Editorial El paisaje cultural de la Universidad
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Estudiantes. Ciudad Universitaria. Foto: María Camila Monsalve Ardila.
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na universidad no forma solamente a través de sus aulas. También forma a través del ambiente cultural que construye y habita. Ese ambiente hace parte de la experiencia universitaria y contribuye, de manera muchas veces silenciosa, a la formación de quienes pasan por ella.
universitaria, lugar donde se encuentran creación, conocimiento, sensibilidad y formación. Allí se cultiva la sensibilidad por lo bello, así como la búsqueda de lo verdadero, lo bueno y lo justo. En ello reside una parte esencial del humanismo universitario.
La imaginación y la capacidad de crear atraviesan las artes, las ciencias y las tecnologías. Son parte de una misma condición creadora que permite formular preguntas, establecer relaciones nuevas, imaginar posibilidades y darles forma mediante el conocimiento, la disciplina y el trabajo. Esa capacidad, que reconocemos como una dimensión de lo poético, hace parte de la vida
Esta dimensión poética está presente en aquello que la Universidad crea y conserva y en la manera como sus espacios ponen en relación la naturaleza, la arquitectura, las obras, los libros, la música y la memoria. Por eso, los espacios en los que transcurre la vida universitaria tienen un significado que va más allá de su función. Una pieza arquitectónica no es solamente un edificio que resuelve unas necesidades; también configura 2026 | N.° 338 | Octubre
una manera de habitar, de encontrarse y de relacionarse con el conocimiento. Las obras, los jardines, las bibliotecas, los lugares de memoria y los espacios destinados a las distintas expresiones de la cultura forman parte del ambiente en el que se forma la comunidad universitaria.
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Con el paso del tiempo, esas presencias han construido un paisaje cultural propio. En él conviven la arquitectura y la naturaleza, las obras y los libros, la memoria y las nuevas formas de creación. Algunas expresiones están dispuestas para ser contempladas, otras nos acompañan con tal naturalidad que dejamos de verlas. Una obra en un recorrido cotidiano, la arquitectura de un edificio que ya conocemos o un espacio que guarda una memoria pueden hacerse casi invisibles precisamente porque forman parte de nuestra vida diaria. Volver a mirar ese paisaje permite reconocer que los espacios también forman. Una Universidad que pone a su comunidad en contacto con el arte, la belleza, la memoria y los distintos modos de creación amplía las experiencias a través de las cuales se forma una persona. De allí que la cultura requiera una decisión institucional: espacios adecuados, programación, gestión, personas que la desarrollen, recursos para conservarla y condiciones para crear y participar en ella. Esta responsabilidad se extiende hacia la sociedad. La Universidad comparte sus conocimientos y expresiones culturales con las comunidades y los territorios, pero también recibe de ellos saberes, experiencias y formas de creación. Así, desde sus raíces en Antioquia, mantiene una relación abierta con otras realidades y participa de una conversación cultural que trasciende sus propios espacios. Octubre | N.° 338 | 2026
Ciudad Universitaria. Universidad de Antioquia. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Esta edición de la Agenda Cultural propone detener la mirada sobre ese paisaje que habitamos. Los textos que la integran permiten reconocer distintos espacios y experiencias y, en conjunto, muestran una Universidad que también educa a través de aquello que construye y conserva. Cuidar ese paisaje cultural no corresponde a una administración particular. Es una responsabilidad que atraviesa el tiempo de la Universidad: recibir lo que otras generaciones crearon, conservarlo, transformarlo y dejar abiertas nuevas posibilidades para quienes vendrán. En ello hay también una forma de comprender la tarea de la Alma Máter. Luquegi Gil Neira Rector Universidad de Antioquia
Gestos de apropiación que construyen patrimonio Carlos Uribe Uribe
La Universidad de Antioquia, en coheren-
cia con su vocación humanista, académica y cultural, cuenta con un importante patrimonio artístico conformado por esculturas, murales y otras expresiones de las artes plásticas que hacen parte de la experiencia cotidiana de la comunidad universitaria y de sus visitantes. Este conjunto de bienes constituye el Museo Abierto de la Universidad de Antioquia, un espacio de encuentro entre el arte, la arquitectura, la memoria y la sociedad. Así mismo, la Ciudad Universitaria, que ostenta la declaratoria de Bien de Interés Cultural de Nación, hace parte del Museo Abierto en su responsabilidad de conservación, mantenimiento y difu-
sión, por lo cual el cuidado, respeto y apropiación del patrimonio común debe ser una acción responsable y cotidiana por cada miembro de la comunidad académica. El Museo Abierto es un proyecto que lidera la Rectoría, se adelanta desde las vicerrectorías Administrativa y de Extensión y alberga una colección de esculturas, murales y monumentos representativos (diferentes de los de las colecciones del Museo Universitario —MUUA— que tiene como responsabilidad la investigación, conservación y difusión del patrimonio mueble en formatos y materialidad para condiciones ambientales de naturaleza interior) agrupados en tres categorías:
Actividades de apropiación y guía cultural del Museo Abierto con la comunidad académica en la sede del Bajo Cauca. Alberto Riaño. Nariguera andina. Hierro oxidado. 2.83 x 3.36 x 1.10 m. 2000. Emplazamiento en 2004 en el ingreso principal Sede Bajo Cauca (Municipio de Caucasia) de la Universidad de Antioquia.
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David Manzur, Fanny Sanín, Hugo Zapata y Luis Fernando Peláez, solo por mencionar algunos, así como de varios docentes y egresados de la Universidad. Gran parte de este patrimonio cultural mueble se ha constituido buscando siempre armonizar a la comunidad académica y al ciudadano con la Universidad a partir de su emplazamiento en constante diálogo con la arquitectura y el paisaje, tal como señala el artista y consultor en arte Armando Montoya: “[...] cada obra connota un nuevo significado para la comunidad y estimula tanto el sentido de pertenencia como las maneras de acercarse para convivir con ellas”.
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Alrededor del arte construimos Universidad. Carlos Rojas. Señal. Hierro pintado. 4.68 x 1.63 x 0.68 m. 1975. Emplazamiento en 2023 en Ciudadela Robledo Universidad de Antioquia.
artísticos, científicos y conmemorativos. La colección del Museo Abierto está ubicada en espacios al aire libre de la Ciudad Universitaria, algunas en espacios comunes de edificios externos y en las diferentes sedes de las subregiones del departamento de Antioquia. La colección es una mezcla de obras, monumentales en su mayoría, de formalización realista tradicional, modernista y contemporánea que representan la expresión sensible de los artistas en cada época en la historia de la cultura en Colombia. Se considera una de las mejores colecciones de arte al aire libre y en edificios abiertos de Colombia; cuenta actualmente con 91 obras realizadas por 38 artistas representativos del arte, especialmente colombianos, como Rodrigo Arenas Betancourt, Eduardo Ramírez Villamizar, Enrique Grau, Ana Mercedes Hoyos, Octubre | N.° 338 | 2026
El proyecto tiene diseñados cinco recorridos que son mediados en articulación con los Guías Culturales de la División de Cultura y Patrimonio de la institución. Las placas que identifican cada pieza monumental en el sitio de emplazamiento nos informan sobre datos básicos —ficha técnica— con su correspondiente código QR, que al ser leído por un dispositivo celular enlaza con el sitio web donde se despliega amplia información sobre el autor, la obra y el contexto institucional del proyecto. Cada recorrido por la Ciudad Universitaria, en sus edificios satélites y en las sedes regionales, le permite al usuario advertir la diversidad de formalizaciones: aspectos fundacionales y personajes ilustres representados en placas, medallones, bustos, cabezas y murales que recuerdan acontecimientos significativos sobre la fundación de la Universidad; mitos y costumbres regionales cifrados en algunas esculturas monumentales y murales, así como lenguajes del arte moderno y contemporáneo. Para el año 2028, el proyecto Museo Abierto se propone como meta estratégica
de conservación, documentación, investigación, formación y apropiación social del patrimonio”.
Acciones de mantenimiento de obras del Museo Abierto en las sedes regionales. Obra: Hugo Zapata. Casa en la montaña. Ensamblaje en piedra lutita (roca sedimentaria). 2.32 x 1.47 x 0.19 metros. 2013. Emplazada en 2015 en la sede El Carmen de Viboral de la Universidad de Antioquia.
alcanzar 100 obras mediante gestiones de donación, cooperación y alianzas con artistas, instituciones y sectores públicos y privados. Esto significa incorporar 9 nuevas obras, bajo criterios de pertinencia artística y cultural, calidad, conservación y articulación con los espacios universitarios. Esta meta representa no solo el crecimiento cuantitativo del acervo, sino, como afirma la líder del proyecto Efigenia Castro, “una oportunidad para consolidar el Museo Abierto como referente cultural y patrimonial en el marco de la conmemoración de los 225 años de la Universidad, fortaleciendo simultáneamente las acciones
Alrededor del arte construimos Universidad, ese es el eslogan; fundamentalmente, si valoramos la presencia física de estas obras y su legado patrimonial, y a su vez le damos toda la importancia a la construcción de sentido y estudio que estas aportan a la universalidad de la Universidad. Estos “seres” de sentido habitan los espacios comunes, jardines y plazoletas, y es común ver desprevenidamente, en cualquier día del año, una pareja de estudiantes departiendo su almuerzo junto a ellas, aprovechando la sombra de un árbol y el emplazamiento cómodo de una escultura; el recorrido didáctico de un guía cultural al frente de los murales del maestro Pedro Nel Gómez con un grupo de visitantes o actividades lúdicas y de apropiación alrededor del Caballo de Manzur o de la María Mulata de Enrique Grau. No hay ninguna sede regional de la Universidad que no incluya una o varias obras del patrimonio artístico, y el Museo Abierto hace presencia allí. Así se manifiesta y ratifica el proyecto institucional de hacer región y se propicia el sentido de pertenencia en las subregiones sobre el arte y el patrimonio cultural. Información sobre el Museo Abierto puede encontrarse en el bloque 29, División de Infraestructura y Logística, o en la página web de la Universidad, ingresando por el sitio Campus U. de A. y la pestaña Historia y Patrimonio. Carlos Uribe Uribe, docente de cátedra de la Facultad de Artes y asesor curatorial del Museo Abierto Universidad de Antioquia.
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Pedro Nel Gómez. El hombre ante los grandes descubrimientos de la ciencia y de la naturaleza. Pintura mural al fresco. 38 x 4.5 m. 1968-1969. Ubicación: Ciudad Universitaria, costado norte de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz.
Eduardo Ramírez Villamizar. Catalejo. De la serie “Recuerdo de Machupichu”. Hierro oxidado. 1.10 x 2.20 x 0.60 m. 1980. Ubicación: Plazoleta central Sede Investigación Universitaria SIU. Municipio de Medellín.
