las trayectorias de su nieta, Natacha Roura Game, y de su biznieta, Natacha Hoeb Roura, son una buena muestra de ello, ya sea a través del capital cultural o en el imaginario diaspórico. Más aún, parece heredarse asimismo una identidad genuinamente transnacional, en donde la experiencia vital extraterritorializada determina una idiosincrasia familiar a caballo entre el arraigo al terruño y lo imaginativo o transfronterizo.

Conclusiones del capítulo El conjunto heterogéneo de trayectorias humanas de cinco familias catalanas–


Fotografía familiar de Josep María Roura, su esposa Judith y tres de sus hijos. (CP)

ecuatorianas que están expresando el fuerte influjo con que las tramas previas hacen perdurar los vínculos con origen entre las/os descendientes de los migrantes catalanes. Más aún, las prácticas transnacionales recurrentes y pendulares entre estos dan cuenta de cómo las tramas familiares, como resultado de cierta simultaneidad en las interacciones sociales con Cataluña y más allá de origen, acaban cristalizando lazos relativamente estables, así como un sentido de pertenencia múltiple en una identidad manifiestamente compuesta (Maalouf, 1999). Se trata de un legado que estos descendientes han heredado directamente de las propias dinámicas familiares o, indirectamente, mediante la activación de vínculos institucionales que les permiten hoy en día garantizar ventajosamente las condiciones de reproducción familiar en un contexto de reflujo migratorio. A partir del origen familiar de esta primera generación de migrantes que vimos, enclavado entre el precapitalismo rural hacendatario y el capitalismo incipiente del comercio naviero ultramarino, se puede entender las estrategias de reproducción socioeconómica entre los migrantes. Por lo general, estas mostraron inicialmente una común preferencia por las actividades agrícolas extensivas, la banca o el comercio ultramarino, así como por establecer lazos entre familias ligadas a estas actividades —tanto entre familias migrantes como a partir de una «familiarización» simbiótica con las elites criollas locales—, que garantizaron el raudo ascenso social de muchas familias que se fueron asentando en la ciudad portuaria, conformándose como una reconocida burguesía comerciante. Con todo, los casos de las familias Roura, Roldós, así como el de Montserrat Maspons, expresan el influjo de las redes familiares de ida y vuelta, la escala de diversificación profesional entre los descendientes, el uso estratégico del capital cultural familiar, las prácticas de reapropiación identitaria o la progresiva institucionalización de los vínculos entre Ecuador y Cataluña. Volviendo la mirada hacia lo procesual, es importante señalar asimismo la tenacidad con que estos migrantes o sus descendientes han mantenido, luego de varias generaciones, la bifocalidad Ecuador–Cataluña. Pero, además, cuando la coyuntura histórica hace necesario el reconocimiento de la doble pertenencia, las/os descendientes han hecho un uso valioso de aquellos vínculos familiares transnacionales más o menos orgánicos que, una vez cristalizados en la doble ciudadanía, permiten a las nuevas generaciones diversificar sus estrategias de reproducción familiar por sobre las fronteras administrativas, a partir del capital simbólico e identitario que los distingue. Por otra parte, el capítulo nos permitió corroborar además cómo «lo transnacional» deviene una práctica arraigada en los flujos humanos mucho tiempo antes de que en el ámbito académico se comenzara a utilizar este concepto para el estudio de los flujos migratorios internacionales. Más aún, cabe especular sobre cómo las prácticas transnacionales, mantenidas inicialmente en una dimensión humana mediante redes familiares espontáneas, fueron institucionalizándose progresivamente para ampliar el vínculo entre los contextos de origen y llegada de aquellos flujos, consiguiendo constituirse hoy en día, en el escenario global que conocemos a inicios del siglo XXI, como un elemento esencial para comprender la política exterior de los Estados o el sentido de membresía diaspórica de las distintas naciones que los conforman. • C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 501


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«PAPÁ, ¿ME CONOCES?, SOY LA MONTSERRAT»: LAS PRÁCTICAS TRANSNACIONALES


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Detalle del cartel de la Exposición "Els Rostres de la Migració", celebrada en Barcelona, en 2009. (CP) Detalles de la primera carta que la niña Montserrat Maspons le envió desde Cataluña en 1924, a su padre, Pere Maspons, entonces en Guayaquil. (CP)

ras haber dedicado el anterior capítulo a la reconstrucción de las trayectorias de cinco familias migrantes catalanas en el contexto guayaquileño, trataremos ahora de aproximarnos específicamente a las prácticas transnacionales que estas fueron desplegando, entretejiendo vínculos estables y duraderos entre Ecuador y Cataluña, como en el caso de las experiencias de retorno, las promesas de la doble ciudadanía, la cuestión de la identidad y el idioma, la construcción de imaginarios transnacionales, los lazos familiares, los aspectos generacionales, la distinción social frente a los emigrantes de nuevo cuño, las variables de éxito entre las distintas diásporas o la creciente institucionalización de la pertenencia etnonacional. Nos proponemos servirnos ahora tanto de los casos anteriormente descritos como de algunos otros, para observar en ellos las distintas formas y matices de los vínculos transnacionales que los migrantes catalanes activaron, mantuvieron y expandieron, entre y alrededor de los contextos de partida y de llegada. A partir de estos, vamos a explorar la cristalización de aquellos vínculos a ambos lados del flujo migratorio como eje articulador de un espacio social transnacional en ciernes que entrelaza ambos contextos. Se trata de examinar por tanto cómo estas prácticas se han ido desplegando a lo largo del tiempo, rastreando en ellas la conformación de un espacio social transnacional, que va desde lo meramente familiar hasta lo abiertamente institucionalizado, al que hemos referido anteriormente como legado migratorio. Procesualmente, iremos enfatizando aquellos aspectos fundamentales para el análisis de las prácticas transnacionales, por lo que partiremos de la exploración de regularidades sociodemográficas en los contextos de salida y llegada, abordando desde las mismas los vínculos materiales y simbólicos de las familias migrantes en sus distintas expresiones, así como las estrategias con que estas fueron reformulando sus formas de reproducción social a lo largo del tiempo, reactivando de manera recurrente los vínculos transnacionales entre Guayaquil y Cataluña. Así mismo, vamos a tratar de realizar un retrato de los propios migrantes catalanes a través de estas prácticas transnacionales, por lo que intercalaremos en él las voces de los propios actores sociales, es decir, la C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 505


experiencia familiar contenida en la memoria de sus descendientes, seleccionando en cada caso, y entre otras posibles, aquellas voces que mejor representen la práctica en cuestión.

La salida y la llegada

55. Romà Font Pagès (Barcelona, 1935– Guayaquil,d.1996), arquitecto y miembro de la Junta Directiva del Casal Català de Guayaquil. Su bisabuelo, Victorí Pagès Fábregas (El Masnou,1848–1911), fiel a la tradición familiar de navegantes y armadores navales, siguió la carrera de marino mercante. En 1881 avanzó hasta los famosos astilleros de la isla de Puná (Ecuador), para encargar la reparación de su embarcación, y aprovechó la espera para conocer Guayaquil, a donde retornó tiempo más tarde. Posteriormente, decidió volver definitivamente a su tierra, donde fue nombrado alcalde de Masnou.

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Todo lo relativo a las condiciones de partida, la elección del destino o el contexto de llegada, suele convertirse, por lo general, en el conjunto de aspectos que de una forma más pródiga afronta la literatura sobre el fenómeno migratorio, al menos en los estudios más clásicos. Ahora bien, este trabajo desea no pasar por alto algunas cuestiones importantes en torno al sustrato común en donde esta migración catalana al Guayaquil de entre siglos encontró razones tanto para la salida de Cataluña como para la llegada al Ecuador. Conviene comenzar diciendo que los lazos familiares con el comercio ultramarino aparecen frecuentemente como un punto de arranque dentro de las primeras migraciones en la segunda mitad del siglo XIX. Por ejemplo, Romà Font Pagès54 describe de este modo los primeros contactos de su familia con Ecuador: «El primer vínculo familiar con el país fue el de mi bisabuelo, que era de la ciudad de Masnou, en la costa, como capitán de la Goleta 'La Dulcinea', de su propiedad, que hacía la ruta comercial de Barcelona a Valparaíso, en Chile, por el cabo de Hornos. La gran mayoría de habitantes de Masnou tenían familiares marinos; eran 800 capitanes en una población de 7 mil personas». En la misma línea, Joan Marcet trata de ampliar la observación anterior: «La mayoría de las personas que llegaron a la ciudad de Guayaquil provenían de sitios como Barcelona, Génova o Líbano, y estaban muy acostumbrados a tener a sus familiares siempre en buques, dando vueltas en diferentes lugares, como el pan nuestro de cada día». Como podemos comprobar, al menos en la etapa inicial de la migración ultramarina aparecen una y otra vez distintas ciudades catalanas próximas al mar —generalmente del litoral barcelonés— entre las localidades de origen de los recién llegados, como Vilassar de Mar, El Masnou, Sant Pol de Mar o Mataró. Generaciones después, descendientes de aquellos primeros migrantes, entre los que se encuentran los Puig Mir o los Roldós, reflexionan alrededor de las condiciones en que llegaron sus ancestros. Y en algunos casos, como Santiago Roldós Bucaram, intuyen que, más allá del capital económico, aquellos migrantes finiseculares llegaron al Ecuador albergando algún otro tipo de acervo: «Yo entiendo que él (Jaume Roldós Baleta) no tenía un gran capital económico. Mi abuelo era un marinero de esos del Mediterráneo que vino acá e hizo la América, como mucha gente; pero seguramente ha debido de ser un hombre industrioso, pues él llegó a ser medio dueño de la provincia de Los Ríos. Y me imagino que esto también le abriría las puertas entre una naciente burguesía de esa época que todavía tendría una gran mirada hacia su pertenencia a Europa». Por tanto, se trata de un contexto de partida que dotó a aquellos recién llegados, por lo general ya iniciados en los procesos de globalización mercantil en ciernes, de


Carta del Presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, a Romà Font, residente en Guayaquil, de deciembre de 1989. (CP)

56. Pere Janer Vinyals, radicado en Guayaquil en 1876, donde abrió la Librería Española Janer e hijo, y socio fundador de la Sociedad Española de Beneficencia.

una experiencia de modernidad de la que se sirvieron a modo de un capital cultural de gran utilidad para la integración y el ascenso social en el nuevo contexto, tal y como refiere Juan Marcet: «Me imagino que de repente mi abuelo (Joan Marcet Casajoana), viendo algún tipo de perspectivas, por ahí decidió, como en ese entonces mucha gente, salir de España y venirse para acá, a las Américas. Y no puede ser sólo coincidencia, porque mi otro abuelo, que también era europeo, vino desde Génova y salió de allá a los 18 o 19 añitos. También hay otra cosa que es importante resaltar, hay un dicho que dice «en tierra de ciegos el tuerto es el rey»; entonces, aquí teníamos nosotros mucha gente que venían con ese espíritu emprendedor; y de hecho con una educación mejor que la que se tenía aquí". En un sentido similar, Laura Puig–Mir Game recuerda cómo las estrategias de reproducción familiar estuvieron, al menos en las etapas iniciales, próximas al capital cultural familiar traído desde origen: «Mi familia allá eran armadores, muchos eran marinos, y acá mi abuelo también tenía un astillero e hizo cuatro o cinco barcos». Pero, además, del carácter fuertemente transnacional de sus proyectos migratorios vale citar lo que comenta Pedro Rizzo Pastor acerca de su ascendente, Pere Janer Vinyals:55 «Él venía con esta fuerza comercial, pues ya viene con sus productos españoles. Venía de una Cataluña con buenas librerías, pero complementa con gran diversidad de marcas norteamericanas, como primer representante exclusivo de unas casas comerciales muy buenas de allá. Y al morir su hijo, al nieto lo mandó a Inglaterra y a Londres, para que se perfeccione sobre los negocios». Un aspecto, este último, que asimismo redunda en el valor que estas familias otorgaban desde un inicio a la reproducción del capital cultural previo en un espacio transnacional en el que se manejaban con cierta experticia. Será una vez entrado el siglo XX cuando en el origen de los flujos migratorios aparecen otras localidades catalanas, pertenecientes a las provincias de Barcelona, Lleida o Tarragona, como Santa Perpetua de Mogoda, Granollers, Manresa, Reus, Benissanet, Porrera o Rubí; incluso de la misma ciudad de Barcelona –en la que se ubica el Barrio de El Born que da título a este trabajo y en donde históricamente residía aquella parte de la población dedicada a las actividades marítimas. En el origen de estos nuevos flujos aparecen asimismo otros factores –los lazos con el comercio ultramarino iniciales están presentes, directa o indirectamente, en los casos de las familias Puig Mir, Roldós y Roura–, como la cuestión de las herencias familiares a partir de la transmisión indivisa y unigénita de los patrimonios, tal y como quedó ejemplificado en el capítulo anterior a partir del caso de la familia Maspons, como el impulso de las redes de parentesco o paisanaje a partir de los asentamientos embrionarios –como en los casos de las familias Puig Mir y Roldós, o indirectamente Maspons)– o como punto de fuga en respuesta a las turbulencias tardo–coloniales españolas en la guerra de España–Marruecos, como en el caso de la familia Costa. Y será sobrepasando el primer tercio del siglo XX cuando encontramos un flujo de migrantes llegados desde comarcas del interior de Cataluña, en donde las razones políticas en un contexto posguerra civil comienzan a tener gran peso, más allá de los factores anteriormente mencionados. Como narra Laura Puig–Mir Game: «En Cuenca (Ecuador), muchos españoles han llegado en la época en que fundaron la Universidad. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 507


57. Carlos Cueva Tamariz (Cuenca, 1898–1991), político, abogado y rector de la Universidad de Cuenca, además de cofundador del Partidos Socialista Ecuatoriano. 58. Jaime José Nebot Saadi (Guayaquil, 1946), alcalde socialcristiano de Guayaquil durante décadas, fue diputado por la provincia del Guayas, gobernador de la provincia del Guayas y dos veces candidato a la Presidencia de la República. Su abuelo, Jaume Nebot Borras, que presidió la Cámara Oficial española de Comercio y la Sociedad Española de Beneficencia, además del periódico falangista Nueva España, vino desde Argentina como representante de la Casa Muñoz. 59. Jaime Roura Dávila (Guayaquil, 1944), abogado y síndico del Casal Català de Guayaquil. 60. Jenny Estrada Ruiz (Guayaquil, 1940–2024), periodista e historiadora, fue miembro de la Academia Nacional de Historia, la Academia de Historia Marítima y Fluvial y de la Real Academia Española de la Historia.

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Eran profesores rojos, que en la época de Franco se quedaron sin trabajo, a quienes la Universidad de Cuenca contrataba porque el Rector era comunista; el abuelo de Fernando Cordero, Carlos Cueva Tamariz".56 Pero veamos también otra cuestión de importancia: ¿por qué aquellos pioneros eligieron Guayaquil como lugar de arribo y residencia, frente a otras opciones? Recordemos que se trata de un lugar remoto en la ruta transoceánica y una ciudad donde la comunicación con la sierra entrañaba aún largas jornadas y travesías por río. Jaime Nebot Saadi,57 que fue alcalde socialcristiano de Guayaquil y descendiente directo de las migraciones catalana y sirio–libanesa, trata de explicar esta cuestión acudiendo a los paralelismos de la geografía humana entre ambos contextos: «En la época en la que estamos hablando, lo trascendental era el hecho de que Guayaquil haya sido un puerto en momentos donde la comunicación con la sierra ecuatoriana era bastante difícil desde el punto de vista logístico. Entonces, la gente se quedaba en Guayaquil, que además siempre fue una ciudad de mucha pujanza comercial, industrial y, por tanto, económica. Las características del hombre que nace hacia el mar son distintas del hombre y la mujer de tierras altas; la misma actitud frente al desafío, la apertura, el horizonte, el cambio». Aunque Guayaquil no aparece como un destino principal en las rutas migratorias transoceánicas españolas, los vínculos, no exclusivamente familiares, entre catalanes dedicados al comercio ultramarino fueron los responsables de muchas de aquellas llegadas. Como nos recuerda Laura Puig–Mir Game, los vínculos profesionales se encuentran en el origen de su caso familiar, una migración múltiple: «En realidad, como el Ecuador era un país tan pequeño y los españoles que vinieron no eran gran número, muchos han llegado al Perú o a Chile, y luego de ahí han ido avanzando. El primer Puig Mir que vino de Barcelona no llegó al Ecuador, llegó a la Argentina, porque él tenía navíos y de Barcelona mandaba mercadería a allí; y de ahí se conoce con el señor Luzarraga, quien se lo trajo acá». Con todo, algunos descendientes se asombran aún hoy respecto al porqué se establecieron acá sus ancestros, dejando así un margen de duda a lo contingente. Alejandro Peré es bastante elocuente al respecto: «Mi familia, los Cabana Soldevila (Florenci Cabanas Pla y Carme Soldevila), venían de la Argentina buscando un hermano que vivía en México; pero llegaron acá, se bajaron, les gustó y se quedaron». De igual manera, Jaime Roura Dávila58 coincide en los rasgos fortuitos de algunas de estas llegadas, a propósito de la de Josep Maria Roura Oxandaberro: «Él decide irse a Paris por su vocación al dibujo y la pintura, porque era la Meca. Allí trabaja para un marchante que necesitaba cuadros con selva, y es entonces, durante el viaje, que decide venirse a Ecuador, porque su destino inicial era ir a la selva del Mato Grosso (Brasil), que en esa época del 1910 era muy riesgoso». Así mismo la periodista e historiadora guayaquileña Jenny Estrada,59 explica desde su peculiar retrato, el país al que llegaban aquellos primeros migrantes: «En aquel momento, hablemos ya tempranamente sobre 1870, Guayaquil no era un punto convencional en las rutas de viajeros. Pero la mayoría seguramente han subido por Chile, Perú y, al llegar a este punto, ¿que encuentran?; gente amable, una ciudad pequeñita donde todo está por hacer y donde las calles están tapizadas de cacao, que eran las


pepas de oro. Así que, a pesar de las inconveniencias y de las carencias, porque la ciudad entonces tenía ya telégrafo y teléfono, pero no tenía agua potable, se dedicaron al comercio de exportación del cacao, la tagua…».

Retratos de una élite «a la catalana»

Primer escudo del Barcelona Sportung Club de Guayaquil, inspirado en el de la ciudad de Barcelona.

Abordaremos ahora las estrategias de acomodación social de los migrantes catalanes y sus descendientes, dentro de un raudo proceso de ascenso socioeconómico en la el país de acogida; desde el repliegue a la vinculación con las élites locales, desde la diferenciación social a la imbricación familiar. Nuestro propósito es examinar cómo una parte de estos migrantes consiguieron instrumentalizar exitosamente su capital transnacional en un corto proceso de conformación como una élite nacional. Desde el punto de vista causal, aquellas históricas conexiones con el mercado global internacional que portaban estas familias de comerciantes y marinos catalanes fueron inicialmente bien recibidas por las élites locales, que veían en ellas una gran oportunidad en su estrategia de reproducción social a partir de la expansión global de su posición hegemónica a nivel nacional. Con todo, se trató de un proceso de conformación que, para los recién llegados, reposó en torno a distintas estrategias: una particularmente endogámica, que se basó en la creación de vínculos familiares entre migrantes europeos, no exclusivamente catalanes; y una otra que amplió y diversificó los lazos con las élites locales y regionales. Tras su llegada, los catalanes no tardarían en amalgamarse junto a otros apellidos europeos que, amén de las tradicionales familias criollas, tomaron como escenario de sus encuentros el costumbrista ambiente guayaquileño, dotando a ciertas ciudadelas y clubes de recreación de la ciudad –Urdesa, Samborondón, Centenario, La Puntilla, entre otros– de un simbolismo de clase en donde confluyeron, se conocieron e imbricaron los grupos sociales más prósperos de Guayaquil. Aun a riesgo de simplificar, centraremos ahora nuestro análisis en uno de los casos de las familias catalanas–ecuatorianas —los Puig Mir—, que mejor ejemplifican este raudo proceso. Desde su residencia, Laura Puig–Mir Game comenta cuál era el espíritu de concordia y camaradería que reinaba entre los migrantes por aquellos años: «Aunque no eran un gran número, los catalanes siempre se reunían, se visitaban, se llevaban muy bien y se daban entre ellos la mano; eran muy unidos. De alguna forma se ayudaban dándose trabajo; por ejemplo, mi abuelo le dio trabajo a los Roldós. Con otros catalanes también, pero con estos hasta había lazos familiares. Y agrega: «De esas cinco familias catalanas que usted ha expuesto, cuatro están emparentadas con mi familia aquí, menos los Costa». Y agrega además cómo estos lazos iniciales hicieron posible que las redes familiares sirvieran para acoger e impulsar a nuevos parientes o paisanos que, al calor de los asentados, fueron llegando: «Mi abuelo Jaume trajo al primo que era de Vilassar de Mar, Jaume Roldós Baleta, quien vino a trabajar aquí traído por mi abuelo. Después al hijo de Jaume, Agustí Roldós, mi papá lo hizo administrador del Ingenio San Pablo». C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 509


61. Joaquim Barraquer Moner (Barcelona, 1927–2016) fue un oftalmólogo catalán, miembro de una extensa familia de catedráticos de oftalmología, ligados a la Clínica Barraquer (1941), así como a su Fundación e Instituto. En vida fue reconocido como doctor honoris causa y profesor honorario en once universidades, recibiendo asimismo otras distinciones científicas. 62. Sobre este punto, ver Estrada (2006): II Guerra Mundial: Lista negra en Ecuador. Quito, Poligráfica.

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Presumiblemente fue aquella misma predisposición la que emparentó propiamente a los Puig Mir con otras dos notables familias de origen catalán asentadas como ellos en Guayaquil, los Roura y los Maspons: «Los Roura son parientes de nosotros, por el apellido Game. Luego, el hijo de Josep Maria Roura era casado con una prima mía, Leonor Game Peña; además, esta es Josefina Maspons, prima de Montserrat, quien se casó en España con un primo mío, Josep Maria de Pascual Puig Mir». O bien, como narra Laura, aprovecharon sus estancias en Cataluña para activar nuevos vínculos familiares: «Esta se llama Mariana Compte y se casó con Joaquim Barraquer.60 Ellos se conocieron allí cuando ella fue a visitar a su familia, porque era de familia catalana; era nieta de catalanes. La colonia española nos llevábamos mucho». Pero este caso es además un excelente ejemplo de cómo aquellos lazos entre migrantes dejaron poco a poco de conformarse exclusivamente, de forma inter o intrafamiliar, entre migrantes catalanes, a nivel local o espacialmente con origen, confluyendo con otras comunidades de migrantes europeos, como podemos inferir de lo que nos cuenta al respecto Laura: «Mi abuelo era soltero y se casó en Guayaquil con mi abuela, Ana Bonin Cuadrado, de los Bonin Sanguinetti, que fueron de los fundadores de la Sociedad Italiana Garibaldi. Luego, Gustavo Ruillón Leguía, mi marido, era sobrino del que fue tantos años presidente del Perú, Augusto Leguía». Como vemos en este último caso, los lazos no se fueron dando exclusivamente al interior o entre las colonias de emigrantes. Así, no es infrecuente su pronta ligazón con las élites locales. Nos aventuramos a afirmar entonces que los migrantes y sus descendientes aprovecharon estratégicamente el capital transnacional con el que contaban, aprendiendo a conservarlo y ampliarlo a lo largo del tiempo. De este modo, de una parte, los conectaba hacia el exterior y, de otra parte y gracias a un hábil sentido de oportunidad, consiguieron articular hacia dentro, estrechando simbióticamente sus formas de reproducción social con las élites locales. Todo esto tuvo como resultado una ampliación y diversificación de los espacios de expansión socioeconómica y desempeño profesional del que aún hoy son beneficiarios. Del asombroso ascenso económico, Laura Puig–Mir Game, constata: «Ha habido muchos acá que han hecho fortuna, más o menos en los años 40, que es cuando más auge tuvieron los catalanes con empresas de mucho prestigio. Aquí, por ejemplo, hay grandes industrias de catalanes: los Llopart con Supán, que tuvieron una sucursal en Barcelona; los Peré pusieron una fábrica de gaseosas; mi papá también tuvo en Cuenca una cervecería y de colas, hasta que vino la guerra y lo pusieron en la Lista Negra, porque precisamente traía los maestros cerveceros de Checoslovaquia.» 61 Ahora bien, a propósito de cómo estas familias aprovecharon y expandieron en este nuevo contexto las propias estrategias de reproducción familiar de origen, algunos de nuestros interlocutores se sorprenden hoy al asomarse al otro lado de los vínculos, en Cataluña, y descubrir las semejanzas en los perfiles familiares. Como atestigua Laura Puig–Mir Game: «Siempre que vamos allá descubrimos que nuestros familiares son gente muy importante; por ejemplo, Carles Trías Beltrán fue teniente alcalde de Barcelona, Eugeni Trías Sanier es uno de los principales filósofos de España, y acaba de fallecer Carles Trías Sanier, que fue un gran escritor». Por tanto, en ocasiones estas


familias atesoran un notable capital social y cultural en los contextos de origen con el que partieron los migrantes, a modo de apéndices familiares. Más aún, algunas de aquellas actividades que les hicieron despegar extra– ordinariamente en Ecuador devinieron asimismo casos de éxito de ida y vuelta, reportándoles todo tipo de reconocimientos en origen. De hecho, en algunos casos estos reconocimientos se dan a modo de desempeños honoríficos, que de un modo patente dan cuenta del carácter transnacional de su ascenso a uno y otro lado del flujo. Tal es el caso al que refiere Pedro Rizzo Pastor, que fue Cónsul honorario de España en Ecuador: «Mi tío Víctor Manuel Janer Hernández fue el Cónsul de Ecuador en Barcelona luego de ser Cónsul de España en Guayaquil». Finalmente, y como un ascenso tan vertiginoso no puede sino terminar generando ciertas reprobaciones, estas fueron seguramente contrarrestadas por las propias familias —como a menudo acostumbran a hacer las élites en general—, con la creación de actividades de beneficencia social. A propósito de estas, Laura y Lourdes Puig–Mir nos comentan sobre el ejemplo de su abuelo: «Él hizo muchas obras de caridad. En Babahoyo compró casi media manzana de casas y les dio a las madres Marianitas para que funden un Orfanato; sin embargo, la reforma agraria nos expropió las tierras y nos dejaron con las deudas. Decían que los Puig Mir eran unos señores feudales que iban y azotaban a los trabajadores, pero no era verdad. Mi abuelo era realmente muy generoso. Pero la gente es feliz no de que tú seas bondadoso y algo bueno, sino de que al rico le quiten y no tenga; esa es la felicidad aquí. Así que, lamentablemente, se confabularon todas esas artimañas y todas las cuestiones políticas». Pues bien, a partir de estos testimonios —apenas una muestra de entre otros posibles—, se puede inferir cómo una parte de las familias de migrantes catalanes incursionaron de manera ágil desde un comienzo en el espectro de las élites sociales, económicas, culturales y políticas del Ecuador, lo que en no pocos casos tomó rasgos transnacionales diversos, de ida y vuelta. Pero además se puede concluir que las familias se sirvieron por lo común de los propios capitales transnacionales que las distinguían para irse acomodando al nuevo entorno a través de lazos de parentesco socialmente endogámicos con las élites nacionales ecuatorianas, a través de los cuales fueron deviniendo propiamente, en muchos casos, una élite social catalana–ecuatoriana.

