La bioseguridad en el quirófano es un componente esencial para garantizar la protección de los pacientes y del personal médico durante los procedimientos quirúrgicos. La implementación de un manejo integral en este sitio no sólo busca prevenir infecciones nosocomiales, también persigue optimizar la eficiencia operativa y mejorar la calidad del cuidado. Estudios han demostrado que una gestión detallada desde la enfermería en el quirófano puede reducir significativamente la tasa de infecciones
hospitalarias, mejorando así la seguridad y satisfacción del individuo aquejado (1), (2).