Jorge Cárdenas. La fundación del pueblo antioqueño. Pintura mural al fresco. 2.70 x 6.05 m. 1963. Ubicación: Hall biblioteca de la Facultad de Ciencias Agrarias. Sede Robledo. Municipio de Medellín.
Alonso Ríos. Cabeza de Porfirio Barba Jacob. Talla directa en mármol blanco. 1.00 x 0.55 x 0.65 m. 1983. Ubicación: Ciudad Universitaria. Zona verde entre los bloques 22 y 23.
Diego Cano. Busto Héctor Abad Gómez. Bronce. 1.00 x 0.64 x 0.64 m. 2000. Ubicación: Jardín central Facultad Nacional de Salud Pública. Municipio de Medellín.
Bernardo Vieco. Busto Francisco de Paula Santander. Bronce. 0.80 x 0.69 x 0.69 m. 1939. Ubicación: Entrada principal Edificio de San Ignacio. Municipio de Medellín.
Eduardo Ramírez Villamizar. Aerolito. Hierro oxidado. 2.20 x 1.47 x 1.47 m. 1992. Ubicación: Plazoleta central Sede Posgrados. Municipio de Medellín.
German Botero. Torre III. Aluminio anodizado. 6.00 x 1.79 x 2.00 m. 1979. Ubicación: Hall segundo piso del Edificio de Extensión. Municipio de Medellín.
Manuel Hernández. Signo homenaje. Vaciado en concreto negro. 5.50 x 3.20 x 1.10 m. 2009. Ubicación: Entre el exterior Jardín Botánico y la Estación Universidad del Metro de Medellín.
Hugo Zapata. Testigos. Lutita. 2.32 x 1.47 x 0.19 m. 2013. Ubicación: Seccional Oriente. Municipio El Carmen de Viboral.
Álvaro Marín. Sin título. Acrílico sobre tela. 3.00 x 3.00 m. 2014. Ubicación: Sede de Suroeste. Municipio de Andes.
Salvador Arango. La Sociedad-Unidad Símbolo. Bronce. 3.60 x 3.33 m. 1990. Ubicación: Entrada principal Sede del Municipio de Turbo.
Eduardo Ramírez Villamizar. Altar precolombino. Hierro pintado. 1.60 x 1.44 x 0.24 m. 1983. Ubicación: Pared occidental del hall del edificio de Extensión. Municipio de Medellín.
Manuel Hernández. Signo seres. Aerografía sobre granito. 1.48 x 7.98 m. Ubicación: Facultad de Medicina con vista a la entrada principal. Municipio de Medellín.
Eduardo Ramirez Villamizar. Relieve negro. Hierro pintado. 0.94 x 1.10 x 0.24 m. 1980. Ubicación: Sede Occidente del Municipio de Santa Fe de Antioquia.
José Carlos Delía. Tachuela. De la serie “La razón del silencio. ¿Es posible el silencio sin quietud?”. Piedra de rio intervenida. 1.60 x 0.66 x 0.74 m. 2013. Ubicación: Patio principal de la sede del Municipio de Carepa.
Alberto Riaño. Nariguera andina. Hierro oxidado. 2.83 x 3.36 x 1.10 m. 2000. Ubicación: Ingreso principal a la sede del Municipio de Caucasia.
Marta Lucia Villafañe. Candelaria al fresco una tarde en Ambalema. Hierro, cemento vaciado y policromado. 1.27 x 0.70 x 0.80 m. 1992. Ubicación: Ciudad Universitaria. Costado oriental del Museo Universitario. Municipio de Medellín.
Lugares en, de y para la cultura en la Universidad de Antioquia Plazoleta Barrientos por Jhon Mario Castañeda Correa
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Para el Programa Guía Cultural los espacios nos hablan, nos interpelan, nos asombran. Viven entre nosotros. Los lugares tienen rostros, discursos, prácticas, memorias y sentires, nos invitan a adentrarnos en el pluriverso de relaciones e identidades que conforman la Universidad de Antioquia. En la plazoleta Barrientos la pluralidad misma se enrostra, el sentir muchas veces se desparrama y las ideas se alinean. Entre manifestaciones, conciertos, performances, juegos y muchas más expresiones, la diversidad se respira y la sensación de estar en un lugar extraordinariamente diferente se vuelve común en nuestros recorridos. En la esquina, por Barranquilla, detrás del baño de mujeres del bloque 9, la bandera whipala exhibe ancestralidad de pensamiento y acción, según nos refiere el Cabildo Indígena Universitario. Al lado, se pinta el rojo intenso de un mural que cita a Lenin y, mientras tanto, en el mismo sitio el colectivo AfroUdeA continúa recogiendo víveres para las comunidades afectadas por el reciente terremoto. La Batea, debajo del falso laurel, que dejaron las comunidades campesinas desplazadas forzosamente a causa de la construcción de la hidroeléctrica de Ituango, también refleja la multiplicidad de historias superpuestas en una plazoleta cargada de símbolos y sentidos históricos, políticos y culturales que no pueden pasarse por alto. Octubre | N.° 338 | 2026
En este lugar confluyen diversas territorialidades, se abrazan la amplitud, la manifestación, la resistencia en voz alta. Agudizar la mirada y la memoria nos permite encontrarnos con el rostro del estudiante Fernando Barrientos en otro mural, ubicado al lado de lo que fue la cafetería de Pastora. En el otro extremo, junto al bloque 1, “Julián Orrego vive” y “Steffany Orrego vive”, hacen parte del repertorio de rayones con toda clase de frases que nos cuentan una historia con escenas de esperanza, alegría, miedo y dolor. También la comida nos refiere prácticas, conflictos y confluencias múltiples, en un espacio dispuesto y apropiado para el encuentro, para la multiplicidad y para la expresividad de tantos públicos que caminan una espacialidad cargada de memorias, dinámicas y manifestaciones. La diversidad nos sabe a muchas cosas, también nos sabe a Barrientos, pero hace falta hacernos muchas preguntas para poder degustarla, sentirla y padecerla con el Alma.
Teatro Universitario Camilo Torres Restrepo por Jhon Mario Castañeda Correa El Teatro de la Universidad de Antioquia es producto de una astucia arquitectónica que, con recursos económicos y material sobrante de la construcción de la Biblioteca Central, consiguió edificar un teatro con una acústica lo suficientemente valiosa
académicas; debates, conferencias, confrontaciones, asambleas, recitales, conciertos, discusiones y mucho más. El nombre, Camilo Torres Restrepo, que le ha asignado la comunidad universitaria, nos remite a una historia más amplia y profunda que lo que se logra dimensionar entre sus muros. En la cara frontal, justo encima de la entrada principal, se aprecia un mural con la frase ecumenista del sacerdote Camilo Torres: “Debemos insistir en todo lo que nos une y prescindir de todo lo que nos separa”, que bien puede llamar a la unión en la lucha por la transformación de las condiciones estructurales que reproducen la dominación en el mundo, una frase de plena vigencia en tiempos difíciles como los que se avecinan bajo un contexto político y gubernamental que pareciera orientado a deslegitimar la autonomía universitaria. Aquella frase no es una consigna que tenga como fin último la erradicación de las diferencias y de los conflictos que de ellas se derivan; por el contrario, el llamado es para el encuentro, la participación abierta, la articulación de esfuerzos y voluntades comunes o la juntanza colectiva, desde un escenario con vocación para el asombro, la crítica, el debate y la interlocución pública.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Toma de dron. Foto: Daniel Barrientos.
como para que diversas ondas culturales de eventos de música, teatro, cine, debate, graduaciones y demás, lleguen hasta hoy, nítidas en nuestros oídos. Más que de acústica y arquitectura, este teatro ha sido marcado por un legado de resonancias políticas, artísticas, culturales y
Siendo así, la mayor resonancia que nos deja “el Camilo” es la recuperación y construcción perenne de lo público; la formación humanista, la participación política, el diálogo abierto, así como el acceso democrático al arte y la cultura; son rasgos que se pueden constatar a través de ceremonias, presentaciones o eventos que nos permiten vislumbrar un puente hacia el reconocimiento, la divulgación y la reflexión desde un acervo común de maneras de hacer, sentir, pensar y transformar desde la Universidad. 2026 | N.° 338 | Octubre
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Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
El bloque dieciséis, donde habita la cotidianidad por Leidy Marcela Molina Monsalve Hablar del bloque administrativo, más precisamente del bloque dieciséis de la Universidad de Antioquia, va mucho más allá de centrarnos en los murmullos de oficina o en las decisiones importantes tomadas en las salas de reunión. Para empezar, me gustaría llamar la atención sobre su cotidianidad e imaginarla recorriendo las baldosas, a paso de escoba y trapera en manos de las señoras encargadas del aseo. Veo la vida en un abrir y cerrar de puertas, en los celadores encargados de los pisos superiores. Es ahí donde habita la cotidianidad. Y entre más busco, más encuentro. El bloque dieciséis también habla de inicios, de caminos universitarios y de la vida misma. Una obra como Cristo Prometeo cayendo, del artista Rodrigo Arenas Betancourt, ensamblada en un riel del Ferrocarril de Antioquia, nos habla de los caminos que abre la Universidad y, de alguna manera, convierte al dieciséis en una de sus estaciones, un lugar por donde pasan y se encuentran diferentes caminos hacia el conocimiento, la cultura y la vida universitaria. En su propia cotidianidad, el dieciséis se va convirtiendo también en un lugar para las demostraciones artísticas. Los murales toman significado y las exposiciones de arte nos hablan de sentires mientras son observados, pero el arte no es la única manera de reunirnos. También están esos pequeños encuentros que surgen alrededor de las ferias de emprendimientos que llegan al bloque administrativo y se convierten en espacios que nos permiten detenernos, conversar y descubrir las creaciones, los sabores y las propuestas de quienes tienen allí
una oportunidad para compartir su trabajo. Es así como el bloque 16 va transformando su propia cotidianidad y adquiriendo nuevos significados. Pero hablar de esta infraestructura sin hablar del punto de información sería dejar por fuera una parte importante de esos encuentros. ¿Cuántas dudas se resuelven día a día? ¿Cuántas sonrisas se ofrecen?. El punto de información del dieciséis se ha convertido en un lugar de encuentro y de respuestas y hablar de este punto sin mencionar a los mediadores del programa Guía Cultural sería también dejar incompleta la historia. Estos guías, también estudiantes, desde este bloque afrontan cada día el reto de mediar la Universidad de una manera diferente: aprenden a leer al público que llega, sus preguntas, sus intereses y hasta sus silencios, para encontrar la mejor manera de acercarlos a este lugar. Cada recorrido se convierte entonces en una nueva oportunidad para entregar un poco de sí mismos y demostrar ese amor por la Universidad que los mueve a compartirla con otros. Quizás por eso, entre tantas oficinas, obras, murales, preguntas y encuentros, el bloque dieciséis termina siendo mucho más de lo que imaginamos al pasar frente a él. Tal vez solo basta detenerse, mirar un poco más y dejar que la cotidianidad nos muestre todo aquello que normalmente pasa desapercibido, porque aquí, entre un camino y otro, siempre hay algo nuevo por encontrar.