Viviendo lo trasnacional desde y más allá de la bifocalidad

Escudo alusivo al Centenario del Barcelona Sporting Club de Guayaquil, celebrado en 2025. (BSC)

Como se anticipó en el capítulo anterior, gran parte de estas familias fueron conformando su posición social dentro del país, apelando o reactivando sus vínculos transnacionales, generación tras generación. Y decimos reactivando pues si bien en la primera generación de migrantes los lazos familiares fueron por lo general muy intensos, dentro de las posibilidades que daban los canales de comunicación de antaño, es de suponer también que solo una preocupación constante por reactivar los mismos, toda vez que las limitaciones espaciotemporales podían desgastarlos, ha podido lograr C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 511


63. Este viaje lo hicieron para consolar a Sara por el fallecimiento de su concuñada por fiebre amarilla en Guayaquil y un año antes de que ella misma falleciera, al poco de regresar y tras el deceso de su hija, de tifus y difteria, respectivamente. 64. Lautaro Aspiazu Carbo.

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que las redes familiares operen igualmente para las subsiguientes generaciones. Pues bien, una de las formas en que parece haberse producido la reactivación de los vínculos a partir de la primera generación descansa en las prácticas de desplazamientos recurrentes entre origen y destino, por motivos variables. Veamos ahora estas prácticas más detenidamente, a través de la experiencia de los propios migrantes. Un claro ejemplo de vida genuinamente transnacionalizada lo encontramos en Montserrat Maspons Bigas, quien, desde su casa, el Casal Maspons, donde nos recibe, no tarda en anticiparnos: «Para empezar, yo soy materia prima importada, porque mi mamá llegó a Guayaquil embarazada de mi». Por lo demás, las idas y venidas son una constante a lo largo de toda su vida y, a propósito de sus años de estudios en Cataluña, comenta con cierto sentido del humor: «Yo he sido educada por control remoto. Mi papá estaba aquí y decía 'ahora tenéis que hacer esto, ahora tenéis que aprobar esto, ahora tenéis que estudiar esto'; entonces, nosotros teníamos que hacer lo que papá decía. Y cuando papá se enteró que no había pasado el primer examen me castigó". Recordemos además que, años atrás, su padre, Pere Maspons Camarasa, abrumado por lo desastroso que resultó para su negocio el incendio de 1911, se vio obligado a buscar una fórmula jurídica peculiar para casarse desde Guayaquil con su novia de siempre y vecina en Granollers, Sara Bigas Montañà: «Él entonces arregló la cosa casándose por poderes. El novio aquí nombra un representante allá y se casa la novia con el representante de su novio. Y mi papá nombró a su hermano mayor para que se casara con su novia». Algo que, años más tarde, a punto estaría de repetir ella misma en carne propia: «Al noviecito de Barcelona lo mantuve por correo hasta que se me casó con otra [risas]». Pero una vez que Pere Maspons enviudó, y luego de que ya hubieran regresado durante todo un año, en 1920, a Granollers,62 dejando al cuidado de su negocio a su amigo Aspiazu, convino dejar a los hijos en Barcelona a cargo de los tíos.63 Los visitaba, eso sí, cada tres o cuatro años, hasta que el inicio de la Guerra Civil española, en 1936, lo inclinó a traerlos de nuevo a Guayaquil. Hasta entonces, según recuerda Montserrat: «Manteníamos una correspondencia por carta muy bonita con papá, porque no había otro sistema, y las cartas demoraban mes y medio; así que mientras le preguntabas una cosa y él te contestaba…; por ejemplo, aquí le pongo, «papá, ¿me conoces?, soy Montserrat»». Con toda probabilidad será en ese constante ir y venir de vidas y emociones donde nació la bifocalidad, Guayaquil–Cataluña, que tanto padre como hija fueron recreando, una y otra vez, a lo largo de sus vidas. Recordemos como Pere hizo nombrar en Granollers como Calle Guayaquil a la vía en donde vivía, así como hizo llamar Villa Granollers, situada en la Hacienda Barcelona, a su residencia en Ecuador. O cómo, de un modo similar, Montserrat ha resuelto años después poner nombres de barrios de Barcelona, como la Bonanova, a las calles de la urbanización de su propiedad, la Terra Nostra. Está fuera de toda duda, entonces, la comparación con su padre que ella misma hace: «Lo mismo que a él me pasa a mí. Cuando estoy aquí uno tiene la cabeza allá y cuando estoy allá tengo la cabeza aquí. Me paso la vida llamando por teléfono, jo m’enyoro molt [lo añoro mucho]; y si no pudiera viajar cada dos años, no aguanto». Se trata por tanto de un vínculo que, por lo demás, ella misma ha procurado proyectar hacia las siguientes generaciones de la familia, como nos cuenta: «Hijos tuve


Acto protocolario de descubrimiento de la lápida que da nombre a la calle Guayaquil en Granollers, gracias a las gestiones de Pere Maspons Camarasa, con el Cónsul General del Ecuador y el Alcalde de la ciudad, el 12 de octubre de 1950. (Fotografía Carlos Pérez de Rozas. AMB)

seis, y ayer me anunciaron mi biznieta número 21. De mis hijos tengo uno en Rusia, pero a todos de mayorcitos los he llevado para Barcelona; y ahora ya están mis nietos y mis biznietos yendo para allá». Además, asevera: «Yo voy casi cada dos años; o sea, que nunca se ha perdido el nexo. Papá murió a pocos pasos de donde nació, y yo también, si Dios quiere, me hacen ceniza y me llevan allá». Y bien, no sin cierto asombro, Montserrat recuerda ahora cómo fue posible mantener este vínculo familiar tan fuerte que todavía hoy atesora su familia, asentada entre ciudades tan distantes como Guayaquil, Barcelona o Moscú, donde ahora reside uno de sus hijos. De igual manera, esta vez en voz de Romà Font Pagès, aparecen los trazos de una experiencia de vida signada por los vínculos trasnacionales: «Mis abuelos estaban 6 meses aquí (en Guayaquil) y 6 meses allá (en Cataluña), porque tenían el negocio aquí y oficinas allá. Entonces, en la Guerra Civil española, que no había víveres ni nada de eso, ellos mandaban unas funditas de café a mi mamá, que estaba allá. Aparte de eso, estalló la II Guerra Mundial también, por lo que la situación volvió a ser muy difícil; y como vivía mi abuelita aquí decidieron venirse. Así que, por la situación económica, el 31 de octubre de 1945 salimos en un barco de la compañía vasco–andaluza Ibarra a las 4 de la tarde de un día lluvioso; 1.600 pasajeros venían. Los submarinos alemanes cañoneaban estos barcos porque transportaban tropas y material de guerra. Yo me acuerdo porque tenía 10 años. Llegamos aquí el 26 de enero del 1946; entonces fuimos a casa de mi abuelita y mi papá buscó trabajo mientras que estuvimos allá. Y claro, hemos ido a Cataluña, no sé, cada 2 o 3 años; pero al principio no tanto. Yo fui la primera vez cuando pasaron 25 años, pero me acordaba de todo». Por lo general, en estos casos de primera o segunda generación, los vínculos y flujos se dan con una intensidad mayor que en generaciones posteriores. En ese sentido discurren los casos de las familias Roura y Roldós, quienes, sin dejar de reconocer cierto decaimiento de los vínculos respecto a sus ancestros, han vuelto a revalorizarlos en momentos donde la movilidad humana hacia Europa se ve disputada por el crecimiento del flujo de la migración económica general y la presencia de un mayor control migratorio. Natacha Roura Game atestigua los intentos por recuperar los lazos perdidos: «La vez que viajé hace muchos años a Cataluña, lo primero que hice fue abrir la guía telefónica para ver los Roura. Además, mi hermana la menor fue a estudiar una especialidad a Madrid y cuando estuvo allá se puso a buscar a los familiares. Nosotras, ahora que estamos obteniendo la nacionalidad española, estamos programando con unas primas irnos e intentar encontrar el nexo, regresar a Sant Pol de Mar, y así por lo menos conocer el pueblo de donde es mi abuelo». Es posible inferir, por consiguiente, que no se ha dado un solo modelo de familia en lo relativo a los vínculos origen/destino. Más aún, las familias parecen haber mantenido los lazos familiares entre estos contextos, incluso más allá del lugar de partida, de acuerdo con una variedad de posibilidades; haciéndolo en algunos casos de una forma más orgánica, mientras que en otros esto se dio de un modo más simbólico. Lo que ha dado lugar a la profusión de muy diversas trayectorias familiares transnacionalizadas. En ese sentido, al tiempo que los lazos sociales se fueron desgastando por la inercia de lo cotidiano, bajo el influjo de la globalización también se ha ido tejiendo vínculos C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 513


simbólicos e identitarios progresivamente crecientes, condicionados, eso sí, por las posibilidades técnicas, los propósitos individuales y familiares, o las circunstancias cambiantes en el contexto político internacional o estatal.

Las cartas, las fotografías

La ecuatoriana Jenny Grau Cot con una fotografía de sus antepasados catalanes. (CP)

65. Jorge Albuja Tutiven, guayaquileño, fue miembro del Grup de Joves del Casal Català de Guayaquil desde 2008, donde es responsable del Área de Gestión Cultural. Descendiente de cuarta generación de migrantes catalanes. 66. Jenny Grau, corredora de bienes raíces, fue miembro del Directorio del Casal Català de Guayaquil y de la Sociedad de Damas de la colonia española.

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Los instrumentos que hasta el presente más han posibilitado levantar y conservar estos vínculos familiares transnacionales han sido las cartas y las fotografías, los cuales han resistido en muchas ocasiones el paso del tiempo. Jorge Albuja64 nos narra así su primer encuentro con la cultura catalana de sus ancestros y posterior acercamiento al Casal: «Cuando yo tenía 15 años nace en mí el deseo de observar las fotografías familiares. Ahí empecé a reconocer los rasgos de la cultura catalana y entonces me empecé a sentir muy identificado por el hecho de que yo soy una persona muy creativa y me empecé a fijar que era una comunidad muy permisiva en el campo de la creación humana». Romà Font Pagès, por su parte, nos narra a partir de una fotografía, cómo este medio le ha servido de vehículo ocasional para mantener el vínculo emocional con Barcelona: «En esta foto estamos mi hermana y yo; habrá sido el año 1945, antes de irnos, o el 1944. Mi mamá nos tomó una fotografía en el portón de entrada, en la casa en que vivíamos en Barcelona en la avenida Gaudí; yo estoy con el triciclo. Y cuando mis hijos crecieron e hicimos un viaje allá los llevé a la misma puerta, y ahora me faltan mis nietos. Pero la puerta está igual.» Otro testimonio que expresa bajo esta lógica la perseverancia por recuperar los lazos familiares con Cataluña lo encontramos en Jenny Grau Cot.65 Nieta de catalanes, emprendió hace unos años la labor de reconstruir, a partir de cartas y fotografías guardadas durante años por sus ancestros, unos vínculos familiares que, ya en su tercera generación, se habían ido disipando. Sin embargo, ella aprovechó estos documentos para reactivar unos lazos que, de otro modo, habrían terminado por desvanecerse. Tal como la propia Jenny nos narró, acompañando su narración con una visible carga emocional: «Cuando mi abuelo, Francesc Grau Cot, llegó al Ecuador, se escribía con toda la familia de Cataluña. Entonces, en el año 2004 me doy cuenta que sé todo de la familia de mi madre, pero no sé nada de mi padre. Pero, eso sí, tenía cartas, fotos, direcciones, y digo: 'voy a morir y no sé nada de mi padre. Voy a viajar a Europa y buscar a la familia'. Y Montserrat Maspons entonces me apoyó a hacer la búsqueda. En el 2005 ya llegué a Granollers, alquilamos un carro y nos fuimos a la búsqueda; y yo digo: 'capaz que ni el pueblo existe', porque eran pues ciento y pico de años ya, ¿no? Entonces veo un letrero gigante que dice Benissanet; y le digo al chofer: 'pare, pare por favor, ahí está, ¡si existe!' Los pelos míos eran parados totalmente. No podía creer que estaba en el pueblo, chiquito, sencillo; pero yo llegué, bajé, me persigné, me arrodillé y besé el suelo. Entonces me fui a un parquecito donde había muchos viejitos y pregunté: '¿ustedes conocen a la familia de Grau Cot?'. Y como una marcha se unió a mí, tan contentos que yo haya venido de tan lejos a buscar a mi familia. Un grupo me guiaron y me llevaron a la casa del historiador,


pues yo había llevado el árbol genealógico. Al otro día regresé y me fui donde el cura, hasta que finalmente encuentro a un señor que venía en una bicicleta y me dice: '¿quién busca a Francesc Grau Cot?' Y le digo: 'yo, ¿eres tú?' Y me dijo: 'yo soy el hijo del nieto de Francisco, mi abuelo era el hermano de él'; pero se quedó así, aturdido, y yo le dije: 'no te quedes parado, ¡abrázame!'. Cuando le enseño las cartas y las fotos que tenía mi abuelo, que venían de ese pueblito precisamente, del año 1934, me dice: 'que pena que mi padre murió hace tres años, que era el que tenía todo el contacto con tu abuelo y con tu familia, pero voy a sacarte todas las cosas del baúl'. Cuando abrió el baúl aparecieron todas las fotos que le enviaba mi abuelo, del año 1898, y comenzó a sacar fotos y cartas de mi abuelo, de mis tíos, de mi padre, que mandaban para allá; entonces veo las firmas y comparo. Yo cargaba una foto que eran dos personas, que no sabía yo quienes eran. Entonces él se quedó loco porque esa misma foto, así gigante, estaba en la casa de él, colgada, y me dice: 'es mi padre y mi madre'. Y de ahí en adelante no nos hemos separado ni un segundo. Yo los llamo y voy cada año; me quedo mes y medio. Y, cada vez que voy, Salvador se sienta conmigo en el baúl y le leo todas las cartas. Así que gracias a Dios tengo ese vacío lleno; tengo caras, tengo figuras, tengo sitios, tengo todo».

De marinos a internautas

67. César Encalada Delgado, guayaquileño, miembro del Grup de Joves del Casal Català de Guayaquil y profesor de lengua catalana. Sin ascendencia familiar catalana previa. 68. e–Catalunya es el portal web de Catalunya Exterior, que aglutina a personas y entidades catalanas en el mundo. Es patrocinado por la Secretaria d’Afers Exteriors i Cooperació de la Generalitat de Catalunya, a través del Área de les Comunitats Catalanes de l’Exterior.

Muchas de estas familias que antaño surcaron océanos para probar suerte en otros puertos, reactivan hoy día sus vínculos familiares navegando por otros cauces. La facilidad para la comunicación que hoy suscita la red de Internet se ha convertido para muchos en el actual vehículo por medio del cual recuperan o establecen nuevos vínculos familiares. León Roldós Aguilera nos aclara cómo ha impactado el encuentro con la red en los vínculos en torno a su familia: «Ahora son de una abundancia impresionante, pues hay una intensidad de comunicación. Por ejemplo, yo he abierto en julio del año 2008 en mi correo electrónico una casilla de la familia Roldós, y en este momento tengo 124 mensajes de la familia, de los parientes de España o de unos parientes más de Uruguay. Y eso que apenas recibo una décima parte de los que hay». Pero son sin duda los jóvenes los que mejor se han servido de estas nuevas herramientas. Dos de los integrantes del Fórum Jove del Casal Català de Guayaquil, César Encalada66 y Jorge Albuja, nos comentan al respecto: «Nosotros tenemos nuestra pestaña dentro de la plataforma e–Catalunya,67 que es donde estamos los jóvenes de todos los Casales del mundo. Ahí tenemos unos lazos muy fraternales y hablamos de Cataluña y de las propuestas juveniles fuera del ámbito territorial. Este ha sido el eje para exponer proyectos, poder discutirlos y realizar propuestas abiertas a todos los Casales; aunque también tenemos vínculos con asociaciones guayaquileñas». He ahí el futuro que se vislumbra entre los jóvenes descendientes de aquellos lejanos migrantes transoceánicos: virtualidad e interculturalidad. En definitiva, estos casos revisados son una muestra de cómo las nuevas C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 515


herramientas de la comunicación están sirviendo —y seguramente lo hagan todavía más a medida que avance el desarrollo tecnológico—, de enorme acicate y fuente de reactivación de lazos transnacionales con Cataluña, o con otros nódulos del flujo migratorio inicial, más allá de la segunda o tercera generación, que de uno u otro modo se podrían haber visto debilitados con el paso del tiempo.

Del distanciamiento al reencuentro

Portada del diario La Vanguardia española (Barcelona, 2–XI–1945) donde se reportan la salida del Barco Cabo de Buena Esperanza, donde vino la familia de Romà Font Pagès a América, y la explosión de la bomba atómica de Hiroshima, que clausuraba la II Guerra Mundial. (CP)

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Pero los viajes, las cartas o las visitas de esta comunidad extraterritorializada no se pueden reconocer como estrategias comunes a todas las familias de descendientes de aquellos migrantes catalanes asentados en Ecuador, pues esto no es completamente cierto para todos los casos ni en todos los momentos. Las motivaciones y las circunstancias más bien han variado ampliamente a lo largo del tiempo y con ello tales prácticas. Lo que sí puede reconocerse, a partir de los casos tratados en el anterior capitulo, es la progresiva pérdida de un vínculo más «orgánico», expresado en el mantenimiento de unos lazos familiares frecuentes que, por lo general, con el tiempo se han ido debilitando en favor de un vínculo más «simbólico», que tiene más que ver con la recreación familiar de una identidad mixta o el apego de ida y vuelta a la ruta familiar. Ahora bien, tal y como hemos ido reconstruyendo en este y en el anterior capítulo, para algunos descendientes los viajes se han convertido en una forma frecuente, casi una liturgia familiar, que generación tras generación expresa el deseo de preservar una identidad originaria. Curiosamente, si de una parte los procesos de globalización amenazan la preservación de culturas no mayoritarias, de otra parte, con el desarrollo del transporte y las comunicaciones la bifocalidad se hace cada vez más cotidiana, incrementando considerablemente los viajes recurrentes. Y así, desde esas largas travesías marítimas de más de un mes que en un comienzo conferían un notable esfuerzo al deseo de conservar esos vínculos, hemos pasado a la facilidad de los vuelos o a la navegación virtual por la web. Romà Font Pagès es un claro ejemplo de cómo las nuevas tecnologías de la comunicación han permitido nuevos espacios virtuales para recrear y mantener el vínculo con Cataluña, y más allá de esta: «Hay un programa, Google Earth, que ha mejorado esto. Así que, mire, ahí está la casa de Vilassar de Mar (Cataluña). Y para mi hijo que está ahora en Monterrey (México), pues yo simplemente pongo la dirección y por medio de las coordenadas llego a la casa de él». Repasemos también ahora algunas de estas prácticas, comenzando por las que ha realizado Jaime Nebot Saadi, quien comenta: «Yo he hecho dos visitas a Barcelona, la una con gran curiosidad por mis ancestros, con todas las referencias de Barcelona y el cariño y datos que uno tiene, aunque fue con carácter político. Eso sí, fui a Tarragona por avión, porque el alcalde Clos, que es piloto, me llevó; pero no aterrizamos, apenas sobrevolamos. Mi padre sí, él fue ya de adulto a Porrera; pero tenía una vinculación con el Vino del Priorato, que le mandaban de una propiedad que tenía la familia por allá.


69. Natacha Hoeb Roura, guayaquileña, licenciada en Educación Especial, tecnóloga en Estimulación Temprana y licenciada en Terapia Familiar. Miembro del Grup de Joves del Casal Català de Guayaquil. Biznieta de Josep Maria Roura Oxandaberro.

De hecho, tenía una vinculación normal, viajó algunas veces. Y mi tío Josep Rabascal entiendo que también; hasta que murió su madre él iba a Cataluña». Nuria Puig–Mir Game también comenta cómo Cataluña ha sido para muchos un destino predilecto en los viajes familiares: «Yo habré estado en España unas seis veces. Me fui con mi esposo cuando nos casamos. Uno de los principales objetivos era visitar a la familia». O conciben motivos para realizarlos, como Martha Roldós Bucaram: «He estado dos veces: a los 18 la primera y después cuando mi hermano estuvo allá; siempre por razones personales. Ahora, en algún rato he pensado que podría llevar a mi hija al cementerio de Vilassar de Mar». De entre estos motivos para el reencuentro, además, se puede comprobar cómo algunas familias, especialmente en las primeras generaciones, tienen la cuestión de viajar, e incluso sus nexos, completamente naturalizados. Como Alejandro Peré, quien comenta: «Yo viajo allá por lo menos una vez al año, a veces dos; más que nada para vacaciones. Además, sigo las noticias de allá en parte por televisión, diarios y todo eso». Sin embargo, otros emprenden la tarea de viajar luego de reforzar sus lazos familiares por circunstancias fortuitas, como en el caso de Jaime Roura Dávila: «He estado en Barcelona por paseo, y ahora recién porque tengo una hija mía casada con un vasco de Mutriku, que conoció en EE.UU.». Pero también entre los jóvenes se manifiesta este deseo naciente e intenso de conocer y reconocerse. Cristina Llopart nos comenta en ese sentido: «Una prima y yo fuimos las primeras de nuestra generación que viajamos, porque conocíamos de la familia, pero no habíamos pisado. Yo tenía 18 años y ella 19». Otros, como en el caso de los Roura, desde Guayaquil y Cuenca, proyectan en sus hijos las aspiraciones de una promesa cultural: «Más que a nuestra generación, nosotros estamos tratando de que nuestros nietos puedan ir a Cataluña a prepararse y ampliar el horizonte, y para mantener la idea de donde provienen». Unos viajes que, sin embargo, han activado en no pocos de estos jóvenes el inquieto deseo por conocer, o incluso regresar. Natacha Hoeb Roura68 nos revela: «Con 15 años entramos al Casal Català, donde habían estadas, que son viajes a Cataluña para que tu conozcas tus rutas familiares. Y yo amé Barcelona desde que fui. De hecho, lo que realmente me vinculó al Casal fue cuando fui a la primera estada a los 18 años. Todavía me converso con otros jóvenes ahora que estuve en Argentina, donde además fui al Casal de Rosario y al Casal de Paraná; y nos llevamos increíble. Es el único lugar donde yo diría 'aquí me quedo viviendo un tiempo'». Algo que además confirma y matiza su madre, Natacha Roura Game: «Cuando mi hija va lo toma con más pasión y alegría. Yo no me veo a mi edad regresando a vivir allá; pero me gustaría que ella estudie allá porque considero que el nivel académico es excelente. Y si encima se siente muy arraigada me parece mejor. Eso no es algo que a uno le sobreviene; puede estar latente, pero de repente a usted le surge esa necesidad de pertenecer. Para mí, yo ya lo tengo, lo llevo conmigo, pero ella, ¿cómo, si no es haciendo eso de que ella lo viva, que conozca?». Se trata por tanto de unos vínculos que se mantienen con mayor o menor intensidad dentro de una pléyade de casos, que van desde los más orgánicos y construidos al calor de las estrategias familiares de reproducción del capital social transnacional, C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 517


de ida y vuelta, hasta los más fortuitos, concebidos en torno a nuevas expresiones de una institucionalidad catalana que busca establecer contactos más estrechos con sus diásporas, a lazos familiares o identitarios de nuevo cuño, o aquellos forjados al calor de las nuevas tecnologías digitales. Con todo, el reencuentro con Cataluña o con otras personas en una situación similar es, sin duda, motivo para que estos descendientes se reconozcan en el descubrimiento de una identidad marcada por lo migratorio, lo cambiante y lo genuinamente proyectivo.

Crema catalana y arroz con menestra

Carmen Ferrusola, descendiente de catalanes, en Guayaquil, hacia 1890. (Fotografía: Julio Bascones. AFP–INPC, nº 3228)

70. El hundimiento y posterior derrame del petrolero Prestige, ocurrido en las costas de Galicia en el año 2002, fue la mayor catástrofe ambiental de la historia de España. Con todo, la respuesta de una sociedad civil que, indignada ante los intentos de minimizar la tragedia y los retrasos en la toma de decisiones de las autoridades del derechista Partido Popular, se volcó para limpiar la costa con miles de voluntarios llegados de todo el Estado, se convirtió en un símbolo de la fuerza de lo colectivo.

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Por su raíz subjetiva e histórica, la cuestión de los imaginarios sociales (Castoriadis, 2007) comporta a menudo cierto riesgo de esencialización, por lo que resulta significativo observar la plasticidad con que estos actores hacen y rehacen a lo largo del tiempo sus representaciones de la identidad a partir de un suelo experiencial trasnacional y diaspórico. Santiago Roldós describe abiertamente cómo la identidad y los trazos culturales catalanes, otrora fundamentales para las primeras generaciones de migrantes, fueron redefiniéndose a lo largo del tiempo y generación a generación. Desde su narración, estos devienen más bien una herencia desencantada, llegando a ser incluso objeto de disputas al interior de la propia familia: «En la casa de mi abuelo, hijo de catalán, había siempre esta cuestión de ser orgullosos del origen catalán, y hubo un domingo en que el abuelo fue muy denso al respecto de los catalanes y de Cataluña y de Barcelona. Yo era muy pequeño, tenía cinco años, pero era muy solemne aquello. Y cuando salimos de ahí, apenas se está cerrando la puerta, mi papá nos agarró a nosotros y nos dijo, no sé en qué términos, pero en pocas palabras: «¡Estas son gilipolleces, ustedes son ecuatorianos; así que olvídense de esto!»». Lo que hace particularmente curioso su caso es que, tiempo después, desde su propia experiencia migratoria en España, el encuentro con lo cotidiano lo hará substanciar y retroalimentar su sentido de pertenencia, al punto de confesar: «Yo me llegué a sentir español, a dejar de sentirme extranjero, con algo que tiene que ver con lo político —porque al principio sí era muy violento el choque cultural—, a partir de las movilizaciones que comienzan a darse con el derrame del Prestige69 y contra la posición protagónica del gobierno español en la invasión a Irak. Porque empecé a participar en las marchas y eso fue muy emocionante. Y lo que entonces pasa es que yo cambié mi modo de pensar del español también». Una revelación que nos permite considerar además cómo el singular capital que carga su familia salta nuevamente —en este caso durante la experiencia remigratoria—, a partir de lo que se puede considerar el principal legado familiar de los Roldós, esto es, el compromiso con lo social. Se trata de unas experiencias a las que nuevamente Santiago acude, tiempo después y desde Guayaquil, para repensar su propio punto de partida a modo de un juego de espejos de ida y vuelta: «Ahora, yo siento que, en España, a pesar de que hay nazis,


71. Emelecistas: socios del Club Sport Emelec (Guayaquil).

neonazis o yo que se, tuve la sensación epidérmica de que la sociedad española, en el día a día, es bastante más democrática, bastante más abierta que muchas de nuestras sociedades». Lo que además le permite proyectar, con un crítico atisbo histórico, a su espacio profesional más particular: «Guayaquil —o sea, la burguesía local y parte de esas familias— es una ciudad que definitivamente ha cancelado lo cultural. Y me imagino que precisamente ha debido de ser una gran contradicción al interior de esas familias». Desde otra posición bien distinta, pero dentro de su misma familia, Mariana Roldós nos aporta su particular punto de vista a la cuestión de la identidad: «Los Roldós damos mucha importancia a la identidad catalana, pero como una ascendencia del espíritu catalán, la perseverancia y el patriotismo hasta las últimas consecuencias. Fuimos educados y formados con ese espíritu catalán; mi papá siempre se refería al espíritu catalán: la honestidad, la seriedad. El otro punto era digamos ese factor a veces no visibilizado de lo que significaba el apellido Roldós: principio y valores éticos. Yo cada vez que voy a Cataluña, eso sí es algo como religioso, tengo que ir a Vilasar y recorrer la tumba de los Roldós». Una reflexión que, en cierto modo, entronca «espiritualmente» con la que, por su parte, hacen los Roura desde Cuenca: «De alguna manera el abuelo nos enseñó a sobrevalorar, así como los catalanes sobrevaloran Cataluña, nuestra tierra. Nosotros nos sentimos sumamente orgullosos de ser ecuatorianos, de lo cual no renegamos para nada. Mi papi contaba siempre que el abuelo murió con la añoranza de regresar a Barcelona. Una vez, durante la Guerra Civil, vio en el periódico la casa de él destruida, y lloró. Le afectó bastante. Sin embargo, yo creo que lo más rescatable fue el fervor por la patria que nosotros sentimos ahora por el Ecuador. Eso es fuerte; tal vez más fuerte que la imagen de ser descendientes de un catalán». Todo lo cual resulta un ejercicio en cierto modo muy pragmático de transferir los «encantos» entre una identidad y otra. Eso sí, según se observa, las primeras generaciones parecen estar en un inicio fuertemente imbuidas por los vínculos, por lo que conservan aún imaginarios muy orgánicos. Montserrat Maspons nos revela: «Para casarme mandé hacer esa Virgen de Montserrat en madera que está a la entrada; además, yo tengo a Cataluña muy metida y entonces todo lo que se cantó fue en catalán. Así mismo, cuando yo era secretaria del Instituto de Cultura Hispánica se me ocurrió presentar para la época de Navidad 'Els Pastorets', una obra del maestro Folch i Torres muy conocida en toda Cataluña, que yo he traducido al castellano». En la misma tónica, Laura Puig–Mir Game agrega: «Conservamos las costumbres, la comida, la fiesta de Reyes o los típicos nombres catalanes». En algunos casos, los descendientes han tenido la experiencia de vivir largos años en Cataluña. Tal es el caso de Juan Carlos Peré, quien, desde los recuerdos de su infancia, nos cuenta: «De todos los hermanos soy el más catalanizado; incluso mis hijos son socios del Barça de allá. Aquí todos los Peré somos fanáticos del Barça, aunque acá somos emelecistas.70 Mi abuelo decía que copiar el Barcelona de allá era un insulto. Yo soy muy catalán, tengo mucho arraigo; es como volver a caminar por allá donde de niño era muy normal y todo muy sano». En este caso, qué duda cabe, la proximidad vital hace que en la propia identidad queden rastros de la propia experiencia. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 519


72. Senyera: del catalán «bandera» y, por extensión, la bandera nacional de Catalunya. 73. Els Segadors: Himno Nacional de Cataluña. 74. Cristina Llopart Barrera, guayaquileña, lleva 8 como miembro del Casal Català de Guayaquil, en donde forma parte del Grup de Joves, como responsable de la publicidad y la organización de eventos. 75. Joan Manuel Serrat, cantautor catalán, con una carrera artística de seis décadas a sus espaldas, conocido por sus composiciones en catalán y castellano, con letras de marcado carácter social.