Hall del Cirirí por Susana Restrepo Jaramillo Ubicado muy cerca de la entrada del Teatro Camilo Torres y de la Facultad de Artes, existe un hall abrazado por un mural que, 2026 | N.° 338 | Octubre
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de manera transversal, nos habla de memoria, duelo y resistencia: tres conceptos que nos convocan e identifican como estudiantes de una universidad pública. Es el hall del Cirirí —con C, una letra que marca la diferencia respecto al ave, pero no respecto al sentido que lo atraviesa—. El sirirí, como una madre que busca a los suyos, es un pájaro terco y territorial. Con esa misma tenacidad nombró Fabiola Lalinde la búsqueda incansable que emprendió tras la desaparición de su hijo; una gesta de amor y dignidad como respuesta al conflicto armado y al duelo por aquel que no volvió a casa.
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Este espacio, que a simple vista parece de mero tránsito, ha sido resignificado por las distintas voces que habitamos el campus. Lo abrigan colectivos artísticos que cuidan el mural para que no se apague en el tiempo, amantes de la música que endulzan el ambiente haciendo sonar el piano de paso, y mediadores culturales que convertimos sus esquinas en un refugio para la conversación. Aquí no solo nos encontramos alrededor de la memoria histórica, sino también para “repensarnos las feminidades y las relaciones de poder dentro y fuera de la universidad”, como bien señala la mediadora cultural Luisa Holguín. A través de los círculos de la palabra, en los que convergen miradas de la comunidad universitaria y de personas externas, hemos logrado nombrar dolores compartidos, reflexiones sobre lo que implica ser mujer, los impactos de las violencias y las problemáticas que nos atraviesan desde la piel que habitamos. Es ahí, entre las notas intermitentes del piano, el murmullo de la fuente y las consigOctubre | N.° 338 | 2026
nas que rodean el muro, donde el ambiente universitario se siente más vivo que nunca. En un país que clama por no olvidar, la conversación sobre la memoria no es un concepto abstracto, nos atraviesa a diario y nos exige apropiarnos del pasado para tomar postura ante el presente. Porque habitar la cultura en este hall no se limita a contemplar una pared pintada o a cruzar apresuradamente hacia una clase. La cultura viva se labra en el encuentro cotidiano, en la pausa obligada para escuchar la historia de un desconocido o en el gesto de transformar el dolor individual en tejido colectivo. En el Cirirí, la cultura no es un catálogo estático ni un adorno institucional, es una trinchera habitada desde la escucha, el cuidado mutuo y la certeza de que la universidad pública se construye en la empatía.
Jhon Mario Castañeda. Estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales. “Me gusta participar en procesos de investigación, en conversatorios y en los temas de patrimonio y cultura que ofrece la Universidad”. Leidy Marcela Molina. Estudiante de la Licenciatura en Educación Infantil . “Me gusta acercar las vivencias y experiencias culturales y universitarias al público infantil”. Susana Restrepo Jaramillo Estudiante de Comunicaciones. “Me gusta participar en eventos, obras y actividades, acordes con mis intereses, que me permitan disfrutar de las artes y del conocimiento que se cultiva día a día en la comunidad universitaria”.
El fogón, un refugio en el Bajo Cauca Ferney Herrera Mesa Los aromas que emanan del sofrito de los aliños y el vapor que asciende del hervor del bastimento —compuesto por yuca, papa, ñame y plátano— empiezan a acariciar el rostro de quienes ofician la preparación. En ese instante, el ceño se frunce por el resplandor, las piernas se abrigan con el fulgor de la lumbre y la piel adquiere un brillo sudoroso y vital. En torno a la cocina brotan palabras, relatos e ingredientes que integran la arquitectura íntima de los sabores allí materializados. Estudiantes. Universidad de Antioquia. Sede Bajo Cauca.
Fuego, humo y leña son palabras, sonidos,
olores y sensaciones que nos conectan con el hogar, el encuentro y la familia. Cocinar en leña es sinónimo de compartir, converger y reencontrarse con aquello que nos es común, es un rito que nos recuerda al otro y nos convoca a la unión desde el amor y la alegría. Cuando se juntan los bindes (piedras o bloques macizos de hormigón) o la estructura metálica que eleva las ollas a la altura precisa para garantizar la cocción y este montaje se amalgama con la melodía de la leña seca al armar el fogón, surgen señales que todos los habitantes del Bajo Cauca reconocemos al instante. Más allá de la identificación sonora que anuncia el nacimiento del fuego, se trata de una tácita invitación a la charla y al saludo, un llamado que evoca, sin duda, instantes fundacionales de la vida familiar.
Pero, también es necesario advertir que, en Caucasia, como en otras latitudes, con la influencia de los nuevos diseños arquitectónicos que priorizan visiones estéticas y tendencias contemporáneas se han ido desplazando los recintos tradicionales, los espacios que, hasta hace unas décadas, albergaban los utensilios esenciales que cada hogar atesoraba. Han comenzado a extinguirse zarzos, patios y árboles, una infraestructura natural que, en armonía con el clima y con las prácticas heredadas del Caribe, propiciaba el constante encuentro de las familias alrededor del fogón. Con el ocaso de los zarzos y de aquellos rincones donde se honraba el entrañable “reblujo”, se han marchado también los inmensos calderos y las ollas monumentales, indispensables para estas recetas. Hoy las cocinas son más pequeñas, al igual que las familias. Ante este fenómeno, los recipientes de gran formato escasean y, así como merman los hijos y se reducen los patios, 2026 | N.° 338 | Octubre
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Encuentros Artísticos Regionales. Sede Bajo Cauca. 2020.
Infraestructura Carlos Hoyos. Seccional Bajo Cauca. Universidad de Antioquia.
Emisora Seccional Bajo Cauca. Universidad de Antioquia. Foto: Javier Londoño Balbín.
desaparecen también los árboles bajo cuya fronda la parentela se resguardaba del clima, justo cuando el sol abraza en sus doce horas de dominio sobre esta latitud. Es el instante en que, como decían los viejos, “el sol empieza a ponerse alto”, aludiendo a ese mediodía inclemente en el que el calor alcanza su cenit en el Bajo Cauca. De igual manera, languidecen los espacios públicos aptos para cocinar en comunidad. Con la tala de aquellos árboles frondosos, que cobijaban a quienes buscaban una tregua del clima, se ha disipado un invaluable refugio. Esa umbría y frescura que los árboles de mango, de mamón y otros frutales regalaban con generosidad en los antejardines y patios, se desvanece. Y con ellos se evapora también el ágora doméstica: ese lugar de encuentro, de conversación y de alianzas que encontraba su excusa perfecta en la simple necesidad de reposar de las altas temperaturas. Sin embargo, la memoria, aunque a ratos manipulable y en apariencia frágil, sigue siendo ese bastión de nuestra evolución que custodia la información de lo que fuimos. Allí, en la profundidad de lo vivido y en la añoranza de nuestros ritos cotidianos, perviven los recuerdos de aquellas formas en las que fuimos alimentados. Se preserva intacto el cuidado, tejido con el ritual del amor que madres, abuelas y tías nos ofrendaron. En el campus Caucasia de la Universidad de Antioquia existe un lugar donde, cada octubre, los árboles de mango son testigos silenciosos de las recetas, la alegría y las interacciones de las personas que conectan con esta institución, entrelazando en este espacio sus saberes y vivencias. El sector de “Los mangos”, conocido por otros como
“El teatro al aire libre”, es la terraza de un tanque de almacenamiento hídrico; a un costado, resguarda el cuarto que protege la bomba que nutre las zonas húmedas del campus, formando una especie de tarima de setenta centímetros de altura. No obstante, su valor trasciende lo estructural: se ha erigido como el escenario natural para conciertos, fandangos y presentaciones artísticas en las que convergen estudiantes, egresadas y egresados, empleadas y empleados y profesores y profesoras, así como las familias de estas personas. Estas expresiones culturales son la antesala para participar en el concurso “Rey de Reyes del Sancocho”, celebrado en el marco del Festival de Sancochos. Un sábado de octubre, la comunidad universitaria se congrega para conmemorar su tradicional Día Clásico —el 9 de octubre—, una fiesta que honra la vida de una institución bicentenaria, la celebración de un proyecto que se ha robustecido con el pulso de personas llegadas de diversos horizontes, unidas para seguir aportando al proyecto de educación pública más trascendental del departamento de Antioquia. Si este Festival de Sancochos fuera un vallenato, diría, en palabras del compositor Felipe Peláez y del intérprete Peter Manjarrés, que ostenta “la nobleza del paisa y el sabor del costeño”. Y, como bien sentenciaba mi abuela, “el sancocho rinde más”.
Ferney Herrera Mesa. Profesional en Gestión Cultural, empleado administrativo, profesor y egresado del Alma Máter. Habitante ribereño del Bajo Cauca.
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La Universidad en el centro, un patrimonio público habitado Gisela Sofía Posada Mejía
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Caminá pal centro. Programa Cultura Centro.
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Ciudad al centro. Programa Cultura Centro. Octubre | N.° 338 | 2026
ay lugares que evocan la historia; otros, como el edificio San Ignacio, la respiran y la viven. Basta cruzar su puerta para sentir el hálito de más de dos siglos de historia; todo empezó en 1803, cuando un grupo de medellinenses, con la terquedad de quien sueña en grande, colocó la primera piedra en los terrenos de lo que hoy es la plazuela San Ignacio. De ese primera gesto nació el más grande proyecto de educación pública y social de la región: la Universidad de Antioquia. Sus muros han sido testigos del paso de generaciones enteras y, también, de la declaratoria el 12 de marzo de 1982, junto al claustro y el templo de San Ignacio, como Monumento Nacional. Hoy, cuidadosamente restaurado – el ave fénix en pie -, su arquitectura neoclásica es parte de una historia académica, cultural y política que combate el olvido. Habitar sus espacios es dejarse tocar por las memorias de lo que hemos sido, es entrar a un corazón simbólico de Medellín donde, más de dos siglos después, sigue en el radar de la cultura y la educación y en la entraña amorosa de su gente. Puertas adentro, la vida cultural del edificio San Ignacio se sostiene en el diálogo, en el encuentro. La estrategia “Páginas abiertas” reúne escritores, lectores y público alrededor de la creación y la divulgación del conoci-
miento y, desde hace varios años, ha dado espacio a autores consagrados y a nuevas voces. Así mismo, “Letras al centro” amplía ese encuentro desde la literatura, la memoria y el estímulo a los creadores; mientras otras actividades como “Ciudad al centro” y “Paraninfo sonoro” llevan música, pensamiento, palabra e historias de la ciudad hasta el Paraninfo, aula máxima de la Universidad que también ha servido como nombre adoptado por la sociedad para reconocer el emblemático edificio. Gracias a estas apuestas, entrar allí deja de ser solo una visita patrimonial, una observación: se convierte en la posibilidad de participar, de incluirse en el devenir de una casa de la convivencia y las ideas con sentido público. Algo parecido sucede cuando el patrimonio deja de mirarse desde lejos y se convierte en estación que acoge. “Caminá el Patrimonio” invita a vivirlo: detenerse en su arquitectura, reconocer sus detalles, escuchar su trasegar, integrarse a su relato y descubrir lo que a veces suele vivir en lo invisible. “¡Caminá el patrimonio... en muchas lenguas!” es una estrategia que ha encontrado otra manera de ampliar esa experiencia, acercando el edificio a otros idiomas para nombrar, identificar y entender el mundo. A este paisaje se suman las exposiciones itinerantes, charlas, confluencias universitarias y sociales, recitales, foros, seminarios, películas, obras de teatro, entre otras propuestas ligadas a la memoria y al patrimonio, que dan vida a sus instalaciones. Cuando la cultura sale del edificio, es la plazuela San Ignacio la que la recibe y la premisa de que “esto no es un plaza es una casa” se materializa al entretejerse con la vida cotidiana del centro. “La arepa in-
La arepa invita. Programa Cultura Centro.
25 Letras al centro. Programa Cultura Centro.
Paraninfo sonoro. Programa Cultura Centro.
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Edificio San Ignacio. Foto: Programa Cultura Centro.
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vita”, encuentro culinario en homenaje al maíz es, quizás, la prueba más clara de esa confluencia: una alianza entre la Universidad de Antioquia, Comfama y el Banco de la República convierte el ágora, la plazuela, en un escenario popular para hablar del alimento y, en este caso, del maíz y su majestad la arepa. La cocina, los alimentos y su relación con la antropología, las artes y los saberes, las prácticas sociales y aquello que nos constituye como pueblo. También, como el reconocimiento que merece un territorio compartido, una memoria ciudadana y una pregunta por lo que somos. Todo este movimiento halla su máxima expresión en una confluencia de voluntades: “Caminá pa’l Centro”, una estrategia que entiende el centro, no solo como punto geográfico, de paso o visita de manera aislada, sino como un territorio de identidad que se habita, se escucha y se comparte culturalmente. Conferencias, conciertos, exposiciones, recorridos, talleres y encuentros conectan instituciones, colectivos, artistas, investigadores y ciudadanos. Hasta la fecha, y con el empeño incansable del ProOctubre | N.° 338 | 2026
grama Cultura Centro de la Universidad de Antioquia, sus acciones han logrado reunir a más de cincuenta mil personas y movilizarlas hacia la resignificación y apropiación de los espacios públicos del centro de la ciudad; es decir, afianza ese derecho a la ciudad, en este equilibrio entre deberes y responsabilidades a través de recorridos patrimoniales, agendas literarias, muestras artísticas, diálogos ciudadanos y acciones dedicadas a la memoria y la creación. Pero, sobre todo, de un tejido de vecindad, confianza, y acción colaborativa como base para crecer en aquello llamado tejido social con principios de equidad. En el edificio San Ignacio están las claves para entender cómo se vive la cultura en el centro de Medellín, en ese mirada que merece ahondarse: centro, periferia. No una sumatoria de acciones que ocurren en la ciudad y que son pensadas de la Universidad hacia el afuera, sí una forma de construir con otros, de volver a mirarla sobre el presente para impulsar los hilos del porvenir. Aquí se conserva la memoria, pero también se dialoga con la otredad; la plazuela recibe lo que pueda llegar de todas direcciones y lo transforma en encuentro. Entre un libro, una exposición, un recorrido, una canción, una arepa y una charla, el centro vuelve a contarse a sí mismo, desde el patrimonio más elevado: la vida. Caminarlo, reconocerlo, interpelarlo, es integrarse al paisaje, saber la ciudad nos contiene y; después de todo, entrar al río de su historia remando en sus aguas desde la barca de la belleza y del arte en el presente.
Gisela Sofía Posada Mejía es Líder del Programa Cultura Centro de la Universidad de Antioquia.
Una biblioteca siempre ofrece más de lo que uno se imagina Pedro José Cataño Cadavid
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Seccional Magdalena Medio Universidad de Antioquia. Foto: Jorge Eliécer Porras Taborda.
“Un libro cambia una vida. Una biblioteca cambia una ciudad”. Laura Restrepo
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i buscas un verdadero refugio de palabras impregnadas con la esencia del majestuoso río Magdalena, sus paisajes y sus leyendas —donde el calor de la región y la calidez de su gente se mezclan para dar vida a espacios de esparcimiento y donde el tiempo se ralentiza para mitigar las angustias del dia-
rio vivir—, ese lugar es la biblioteca de la Universidad de Antioquia, campus Puerto Berrío. En ella, la imaginación cobra vida a través de los libros, las hojas de colores que toman forma con el origami, los hilos que se convierten en diseños bajo la técnica del macramé y las cartas celestes y telescopios que acercan el firmamento. Quienes deseen conversar sobre temas de actualidad, ciencia, arte o literatura, o busquen activar sus sentidos a través de las 2026 | N.° 338 | Octubre
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Talleres Biblioteca Universidad de Antioquia. Campus Puerto Berrío. Octubre | N.° 338 | 2026
manualidades, encontrarán en este mágico rincón del Magdalena Medio el escenario ideal. Aquí interactúan estudiantes, docentes e investigadores con amas de casa, obreros, pescadores y niños que, inquietos por el conocimiento, buscan sacar el mejor provecho de su tiempo libre. Por supuesto, no puede faltar el disfrute tradicional de la biblioteca, esos fascinantes anaqueles repletos de obras de todas las áreas del conocimiento. Son libros que cobran vida al ser el soporte de intelectuales que dejaron su legado plasmado, a la espera de un lector que entable un diálogo con ellos. Este espacio es también la excusa perfecta para hacer amigos y construir masa crítica dentro del tejido social de la región. En los encuentros del club de lectura se debate a viva voz; allí, estudiantes de Salud Pública, Derecho, Psicología o Ingeniería comparten ideas con los habitantes del municipio que atraviesan el umbral del campus en busca de nuevos saberes y nuevos amigos. Así, la biblioteca del campus Puerto Berrío se consolida como un pilar del proyecto de regionalización de la Universidad de Antioquia, un espacio vivo donde la ciencia y el arte se encuentran para transformar la vida universitaria y comunitaria. Este sello propio ha perdurado por más de veintitrés años a través de sus talleres insignia: • Origami: donde el papel se transforma en esculturas de animales, flores, figuras geométricas y adornos para los regalos mientras se pone a prueba la sensibilidad artística, la memoria, la motricidad fina y la paciencia. • Club de tejedores: un espacio que, nudo a nudo, da forma a diseños increíbles y
decorativos, al tiempo que relaja las tensiones cotidianas a través de una conversación o un ritmo musical. • Club de lectura: un encuentro donde la palabra es protagonista y entre cuentos, poemas e historias se abre la puerta al diálogo y al asombro. • Club de astronomía: una iniciativa que , mes a mes, esculca el cielo para descubrir las maravillas del espacio y encender el debate sobre los avances científicos donde niños, jóvenes y adultos tienen la palabra. • Visitas guiadas: la ventana que, año tras año, se abre para recibir grupos locales y externos para vivir la experiencia integral de este maravilloso lugar de todos. Finalmente, no sobra decirlo, la biblioteca del campus Puerto Berrio de la Universidad de Antioquia ha sido recomendada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar a padres y madres para que lleven a los niños y las niñas a las actividades allí ofrecidas, como una de las rutas trazadas para el restablecimiento de derechos. En 2014, la biblioteca fue reconocida por la mesa de educación del municipio de Puerto Berrio como un espacio que apoya a la formación de los estudiantes de la educación básica primaria y secundaria, y en 2023 recibió un reconocimiento de la alcaldía municipal por su destacada labor social con la población porteña.
Pedro José Cataño Cadavid. Bibliotecólogo egresado de la Universidad de Antioquia, docente de catedra y coordinador de la biblioteca campus Puerto Berrio.
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El trasegar de un trazo Erika Vannesa Gallo Muñoz
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¿ lguna vez te has sentido tentado a mirar en los resquicios de la escritura de otra persona? Pero, sobre todo, ¿te has puesto a pensar en la nostalgia que da cada vez que encontramos un escrito con una letra que nos lleva a imaginar otra vida? Quédate un poco más y descúbrelo con los tipos de letras que encontrarás en el Archivo Histórico.