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Sin embargo, y sin ser un caso fácilmente extrapolable, otra forma de crear identidad la encontramos en la evocación de la experiencia migratoria en Cataluña, la cual marcó a César Encalada en su más íntimo sentido de pertenencia, que hunde sus raíces en la propia memoria, como migrante guayaquileño en Cataluña: «No sé cómo ni por qué, pero el sentimiento hacia la senyera,71 el sentimiento hacia Els Segadors,72 los tengo tan enraizados que a veces los siento más que mis propias raíces, que son ecuatorianas». Algo que llama bastante la atención por ser, además del único joven del Casal Català sin ascendencia catalana, también el único visiblemente bilingüe y actual profesor de catalán en el mismo. Un caso que, pese a su singularidad, nos permite reflexionar sobre cómo las diásporas alimentan un concepto de pertenencia no estrictamente territorial; lo que también entronca con la fuerza que cobra el multiculturalismo y las identidades mixtas en tiempos de globalización. En fin, los imaginarios, caprichosos y díscolos en ocasiones, no dejan de conferir una mirada íntima y subjetiva al sentido de identidad, desde y hacia lo más profundo de la experiencia personal, incluso lúdica. Jaime Costa Costa nos habla sobre su hijo Santiago: «Él es fanático del Barça de Cataluña y no se pierde ningún partido; y un sobrino mío la misma historia. Pero ni les interesa los equipos de aquí». En un sentido similar, Cristina Llopart73 nos reveló sobre sus filias en el contexto de sus múltiples orígenes familiares: «En su momento hice un pequeño CD interactivo de la historia del club Barça; del cual celebré el triplete y el mundial de clubes». Sin embargo, asevera una vez consultada por su identidad: «Yo soy ecuatoriana; primero soy guayaquileña, soy ecuatoriana, soy catalana, y también tengo ascendencia nicaragüense, lo que me gusta mucho, pues visité Nicaragua en varias ocasiones». Martha Roldós Bucaram nos comparte también la siguiente reflexión al hilo de lo que podríamos denominar imaginarios étnicos, en donde relativiza los determinantes culturales de origen: «Yo desde que tengo 7 años escucho a Serrat,74 y también me interesa mucho la historia catalana; aunque yo soy ecuatoriana. Me podré comer la crema catalana, que me gusta, pero yo como arroz con menestra porque ya son cuatro generaciones». Y será la misma Martha quien infiera una interesante observación al hilo de las identidades reterritorializadas: «Es más con los catalanes acá que con los catalanes allá; o sea, hay un sentido de que de alguna manera uno pertenece a una comunidad no tanto de allá sino de descendientes de catalanes acá». Y agrega una reflexión sumamente útil al respecto del contexto en que estas identidades son puestas en valor frente a las fuerzas hegemónicas de la globalización: «Desde los años 1970 y 1980, en este país, con el surgimiento del movimiento indígena, la gente empezó a preguntarse de dónde venía, por lo que hubo un resurgimiento y revalorización de las identidades étnicas, que ha hecho que la gente se empiece a buscar». Este último aspecto parece ser precisamente el que propicia algunas divergencias identitarias que, en cierta medida, expresan los desencuentros entre una visión más esencialista y otra más dinámica en el seno de la propia comunidad catalana– guayaquileña. Así, José Luis Prada refiere: «Los nacidos aquí no tienen el espíritu como los que hemos estado allá viviendo en época fascista; porque claro, ahora pasan las generaciones, se va perdiendo el espíritu, y de la época franquista nadie se acuerda».


Sin embargo, Jorge Albuja, integrante del Casal, expresa ciertos matices y el lugar que su generación ocupa, con su propia idiosincrasia, en la misma comunidad catalana– guayaquileña: «Otros catalanes mayores se han separado del Casal porque aquí no encuentran un verdadero espacio catalán; evidentemente porque somos tercera o cuarta generación y estamos en un proceso de búsqueda». El propio Jorge Albuja, poniendo una vez más el acento en el lugar donde más le gusta, la historia, vuelve a ajustar el sentido de identidad al modo en que estos descendientes de migrantes lo viven, desde su propia experiencia: «Yo me siento identificado en el plano cultural y artístico con Cataluña, pero soy muy metido con la historia de mi país, por ser un ente que existe por migrantes, más allá de una visión completamente indigenista. De hecho, ya han confirmado que el indígena es un mestizo; pero hay limitantes regionales y lamentablemente los libros que se imprimen en la Sierra tienen un conocimiento muy superficial de la historia de las migraciones en la Costa». Sus palabras invocan, sin duda, a ese impreciso lugar donde quizás cualquier historiador quisiera ver reflejado el eslabón remiso entre un relato genuinamente nacional y una proclama nacionalista.

No la hablo, pero la leo…

Sello conmemorativo del «Año Universal del Libro y la Lectura» emitido en el 2005 por Correos del Ecuador a iniciativa del Casal Català de Guayaquil, con detalle de la «Columna de los Próceres de la Independencia». Fundida en Barcelona y obra del escultor catalán Agustí Querol, esta fue erigida en la Plaza del Centenario de Guayaquil, el 9 de octubre de 1918, para conmemorar el primer centenario de la Independencia del Ecuador. (CP)

Examinaremos ahora de qué manera el oscilante devenir del idioma catalán —específicamente la política lingüística en torno a este— ha marcado los vínculos transnacionales entre los descendientes de catalanes en Ecuador, ya que tanto el proceso de desvalorización del catalán previo como el proceso de revalorización de las últimas décadas han discurrido de forma paralela a la pérdida de competencias lingüísticas de estos, dada su escasa funcionalidad en un contexto esencialmente castellanohablante como el guayaquileño, condicionando en algunos casos, de uno u otro modo, sus proyectos migratorios de retorno. En este sentido, la política de recuperación lingüística de la lengua catalana por parte del gobierno autónomo, la Generalitat de Catalunya, que ha sido especialmente intensa en las esferas educativa y cultural, ha supuesto paradójicamente una cierta barrera idiomática para algunos de ellos. Por ejemplo, para Santiago Roldós Bucaram, vinculado al mundo de la cultura desde las artes escénicas, la falta de competencia lingüística en la lengua natural de Cataluña ha resultado en primera instancia un impedimento: «A mí la experiencia en Barcelona…; con sinceridad, no nos quedamos a vivir ahí básicamente por el idioma». Su hermana Martha comenta el por qué: «Lo que sí es difícil para la gente en general al migrar a Barcelona es el tema del idioma, porque hasta para los descendientes de catalanes, pues no muchos hablan catalán, termina siendo una barrera a pesar de que hay una mayor sintonía.» Por su parte, la tía de ambos, Mariana Roldós Aguilera, actual presidenta del Casal, revela como el uso del idioma fue declinando entre su familia, en las últimas generaciones: «No la hablo, pero la leo. El idioma se perdió en la generación de mi padre; de hecho, el abuelo cuando se molestaba todo era en catalán». Un caso bien distinto es el atestiguado por Cesar Encalada. Este guayaquileño, vinculado al Grup de Joves del C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 521


Cristina Llopart ante el escudo familiar y vestida con el traje tradicional catalán en la Muestra de Heráldica catalana que el Casal Català de Guayaquil organizó el 26 de marzo de 2010 en la Universidad de Guayaquil. (CP)

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Casal Català, lo observa desde el punto de vista de la ganancia, a partir de su encuentro con el idioma como seminarista en Cataluña: «Ya en el Seminario me comenzaron, se puede decir, a inyectar a la vena la cultura catalana; de modo que en seis meses yo ya hablaba catalán. Y me enamoré, nunca lo rehusé». Un aspecto que, por otro lado, no dejaba de entrañarle cierto desencuentro cultural con sus compatriotas: «Cuando me juntaba allí con ecuatorianos me tildaban mal porque hablaba mucho catalán; no veían bien que me integre demasiado y deje de lado mis raíces. Y me decían: '¿cómo tú te atreves a enseñar su idioma?'. Pero fue sencillamente que me enamoré, los seguí y fui uno de ellos, haciendo caso omiso a las críticas de mi gente. ¡Vaya!, el ecuatoriano es muy resentido con la historia, con la colonización». En cualquier caso, resulta obvio que, a partir de la tercera o cuarta generación, la falta de funcionalidad comunicativa durante los años en el Ecuador termina produciendo una deshabituación hacia el idioma. Sin embargo, los jóvenes del Casal, desde sus comentarios, nos permiten advertir cómo el catalán ha logrado ser nuevamente revalorizado entre la comunidad de descendientes, al hilo de lo identitario. Y tras un prolongado proceso de decaimiento, se ha convertido nuevamente en una herramienta útil y necesaria para las aspiraciones transnacionales de estos jóvenes. En las propias palabras de Cristina Llopart: «La lengua la hablan mis bisabuelos y mis abuelos. Yo recién me quiero poner a aprender catalán ahora que están las clases; es mi cultura, mi identidad, lo que me queda de mi familia, pues viene de mis raíces». En la misma dirección, Jorge Albuja: «Mi bisabuela lo hablaba, y mi abuela muchas veces trató en casa de meternos un poco la lengua; así que yo entiendo un poco. El acento me gusta mucho». Él mismo, aclara el por qué otros jóvenes de Guayaquil se están interesando en aprender catalán: «Y ponte; niños que ya recibieron la ciudadanía por sus padres quieren aprender el idioma para poder ir a estudiar y vivir con ellos». Los Costa son asimismo un fiel reflejo de cómo el idioma se ha revitalizado con el tiempo y cómo los oscilantes rasgos transnacionales de estas familias han marcado su propia relación con el idioma: «Todas las ramas familiares, menos la última, conservan el catalán, pero ahora es muy seguro que se ha perdido y toda la tercera generación ya no lo habla; aunque mis hijos lo entienden perfectamente. Sin embargo, ahora nuestra hija creo que cogió unos cursos de catalán allá en Argentina». Ahora bien, el catalán ha marcado a lo largo del tiempo una cierta diferenciación social, amén de una persecución centralista, a la que los migrantes no escaparon, y de la que algunos incluso fueron testigos. Por ejemplo, Laura Puig–Mir Game nos comenta: «Yo hablo un poco, pero cuando fui a Barcelona no era bien visto el idioma. En mi casa era prohibido hablar catalán, lo dejaban solamente para el servicio», un claro ejemplo del abandono de la lengua propia de Cataluña por parte de cierta burguesía, durante el franquismo. Juan Carlos Peré, en la misma línea agrega: «Para nosotros, Paca, el ama de llaves que acompañó a mi abuelo, era como nuestra abuela. Pues curiosamente ella era la que mejor hablaba catalán y nos enseñaba cosas; pero entonces se molestaba mi abuelo materno. Por eso yo no es que hable catalán, pero lo entiendo bastante¨. Sin embargo, Montserrat, bilingüe habitual, habla sobre las transformaciones idiomáticas de la Cataluña contemporánea, que ella bien conoce: «Ahora, al menos en


Cataluña si no hablas catalán no puedes aspirar a muchas cosas [laboralmente]». Su enfoque, en lo familiar, obviamente refleja esta situación, y también su posición: «Yo he mandado a mis hijas a estudiar al colegio allá; además, ellas han tenido profesor de catalán. Incluso aquí mi hija da clases de catalán siendo ecuatoriana». Además, como presidenta vitalicia del Casal Català aclara la importancia y por qué el idioma ha sido un punto importante en las actividades que allí se desarrollan: «En el Casal enseñábamos catalán como para que los migrantes llegando allá no se sientan relegados y puedan tener amigos». Algo que, por otro lado, como atestigua Juan Carlos Peré, se ha convertido en un desafío para otros descendientes de catalanes y herederos de aquella relación difusa y desacreditada del idioma catalán de antaño: «De mis hijos, el mayor, el que estudia leyes, ha manifestado que quiere irse a estudiar allá porque allí tiene a sus primos. Pero estos le han dicho que el problema es que debe aprender el catalán; de modo que yo, de vez en cuando, les digo alguna expresión o alguna cosa que me voy acordando».

Del tío en América al pariente en Cataluña

76. Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura franquista, aprobada el 31 de octubre del 2007 para el reconocimiento de todas las víctimas de la Guerra Civil, e incluye en su Disposición Adicional Séptima la posibilidad de acceder a la nacionalidad española a los descendientes hasta tercer grado de españoles migrantes o exiliados.

Un punto y aparte merece la cuestión de la obtención de la ciudadanía. El firme deseo de honrar la memoria de sus ancestros a partir de la Ley de Memoria Histórica de 2007,75 que ha obligado a muchos de estos descendientes a desempolvar documentos familiares, coexiste con el propósito —en ocasiones la necesidad, para poder mantener los lazos— de conseguir la nacionalidad española, tras la puesta en vigor del requerimiento de visado para entrar en España a los ciudadanos ecuatorianos. Jenny Grau, por ejemplo, recreando lo simbólico de su propósito, declara: «Para mí, recuperar la nacionalidad es algo maravilloso y tiene un valor. Es un derecho, es mi sangre, algo que me corresponde. Además, yo pienso que es un honor a mi padre, a mi abuelo, porque él fue un hombre que nunca olvidó su país, su tierra, que tenía mucha nostalgia, aunque no regresaron nunca en la vida. Lo sé por sus cartas, sus vivencias». Otros casos, como el de Cristina Llopart, revelan asimismo los cálculos a futuros que los jóvenes hacen acerca de los beneficios que la ciudadanía les reportará de cara al futuro: «Estoy sacando la doble nacionalidad porque mi abuelo es catalán. Yo en algún momento quiero irme a Barcelona y buscar un trabajo estable; pienso yo que allí hay mejores oportunidades. Quisiera quedarme allá pero también quisiera estar yendo y viniendo». Su compañera en el Grup de Joves, Natacha Hoeb, concuerda con ella: «Empezó como algo que yo puedo utilizar, pero en realidad es como un medio para acercarme allá por otros motivos, como estudios; pero igual me interesa así no la pueda utilizar». Algunos padres de familia, como León Roldós, coinciden con la visión de los jóvenes, matizando en todo caso los distintos espacios generacionales: «Regresar a Cataluña es una posibilidad que no descarto, pero para la generación siguiente, mi hijo o mis sobrinos; los veo no como migrantes para buscar trabajo sino para buscar calidad C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 523


Recortes de prensa local guayaquileña donde se recogen las exposiciones de Gaudí y Salvador Dalí que organizó el Casal Català de la ciudad junto al Municipio y la Fundación Malecón 2000. (CP)

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de oportunidades o como vida cultural». Una mirada que además anticipa ciertos matices diferenciadores —como veremos más adelante—, que permiten reconocer además cómo los rasgos diferenciales de esta comunidad atraviesan, matizándola y diversificándola, la perspectiva transnacional de estas familias respecto a la coyuntura migratoria actual. Así mismo, Juan Carlos Peré, a propósito de cuando su padre fue Cónsul de Ecuador en España, nos aportó algunas razones que explican por qué ahora, con el paso de los años, la adquisición de la ciudadanía española ha devenido un atractivo para algunos descendientes: «Obviamente mi papá me inscribió como ecuatoriano y puso a mi mamá ecuatoriana en el año 1959. España era entonces un país a donde nadie le prometía; todo el mundo venía de allá y nadie iba para allá. Sin embargo, ahora, con la Ley de la Memoria Histórica, la doble nacionalidad ha aumentado mucho. Mis primos, por ejemplo, ya todos ellos tienen pasaporte español. A ellos yo creo que les puede atraer la parte económica, por la situación de acá, más que la afectiva. Pero para mí es la tierra donde nací». Y agrega además la distancia entre este particular vínculo y las circunstancias personales que hacen más o menos posible el retorno: «Yo he pensado no una sino 500 veces regresar a Cataluña; pero me gustaría hacerlo si encuentro que se ajusta no solo a la parte afectiva sino también a la profesional». Su padre, Alejandro Peré, narra además el peso que las Comunidades Catalanas del Exterior han tenido sobre la mencionada ley, a raíz de que «un gran porcentaje se acogió a la ley que dio grandes facilidades a la obtención de la nacionalidad española, lo cual se debe al impulso que hemos propiciado desde algunos países. Yo creo que aparte de la identidad, el principal factor es que cuando se comenzó a exigir visado, algunos descendientes de españoles querían la nacionalidad para poder entrar y salir de España». Pero recuerda, además, la importancia que han tenido los cambios de los flujos migratorios entre España y Latinoamérica: «Más bien ahora es de aquí para allá. Antes era un orgullo que la gente dijera 'tengo un tío en América'; pero después se dice, al contrario, 'tengo un pariente en España»'». Sin embargo, según su apreciación, «muy pocos han decidido regresarse, porque los catalanes que viven acá están ya situados». Un comentario que puede ser corroborado en buena parte de los casos estudiados, pero que, sin embargo, esconde otra parte de la realidad: no pocos descendientes de aquellos migrantes que están accediendo legítimamente a la ciudadanía española manifiestan abiertamente, como vimos, que esta acarrea consigo la promesa de la adquisición de un valioso capital cultural para sus hijos en el extranjero, no solo en Cataluña. Pero incluso, otra parte de aquellos ha debido acudir a una migración, llamémosle abiertamente económica, para encontrar formas de reproducción familiar basadas en proyectos migratorios. Con todo, tanto la una como la otra nos están sin duda hablando de estrategias transnacionales de reproducción social, más que de simples formas de operativizar los vínculos. Llegados a un escenario donde las leyes migratorias europeas y españolas han ido conculcando el derecho a hacer de estos territorios un espacio de movilidad humana posible, el acceso a la ciudadanía española expresa también para estos descendientes de migrantes catalanes una condición habilitante para la movilidad, de modo que, con sus


particularidades, aquellos depositan en aquella una parte de sus aspiraciones para con las futuras generaciones. Pero al mismo tiempo, como pudimos comprobar, también es una expresión de la posición prominente que los catalanes ocupan en aquel espacio social, dado su vínculo histórico con Cataluña. En ese sentido, en el conjunto de casos que formaron parte de este estudio comprobamos, por ejemplo, que varios miembros de tres de las cinco familias que retratamos en el capítulo anterior se encontraban tramitando la ciudadanía española a través de la Ley de Memoria Histórica, mientras que las otras dos familias contaban más bien íntegramente con la misma.

Regresar versus migrar

77. Irene López Costa y María Gloria Costa March, ambas tienen la doble nacionalidad, por la ascendencia catalana familiar, y llevan años viviendo en Cataluña, donde la primera estudiaba mientras su madre trabajaba como administrativa.

Como sabemos, la aceleración de los procesos de globalización presentes ha transcurrido paralela a un cambio de dirección en los flujos migratorios contemporáneos. Así, las circunstancias de este cambio de siglo han propiciado que cientos de miles de ecuatorianos hayan visto a España en general, y a Cataluña en particular, como un destino propicio para su proyecto migratorio. En este contexto, algunos descendientes de aquellos migrantes catalanes de antaño han regresado a la tierra de sus ancestros, por uno u otro motivo. Partiremos de reconocer que los casos de migración de nuevo cuño entre estos descendientes de migrantes catalanes no son tan numerosos cuando se los desglosa del total de la migración ecuatoriana a Cataluña; sin embargo, dada su singularidad, resulta interesante revisarlos para encontrar en ellos vestigios de aquellas prácticas transnacionales de sus ancestros. Rastreamos por tanto ahora la presencia transnacional de la diáspora catalana–guayaquileña en Cataluña a partir del estudio de un caso específico vinculado a aquella matriz migratoria original, desde el cual poder inferir si la conformación de este espacio social transnacional Guayaquil–Cataluña puede predisponer hacia prácticas migratorias de retorno entre los descendientes, en un contexto migratorio variable y con un escenario sometido a políticas migratorias de restricción de los flujos. Un caso singular de descendientes de catalanes afincados en Guayaquil y retornados a Cataluña es el de Irene López Costa y su madre María Gloria Costa March.76 Como preámbulo, Irene nos cuenta acerca de cómo fue su llegada: «Vine por un viaje organizado por la Generalitat de Catalunya para personas con ascendencia catalana, denominados 'Estadas'. Finalizado el periodo de estancia, unos tíos por parte de padre que habían emigrado aquí me ofrecieron quedarme en su casa y, sin pensarlo dos veces, acepté. Desde entonces vivo aquí». Por otro lado, su madre, María Gloria, comenta, asimismo: «Me quedé sin trabajo en Ecuador y decidí venir a Barcelona a probar suerte». La importancia de los orígenes es patente en madre e hija, cuando subrayan el porqué de la elección del destino; Irene: «Hubo una influencia importante en el hecho de que mis abuelos fuesen de aquí. Siempre se dirigieron a mí, desde muy pequeña, en catalán, con lo que el sonido de esta lengua siempre me causó una especial añoranza. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 525


También pienso que, si no hubiese sido por el paseo organizado por la Generalitat jamás hubiera venido, ni me hubiese establecido aquí; así que esto solamente ha podido ocurrir gracias a mis raíces catalanas». María Gloria, por su parte: «Mi familia me apoyó mucho a pesar de la separación, y Cataluña me recibió con los brazos abiertos. Fui considerada como emigrante retornada y sin haber trabajado aquí, mostrando todos los papeles de haber trabajado más de 30 años en Ecuador, me dieron el paro hasta que conseguí trabajo. Incluso, siempre me sentí más catalana que ecuatoriana». Irene y María Gloria no han hecho apenas contacto con la comunidad ecuatoriana asentada allá, pero sí que los mantienen con familiares y amigos en Guayaquil. Ambas albergan además la pretensión de quedarse a vivir en Cataluña; aunque Irene matiza: «Dada la situación actual en el Ecuador es probable que resida aquí durante mucho tiempo. Pero me encantaría regresar a Guayaquil si la economía no estuviese como está». Con todo, este caso parece confirmar que ese legado familiar que los descendientes de catalanes han venido reproduciendo a lo largo de las distintas generaciones, es decir, sus vínculos y prácticas transnacionales, han servido para ser movilizados de nuevo estratégicamente durante el boom migratorio ecuatoriano hacia España. De manera que el capital social parece haber sido revalorizado nuevamente, como expresión del lugar prominente que los migrantes catalanes–ecuatorianos ocupan en el espacio social transnacional, dotándolos de eficaces modos de inserción frente a los migrantes de nuevo cuño. Así mismo, es importante entender cómo las estrategias migratorias de estos migrantes de ida y vuelta se articulan en torno a la pervivencia de un capital social transnacional familiar, quedando no siempre nítidamente definidas las fronteras entre la reproducción social y la mínima movilidad humana.

78. La Sociedad Española de Beneficencia se debió al impulso del catalán Pere Janer Vinyals y tuvo en su primera presidencia a Joan Marcet. Durante el siglo XX han pasado, entre otras presidencias, las de miembros de las familias catalanas Roldós, Casanovas, Pagès, Tous, Castells, March, Nebot, Maspons, Compte, Llopart y Costa. Por su parte, la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador ha tenido entre sus miembros y directorio familias catalanas como Sola –Josp Sola como primer presidente–, Castells, March, Sala, Nebot, Puig, Duran, Pagès, Pons, Janer, Casals o Maspons, entre otras. Ya entre los miembros del Instituto de Cultura Hispánica han pasado miembros de las familias Maspons, Tous, Carbó, Compte. En la Sociedad de Damas de la colonia española pasaron miembros de las familias Trullás, March, Costa, Marcet, Puig Mir, Grau, Subira, Pagès y Duran, entre otras. Finalmente recordar que la creación del Barcelona Sporting Club tuvo origen en la casa del catalán Eurtimi Pérez Arumi y entre los presentes se encontraban miembros de las familias Castells, Sala, Doménech, March y Abenoza, entre otros.