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Quizás esa curiosidad sea la puerta de entrada al archivo. Porque basta detenerse ante una página antigua para descubrir que, detrás de cada palabra que ha transitado por la Universidad –actos, resoluciones, cartas...-, existe una historia mucho más antigua: la de quienes hicieron de la escritura una forma de conservar el mundo. Es precisamente en el Archivo Histórico de la Universidad de Antioquia donde esos hallazgos y esas lecturas encuentran un espacio para hacerse posibles. Aquí, cada documento puede convertirse en una puerta hacia otras épocas, otras voces y otras formas de vivir la universidad, un lugar donde la consulta no se limita a buscar información, sino que permite encontrarse con las huellas que el tiempo ha dejado en el papel y reconstruir, a partir de ellas, fragmentos de nuestra memoria institucional. Encontramos la nostalgia de las escrituras perdidas como un santo grial que nos recuerda que alguna vez no todo se escribió en computador y que lo digital tiene su génesis en manuscritos de hace cientos de años, cuando las personas se dedicaban a ser copistas y desintegrar letra por letra Octubre | N.° 338 | 2026
Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
para volverlos sublimes para aquel erudito que decidiera leerlos. Y aunque aquellas manos pertenecieron a un tiempo lejano, su legado no terminó con ellas. Algo de ese antiguo oficio permaneció en cada documento que hoy conservamos en el laberinto de documentos que son la memoria de nuestra Alma Máter. Como un alto en el tiempo encontramos escrituras que a simple vista parecen difíciles de leer, pero que conmocionan el espíritu ante la belleza de los trazos. Trazos que no sólo
son un conjunto de escrituras formadas de arabescos o símbolos tangibles e inescrutables, sino que son, en realidad, la huella de los seres que transitaron la universidad, que rescataron su memoria a través de las mágicas fórmulas de la escritura. Cada época imprimió en aquel que escribía, y en nosotros que tenemos el privilegio de leerlos, su manera de entender el mundo a través de sus trazos. Con una escritura carolingia, por ejemplo, aquellos años lejanos entre los siglos viii y xii parecen cobrar vida: aquella corte francesa, con su belleza y claridad, su distinción en los trazos largos, llenan páginas de conocimientos valiosos dentro de una sociedad. Detrás de esas letras estuvo la lentitud del escribano, la pulcritud y, probablemente el silencio otorgado para la concentración, pero, sobre todo, aquello que las hizo permanecer hasta hoy como vestigio del pasado. Sin embargo, la escritura, como los seres humanos, cambia, se transforma, y es así como con la letra gótica, con sus formas angulosas, compactas y verticales, se da cuenta del cambio en el pensamiento y, por qué no, en el paradigma administrativo y religioso. Y, si bien no es frecuente hallar la letra gótica en los archivos que relatan nuestra historia, puede reconocerse su presencia en los trazos de las imprentas y de las personas que transitaron por allí. Y en medio de la historia, entre la distinción y la saturación, aparece una escritura que no sólo fue un renacer en su época, sino que conservamos su forma en los medios digitales: la bastardilla italiana. Surgida de los recónditos resquicios del Renacimiento, vinculada a la elegancia de una corte italiana, pero, sobre todo, a su ligereza en los trazos, permitiendo ver el movimiento de
quien escribe, conserva la memoria sinfónica de los sonidos y la regularidad de las manos. Parece avanzar con mayor libertad, con trazos inclinados, como si cada palabra tuviera prisa por llegar a la siguiente, pero cada inclinación nos habla de una persona que alguna vez sostuvo la pluma. Quizás sea precisamente ese movimiento de la mano el que nos conduce hacia una nueva sensibilidad. La escritura deja de ser únicamente una forma de registrar palabras y comienza a reflejar una manera distinta de mirar al ser humano. En ese horizonte encontramos la escritura humanística, aquella cortesana por excelencia, vinculada a la tradición de las cortes, algunas más redondeadas, otras más espigadas y en ocasiones un poco de ambas. Nos resuenan en ellas el pensamiento, el ser humano, el conocimiento y amor por la cultura. Representa la nueva sensibilidad, la recuperación del conocimiento. Se llevó a las esferas del poder para dejar de ser únicamente palabras y convertirse en decisiones, privilegios y nombramientos. Una línea podía cambiar el destino de una persona. Con su claridad nos muestra ese presente que vivenció y nos permite encontrar el testimonio de un pasado clásico. Hemos recorrido siglos a través de los trazos de la caligrafía. Desde la claridad de la letra carolingia hasta la densidad de la gótica, desde el movimiento de la bastardilla italiana hasta la sensibilidad humanística, cada escritura nos ha mostrado algo más que una forma de poner palabras sobre el papel. Nos ha presentado una manera de habitar un tiempo. Por eso, la escritura que encontramos en el archivo histórico nos recuerda que escribir no fue solamente registrar información, también fue un acto corpóreo, íntimo y profundamente humano. Cada tipo de 2026 | N.° 338 | Octubre
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Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
escritura se vincula a un periodo que ya no existe, a una persona que quiso recuperar aquellas tradiciones clásicas, pero en especial, vincularse a la profundidad de la escritura y del mundo: la historia a través de los trazos, porque ninguna escritura existe sin alguien que escriba y nos deje escuchar en cada letra su pasado. Y así, nuestro privilegio es poder entender cada letra que parece recorrer el papel. Recorrer un mundo que vivió y ahora ya no existe. Entender que alguien escribió con frío, cansancio, con prisa y a veces, en la calmada lentitud que da el silencio. Alguien que, probablemente, nunca imaginó que, cientos de años después, otra persona estaría inclinándose como él, sobre aquel mismo papel, ahora corroído por las líneas del tiempo, para intentar entender sus palabras. Octubre | N.° 338 | 2026
De alguna manera, querido lector, cuando encuentres esta escritura carolingia, gótica, humanística o bastardilla, no la dejes, significa que puedes recorrer la huella de una persona cuya existencia ha desaparecido bajo el imperio de Cronos, pero dejando un vestigio en la memoria colectiva. No sólo consultamos el pasado, mantenemos una conversación con la voz gráfica que vemos allí. Y entonces, como salido de la nada, reconocemos y comprendemos un nombre y, detrás de él, a esa persona que alguna vez existió.
Erika Vannesa Gallo Muñoz es historiadora y coordinadora del Archivo Histórico de la Universidad de Antioquia.
Colecciones biológicas: curiosidad que se convierte en conocimiento Sergio Solari
La curiosidad constituye una de las fuerzas
más poderosas detrás del conocimiento humano. Antes de que existieran los grandes laboratorios, los satélites o las bases de datos digitales, los primeros naturalistas observaron una hoja extraña, un insecto de colores, un hueso, una semilla o una pluma y se plantearon preguntas como: ¿qué es?, ¿de dónde viene?, ¿con qué otros organismos se relaciona? A partir de estas preguntas nacieron las primeras colecciones biológicas. Una colección de organismos animales se denomina colección zoológica, y la Universidad de Antioquia incluye como parte de su patrimonio seis colecciones zoológicas: Limnología (invertebrados de agua dulce), Estuarina y marina (invertebrados marinos), Entomología (artrópodos terrestres), Ictiología (peces), Herpetología (anfibios y reptiles), y Mastozoología (mamíferos).
han cambiado sus poblaciones y cómo se han transformado junto a sus ecosistemas a través del tiempo. Un murciélago recolectado hace cien años, por ejemplo, podría revelarnos cómo eran los bosques originarios del bajo río Cauca, o ayudarnos a entender los efectos del cambio climático sobre su distribución actual. En ese sentido, las colecciones constituyen una memoria material de la naturaleza al responder preguntas clave como qué tan común o rara puede ser una especie, si vive en muchos lugares o solo en una región pequeña, si sus poblaciones se mantienen o están disminuyendo, y al proveer evidencia para tomar decisiones sobre áreas protegidas, restauración de ecosistemas y manejo de especies amenazadas.
Una colección zoológica es mucho más que un conjunto de animales guardados en frascos y estantes; literalmente, es una biblioteca de la vida. Allí se conservan tanto los animales como otras evidencias de su diversidad. Cada ejemplar debe acompañarse de información esencial: el lugar donde fue encontrado, la fecha de recolección, quién lo recolectó y cómo fue identificado. Estos datos aumentan el valor científico de cada ejemplar; cuando se asocian apropiadamente, se convierten en piezas invaluables de conocimiento.
Pero su valor va más allá de lo puramente científico. Una colección zoológica también puede despertar la curiosidad y la imaginación. Frente a un ejemplar particular, una persona puede comprobar que la biodiversidad no es una idea abstracta, sino una realidad concreta, cercana y sorprendente. Cada ejemplar cuenta una historia: de un territorio, de una expedición, de una pregunta y de una forma de mirar el mundo. En la Colección Teriológica de la Universidad de Antioquia (CTUA), mantenemos más de 7.000 ejemplares de mamíferos, e información asociada, lo que ayuda a que estudiantes y docentes puedan adelantar preguntas sobre la biología de estos organismos.
Gracias a estas colecciones, podemos saber qué especies existen, dónde viven, cómo
Como parte de nuestros ejercicios de compartir conocimiento y, al mismo tiempo, de 2026 | N.° 338 | Octubre
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estar llevando con ellos. Sus resultados vienen siendo interesantes y sorprendentes, ya que sugieren que estos roedores pueden complementar la función de insectos, aves, o murciélagos en la polinización de ciertas plantas de la región. Nuevas preguntas surgen en todo momento, como saber si un ratón sólo puede actuar sobre una especie de planta, si actúa igual todo el año o hay un patrón estacional, o si existe alguna ventaja en que el polen sea llevado por un ratón en lugar de un ave, un murciélago (que también tiene pelaje, pelos) o un insecto. Universidad de Antioquia. Ciudad Universitaria. 2023. Foto: Carlos Mario Valencia.
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generar nuevas preguntas e investigaciones, formulamos preguntas tanto básicas como avanzadas para promover la curiosidad por estos mamíferos. Hace poco, Santiago, uno de nuestros estudiantes se preguntó sobre el rol que podrían tener algunos ratones muy pequeños en la dispersión del polen, ya que, al alimentarse de frutos o flores, pueden entrar en contacto con los órganos reproductivos de la planta (en las flores) y llevarse, sin pretenderlo, algunos granos de polen en su pelaje y ponerlos en contacto con flores de otra planta, de la misma especie, y lograr el mismo fenómeno de la fecundación cruzada (aunque a una escala diferente) como lo hacen abejas y otros insectos. Cuando Santiago empezó a buscar literatura al respecto, encontró que este tema se había investigado muy poco en Suramérica, ni qué decir de Colombia o Antioquia. Pero la lectura le permitió entender que el polen puede quedarse en el pelaje por bastante tiempo y, con base en este conocimiento, ha empezado a ‘peinar’ cada ratoncito que capturamos en campo a fin de encontrar y colectar el polen que podrían Octubre | N.° 338 | 2026
Estas preguntas se pueden abordar desde lo biológico y experimental, como pretende hacer Santiago, o desde la inocente curiosidad que todos mantenemos, y que se despierta cuando leemos esas historias y entendemos que nosotros también podemos hacerlas, sólo por el placer de averiguar qué es lo que está pasando allí afuera, en este mismo momento, y cómo podremos compartir ese conocimiento. Por eso, conservar colecciones biológicas es conservar conocimiento sobre nuestro medio ambiente y las especies que lo habitan. En nuestras colecciones se encuentran respuestas para preguntas que ya nos hacemos y, quizás más importante aún, para preguntas que todavía no sabemos formular, pero que alguien más (como tú), podría hacerse, más temprano que tarde. La curiosidad abre estas puertas, y las colecciones ayudan a mantenerlas abiertas para las generaciones futuras.
Sergio Solari es profesor del Instituto de Biología y director dela Colección Teriológica de la Universidad de Antioquia. E-mail: sergio.solari@udea.edu.co
La Fonoteca: El cofre donde la Universidad de Antioquia guarda su voz y su memoria Jazmín Alejandra Navarro Múnera
ca, la radio emitía el contenido de discos comprados y cintas que enviaban cadenas internacionales como la BBC de Londres, la Deutsche Welle de Alemania o Radio Nederland de Holanda.
Fonoteca Emisora Cultural Universidad de Antioquia.
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¿ abías que la Universidad de Antioquia guarda un tesoro de más de 30.000 archivos sonoros? No hablamos solo de música, sino de las voces vivas de los científicos, escritores, artistas y pensadores que han transformado nuestra historia. Este es un viaje al corazón de la Fonoteca, uno de los rincones patrimoniales más fascinantes y poco conocidos de nuestra Alma Máter.
Durante décadas se le conoció simplemente como “la discoteca”. Sin embargo, entre 1982 y 1988, bajo la dirección de Juan Rafael Tobón, la emisora entendió que en sus estantes no solo había entretenimiento, sino un patrimonio invaluable. El paso de gigantes como Gabriel García Márquez, Ernesto Sábato, Álvaro Mutis, Jorge Eliecer Gaitán, Fernando Soto Aparicio, Manuel Zapata Olivella, Piedad Bonnet, y otros cientos de personajes por la frecuencia universitaria, no podían quedar en el olvido. Así, lo que empezó como un almacén de discos se transformó oficialmente a inicios del año 2000 en nuestra Fonoteca.
¿Cómo nació este viaje sonoro? Todo comenzó en 1933. Por iniciativa de los profesores del entonces denominado gabinete de la Física de la Universidad, José J. Sierra y Próspero Ruiz, y en la rectoría del rector Rafael Botero, nació la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia como un faro para difundir las artes. En esa épo-
Fonoteca Emisora Cultural Universidad de Antioquia.
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los del crítico de cine y música, Luis Alberto Álvarez, y del abogado y actor Ramiro Tejada, entre muchos otros.
Secretos sonoros: ¿sabías que en la Fonoteca...?
Fonoteca Emisora Cultural Universidad de Antioquia.
¿Qué es exactamente la Fonoteca? Es el archivo sonoro de la Emisora Cultural Universidad de Antioquia, un guardián del tiempo, dividido en dos grandes joyas:
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• El Fondo de la Palabra: Voces vivas de congresos, seminarios y programas radiales históricos (como “Pensando en voz alta”, el noticiero realizado por el médico Héctor Abad Gómez; “Una voz y un acordeón”, realizado por la profesora y musicóloga Marina Quintero; “Diálogos”, programa realizado por el escritor y profesor Carlos Vásquez Tamayo o “En casa de las palabras”, realizado por el Sistema de Bibliotecas de la Universidad, entre muchísimos otros). Son más de 170 programas en archivo que guardan la riqueza científica e investigativa de la institución. • El Fondo Musical: Cientos de soportes que resguardan ritmos colombianos, clásicos, afroantillanos, rock, pop, world music, popular, entre otros géneros, en sus formatos originales. Esta colección no se presta, solo se puede disfrutar mediante nuestros diales y programación. Aquí el pasado se toca y se escucha gracias a importantes legados musicales y archivos personales recibidos en la Emisora, como Octubre | N.° 338 | 2026
• Cuidamos un Quijote único: Guardamos como un tesoro, desde 1967, una colección de 14 discos de vinilo que contienen la obra de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha interpretada magistralmente en Radio Teatro. ¡Aún hoy los hacemos sonar para la Fiesta del Libro! • Viajamos en el tiempo (y funciona): Custodiamos el archivo personal de Discos Láser del célebre crítico Luis Alberto Álvarez. Aunque el formato Laserdisc ya no existe comercialmente, somos de los pocos lugares en el país que conserva la máquina reproductora original activa y en perfecto estado. • Somos un museo vivo de la música: Para que te hagas una idea de nuestro tamaño, protegemos más de 26.500 soportes físicos (entre ellos 8.000 LP, 8.000 discos compactos, 5.500 casetes y 4.500 cintas magnetofónicas)... ¡y tenemos los equipos originales para reproducir cada uno de ellos!
¿Qué hacemos en un día normal? Preservar y catalogar: Recibir, limpiar, marcar y registrar cada disco de vinilo, CD, nativo digital que llega por compra, donación o emisión.
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Atender la curiosidad de la ciudad: En la mañana podemos estar buscando la voz de un científico premiado, como Francisco Lopera; en la tarde, digitalizando los capítulos de El Quijote para la Fiesta del Libro; y al final del día, rastreando la voz de Rodolfo Pérez, Crescencio Salcedo, Kurt Levy, María Teresa Uribe, Rodrigo Arenas Betancur, para un homenaje en un museo local. Nuestra misión es simple pero vital: que la música y la memoria de la Universidad de Antioquia sigan vivas para siempre.
El eco de nuestra historia Así que la próxima vez que sintonices la emisora o camines por los pasillos del Alma
Máter, recuerda que la historia no solo se escribe en los libros, también se escucha. La Fonoteca no es un depósito del pasado, es un archivo vivo que respira, late y nos recuerda, a través de cada acorde y cada palabra, quiénes somos y de dónde venimos. Te invitamos a descubrirla, a contagiarte de su magia y a cuidar este maravilloso mapa sonoro que, día a día, sigue sumando minutos a la gran memoria cultural de Antioquia. ¡Larga vida a la radio y a nuestros tesoros guardados!
Jazmín Alejandra Navarro Múnera. Fonotecaria. División Sistema de Radio Universitaria de la Dirección de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.
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Emisora Cultural Universidad de Antioquia. Foto: María Camila Ardila.
Fonoteca - División Sistema de Radio Universitaria Identificación de la emisora de 1933
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Nombre archivo:
Primera identificación corta 1933 de la Emisora Cultural Universidad de Antioquia
Fuente:
Digitalizado de restauración de soporte original, cintas magnetofónicas
Formato audio digitalizado:
MP3
Tiempo:
1 minuto 36 segundos
Nota:
Este audio hace parte de un disco compacto, en el que Radio Nederland grabó el resultado de la restauración de varias cintas magnetofónicas, y se recuperaron las identificaciones de la emisora en 1933, 1945, 1970 y 1990. Fue un regalo para la emisora en sus 65 años.
Audio de la evolución del sonido Nombre archivo:
Evolución del sonido
Fuente:
Fonoteca Emisora Cultural U de A
Formato audio digitalizado:
MP3
Tiempo:
9 minutos 8 segundos
Nota:
A través de la voz del locutor y periodista Milton Erre, esta producción ofrece un recorrido histórico por la evolución del sonido, desde los orígenes del lenguaje humano hasta el hito tecnológico de la radio, capaz de trascender los límites del tiempo. La obra rinde un homenaje a la memoria sonora del país al recopilar fragmentos con las voces de grandes figuras de la literatura y la cultura como Gonzalo Arango, Jorge Luis Borges, Eduardo Carranza, Mario Benedetti y Álvaro Mutis, rescatando el valioso patrimonio que custodia la fonoteca.
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Mecenazgos del patrimonio bibliográfico y documental: tres casos antioqueños en la UdeA José Luis Arboleda
De los legados patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia.
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ecenazgo, según la Real Academia de la Lengua, se entiende como “protección o ayuda dispensadas a una actividad cultural, artística o científica”,1 lo que, en términos de este escrito, puede interpretarse como aquellas personas o entidades que efectúan un tipo de aporte al arte, la ciencia y la cultura, sin esperar una retribución por ello, considerando además que este tipo de altruismo solo obedece al compromiso social y humanista que les asiste. Cabe
también mencionar que hay términos que trascienden su sentido y migran de su uso técnico inicial a otros de mayor dimensión semántica y social, como el caso del concepto patrimonio. Nacido en la entraña económica “del latín patrimonium, patris, [y] significa el conjunto de bienes que se heredan del padre o de la madre, los bienes propios de una persona o de una familia”,2 acepción que hoy toma vigor desde la orilla cultural, donde se entiende como “una suma de bienes y manifestaciones que abarca un vasto campo de la vida social y está constituida por un complejo conjunto de activos sociales de carácter cultural (material e inmaterial), que le dan a un grupo humano sentido, identidad y pertenencia”.3 Con lo que vale resaltar el consolidado grupo de tipologías que se han adherido a la definición de patrimonio en tanto nominación de los instrumentos en que reposan las memorias e identidades históricas de los grupos humanos Por la historia, sabemos que Alejandro Magno, hacia el siglo iii a.C., fundó en Egipto una gran biblioteca en la que reunió todo lo mejor de los textos que tenía el mundo antiguo, resaltando que, a diferencia de aquella biblioteca conocida como De Alejandría, cuyo sentido era reafirmar el poder de su mentor, las bibliotecas en la historia humana han sido especialmente un resguardo de la memoria, el rastro de nuestra evolución de pensamiento, entida2026 | N.° 338 | Octubre
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des constituidas generalmente a partir de la combinación de diversos esfuerzos administrativos y sociales hasta convertirse en un reservorio intelectual y distinguiéndose como depositarias de una amplia gama de saberes.
De los legados patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia.
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De los legados patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia. Octubre | N.° 338 | 2026
Citamos nuestro caso más cercano, la Biblioteca General, hoy Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia, también tiene en su génesis institucional la recepción de grandiosos legados que representan a esos mecenas locales. Nombres como el de Carlos Eugenio Restrepo (Carlos E. Restrepo), medellinense, abogado de la Universidad de Antioquia, rector de la misma en 1901 y posteriormente presidente de la república en 1910, había expresado en su testamento sellado la orden de donar a la biblioteca de esta universidad sus colecciones bibliográficas de libros y revistas y su archivo personal en el cual, principalmente en el género epistolar, es posible leer la secuencia cronológica de la historia política del país en las primeras décadas del siglo xx, particularmente en el periodo en el que ofició como primer mandatario de los colombianos. En 1937, con su fallecimiento y la apertura de dicho testamento, se dio cumplimiento a ese noble deseo, sumando textos y documentos que hoy son parte del patrimonio documental. Solo por mencionar una de esas rarezas documentales, la donación recibida del señor Restrepo permitió que la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz tenga hoy uno de los manuscritos originales del “Sabio” Caldas, con una larga historia que resumiremos indicando que, en 1910, siendo presidente recién nombrado, don “Carlosé”, recibió como obsequio de manos de un descendiente de la familia Pombo este valioso documento custodiado casi durante un siglo por esa familia, tras el fusilamiento de aquel joven prócer.