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La progresiva institucionalización de los vínculos En el capítulo segundo atisbamos la conformación de un escenario, principalmente en la ciudad de Guayaquil, donde una institucionalidad transnacional oficial tomaba el testigo al legado institucional informal de la presencia catalana en Ecuador. A continuación, tomando como fuente los testimonios de los propios migrantes, veremos cómo estos vínculos fueron progresivamente instituyéndose, desde la activación de los lazos familiares transnacionales hasta el reconocimiento y la instrumentalización público–administrativa de aquel sentido de pertenencia genuinamente humano; lo que ha ido progresivamente objetivando el capital social y cultural surgido en el seno de las propias familias y sus descendientes que, con el peso del alejamiento espaciotemporal, corrían sin duda el riesgo de desvanecerse. Comenzaremos repasando los vínculos culturales, los cuales acreditan cómo la bifocalidad surgida en las prácticas transnacionales de los migrantes en un inicio fueron las encargadas de gestar la trama institucional posterior y se encuentran el origen de buena parte de las instituciones que presentamos en el capítulo segundo.77 Con un extenso bagaje cultural a sus espaldas, Montserrat Maspons nos acerca a


Un ecuatoriano no identificado, fotografiado en su viaje a Barcelona, en el estudio Banús, hacia 1920. (Col. Díaz Heredia. AFP–INPC, nº 4197)

79. Algunos otros monumentos visibles en la ciudad en los que han participado artistas catalanes son la Columna del 9 de Octubre de 1820 –Joan Rovira, Agustí Querol y Josep Montserrat–; Hemiciclo y Monumento a Simón Bolívar y San Martín en la Rotonda del Malecón–Josep Antoni Homs y Joan Rovira–, Ayuntamiento–Palacio Municipal –Joan Antoni Orús Madinyà–, restauración de la Catedral de Guayaquil –Joan Antoni Orús Madinyà–, Estadio Monumental del Barcelona Sporting Club –Isidre Romero Carbo–, Teatro Centro de Arte –Romà Font Pagès–, Sagrado Corazón de Jesús–Joan Antoni Orús Madinyà–, Torre Morisca –Joan Antoni Orús Madinyà junto a Francisco Ramón y Joaquín Pérez. 80. Jordi Pujol Soley (Barcelona, 1930), político nacionalista catalán y presidente de la Generalitat de Catalunya por el partido Convergencia i Unió, entre 1980 y 2003.

los que sin duda son los principales referentes patrimoniales de la migración catalana en la ciudad de Guayaquil: «Además de que los catalanes hicieron toda la Plaza del Centenario, la primera Universidad de aquí, la Casona, fue fundada por Pere Carbo, catalán»78. La historiadora guayaquileña Jenny Estrada agrega incluso: «En la época de oro de la Ópera en Guayaquil, forzosamente tenemos que referirnos a Pedro Maspons, porque fue un mecenas que apoyó directamente al emigrante italiano y músico, Ángelo Negri, para formar el primer conjunto de Ópera Nacional, que fue el que dio vida a obras de grandes maestros en esta ciudad». Así mismo, y según relata Jaime Roura Dávila, Josep Maria Roura Oxandaberro dejó un importante legado en la ciudad de Guayaquil: «Él funda la Escuela de Arte, después de Bellas Artes. Además, dentro del Parque de las Iguanas hay un Museo Roura Oxandaberro, así como existe una calle con el nombre del abuelo. Y ahora en la tercera generación tenemos hasta un campeón mundial, Daniel Roura, campeón mundial de bicicrós, cuencano». Ahora bien, la principal referencia de la presencia catalana en la ciudad viene constituida por el Casal Català. Montserrat Maspons nos acerca primeramente al origen de su actividad: «Los fundadores de la Sociedad Española de Beneficencia son catalanes, y eso a mi papá le dolía; de modo que el Casal lo fundé con la ilusión de mi padre. Así que cogimos el teléfono y llamamos a toditos los catalanes. Y resulta que otro catalán, que tenía un restaurante en Urdesa, nos dijo 'yo les presto el local'». Desde sus recuerdos, José Luís Prada nos retrotrae a ese mismo momento de gestación, y cómo esta levantó inicialmente las suspicacias centralistas y españolistas en el seno de la otra institución de españoles en la ciudad: «El Casal Català es como si tu comes en plato propio o en plato prestado. Cuando se fundó el Casal en 1983 éramos dos catalanes directivos de la Sociedad Española de Beneficencia, y entonces decían 'que los catalanes sois unos separatistas, que ya os vais haciendo vuestra casa'. Entonces yo les dije: 'mira, por toda América hay Casas de Galicia y no pasa nada; pero ahora que los catalanes queremos poner nuestro Casal aquí ya decís que somos separatistas'. En fin, nos cantábamos, pero no perdíamos la amistad». Sin embargo, más allá de esto y como en otras ocasiones, la voz escrutadora de Martha Roldós Bucaram abre paso a la reflexión: «Creo que toda la intención de lanzar y fortalecer los Casales fue precisamente pasar de los lazos familiares a fortalecer otro tipo de relaciones institucionales y abrir campos». Con todo, el modo en que el Casal fue transformando ese espíritu tal vez más romántico de sus momentos originales y cómo este fue confluyendo con lo institucional, parece emerger al hilo de lo que sobre sus inicios nos cuenta Montserrat Maspons: «El Casal nació primero que todo para que nuestros hijos no pierdan el catalanismo además de para dar a conocer a este país lo que somos nosotros y a nuestro país allá lo que es Guayaquil. De modo que primero hicimos presidente a un catalán que era gran amigo de Jordi Pujol79 y, por medio de él, se le nombró presidente de honor, quien en seguida nos ayudó. Recibíamos el periódico Avui80 y, al recibirlo cada semana, teníamos entonces un conocimiento de lo que hacían allá y también ellos de lo que hacíamos nosotros. Y en seguida se organizaron unas vacaciones para que fueran los jóvenes allá, que son los C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 527


Resolución del Consejo Cantonal de Guayaquil, a 15 de octubre de 1998, por la que se impone a una vía de la ciudad portuaria «el nombre del artista español José María Roura Oxandaberro; quien desplegó una meritoria actividad docente, ensayando arte en planteles y centros, no solo en la urbe huancavilca, sino en otras ciudades del país». (CP)

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que deben seguir en esto. Y entonces ya venían sabiendo la diferencia entre las cuatro provincias y que en el sur de Francia también se habla catalán». Desde ese momento, la principal tarea a la que se ha dedicado el Casal Català ha sido mantener viva la presencia cultural catalana en Guayaquil, como nos recuerda Romà Font: «Cuando yo presidía el Casal condecoramos el pabellón del Barcelona Sporting Club en el 2000, aprovechando la llegada del alcalde de Barcelona, Joan Clos. También hicimos una exposición de Salvador Dalí en septiembre del 2006 y la Generalitat de Catalunya nos mandó litografías en tela; asimismo se ha hecho otra de Picasso, de la Sagrada Familia y de Gaudí. Un programa muy bueno fue un contacto con el Instituto Geográfico Militar y Correos del Ecuador, para emitir un sello postal en homenaje al Día del libro y la rosa, lo que se festeja mucho en Cataluña. Y entonces Correos del Ecuador emitió 20 o 30 mil sellos que viajaron por todo el mundo, donde consta Casal Català de Guayaquil». Por consiguiente, desde el momento mismo de la creación del Casal Català en Guayaquil, en 1983, los migrantes y el gobierno catalán, la Generalitat de Catalunya, han ido estrechando los lazos institucionales, lo cual representa una virtud de acercamiento entre la comunidad catalana y sus descendientes en Guayaquil con la administración autonómica en el territorio de origen. Otra estrategia, en este caso promovida por la misma Generalitat, para reactivar el vínculo con los migrantes a nivel internacional es la recuperación identitaria a través de la reactivación del idioma entre los mismos, por lo que los Casales emplean parte de sus esfuerzos en ofrecer clases de catalán a la comunidad, como nos comenta Mariana Roldós: «Es el cambio que está haciendo ahora la Generalitat. Ellos aspiran a que se difunda más el catalán para que una mayor cantidad de gente vaya para allá». Y un aspecto sobre el que José Luis Prada reflexiona a propósito de la pérdida del uso del idioma entre la comunidad catalana de Guayaquil: «La colonia catalana de Guayaquil es de 2ª, 3ª o 4ª generación, y obviamente ya son gente adinerada, por lo que ya no responde al mismo espíritu. Tienen que aprender a hablar el catalán, que es una base fundamental. Es lo que en Cataluña se suele decir 'l’esperit'; es eso que no se ve, pero se siente, porque no es lo mismo sentirlo con un idioma que siempre ha combatido nuestro idioma materno». Ya en los últimos años y en el contexto del reflujo migratorio, el Consulado General del Ecuador en Barcelona ha realizado una Exposición documental y fotográfica denominada «Los rostros de la migración: ecuatorianos en Cataluña, catalanes en el Ecuador», en el 2009, que tuvo por objeto visibilizar la huella y correspondencia migratoria a través de la recuperación de la memoria histórica. Por tanto, como vemos, este legado cultural patrimonial recreado en el presente por los descendientes de los migrantes catalanes en Guayaquil se torna una y otra vez un capital tangible o simbólico significativo, el cual pone en valor la pervivencia de un legado que evidencia el peso de la comunidad catalana en el espacio multicultural de este territorio, que produce además resonancias transnacionales en el reflujo migratorio hacia Cataluña. Ya dentro de un espectro de vínculos económicos, lo que nos interesa resaltar ahora es cómo el incremento de los flujos del capital monetario contemporáneos ha sido precedido por los flujos humanos. Así, la comunidad de migrantes catalanes


Pasacalles con motivo de la celebración de la Feria del Día del Libro y de la Rosa, organizada por el Casal Català de Quito, en 2024.

y sus descendientes, tal y como ha quedado patente a lo largo de este estudio, fue conformando los procesos de institucionalización de los vínculos sobre la base de las incipientes tramas familiares, las cuales, dicho sea de paso, se activaron para cimentar la reproducción social de los migrantes en base a su capital transnacional, en un tiempo donde la experiencia mercantil catalana previa les otorgaba una ventaja capital en el contexto de llegada. Santiago Preckler, que fue presidente del Casal Català de Quito, nos narra en este mismo sentido el proceso de creación de la Asociación Catalana–Ecuatoriana de Negocios: «Yo llego en 1981, pues vengo a hacerme cargo de la gerencia de una empresa que es filial de una corporación colombiana. Y entonces fundamos el Casal Català de Quito. Hubo un momento en que se vio la parte del trabajo y los negocios y decidimos fundar, dentro del Casal de Quito, la asociación ACEN, la cual se crea como rama de negocios y brazo empresarial del Casal, y en cuya junta directiva hay un representante C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 529


Boletín de la Dirección de Turismo y Competitividad del Municipio de Guayaquil, donde se reporta la firma del Proyecto Ventana–Pozo al Mundo, dentro del Convenio de Cooperación y Hermanamiento entre Guayaquil y Barcelona ( Transport, marzo de 2010).

81. Avui, primer diario editado en lengua catalana después del franquismo. Desde su fundación en 1976, su línea editorial ha sido afín a sectores nacionalistas de Cataluña.

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de este. Una vez reconocida por el COPCA de la Generalitat, nace para fomentar el intercambio empresarial, auspiciando a empresas catalanas y ecuatorianas, así que se organizaron dos ferias internacionales de productos catalanes y han viajado a la Feria de Barcelona delegaciones de empresas ecuatorianas que quieren exportar». Un relato que revela además cómo la institucionalidad termina tanto por ser depositaria de vínculos transnacionales previos como por convertirse asimismo en catalizadora de nuevos vínculos. En este sentido, y ya de regreso a Guayaquil, Beatriz Lértora de Costa nos comenta cómo la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones del Ecuador (CORPEI) ha recibido asesoramiento desde Cataluña con el fin de formar al empresariado ecuatoriano para las exportaciones: «Cataluña mandó gente que forma la CORPEI, a través de Manuel Vallejo, que es catalán, y que lo ayudan a uno a mandar sus productos a Cataluña y a el resto de Europa». Un aspecto que expresa nuevamente la importancia del empresariado catalán en las relaciones comerciales actuales con el país. Pero además de los lazos comerciales estrictamente catalanes, la cara comercial de España en Ecuador se hace presente por intermedio de otras dos instituciones. Por un lado, la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador, cuya presencia en Guayaquil da testimonio de la importancia de la condición portuaria de la ciudad para el establecimiento de lazos económicos firmes entre ambos países. Por otro, la Oficina Económica y Comercial de España en Quito, suscrita a la Embajada Española, la cual manifiesta, a través de un Informe del 2009, el marco general de las relaciones económico–comerciales Ecuador–España: «La relación bilateral se ha estrechado en los últimos años debido, entre otras cosas, a la gran cantidad de ecuatorianos que han emigrado a España recientemente. Esto ha intensificado enormemente el intercambio comercial y, en general, el interés mutuo».81 Como se puede apreciar, prevalece una idea central, la de la estrecha relación entre flujos migratorios y relación comercial, aspecto que la Oficina Económica y Comercial destaca en cada una de sus memorias anuales. Ahora, además de los culturales y económicos, otros vínculos que han discurrido paralelos a aquellos son los políticos. Como prueba de ello, algunos personajes insignes de la vida política catalana han visitado la ciudad a lo largo de los últimos años por motivos diversos, en la mayoría de los casos bajo el impulso de los residentes. Montserrat Maspons nos comenta al respecto: «Justamente, siendo alcalde Jaime Nebot y contratado por la Cámara e Industrias de Guayaquil, vino el presidente de Cataluña, Jordi Pujol, a dar unas conferencias sobre autonomías; para explicarnos bien que autonomía no quiere decir que te desligas. También vino el alcalde de Barcelona, Joan Clos. Y a los dos les brindamos una comida en el Casal Català». A propósito de la cuestión territorial, el alcalde Jaime Nebot Saadi nos acerca a los que él considera los principales paralelismos entre ambas ciudades: «Son entre comillas capitales económicas, respectivamente. Hay mar, hay desafío, hay apertura, hay un criterio autonomista; en fin, son coincidencias que a la hora de la hora pesan en las relaciones y las decisiones de los seres humanos. Jordi Pujol vino precisamente a una conferencia autonómica y todos sabemos su papel dentro de las autonomías


82. Informe Económico y Comercial. Oficina Económica y Comercial de España en Quito; 22 de abril de 2009 (https://www.icex.es/es/quienes–somos/donde–estamos/red–exterior–de–comercio/ec/ inicio.html). 83. Joseph Garzozi Buchdid, fue director de Turismo, Relaciones Internacionales y Competitividad de la Municipalidad de Guayaqui en 2010. 84. En el Convenio de Amistad y Cooperación entre la Municipalidad de Guayaquil y el Ayuntamiento de Barcelona, suscrito el 23 de junio del 2005, se lee: «Que en los últimos años la presencia de guayaquileños residiendo en Barcelona ha creado una comunidad laboriosa y cultural en dicha ciudad, estrechando aún más los vínculos que crearon los catalanes en Guayaquil, en el pasado y en la actualidad». La Secretaría de Comunidades Catalanas del Exterior tenía en 2009 ocho oficinas de gobierno fuera de los límites territoriales de Cataluña, 38 Centros de Promoción de Negocios del Consorcio para la Promoción Comercial de Cataluña (COPCA), 3 oficinas del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDEM), 5 oficinas del Instituto de Industrias culturales (ICIC), 114 Comunidades de Catalanes en el Exterior (CCE) —entre las que se encuentran los Casales de Guayaquil y Quito, a la espera de reconocimiento definitivo del Casal de Cuenca—; finalmente, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), que actúa de forma prioritaria en 7 países del mundo, entre ellos Ecuador (Hurtado y Roca, 2009).

españolas. Evidentemente coincidimos en muchísimas cosas más allá de que ninguna entidad política ni ninguna filosofía se puede copiar, porque cada realidad es distinta. Pero claro, hay un elemento conductor que es el mismo». Una reflexión que nos lleva a nuevamente a pensar cómo la identidad puede estar influyendo en la forma en la que los descendientes de migrantes catalanes están participando en la vida política de Guayaquil y del país. Joseph Garzozi,82 al frente de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Guayaquil, explica además acerca de un proyecto surgido durante la visita del por entonces alcalde de Barcelona, Joan Clos: «Vamos a ser las dos primeras ciudades en el Mundo conectadas vía Internet las 24 horas. El Pozo del Mundo, en el Poble Nou de Barcelona, es una plaza que regeneraron, y ahí hay una pantalla de TV donde sale Guayaquil. Lo nuestro se llama Ventana al Mundo, en donde también aparecen las imágenes de Barcelona. Allí es en un entorno de mucha migración, con la presencia de tantos guayaquileños, lo que debe haber pesado en la decisión. La Ventana al Mundo es una conexión viva entre dos ciudades modernas, donde prevalece el mestizaje, la fusión. Y Guayaquil se sitúa justamente como un proceso diferente en el Ecuador, siendo un entorno que desborda los conceptos de mestizaje tradicional». Cabe recordar que el mencionado proyecto se fraguó en el contexto de la visita mencionada y dentro del Convenio de Cooperación y Hermanamiento entre Guayaquil y Barcelona, firmado en 2005 entre ambas municipalidades, en donde se hace una mención expresa al papel embrionario que los migrantes catalanes han jugado en el estrechamiento de los vínculos históricos entre ambas ciudades.83 En el caso más específico de los vínculos institucionales de la comunidad catalana de Guayaquil con la Generalitat de Catalunya es importante resaltar además que si bien estos se han establecido a partir de la persistente reactivación de lazos familiares por parte de los migrantes y sus descendientes, se trata de un proceso multisituado en los cinco continentes que responde a la creación de estrategias públicas para reimpulsarlos, desde origen hacia los territorios de acogida de estos flujos, a partir de lo cual la Generalitat ha venido acompañando los procesos a través de distintas oficinas.84 La comunidad catalana–ecuatoriana establecida en Guayaquil ha ido posicionándose en la vida de la ciudad a partir de un uso estratégico, y por lo general exitoso, del capital transnacional con el que llegaron, lo que le ha permitido en muchos casos lograr un raudo proceso de imbricación con las élites locales. Con todo, los vínculos iniciales Guayaquil–Cataluña han vivido un proceso de transformación, en la medida en que estos han ido dejando de ser tan intensos y orgánicos como en las primeras generaciones, aunque se han convertido en un recurso simbólico de gran importancia y, en última instancia, están siendo reactivados a raíz de los desarrollos tecnológicos o el creciente interés de la administración pública española y catalana por los mismos, a raíz de lo cual han ido progresivamente institucionalizándose. Los procesos de retorno, en tiempos de crisis y globalización, han devenido, más allá de un legítimo deseo por reordenar las historias familiares, un factor de codificación del capital social y cultural de las familias, desde un horizonte nuevamente transnacional. Entre otros cauces, aquellos se expresan actualmente a través del acceso a la doble C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 531


El Presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, entre Montserrat Maspons y Pedro Rizzo, en Guayaquil el 26 de abril de 2005, con motivo de su visita como conferenciante a la ciudad, donde fue distinguido con la Medalla de la Ciudad de Guayaquil. (CP)

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ciudadanía, la cual permite además unas condiciones mínimas de movilidad humana, para una comunidad que precisamente basa su experiencia histórica de globalización en el comercio marítimo, la migración y, tal y como ahora sabemos, el mantenimiento de los vínculos transnacionales. Ahora bien, lo que nos están mostrando estas formas en que operan los vínculos, dentro de su variabilidad, es que estos han de ser examinados más allá de una conexión mecánica entre origen y destino. Todas estas prácticas reflejan más bien una experiencia transnacional que conecta vitalmente a estas familias con Cataluña, pero que, al mismo tiempo, establecen escenarios personales y familiares que van más allá de la doble pertenencia y moldean la vida de los migrantes, pero también de aquellas personas que no lo son. Y lo hace a partir de una constante reactivación y ampliación de los vínculos, tanto en términos sociales como geográficos, no solo un ir y venir entre dos puntos concretos o un vínculo estrictamente operativo. Se trata por tanto de una experiencia transnacional diaspórica que, si bien se recrea y se operativiza a partir de cambiantes dispositivos, desde las cartas y las fotografías iniciales a las nuevas tecnologías o los imaginarios colectivos actuales, es necesario entenderla más bien como un espacio vivencial originalmente creado por estas familias, que es reactualizado de manera recurrente a través de la recreación de los vínculos que realizan los descendientes de aquellos primeros migrantes, llegando a trascender incluso los lazos singulares entre origen y destino. Todo esto muestra, por lo demás, el modo en que la identidad compuesta (Maalouf, 1999) de la comunidad catalana–ecuatoriana puede haber contribuido a favorecer esa posición relativamente prominente que la misma ocupa en el contexto de la ciudad portuaria de Guayaquil, o del propio Ecuador, con expresiones similares al otro lado del flujo. Por lo mismo, las prácticas transnacionales parecen haberse vuelto esenciales en el seno de un proceso de globalización que revaloriza el capital social y cultural de estas familias migrantes, el cual, por el peso de la recurrencia, ha terminado conformando un espacio social Guayaquil–Cataluña con conexiones múltiples, marcado históricamente por flujos humanos de ida y vuelta. •


El Vicepresidente de la Generalitat de Catalunya, Josep Lluís Carod–Rovira visitó Ecuador en 2009 en defensa de los sistemas educativos bilingües, y para hacer un importante donativo económica para la promoción de las lenguas indígenas. Se reunió con el Presidente de la República, Rafael Correa Delgado y visitó comunidades shuar en la Amazonia ecuatoriana. (CP)

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"…I TORNA AL BORN": CONCLUSIONES DE LA PARTE II


E

Cartel del evento solidario celebrado en Barcelona, "Contigo Ecuador", nueve horas de música y arte en solidaridad con este país latinoamericano devastado por el terremoto de 2016. (CP)

ste capítulo refrenda, en un orden de conclusiones amplio y unificado, los hallazgos a que conduce el recorrido anterior. En primer lugar, muestra la oportunidad que resulta al proyectar categorías de análisis contemporáneas sobre el estudio de casos migratorios de larga data. Pero al mismo tiempo revela cómo las prácticas transnacionales forman parte de una experiencia arraigada y duradera en los flujos humanos, mucho antes de que estas comenzaran a ser utilizadas como una dimensión analítica en los estudios migratorios. En el caso particular de este parte del libro, reconstruir la migración catalana al Ecuador entre los siglos XIX y XX empleando la perspectiva transnacional, nos ha permitido superar la marginalidad actual de los estudios sobre las migraciones españolas a partir de un caso que, por lo general, ha sido poco abordado. Por lo mismo, esperamos haber contribuido a devolver el análisis sobre aquellos flujos al debate académico más actual. En la misma dirección, un importante aporte que se ha buscado a lo largo del desarrollo del trabajo fue tratar de superar la estrechez que resulta al situar las migraciones clásicas frente a las contemporáneas, como dos procesos privados de conectividad histórica, abordadas además por enfoques disímiles, para pasar a demostrar la importancia de concebir la naturaleza procesual y vinculante que caracteriza a los flujos humanos en la historia contemporánea, invocando además la necesidad de tener en cuenta las estrechas relaciones entre las mismas. En este caso, identificar los crecientes vínculos sociales, culturales, económicos y políticos de origen histórico entre ambos contextos nos invita asimismo a considerar la conformación de las relaciones Cataluña–Ecuador desde un enfoque integrador que permita imbricar la mirada macro sistémica con la consideración a lo micro social y meso institucional. Es a partir de aquí que tienen cabida interpretaciones sobre cómo las prácticas transnacionales recurrentes entre los migrantes han venido conformando un espacio social duradero que, con el paso del tiempo, ha permitido una objetivación de los vínculos, en un inicio esencialmente orgánicos y familiares, así como un proceso de institucionalización de estos por parte de los Estados, ampliando así espacial y temporalmente el alcance de los mismos. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 537


Referencias del Restaurant El Catalán y la Panadería y Pastelería La Catalana, en GoogleMaps.

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Este aspecto nos está hablando además de cómo los Estados están actuando frente a los retos que suscita la globalización en un contexto de creciente movilidad humana. En este sentido, las experiencias que encontramos expresan cierta lógica geopolítica que, a modo de una economía de los vínculos, muestra cómo las instituciones públicas estatales o subestatales capitalizan el legado migratorio, es decir, las múltiples conexiones entre origen y destino conformadas históricamente por sus flujos diaspóricos, para establecerse ventajosamente desde ellas en la era de la globalización. Así mismo, este trabajo permite advertir los entrecruzamientos de fenómenos a menudo dispersos en la bibliografía, como los procesos sociales, culturales, económicos, políticos y hasta tecnológicos contemporáneos, de lo cual se desprende además la necesidad de dotar de una mayor convergencia al estudio del fenómeno migratorio, a partir de la cual superar la autonomía descriptiva de los mismos para pasar a abordarlos desde el indiviso en que se articulan; por ejemplo, el desarrollo histórico y las transformaciones sociales resultantes de la movilidad humana. Por consiguiente, es posible inferir que únicamente una lectura histórica e integral de un espacio social marcado por la aparición de flujos migratorios de ida y vuelta de larga data, como en el caso de Cataluña y Guayaquil, consigue explicar la densidad y multiplicidad de los vínculos transnacionales que se están tejiendo en el contexto de globalizador contemporáneo. Flujos de enorme complejidad que convierten en impreciso, o cuanto menos reduccionista, tratar de calificar en términos generales a los países como «origen» o «destino» de procesos migratorios. Y éstos, a su vez, parecen conducir o al menos coexistir con la intensificación de las relaciones sociopolíticas, económicas y culturales a ambos lados del flujo. De igual modo, el estudio reafirma el valor que tiene el modelo de investigación etnosociológica de corte histórico en el análisis de las migraciones internacionales, dado que este incorpora la fuerza explicativa que gravita en exploraciones de largo recorrido al debate en torno a procesos societales más contemporáneos. Y en tanto que nos sirve para romper con la visión estática, unidireccional y sincrónica del desarrollo vinculado a lo migratorio, también lo sitúa en una perspectiva de transformación social, donde los agentes y sus prácticas transnacionales adquieren una enorme relevancia histórica. Por otro lado, Guayaquil resultó un escenario sumamente fecundo para el estudio de flujos migratorios históricos, ya que se reveló como un territorio que proporciona un rico material narrativo. Se trata de un contexto conformado por migraciones de larga data, en donde más que un crisol de culturas se prefigura un espacio social genuinamente asimétrico y complejo. En este, las cuestiones relativas al origen étnico o cultural parecen ser la expresión de las múltiples movilidades humanas que conforman, además, la posición social de los individuos, migrantes o no migrantes. Por lo mismo, los vínculos transnacionales, heredados, creados o recreados, parecen ser elementos significativos para la conformación de un cuerpo social sometido a asimetrías sociales e identidades en disputa, dentro de un horizonte que involucra también lo trasnacional. Con todo, acudir a la migración catalana en sus trayectorias personales o familiares en un escenario como Guayaquil, donde además se entrecruzan distintas generaciones de descendientes de aquellos migrantes primigenios, nos otorgó la ventaja de disponer de


Señalización de entrada a la Comuna Barcelona en la parroquia Manglaralto en la provincia de Santa Elena (Ecuador), fundada en 1938. Antes se llamaba Pasaje pero los antiguos cuentan que llegó un religioso catalán llamado Joan Fornech –o Lluís Fornell según otras fuentes– que se estableció en el pueblo y quien bautizó a este poblado con ese nombre. (Fotografía Fátima Padilla, CFAP)

un abundante material empírico desde el que observar la plasticidad histórica presente en las distintas trayectorias y familias. Esto dio una mayor riqueza analítica a nuestro estudio, al permitirnos advertir las transformaciones que los vínculos adquieren desde una mirada diacrónica (pasado–presente) y, al mismo tiempo, al enriquecer el análisis mediante una mirada comparativa entre distintas familias; todo lo cual, entre otros aspectos, nos permitió tener en cuenta los contrastes generacionales e interfamiliares. Ya desde un punto de vista conceptual, el uso del espacio social nos permitió develar cómo una comunidad diversa, los catalanes que llegaron al Ecuador durante el período de estudio, se ha ido posicionando en el crisol social guayaquileño, poniendo en valor un capital transnacional familiar de larga data mediante estrategias recurrentes de reproducción del mismo. Por lo tanto, aquellas prácticas transnacionales que ha desarrollado en Guayaquil de forma duradera la comunidad catalana–ecuatoriana han devenido un hábitus transferible generacionalmente, que ha ido conformando, con el progresivo involucramiento de la esfera política, un legado migratorio perdurable e institucionalizado. Cabe preguntarse, por tanto, si tal hallazgo nos permite asimismo posicionar el concepto de legado migratorio como una herramienta analítica para el estudio histórico de otras diásporas, indistintamente del lugar que estas estén ocupando en el cuerpo social que las acoge y sin dejar de complejizar su relación con otras dinámicas sociales, como la clase, el género o los aspectos étnicos y culturales. Todo lo cual contribuiría a poner en valor la perspectiva transnacional, con la complejidad de sus matices, aplicada a un fenómeno social lleno de plasticidad y dinamismo como en el caso de la migración. Por lo mismo, es posible considerar que otra de las características del estudio es haber procurado la reconstrucción de las prácticas sociales cotidianas que los propios actores desarrollan en un horizonte individual o familiar, ya que solo desde estas es posible descubrir la conformación de vínculos simbólicos entre migrantes y no migrantes —pongamos por ejemplo el caso de los equipos de fútbol locales— que, a su modo, dotan de cierta simultaneidad a las prácticas sociales de estas dos comunidades conectadas por la migración, en el caso de la catalana y la guayaquileña. En su dimensión más teórica, el estudio deviene un recuento de las formas que han ido adoptando los vínculos a través de las prácticas transnacionales, dentro de su variabilidad. Así, se encontró cómo estas han sido estrategias recurrentes y sujetas a un sinfín de variables externas —estoy pensando principalmente en las coyunturas históricas—, que han marcado ampliamente, de forma transgeneracional, las trayectorias sociales, personales y familiares de buena parte de esta comunidad catalana– ecuatoriana. En ese sentido, las nuevas tecnologías, pero también las fotografías, las cartas o la reproducción de prácticas culturales e identitarias, han servido para reactivar los vínculos, conformando así un espacio vivencial propio de estos transmigrantes de largo aliento. Más aún, es importante considerar los avances que representan las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte, tanto para reactivar viejos vínculos como para establecer otros más recientes, lo que nos induce a repensar la hibridez con la que debemos concebir la construcción sociocultural en las sociedades globales, lejos C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 539