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Otro ilustre que pensó en beneficiar esta casa académica con sus herencias intelectuales y patrimoniales fue Luis López de Mesa quien, nacido en Don Matías hacia 1884, hizo sus estudios en Bogotá, graduándose como médico cirujano de la Universidad Nacional; viajó luego a Harvard a especializarse en psicología y psiquiatría, convirtiéndose en un humanista al servicio del Estado y ocupando cargos como senador, candidato presidencial, ministro de educación y diplomático. Una de sus obras más llamativas, Iola, una novela poética ilustrada en 1919 por el escritor y artista José Restrepo Rivera, fue publicada, en una edición facsimilar de tapa dura, por la Universidad de Antioquia en 1981. Al igual que Carlos E. Restrepo, López de Mesa hizo lo pro-
pio con sus documentos vía testamentaria, nombrando heredera universal a la Universidad de Antioquia y entregándole sus libros, su archivo personal y un dinero en fiducia cuyos intereses aún se destinan a la consecución de obras relacionadas con las humanidades, como un aporte intelectual al Alma Máter de este departamento. Un tercer caso que amerita mención de mecenazgo es la entrega que hizo el municipio en 1951 de las variadas colecciones que pertenecieron a la Biblioteca de Zea, institución fundada hacia 18814 por varios ilustres antioqueños (como Manuel Uribe Ángel quien fuera su primer director), que a su vez había recibido importantes donaciones de textos sobre la historia, la literatura, la economía 2026 | N.° 338 | Octubre
42 De los legados patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia.
y la política de Antioquia entre otras publicaciones en diferentes formatos. Debe destacarse que, gracias a esa gran colección de la Biblioteca de Zea, nuestra Universidad se precia también de contar con periódicos del siglo xix, una gran colección de revistas y libros, ediciones ya escasas en el comercio y con cualidades especiales en su valoración cultural como las compilaciones de Folletos misceláneos y Hojas sueltas reunidas por Juan José Molina, así como el célebre periódico transatlántico del siglo xix titulado El Correo de Ultramar en su edición en español. Con todo ello, vale afirmar que las colecciones patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia han sido configuradas por actos donativos que Octubre | N.° 338 | 2026
suman en la historia institucional el sentido de construcción colectiva. Estos acervos son un cúmulo de informaciones únicas, curiosas y especializadas, idóneas para fortalecer y ampliar nuevos conocimientos. Algunos dirán, sin argumentos, que son documentos desactualizados y desgastados en su materialidad, de poco interés para los contenidos ágiles ofertados por las nuevas plataformas; sin embargo, son opciones auténticas de datos que solventan diversas investigaciones, documentos que son testigos directos de la historia y que actúan en la vigencia de un análisis cotejado entre épocas y contextos. Las salas donde se consultan estos materiales han permitido el flujo de la memoria colectiva y la apertura de las posibilidades de beneficio a los reclamantes
de la reparación y del reconocimiento de los derechos humanos, como las veces que alguna persona reconoce su contexto social por la lectura de una tesis, se sensibiliza con otras perspectivas circunstanciales al cotejar los trazos teóricos con los manuscritos sobre política nacional, o la oportunidad de acceder a una reparación como víctima del conflicto mediante el uso de una noticia emitida en periódicos, entre otros asuntos que hacen de este escenario un lugar siempre propicio para el saber y un momento continuo para la cultura. Finalmente, las donaciones y los mecenas del patrimonio, que han visto en esta universidad su mejor depositaria y el nicho para hacer pervivir su legado intelectual, nos permiten comprender que, en cierta medida, esos patrimonios configurados como tales en ámbitos particulares, nacieron de una suerte de resistencia íntima de sus primeros dueños, pero hoy su presencia entre nosotros establece un diálogo con épocas y circunstancias pasadas, al tiempo que genera una acción contingente en defensa de derechos humanos puntuales: la información para el conocimiento, la dignificación, el reconocimiento social, la reinterpretación de la historia propia que nos vincula como sociedad. Si, en primera instancia, estas donaciones aportaron sensiblemente al crecimiento de la información disponible en la Universidad de Antioquia, para que suscitara más y mejores lecturas investigativas entre la comunidad académica, de paso sus artífices visionaron la composición de un patrimonio relevante para nuestra sociedad, toda vez que sus libros, ejemplares de difícil o costosa consecución en su momento, se convirtieron en colecciones únicas al servicio de la gestión de nuevos conocimientos, como uno de los baluartes en la misionalidad institucional.
43 De los legados patrimoniales del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia.
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Diccionario de la Real Academia de la Lengua: https://dle.rae.es/mecenazgo Jaramillo Vélez, L. (1960). El patrimonio. Estudios De Derecho, 19(57), 77–82. https://doi. org/10.17533/udea.esde.337349 Ministerio de Cultura de Colombia. Políticas para la gestión del Patrimonio Bibliográfico y Documental. Bogotá, 2019. Londoño Vega, P. (2022). Primeras bibliotecas públicas en Antioquia. Agenda Cultural Alma Máter, (296). Recuperado a partir de https://revistas.udea.edu.co/index.php/almamater/article/ view/349532
José Luis Arboleda tiene a cargo la Gestión Patrimonial y Cultural del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia.
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Una década de La canasta de la U Mercado Agroecológico Lía Isabel Alviar Ramírez
El cagajón a mi tierra le sienta como un abrazo, y ella es muy agradecida de semejantes halagos. ... Ella espera cada día que le eche su cagajón, Pa que no jalte en la huerta algo pa’ encima el jogón. Jorge Velosa.
Cada día es más acuciante la necesidad de 44
repensar la manera como las ciudades deben encarar su dinámica vital y la alimentación de quienes la habitan. Buena parte de los productos ofrecidos vienen de lejos ¡hasta de otros continentes! Lo antedicho implica, además de la contaminación por consumo de combustibles fósiles, la eutrofización de las aguas debido al uso y abuso de fertilizantes de síntesis química y la merma en la capacidad del suelo para participar en los ciclos del agua y de los nutrientes propios de la naturaleza. De cuando en cuando, cada vez con mayor frecuencia, el ecosistema local, regional o planetario presenta sucesos que invitan a la reflexión, como la contingencia ambiental declarada por el Área Metropolitana en el año 2016. La administración decretó directrices para cuidar la salud en medio de condiciones adversas y la Universidad se unió a tales reflexiones con varias actividades denominadas: SOS por el aire.
Dentro de dichas actividades se realizaron dos mercados campesinos cuyos producOctubre | N.° 338 | 2026
La canasta de la U Mercado Agroecológico
tos tuvieran como condición sine qua non, su origen en la práctica de la agroecología, práctica que aúna las leyes de la naturaleza (ciclaje de nutrientes, por ejemplo) con la cultura del agro. Huelga decir que a quienes fueron invitados se les solicitó compartir sus razones, luchas y logros al transitar por este nuevo paradigma; después, solo después, se haría la venta. Si bien ambos mercados cumplieron satisfactoriamente el propósito, la gratificación mayor llegó al año siguiente, cuando la propia comunidad universitaria reclamó la presencia de La canasta de la U Mercado Agroecológico. Así, teniendo por estructura
para la interrelación la ejemplaridad actuante, concepto acuñado por nuestro filósofo de Otraparte, canasteras y canasteros anidan en la Universidad desde entonces: comprar, alimentarse y cuidar el ecosistema se van haciendo con más responsabilidad y mejor criterio.
otros caminos; las prácticas o la selección cuidadosa de la leche es preámbulo para la exquisita variedad de este derivado lácteo. La gama de productos apícolas, con sus posibilidades nutricias y medicinales, comparte también espacio dentro de las canasterías.
Llegados a este momento, es necesario hacer un paseíllo descriptivo y apresurado de lo que se puede encontrar un viernes de mercado bajo la Epopeya del café, antaño poblado de coloridos toldos, hoy con sencillas mesas por aquello de la austeridad.
Hay quienes han investigado sobre productos naturales para el cuidado personal como jabones y desodorantes, con el propósito de evitar tóxicos para la salud y el planeta, y los productos tradicionales de algunos pueblos originarios son contextualizados y proporcionados a quienes indagan o los solicitan.
El futuro de la alimentación tiene dos propuestas; de un lado la entomofagia, pues con la larva del cucarrón de la harina, buena fuente de proteína, se elaboran galletas, granola y pan, entre otros productos. De otro lado, con vegetales promisorios en el campo de los helados, se presentan la yuca, el ñame, la berenjena y el zapallo. El café y el chocolate, bebidas comunes en la tradición andina, también hacen parte de la oferta; además, el cacao puede conseguirse en sus múltiples formas de golosina. ¡Qué decir del maíz! Arepas, tortillas, envueltos… todo de maíces criollos y de plantaciones de campesinos dedicados a custodiar tales semillas. Verduras, hortalizas y frutas, en fresco o transformadas en salsas, mermeladas, hogao, fruta untable, bebida refrescante, deshidratados, productos fermentados, mixtura de semillas, te chai, panela, gelatina de pata entre otros. Cultivar y transformar son actividades propias de canasteras y canasteros. Mención aparte ameritan los quesos, pues la transformación de la leche transita por
La Escuela de Nutrición y Dietética es participante activa en la dinámica quincenal de La canasta de la U, junto con la recién unida Editorial de la Universidad. Además, quincenalmente y de uno en uno, otros estamentos presentan sus logros como Gestión Ambiental y diferentes grupos de investigación. También artes y oficios hacen presencia: origami, custodios de semillas, cerámica… Atención especial merece la participación de Cultura y Bienestar Universitario con el denominado Alimento para el alma del programa Tejiendo Redes, que llega al medio día con voces, instrumentos y danzas a enaltecer tradiciones y culturas. Los años 2024 y 2025 fueron de suma importancia para La canasta de la U., pues con el apoyo económico de la División de Bienestar Universitario y la responsabilidad del Grupo de Investigación Aliados con el planeta fue posible aplicar la herramienta TAPE (Instrumento para la Evaluación del Desempeño Agroecológico) de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), con el propósito de leer el momento de evolu2026 | N.° 338 | Octubre
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canastería la Caracterización del Nivel de Transición Agroecológica (CAET) y, por supuesto, arrojó el nivel de transición del mercado, cual es 75,05 puntos; si se tiene en cuenta que para la FAO, a partir de un puntaje de 70 es considerado agroecológico, puede concluirse que el mercado de la UdeA está cumpliendo el propósito de, por lo menos, desde la cultura del agro, armonizar con la salud del ecosistema. Diversidad, sinergia, eficiencia, reciclaje, resiliencia, cultura y tradición alimentaria; co-creación e intercambio de conocimientos; valores humanos y sociales; economía circular y solidaria y gobernanza responsable son los diez parámetros que fundamentan la agroecología valorados por la herramienta. La canasta ha sido invitada a otras sedes de la U y con la misma vocación ha asistido; la sede de Robledo es la que más veces ha albergado el mercado. La Facultad de Medicina, la Facultad de Enfermería y el Paraninfo han recibido las reflexiones y productos de la actividad agroecológica.
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La canasta de la U Mercado Agroecológico
ción agroecológica de cada canastería y, por ende, el de la canasta en general. La herramienta TAPE determinó para cada Octubre | N.° 338 | 2026
Así, con la disposición pedagógica, tanto de canasteras y canasteros, como de la comunidad universitaria, arribamos a los diez años de presencia fructífera; mucho aprendizaje en este tiempo… Por ejemplo, la educación es un proceso que puede tener principio, pero no tiene fin; la educación es un proceso que, si es “condimentado” con paciencia, con diferentes áreas del saber, con diferentes culturas, con las bellas artes, puede forjar una sociedad respetuosa y crítica. Lía Isabel Alviar Ramírez. Corporación Académica Ambiental; Curadora de La canasta de la U Mercado Agroecológico.