Hostal Cataluña, en Ibarra. (Foto. Albert Arnavat, CP) Hostal Barcelona, en Ibarra. (Foto. Albert Arnavat, CP)

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de la miopía a la que nos conducen todo tipo de reduccionismos, ya sean estos de orden teórico o, como sugerimos anteriormente, metodológico. Por otra parte, las estrategias de reproducción social y económica transnacional de la primera etapa del flujo, por lo común la actividad agrícola extensiva y el comercio ultramarino, permitieron una reacomodación del capital social y cultural previo, desde donde se fue conformando una reconocida burguesía guayaquileña, con una actividad profesional progresivamente diversificada y con una fuerte impronta globalizante. Recordemos además que estos flujos, especialmente en las primeras generaciones, fueron desplegando una activación permanente de las redes familiares, lo que dio lugar a un amplio espectro de vínculos de ida y vuelta, que aún hoy deja sentir su influjo en las prácticas familiares mantenidas por los migrantes catalanes o sus descendientes, y que a la postre fueron conformando el espacio social singular y dinámico entre Guayaquil y Cataluña que hoy conocemos. De acuerdo con las trayectorias revisadas, los vínculos se expresaron en bastantes casos a través de prácticas de desplazamientos familiares entre origen y destino, por motivos variables; y aún hoy en día se siguen mostrando a través de visitas para la reproducción del capital social o cultural, entre los descendientes de distintas generaciones. Ahora bien, nuestro caso de estudio nos permite matizar ahora este aspecto, ya que, sin negar aquellas prácticas, el horizonte de los vínculos transnacionales desarrollados por este flujo va más allá de la doble pertenencia —tal y como advertimos en el capítulo cuarto—, y desarrolla lo que hoy día viene denominándose multiterritorialidad (Haesbaert, 2013). Así, toda vez que el sentido de pertenencia de la comunidad ha sido prolijamente recreado y reacomodado según la coyuntura histórica, un contexto de «cierre de fronteras» unilateral como el actual ha propiciado la aparición de una reapropiación identitaria y un renovado interés por acceder a la doble ciudadanía, en tanto que esta se presenta como condición habilitante excepcional para la movilidad humana en el seno de una comunidad históricamente migrante. En un sentido similar, no se observa una relación significativa entre la migración catalana a la ciudad de Guayaquil de entre siglos y la más reciente migración guayaquileña a Cataluña de inicios del siglo XXI; sin embargo, desde la singularidad de los casos que abordamos, pudimos constatar que la remigración entre los descendientes de los migrantes catalanes reposa dentro de las lógicas de distinción frente a los migrantes de nuevo cuño y recurre nuevamente a los vínculos transnacionales con que se los han identificado históricamente. Con todo, las prácticas transnacionales no pueden ser entendidas sin hacer referencia además a las estrategias de reproducción social que, en nuestro caso de estudio, se expresaron por medio de dos procesos análogos. Por un lado, una creciente simbiosis local entre las élites criollas y los recién llegados, a través de estrategias de imbricación social y la osmosis de capitales diversos, lo que permitió la conformación y reproducción de una elite social localmente arraigada y globalmente situada. Por otro, de forma paralela a la progresiva pérdida de los lazos familiares más orgánicos entre los descendientes, estos vínculos han podido ser recreados con sentido institucional, a fin


Logotipo de la Urbanización Cataluña en Guayaquil. (CP) Señalización de entrada a la Urbanización Cataluña en Guayaquil. (CP)

de dilatar su alcance para una comunidad creciente de transmigrantes. Además, la paulatina objetivación de los vínculos corrobora la fuerza gravitatoria con que las prácticas trasnacionales han ido cristalizándose a lo largo de más de un siglo hacia la conformación de un espacio social transnacional entre Guayaquil y Cataluña. Desde este se explica asimismo la aparición de una institucionalidad informal que inicialmente mantuvo dentro de la comunidad procesos de solidaridad interna no esencialmente étnica —como en el caso de las sociedades de beneficencia—, que mantuvieron cierto imaginario diaspórico en el seno de la comunidad y que, con el paso del tiempo, se fueron transformando, al amparo de la descentralización autonómica del Estado español, hacia la profundización de vínculos institucionales formales de carácter etnonacional. De este modo, la existencia previa de fuertes vínculos humanos ha permitido formar sólidas relaciones bilaterales entre dos contextos gravitados históricamente por el flujo humano y el capital transnacional. Todo lo anterior cristaliza, asimismo, en la noción de legado migratorio, considerando este —en el caso específico de este estudio— como un paulatino aprovechamiento institucionalizado de los recursos sociales y culturales que, a lo largo del tiempo, fueron desplegando los migrantes catalanes entre Guayaquil y Cataluña, con base en prácticas trasnacionales de largo aliento. Las trayectorias y experiencias de los migrantes y sus descendientes, además de un capital social y cultural sujeto a una reactivación constante, anuncia un estado vital que mantiene los lazos familiares entre origen y destino, así como más allá de ellos; pues al mismo tiempo nos habla acerca de la fuerza con que la transmigración pasa a ser un legado multidireccional, hacia dentro o hacia fuera de la comunidad migrante. Esto último permite además concebir lógicas más humanas en torno a los procesos migratorios transnacionales, así como considerar la migración una experiencia vital transgeneracional y extraterritorializada, que trasciende la doble pertenencia con que a menudo se constriñen los análisis sobre el fenómeno migratorio. En definitiva, es necesario reconocer una amplia coincidencia de estos hallazgos con las tesis de Vertovec (2003, 2004a, 2004b), en el sentido de advertir cómo las prácticas transnacionales están inmersas en arraigados patrones de transformación estructural que implican, primeramente, modos particulares de percepción en el ámbito sociocultural, los cuales se expresan en las representaciones identitarias, intereses y actividades que se desarrollan de forma intergeneracional en el seno de la comunidad transmigrante. No obstante, según se ha podido constatar, conviene matizar la superación de la doble orientación o bifocalidad de los migrantes entre los contextos de origen y recepción, lo que, a su vez, les confiere a estos un capital social y cultural ventajoso, en un espacio social crecientemente global y extraterritorializado. Sus implicaciones abarcan, entre otras, una resignificación del ámbito político que expresa la creciente complejidad de los procesos sociales y las formas de gobernar en un mundo cada vez más interconectado, donde los actores institucionales formales intentan canalizar para su propio beneficio esta experiencia bifocal de las/os migrante para con los países de origen. Así, los Estados y las nacionalidades parejas, como en el caso de España y Cataluña, reorientan de este modo por igual los vínculos políticos con C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 541


sus diásporas, a fin de captar la lealtad de sus expatriados. Esto tiene un impacto notorio tanto en la creación de dispositivos legales como en el surgimiento de imaginarios en torno a la idea de nación, ciudadanía e identidad, más allá de los límites territoriales, lo cual estimula el sentido de membresía de las comunidades extraterritoriales. Tal fue el caso de las comunidades catalanas en el exterior, donde las acciones públicas del Gobierno catalán para con sus diásporas expresan claramente la oportunidad del proceso en términos de geopolítica. Pero, además, la transmigración muestra una transformación de los procesos de desarrollo económico, pues las prácticas transnacionales generan cambios tangibles en las economías de los Estados y sus naciones, con efectos visibles e impactos en las estructuras estatales y nacionales de desarrollo. Al menos de este modo parecen estar produciéndose las relaciones comerciales entre Ecuador y España, entre Guayaquil y Cataluña, lo que se manifiesta en la proliferación de ferias, exposiciones o misiones comerciales bilaterales, con el telón de fondo de la institucionalidad creada por aquellos migrantes hace más de un siglo. Cada conjunto de cambios implica, asimismo, prácticas cotidianas a pequeña escala por parte de individuos y grupos, que pueden generar de manera creciente y acumulativa modos de transformación de largo alcance que afectan a su vez a los migrantes, a sus familias y a comunidades enteras, permeadas por la ampliación de aquellos vínculos transnacionales que entreabren los migrantes. Unos efectos desde los cuales se están hoy día resignificando los lazos entre estas regiones que se encuentran en el origen o el destino de flujos variables y perdurables de ida y vuelta. En ese sentido, se puede llegar a conjeturar también cómo, en un mundo dinámico y cambiante, parte del factor humano de los territorios cosmopolitas como Guayaquil se levanta sobre dinámicas que reaprovechan, reproducen y amplían el capital sociocultural de los migrantes, incluyendo las estrategias de movilidad humana y mestizaje social, lo que hace de las ciudades multiculturales espacios más resilientes frente a las coyunturas de crisis históricas. Enclavadas en el seno de transformaciones de amplio alcance, las prácticas transnacionales de los transmigrantes catalanes–ecuatorianos no constituyen por sí mismas la única causa de estos procesos de transformación, sino que se derivan y a la vez contribuyen de manera significativa con los complejos fenómenos de la globalización; de manera tal que aquellas se ven más bien estimuladas y promovidas por varios de estos procesos contemporáneos y, al mismo tiempo, se acumulan para ensanchar los procesos transformadores. Por lo tanto, aquellas prácticas de viejo o nuevo signo no son sino la expresión de un mundo sujeto a flujos y reflujos ilimitados e insondables que, a su modo, contribuyen a hacer perdurable aquel viejo aforismo que resume el imaginario con el que por aquel entonces los migrantes catalanes dejaban atrás su tierra: «Roda el món…i torna al Born». Cartel de la celebración de la "Festa de Sant Joan", el 24 de junio de 2023, organizada por el Casal Català de Quito, con la colaboración de la Generalitat de Catalunya. (CCQ)

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Pasacalles con motivo de la celebración de la Feria del Día del Libro y de la Rosa, organizada por el Casal Català de Quito, en 2019.

Actividad sobre la cultura catalana celebrado en la Casa de Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión en Quito, en julio de 2023. (CCEBC)

Movilización en apoyo al Referéndum de Independencia de Cataluña, organizada por el Casal Català de Quito, el 16 de septiembre de 2017.

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RECAPITULACIÓN. CONCLUSIONES FINALES


E

Rostros de algunos de los catalanes que se establecieron en Ecuador a lo largo de la historia.

l proceso de trasvase de población española a América entre finales del siglo XV y principios del XX constituye probablemente el fenómeno migratorio –entendido como desplazamiento pacífico de un país a otro por razones económicas o laborales– más antiguo de la era moderna y uno de los más prolongados de la historia contemporánea. En este sentido, si bien España se considera un «país de emigración» la frase no aplica en la misma intensidad para Cataluña. Los trabajos de investigación cifran en varios millones el número de españoles que a lo largo de los siglos se vieron obligados a seguir los caminos hacia otros países. Y durante la segunda mitad del XIX la emigración transoceánica española se incrementó de forma notable, sobre todo a partir de la década de 1880. Pero en esa pléyade, los ciudadanos catalanes siempre fueron una minoría. Una pequeña minoría, con algunas excepciones. Y Ecuador no fue nunca uno de los destinos mayoritarios de esa emigración, como si lo fueron Argentina, Cuba, Brasil, Uruguay, entre otros. De hecho, históricamente Ecuador ha sido siempre un destino minoritario cuantitativamente, pero dentro de esas cifras reducidas, los catalanes si han jugado un papel importante, tanto dentro de los migrantes procedentes de tierras españolas como respecto a la sociedad de acogida. Tampoco aplicaría para los emigrantes catalanes, salvo excepciones, la realidad española de que la mayor parte de quienes acometían el viaje eran personas con nula o escasa instrucción, carentes de recursos para dejar constancia escrita de sus peripecias y desventuras o para dejar rastro de sus actuaciones en el país de acogida. La inmigración catalana al Ecuador, si bien no fue cuantitativamente numerosa – hemos localizado y documentado poco más de 500 personas a lo largo de estos mas de 500 años– si que fue cualitativamente importante en el sentido de la huella que dejó en el país de acogida. En la economía, principalmente en el comercio internacional y en el mundo financiero, pero también en la industria, en el mundo de las artes y de la cultura en general, y en la sociabilidad. Prueba de ello es la cantidad de empresas e instituciones creadas o participadas por catalanes en Ecuador. Por ejemplo, en el mundo financiero, la banca ecuatoriana contó con el impulso decisivo de los inmigrantes catalanes, C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 547


cuyos capitales contribuyeron a modernizarla y, en algunos casos a crearla, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la primeras décadas del siglo XX. La prueba mas decisiva de ello es la participación de comerciantes catalanes en la creación, dirección y expansión del Banco del Ecuador, a partir de su establecimiento en 1868. Los catalanes emprendedores se encontraron con un país al que le faltaba casi todo y que a la vez poseía materias primas y vieron muchas posibilidades para establecer rentables negocios internacionales. Además, la migración catalana ha ocupado a través de la historia del país lugares destacados en el Gobierno, la banca, el comercio, la industria, las artes, etc. Y de su descendencia en el Ecuador convergen las líneas familiares de algunas familias influyentes económicamente y al rastrear los apellidos de reconocidos personajes de la política ecuatoriana reconocemos el origen catalán de algunos de ellos, incluidos presidentes de la República, así como en algunas instituciones deportivas de primer nivel y incluso en la orografía y geografía del país. Respecto a los catalanes de las Órdenes Religiosas en el Ecuador destacan la llegada de diversas órdenes incluyendo franciscanos, jesuitas, dominicos y mercedarios, a partir de mediados del siglo XVI. Los franciscanos estuvieron entre los primeros, seguidos por los jesuitas a partir de 1586, quienes se convirtieron en los más numerosos e influyentes de la región, la mayoría radicados en Quito. Misioneros notables como Rafael Ferrer participaron en la catequización de grupos indígenas, aunque estos esfuerzos en alguna ocasión enfrentaron resistencia y violencia por parte de las poblaciones locales. También actuaron en la educación y la promoción del pensamiento científico, junto con sus enseñanzas religiosas, contribuyendo al panorama intelectual del Ecuador colonial. El más destacado fue Joan d'Hospital que defendió el heliocentrismo en Quito en 1761, marcando un momento significativo en el avance de la ciencia moderna en Latinoamérica, con la integración del pensamiento religioso y científico. Respecto al impacto cultural destaca la influencia de los misioneros catalanes en la cultura y la sociedad ecuatoriana, en particular en lo que respecta al establecimiento de escuelas e iglesias, que se convirtieron en elementos centrales de la vida comunitaria. Contribuyeron a la educación de niños y adultos, integrando las prácticas culturales europeas con las tradiciones locales. Incluso algunas figuras religiosas participaron en movimientos políticos, incluyendo la independencia de Ecuador, como el mercedario Pere Bou que firmó el Acta de Independencia de Guayaquil, lo que demuestra la interrelación entre las esferas religiosa y política. También participaron en la documentación de estas figuras, como en la obra Varones ilustres de la Orden Seráfica en Ecuador, que ofrece una perspectiva del contexto histórico y las contribuciones de los religiosos catalanes de esta orden en Ecuador, reflejando una rica narrativa de intercambio intercultural. De los 82 religiosos localizados, algunos misioneros enfrentaron desafíos significativos, incluyendo la expulsión y conflictos con las autoridades locales, como se vio en la expulsión de los jesuitas. La presencia de militares catalanes fue muy reducida en tierras ecuatorianas, aunque en algún caso su actuación fue destacada. Fueron solo doce los militares nacidos en Cataluña de los que ha quedado rastro, y casi todos ellos llegaron, al servicio del ejército español, en la segunda mitad del siglo XVIII y formaron familia en estas tierras, 548 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R


destacando Joan Barnó Ferrusola. Mas allá de religiosos y militares los primeros catalanes llegaron en los últimos años del siglo XVI y principios del XVII, estableciéndose principalmente en Quito, aunque algunos también llegaron a Guayaquil. Muchos de ellos se casaron con mujeres indígenas, mestizas o mulatas, integrándose en la sociedad local. Ejercieron diversas actividades, incluyendo comercio, administración, agricultura, medicina y cargos militares, con algunos mostrando inclinaciones políticas diferentes, como el apoyo a los realistas durante la lucha por la independencia y su presencia contribuyó a la vida social, cultural y económica del país durante la colonia y los primeros años de la República. Respecto los exitosos comerciantes –hemos localizado un centenar, la mayoría radicados en Guayaquil– se dedicaron principalmente a la exportación de cacao y otros productos agrícolas como el café que en algunos casos ya exportaron con marcas registradas. Respecto a la importación se dedicaron principalmente a los abarrotes y una gran variedad de productos alimenticios, incluyendo vinos, licores y conservas, sí como toda clase de productos fabricados par el hogar, como muebles, etc.Los comerciantes catalanes importadores de mercancía de toda clase introdujeron este sistema de almacenes que eran un anticipo de los actuales supermercados. Hicieron importantes negocios con grandes beneficios a través de diversas estrategias principalmente inversiones en agricultura adquiriendo grandes haciendas y dedicándose a la producción de cultivos como cacao y caña de azúcar, aprovechando la demanda local e internacional; el comercio, estableciendo negocios de importación y exportación, comercializando productos alimenticios, abarrotes y otros bienes, lo que les permitió acumular capital; y finalmente con lucrativas actividades financieras participando en la creación y gestión de bancos y otras instituciones financieras, como el Banco del Ecuador, el Banco Territorial y la Caja de Ahorros de Guayaquil, lo que les proporcionó acceso a recursos y oportunidades de inversión, contribuyendo al desarrollo del sector financiero en el país. Unos 75 migrantes, establecieron industrias diversas, incluyendo textiles, fundando fábricas como La Joya en Otavalo y la Fábrica Imbabura en Atuntaqui, dedicadas a la producción de tejidos y estampados, especialmente en el contexto de la expansión industrial a principios del siglo XX. En alimentación, crearon la primera fábrica de aceite vegetal comestible que se destacó por su innovación y calidad en el mercado y produjeron pasta de algodón para alimento del ganado. En curtiembres y calzado fundaron la Tenería La Iberia y la Fábrica Nacional de Calzado, convirtiéndose en importantes actores en la industria del cuero y una importante productora de calzado en el país, todas ellas muy rentables. Estos industriales prosperaron a través de la innovación y diversificación, introduciendo nuevas tecnologías y productos, como la producción de aceite vegetal y la exportación de cultivos no tradicionales. Con el establecimiento de casi monopolios locales fundando empresas clave en sectores como el calzado, textiles y alimentos, dominando el mercado local. Con la creación de redes comerciales, junto con unos 50 profesionales, aprovecharon sus conexiones en Europa y Estados Unidos para expandir sus negocios y acceder a nuevos mercados, aumentando sus ganancias. A partir de finales del siglo XIX, catalanes, españoles e italianos competían en proC A T A L A N E S E N E C U A D O R | 549


mover negocios de hoteles, restaurantes y cafés. Los primeros años del siglo XX un inmigrante catalán instaló el Hotel Cataluña y existían también los establecimientos Hotel Barcelona y Hotel Mediterráneo, así como el Gran Hotel París, uno de los primeros hoteles tras el Gran Incendio de Guayaquil, entre otros, propiedad de catalanes. Además, se sumaron a este gremio la docena de migrantes catalanes que comenzaron a abrir bares, dulcerías, cafeterías, heladerías, restaurantes, que se afincaron con sus familias y que hoy forman parte de la historia guayaquileña. Los primeros años del siglo XX, junto con inmigrantes italianos que casi copaban el negocio, llegan familias catalanas que abrieron algunos de los locales de esta especialidad más destacados del país, como la confitería y pastelería La Palma, la más importante y reconocida por su excelente surtido de dulces, chocolates y pasteles, que se convirtió en un punto de referencia en Guayaquil durante las décadas de 1920 y 1930 por la alta calidad de sus productos y al servicio excepcional que ofrecía, convirtiéndose en auténticos líderes del sector. Supieron adaptarse a las necesidades locales, ofreciendo servicios como atención a domicilio y menús variados, lo que les permitió captar una amplia clientela. Respecto a las Bellas Artes, a lo largo del último tercio del siglo XIX y del primero del XX, artistas europeos fueron a trabajar a Latinoamérica. Favoreció este proceso el hecho que muchos de estos países no tenían aún escuelas de Bellas Artes y carecían de profesionales para llevar a cabo esta formación. Además, fue una época de cambios urbanísticos en muchas capitales, que junto con un auge económico explican el aumento en la demanda de artistas, especialmente de escultores de proyectos monumentales. En este contexto, destaca la labor de los artistas catalanes que se establecieron en estos países, creando escuela y reforzando la difusión internacional del arte catalán. Su labor es poco conocida y su conocimiento en Cataluña y en los propios países de Latinoamérica es muy limitado. Su importancia radica en que aportaron un notable impulso artístico y cultural en Ecuador a inicios del siglo XX, influyendo en la construcción de una escena moderna en el arte ecuatoriano. Su trabajo en obras públicas, monumentos y la dirección de escuelas de arte ayudó a definir y enriquecer la identidad cultural del país. La migración de estos artistas facilitó la conexión con las élites locales y promovió nuevas corrientes artísticas, como el caricaturismo y la pintura al aire libre. En escultura, los artistas catalanes crearon importantes obras públicas y monumentos, como la Columna de los Próceres en Guayaquil y la estatuaria del Parque del Centenario, así como la rotonda y el Monumento de Bolívar y San Martín, los más emblemáticos de la ciudad. En la pintura, desarrollaron un estilo innovador, alejándose de las prácticas clásicas y adoptando técnicas de pintura al aire libre. Contribuyeron al desarrollo del caricaturismo ecuatoriano, promoviendo la visibilidad del arte en la capital. También encontramos la huella catalana en el aspecto arquitectónico con construcciones particulares y públicas características de la ciudad porteña. Y en fotografía, fue un catalán uno de los pioneros en abrir un establecimiento fotográfico estable en Ecuador, dejando esta veintena de artistas un legado histórico y artístico significativo. Los primeros exiliados catalanes por motivos políticos que emigraron al Ecuador huían de la Dictadura del General Primo de Rivera (1923-1930) que se estableció en España, y que prohibía cualquier expresión de oposición política de catalanidad. Pero 550 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R


fue tras la ocupación franquista de Cataluña en febrero de 1939, cuando decenas de miles de catalanes marcharon al exilio para escapar de la represión. La Legación española en Ecuador se desenvolvió durante la guerra bajo intereses opuestos ya que el cuerpo diplomático español, dirigido por catalanes, el acreditado en Quito, con el Canciller Josep Tibau Duran, de inclinaciones franquistas, y el de Guayaquil con Jaume Castells Muntal como Cónsul Honorio leal a la España republicana, manifestaron signos de adhesión opuestos, que repercutió en la comunidad catalana del país. Ambos bandos desplegaron una intensa propaganda ideológica que se materializó en la creación de organizaciones y boletines periodísticos dirigidos a posicionar en la propia comunidad y en la sociedad ecuatoriana sus lealtades políticas. Por un lado, Nueva España y Falange Española Tradicionalista, franquistas, dirigidas Jaime Nebot Borràs, con miembros pertenecientes a las familias españolas más influyentes en Guayaquil y que crearon una agrupación local de la Sección Femenina y Auxilio Social, que tuvo como jefa a Eloísa Marcet del Río, hija de catalanes; Por el bando leal, Democracia Española, y Acción Republicana Española, fieles a la República. A diferencia de otros países, Ecuador apenas recibió unos pocos exiliados republicanos, destacando el grupo de anarquistas –una docena eran catalanes– que llegaron en 1941. A partir de la década de 1950, cambiaron las motivaciones que impulsan la llegada de inmigrantes a la República del Ecuador. Los llegados eran técnicos especializados, profesionales, inversionistas, profesores universitarios, empresarios, banqueros, intelectuales y artistas, con diferentes perspectivas de las que animaron a sus predecesores. Nuevas industrias creadas por catalanes lograron el liderazgo nacional y empresas hoteleras, agrícolas, bananeras, etc., en las que invirtieron también tuvieron éxito. A pesar que la colonia catalana en Ecuador nunca fue multitudinaria, suplió con méritos las limitaciones cuantitativas para volverlas aportes de una inmigración creadora, identificada en sentimientos y objetivos nacionales. Fue escasa pero esta fue muy positiva, ya que supuso un aporte importante en el sector empresarial, principalmente en Guayaquil. Su presencia supuso un impulso hacia la modernidad y una ruptura con las tradicionales costumbres sociales. A partir del año 2008, la República del Ecuador dispara su atractivo como destino para recibir inmigrantes cualificados por las transformaciones económico-sociales operadas bajo la presidencia del gobierno de Rafael Correa (2007–2017), la dolarización del país en el año 2000 y la cotización al alza del precio del barril de petróleo. El Estado ecuatoriano requirió contratar talento humano calificado, lo cual posibilitó la contratación de profesionales de alta calificación, entre ellos, profesionales catalanes y desde la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología se impulsó el denominado Proyecto Prometeo, para captar profesionales con título de PhD., doctores en cualquier especialidad. La mayoría llegan expulsados por la situación de crisis económica prolongada que padece España desde 2008 y atraídos por las oportunidades de empleo y de adquisición de experiencia profesional que ofrecía este pais. Respecto a la sección «Vínculos», orientada al estudio sobre la migración catalana en la ciudad de Guayaquil entre los siglos XIX y XX, realizado en clave histórica a partir de una perspectiva etnosociológica, se pudo constatar que las prácticas trasnacionales ‒ C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 551