PROGRAMACIÓN ACTIVIDADES CULTURALES
O C T U B R E / 2026 Exposiciones
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Colección de Antropología “Graciliano Arcila Vélez” Sala de larga duración de la colección de Antropología Lugar: Bloque 15, Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: División de Cultura y Patrimonio - Museo Universitario Más información: https://tinyurl.com/543weh95
Colección de Ciencias Naturales “Francisco Antonio Uribe Mejía” Sala de larga duración de la colección de Ciencias Naturales Lugar: Bloque 15, Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: División de Cultura y Patrimonio - Museo Universitario Más información: https://tinyurl.com/543weh95
Conversatorios y cátedras Conversatorio: “Mujeres rurales: saberes, territorio y vínculos con la universidad” Día: 15 de octubre Hora: 04:00 p. m. Lugar: Entrada principal Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: División de Cultura y Patrimonio- Programa Guía Cultural Mas información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:294
Hablemos de insectos de Colombia Día: 21 de octubre Hora: 02:00 p. m. Lugar: Auditorio principal Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: División de Cultura y Patrimonio- Museo Universitario Talleres
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Música de Cámara: “Maestros UdeA” Día: 07 de octubre Hora: 06:00 p. m. Lugar: Paraninfo, Edificio San Ignacio Invita: División de Cultura y Patrimonio- Facultad de Artes
Visitas guiadas y recorridos Conoce lo que necesitas saber para programar tu visita presencial al MUUA. En compañía de nuestros mediadores, dialogaremos alrededor de nuestras colecciones. ¡Te esperamos! Toda la información aquí: https://tinyurl.com/VisitasMUUA Conoce la información y orientaciones para programar tu visita por el Campus Medellín, Ciudad Universitaria Toda la información aquí: https://tinyurl.com/VisitaCampusPGC
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Lugar: Bloque 16 Invita: División de Cultura y Patrimonio - Programa Guía Cultural Mas información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:295
Teatro “Programa Guía Cultural”: Títeres: «Un viaje a la casa de todos» Día: 17 de octubre Hora: 10:00 a. m. Lugar: Sala Performativa Teresita Gómez Invita: División de Cultura y Patrimonio - Programa Guía Cultural
Cine
“Programa Guía Cultural”: Memorias UdeA: ¡Camilo vive! Día: 08 de octubre Hora: 04:00 p. m. Lugar: Bloque 16 Invita: División de Cultura y Patrimonio - Programa Guía Cultural Mas información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:279
“Cuentos de la cripta: el caballero del demonio”, Ernest Dickerson, Estados Unidos, 1995, 92’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 01 de octubre Hora: 06:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“Programa Guía Cultural”: Visita Nocturna. Más allá del aula: cartografías de una apropiación estudiantil Día: 08 de octubre Hora: 06:00 p. m. Lugar: Bloque 16 Invita: División de Cultura y Patrimonio - Programa Guía Cultural Mas información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:300
“Le mépris”, Jean-Luc Godard, Francia/Italia, 1963, 103’ Ciclo: “Trilogía del fracasado idealizado” Día: 05 de octubre Hora: 12:00 p. m. // Cineclub Estudios Fílmicos Lugar: Auditorio de la planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Invita: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“Programa Guía Cultural”: Sentidos entretejidos, otras formas de habitar el mundo Día: 17 de octubre Hora: 10:00 a. m.
“Häxan”, Benjamin Christensen, Dinamarca/Suecia, 1 922, 105’ Ciclo: “Horror en The Criterion Collection” Día: 05 de octubre
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Hora: 5:00 p. m. // Cineclub by Kxvrx Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Cineclub: KXVRX Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “The Elephant Man”, David Lynch, Estados Unidos, 1980, 124’ Ciclo: “Monstruos no tan monstruos”” Día: 06 de octubre Hora: 6:00 p. m.// Cineclub Martes de cine Lugar: Centro Cultural Facultad de Artes UdeA Invita: cinEncuadre colectivo y Facultad de Artes Universidad de Antioquia Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “La muerte le sienta bien”, Robert Zemeckis, Estados Unidos, 1992, 104’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 06 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Pachamama”, Juan Antin, Bolivia/Argentina/Francia, 2018, 78’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 07 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Excalibur”, John Boorman, Reino Unido, 1981, 140’ Ciclo: “Educación para la emancipación” Día: 08 de octubre Hora: 4:00 p. m. // CineClub Utopía Latinoamericana Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Pachamama”, Juan Antin, Bolivia/Argentina/Francia, 2018, 78’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 07 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Excalibur”, John Boorman, Reino Unido, 1981, 140’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 08 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“Nahuel y el libro mágico”, Germán Acuña, Chile/Brasil, 2020, 99’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 09 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “The Man Without a Face”, Mel Gibson, Estados Unidos, 1993, 115’ Ciclo: “Monstruos no tan monstruos”” Día: 13 de octubre Hora: 6:00 p. m.// Cineclub Martes de cine Lugar: Centro Cultural Facultad de Artes UdeA Invita: cinEncuadre colectivo y Facultad de Artes Universidad de Antioquia Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “También la lluvia”, Icíar Bollaín, Bolivia/España, 2010, 104’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 13 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “La lengua de las mariposas”, José Luis Cuerda, España, 1999, 97’ Ciclo: “Educación para la emancipación” Día: 14 de octubre Hora: 4:00 pm // CineClub Utopía Latinoamericana Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Río 2096: Una historia de amor y furia”, Luiz Bolognesi, Brasil, 2013, 74’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 14 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Monos como Becky”, Joaquím Jordá y Nuria Villazán, España, 1999, 94’ Día: 14 de octubre Hora: 6:00 p. m. // Simposio: “Foucault y Deleuze, cien años” Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Simposio: “Foucault y Deleuze, cien años” Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “El paseo”, Víctor Gaviria, Colombia, 1992, 30’ Conversatorio con el director Día: 15 de octubre 2026 | N.° 338 | Octubre
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Hora: 4:30 p. m. // Simposio: “Foucault y Deleuze, cien años” Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Simposio: “Foucault y Deleuze, cien años” Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “La Llorona”, Jayro Bustamante, Guatemala, 2019, 97’ Ciclo: “La herida abierta” Día: 16 de octubre Hora: 3:00-5:30 p. m. // Agnès Varda Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Invita: Estudiantes de la Maestría en Ciencia política - IEP “Tito y los pájaros”, Gabriel Bitar y André Catoto, Brasil, 2018, 73’’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 16 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
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“All That Jazz”, Bob Fosse, Estados Unidos, 1979, 123’ Ciclo: “Trilogía del fracasado idealizado” Día: 19 de octubre Hora: 12:00 p. m. // Cineclub Estudios Fílmicos Lugar: Auditorio de la planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Invita: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Don’t Look Now”, Nicolas Roeg, Reino Unido, Italia, 1973, 103’ Ciclo: “Horror en The Criterion Collection” Día: 19 de octubre Hora: 5:00 p. m. // Cineclub by Kxvrx Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Cineclub: KXVRX Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “El Laberinto del fauno”, Guillermo del Toro, México/ España/Estados Unidos, 2006, 118’ Ciclo: “Monstruos no tan monstruos” Día: 20 de octubre Hora: 6:00 p. m.// Cineclub Martes de cine Lugar: Centro Cultural Facultad de Artes UdeA Invita: cinEncuadre colectivo y Facultad de Artes Universidad de Antioquia Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “3.000 años esperándote”, George Miller, Estados Unidos/ Australia, 2022, 108’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 20 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Octubre | N.° 338 | 2026
Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Kamchatka”, Marcelo Piñeyro, Argentina, 2002, 104’ Ciclo: “Educación para la emancipación” Día: 21 de octubre Hora: 4:00 pm // CineClub Utopía Latinoamericana Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217). Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Anina”, Alfredo Soderguit, Uruguay, 2013, 78’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 21 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Ecos mortales”, David Koepp, Estados Unidos, 1999, 99’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 22 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Virus tropical”, Santiago Caicedo, Colombia, 2018, 93’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 23 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Dolor y gloria”, Pedro Almodóvar, España, 2019, 108’ Ciclo: “Trilogía del fracasado idealizado” Día: 26 de octubre Hora: 12:00 p. m. // Cineclub Estudios Fílmicos Lugar: Auditorio de la planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Invita: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “Cure”, Kiyoshi Kurosawa, Japón, 1997, 111’ Ciclo: “Horror en The criterion Collection” Día: 26 de octubre Hora: 5:00 p. m. // Cineclub by Kxvrx Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Cineclub: KXVRX Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA “El Laberinto del fauno”, Guillermo del Toro, México/ España/ Estados Unidos, 2006, 118’ Ciclo: “Monstruos no tan monstruos”” Día: 27 de octubre
Hora: 6:00 p. m.// Cineclub Martes de cine Lugar: Centro Cultural Facultad de Artes UdeA Invita: cinEncuadre colectivo y Facultad de Artes Universidad de Antioquia Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
Día: 28 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“Doctor Sleep–close your eyes--hypnotic”, Nick Willing, Reino Unido, 2002, 108´ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 27 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“El guía del desfiladero”, Nils Gaup, Noruega, 1987, 86’ Ciclo: “Especial selección de Halloween” Día: 29 de octubre Hora: 06:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“Machuca”, Andrés Wood, Chile, 2004, 120’ Ciclo: “Educación para la emancipación” Día: 28 de octubre Hora: 4:00 pm // CineClub Utopía Latinoamericana Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“El regalo”, Sam Raimi, Estados Unidos, 2000, 111’’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado” Día: 30 de octubre Hora: 04:00 p. m.// Tardes de cine en el Paraninfo Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Invita: Administración Edificio San Ignacio Más información en: https://tinyurl.com/CineclubesUdeA
“El niño y el mundo”, Ale Abreu, Brasil, 2013, 99’ Ciclo: “Otras miradas, cine animado”
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Otras Alternativas La Canasta de la U, Mercado Agroecológico Día: 09 de octubre Hora: 8:00 a. m. a 2:30 p. m. Lugar: Epopeya del Café / Costado del Teatro Camilo Torres Restrepo Invita: Corporación Académica Ambiental Mas información en: https://bit.ly/4h6iUR4 ¿Un museo después de Gaza? Dilemas sobre la memoria Día: 07 de octubre Hora: 10:00 a. m. Lugar: Evento virtual - https://youtube.com/live/ NEqL_GER3X4?feature=share Invita: Unidad Hacemos Memoria Mas información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:293
Programa Radial: “En casa de las palabras” Día: Todos los lunes Hora: 09:00 p. m. Lugar: Emisora Cultural UdeA: 101.9 FM Invita: Sistema de Bibliotecas
La Canasta de la U, Mercado Agroecológico Día: 23 de octubre Hora: 8:00 a. m. a 2:30 p. m. Lugar: Epopeya del Café / Costado del Teatro camilo Torres Restrepo Invita: Corporación Académica Ambiental Mas información en: https://bit.ly/4h6iUR4
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