tiempo después de que estas fueran ya una realidad‒ han devenido una categoría analítica a tener en cuenta en los estudios migratorios presentes, lo que permite reactualizar el debate académico en torno a los flujos humanos. Persistiendo en el punto de vista analítico-conceptual, el trabajo propone además superar la tradicional separación entre migraciones «clásicas» y «contemporáneas», subrayando la naturaleza procesual de los flujos a partir de un caso específico: la comunidad catalana en Ecuador. Adicionalmente, los vínculos históricos entre España y Ecuador, entre Guayaquil y Cataluña, emergen aquí como relaciones de largo alcance, que combinan elementos de lo macroestructural con lo mesoinstitucional y lo microsocial. Precisamente la noción de «espacio social» empleada se utiliza para comprender cómo los migrantes catalanes se insertaron en Guayaquil y desarrollaron allí un hábitus transnacional, a modo de prácticas migratorias recurrentes, transferido intergeneracionalmente por las familias migrantes. Pero, además, este termina cristalizando en un «legado migratorio» que se expresa en distintas dimensiones de la vida social y continúa influyendo en las relaciones entre las sociedades de origen y destino de ese flujo migratorio. En este sentido, la experiencia catalana en Guayaquil muestra cómo los lazos familiares, inicialmente orgánicos, se fueron transformando en redes institucionalizadas a lo largo del tiempo, lo que revela el modo en que los Estados capitalizan estas experiencias migratorias para proyectarse, allende sus fronteras, en el tiempo de la globalización. Esta noción nos permite, por tanto, poner en valor un capital sociocultural de origen familiar por parte de otras esferas de la vida social, por lo que incorpora la fuerza explicativa que gravita en exploraciones de largo recorrido al debate en torno a los procesos migratorios presentes; además, se plantea como una categoría analítica aplicable a otras diásporas. Más aún, la investigación muestra cómo las prácticas transnacionales, desde las cartas o fotografías hasta las nuevas tecnologías, han renovado y expandido los vínculos, generando formas híbridas de construcción sociocultural en el contexto migratorio global. En términos metodológicos, un importante aporte del estudio es su carácter interdisciplinar, al articular en él las dimensiones sociales, culturales, económicas, políticas y tecnológicas que, por lo general, son abordadas por separado. Esto nos sugiere, además, ser cautos frente a todo tipo de reduccionismos explicativos, al evidenciar cómo los vínculos transnacionales, lejos de ser fenómenos aislados, configuran espacios complejos en los que se entrecruzan múltiples factores, evitando de este modo caer en definiciones reduccionistas, como «país de origen» o «país de destino». Así mismo, bajo un enfoque múltiple, desarrollado en clave histórica, panorámica y multidisciplinar, el estudio llega a la conclusión de que resulta indispensable una lectura integral para comprender la densidad y multiplicidad de los vínculos entre Cataluña y Guayaquil, toda vez que nos encontramos ante un fenómeno multidimensional y estrechamente relacionado con los intrincados procesos de modernización, tanto del subcontinente americano como de Europa. Más aún, el trabajo también reafirma la utilidad de la etnosociología histórica en los estudios migratorios, pues, al otorgar centralidad a las prácticas de los propios agen552 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R


tes, también revierten aquellas visiones estáticas y unidireccionales de los mismos. De igual modo, Guayaquil se revela como un escenario especialmente fértil, al ser un espacio marcado por asimetrías sociales, identidades en disputa y múltiples movilidades, que nos permiten apreciar la complejidad y las diversas subjetividades desplegadas en la experiencia migratoria. Además, la reconstrucción de las trayectorias familiares muestra la plasticidad histórica de los vínculos y evidencia procesos de reproducción social transnacional en clave intergeneracional. Así, al poner en el centro las trayectorias familiares, estas evidencian que la movilidad de ida y vuelta fue constante, o que, en tiempos recientes, las prácticas identitarias y las reapropiaciones de la ciudadanía han cobrado relevancia entre la comunidad de descendientes, en un contexto de crecientes restricciones migratorias. Con todo, aunque no parece existir una relación «directa» entre la migración catalana precedente a Guayaquil y la migración guayaquileña a Cataluña del siglo XXI, sí se identifican tanto la presencia de continuidades, como de lógicas de distinción y reapropiación entre los descendientes, que nos sirven para confirmar la persistencia misma de los lazos transnacionales. Por otra parte, desde un plano social y económico, el estudio revela asimismo cómo los catalanes contribuyeron en muchos casos a la conformación de una élite guayaquileña diversificada y globalizada, articulando estrategias de integración local y reproducción transnacional entre las élites locales y los propios migrantes. Pero, además, con el tiempo, los vínculos transitaron de familiares a institucionales, expresándose en sociedades de beneficencia, asociaciones culturales y lazos formales con Cataluña; de modo que aquellas prácticas familiares iniciales se fueron objetivando y transfiriendo al terreno de los vínculos e imaginario sociales entre las comunidades catalana y ecuatoriana, en un «espacio social transnacional» de amplio espectro, que acabó reforzando las relaciones bilaterales entre Ecuador y España, entrelazando así la vida de millones de personas, migrantes y no migrantes. Por tanto, la investigación reivindica el reconocimiento de la emigración como parte integral de la dinámica socioeconómica entre ambos territorios. Abordando también un plano político, la obra no se limita a describir los flujos migratorios, sino que los vincula con las políticas estatales, tanto españolas como ecuatorianas, las condiciones económicas históricas a ambos lados del flujo o los procesos de integración de los migrantes. Esto permite entender la migración como un fenómeno dinámico, influido por factores globales y, a su vez, desencadenante de tensiones y transformaciones sociopolíticas al interior de la sociedad. Desde una perspectiva cultural, además, la llegada de tradiciones y costumbres foráneas desempeñaron un papel importante en la construcción de una sociedad diversa y plural, así como en la consolidación de una identidad nacional «mestiza», dando lugar a una densa amalgama no exenta de tensiones, con la política migratoria como telón de fondo, en donde es posible encontrar tanto imaginarios de "redención nacional" como experiencias de marginalización, de acuerdo a la comunidad migrante o el periodo y perfil de llegada. No obstante, desde el interculturalismo presente se aboga por fortalecer la memoria histórica migratoria como parte de la identidad colectiva, C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 553


tanto en Guayaquil como en Cataluña. En suma, la sección enfatiza que la migración no puede entenderse únicamente como un desplazamiento geográfico, sino como una experiencia vital extraterritorial y transgeneracional de enorme impacto en los territorios. Así, las prácticas transnacionales revelan transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, que afectan tanto a los migrantes como a los Estados, impactando en las concepciones de ciudadanía, identidad y desarrollo a lo largo del flujo humano. Por tanto, la migración catalana a Guayaquil se convierte en un ejemplo paradigmático de cómo los flujos históricos se entrelazan con procesos globales actuales, contribuyendo a sociedades más híbridas y resilientes. Por lo mismo, esta investigación abre líneas futuras y reflexiones clave en torno a las políticas de ciudadanía, la migración circular o la integración de los migrantes a corto, medio o largo plazo. Más aún, cuando España o Cataluña han pasado a ser hoy en día territorios receptores de inmigrantes, recuperar sus experiencias migratorias puede ser precisamente una fuente de empatía y aprendizaje frente a los nuevos flujos migratorios. La sección logra, en definitiva, articular un análisis histórico del fenómeno migratorio, destacando la relevancia del enfoque transnacional y del concepto de «legado migratorio», así como la propuesta de algunas herramientas metodológicas de la etnosociología para su estudio. Su principal aporte consiste en demostrar que los vínculos construidos por los migrantes catalanes en Guayaquil no fueron efímeros, sino que se proyectaron de manera duradera en generaciones posteriores, alcanzando incluso una dimensión institucional. No obstante, si bien la riqueza etnográfica desplegada fortalece las bases empíricas del estudio, creemos que podría profundizarse más en las tensiones al interior de la comunidad, así como en la experiencia de otros grupos migrantes que convivieron en Guayaquil, en clave comparativa, para dimensionar mejor las especificidades y limitaciones del caso catalán. Además, la categoría «legado migratorio», aunque es sugerente, requeriría una mayor problematización crítica frente a otros contextos donde los vínculos no se institucionalizaron o se diluyeron con el tiempo. Es más, tanto abordar ciertas lagunas espaciales como diversificar los espacios a estudiar nos permitirían conocer mejor las variaciones en los modos de integración social de los inmigrantes. Pero, además, dar énfasis a los estudios microsociales permitiría conocer y analizar los procesos de integración de los inmigrantes en las sociedades americanas. De hecho, la historiografía ha empezado a visitar estas temáticas. Con todo, todavía resta mucho por investigar, más el camino por recorrer es muy estimulante. En conjunto, este trabajo reafirma la importancia de estudiar las migraciones como procesos históricos complejos, atravesados por dinámicas transnacionales, y muestra cómo la historia de la migración entre Cataluña y Guayaquil constituye un fenómeno social relevante y persistente, que nos permite comprender el papel que juegan los flujos humanos en la conformación de las identidades socioculturales híbridas y resilientes en el mundo contemporáneo. Por lo mismo, la investigación reafirma a la emigración como un fenómeno relevante para el estudio de los procesos sociales actuales, que requiere, eso sí, una creciente visibilidad académica. • 554 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R


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ANEXOS


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ANEXO I. PROCEDENCIA POR COMARCA DE LOS CATALANES EMIGRADOS A ECUADOR

Cataluña [sin especificar] Barcelonès Maresme Vallès Occidental Gironès Baix Llobregat Bages Tarragonès Berguedà Segrià Noguera Baix Camp Priorat Vallès Oriental Anoia Alt Empordà Osona

168 154 46 25 14 13 9 8 8 8 8 7 7 6 6 6 6

30,82 % 28,25 % 8,45 % 4,59 % 2,57 % 2,39 % 1,65 % 1,47 % 1,47 % 1,47 % 1,47 % 1,28 % 1,28 % 1,10 % 1,10 % 1,10 % 1,10 %

Pla de l’Estany Ribera d’Ebre Garrotxa Segarra Conca de Barberà Baix Empordà Alt Camp La Selva Garraf Cerdanya Lluçanès Moianès Terra Alta Montsià Pallars Jussà Urgell Catalanes nacidos en el exterior

5 3 3 3 3 3 2 2 1 1 1 1 1 1 1 1 15

TOTAL

545

0,92 % 0,55 % 0,55 % 0,55 % 0,55 % 0,55 % 0,36 % 0,36 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 0,18 % 2,76 %

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ANEXO II. PROCEDENCIA POR COMARCA Y LOCALIDAD DE LOS CATALANES EMIGRADOS A ECUADOR

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Cataluña [sin especificar ciudad]

168 168

Barcelonès Barcelona L’Hospitalet de Llobregat Badalona

154 149 4 1

Maresme Vilassar de Mar Masnou Sant Pol de Mar Cabrils Mataró Arenys de Munt Arenys de Mar Sant Andreu de Llavaneres

46 22 15 2 2 2 1 1 1

Vallès Occidental Rubí Sabadell Santa Perpètua de Mogoda Terrassa Sant Cugat del Vallès

25 10 9 4 1 1

Baix Llobregat Viladecans Pallejà Martorell

13 3 3 2

Sant Boi de Llobregat Olesa de Monserrat Torrelles Molins de Rei Vallirana

1 1 1 1 1

Gironès Girona Cassà de la Selva

14 11 3

Bages Manresa Sant Vicenç de Castellet Navarcles Santpedor

9 4 3 1 1

Tarragonès Tarragona Villalonga del Camp

8 7 1

Berguedà Berga Casserres Olvan L’Ametlla de Merola Montclar

8 4 1 1 1 1

Segrià Lleida

8 5


Alcarràs Almacelles

2 1

Pla de l’Estany Banyoles

5 5

Baix Camp Reus Cambrils Castellvell Mont–roig

7 4 1 1 1

Ribera d’Ebre Flix Tivissa Benissanet

3 1 1 1

Noguera Balaguer Artesa de Segre Àger Castelló de Farfanya La Sentiu de Sió Sant Llorenç de Montgai-Camarasa

8 3 1 1 1 1 1

Garrotxa Olot

3 3

Segarra Cervera Sanaüja Montpalau

3 1 1 1

Priorat Porrera

7 7

Conca de Barberà Rocafort de Queralt

3 3

Vallès Oriental Granollers La Garriga L’Ametlla del Vallès

6 4 1 1

Baix Empordà Verges Corçà Sant Feliu de Guíxols

3 1 1 1

Anoia Igualada Montbui Capellades Clariana Sant Martí de Tous

6 2 1 1 1 1

Alt Camp Valls

2 2

Garraf Vilanova i la Geltrú

1 1

Alt Empordà Figueres Bàscara

6 3 3

Cerdanya Bellver de Cerdanya

1 1

Lluçanès Prats de Lluçanès

1 1

Osona Vic Manlleu Sant Pere de Torelló Tona Centelles Seva

6 1 1 1 1 1 1

Moianès Castellterçol

1 1

Terra Alta Bot

1 1

Montsià La Sènia

1 1

Pallars Jussà Tremp

1 1

La Selva Hostalric

1 1

Urgell Sant Martí de Maldà

1 1

Catalanes nacidos en el exterior

14

Andorra València Andalucía Castilla

1 1 2 1

Italia Argentina Francia Colombia Chile Austria Cuba

2 2 1 1 1 1 1

TOTAL

545

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ANEXO III. DESTINO DE LOS CATALANES EMIGRADOS A ECUADOR

Guayas 46,05 % 251 Guayaquil 248 Samborondón 1 1 El Cerrito Milagro 1 Pichincha 33,82 % 184 Quito 173 Sangolquí 1 Mindo 10 Imbabura 4,41 % 24 Ibarra 15 Urcuquí 1 Otavalo 4 Antonio Ante 3 Atuntaqui 1 Los Ríos 2,94 % 16 Babahoyo 6 Vinces 1 Palenque 1 Puebloviejo 1 Los Ríos 7 Manabí 2,76 % 15 Manta 2 Portoviejo 2

Bahía de Caráquez 9 Chone 1 Montecristi 1 Azuay 2,76 % 15 Cuenca 12 Nabón 1 Oña 1 1 Girón Cotopaxi 1,46 % 8 Latacunga 4 Pujilí 1 Salcedo 1 Sigchos 2 Napo 1,10 % 6 Tena 1 Napo 5 Chimborazo 1,10 % 6 Riobamba 5 Palmira 1 Tungurahua 0,92 % 5 Baños 1 Ambato 4

Santa Elena 0,73 % Santa Elena

4 4

Loja 0,55 % 3 Loja 3 Carchi 0,36 % 2 Tulcán 2 Sucumbíos 0,36 % 2 Sucumbíos 2 Pastaza 0,36 % 2 Puyo 1 Pastaza 1 El Oro 0,18 % El Oro

1 1

Morona Santiago 0,18 % Morona Santiago

1 1

No consta

21

3,86 %

Total 545

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ANEXO IV. RELACIÓN POR ORDEN CRONOLÓGICO DE LOS CATALANES LLEGADOS A ECUADOR

ABREVIATURAS

AÑO

R M C I HS A HA E EX P EM AC NC

Religioso Militar Comerciante Industrial Hotelero y propietario de Salón Artista Hacendado Educador Exiliados políticos Profesional Empleado Ama de casa No consta

c. a. d.

Hacia antes de después de

c.1550 Marc Jofré R E c.1580 Joan Benites d’Alcarràs 1586 Baltasar de Piñas R R 1593 Rafael Ferrer d.1603 Miquel Jeroni Tolosa R 1607 Joan d’Aguilar Monga NC 1619 Joan de Corvera NC 1662 Francesc Cardona NC a.1664 Pere Moret R 1682 Cristòfol de Balaguer NC a.1687 Gaspar Vidal R 1689 Pere Miró NC 1697 Nicolau Pérez Fiarlo NC 1696 Bernat Ferrer R 1698 Alfons de Balaguer P c.1701 Esteve Ferrer Ferriol R a.1707 Josep Bohigues R a.1708 N. Ribot R 1713 Josep del Castillo Rubio NC 1731 Tomàs Salas R 1731 Pau Vila R 1735 Manuel Fonts d’Usetra NC d.1739 Pau Ripoll R a.1742 Joan Porta R 1742 Josep Viñas NC a.1748 Mateu Folch R 1749 Cipriana Domènech NC a.1750 Jaume Polit Gofudo NC c.1750 Josep Baiona NC NC c.1750 Tomàs Bonaventura c.1750 Joan Francesc Bosquet NC c.1750 Mariana Llopis Bordón NC 1750 Joan d’Hospital R 1750 Bartolomé Puyol Garzón NC 1750 Lluís Polit Gofudo NC a.1751 Pau Güell R

La fecha señalada corresponde en algunos casos exactamente a la llegada y en otros el cálculo es aproximado.

Vistas panorámicas de las dos principales ciudades ecuatorianas, Quito, la capital política y administrativa, y Guayaquil, la capital económica. (CP)

NOMBRE

OCUPACIÓN

AÑO

NOMBRE

OCUPACIÓN

a.1752 Marià Ferrer R a.1752 Josep Archs R a.1752 Miquel Bruguera R a.1752 Josep Fontanals R a.1752 Ignasi Muns R a.1752 Joan Nadal R 1757 Catalán M c.1760 Baltasar Masdeu R c.1760 Josep Masdeu R 1774 Joan Polit Laurel NC 1776 Joan Chattar Ferrer NC 1776 Salvador Chattar Ferrer NC a.1778 Lluis Lloret M 1785 Jeroni Alavedra Colominas C 1786 Ignacio Alcázar Carvajal M 1791 Bernat Bou Sànchez E 1781 Josep Marcel·lí Cardona NC 1795 Eufràsia Amat del Mazo NC 1797 Josep Francesc Llori Pujol NC 1796 Pere Roura NC 1799 Joan Barnó de Ferrusola M c.1799 Jaume Barnó Paz M c.1799 Joan Polit Comas NC c.1799 J. Ferran Polit NC c.1799 Josep Polit NC 1800 Joan Francesc Catalán NC 1801 Ignaci Fortich Mas M 1801 Domènec Escala NC 1801 Josep Maria Llori P c.1801 Pere Bou Sànchez R c.1801 Josep Bou Sànchez R c.1801 Maria Roura NC c.1801 Gabriela Roura NC c.1801 Antoni Fonts NC c.1801 Francesc Viver NC NC c.1801 Manuel Navarro C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 565


1805 Josep Salvany Lleopart P a.1807 Salvador Puigvert Roquero P 1814 Sebastià Puchi C 1816 Joan Bastús Faia P P c.1816 Bartomeu Vicent Roca 1817 Bartomeu Maspot NC 1826 Antoni Planas Vilapura NC NC c.1830 Teresa Ferrusola a.1842 Jaume Duran C a.1842 Gertrudis Ribas NC 1842 Antoni Duran Rivas C 1845 Francesc Duran Rivas C c.1850 Pere Mata C 1855 Joan Puig Mir C C 1857 Antoni Madinyà Vilasendra c.1857 Nemesi Madinyà NC 1858 Pere Puig Mir C C 1860 Miquel Juanola Matabosch 1860 Ricard Tossell A R 1864 Andreu Jesús Oms 1865 Francesc Xavier Vilanova R 1868 Eduard Ferrés Viada C 1868 Jaume Puig Verdaguer C 1870 Joaquim Roldós Roig C 1870 Felicià Roldós Roig C 1870 Dídac Nolla R 1871 Francesc Maria Compte R 1872 Ventura Feliu C 1873 Manuel de Prats de Lluçanés R 1873 Serafí d’Arenys de Munt R 1873 Llorenç Maria de Mataró R 1873 Manuel de Montbui R 1873 Bartomeu d’Igualada R 1873 Bernat de Castelltersol R 1873 Magí de Tarragona R 1873 Crispí de Villalonga R 1874 Jaume Puig Mir C 1874 Joana Verdaguer Mir NC 1875 Mossèn Pere R 1875 Josep Maria Macià Vidiella R R 1875 Salvador Pinyol Domènech 1875 Francesc Xavier Vilà Mateu R 1875 Jaume Verdaguer Mir C 1875 Jaume Roldós Baleta C 1875 Viterb Puig NC 1876 Martí Riera Juanola C 1876 Antoni Roldós Roig HA 1876 Pere Janer Vinyals C 1876 Josep Guillamet C 1877 Miquel Riera Juanola C a.1877 Pau Viñas R 1878 Manuel Pere Janer C 1878 Joan Costa NC 566 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

1879 Pere Blanc R c.1880 Ubald Esterri Trullàs C NC c.1880 Maria Verdaguer Mir 1880 Miquel Pujol R R a.1881 Sebastià M. Font a.1881 Joaquim Vives Tutó R a.1881 Marià Roura NC C 1881 Victorí Pagès Fàbregas 1882 Agustí Bernaus Serra R R 1882 Josep Pujol Coll 1882 Joaquim Riera Juanola C 1883 Miquel Puig Mir C C d.1883 Antoni E. Madinyà Lascano 1883 Josep Figueras NC 1884 Ramon Papaseit C 1884 Joan Josep Papaseit Simó NC a.1885 Mateu R. Vinyuela R 1885 Marius Prats R 1886 Josep Maria Romaguera R R a.1888 Pere Sanuy Casanoves 1888 Jaume Pagès Pagès C 1888 Josep Maria Urgellés C 1888 Pere Amat I 1890 Juli Baratau Julià NC 1890 Ricard Baratau Julià C 1891 Ramon Ribas Reniu C 1891 Valero Cervelló EM a.1892 Pere Serra C 1892 Francesc Bayona Bayona C 1895 Joan Baptista Ceriola R 1895 Antoni Begué Esteve C a.1896 Gregori de Casserres R d.1896 Antoni Pons Curet I 1896 Jaume Castells Muntal I 1896 Adolf Masdeu NC 1897 Delmir Baratau Julià C 1897 Josep Pons Pons I 1898 Antoni Pagès Pagès C 1898 Enric Ribas Antich C 1898 Francesc Estarellas Bolek NC E 1898 Ferran Pons García a.1899 Gustau Barba Segalerva NC a.1899 Agustí Casanovas C c.1899 N. Puig NC c.1899 Sebastiana Pelay NC 1899 Florenci Cabanas Pla HS 1899 Carme Soldevila Segura HS 1899 Josep Crusellas Ventura I 1899 Joan Rabascall Cabré P c.1899 Alejo Madinya Lascano C c.1899 Andreu Corrons C c.1899 Carles Marfà Gaitan C c.1899 Francesc Playa HS

HS c.1899 Jaume Torrell Ll. c.1899 Antoni Casas I c.1899 Alfred Porter I c.1899 Josep Maria Pera NC E c.1899 Rosa Freixas de Playà c.1899 Emili G. Roca P c.1899 Enric Fontanals NC c.1899 Guillem Moya C c.1899 Francesc Grau Cot NC c.1899 Maria Segarra NC c.1899 Elena Gilbert Moncada NC c.1899 Víctor Puig Altarriba A c.1899 Luís Gayà NC c.1899 Eulàlia Casals NC HA a.1900 Ricard José Solà 1900 Domènec Girbau C 1900 Ramon Puig Prat C C 1900 Josep Duran Maristany 1900 Pere Duran Maristany C C 1900 Josep José Solà 1900 Ernest José Solà C 1900 Carles Fortich HS 1900 Carles Fortich Fortich HS 1900 Quimeta Fortich HS 1900 Eutimi Pérez Arumi I 1900 Joan Antoni Orús Madinyà P 1900 Mercè Llopart de Ricci NC c.1900 Salvador Querol Garcia NC c.1901 Joan Lladó NC c.1901 Irene Gamisans NC c.1901 Miguel Enrich C c.1901 Joaquim Grau HS c.1901 Francesc Llopart Milà I c.1901 Antoni Vicens V. I c.1901 Albert P. Calvet NC c.1901 Marcel Calvet I c.1901 Vicente Ojeda López A c.1901 Josep Pons I c.1901 Maria J. Carbó Puig NC c.1901 Francesc Molinas Agulló HS c.1901 Narcís Sala HS c.1901 Francesc Nugué A 1901 Evelí Plà Verdaguer C 1901 Miquel Marcet Casajoana NC 1901 Elias I 1901 Antoni Roca I 1901 Ferran Roca I 1901 Rosa Roca HA 1901 Maria del Río NC 1902 Joan Maria Riera R 1902 Antoni Madinya Lascano C 1902 Martí Costa Carbonell HS 1902 Àngel M. Beltran C


1902 Antoni Vidal HA 1902 Josep Malats HA 1902 Sixte Malats HA 1902 Miquel Àngel Fabre HA 1902 Benigne Segarra HA 1902 Pau Segarra HA 1902 Josefa Millàs Roger C NC 1902 Carmela Barba Cabezas a.1903 Pomeyrol I 1903 Guillem Gilbert P 1904 Francesc Dalmau Padró I 1904 Antoni Dalmau Padró I NC 1904 Antoni Dalmau Llopart 1904 Miquel Castells Riau A NC 1904 Maria Teresa Pagès Moreno 1905 Joan Fornell Rota R 1905 Josep Tibau Duran C C 1905 Pere Maspons Camarasa c.1905 Joan Viver Arnet P C 1906 Josep Maria Torres Pérez 1906 Enric Torres Pérez NC 1906 Ricard Torres Iamar EM 1906 Enric Grau Iscla A 1906 Pilar Grau Iscla NC a. 1907 Josep Monclús HS a. 1907 Melcior Monclús HS 1907 Rafael Compte Baldrich C 1907 Joan Marcet Casajoana I 1907 Joan M. Grau I 1908 Tomás Costa Carbonell HS 1908 Joan Julià I 1908 Antoni March Obiols C d.1908 Teresa Isern Olivé C a.1909 Jacint Ferrés Puig NC a.1909 Rosa Jubany NC 1909 Antoni Sopena R 1909 Agustí Maspons Camarasa C 1909 Francesc Domingo Grau HS 1909 Ramon Tapia C 1909 Josep Torres C 1909 Benigne Torres C 1909 Josep Rubira C 1910 Bonaventura Subirà Pagès C 1910 Francesc Serra Serviche A 1910 Celestí Carbonell R. I 1910 Josep M. Roura Oxandaberro A d.1910 Francesc Pons Millàs NC 1911 Joan Casals Ribas C 1911 Joan Domènech Casajoana I 1911 Valentí Sala Piqué I 1911 Sara Bigas Montanyà NC c.1911 Ferran Roig Valls NC 1912 Josep Sibila C

1913 Josep Maria Prats Castañé NC a.1914 Maria Tarruella NC 1914 Josep Maria Peré Abenoza HS 1914 Martí Tibau Duran C P 1914 Romà Viver Albanell 1914 Rosalia Alujas NC c.1914 Ramon Viver Albanell NC NC c.1914 Maria Rosa Viver Albanell c.1915 Ramon Viver Arnet HS NC c.1915 Trinitat Albanell Garcia 1915 Francesc March Obiols C 1915 Joaquim Viver Albanell NC C 1916 Jaume Nebot Borràs 1916 Francesc Nugué Morros A NC d.1916 Inés Matilde Nugué Ginocio 1917 Adela Cabeza Vallvé NC a.1917 Joan Masó Parra NC NC 1918 Maria Margarida Carrencà c.1918 Carles Casals NC NC d.1918 Jaume Domènech Marcet a.1919 Lluís Roig Torres NC 1919 Valentí Fargas Prat C 1919 Pau Fargas Prat C 1919 Marcelí Fargas Prat C 1919 Ramon Ferré C 1919 Joan Rovira A a.1920 Pere Jacint Coll NC 1920 Lucía Porres Marín de Janer AC 1920 Josep Monserrat Portella A 1921 Isidor Enric Tarré Castell NC 1921 Àngela Folguera NC c.1920 Jaume Bas Roldós P c.1920 Madrona Rosa Pagès Pagès NC a.1922 Ferràn Roig Vallès C 1922 Modest Casajoana Castellví I 1922 Lluís Fornell NC 1922 Patrocinia Riera NC 1923 Eulàlia Serra Figueras NC d.1923 Francesc Tibau Salazar EM a.1924 Joana Ercilia Roura NC 1924 Josep March Obiols C 1924 Albert March Obiols C 1924 Francesc Simó Sanahuja EX 1924 Rosa Pi Roig C d.1924 Josepa March Pi NC d.1924 Rosa March Pi NC 1925 Artur Domènech Casajoana HS 1925 Anna Maria Marcet NC 1925 Josefina Domènech Marcet NC 1925 Gabriel Vilaseca Soler I 1925 Frederic Pi de la Serra Alberola EX 1926 Conrad Dardé Abad R 1926 Francesc Camarasa C

d.1926 Rosa Valls Compte I 1928 Ramon González Artigas I C 1928 Francesc Llopart Tarruella 1928 Teodor Peré Abenoza HS 1928 Hortènsia Pagès HS 1928 Josepa Sans NC c.1928 Antoni Begué Renella C NC 1929 Maria Vásquez Fita 1930 Josep González Artigas C 1930 Josep Calderer HA 1930 Maria Vásquez Pita C 1931 Martí Costa Colominas HS 1931 Dionís Fabré Coll de Brugades HA 1933 Rosa Boada EM NC a.1934 Ricard Torres Pérez 1934 Rosa Camí Cristòbal NC d.1934 Maria Carlota Cussó Cantó P C c.1935 Pere Coll Pagès 1935 Teresa Maristany Maristany C I 1936 Òscar González Artigas 1936 Ramón Costa Colominas HS 1936 Eduard Beltran Cifuentes EX 1936 Francesc Solà Artiga EX 1936 Mercè Artigas Farreras EX 1936 Joan Garcia Verdaguer EX 1936 Victor Puig Altarriba EX 1936 Dolors Convelle Granet EX 1936 Dolors Tarruell Combellé EX 1936 Marià Planas Guillar EX 1936 Maria Teresa Agustí Dalmau EX 1936 Julià Salas Alarriaga EX 1936 Joaquim Cercaví Arumí EX 1936 Francesc Cercaví Arumí EX 1936 Francesc Arumí Cercaví EX 1936 Adelaida Cercaví de Arumí EX 1936 Josep Mitjans Xandri EX 1936 Josep Mitjans H. EX 1936 Salvador Ivars Torners EX 1936 Joan Duran Soler EX 1936 Lluís Coromina Riera EX 1936 Lluís Coromina Daza EX 1936 Josep Fontdevila V. EX 1936 Víctor Fernàndez Rabascall EX 1936 Diego Mestre Aragonès EX 1936 Teresa Cervera Gisbert EX 1936 Bernardí Tarés EX 1936 Cristòbal Sánchez Ferrer EX 1936 Dionís Fabre Coll EX 1936 Maria Rosa Fabre Coll EX 1936 Jaume Montserrat EX 1936 Lluís Alabern de Parellada EX 1936 Josep Font Aiza EX 1936 Josep Permanyer Vilaró EX C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 567


1936 Antoni Arnau Gómez EX 1936 Joan Vernet Carner EX EX 1936 Trinitat Vernet de Garcia 1936 Vicent Garcia Ferrer EX NC d.1936 Josefina March Pi 1937 Gaietà Tarruell Combellé R 1937 Robert Maspons Pifarré C I 1937 Lluís Vidal Guitart 1937 Ramona Pifarré Nebot NC 1937 Maria Teresa Agustín Dalmau NC 1937 Joaquima Dalmau Padró NC a.1938 Joan Fornech R EX 1938 Jaume Simó Castells 1938 Vicenç Ribes Puig EX EX 1939 Lluís Simó Sanahuja 1939 Antoni Albinyana Pifarré EX 1940 Lluís Giménez Bernal R a.1941 Hortènsia Pagès NC 1941 Alexandre Gilabert Gilabert EX EX 1941 Llibertat Gilabert Urzainqui 1941 Blanca Gilabert Urzainqui EX 1941 Heleni Gilabert Urzainqui EX 1941 Damià Casas Agut EX 1941 Isidre Casas Agut EX 1941 Robert Alfonso Vidal EX 1941 Maria Ribes EX 1941 Germinal Alfonso Ribes EX 1941 Manuel Curià Roma EX 1941 Joan Panissello Cas EX 1941 Maria Cubells Monclús EX 1941 German Ayuso Cubells EX 1941 Llibert Ayuso Cubells EX 1941 Floreal Ayuso Cubells EX a.1942 Joan Domènech NC a.1942 Montserrat Llangos NC a.1942 Carme Jaumeandreu Olivella EX a.1942 Leandre Pérez Caviglia EX 1944 Dolors Trullàs Masats I 1944 Josep Maria Llopart Tarruella I 1944 Josep Maria Llopart Trullàs I I 1945 Ignasi Vidal Guitart a.1946 M. Immaculada Roca Navarra R a.1946 Maria Pia Bové Benaiges R 1946 Joaquim Masjuan Raulí R 1946 Josep Oriol Baylach Planas R 1946 Jordi Baylach Planas R 1946 Pere Font Roca C 1946 Romà Font Pagès A 1949 Josep Antoni Homs Bisa A 1950 Àngel Tuset Ros I a.1950 Josep Rovira Terricabras P c.1950 Josep Castellví Queralt A c.1950 Antoni Llopis Climent A 568 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

R c.1950 Teresa Torrentó Minoves c.1950 Jaume Boguñà Vizcarri I NC c.1950 Alexandre Casals 1950 Lluís Camps Arrou P I 1950 Raül Boguñà Còrdova a.1951 Maria de les Gràcies Alsina R 1951 Àngels Roldán Pasqual R R 1952 Xavier Albó Corrons 1953 Josep Andreu Teixidó I A 1954 Ernest Xancó Creixell 1954 Lluís Benejam Agell A 1954 Josep Rabascall Nebot I I 1954 Guillem Serra Bodro 1954 Jordi Castells Mas P R 1955 Àngel Maria Canals 1955 Josep Giner Puche R 1955 Josep Rodríguez de la Fuente A I 1955 Josep M. Lacambra Moracho 1955 Jaume Bellés Collado C P 1955 Albert González Ferrer 1955 Ramon Crescenti Montaner I a. 1956 Anna Surribas Llansà C 1956 Francesc Dalmau Figueras I 1956 Ramon Lladó Gamisans I 1956 Santiago Lladó Ferrer I 1956 Josep Oriol Tey Pando P 1956 Maria Ferrer Bertrán NC d.1956 Anna Roselló Elías EX d.1956 Josep Travesset Pijoan EX d.1956 Cinta Ferrús Estivill I 1957 Miquel Dalmau Figueras C 1957 Ángel Joan Dalmau Guitart P 1957 Josep Antoni Dalmau Guitart P 1957 Gaspar Serra Bodro I 1958 Jaume Manuel Mola Mateu R 1958 Francesc Jordana Bertran E 1959 M. Francesca Rimbau Baldrich A 1959 Pere Castellví Prat P 1960 Marcel Carbonell Enrich P 1961 Lluís Hernández Alcàsser R P 1961 Josep Vilageliu Rubireta 1961 Esther Bermejo Canals E 1961 Maria Caralt Llorens NC 1961 Rita Vilageliu Caralt NC 1962 Jaume Ferrer Gassó NC 1962 Jaume Ferrer Ferrer NC 1962 Jaume Alexandre Casals NC 1962 Ismael Bermejo Lardies P c.1963 Rosa Munill C a.1964 Teresa Torrentó Minoves R c.1965 Pilar Cabo E 1965 Ferrer Gassó A 1965 Marcel Bascompte Cirici C

P 1965 Xavier Romagosa Tatxé 1966 Elena Granja NC 1968 Hermenegild Fortuny Raurell P 1970 Joan Prat Coll I NC 1972 Lluís Villavecchia Puig–Mir a.1974 Mercè Fornell NC 1974 Jaume Rull I C 1975 Joan Miquel Navarro Barba a.1977 Ramir Bascompte Cirici A I 1979 Josep Lluís Prada Farrero 1979 Joaquim Escarcellé Aguiló I 1980 Tomás Sales C P c.1980 Vincens Berdoncés Serra 1981 Santiago Preckler de Trias P C 1982 Enric Soler Garcia 1983 Jordi Bordera Poch P 1988 Marc Pujol Maragall I 1989 Antoni Teixidor I a.1998 Ramon Martrínez Solsona P a.1998 Sergi Ortiz de Landázuri Gispert P a.1998 Carles Platard de Quenin P a.1998 Jordi Solà Freixa P a.1998 Enric Mouyat Modolell P a.1998 Jordi Solà Garcia P a.1998 Núria Solà Freixa P a.1998 Ramon Martínez Escanciano P a.1998 Amèlia Martínez Escanciano P a.1998 Montserrat Julvé Conesa P a.1998 Maria Cruz García Jaén P a.1998 Montserrat Batlle Jordana P a.1998 Palmira Prat Golsa NC a.1998 Georgina Borràs Joaquina P a.1998 Maria Plà Agulló R a.1998 Eulàlia Capdevila Pujadas R 1998 Ferran Cabrero Miret P 1998 Amadeu Gimferrer C 1999 Christian Costa–Woith E 2000 Jaume Seguí Font I 2000 Montserrat Vela E 2000 Gemma Abadal P P 2004 Gemma Rosas Calbó 2006 Maria Antònia Arnau P 2006 Jordi Bautista P 2008 Rosa González P 2009 Gisela Gonzalo P 2009 Dan Pérez E 2010 Xavier Gómez P 2010 Josep Herreros P 2010 David Manzano C 2012 Joan Berni Blanch P 2013 Albert Arnavat Carballido E 2017 Francesc Anton Castro E


ANEXO V. RELACIÓN POR ORDEN CRONOLÓGICO DE LAS EMPRESAS E INSTITUCIONES CREADAS O PARTICIPADAS POR CATALANES, EN ECUADOR

AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

1857 Tienda de abarrotes, ferretería, ropa y artículos d.1857 Hacienda Payo d.1857 Hacienda Bulubulu d.1857 Hacienda Los Burros d.1857 Hacienda Santay d.1857 Hacienda La Tigrera d.1859 Empresa de comercio de importación y exportación a. 1860 Moledora de harina y cacao 1860 Hacienda Guadalupe 1860 Hacienda San Pablo 1860 Hacienda Chillo Vado 1860 Hacienda La Ventura 1860 Negocio de abarrotes 1860 Estudio fotográfico d.1860 Ingenio azucarero San Pablo d.1860 Hacienda Lucía 1865 Astillero 1868 Banco del Ecuador 1870 Durán & Co. 1870 Botica del Guayas 1872 La Juventud del Guayas, peluquería y perfumería a.1874 Vinagre Juanola y Ca. 1874 Negocio de importación y exportación 1874 Sociedad de comercio, importación de abarrotes y ultramarinos 1875 El Porvenir, Sociedad Anónima Mercantil 1876 Guillamet & Co. 1876 Librería Española Janer & Cª

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Madinyà Vilasendra Joan Puig Mir Joan Puig Mir Joan Puig Mir Joan Puig Mir Joan Puig Mir Joan Puig Mir Miquel Juanola Matabosch Ricard Tossell Joan Puig Mir Miquel Juanola Matabosch Joan Puig Mir Jaume Puig Mir, Antoni Madinyà Vilasendra Alejo Madinya Lascano, Miquel Juanola Josep Guillamet, Miquel Marcet Antoni Duran Rivas y Francesc Duran Rivas Pere Mata Ventura Feliu Miquel Juanola Matabosch Jaume Verdaguer Mir Joaquim Roldós Roig Antoni Madinyà, Antoni Duran Rivas, Francesc Duran, Miquel Juanola, Pere Mata Josep Guillamet Pere Janer Vinyals

Guayaquil Guayas Guayas Guayas Guayas Guayas Guayaquil Guayaquil Los Ríos Los Ríos Los Ríos Los Ríos Guayaquil Guayaquil Babahoyo Isla Santay Babahoyo Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Manabí Babahoyo –Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil

C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 569


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

Hacienda Pangal d.1876 Ferretería d.1882 Sociedad Española de Beneficencia 1883 1883 Casa Puig Verdaguer, importación y exportación 1883 Marfá & Cª 1883 Botica del Pueblo 1884 La Viña d.1886 Aserradora de madera 1887 Banco Territorial 1887 Guayaquil Lager Beer Brewery Asociation, s.a. d.1887 Caja de Ahorros de Guayaquil 1888 Empresa de Vapores Nuevos 1888 Negocio de exportación 1888 Hacienda La Isabela 1888 Hacienda Las Conchas 1888 Hacienda San Romano 1888 Hacienda San Nicolás 1888 Hacienda San Juan de Dios 1888 Hacienda La Panchita 1888 Hacienda El Zapote 1889 Cámara de Comercio de Guayaquil a.1889 Hacienda cacaotera Valdivia 570 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Antoni Roldós Roig Los Ríos Joaquim Riera Juanola Guayaquil Eduard Ferrés Viada, Jaume Puig Mir, Jaume Verdaguer Mir, Jaume Puig Verdaguer, Miquel Juanola Matabosch, Antoni Duran Rivas, Francesc Duran Rivas, Joaquim Roldós Roig, Antoni Roldós Roiga, Josep Guillamet, Martí Riera Juanola, Pere Janer Vinyals, Victorí Pagès Fàbregas, Enric Ribas Antich, Carles Marfà Gaitan, Josep José Solà, Josep Duran Maristany, Evelí Plà Verdaguer, Valentí Sala Piqué, Antoni March Obiols, Agustí Maspons Camarasa, Rafael Compte Baldrich, Florencio Compte Andrade, Jaume Nebot Borràs, Valentí Fargas Prat, Josep Pons Pons, Jaume Castells Muntal, Díaz Cueva, Miquel Marcet Casajoana, Joan Marcet Casajoana, Eutimi Pérez Arumí, Josep Maria Llopart Tarruella, Joan Costa, Josep Figueras, Martí Costa Carbonell, Martí Costa Colominas, Gabriel Vilaseca Soler, Ramon González Artigas, Ignasi Vidal Guitart, Josep Rabascall Nebot, Josep M. Lacambra Moracho, Romà Font Pagès, Josep Lluís Prada Farrero, Jaume Bellés Collado, Guillem Serra Bodro, Gaspar Serra Bodro, Lluís Camps Arrou, Albert González Ferrer, Josep Lluís Prada Farrero, Esther Bermejo Canals Guayaquil Jaume Puig Verdaguer Guayaquil Carles Marfà Gaitan Guayaquil Pere Mata Guayaquil Ramon Papaseit Guayaquil Jaume Puig Mir Guayaquil y Babahoyo Antoni Madinyà Vilasendra, Alejo Madinya Lascano, Manuel Pere Janer Guayaquil Miquel Juanola Matabosch, Antoni Duran Rivas Guayaquil Antoni Madinyà Vilasendra Guayaquil Jaume Puig Mir Guayaquil Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Pere Amat Babahoyo Antoni Madinyà Vilasendra, Miquel Juanola Matabosch,Francesc Duran Rivas, Jaume Puig Verdaguer, Josep Duran Maristany, Jaume Castells Muntal, Artur Domènech Casajoana, Josep Maria Torres Pérez, Ignasi Vidal Guitart, Josep Rabascall Nebot, Josep Lluís Prada Farrero, Guayaquil Jaume Roldós Baleta Babahoyo


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

Hacienda cacaotera María Rosa a.1889 Hacienda cacaotera Margarita a.1889 Hacienda cacaotera La Paulina a.1889 a.1889 Hacienda cacaotera Las Playas a.1889 Hacienda cacaotera Cacharis 1891 R. Papaseit y Cía 1891 Almacen de ropa 1891 Sociedad Protectora del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil d.1891 Hacienda en Montalvo, Los Ríos d.1891 Farmacia Botica Continental 1892 La Industrial Cabuyera, s.c.a. 1892 La Asturiana 1892 La Estrella Blanca 1892 Pygmalión 1892 Sucursal de fábrica de cigarrillos Habanos La Corona 1893 Sastrería y Camisería La Elegancia 1893 Andrés Corrons y Cª Sociedad Fábrica a Vapor de Cigarros y Cigarrillos «El Progreso» 1893 1894 Agencia General de Negocios 1896 Asamblea de Comerciantes 1896 Peluquería Bolívar 1897 Madinyá y Avilés 1897 Madinyá & Co. 1897 Sociedad importadora de armas, municiones, abarrotes y ferretería 1897 Nueva Librería Americana 1898 Casa Ribas, importación y exportación 1899 Hacienda cacaotera Los Ángeles 1899 Hacienda en Riobamba, Chimborazo 1899 Salón Cabanas 1899 Casanovas y Pagés c.1900 Playà & Co. c.1900 Hotel Cataluña c.1900 Salón Los Japoneses 1901 El Águila, fábrica de A. Pons & Co 1901 Casas & Rubio 1901 La Barcelonesa 1901 Elías & Cia 1901 Fundo Valdivia 1901 El Arca de Noé 1901 Fundo Palma c.1901 Importadora de productos c.1901 Casa Miguel Enrich 1902 Ingenio la Josefina 1902 Fundo La Cueva 1902 Fundo Pisagua 1902 Fundo Santa Rosa 1902 Fundo Machalilla

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Jaume Roldós Baleta Babahoyo Jaume Roldós Baleta Babahoyo Jaume Roldós Baleta Babahoyo Jaume Roldós Baleta Babahoyo Jaume Roldós Baleta Babahoyo Ramon Papaseit Guayaquil Ramon Ribas Reniu Guayaquil Antoni Madinyà Vilasendra, Miquel Juanola Matabosch, Francesc Duran Rivas, Josep Guillamet, Ramon Papaseit, Valentí Sala Piqué Guayaquil Ramon Ribas Reniu Los Ríos Ramon Ribas Reniu Los Ríos Jaume Puig Verdaguer y Pere Serra Ambato Jaume Puig Verdaguer Ambato Jaume Puig Verdaguer Ambato Carles Marfà Gaitan Guayaquil Josep Maria Urgellés Guayaquil Carles Marfà Gaitan Guayaquil Andreu Corrons Guayaquil Josep Maria Urgellés Guayaquil Antoni Madinyà Vilasendra Quito Antoni Madinyà Vilasendra Guayaquil Joan Rabascall Cabré Guayaquil Antoni Madinyà Vilasendra Guayaquil Antoni Madinyà Vilasendra Guayaquil Martí Riera Juanola y Miquel Riera Juanola Guayaquil Alfred Porter Guayaquil Enric Ribas Antich Guayaquil Evelí Plà Verdaguer El Oro Ricard José Solà Riobamba Florenci Cabanas Pla Guayaquil Jaume Pagès Pagès y Agustí Casanovas Guayaquil Francesc Playà Guayaquil Francesc Playà Guayaquil Jaume Torrell Ll. Guayaquil Antoni Pons Curet Guayaquil Antoni Casas Guayaquil Francesc Llopart Milà Quito Elías Guayaquil Antoni Roca Santa Elena Ferran Roca Guayaquil Rosa Roca Santa Elena Pau Fargas Prat Guayaquil Miguel Enrich Guayaquil Carles Marfà Gaitan Los Ríos Antoni Vidal Los Ríos Josep Malats Los Ríos Sixte Malats Los Ríos Miquel Àngel Fabre Los Ríos C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 571


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

1902 Fundos Suya y Chojampe 1902 Fundo Casas Viejas a.1903 A. Duran & Levray, institución bancaria 1903 J. Puig Verdaguer y Co. 1903 Pomeyrol y Pons d.1903 Piladora de arroz 1904 Solá & Cía 1904 Tenería La Iberia 1905 Piladora La Esperanza 1905 Almacén Los Bohemios 1905 La Casa Española 1905 Casa Fortich 1905 La Joya, fábrica textil d.1905 El Escudo Catalán d.1905 Salón Maulme 1906 Estudio Fotografía Grau a.1906 La Palma 1906 Girbau y Cía. 1907 Gran Hotel París 1907 Maspons & Co 1907 Fábrica de Bebidas Gaseosas 1907 Galería fotográfica La Moderna 1908 Hotel Durán 1908 La Barcelonesa 1908 Juliá y Cía 1908 La Italia, José Pons & Cía 1908 Salón y Dulcería La Palma a.1909 La Buena Fe a.1909 Empresa a.1909 Empresa a.1909 Empresa a.1909 Empresa 1909 J. Puig Verdaguer e hijo 1909 Buques Santay y Bulubulu 1909 Imprenta Tipográfica y Cigarrería 1909 La Juventud Ecuatoriana 1909 La Juventud Ecuatoriana de A Begué y Cía. 1909 Fábrica Nacional de Calzado s.a 1909 Empresa 1909 Sociedad Filantrópica del Guayas d.1909 Fábrica de dulces 1910 Casa Maspons– Enrich 1910 Hacienda La Catalana 1910 Imprenta Serra 1910 Fábrica de licores Carbonell 572 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Benigne Segarra Pau Segarra Antoni Duran Rivas y Levray Jaume Puig Verdaguer Pomeyrol yJosep Pons Pons Josep Pons Pons Josep José Solà y Ernest José Solá Jaume Castells Muntal, Joan Marcet, Domènec Girbau, Esteve Ricart y Onofre y Castells Dragó Josep Duran Maristany Pere Maspons Camarasa Pere Maspons Camarasa Carles Fortich Francesc Dalmau Padró y Antoni Dalmau Padró Pere Maspons Camarasa Carles Fortich Enric Grau Iscla Florenci Cabanas Pla Domènech Girbau y Ramon Puig Prat Josep Monclús, Melcior Monclús Josep Tibau Duran y Pere Maspons Camarasa Joan M. Grau Enric Grau Iscla Josep Duran Maristany Antoni Vicens Joan Julià Josep Pons Martí Costa Carbonell Evelí Plà Verdaguer Ramon Tapia Josep Torres Benigne Torres Josep Rubira Jaume Puig Verdaguer y Jaime Puig Arosemena Antoni Madinyà Vilasendra Antoni Pagès Pagès Antoni Begué Esteve Antoni Begué Esteve y Jaume Nebot Borràs Josep Pons Pons, Jaume Castells Muntal, Joan Orús Madinyà, Francesc Pons Millàs, Joan Marcet Francesc Domingo Grau Guillem Gilbert Martí Costa Carbonell Agustí Maspons Camarasa, Miquel y Robert Enrich Pere Maspons Camarasa Francesc Serra Serviche Celestí Carbonell

Los Ríos Los Ríos Guayaquil Guayaquil Guayaquil Daule Guayaquil Guayaquil Durán Guayaquil Guayaquil Guayaquil Otavalo Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Quito Guayaquil Durán Guayaquil Guayaquil Guayaquil y Quito Guayaquil El Oro No consta No consta No consta Guayaquil Guayaquil Guayas Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil No consta Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Ambato


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

FUNDADORES O PARTÍCIPES

La Botica del Pueblo Rafael Compte Baldrich 1912 Pagés & Cía Jaume Pagès Pagès, Antoni Pagès Pagès 1913 y Bonaventura Subirà Pagès 1913 Las Novedades Jaume Puig Verdaguer 1913 La Asturiana Jaume Puig Verdaguer 1913 Agencia de exportación e importación Jaume Puig Verdaguer 1913 A. Casas y Cía. Antoni Casas 1914 Restaurante Ramon Viver Arnet 1914 Salón Dulcería Josep Maria Pere Abenoza 1915 Negocio de importación Ernest José Solà 1915 Negocio de importación Josep Sibila 1915 Grau y Cía. Joaquim Grau y Narcís Sala 1916 Negocio de exportaciones Jaume Castells y Agustí Maspons Camarasa 1916 Fábrica Textil El Prado Francesc Dalmau Padró, Antoni Dalmau Padró, Lluís Simó Sanahuja d.1916 Almacenes San Agustín Jaume Nebot Borràs y otros catalanes?????? d.1942 Almacenes San Agustín Ramon González Artigas 1919 Almacén Fargas Hermanos Pau Fargas Prat y Valentí Fargas Prat 1919 La Hispano Francesc Dalmau Padró y Antoni Dalmau Padró 1919 Estudio–taller artístico Rovira Joan Rovira d.1919 Fargas & Herrera Pau Fargas Prat, Valentí Fargas Prat y Marcelí Fargas Prat 1920 Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador Melcior Monclús, Josep José Solà, Valentí Sala Piqué, Antoni March Obiols, Jaume Nebot Borràs, Joan Marcet Casajoana, Ramon González Artigas, Josep Rabascall Nebot 1920 Girbau & Cía. Valentí Sala Piqué, Domènec Girbau, Eutimi Pérez Arumí 1920 La Industrial Algodonera Francesc Dalmau Padró y Antoni Dalmau Padró d.1920 Ribas & Co. Josep Ribas M. y hermanos d.1920 Curtiembre La Uruguaya s.a. Valentí Sala Piqué, Eutimi Pérez Arumí, Joan Domènech Casajoana d. 1920 Pérez & Sala Valentí Sala Piqué y Eutimi Pérez Arumi d.1920 Curtiembre Tenería Guayas Valentí Sala Piqué, Eutimi Pérez Arumí, Joan Domènech Casajoana d.1920 Fábricas Sol de España e Iberia Jaume Castells Muntal d.1920 Hacienda La Zoraida Valentí Sala Piqué, Eutimi Pérez Arumí, Joan Domènech Casajoana a.1922 Establecimientos comerciales Ferràn Roig Vallès 1922 Establecimiento comercial Josep Maria Torres Pérez 1922 Litografía Moderna Víctor Puig Altarriba y Miquel Castells 1923 Almacen La Sucursal Antoni March Obiols y Francesc March Obiols 1923 Fábrica March Hermanos Antoni March Obiols y Francesc March Obiols Albert March Obiols 1923 Salón Alhambra Ramon Ferré d.1923 Sociedad Hispano Ecuatoriana, s.a. Josep José Solà

LOCALIZACIÓN Manabí Guayaquil Guayaquil Guayaquil Quito, Riobamba, Cuenca, Loja Bahía de Caráquez, Guaranda y Esmeraldas Guayaquil Quito y Guayaquil Guayaquil Riobamba Guayaquil Guayaquil Chimborazo Riobamba Guayaquil Guayaquil Ambato Guayaquil Guayaquil

Guayaquil Guayaquil Ambato Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Río Napo Guayaquil Quito Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil

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AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

FUNDADORES O PARTÍCIPES

Eutimio Pérez & Hijos Eutimi Pérez Arumí d.1923 Garaje España Víctor Manuel Janer Fernández 1924 Exportación de cacao Joan Casals Ribas y Casa Duran Hermanos 1924 1925 Barcelona Sporting Club de Guayaquil Albert March Obiols, Valentí Sala Piqué, Jaume Castells Muntal, Onofre Castells Dragó, Joan y Artur Domènech Casajoana, y Eutimi Pérez Arumí d.1925 Compañia de Intercambio y Crédito s.a. Pere Maspons Camarasa 1925 Escuela de Bellas Artes del Colegio Vicente Rocafuerte Josep Maria Roura Oxandaberro 1926 Fábrica Imbabura Francesc Dalmau Padró y Antoni Dalmau Padró 1927 Fábrica de Cementos Cerro Azul Pere Maspons Camarasa d.1927 José Duran e Hijos Josep Duran Maristany d.1927 Embutidos La Ibérica Valentí Fargas Prat 1927 Club Rotary de Guayaquil Jaume Castells Muntal 1927 Escuela de Arquitectura Joan Antoni Orús Madinyà d.1927 Fábrica La Inca Ramon González Artigas d.1927 Sociedad de Ingenieros y Arquitectos del Litoral Joan Antoni Orús Madinyà d.1927 Colegio de Arquitectos del Ecuador Joan Antoni Orús Madinyà d.1928 Fábrica San Juan Ramon González Artigas 1929 Almacenes El Globo s.a. Francesc Dalmau Padró y Antoni Dalmau Padró Empresa Tenería Vilaseca Gabriel Vilaseca Soler 1929 1930 Escuela particular Mixta «Lucía Porres de Janer» Lucía Porres Marín de Janer 1930 Almacén de calzado y tejidos nacionales Josep González Artigas 1930 Taller de muebles Joan Antoni Orús Madinyà d.1930 Fábrica San Pedro Ramon González Artigas d.1930 Fábrica La Moya Ramon González Artigas d.1930 Fábrica La Bretaña Ramon González Artigas 1931 Asociación Ecuatoriana de Bellas Artes Allere Flammam Josep Maria Roura Oxandaberro 1932 Oficina de comercio de cacao y otros productos Delmir Baratau Julià 1933 Industrial y Agrícola del Litoral, c.a. Ramon González Artigas 1933 Sucursales de comercio Ramon González Artigas 1934 Oficina de Arquitectura y Construcción Joan Antoni Orús Madinyà a.1935 Mercantil Importadora Maspons C.A. Agustí Maspons Camarasa 1935 Sociedad de Artesanos Luz al Obrero Delmir Baratau Julià c.1935 Negocio de importación Teresa Maristany Maristany 1935 Joan Marcet Cía. Ltda. Joan Marcet Casajoana d.1935 Papelería Juan Marcet & Cía. Joan Marcet Casajoana d.1935 Fábrica de Hilados y Tejidos de Algodón La Industrial Ramon González Artigas d.1935 La Cabuya Industrial Ramon González Artigas 1937 Hacienda en Calcete Rafael Compte Baldrich 1937 Hacienda en San Vicente Rafael Compte Baldrich 1937 Unión Nacionalista Española del Ecuador Jaume Nebot Borràs 1937 Compañía Anónima Industrial, Agrícola y Comercial Ecuatoriana (CAICE) Ramon González Artigas, Josep González Artigas y Óscar González Artigas 574 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

LOCALIZACIÓN Guayaquil Guayaquil Guayaquil

Guayaquil Guayaquil Guayaquil Atuntaqui Guayaquil Durán Riobamba y Guayaquil Guayaquil Guayaquil Quito Guayaquil Guayaquil Quito Quito Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Otavalo Quito Quito Guayaquil Babahoyo Manta Guayaquil, Bahía de Caráquez, Cuenca, Riobamba, Otavalo, Ibarra, Tulcán, Quito Guayaquil Guayaquil Babahoyo Quito Guayaquil Guayaquil y otros Quito Manabí Manabí Manabí Guayaquil Quito, Guayaquil, Bahía de Caráquez, Cuenca, Riobamba,


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Otavalo, Ibarra Tulcán Planta eléctrica y piladora de café Rafael Compte Baldrich Manabí a.1938 a.1938 Botica y Droguería Española Rafael Compte Baldrich Guayaquil 1938 Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica Josep Tibau Duran Quito 1938 Centro Español de Quito Josep Tibau Duran, Gaspar Serra Bodro, Jordi Castells Mas, Albert González Ferrer, Miquel Dalmau Figueras, Ismael Bermejo Lardies, Marcel Carbonell Enrich, Pilar Cabo, Santiago Preckler de Trias Quito 1938 Periódico Nueva España Jaume Nebot Borràs Guayaquil d.1939 Almacén Broadway Lluís Simó Sanahuja Quito 1940 Sociedad Anónima de Bebidas Efervescentes Josep Maria Peré Abenoza, Teodor Peré Abenoza y Francesc Dalmau Guayaquil d.1941 Plantel Avícola Llibert Ayuso Cubells y Floreal Ayuso Cubells Manabí d.1941 Granja de caña de azúcar Llibert Ayuso Cubells Guayas 1942 PHIDAYGESA, Primeros Hidrogenadores de Aceites y Grasas Ecuatorianas Gabriel Vilaseca Soler Guayaquil 1942 Colonia Española «Simón Bolivar» Alexandre Gilabert Gilabert Pichincha 1942 Comercial Pérez Leandre Pérez Caviglia Guayaquil Fábrica de Jabones ABC Ramon González Artigas Guayaquil c.1942 c.1942 Almacenes Agasa Ramon González Artigas No consta c. 1942 Banco Manabita Ramon González Artigas Manabí a.1943 Compañía Anónima La Agrícola Ramon González Artigas Quito 1943 Haciendas en Manabi Ramon González Artigas Manabí y Pichincha 1943 Haciendas en Pichincha Ramon González Artigas Manabí y Pichincha 1945 Import–Export Francisco Llopart Francesc Llopart Tarruella Quito 1946 Panaderia Moderna Supán Josep Maria Llopart Tarruella y Dolors Trullàs Masats Guayaquil d.1946 Fábrica de ceras Josep Maria Llopart Tarruella Guayaquil d.1946 Almacén de tejidos Pere Font Roca Guayaquil d.1946 Agencia Ediciones Hispanas Pere Font Roca Guayaquil 1950 Fábrica de muebles Jaume Boguñà Vizcarri Quito 1951 IJESA, Industrial Jabonera Ecuatoriana Gabriel Vilaseca Soler Guayaquil 1954 Salón Costa Martí Costa Colominas Guayaquil 1954 IMSA, Industrias Mercantiles, s.a. Gabriel Vilaseca Soler Guayaquil 1954 Cuarteto de Música de la Casa de Cultura Ecuatoriana Ernest Xancó Creixell Quito 1955 Productora Industrial Técnica Josep M. Lacambra Moracho Guayaquil c.1955 Industria Aráfica y Arte Moderno s. a. Ángel Tuset Ros Guayaquil c.1955 Empresa de espectáculos Ángel Tuset Ros Guayaquil 1957 Industria de metal y mecánica Ignasi Vidal Guitart Guayaquil 1957 Bontall, maquina despulpadora Ignasi Vidal Guitart Guayaquil 1957 Unión Vinícola Internacional Guillem Serra Bodro Guayaquil d.1957 Ferretería Joan Miquel Navarro Barba Guayaquil d.1958 Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones Francesc Jordana Bertran Quito d.1958 Colegio Intisana Francesc Jordana Bertran Quito d.1958 Colegio Los Tilos Francesc Jordana Bertran Quito 1960 Laboratorios Farmacéuticos Manabitas, LAFAMA, s.a. Francesc Arumí Cercaví Manabí 1961 Agencias Mimca Cía. Ltda. Agustí Maspons Camarasa Guayaquil

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AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

1961 Casa Maspons d.1962 Inmobiliaria PAEXA d.1962 Fábrica Textil Ecuador d.1962 Fábrica Textil La Internacional 1963 Empresa Maquinarias Especializadas Nacionales 1963 Men, Cía Ltda. d.1965 Circuito cinematográfico d.1965 Sociedad maquinaria industrial Bascompte y C.a. 1966 Industria Conservera del Guayas d.1966 Club Ecuestre La Herradura d.1966 Guayaquil Yacht Club Hipódromo Santa Cecilia d.1966 1967 Fuente de soda d.1967 Restaurant Cortijo Español Taller de reparación de electrodomésticos d.1968 Industria de instalación y mantenimiento d.1968 Casal Català de Guayaquil 1969 a.1970 Conservatorio de Música a.1970 Escuela de Danza de Cuenca 1970 Empresa Industrias Alimenticias Ecuatorianas SA Orquesta Sinfónica de Cuenca 1972 1972 Arte en Caucho 1972 Arte y Folklore Dalmau, c.a Ltda. d.1973 Maxipan, panificadora 1974 Grilé a.1975 Fábrica de mallas de acero 1975 Industria hornera Grilé 1975 Gran taller d.1975 Casal Català de Quito 1979 Colegio de Árbitros de Guayas 576 | C A T A L A N E S E N E C U A D O R

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Agustí Maspons Camarasa y Robert Maspons Pifarré Guayaquil Lluís Simó Sanahuja Guayaquil Lluís Simó Sanahuja Guayaquil Lluís Simó Sanahuja Guayaquil Jaume Boguñà Vizcarri Quito Raul Boguñà Còrdova Quito Marcel Bascompte Cirici Quito Marcel Bascompte Cirici Quito Guillem Serra Bodro y Gaspar Serra Bodro Guayaquil Guillem Serra Bodro y Gaspar Serra Bodro Guayaquil Guillem Serra Bodro Guayaquil Gaspar Serra Bodro Guayaquil Ramon Crescenti Montaner Manta Ramon Crescenti Montaner Guayaquil Hermenegild Fortuny Raurell Quito Hermenegild Fortuny Raurell Quito Montserrat Maspons Bigas, Juli Schmid, Dolors Trullàs Masats, Antoni Albinyana Pifarré, Romà Font Pagès, Josep Lluís Prada Farrero, Guillem Serra Bodro, Gaspar Serra Bodro, Ramon Lladó Gamisans, Josep Ll. Prada Farrero, Gemma Rosas Calbó Guayaquil Josep Castellví Queralt Cuenca Josep Castellví Queralt Cuenca Josep Rabascall Nebot Guayaquil Josep Castellví Queralt Cuenca Francesc Dalmau Figueras Quito Miquel Dalmau Figueras Quito Marcel Carbonell Enrich Quito Dolors Trullàs Masats Quito Ramon Lladó Gamisans Guayaquil Martí Costa Colominas Quito Ramon Lladó Gamisans Guayaquil y Daule Martí Costa Colominas, Joan M. Navarro Barba, Guillem Serra Bodro, Francesc Dalmau Figueras, Raül Boguñà Còrdova, Jaume Boguñà, Jordi Castells Mas, Miquel Dalmau Figueras, Francesc Jordana Bertran, Marcel Carbonell, Elena Granja, Pilar Cabo, Jaume Rull, Antoni Teixidor, Esther Bermejo Canals, Rosa Munill, Santiago Preckler de Trias, Marc Pujol Maragall, Amadeu Gimferrer, Enric Soler Garcia, Jaume Seguí Font, Christian Costa–Woith, Montserrat Vela, Gemma Abadal, Maria Antònia Arnau, Ferran Cabrero Miret, Jordi Bautista, Joan M. Berni Blanch, Rosa González, Gisela Gonzalo, Dan Pérez, Xavier Gómez, Josep Herreros, David Manzano Quito Albert March Obiols Guayas


AÑO

NOMBRE DE LA EMPRESA O INSTITUCIÓN

1979 Escuela de Musicología de la PUCE 1979 Universidad de Azuay 1979 Escuela de Musicología d.1979 Su Mármol, s.a. d.1979 Mármoles Prada, S.C.I. a.1980 Fábrica Textiles Marisol d.1980 Empresa de exportación e importación 1981 Productora Nacional de Panificación y Pastelería Pronopan 1982 Abauto, fabricación y comercialización 1983 Interflash, audiovisuales 1983 El Balcón de la Luna 1984 Comercial Vilassar c.1984 Metain s.a. c.1984 Eteco Predios 1990 Fundación Gabriel Vilaseca Soler 1998 Empresa textil 1998 Cataluña, lavandería de carros c.2000 Sociedad de Damas de la Colonia Española Lazos de Hermandad d.2009 Serveis Globals, servicios de cátering c.2010 Centro Cultural Pachakamak 2010 El Paponazo, restaurante 2015 Editorial de literatura infantil amazónica

FUNDADORES O PARTÍCIPES

LOCALIZACIÓN

Josep Castellví Queralt Josep Castellví Queralt Josep Castellví Queralt Josep Lluís Prada Farrero Josep Lluís Prada Farrero Miquel Dalmau Figueras Vincens Berdoncés Serra Josep Rabascall Nebot Enric Soler Garcia Jordi Bordera Poch Jordi Bordera Poch Carme Jaumandreu Olivella Leandre Pérez Caviglia Santiago Lladó Ferrer Santiago Lladó Ferrer Juan José Vilaseca Valls Antoni Teixidor Amadeu Gimferrer Dolors Trullàs Masats Dan Pérez Maria Antònia Arnau David Manzano Gemma Rosas Calbó

Cuenca Cuenca Cuenca Guayaquil Guayaquil Quito Guayaquil Guayaquil Quito No consta No consta Guayaquil Guayaquil Guayaquil Guayaquil Quito Quito Guayaquil Quito Quito Quito Azuay

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FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


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Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación Archivo de Barcelona Ministerio de Estado 1936–1939. Inventarios, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1991. Biblioteca Diplomática Española. Sección Varios, nº. 2. ARCHIVOS FAMILIARES Archivo Montserrat Maspons : «Historia de un emigrante». Libro de memorias familiares de la familia Maspons. Guayaquil. Archivo familia Roura, Guayaquil: José María Roura Oxandaberro: Resumen biográfico. Archivo familia Roldós: «Carta abierta al Excmo. Sr. D. Jaime Roldós Aguilera, Presidente de la República del Ecuador», Vicens Casanovas Vilá, Pte de la Asociación «Amics de Vilassar». Archivos de la Guayaquil. Archivo familia Vilageliu. Archivo Jenny Grau Cot. CRONOGRAMA DE LAS ENTREVISTAS REALIZADAS POR JAVIER MAZERES Familia Maspons (Montserrat Maspons Bigas): 6 y 26 de febrero del 2010. Familia Roura (Natacha Leonor Roura Game, Natacha Roura Hoeb, Jaime Roura Dávila y familias Roura en Cuenca: Roura Herrera, Roura Heredia, Toral Roura, Arias Roura y Roura Barzallo): 10, 24, 25 de febrero y 27 y 28 de marzo respectivamente. Familia Roldós (León Roldós Aguilera, Mariana Roldós Aguilera, Marta Roldós Bucaram, Santiago Roldós Bucaram y Galo Roldos Garcés): 27 de enero, 1 y 5 de febrero, 3 de febrero y 5 de mayo del 2010, respectivamente. Familia Costa Costa (Jaime Costa Costa, Beatriz Lértora de Costa y Santiago Costa Lértora): 26 de febrero y 8 de marzo del 2010. Familia Puig Mir: (Laura Puig–Mir Game y Nuria Puig–Mir Game): 26 de febrero y 19 de marzo del 2010. Familia Peré (Juan Carlos Peré Gummá y Alejandro Peré Cabanas): 9 de febrero y 2 de marzo del 2010. Dolors Trullàs Massat y Cristina Llopart Barrera: 1 y 2 de febrero del 2010. Jenny Estrada Ruiz: 26 de enero del 2010. Cesar Encalada Delgado: 23 de febrero del 2010.

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Jorge Albuja Tutivén: 9 de febrero del 2010. Juan Marcet Ghiglione: 3 de marzo del 2010. Pedro Rizzo Pastor: 9 de marzo del 2010. Jenny Grau de Mori: 10 y 19 de marzo del 2010. Jaime Nebot Saadi: 26 de marzo del 2010. Romà Font Pagès: 10 de marzo del 2010. Josep Garzozi Buchdid: 10 de marzo del 2010. José Luís Prada Farrero: 7 de mayo del 2010. Santiago Preckler de Trias: 20 de septiembre del 2010. PUBLICACIONES PERIÓDICAS Diario Noticioso Universal, Madrid, 1759. La Unión Americana, Guayaquil 1862,1863, 1864. Los Andes, Guayaquil, 1870, 1871, 1874, 1889, 1892, 1894. La Prensa, Guayaquil, 1873-1874. El Comercio, Guayaquil, 1878, 1876, 1924, 1925. El Globo, Guayaquil, 1887, 1889, 1891, 1893. Diario de Avisos, Guayaquil, 1890, 1891, 1894, 1896. El Día, Guayaquil, 1891. El Diario Catalán, Barcelona, 1892. La Nación, Quito, 1893, 1897, 1896, 1898. El Grito del Pueblo, Guayaquil, 1894, 1895, 1896, 1897, 1899,1905. El Telégrafo, Guayaquil, 1896, 1897, 1901, 1921. El Defensor del Pueblo, Guayaquil, 1897. El Tiempo, Guayaquil, 1900, 1908, 1909, 1910, 1913. Patria, Quito, 1902. El Eco del Guayas, Guayaquil, 1902. La Linterna, Quito, 1904. El Grito, Guayaquil, 1906. Pedagogía y Letras, Guayaquil, 1906. Patria, Guayaquil, 1907. Artes y Letras, Guayaquil, 1907. El Imparcial, Quito, 1907. La Cataluña, Barcelona, 1908. El Sol, Guayaquil, 1908. El Ecuatoriano, Guayaquil, 1909. El Ecuador en España, Cádiz, 1911. La Nova Catalunya, La Habana, 1912. Barcelona Atracción, Barcelona, 1913 y 1925. Helios, Guayaquil, 1916. La Ilustración, Guayaquil, 1917, 1918, 1922. La Época, Guayaquil, 1919. Boletín de la Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador, Guayaquil, 1921. L'Intransigent, Barcelona, 1921. Caricatura, Guayaquil, 1924. Revista Teatral Cinematográfica Ambos Mundos, Guayaquil, 1924. Tierra y Libertad, Barcelona, 1928. Diario del Pueblo, Guayaquil, 1929. Boletín de la Casa de Cultura Ecuatoriana, Quito, 1935. El Demócrata, Babahoyo, 1935. Nueva España, Guayaquil, 1937. Revista Social Cine, Guayaquil, 1939. Guía Telefónica y Domiciliaria de Quito, Quito,1942. Quaderns d'Estudis Polítics, Econòmics i Socials, Perpinyà, 1946. La Humanitat, París, 1948.

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Autores de las fotografías

Abreviaturas utilizadas

Albert Arnavat Frederic Ballell Maymí Julio Bascones Bischoff y Spencer Artistas Fotográficos NPA Josep Brangulí Soler Rafael Castro Ordóñez Christian Costa–Woith Fernando Cruz J. Dimitrakis Dirección de Prensa del Municipio de Guayaquil Gabriel Eche Prensa Ecuatoriana Freddy Eduardo P. Gamba Robert Gibson Enric Grau Iscla Hermanos Napoleón Bladimir Herrería Javier Mazeres David Ortiz Fátima Padilla Carlos Pérez de Rozas Prensa Ecuatoriana Benjamín Rivadeneira Carlos Rivadeneira Josep José Solà Ricard Tossell y fotógrafos no identificados.

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Fotografía portada: El Gran Hotel París y el establecimiento Duran & Cia, propiedad de catalanes, en el Boulevard 9 de Octubre de Guayaquil. (AHG, AFP–INPC nº 7461) Imagen de las guardas: Mapamundi de Domingos Teixeira, de 1573. [detalle] (BNF, GE SH ARCH-3)

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Archivo del Banco Central del Ecuador Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Madrid Archivo Diario El Universo. Guayaquil Archivo Histórico del Guayas Archivo Fotografía Patrimonial Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid Archivo Leibniz–Institut für Länderkunde. Leipzig, Alemania Archivo Histórico. Museo Nacional del Ecuador Archivo Gráfico Carta de España Archivo Familia Vilageliu Archivo Blanca Gilabert Arxiu Fotogràfic de Barcelona Arxiu Municipal de Barcelona Arxiu de Revistes Catalanes Antigues Arxiu Provincial dels Caputxins de Catalunya Biblioteca de Catalunya. Barcelona Biblioteca Digital Casa de la Cultura Ecuatoriana Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, Quito Bibliotecas Ministerio Cultura y Patrimonio del Ecuador Biblioteca Universitat Pompeu Fabra. Barcelona Bibliothèque National de France. París Boletín Oficial del Estado, Madrid Casal Català de Guayaquil Casal Català de Quito Colección Fábrica Imbabura Colección Jenny Grau Cot Colección Jenny Estrada Ruiz Colección Montserrat Maspons Bigas Colección Familia Arnavat Padilla Colección Particular Casa de Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Quito Centro Español de Quito Fondo Ciencias Humanas del Banco Central del Ecuador Guayaquil a la Vista Instituto Nacional Patrimonio Cultural John Carter Brown Library Library of the University of California Museo de América. Madrid Museo Municipal de Guayquil Museo Nacional del Ecuador Museo Pumapungo. Quito Museo Nacional de Antropología. Madrid Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona Palacio de Carondelet Progreso Catalán en América Red Metropolitana de Bibliotecas Sociedad Española de Beneficencia. Guayaquil


Colaboran

Agradecimientos

Los autores queremos agradecer la colaboración de las siguientes personas e instituciones ue han ayudado de alguna manera u otra, a la realización de este libro: Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores Montserrat de Anciola, Directora de la Biblioteca del Centre de Lectura de Reus, Cataluña. Neus Anglès Borràs, historiadora Ana Barrero, Archivo Fotografía Patrimonial del Instituto Nacional Patrimonio Cultural del Ecuador Nhora Benítez Bastidas, Vicerrectora de Investigación de la Universidad Técnica del Norte Cristina Bosch, Arxiu Històric Fotogràfic de Catalunya Ferran Cabrero, sociólogo, antropólogo y arqueólogo Richard Caicedo, Archivo Histórico Municipio de Ibarra Cámara Oficial Española de Comercio del Ecuador Jordi Casanovas Berdaguer, Presidente del Centre d’Estudis Vilassarencs Centro Cultural Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Polit, Quito Christian Costa–Woith, Presidente del Casal Català de Quito Noemí Cuello, Sociedad Española de Beneficencia de Guayaquil Bethy M. Chávez, Directora de la Biblioteca Universidad Técnica del Norte Luis Chiliquinga, Secretario General de la Universidad Técnica del Norte Fernando Antonio Echeverria Herreria, historiador y genealogista Biel Ferrer Puig, profesor de Lengua Catalana y Literatura Lucía Galleno, profesora universitaria Floriane Gauthier, Biblioteca Université Paris Nanterre. Francia Olga Granda, Biblioteca Universidad Técnica del Norte Gioconda Herrera, FLACSO, sede Ecuador Fernando Jurado Noboa, historiador Fernando Mendoza March, ex–Presidente de la Sociedad Española de Beneficencia de Guayaquil Denise Montenegro, estudiante de la Universidad Técnica del Norte Luz Marina Pereira-González, Coordinadora de Investigación FECYT-UTN Rodolfo Pérez Pimentel, historiador Anna Pi i Murugó, historiadora Victoria Proaño Vera, Biblioteca Universidad Técnica del Norte. Jordi Rabascall, genealogista José Revelo, Decano de la Facultad de Educación, Ciencia y Tecnología UTN Natacha Reyes, escritora María José Romero, Directora de Investigación UTN Pablo Rosero Rivadeneira, investigador independiente Fermí Rubiralta, historiador Francisco Xavier Trujillo Olmedo. Instituto Nacional Patrimonio Cultural del Ecuador Nieves Tuset, Presidenta del Casal Català de Guayaquil Isabel Yépez, Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) Enrique Yturriaga, Embajador de España en Ecuador A los ecuatorianos descendientes de catalanes Raul Boguñà, Alejandro Peré Cabanas, Dolors Trullàs Masats, Juan José Vilaseca, Lucía Porres, Montserrat Maspons Bigas, Zaida Guerrero, Jenny Ordoñez, Natacha Reyes, Raimon Rovira, Ernesto Tibau y a las familias Llopart, Roura, Puig Mir, Roldós, Font, Grau, Quilez–Gilabert y Dalmau. Así como a Carme Carballido, Fátima Padilla, Arnau Arnavat, Manel Camps Bosser y también a Noemí, Yolanda, Diego, María Isabel, Jessica, Glòria, Òscar y Josep, entre otros. C A T A L A N E S E N E C U A D O R | 593


Los autores

Albert Arnavat

Francisco Javier Mazeres

Docente investigador titular de la Universidad Técnica del Norte, en Ibarra, Ecuador. Doctor en historia contemporánea por la Universitat de Barcelona (Cataluña), ha sido profesor en la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona. Con amplia experiencia en investigación histórica y en curaduría de exposiciones culturales, sus lineas de investigación abarcan las relaciones de la imagen y la historia, la historia del arte, la publicidad y la comunicación visual. Ha formado parte de equipos interdisciplinarios de investigación de universidades europeas y americanas y del Proyecto Prometeo de la SENESCYT, en Ecuador. Ha ejercido de director de arte, diseñador y publicista en Arnavat/Assessors de Comunicació, agencia especializada en proyectos editoriales, durante mas de 25 años. Ha publicado más de 90 libros, artículos científicos y ponencias y comunicaciones en congresos internacionales. Entre sus obras publicadas en Cataluña destacan 1.000 imatges de la Història de Reus (2011); Disseny i Publicitat a Reus (2003); y Moviments socials a Reus, 1808–1874 (1992). Y en Ecuador, Tarjetas postales de Ibarra (1906-1956) (2025); Kif y Orientalismo. El cannabis y los viajeros y artistas españoles en Marruecos (1803–1912) (2024); Jonhatan Terreros ©Pachay: Cosmovisión andina (2024); John Bautista, ©Atipak. Fotografiando la belleza indígena (2022); 60 íconos turísticos de Imbabura (2020); Imbabura Étnica (2018); Fábrica Imbabura (2017); Muros que hablan. Grafitis en Imbabura (2017) y Imbabura Gráfica (2016).

Doctorado en Sociología por la Universidade Federal de São Carlos (Brasil). Maestro en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Ecuador). Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Murcia (España). Docente en la Universidad Nacional Agraria de la Selva, y en la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, en Perú. Fue director del Programa Patrimonio para el Desarrollo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en la ciudad de Arequipa. Becario del Instituto Francés de Estudios Andinos (2022). Fue investigador en la Corporación Instituto de la Ciudad de Quito, en la Fundación para el Avance de las Reformas y las Oportunidades, Grupo FARO, en convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo, y becarioinvestigador del Programa de Sociología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en convenio con la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Formó parte del Grupo de Investigación NaMargem (Núcleo de Pesquisas Urbanas) de la Universidade Federal de São Carlos (DSUFSCar) en Brasil. Sus publicaciones académicas ponen énfasis en conflictos socio–ambientales, imaginarios y representaciones sociales, movilidad humana, estudios culturales y territorios rurales. Editor, gestor editorial y corrector de textos en diversas revistas académicas peruanas en el área de las ciencias sociales y las ciencias de la salud. Hijo y nieto de emigrantes.

(Reus, Cataluña, 1961)

(Murcia, España, 1973)


Créditos Edita Editorial Universidad Técnica del Norte Av. 17 de Julio, 5–21 y Gral. José María Córdova Campus El Olivo. IBARRA – IMBABURA – ECUADOR www.utn.edu.ec / Tel.: +593 06 2997 800 / editorial@utn.edu.ec Presentaciones Miguel Naranjo–Toro, PhD. Rector de la Universidad Técnica del Norte Enrique Yturriaga Saldanha. Embajador de España en Ecuador Director del proyecto y selección de imágenes Albert Arnavat, PhD. Profesor investigador en la Universidad Técnica del Norte, Ibarra, Ecuador Líder del Grupo de Investigación «Comunicación Visual e Interculturalidad» aarnavat@utn.edu.ec / https://orcid.org/0000-0002-4050-3580 Autores Albert Arnavat, PhD. Francisco Javier Mazeres, PhD. Doctor en Historia. Profesor investigador en la Universidad de Huánuco del Perú javimazeres@gmail.com / https://orcid.org/0000-0002-9078-4595 Pares revisores externos Sofía Barrón Abad, PhD. Universidad Internacional de Valencia Angelica Ordónez Charpentier, PhD. Universidad Andina Simón Bolívar, Quito Álex Schlenker, PhD. Universidad Andina Simón Bolívar, Quito Grupo de Investigación

Primera edición, digital: 2 de diciembre de 2025 © de esta edición: Editorial Universidad Técnica del Norte © de la presentación: Miguel Naranjo-Toro © del prólogo: Enrique Yturriaga Saldanha © de los textos: Albert Arnavat y Javier Mazeres Gaitero © de las imágenes: los respectivos propietarios de los derechos

Revisión de estilo Vivian Ojeda La Serna, MSc. Asistente de investigación Denise Montenegro Estudiante de la Carrera de Publicidad. Universidad Técnica del Norte Dirección de Arte y Diagramación Albert Arnavat, PhD. Oficina de Diseño de la Editorial UTN

e–ISBN: 978-9942-572-32-5 DOI: 10.53358/libfecyt/YERT1300 Este libro es el resultado de la investigación de larga duración sobre los catalanes en Ecuador, iniciada por Javier Mazeres en 2009 y por Albert Arnavat en 2015 y continuada y concretada en el Proyecto de Investigación «El legado de los inmigrantes catalanes en Ecuador. Siglos XVI–XXI», UTN–CI–2024–209–R, dirigido por el PhD. Albert Arnavat, docente investigador titular de la Facultad de Educación, Ciencia y Tecnología de la Universidad Técnica del Norte, realizado entre octubre de 2024 y octubre de 2025. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la previa autorización de la Editorial Universidad Técnica del Norte.


Este libro, El legado de los inmigrantes catalanes en Ecuador. Siglos XVI–XXI, dirigido por Albert Arnavat, se terminó de editar en la Universidad Técnica del Norte, en la ciudad de Ibarra, República del Ecuador, el 1 de diciembre de 2025.


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EL LEGADO DE LOS INMIGRANTES CATALANES EN ECUADOR Vol.2 by Editorial Universidad Técnica del Norte UTN - Issuu